TEN CUIDADO CON LA MAFIA: DECISIÓN IRREBOCABLE

PROLOGO:

El maou peli rojo y el mafioso castaño, el lider del infierno y el jefe del bajo mundo, ahora se encontraban el uno frente al otro, a la entrada de la academia Namimori.

La tensión en el ambiente alrededor de ambos seres se hacia cada vez más pesada para el resto de los presentes, especialmente para la heredera Gremory y su reina.

- Muy bien. Entonces escucharé lo que tengan que decir - Se oyó decir a Tsuna aun flotando en el cielo, mientras que Sirzech sonreía agradablemente ante su respuesta.

- Agradezco sinceramente este benevolo gesto de su parte, Vongola-dono - Agradeció el maou con honestidad - Estoy seguro que si podemos discutir este asunto de manera civilizada, con toda lograremos esclarecer este tan penoso mal entendido.

Tsuna dio un asentimiento positivo como respuesta a esto, sin embargo fue otra persona presente la que comenzó a gritar.

- ¿Ah?! ¿Malentendido?! - Rugió Gokudera indignado en dirección a Sirzech, para luego señalar con el dedo acusatoriamente hacia Rias y Akeno - Este par de locas comenzaron a atacarnos de la nada! ¿Y ustedes solo lo llaman mal entendido?! Eso fue claramente una acción hostil! Y a aquellos que son hostiles se les debe dar una buena lección! - Acto seguido el guardian de la tormenta de Tsuna desenfundó su flame arrow en dirección al duo de jovenes demonios.

Sin duda el enojo de GOkudera hacia el duo de diablesas, debido al ataque anterior, aun seguía presente.

Por su parte, ambas chicas al percatarse del posible ataque por parte del peli gris, se disponían a tomar guardia en contra del bombardero Vongola, pero antes de que eso sucediera la mujer en traje de maid que había estado hasta hace poco al lado de Sirzech, se colocó en frente de ambas jovenes, preparandose para evitar que ambos lados comenzaran a pelear de nuevo.

La sirvienta del maou sabía perfectamente que el reanudar las confrontaciones solo traería más problemas a la de por sí, ya complejo situación en a que Rias se encontraba. Por lo que para evita que esto ocurriera, la sirvienta tendría que recurrir al uso de la fuerza de ser necesario.

Afortunadamente para la maid, su intervención no fue necesaria.

- Gokudera-kun, por favor calmate - Llamó el castaño a su amigo/guardian con voz calmada pero firme - Si es posible resolver este asunto con palabras en lugar de con sangre, bien vale la pena escucharlos. Por lo que te pediré que trates de tranquilizarte un poco, por favor.

El chico de pelo gris, tras oir la orden de su jefe, guardó de inmediato su arma y le ofreció un saludo casi militar al castaño flotante mientras decía "Si es lo que usted desea, entonces obecederé. Juudaime". Aparentemente sola unas palabras por parte de Tsuna eran más que suficiente para que Gokudera se tragara todo su enojo.

- Sin duda, se nota que usted es una persona muy razonable, Vongola-dono - Elogió en agradecimiento el maou al castaño.

- Se equivoca. Esto es más que nada porque no deseo iniciar algo pueda terminar lastimando a mis amigos - Contestó Tsuna mientras que su mirada se desviaba de Sirzech para mirar en dirección de cierta ex monja de pelo rubio, la cual estaba junto a Yamamoto y Ryohei - Asia-san ¿Te encuentras bien?

Pese a la pregunta simple por parte de Tsuna, este no obtuvo respuesta. Debido a que la joven aun no podía asimilar el hecho de que el lider de la mafia más temida en el mundo sobrenatural, resultara ser la misma persona con la que habían estado viviendo hasta ahora.

Viendo que la joven aun no contestaba, y con la intención de no preocupar a su amigo, Yamamoto decidió ser el que respondiera.

- No te preocupes, Tsuna. Argento-san se encuentra bien. Solo que está algo sorprendida de estar viendote volar. Seguramente eso no es algo que se ve todos los días - Conestó el espadachin con tono un tanto cómico con la intención de hacer aligerar el ambiente para la joven rubia.

- Ya veo. Me alivia escuchar que se encuentra bien - Respondió Tsuna mientras esbozaba una sonrisa de alivio, para luego mirar hacia donde Issei se encontraba el cual estaba de pié detrás Gokudera - Y veo que Issei tampoco sufrió daños. Eso es bueno.

Por su lado, Issei se encontraba en un estado similar al de su compañera rubia, dado que sus ojos aun se encontraban tan abiertos como platos ante la revelación de que su compañero de habitación había resultado ser el tan temido regente de Namimori.

Luego de que Tsuna corroborara que su amigo pervertido también se encontrara bien, recién pudo percatarse del estado de Gokudera, quien tenía la ropa llena de polvo y quemada en algunas partes mientras que un par de heridas eran visibles en su rostro y brazos.

- Gokudera-kun ¿Te encuentras bien?! - El tono preocupado era evidente mientras que bajaba del cielo para acercarse a donde su amigo peli gris estaba con la intención de corroborar de cerca la graverdad de sus heridas - Sería bueno pedirle ayuda a onii-san que te ayude con estas heridas.

Por su parte, Gokudera no pudo evitar sonrojarse un poco mientras Tsuna revisaba sus heridas. El motivo de esto era el sentirse avergonzado de estar preocupando a su jefe por su estado físcio.

- ¿Eh? Oh! No! no tiene de que preocuparse! juudamie - Habló el joven tratando de calmar a su jefe, quien parecía preocupado por su estado - Heridas como estas no son algo serio para mí.

- ¿Estás seguro? Esas heridas de quemaduras parecen ser dolorosas - Insistió una vez más el castaño.

- Le aseguro que no hay problema. Por favor, no tiene de que preocuparse, décimo. Esta no es la primera vez que un rayo me golpea - Dijo el guardian de la tormenta mientras trataba de sonreir para mostrar que todo estaba bien.

El argumento de Gokudera pareció tranquilizar un poco al castaño, dado que ese era un punto valido. Sin embargo, eso no quitaba la preocupación de Tsuna.

- Bueno, tienes razón. Pero de todas maneras me gustaria que onii-san te revise.

- Si eso lo hace sentirse más aliviado, entonces lo haré. Juudaime - Fue la respuesta final de Gokudera

Lo siguiente que hizo el castaño fue voltear a ver al fanatico del boxeo, quien se encontraba junto a Asia y Yamamoto.

- Onii-san, te encargo por favor que luego te encargues de Gokudera-kun - Fue la petición que hizo el castaño a su guardian del sol, a lo que Ryohei respondió con un enérgico "Dejamelo a mí".

Finalmente, una vez que hubo corroborado el estado de sus amigos, Tsuna pudo volver a enfocarse en su conversación con el maou peli rojo, el cual se encontraba esperando a que el castaño terminara de comprobar el estado de su grupo.

Teniendo en cuenta que tanto Sirzech como su grupo eran unos "Invitados Inesperados", sería grosero de su parte el apresurar a su "Anfitrión" dados todos los problemas casusados por ellos hasta ahora.

- Muy bien. Entonces creo que lo siguiente sería encontrar un lugar apropiado para conversar en paz - Habló el mafioso.

- Opino lo mismo - Estuvo de acuerdo el demonio.

- Muy bien, entonces me encargaré de prepararnos un salón en la academia, para poder dialogar sin preocupaciones. Asi que por favor esperen un momento.

- Un momento. Vongola-dono - Llamó el demonio al mafioso - Dado que este desagradable incidente fue iniciado por las acciones de mi hermana menor, por favor permitame ser yo quien ofrezca el lugar de la reunión - A continuación el maou hizo un gesto con su mano derecha, lo que fue entendido por su sirvienta como una orden dirigida a ella.

Esta última hizo una reverencia antes de sacar de uno de sus bolsillos un telefono celular.

- Vongola-sama. Si usted lo permite, puedo hacer que nos preparen la sala de reuniones de un hotel 5 estrellas ubicado no muy lejos de aquí en menos de 10 minutos, o si usted prefiere pudo reservar el restaurante gourmet de su preferencia. Por supuesto que la movilización también correra por nuestra cuenta, usted solo deberá decirnos si prefiere ir en una limosina junto con todo su grupo o en un auto privado con chofer - Sugirió la maid de pelo gris hizo hacia el mafioso, más que nada esperando una respuesta por parte del castaño para ver cual de ambas opciones prefería. Sin embargo, la contestación de Tsuna fue diferente a lo que la maid esperaba.

- No es necesario. La reunión se llevará a cabo aquí - Habló el castaño mientras comenzaba a caminar en dirección a al edificio de la academia y dejando parada a la maid.

- Disculpe, VOngola-dono - Preguntó el demonio peli rojo - Pero ¿Podría explicarme porque desea hacerlo aquí?

En medio de su camino, Tsuna se detuvo un momento para voltear nuevamente en dirección a Sirzech.

- La espuesta es sencilla. Simplmenete porque no deseo estar en un lugar que fue arreglado por el mismo grupo de personas que hace no más de 10 minutos atacó a mis amigos - El tono de voz en las palabras de Tsuna era uno suave pero muy firme al igual que su mirada - Puede que usted diga que quiere resolver esto de manera pacífica y que yo haya accedido a eso, pero eso no quiere decir que confie del todo en ustedes.

Esta respuesta por parte de Tsuna hizo que cierto guardian de la tormenta esbozara una enorme sonrisa de superioridad hacia el grupo de demonios, como queriendo decir "En su cara".

- Punto valido - Aceptó el maou - Sin embargo, teniendo en cuenta ese mismo argumento... ¿Qué razón hay para que debamos de confiar en que el lugar que usted prepare realmente sea seguro para nosotros?

- Ninguna - Fueron la simple pero tajante respuesta de Tsuna - Simplemente deberán correr el riesgo y confiar en mi palabra.

Sin duda, una respuesta que nadie se espero oir. Tanto así que sin darse cuenta una persona dejó escapar su opinión.

