El Vuelo del Snidget
La primera clase de Defensa Contra las Artes Oscuras resultó ser, como era de esperar, bastante decepcionante. Una vez más tenían que lidiar con otro maestro incompetente, que parecía haberse graduado apenas el año anterior y haber aceptado el trabajo por pura desesperación.
Lo único bueno de ello fue que logró ver a Lily esforzarse, de un modo muy similar a como su hijo solía hacerlo, por mantenerse fría contra el maestro. Lo malo era que no eran sólo los merodeadores quienes estaban metiéndose con él ahora, sino también Mulciber, Avery y varios otros de su propia casa.
Severus tuvo que recordar aquel momento en que Potter también había tenido suficiente de lidiar con otro maestro incompetente y había fundado su propio grupo secreto para rebelarse contra las fuerzas del Señor Tenebroso. Tomó una nota mental de esa época. Si iba a cortar de verdad sus ataduras con el Señor Tenebroso, no sería capaz de hacerlo sin apoyo.
La siguiente lección fue transfiguración con los Hufflepuff. Era la primera vez que se encontraba cara a cara con la profesora McGonagall desde su regreso. Conociéndola como bastante fanática del quidditch, recordó todas aquellas ocasiones en que habían hecho apuestas sobre los equipos de quidditch de sus casas. Personalmente nunca le había importado mucho el deporte, pero era algo que los había hecho acercarse como colegas.
En lo más profundo sintió una pequeña decepción porque estuviera mirándolo simplemente como otro alumno.
A Frank Longbottom se le pidió que entregara a cada estudiante un caracol de una caja; Severus tenía una ligera idea de lo que iban a hacer. Confirmando sus sospechas, McGonagall comenzó hablando de la teoría del Hechizo Desvanecedor.
Sonriendo ampliamente para sí mismo, pensó en los cientos de pociones desastrosas que había desvanecido de los calderos de sus alumnos.
Bajó la vista a su caracol, que estaba haciendo un intento muy lento de tratar de escapar sobre el borde de la mesa. Severus lo empujó suavemente con su varita. 'Engorgio' murmuró, y el caracol creció diez veces su tamaño normal.
Los ojos de halcón de McGonagall habían tomado nota y miraron el gran caracol que cubría el escritorio de Severus.
'Señor Snape, eso no es-'
Pero Severus ya iba por delante de ella. Con un suave golpecito de su varita dijo 'Evanesco' y el caracol se desvaneció en la nada.
McGonagall lo miró con agudeza sobre sus gafas cuadradas. '¿Sintiendo la necesidad de alardear, señor Snape?'
'Sólo un poco, profesora,' admitió él.
'Siéntase libre de utilizar ese talento para ayudar a los demás que están luchando con el hechizo y diez puntos para Slytherin, por impresionarme.' Se dio la vuelta hacia la pizarra y añadió alguna información adicional.
Severus se levantó y caminó hacia un Frank de aspecto muy confuso al otro lado del aula.
'No creo que los caracoles lo aprecien cuando se desvanecen sin sus casas, Frank.'
. . . . . . . . .
Después de herbología, esperó a que llegara Lily junto a la cabaña de Hagrid, donde se suponía que era la primera lección de cuidado de criaturas mágicas. El Profesor Kettleburn, ya anciano, le recordó a Severus un montón al auror Alastor Moody. Cicatrices y pierna perdida incluidas.
El profesor estaba sosteniendo una pequeña jaula de pájaro, cubierta por un paño. 'Pensé en traer una sorpresa conmigo para su primera lección,' dijo a los pocos Slytherin que habían escogido la asignatura. 'Les va a encantar ver esta criatura - ¡oh, allí están!'
Los Gryffindor habían llegado, y Lily se acercó a Severus. '¿Alguna idea de lo que tiene?'
Severus sacudió la cabeza. 'Ni idea.'
'Por favor, acérquense un poco más y formen un círculo a mi alrededor.'
Los estudiantes se arrastraron hacia delante mientras el Profesor Kettleburn colocaba la jaula encima de una roca plana.
'El santuario de criaturas mágicas raras fue tan amable de prestarme este extraordinario espécimen.' Quitó el paño de la jaula, revelando un pajarito dorado perfectamente redondo con un pico largo y delgado y ojos rojo rubí.
'¿Alguien puede decirme qué tipo de criatura es ésta?'
Las manos de varios estudiantes se elevaron en el aire, pero Severus fue el más veloz.
'Usted, joven,' el Profesor Kettleburn señaló a Severus. '¿Cuál es su nombre?'
'Severus Snape, señor, y ese pájaro es un Snidget dorado.'
'En efecto, lo es, señor Snape,' respondió Kettleburn, '¿Y puede decirme también por qué el Snidget dorado es un criatura tan rara?'
'Porque en el siglo once se hizo popular cazarlos bien por sus propiedades mágicas o simplemente por deporte,' dijo Severus como si leyera monótonamente de un libro. 'En el siglo trece la criatura se utilizó por primera vez en el juego del quidditch, con frecuencia matándola en el proceso de atraparla.'
'Bien dicho, señor Snape. ¡Diez puntos para Slytherin!'
El Profesor Kettleburn comenzaba a matraquear sobre las alas especiales de la criatura cuando Severus cazó a Potter imitándolo por el rabillo del ojo. '¿Qué pasa, Potter? ¿Te cabrea que supiera algo sobre quidditch que tú no?'
'¿Desde cuándo te importa una mierda cualquier cosa relacionada con el quidditch?' dijo Potter con desprecio.
'No me importa,' declaró Severus con total naturalidad. 'Pero sí que leo, Potter. Te recomiendo que abras tus libros alguna vez y aprendas una o dos cosas, a menos que temas que pueda dañar tu ignorancia, por supuesto.'
Potter frunció el ceño y se volvió hacia sus amigos.
Lily comenzó a reír, 'Bien dicho, Sev.'
A Severus no le importó el hecho de haber puesto en evidencia a Potter, pero hacer reír a Lily lo hizo sentirse confuso por dentro.
'Lily,' susurró. 'Tenemos que encontrar el modo de echarle mano a ese pájaro.'
'¿Cuáles son sus propiedades?' susurró Lily en respuesta.
'Sus plumas se utilizan en una poción muy complicada que deseo preparar.'
'¿Y qué poción sería?'
'Félix Felicis.'
Lily se quedó boquiabierta. 'Sev, es extremadamente difícil de preparar, por no mencionar que lleva una eternidad elaborarla.'
'Seis meses para ser exactos, pero no puede hacer ningún mal intentarlo, ¿verdad?'
Severus tenía que pensar en lo que Dumbledore le había prometido sobre intentar conseguirle un aula en las mazmorras para trabajar en la poción de Acónito. Nunca había tratado de crear Félix Felicis antes. Era la oportunidad perfecta de intentarlo sin temor a ser interrumpido.
'¿Cómo supones que vamos a sacar ese pájaro de su jaula?'
Severus se encogió de hombros. 'Preguntando al Profesor Kettleburn si podemos cogerlo después de la clase, supongo.'
'Creo que tengo una idea mejor.' Lily mostró un centelleo travieso en sus ojos. Un centelleo que Severus no había visto en mucho tiempo. Sabía por experiencia que iba a causar una interrupción de la clase y potencialmente caos.
'Lo que sea, no voy a detenerte.'
'Oye, Potter,' llamó Lily.
'Sí, señorita Evans,' respondió Potter alegremente.
'¿Estás dispuesto a un reto?'
Severus se recostó mirando divertido mientras observaba desarrollarse la situación. Esto iba a ser bueno.
Potter mostró una sonrisa estúpida en su cara. 'Por supuesto, ¿de qué va?'
'¿Crees que puedes atrapar ese pájaro sin hacer que se escape volando?'
'Parece un buen reto, Evans. ¿Qué consigo a cambio si lo hago?'
'Iré a esa cita contigo a Hogsmeade que sigues pidiéndome.'