- Espera un momento! ¿Acaso cree que vamos a estar bien solamente con que usted diga eso?! - Fueron las palabras dichas por Rias, las cuales seguramente habían sido pensamientos que la joven había dicho en voz alta sin darse cuenta, dado que en cuanto se percató de lo que había hecho, inmediatamente tapó su boca con ambas manos como si tratara de evitar que se le escapara otra estupidez.

Tras oir esto, Tsuna dirigió su mirada en dirección a la joven peli roja, la cual al ver los penetrantes ojos naranjas profundo del castaño pudo sentir como se le congelaba toda la sangre del cuerpo. Ella sabía muy bien que dicho comentario no solo era una acción grosera ante el lider de cualquier agrupación tan grande como lo era la Vongola, sino que dadas las circunstancias bajo las que estaba esto lo hacia, como mínimo, algo 10 veces peor.

La heredera Gremory no podía dejar de maldecirse a sí misma por haber hecho tamaña estupidez en un momento como este. Hasta que el Vongola habló

- Teniendo en cuenta que ustedes mismos fueron los que admitieron que todo esto fue culpa suya, lo mínimo que pueden hacer para mostrar su buena voluntad es confiar en nosotros - Para fortuna de la joven peli roja, el castaño solamente se limitó a hablar, aliviando la preocupación de Rias de que el mafioso tomara una respuesta más "Agresiva" ante tal falta de respeto hacia su persona.

Por otro lado, dicha respuesta por parte del castaño, había logrado sacar una sonrisa a Sirzech, quien con tono amable respondió.

- SIn duda suena como algo justo. Muy bien, entonces el grupo de mi hermana y yo estaremos a su cuidado, Vongola-dono.

Dicho esto, Tsuna simpemente asintió antes de retomar su camino hacia la escuela mientras que llamaba a Yamamoto para que lo acompañara, y le decía a Gokdera y Ryohei que esperaran ahí junto con Asia e Issei y al resto de demonios mientras se encargaba de tener listo el salón, pues una vez que lo tuviera listo les mandaría un mensaje a sus telefonos para que llevaran a los "invitados" hasta allá. Además que les pidió que de todas maneras se mantuvieran alertas en caso que los demonios volvieran a intentar algo.

Con esto, tanto el castaño como su amigo peli negro comenzaron a caminar rumbo al edificio de la academia para luego perderse de la vista de todos al entrar en este, lo cual fue una enorme fortuna para Tsuna dado que luego de un par de pasos más allá de la entrada, el joven se tiró de rodillas contra el suelo mientras se sujetaba fuertemente el estomago.

- Itetetetete - Gemía el pobre castaño mientras se abrazaba con más fuerza - Debo darle crédito a Irie. El actuar como "Tipo duro" sin duda es mucho más estresante de lo que parece... Itetetete.

Dicha escena sacó una gota en la nuca del guardian de la lluvia quien lo veía, pues él ya se imaginaba que algo así sucedería en cuanto Tsuna dejara su "Actuación" frente al grupo de demonios. Después de todo, el conocía muy biena su amigo.

- Bueno, al menos te viste muy cool cuando lo hacias - Trataba de animar Yamamoto a su amigo.

- Puede que sea cierto, pero aun así no me gusta tener que hacerlo...Itetetetetete... Es muy estresante - Respondió el castaño, a quien parecía estarle pasando el dolor de estomago - En cualquier caso. Yamamoto-kun, necesito que me hagas un favor.

CAPIRULO 1: PREPARACIÓN

El lugar era el salón del comite disciplinario de la academia Namomori. El cuarto el cual tanto Hibari como el resto de su grupo usaban como una especie de cuartel general para todas sus operaciones, ya sea para que sus subordinados le informaran a su jefe de todo lo acontecido en la academia o para que el usuario de tonfas revisara los documentos que le enviaba la mesa directiva dela academia. Aunque para ser sinceros, este lugar era más que nada el sitio de descanso predilecto del guardian de la nube peli negro, dado que solía usarlo más que nada para tomar sus siestas.

Este lugar solo era de acceso exclusivo para los miembros del comité disciplinario, nadie más que ellos podía entrar a este salón a menos que quisiera ser usado como el saco de golpes personal de Hibari por el resto del día.

Aunque claro que habían algunas excepciones, como por ejemplo la guardiana de la familia Simon, Adelheid, quien en ocasiones era la encargada de hacer cumplir las reglas de la academia cuando Hibari no se encontraba presente debido a sus salidas ocasionales para buscar nuevas presas.

A ella se le había recompensado con el privilegio de poder usar el sofá de la sala para descansar un máximo de una hora por semana. Puede que no suene como mucho pero teniendo en cuenta que era Hibari mismo el que daba estas concesiones, era algo de por si ya sorprendente.

En cualquier caso, la guardiana del glaciar de Enma solía hacer uso de su hora en el salón los viernes en la tarde, luego de que las clases hubieran terminado, para poder tomar café con las galletas caseras que hacia de vez en cuando. Según ella esta era la mejor manera de terminar su semana de clases.

Pero ¿Por qué era todo esto tan relevante? Simple, hoy era viernes por la tarde y alguien además de Adel quería usar el salón del comité. Y esa persona se encontraba de pié frente a Hibari, el cual como siempre estaba sentado en su sillón habitual.

- Hibari-san. Por favor permiteme usar el salón del comité por tan solo media hora - Era el pedido que cierto castaño hacia a su guardian.

Por su parte, el resto de subordinados presentes se encontraban con expresiones de total sorpresa en sus rostros por lo que veían, dado que nunca esperaron que el joven castaño de pelo erizado fuera capaz de hacer una pregunta tan estupida cuya única respuesta posible por parte de Hibari sería darle una paliza tal que lo mandaría directo a la sala de cuidados intensivos del hospital por toda una semana.

- S...S...Sawada-san ¿E..Está seguro de lo que está diciendo? - Preguntó con claro temor en su voz Kusakabe.

- Así es, Kusakabe-san. Deseo que Hibari-san me deje usar el salón por media hora para una reunión.- Fueron las palabras de Tsuna, el cual usaba toda su fuerza de voluntad para que no se notara el profundo miedo que sentía en ese momento.

- P...Pero Sawada-san. Hoy es el turno de Adel-san de usar el salón del comité - Trató de convencer Kusakabe al castaño, más que nada para evitar que una masacre se diera ahí mismo - S...Si desea, puedo facilitarle otro lugar para su reunión, como el aula del club de audiovisuales, o el salón principal de los de tercer año o incluso la sala de descanso de los profesores.

Luego de que Kusakabe obtuviera sus recuerdos de lo ocurrido en el futuro, él había desarrollado un cierto respeto hacia Tsuna y su grupo, por lo que de ser posible le gustaria evitar que este muriera a manos de Kyoya. Además que también era consciente que si algo le sucedia a Tsuna, los amigos del castaño no se quedarían con los brazos cruzados, especialmente cierto chico de pelo gris, lo cual sin duda desataría una batalla campal de proporciones mayúsculas en el campus de la academia.

- Ya hablé con Adel-san, y accedió a cederme su turno de esta semana, pero a cambio ella junto con el resto de los Simon y Skull irán a cenar a un restaurante esta noche, y seré yo el que se encargue de pagar la cuenta - Explicó el castaño esto último con una gota en la cabeza - Aunque por supuesto, al final todo depende de la respuesta que nos des Hibari-san.

Ya todo el mundo se esperaba que en cualquier momento Hibari sacara su par de tonfas y comenzara a teñir el piso de rojo con la sangre del castaño. Sin embargo, pese a lo que pensaban sus subordinados, el lider del comité en lugar de comenzar una masacre solamente habló con tono calmado.

- ¿Realmente es algo tan importante? - Preguntó el guardian de la nube. Hibari no era para nada tonto, él sabía muy bien el miedo que Tsuna le tenía y de igual manera también sabía que el castaño no acudiría a él, con el riesgo de recibir una brutal paliza, a menos que hubiera algo importante de por medio.

Tragando duro, tratando de comerse sus miedos, Tsuna contestó - Asi es.

Para ser sinceros, al usuario de tonfas no podían importarle menos los problemas en los que Tsuna o sus amigos pudieran estar metidos. Sin embargo, por lo general siempre que algo importante pasaba alrededor del castaño Vongola y su grupo, siempre tendía a terminar en peleas contra tipos fuertes, tipos muy fuertes, tipos fuertes que eran sin duda presas muy jugosas para que el guardian de la nube los mordiera hasta la muerte.

Desde el incidente de la batalla de los representantes y todo el asunto de los Vindicce hace un par de años, Hibari había tenido una muy seria escacez de presas que valieran la pensa morder. El moler a golpes a estudiantes busca problemas se había convertido en algo en extremo aburrido.

Si tuvieran que contarse todas las veces en que Tsuna y sus amigos tuvieron que detener a Hibari de ir a buscar pelea contra Byakura, Xanxus, Mukuro, Dino y hasta el mismo Jager debido a su aburrimiento, entonces ni aun los dedos de las manos y pies de una docena de personas serían suficientes.

Pero ahora finalmente después de tiempo, se le había presentado al usuario de tonfas una jugosa oportunidad para obtener una nueva presa. Pese a que el rostro del peli negro no mostraba expresión alguna, la verdad es que se encontraba emocionado. Pero aun así, y pese a que esta era una gran oportunidad, no podía dejarle las cosas tan faciles a Sawada.

Como se dijo antes, Hibari era una persona muy astuta, y si podía sacarle mayor provecho a una sitación, entonces lo haría.

- Muy bien, si es tan importante la razón por la que lo necesitas, entonces accederé a dejarte el salón por 30 minutos - Respondió Hibari con desanimo, pero logrando que a Tsuna el rostro de la alegría - Pero con dos condiciones.

La alegría en el rostro de Tsuna había desaparacido en cuanto oyó estas palabras de Hibari. El solo pensar en lo que el usuario de tonfas pudiera pedir, hacia que el estomago del castaño se le revuelva.

-"Hie! ¿Qué querra pedirme? ¿Acaso querra obligarme a limpiar toda la academia hasta que me gradue? ¿O querrá que convenza a Reborn para que lo dije ir a pelear contra Xanxus? Maldición! Puede que incluso me pida que me convierta en su maniquí de pruebas para cuando quiera practicar con sus tonfas!" - Eran los pensamientos desesperados del castaño, tratando de discernir lo que el peli negro pediría.

- ¿Q...Qué condiciones? - Preguntó con mucho cuidado el castaño.

Aunque teniendo en cuenta la situacion actual, no le quedaba de otra a Tsuna más que aceptar lo que Hibari pidiera, mientras rogaba en su mente que no fuera algo que pusiera en riesgo su salud mental o psicológica.

- La primera, el vice presidente Kusakabe y yo, estaremos presentes durante esa reunión tuya para asegurarnos de que no causen daños en el salón del comité, ni que hagan nada raro en este - Esta petición era más que nada una excusa por parte de Hibari para poder ver la clase de presa que el castaño había traido, a la vez que en caso que una pelea estallara, el usuario de tonfas estaría en primera fila para poder escoger a su presa.

- Muy bien - Respondió Tsuna con cierto alivio, pues en un principio él tenía pensado convencer a Hibari para que se quede en la reunión, pero ahora que el mismo guardian de la nube se había invitado, eso significaba que ya no debería de preocuparse en buscar maneras para convencerlo - ¿Y cuál es la segunda?.

- Es algo muy sencillo. Que me hagas el director de Namimori.

Tsuna parpadeo un par de veces y luego se limpió los oidos antes de preguntar.

- Disculpa, Hibari-san. Creo que oí mal ¿Podrías repetir de nuevo lo que dijiste?

- Creo que lo dijo lo suficientemente simple como para que hasta alguien como tú lo comprenda - Habló Hibari como si fuera lo más obvio del mundo - Quiero ser la persona a cargo de la academia Namimori.

Los ojos de Tsuna se abrieron como platos en ese instante.

- ¿Eh?! Pero ¿Cómo se supone que logre eso?! Eso es imposible! No hay manera que un chico de 18 años sea el director del mismo instituto donde estudia!- Habló desesperado el castaño. Sin embargo, esto no parecía perturbar en nada la calma de Hibari.

- No seas estupido. Se muy bien que sería muy complicado que lo hicieras ahora, sin mencionar que eso sería un clara violación a las reglas de Namimori. Y por eso estoy dispuesto a esperar hasta que termine la universidad. Es decir unos 6 años cuando mucho - Dijo el peli negro como si le estuviera haciendo un favor al Vongola.

- Sigue siendo imposible! ¿Cómo quieres que cumpla eso?! - Preguntó Tsuna.

- Eso no es problema mío. Estas son mis condiciones. Tomalo o buscate otro lugar donde tener tu estupida reunión.

Tenía a Tsuna contra las cuerdas en esto, dejandolo sin muchas opciones y por lo que obviamente al final y con mucho dolor el castaño tuvo que ceder.

- Muy bien. Director entonces - Respondió el castaño con claro tono de derrota.

- Solo esperaré 6 años, ni un día más. Si al día siguiente de mi graduación no tengo el puesto de director, ten por seguro que haré algo mucho peor que solo morderte ¿Entendiste? - El tono de Hibari no solo asustó a Tsuna, sino también al resto de miembro del comité de disciplina.

- Muy bien, muy bien. Entiendo - Contestó el castaño - Pero, ya que estás accediendo a que haga mi reunión aquí y dado que tú también estarás, entonces espero que no hagas nada violento en contra de nadie aquí.

- Tranquilo. Yo sé cumplir mi palabra. Aunque sienta nauseas de estar en el mismo cuarto con un grupo de hervivoros, no los atacaré siempre y cuando no me den motivos - Tsuna no pudo evitar tener un mal presentimiento ante esa última frase, sin embargo una voz se encargó de cortar sus pensamientos.

- Kufufu. Es bueno escuchar eso, no sabes lo tranquilo que me haces sentir - Fueron las palabras de una persona que acababa de entrar al salón del comité, la cual era muy conocida para Hibari quien al verla no pudo evitar decir su nombre con clara hostilidad en cada silaba.

- Mukuro - Musitó el guardian de la nube con enojo palpable antes de sacar sus tonfas y lanzarse encontra del usuario de ilusiones. Por su parte, el recién mencionado preparó su tridente para recibir el ataque.

Pero esto último no fue necesario dado que hubo una persona que se puso en medio de ambos para evitar que estos comenzaran una batalla campal ahí mismo.

- Hibari-san! Mukuro! Por favor detenganse! - Exclamó el castaño, mientras trataba de separar a ambos chicos con sus manos. Afortunadamente para Tsuna, tanto Kusakabe como Yamamoto (Quien había entrado junto con Mukuro) se encontraban deteniendo al usuario de tonfas y al experto en ilusiones respectivamente.

- Kyo-san! Por favor! Calmese! - Gritaba Kusakabe mientra trataba de contener a su jefe.

- Mukuro! Vamos! No hagas más complicadas las cosas! - Hablaba por su parte espadachin Vongola mientras contenía a su colega guardian.

- Sueltenme! Voy a hacer jugo de piña para la cena! - Amenazaba ferozmente Hibari, logrando que una vena comenzara a palpitar en la frente de Mukuro.

- ¿A si? ¿Qué te parece si me sirves el mío junto al arbol de sakuras bajo el que te pienso enterrar? - Contestó el ilusionista tratando de liberarse con mayor fuerza aun.

Luego de un constante forzejeo y de varios intentos para calmarlos por parte de Tsuna, finalmente se pudo lograr que ambos busca problemas dejaran de tratar de matarse, al menos el suficiente tiempo como para escuchar lo que el castaño quería decir, luego de esto Mukuro fue el primero en hablar.

- ¿Entonces necesitas a alguien con experiencia en ilusiones para asegurarte queno te jueguen sucio en la reunión? Si era algo tan simple como eso entonces tener a Chrome en la reunión hubiera bastado. De hecho, ahora que lo pienso ¿Por qué no la llamaste a ella en primer lugar? ¿Acaso no tienes confianza en sus habilidades?

- No es nada de eso - Respondió Tsuna - Lo que pasa es que quiero que alguien se quede con Kyoko-chan y Haru en caso que algo pase.

El ilusionista miró extrañado a Tsuna por su respuesta.

- ¿Crees que puedan intentar ir por tus amigas para usarlas como rehenes? - Preguntó algo cursiodo Mukuro.

- ¿Acaso puedes culparme por no pensarlo? - Volvió a responder Tsuna.

- Creo que estás exagerando un poco, pequeño mafioso.

- Creo que tú eres la personas menos indicada para decirme eso, Mukuro. Teniendo en cuenta que fue practicamente lo mismo que tratasde de hacer hace tiempo. ¿Ya lo olvidaste?

- Aprende a dejar las cosas en el pasado, Vongola - Dijo el ilusionista tratando de cambiar el tema mientras miraba hacia otro lado - En cualquier caso ¿Solo nos llamaste para eso?

- ¿"Nos"? - Preguntó Hibari, para luego darse cuenta que había otra persona sentada en uno de lo sillones del lugar quien leía una manga mientras tomaba lo que parecía un sumo de durazno. Lo curioso de esta persona es que parecía ser un niño casi de la misma edad que Fuuta, solo que con cabello verde y una especie de sombrero gigante en forma de manzana en la cabeza.

- Disculpe, señor con mirada aterradora y que seguramente se quedara solo y virgen por el resto de sus vida. ¿Acaso tendrá el siguiente volumen de este manga? Ya casi termino de leer el que tengo - Habló el joven peli verde.

A continuación, Tsuna y Yamamoto tuvieron que pasar otro par de minutos tratando de convencer a Hibari para que no hiciera jugo de manzana con la cabeza de Fran. Y una vez que se hubieron calmado de nuevo, Tsuna pudo volver a hablar.

- Gracias por haber venido también, Fran -Agradeció el VOngola al peli verde.

- Cualquier cosa es mejor que pasar mi tarde en las sesiones de entrenamiento del maestro. - Respondió con su apatía habitual el joven con cabeza de manzana.

- Aun sigues sin explicarnos el porque nos llamaste a Fran y a mí, pequeño mafioso - Agregó Mukuro.

- Es cierto. No tenemos mucho tiempo hasta que ellos lleguen, Tsuna - Habló Yamamoto.

- Es verdad! Se me olvidó por completo! - Dijo el castaño un tanto desesperado - ¿Sabes en donde se encuentran?

- Según lo que me dijo Sempai en su mensaje, ese duo de chicas fueron a recoger a los dos que sempai y yo noqueamos. Gokudera y sempai fueron con ellos para asegurarse que no hicieran nada raro. Mientras que la chica con el traje de sirvienta y el hermano de esa peli roja fueron al baño. Issei y Asia se encuentran en el salón de sempai descansando hasta que Gokudera los recoja - Habló el joven amante del baseball, para luego agregar en tono aliviado - Aunque debo decir que fue una gran suerte que Fran y Mukuro se encontraran cerca en ese momento.

- ¿Eh? ¿En serio? - Preguntó Tsuna sorprendido por esto.

- La verdad es que al maestro no le gusta venir mucho por esta zona - Comenzó a hablar Fran mientras sacaba algo de uno de sus bolsillos, se trataba de cupones para helados gratis en una tienda muy popular en la ciudad, la cual se ubicaba a no más de calle y media de ahí - Pero esta mañana nos llegaron estos cupones. La verdad fue bastante raro ya que expiraban hoy mismo, además que no recuerdo que nos hayan llegado cosas similares al lugar donde nos quedamos.

- Ciertamente, algo muy curioso - Dijo Mukuro con un claramente fingido tono de sorpresa mientras veía a Tsuna, quien parecía entender lo que el cabeza de piña insinuaba.