Joder, no. Una conmoción de temor atravesó el cuerpo de Severus. Por nada del mundo iba a tener Potter una cita con ella. Por nada del mundo iba a atrapar Potter ese pájaro el primero. Tenía que cogerlo antes de que Potter lo hiciera. Tenía que hacerlo.
La estúpida sonrisa de Potter se ensanchó. 'Reto aceptado.'
'Mejor prepárate, Potter,' dijo Lily mientras cubría su varita con la manga. 'Alohomora' susurró por lo bajo, y la puertecita de la jaula se abrió de golpe.
Por un breve momento el pájaro no se percató de que la jaula se había abierto, pero Kettleburn enseguida comprendió. '¡Oh no no no!' gritó, pero era demasiado tarde. El pájaro se apresuró a salir de la jaula y salió volando en un millón de direcciones distintas.
'¡Rápido!' gritó Kettleburn. '¡Intentad aturdirlo!'
Severus no tuvo que pensarlo dos veces. Él y Potter corrieron veloces hacia la linde del bosque prohibido, lanzando alrededor hechizos aturdidores en un intento por atraparlo.
El profesor, junto a los otros alumnos, se les unió. Docenas de hechizos aturdidores se estaban lanzando, y Severus vio su oportunidad cuando vio a Potter de espaldas a él mientras se deslizaba a través de las copas de los árboles.
'Stupefy,' gritó Severus, y alcanzó a Potter de lleno en la espalda, y lo observó caer sobre el suelo del bosque.
Sus ojos seguían en el Snidget, que ahora estaba describiendo círculos alrededor de un gran pino. El resto de su clase debía haber tomado un rumbo diferente, ya que ninguno de ellos estaba en ningún lugar cercano, y Severus aprovechó su oportunidad.
'Stupefy,' gritó, y alcanzó al pájaro en el pecho. Lo atrapó justo a tiempo mientras caía, con la esperanza de no haber matado a la criatura en el proceso. Con cuidado se metió el pájaro en el bolsillo, se alejó de los árboles, y regresó a los terrenos.
Se detuvo allí esperando un rato hasta que todos los alumnos hubieron regresado. Alguien debía haber encontrado a Potter, ya que también volvía a través del claro, claramente cabreado por no haber sido capaz de atraparlo.
Lily corrió enseguida hacia Severus en pánico. '¡Mierda, Sev, qué he hecho! ¡El Professor Kettleburn va a matarme si descubre que fui yo!'
Severus le guiñó el ojo. 'No te preocupes,' susurró, 'tengo el pájaro justo aquí en mi bolsillo.'
Se protegió del grupo y sacó el pájaro aturdido del bolsillo. 'Intenta arrancar algunas plumas, rápido.'
Lily arrancó suavemente algunas plumas de su diminuto cuerpo y se las metió en el bolsillo.
'Iré a devolvérselo al profesor,' dijo Severus después de que Lily terminara.
El Professor Kettleburn parecía estar a punto de sufrir un ataque cardíaco. '¡Tengo el pájaro, profesor!' dijo Severus con un sonrisa victoriosa.
'Oh, gracias a dios,' dijo Kettleburn con un suspiro de alivio. 'Por favor, métalo en la jaula.'
Severus colocó con cuidado el pájaro en su percha, murmuró 'rennervate', y el pájaro abrió los ojos.
'Clase despedida por hoy,' dijo el profesor Kettleburn. 'Muchas gracias por atraparlo, señor Snape. No sé qué habría hecho si no lo hubiera encontrado.'
'Sin problema, señor.'
En el momento que estuvieron de regreso en el castillo, Lily le entregó las plumas. 'Pienso que es mejor que las guardes tú en un lugar seguro.'
Severus cogió las plumas y las ocultó en su mochila.
Lily le empujó suavemente el hombro. 'Gracias por salvarme.'
'No creo que el Professor Kettleburn hubiera descubierto-'
'No, me refería a Potter,' dijo ella. 'Quiero decir, ahora no tengo que tener una cita con él.'
Todo lo que Severus pudo hacer fue sonreírle. 'Te veré en la cena.'