- Reborn - Dijo el castaño con tono de cansancio. Por alguna razón, Tsuna podía presentir que su tutor si bien no estaba relacionado con esto, al menos estaba al tanto.

- Bueno, dejemos los rodeos para más tarde y dinos de una vez para lo que nos querias a los dos - Habló Mukuro. Cosa que hizo al castaño dejar sus pensamientos relacionados con su tutor para más tarde.

- Tienes razón. Verás, necesito que todos los guardianes estén presentes en esta runión - Esta respuesta de Tsuna había llamado la curiosidad no solo de Mukuro sino también de Hibari. Inluso Yamamoto, dado que Tsuna no solía llamarlos a él o sus amigos con el título de "Guardianes" a menos que el asunto tuviera relación con la Vongola.

- ¿Hay alguna razón por la que quieras hacer eso? Es decir ¿Tienes algún motivo concreto por el cual quieras que todos nosotros estemos presentes? - Preguntó el ilusionista.

- Es cierto. ¿Acaso no te basta con el grupo de herbiboros que siempre te acompañan? - Agregó ahora Hibari - ¿Acaso hay alguna razón para llamarnos a todos?

Ciertamente, lo usual en situaciones como esta para Tsuna sería solamente limitarse a llamar a su grupo de amigos de mayor confianza, los cuales eran Yamamoto, Gokudera y Ryohei. O incluso de ser necesario mayor fuerza de apoyo, lo más factible hubiera sido que el castaño hubiera pedido ayuda a Chrome o a Enma, los cuales siempre contaban con mayor disposición a ayudar que el usuario de tonfas y el de ilusiones.

Sin embargo, ahora la situación era distinta y el Vongola les pedía a ambos jovenes que le brindaran su apoyo. Y ellos querían saber la razón, lamentablemente la respuesta de Tsuna no fue la que esperaban.

- La verdad es que no. No hay ninguna razón - Respondió el castaño.

El usuario de ilusiones y el lider del comité de disciplina miraron al castaño confundidos.

- Será mejor que te expliques mejor, Vongola.

- Verás, la verdad es que es cierto que sería bueno tener a un experto en ilusiones presente por se acaso, pero el verdadero motivo por el que los llamé fue más que nada debido a una especie de presentimiento. Puede que no tenga una razón concreta para ofrecerles a tí, Fran o incluso a Hibari. De hecho incluso yo mismo no lo entiendo del todo, pero tengo la sensación de que en esta reunión todos nosotros debemos estar presentes - Acto seguido el castaño inclinó su cabeza respetuosamente ante ambos chicos, quienes con sorpresa oculta lo observaban - Así que por favor, Mukuro y Hibari-san les pido que por favor me ayuden con esto.

La inclinación del décimo no era una acción de humillación como muchos pensarían, sino más bien era una de respeto. No era la suplica de un cobarde rogando por ayuda, de hecho era más bien la petición de un joven a sus amigos para que lo acompañaran en una locura que ni él mismo sabría como saldría. Tanto Hibari como Mukuro conocían muy bien esta acción, pues fue la misma con la que Tsuna logró unir a los más peligrosos individuos de la mafia para pelear juntos en contra de los Vindicce años atrás.

Si bien, ni el usuario de tonfas ni el del tridente consideraban a Tsuna un amigo, lo cierto es que al menos le tenían respeto.

Luego de un momento, el usuario de ilusiones finalmente respondió, luego de hacer un largo suspiro.

- Muy bien, pequeño mafioso. Por esta vez, tendrás mi apoyo en este plan tuyo, y el de Fran también.

La cara de incredulidad del castaño al oir la respuesta del ilusionista, rápidamente se transformó en una de alegría.

- ¿Eh? ¿En serio? Muchas gracias, Mukuro! - Respondió Tsuna visiblemente aliviado, para luego ver a su guardian de la nube con algo de ansiedad - ¿Y qué hay de tí, Hibari-san?

Dejando escapar un suspiro pesado de resignación, el usuario de tonfas respondió.

- Un trato es un trato. Solo asegurate que nadie me moleste o te aseguro que correra sangre - Respondio el guardian de la nube, causando que Tsuna estuviera más asustado que alegre por esta respuesta.

- Hieee! B...Bueno, gracias - Agradeció un asustado castaño. Mientras que Hibari pensaba que de haber sabido que tendría que soportar todo esto, hubiera pedido además financiamiento económico suficiente como para duplicar el tamaño del campus. Bueno, ya lo tendría presente para la próxima.

- Bueno, bueno. El discurso inspirador está bien y todo - Habló como siempre Fran con su tono desanimado habitual - Pero aun no me han dicho para que me necesitan a mí.

ANte la respuesta de su alumno, Mukuro solo pudo suspirar con una mezlca de decepción y cansancio.

- Veo que además de faltarte sentido común, también te faltan un par de neuronas, Fran - Habló Mukuro,para luego explicarle lo que suponía que era el plan de Tsuna - Lo que el pequeño mafioso quiere es que te hagas pasar por la versión adulta de ese chico vaca que es su guardian del rayo ¿No es así, Vongola?

- ¿Eh? Bueno. Sí, la verdad es que esa era la idea - Contestó Tsuna, algo sorprendido que Mukuro se hubiera dado cuenta.

- Bueno, era de suponerse. Con ese caracter tan amable tuyo, sería dificil pensar que seas capaz de traer a un niño a un embrollo como este - Dijo Mukuro aun con cansancio en su voz, esta vez a causa del caracter de Tsuna - EN cualquier caso, puedo sentir que alguien se acerca. Asumo que deben de ser los invitados a la reunión, así que será mejor que se preparen. Hibari, si tus perros no van a estar presentes entonces será mejor que los mandes a menear la cola a otro lado.

Afortunadamente dicho comentario no recibió mayor respuesta que una mirada asesina por parte de Hibari a Mukuro, en lugar de comenzar de nuevo una batalla entre ambos. EN cualquier caso, el ilusionista tenía razón por lo que Hibari mandó a sus subordinados a que limpiaran los salones de la academia hasta que la reunión terminara, por su puesto con excepción de Kusakabe quien se quedó en el salón.

También en ese momento, Fran había terminado de disfrazarse por medio de sus ilusiones como la versión adulta del guardian del rayo de Tsuna.

- Bien, supongo que ya está todo listo - DIjo con su sonrisa habitual Yamamoto.

- No del todo... De hecho, hay una cosa más que me gustaría pedirte, Mukuro - Habló un tanto nervioso el castaño, llamando la atención del mencionado.

- ¿En serio? ¿No crees que ya has pedido suficiente, pequeño mafioso? No es bueno que abuses de tu suerte - Dijo el ilusionista con una mirada y tono que hizo que el Vongola dejara escapar un chillido de miedo.

- Hieeee! No! No es nada importante! Pero... La verdad es que me gustaría pedirte que... - Acontinuación Tsuna se acercó a Mukuro para decirle al oido su petición, dado que al parecer le daba algo de verguenza decirla en voz alta.

Tras escuchar la petición del castaño, Mukuro contestó.

- Bueno, si solo es eso entonces no veo ningún problema - Acto seguido, el ilusionista hizo chasquear sus dedo, haciendo que los uniformes escolares de Tsuna y los demás fueran cambiados por trajes iguales a los que usaron durante el Choice con Bykauran en el futuro.

- Wow! Hacia tiempo que no usaba un traje - Dijo Yamamoto emocionado, mientras veía su nueva ropa.

- Cambiar la ropa no es algo para nada dificil. Sin embargo, me da algo de curiosidad el porque de tu petición - Habló Mukuro

- Bueno, la verdad es que de alguna forma me siento más comodo lidiando con problemas usando esto - Respondió un tanto avergonzado Tsuna - Supongo que puedes llamarlo un efecto secundario de tanto tiempo de lidiar con Reborn...jejejeje (Risa nerviosa).

- Hmp - Fue la unica respuesta por parte de Hibari.

- Maestro, está ropa es muy incomoda. A usted nunca le salen bien las copias de trajes de calidad. Es por eso que usted prefiere comprarlos ¿Me da permiso para ir a buscar uno a mi cuarto? Si me demoro y nunca vuelvo significara que me perdí y no que simplemente me escapé - Habló de nuevo Fran, esta vez si logrando que Mukuro lo golpeara con su tridente.

Por otra parte, se encontraban caminando un grupo de cuatro jovenes, dos hombres y dos mujeres. Se trataban de los miembros del club de investigación de lo oculto, quienes eran guiados o mejor dicho vigilados por los guardianes del sol y la tormenta de Tsuna. Ellos dos habían sido enviados por Tsuna para que acompañaran a la peli roja y su amiga para recoger a los compañeros de estas, quienes habían sido los que habían intentado llevarse a Asia.

Tanto el rubio como la peli blanca fueron encontrados en donde Yamamoto y Ryohei habían dicho que los habían dejado, tirados en el pasillo del segundo piso cerca al salón de ciencias. Cuando la reina Gremory se acercó para revisar el estado de sus compañeros pudo notar que no habían recibido daño grave. Aparentemente Kiba había estado peleando con sus espadas pero fue un golpe en la nuca con el reverso de una katana lo que lo dejó inconsciente mientras que Koneko se había desmayado luego de aparentemente haber recibido un golpe en la boca del estomago el cual le sacó todo el aire y la dejó tirada en el suelo. Afortunadamente los hechizos curativos de Akeno eran más que suficientes para tratar ese nivel de heridas.

En cuanto el duo de demonios hubo recuperado el conocimiento, lo primero que hicieron fue tratar de ponerse en guardia luego de ver que ahí también estaba el boxeador que había noqueado a Koneko junto con alguien que al parecer era amigo suyo. Afortunadamente Rias logró calmar a sus siervos luego de mencionarles que su hermano se encontraba presente y que solicitaba la presencia de ella junto a su sequito para dialogar con el lider de esa ciudad.

Cabe mencionar que si la sola mención de que el lider de los maous había descubirto su inflitración a Namimori no había sido suficiente para asustar al rubio y a la peli blanca, entonces el hecho de saber que el lider Namimori estaba reunido con él entonces sin duda lo logró, y con creces.

- Si ya despertaron a sus amigos y terminaron con el parloteo, entonces muevan sus traseros y siganme - Dijo Gokudera en tono fastidiado. Sin embargo la actitud grosera del peli gris causó molestia en el grupo de demonios.

- Que grosero - Contestó Koneko mirandolo enojada.

- Es verdad. Al menos deberías mostrar algo más de respeto hacia las damas, especialmente hacia la presidenta - Apoyó Kiba. Por su lado, GOkudera quien había comenzado a caminar con dirección al salón del comité junto con Ryohei, detuvo sus pasos para voltear por encima de su hombro y ver al duo de demonios con fastidio.

- Creo que están malinterpretando algo, ustedes dos. Gravence esto muy bien en sus cabezas. La única razón por la que todos siguen vivos y no están sirviendo de abono para las flores del jardín de atrás, es porque el décimo así lo quiere. Él desea darles una oportunidad para explicar toda esta mierda que han venido a traernos. Así que más les vale no abusar de su generocidad, porque si por mi fuera los hubiera puesto bajo tierra hace mucho.

El enfado en el rubio y la peli blanca pareció aumentar después de esto.

- No creas que te tengo miedo - Respondió Kiba molesto - Ese chico de ahí y tu otro amigo solo tuvieron suerte porque bajamos nuestra guardia. Pero esta vez, te aseguro que no será tan fácil.

Gokudera y Ryohei se voltearon por completo para ver de frente al duo de demonios quienes al parecer buscaban una segunda ronda derrota en ese mismo lugar.

- No abuses de tu suerte, idiota... A diferencia de ese idiota del baseball, yo si pienso una maldita masacre aquí mismo - Contestó Gokudera con tono hostil, mientras que alistaba su caja de armas al igual que Ryohei.

Esta vez el guardian de la tormenta pensaba dejar al duo de demonios como mínimo en el área de cuidados intensivos del hospital por un buen tiempo.

- Ya lo veremos - Fue la respuesta de Kiba.

Por su parte, Koneko parecía estar de acuerdo con el caballero rubio, dado que ambos parecían estar preparados para comenzar otra pelea de nuevo. Sin embargo, en esta ocasión fue Rias la que se encargó de calmar a sus siervos.

- Basta! - Exclamó con voz firme la peli roja, logrando que llamar la atención de su caballero y su torre - Ya estamos en suficientes problemas, como para todavía agregar aun más.

Tanto Kiba como Koneko veian a su ama extrañados, pues en la cara de la peli roja podían notar señales de preocupación.

- Pero buchou... - Trató de replicar Koneko.

- No hay peros que valgan - Interrumpió la Gremory - Solo limitemonos a seguir sus indicaciones. Ahora mismo no estamos en posición para hacer demandas y mucho menos para causar problemas.

La hostilidad en el ambiente se calmó luego de que la peli roja hablara, por su parte sus siervos decidieron tragarse su enojo por ordenes de su ama, mientras que Gokudera y Ryohei guardaron sus cajas para luego retomar su camino hacia el salón del comité disciplinario.

- Hmp! Veo que al menos uno de ustedes tiene cerebro - Fue el comentario de Gokudera mientras seguía caminando, logrando así molestar aun más a Koneko y Kiba, los cuales nuevamente se tuvieron que aguantar debido a las ordenes de su ama.

CAPITULO 2: LA PRINCESA CARMESÍ Y EL GUARDIAN DEL CIELO

Finalmente el grupo de demonios escoltados por Gokudera y Ryohei habían llegado a la puerta de la sala del comité de disciplina, en donde Tsuna les había dicho que se reunirían.

- Muy bien, llegamos - Dijo Gokudera parandose a un lado de la puerta - El décimo dijo que los esperaría adentro, así que entren de una vez.

El tono insolente de Gokudera no había cambiado, y la molestia que causaba esto en los demonios tampoco. Pero nuevamente, tuvieron que aguantarse debido a las ordenes de la peli roja. Sin embargo, aun ignorando su enfado debido al tono del peli gris, hubo algo que llamó la atención del grupo.

- Disculpen. Pero ¿Acaso ustedes no piensan a entrar también? - Preguntó Rias, viendo como tanto el guardian de la tormenta y el sol de Tsuna parecían dirigirse a otro lado en lugar de entrar con ellos.

Volteando para verla, la auto proclamada mano derecha de Tsuna respondió.

- Nuestra responsabilidad era traerlos hasta la puerta, no entrar con ustedes - Contestó sin mucha importancia el peli gris - Tenemos que ir a buscar a Asia y al idiota pervertido.

Los demonios parecían confundidos por esta respuesta, a lo que Ryohei decidió explicar mejor lo que su compañero guardian quería decir.

- Iremos a dar el encuentro a Hyodou, Argento, al chico de pelo largo y a su sirvienta. Después de eso entraremos junto con ellos - Aclaró mejor Ryohei, para que luego siguiera su camino junto con Gokudera.

El grupo de Rias se quedó parado frente a la puerta del salón, esperando a que tanto Gokudera como el boxeador se alejaran lo suficiente para poder hablar tranquilamente. Una vez estos se hubieron alejado lo suficiente, el primero en hablar fue Kiba.

- Rias-sama ¿Realmente cree que debamos entrar nosotros solos?

- Es cierto - Apoyó ahora Koneko - ¿No sería mejor esperar a Sirzech-sama? Solo por si acaso.

Rias volteo a ver a sus siervos, y pudo notar en sus rostros un genuino temor, incluso en el de Akeno a pesar que trataba de disimularlo. Pero, tratando de tranquilizarlos, la joven les dijo lo siguiente.

- Entiendo su preocupación. Sin embargo, no tienen de que preocuparse - Hablaba Rias con tono calmado, tratando de tranquilizar a sus siervos - Si nos quisieran hacer algo, ya lo hubieran hecho.

- Rias-sama tiene razón - Decidió apoyar Akeno. Al ser junto con Rias la figura de hermana mayor del grupo, ella sabía que debía hacer lo posible para tranquilizar a sus compañeros de sequito menores - Además de que por lo que pude ver del lider Vongola, no parece ser alguien que le guste recurrir a la violencia como dicen los rumores.

- Akeno tiene razón. Cuando lo vimos, pude notar que no parecía ser alguien tan aterrador como se comenta - Terminó por hablar Rias.

Los intentos de Rias y Akeno parecían haber funcionado, dado que tanto Kiba como Koneko se veían un poco más calmados.

- Bueno, de nada sirve que sigamos perdiendo el tiempo. Entremos de una vez - Dijo Rias tratando de hacer un tono agradable a sus siervos, a lo que ellos respondieron con un asentimiento.

Acto seguido la puerta del salón fue abierta por la peli roja de Khou.

- Disculpen la intromisión - Dijo educadamente Rias, mientras ella y su grupo entraban al salón.

La disposicón de los muebles en el ambiente era similar a la del salón del cub de ocultismo en Khou, con dos muebles en medio puestos uno en frente de otro con una mesa de centro pequeña en medio de ambos, estanterías de libros a los lados de la habitación y un escritorio a espaldas de una gran ventana desde la cual se podía ver toda la academia.

Y sentado en uno de los muebles del lugar se encontraba la persona que había visto llegar volando hace un momento, a quien su hermano mayor había reconocido como el lider de la familia humana más poderosa de la historia, la Vongola.

- Por favor pase - Contestó el susodicho.

Se trataba de un joven de pelo color castaño, el cual se encontraba peinado de forma tal que recordaba a un erizo. Otro punto a resaltar del joven además de su cabello era el hecho de aparentar ser un poco más bajo que los jovenes promedio de su edad, junto con el hecho de que era algo delgado.

Fue en ese momento, en que Rias pudo ver con mayor claridad al heredero mafioso dado que cuando lo vio por primera vez, su miedo por encontrarlo no le había permitido analizarlo con detenimiento. Luego de que la joven hiciera un rápido escaneo al joven castaño, llego a una increible conclusión

- "Joven, bajo y sin físico...¿Es realmente la misma persona de hace un rato?" - Eran los pensamientos de Gremory luego de ver con mayor detalle a Tsuna. Ciertamente cuando el joven llegó volando del cielo, ella pudo notar una fuerte aura emanando de él, motivo por el cual no pudo notar en ese momento con mayor detenimiento su físico, además que en ese entonces el castaño se encontraba algo lejos de donde ella estaba.

Pero ahora que la joven peli roja se encontraba más calmada y que lo podía ver más de cerca, ella no pudo evitar sentirse un tanto decepcionada por el aspecto físico del Vongola.

Rias era consciente de que la apariencia física no era un factor definitivo al momento de juzgar a una persona, dado que ella sabía bien de seres cuya apariencia podía parecer inofensiva pero que en realidad ocultaban un enorme poder. Un buen ejemplo de esto sería cierta maou con gusto por vestirse de chica mágica. Sin embargo, aun con todo eso, ese tipo de personas siempre solían mantener una especie de aura inconfundible que siempre acompaña a aquellos seres de gran poder.

Cosa que era totalmente ajena a la situación del castaño presente, dado que Rias no podía sentir ni el más mínimo rastro del ominosa aura que desprendía hacía unos momentos al llegar volando. De hecho, la joven Gremory comenzaba a preguntarse si de casualidad ese chico sentado frente a ella no era más que un simple doble o algo por el estilo.

Esto sin duda era algo un tanto diferente a la imagen que tanto Rias como el resto de su grupo tenían en un principio del gobernante de esta ciudad.

Por otro lado, además del lider mafioso, el grupo de demonios pudo ver que habían otras personas presente.

A la espalda del castaño se encontraban de pié cuatro jovenes, uno era un joven alto de pelo de color negro pero con expresión agradable, otro tambien de pelo negro un tanto más bajo y con peinado un tanto revuelto que siempre tenía un ojo cerrado con expresión aletargada, un chico alto con peinado que recordaba a una piña y finalmente un joven de pelo negro con expresión seria. Todos ellos llevando elegantes trajes de color negro.

De alguna forma, tanto Rias como su grupo tuvieron un mismo pensamiento en ese momento. Que cualquiera de esos cuatro chicos tenía mayor presencia visual que el joven castaño sentado. En cualquier caso, sin importar los pensamientos que tuvieran acerca del heredero mafioso, la peli roja junto con su grupo debían de igual manera presentar sus respetos ante el joven castaño.

Luego de que el grupo de demonios hubo entrado al salón, la heredera peli roja habló de nuevo.

- Lamento la demora, Vongola-sama - Se excusó la peli roja mientras hacia una educada reverencia ante el castaño. Por su parte, el resto de demonios al ver al actitud de su ama, decidieron seguirla y de igual manera hacer una reverencia ante el joven de cabello erizado.

Tsuna no pudo evitar sonrojarse profundamente por este hecho, pero no debido a la verguenza de ser tratado con tanto respeto (Lo cual de hecho si sentía enormemente en ese momento) sino porque el realizar ese gesto hacía que el castaño pudiera darse cuenta de lo enorme que eran los pechos de la joven peli roja en frente suyo.

En su momento no lo había notado, pero ahora que Tsuna tenía frente a frente a la joven que había visto cuando llegó, pudo darse cuenta de lo hermosa que era, sin mencionar el generosamente proporcionado cuerpo que la peli roja poseía. De hecho, si Tsuna miraba con detenimiento al resto del grupo que acompañaba a la joven, podía darse cuenta que no era solamente la peli roja en cuestión sino que también la joven peli negra junto a ella era igual de hermosa, mientras que el único hombre de su grupo resultaba ser un apuesto joven rubio que seguramente era una especie de idolo en su instituto, y finalmente una pequeña pero extremadamente linda joven de pelo blanco que podía ser la definición misma de la palabra "Ternura".

De alguna manera, al darse cuenta Tsuna de lo bien parecidos que eran los miembros del grupo frente a él, sumado con el hecho de ser consciente que de igual forma sus amigos/guardianes eran justamente personas bien parecidas además de populares (Incluyendo incluso a Hibari y Mukuro quienes sin saberlo tenían un grupo de fanaticas), el pobre castaño no pudo evitar sentirse completamente fuera de lugar, haciendo que un aura de tristeza comenzara a formarse a su alrededor.

- N...N...No, por favor. No es necesario disculparse - Trató de hablar tranquilamente Tsuna mientras miraba hacia otro lado para evitar que pudieran ver lo rojo que estaba su rostro, dado que pese a su estado abatido aun conservaba el rubor ocasionado por la vista de los generosos atributos de la peli roja - Por favor tomen asiento.

- Muchas gracias - Respondió la joven con una sonrisa.

La invitación del vongola fue tomada por parte de Rias y su grupo, quien junto a su grupo se dirigeron al sillón libre frente al castaño, sin embargo la única en sentarse fue la joven peli roja mientras que el resto de su séquito se posicionó detrás de ella.

Tsuna, quien finalmente se había calmado, pudo ver que además de las dos chicas que vio en la puerta de la academia cuando llegó, habían otras dos personas con ellos, quienes asumió que eran los miembros a quienes Ryohei y Yamamoto habían noqueado, y a quienes ambas habían ido a buscar.

- Me alegra ver que sus compañeros se encuentran bien...- Comenzó a hablar Tsuna, pero se cortó a medio camino debido a que no recordaba el nombre de la joven peli roja - ... ¿Eto?

- Es verdad. Por favor, disculpe mi falta de modales. Aun no me he presentado de forma adecuada - Dijo la joven para ponerse de pié para presentarse de manera elegante - Mi nombre es Rias Gremory, hija de la casa Gremory y próxima cabeza de la misma.

Tanto los gestos de la joven como su forma de hablar, gritaban a todas luces que ella era una especie de dama de la alta sociedad, cosa de la que Tsuna y sus guardianes pudieron darse cuenta al instante. Por su parte, la heredera Gremory continuó con la presentación de su grupo.

- Los chicos parados detrás mío son mis siervos - Acontinuación la peli roja procedió presentar a cada uno de los miembros de su séquito, algo que cada uno respondió con una inclinación y un respetuoso saludo diciendo "Es un honor conocerlo, Vongola-sama".

Por su parte, Tsuna no pudo sentirse más incomodo ante todo ese respeto que le mostraban la joven con sus siervos. Lo cual era otra cosa que también llamaba fuertemente la atención de Tsuna, del porque esa chica los llamaba de esa forma. "Siervos".

- Ya veo - Contestó Tsuna luego de que las presentaciones hubieran terminado, sin embargo aun la incomodidad de ser tratado con tanta importancia persistía en el joven, cosa que fue notada por Rias, quien en su mente no podía dejar de preguntarse si realmente el joven frente a ella era el mismo que había visto minutos atrás llegar volando.

"Puedo ver que se averguenza de que lo traten con tanto respeto, eso indica su falta experiencia en desenvolvimiento en evento formales" Eran los pensamientos de la joven Gremory, quien había comenzado a analizar al mafioso castaño desde que entró a la habitación "También, puede notar como se sonrojo cuando hice una inclinación ante él. La mayoría de chicos lo hacen dado que así se resalta más mi busto. Veo que el lider Vongola no es diferente a ellos".

Por más que Rias lo veía y re veía, ella no podía dejar de pensar que la persona sentada frente a ella no era más que un estudiante de instituto común y corriente. De hecho, Rias estaba segura que si ambos se cruzaran por la misma calle, ella ni si quiera se daría cuenta de su presencia.

Cuando Rias había visto por primera vez al castaño descender del cielo, lo primero que sintió fue una profunda sorpresa al descubrir que el Vongola no era más que un adolescente quien era incluso un año menor que ella. Sin embargo, dicha sorpresa fue sustituida al instante por un profundo terror en cuanto pudo sentir la ominosa presencia que emanaba dicho joven.

Ella sabía que si el castaño hubiese llegado antes que su hermano apareciera, y Akeno junto a ella hubieran tenido que pelear contra él, ella estaba segura que las cosas hubieran terminado muy mal para ella y su reina.

La peli roja podía decir que la fuerza que emitía el joven en aquel momento no era poder mágico de ningún tipo, sino que era algo diferente, era algo más complejo, más calido, más profundo. Pero aun así podía decir que dicho poder era por mucho más fuerte que la fuerza entera de ella y su grupo juntos.

Pero ahora, no podía sentir ni el más mínimo rastro de esa impresionante aura en el joven frente a ella.

En ese momento, Tsuna estaba por presentarse también cuando el sonida de la puerta del salón abriendose lo detuvo.

- Décimo, estoy de vuelta - Dijo en tono profesional Gokudera mientras abría la puerta.

- Gokudera-kun, que bueno que ya volviste - Saludó Tsuna a su amigo/guardian. SIn emebargo, el castaño pudo notar algo que le llamó la atención - Pero, ¿Y dónde están Issei y Asia?

Ciertamente el duo de demonios de Khou no se encontraban junto al guardian de la tormenta del castaño, y ahora que veía con mayor detenimiento, tampoco se encontraba ahí su guardian del sol.

- ¿Sucedió algo? - Preguntó un tanto preocupado Tsuna.

Gokudera puso una expresión un tanto complicada, antes de acercarse a su jefe para decirle algo sin que el grupo de Rias escuchara.

- Bueno, verá décimo. Ese pervertido me pidió que tenía que hablar con usted antes de la reunión. Según lo que dijo, parece que se trata de algo importante.

Tsuna se tomó unos segundos para pensar en lo que su guardian le acababa de informar, para luego mirar en dirección hacia el grupo de la demonio peli roja.

- Disculpe, Gremory-san. Pero mis amigos y yo debemos atender un asunto en otro salón - Se excusó el VOngola - Trataremos de no demorar mucho. Pero, si alguno de ustedes tiene hambre o desea beber algo, por favor pidanselo a Kusakabe-san.

Ante la mención de su nombre, el segundo al mando del comite de disciplina dio una rápida mirada a su jefe en busca de confirmación, de si tenía permitido el uso de los snacks del comité, a lo que Hibari simplemente dio un peresozo asentimiento.

- Ya veo, no hay problema. De ser necesario mi grupo y yo esperaremos el tiempo necesario - Dijo la peli roja con una elegante sonrisa.

Acto seguido, tanto Tsuna como el resto de sus guardianes pasaron a retirarse de la habitación.

Por otro lado, en cuanto el grupo de mafiosos se hubo ido, Rias hizo un gesto con su mano a su reina, evitando que Kusakabe ubicado en la esquina de la habitación se diera cuenta.

Akeno entendió este ademán por parte de su ama, como la señal para que lanzase un hechizo. Este en particular era uno simple, el cual permitía la comunicación abierta entre los miembros de una misma nobleza sin que nadie se de cuenta, dado que lo que otras persona escucharían y lo que los miembros de la nobleza dirían, serían cosas totalmente distintas.

Esto puede sonar como algo realmente conveniente pero la verdad es que solo servía si se utilizaba en presencia de humanos sin ningun entraniento básico, dado que al ser un hechizo puede ser detectado con facilidad por cualquier persona con un conocimiento básico de magia.

En cualquier caso, esta era una de las pocas ocasiones en las que este hechizo mostraba verdadera utilidad.

- Entonces, Rias-sama ¿Qué es lo que opina del lider Vongola? - Preguntó la reina de cola de caballo.

Ante esta pregunta, la peli roja adoptó una postura pensativa.

- La verdad es que es muy distinto a lo que esperaba - Dijo la joven mientras hacia repaso mental de todo lo que había visto del joven hasta ahora. Ciertamente cuando Rias había visto al joven descender del cielo, pudo notar toda la presencia de un verdadero lider, como lo era su hermano cuando no andaba haciendo tonterias. Pero ahora que había podido verlo más de cerca e incluso interactuado con él, su opinión acerca del mafioso había cambiado.

Ante los ojos de la peli roja, el castaño en cuestión no parecía ser nada más que un chico más de instituto puesto en una posición para la cual no estaba preparado.

Tanto su comportamiento, su léxico, modales y muchas otras cosas que a simple vista no serían perceptibles para una persona normal, pero que para alguien criado en un entorno de alta sociedad, como lo era Rias, era tan claro como el día que el joven conocido como Sawada Tsunayoshi no había sido instruido en lo más mínimo en étiqueta o diplomacia, cosa que según la heredera Gremory era algo indispensable para cualquier lider que se respete dado que su manera de comportarse es la carta de presentación de toda su organización.

El chico había dado una gran entrada y el aura que emanaba era sin duda increible, Rias le daba ese punto a favor a Tsuna. Sin embargo luego de interactuar con el joven, ella comenzó a creer de que de hecho esa gran aura que emanaba al llegar no era nada más que un simple truco para impresionar a las personas, dado que durante su breve charla no pudo sentir nada de ella.

Esa explicación sin duda le sonaba más facil de creer a la joven Gremory.

Por otro lado, la fuerza que los amigos del castaño habían demostrado no era algo que deba ser tomado en broma dado que habían logrado dejar fuera de combate con aparente facilidad a dos de sus piezas, sin mencionar de que uno fue capaz de seguir en pié luego de recibir uno de los hechizos de su reina. Sin embargo, este hecho puede ser explicado debido a que como su caballero había señalado antes, lo más seguro es que los subordinados del castaño los habrían agarrado con la guardia baja.

En conclusión para la hereder Gremory, la tan temida mafia humana no era más que una enorme exageración. Un simple mito, seguramente para evitar que los demonios trataran de aprovecharse de los humanos. CIertamente esta explicación sonaba como algo más creible para la joven que el que pudiera existir humanos que sin contar con una sacred gear pudieran dar pelea a seres sobrenaturales.

En cualquier caso, fuera de la decepción que la heredera Gremory sentía al descubrir la verdad detrás del tan temido décimo Vongola, Rias no pudo evitar sentirse un tanto aliviada al saber que si el castaño en cuestión era tan inexperto como lo parecía entonces la posiblidad de poder traer de vuelta a su peón y su alfil restante aun era posible.

Por otro lado, el castaño y su grupo finalmente habían llegado al salón en donde el demonio castaño y su compañera rubia los esperaban, acompañados por el guardian del sol de Tsuna.

- Sawada, llegaste - Saludó Ryohei en cuanto vio a su amigo entrar en la habitación.

- Onii-san - Respondió Tsuna al saludo - Muchas gracias por esperar junto a Issei y Asia.

Acto seguido, el castaño volteó su mirada en busca del duo de demonios, encontrandolos a ambos en un lado de la habitación, sentados sobre una de las carpetas del salón.

La expresión de ambos se veían diferentes a las de siempre, por un lado Asia no tenía esa sonrisa alegre que tanto la caracterizaba, teniendo más que nada una mirada preocupada al igual que su compañero pervertido.

Queriendo verificar el estado de ambos demonios, Tsuna se acercó donde ellos estaban.

- Chicos ¿Se encuentran bien? - El tono en las palabras de Tsuna denotaba genuina preocupación por el bienestar de ambos demonios.

- Si. No se preocupe, Tsuna-san...Digo! Vongola-sama! - Contestó la ex monja corrigiendose al instante pero mostrando una sonrisa en su rostro, sin embargo la intuición de Tsuna podía decirle que dicha sonrisa era simplemente un gesto forzado por parte de la rubia. Ella estaba asustada.

- No...No te preocupes, Tsuna. Asia y yo nos encontramos bien. Gracias a la ayuda de Gokudera, Yamamoto y de Sasagawa-sempai - Dijo el joven con un tono más calmado que el de Asia - Sin embargo, no puedo evitar estar sorprendido que tú hayas resultado ser el infame lider de la Vongola.

Puede que el tono de Issei sea más calmado que el de Asia, pero aun así Tsuna podía notar que el grado de temor en su amigo castaño era igual que el de la ex monja.

El castaño pensó que sería bueno si dijera algo para aliviar la tensión.

- Bueno, eso de infame es un poco exagerado... - Dijo Tsuna con tono apenado, pero antes que el castaño pudiera seguir hablando, fue sorprendido por Issei quien de forma abrupta inclinó su cabeza lo más que pudo, en señal de súplica en dirección al mafioso castaño.

- Lo lamento! No fue nuestra intención traerle tantos problemas! Por favor! Se lo ruego, Vongola-sama! Culpeme a mí y no a Asia-chan! Ella simplemente me siguió! Ella no tuvo nada que ver! Estoy dispuesto a aceptar cualquier castigo que quieran ponerme! Pero por favor, dejen a Asia fuera de esto! - Tanto a Tsuna como sus guardianes se encontraban sin habla ante la acción del pervertido. Cada uno de los mafiosos en la habitación podía notar el claro grado de desesperación escondido en las súplicas del demonio castaño.

Sin embargo otra sorpresa volvió a aparecer, cuando la ex monja vió como Issei asumía toda la responsabilidad, ella no tardó en responder.

- No! Por favor! No castigue a Issei-san! Esto fue idea de ambos! Por favor no le haga nada! Vongola-sama! - Decía casí entre lagrimas la joven rubia.

Aquellos que conocían tanto al demonio castaño como a la rubia, no pudieron evitar sentir una punzada en sus corazones al ver como aquellos a quienes consideraban sus amigos les suplicaban con tanta desesperación. Pero dicha punzada no era debido a la pena que sentían por sus amigos sino más bien que era una genuina ira dirigida hacia el grupo de la joven peli roja.

Afortunadamente, el mafioso castaño estaba más preocupado por el duo de demonios que enojado por lo que Rias les hubiera hecho.

Él no podía saber a ciencia cierta por todo lo que ambos chicos habían pasado, de hecho ni si quiera estaba seguro de querer preguntarselos para no abrir viejas heridas. Sin embargo, lo que sí podía decir era que tanto el temor como la desesperación de ambos jovenes era genuino. Y eso era todo lo que Tsuna necesitaba saber.

Lo siguiente que tanto Issei como Asia pudieron sentir fueron unas tiernas manos posandose sobre las cabezas de ambos, las cuales seguían inclinadas ante el mafioso castaño.

Al sentir esto, ambos alzaron sus miradas para ver lo que ocurría, dandose cuenta que el dueño de dichas manos era el propio Tsuna quien se encontraba sonriendoles de manera calida a ambos mientras comenzaba a sobar los cabellos en sus cabezas.

- No se preocupen - Decía Tsuna, quien pese a no estar en modo hyper, podía emitir a ambos demonios una sensación de tranquilidad que reconfortaba el corazón de ambos - Todo estará bien. Lo prometo.

No sabía como ni porque, pero de alguna forma solo esas cinco palabras por parte de Tsuna, habían logrado no solo tranquilizar a Issei y Asia sino que logró infundir en ambos la esperanza de que todo saldría bien.

Si le preguntabas a cualquiera de los dos, lo más seguro era que ninguno supiera como responderte el porque de esto. Sin embargo, eso no cambiaba el hecho de lo que sentían.

Ambos demonios durante su tiempo en Namimori habían podido conocer bien a Tsuna. Sabían sus de sus defectos y de sus virtudes. Sabían que era un chico amable, torpe en casi todo pero aun así muy amigable, miedoso de muchas cosas pero dispuesto a ayudarte cuando fuera necesario. Pero, ahora frente a los ojos de ambos, podían ver una nueva faceta de Tsuna que nunca habían visto, una que lograba infundir calma en los demás.

Luego de que ambos chicos se hubieran calmado, el joven mafioso castaño habló de nuevo con voz calmada.

- Ahora bien, para poder ayudarlos necesitamos saber que fue lo que pasó. ¿Qué clase de asunto tienen con esa chica de pelo rojo su grupo? - Ante la mención de su antigua ama, el duo de demonios no pudo evitar hacer un semblante incomodo, cosa que fue percibida por Tsuna quien no tardó en tratar de tranquilizarlos - Tranquilos. Les aseguro que pase lo que pase, contarán con nuestro apoyo.

De alguna forma, las palabras de Tsuna habían vuelto a funcionar, logrando calmar de nuevo al duo de demonios, por lo que con algo de timidez, el demonio castaño comenzó a hablar.

- Bueno... Tsuna, chicos... Verán... Primero que nada, lo que voy a decirles puede que suene como una locura pero por favor les pido que crean en lo que digo - Comenzó a hablar Issei, comenzando la ardua explicación a tanto Tsuna como sus guardianes de la naturaleza demoniaca de el y Asia, pasando por una explicación del mundo sobrenatural como la que Rias le había dado a él, luego para contarles que en realidad la joven de pelo rojo era la ama de tanto él como la de su compañera rubia, y finalmente terminó por contarles lo que había descubierto de su antigua ama, que ella había estado manipulando los acontecimiento que habían llevado a mabos chicos a ser asesinados y posteriormente reencarnados en sus siervos para poder ser usados como herramientas para romper alguna clase de compromiso no deseado en el que ella estaba, siendo esta la razón por la cual Asia y él habían decidido escapar de las garras de su antigua ama hacia una ciudad en donde ellos pensaban que nunca los encontraría.

Cabe menciona que cuando Issei hubo terminado de contar su historia, tanto Tsuna como sus guardianes estaban con la boca abierta. La existencia de criaturas sobrenaturales, que sus nuevos amigos resultaran ser demonios, que la Vongola fuera una organización respetada aun en el mundo sobrenatural. Todo esto era demasiada información para procesar en muy poco tiempo.

Todo esto era, como decirlo... Demasiado irreal. Sin embargo, el estado de sorpresa en los mafiosos no duro mucho para que a continuación fuera reemplazado por una profunda ira.

Con excepción de Hibari (El cual estaba más interesado en la idea de poder pelear con seres mitologicos... Tal vez, aprovechar sus próximas vaciones para ir en busca de cazar algún ser de fantasía como lo eran por ejemplo un minotauro, un orco, un basilisco o incluso tal vez un dragón), Mukuro y Fran disfrazado de Lambo adulto. Tanto Yamamoto, como Ryohei y hasta Gokudera, quien no se llevaba tan bien con el duo de demonios como los otro dos, hacian un gran esfuerzo por no desenfunda sus respectivos Vongola Gear e ir a patear los traseros de esa parda de muchachos bonitos.

El grupo de Tsuna ya había tenido suficientes experiencias con villanos con complejo de manipuladores como para desarrollar un profundo asco hacia ese tipo de personas. Pasando por las acciones casi genocidas que Byakuran había hecho en el futuro hasta la enorme pila de cadaveres que Daemon Spade había apilado para avivar el rencor de los Simon contra la Vongola. Ahora, a lo anterior dicho, sumenle el hecho de que las principales victimas de estas acciones eran amigos suyos, y como resultado teniamos unos mafiosos muy enojados y con ganas de patear traseros de demonios.

Sin embargo, la única razón por la cual no lo habían hecho era debido a una sola persona, Tsuna.

El joven de pelo erizado había estado en silencio luego de que hubo terminado de oir la historia de Issei, como si estuviera meditando la situación.

- Juudaime - Llamó Gokudera a su jefe, el cual al oir la voz de su amigo volteó a verlo - ¿Cuáles son sus ordenes?

Tanto Issei como Asia se encontraban con una ansiedad casi mortal por oir la respuesta final de su amigo, dado que de ella dependería el destino de ambos. Ellos sabían que si el mafioso castaño accedía a ayudarlos, seguramente ocasionaría problemas con la facción demoniaca dada la posición de su ama como la heredera de uno de los pilares más importantes del inframundo, lo cual complicaría mucho las cosas para Tsuna y sus amigos.

Bajo un concepto de sentido común, la decisión más lógica sería el negarse a ayudarlos, lo cual sería completamente comprensible por parte del duo de demonios, después de todo si el castaño accedía apoyarles seguramente ocasionaría un conflicto con una de las casa más importantes del infierno lo cual ocasionaría un conflicto que de seguro causaría daños graves al grupo del mafioso. Tanto Issei como Asia eran conscientes de esto, por lo que ellos no tendrían ningun resentimiento de Tsuna se retractara de la oferta de ayuda que les había dado. Sin embargo, y pese a esto ambos demonios aun deseaban desesperadamente que su amigo los ayudara.

Finalmente, luego de unos segundos que parecieron horas, el castaño mafioso dio su respuesta.

- No hay necesidad de una orden. La respuesta de lo que hay que hacer es obvia - Contestó el castaño en tono serio - Issei y Asia son familia! Y a la familia se le protege!.

EN ese momento todo fue dicho, el heredero VOngola había dado su veredicto final, el cual por su parte había causado que sus amigos/guardines esbozaran sonrisas al ver esa actitud típica de su amigo/lider. Sin duda, era en los momentos de necesidad en los que Tsuna mostraba la verdadera determinación de un lider, una determinación la cual era contagiosa para todos aquellos a su alrededor.

- Entonces, el décimo ha hablado - Dijo Gokudera con voz firme en dirección hacia sus compañeros guardianes pero aun manteniendo su sonrisa - Defender a la famiglia!

La respuesta a eso fue un rotundo "sí" por parte de Yamamoto, Ryohei y Fran el cual había sido absorbido el folgor del momento. Mientras que Mukuro y Hibari solo se limitaron a sonreir por lo bajo.

Ninguno de los demonios podía creer lo que escuchaban. Al castaño y a la rubia les tomó tiempo el si quiera poder terminar de convencerse de que lo estaba pasando era real. Esto no era un sueño, y ambos demonios estaban felices de que así fuera.

Por su parte, Asia no pudo aguantar más y estalló en llanto sobre el pecho de Issei, debido a la desbordante alegría que sentía en ese momento, el cual si trataba de calmar a la ex monja, no sin antes dejar escapar un par de lagrimas al igual que su compañera.

Por otro lado, cierta persona usuaria de ilusiones se encargó de acabar con el ambiente.

- Lamento tener que tener que cortar tan enternecedor momento, sobre todo para ese pervertido castaño que seguramente debe de estar aprovechando el abrazo de la chica rubia para poder sentir sus pechos... Pero yo no vine aquí para formar parte de ua escena sacada de un dorama adolescente barato... Así que, agradecería que se abstuvieran de mostrar tan desagradables escenas frente a mí, o de lo contrario terminaré vomitando mi almuerzo - Comentó el joven de cabello frutal.

Ciertamente el comentario de Mukuro había logrado arruinar el ambiente, especialmente para Issei quien gracias al comentario del ilusonista recien pudo darse cuenta de que de la manera en que tenía sostenida a Asia, le permitía tener un contacto directo con el modesto busto de la joven. Cosa que hizo enrojocer su rostro al instante, devolviendo para alivio de algunos al Issei pervertido de siempre.

- Ge! Mukuro... Siempre arruinando el momento para variar - Dijo el peli blanco con tono molesto.

- Vaya sin verte, Hayato-kun. Espero que hayas estado bien - Respondió el ilusionista con tono agradable.

- No te he dado la confianza para que me llames así - Replicó Gokudera - Sigo sin entender porque diablos estás aquí. Hubiera preferido mil veces que fuera Chrome la que estuviera aquí en lugar que tú.

- Kufufufu. Me alegra enormemente saber lo querida que se ha vuelto la pequeña Chrome. Sin embargo, debes de saber que fue el joven mafioso quien me llamó.

Gokudera se quedó en silencio un momento con una expresión compleja en su rostro.

- Bueno. Si el décimo fue el que te mandó llamar, entonces no tengo nada más que decir - Decidió ceder finalmente el joven.

- Es bueno saber que tengo tu aprobación para estar aquí - Dijo el ilusionista ironía en su voz y una sonrisa en los labios, logrando molestar aun más a Gokudera.

- Pero! Escucha bien! Si se te ocurre hacer alguna tontería! Voy a rellenarte de explosivos más que a pavo de navidad!.

- Bueno. Bueno. Tranquilo. Aunque disfruto enormemente el ver tu cara roja de ira, lamento decir que no contamos con mucho tiempo - Acto seguido Mukuro cambio su vista de Gokudera hacia Tsuna para decirle - Hey! Vongola! Creo que sería mejor si dejamos la tertulia con tus amigos para cuando la reunión haya terminado.

- ¿Eh? Oh. Si. Tienes razón. Será mejor que comencemos cuanto antes - Dijo Tsuna dandose cuenta que debían aourarse - Lo que me recuerda, Mukuro ¿Podrías por favor ayudarme con lo que te pedí?

- Con gusto - Dijo el guardian de la niebla para que con el tronar de sus dedos, las vestimentas del resto de guardianes de Tsuna, e incluso los de Asia e Issei fueran cambiados a vestimentas formales de color negro.

Ante esto, tanto la ex monja como el demonio castaño estaban sin palabras por lo que acababa de suceder, pues ante sus propios ojos sus uniformes habían desaparecido y ahora sus ropas habían sido cambiadas por prendas a toda vista formales.

- Increible - Decía Asia mientras inspeccionaba su ropa.

- ¿Esto es real? - Preguntó por su parte Issei mientras revisaba su ropa igual que Asia.

- Parece que también puedes hacer cosas utiles de vez en cuando - Dijo Gokudera, mientras se acomodaba la corbata de su nuevo traje. Puede que no lo demostrara, pero sin duda estaba feliz de usar traje nuevamente.

INTERMEDIO: EL ORIGEN DEL MITO

Después de que la gran guerra entre los angeles, angeles caidos y demonios hubiera acabado, el estado en que cada bando había quedado era lamentable debido a las grandes perdidas que cada uno había sufrido. Ante tal hecho, los demonio se vieron forzados a necesitar con mayor urgencia la energía vital que los humanos les ofrecían mediante sus contratos, llegando al punto de aceptar peticiones que hasta el momento habían estado prohibidas como lo eran las solicitudes de asesinato, tortura, secuestro entre muchas más.

Sin embargo, todo llegó a un punto de quiebre cuando uno de los contratos recibidos fue el asesinato del lider de un grupo de mafioso el cual había estado dando grandes problemas a póliticos corruptos y otros grupos mafiosos. El nombre de ese hombre era Giotto Di Auditore.

Por supuesto que dicho intento de asesinato por parte del demonio encargado no solo había sido un fracaso sino que había terminado con la muerte de dicho demonio.

El infierno reaccionó ante esto como un descuido por parte del demonio encargado por haberse confiado además de suerte por parte del humano quien seguramente lo habría atacado con algún objeto religioso al defenderse sind darse cuenta. EN cualquier caso solo se limitaron a enviar a otro demonio más para que acabara con el trabajo, asegurandose esta vez de que el enviado tuviera más cuidado. Sin embargo, esta advertencia fue inutil dado que pese a todo el cuiadado que tuvo el asesino enviado, terminó siendo capturado por los guardianes de Giotto quienes luego del primer ataque habían estado más alertas.

Gracias al interrogatorio por parte de Daemon Spade, el primer guardian de la niebla, el VOngola Primo y sus guardianes no solo se enteraron acerca del mundo sobrenatural sino que también descubrieron que los responsables de la ola de incidentes violentos de los últimos meses eran los demonios.

Por supuesto que la Vongola no se iba a quedar tranquila con esto. Sin perder tiempo y gracias a la información obtenida del demonio, Giotto junto a sus guardianes comenzaron su contra ataque. Primero fueron por la persona que habpia hecho el contrato de asesinato contra el lider Vongola para así saber quien había sido la persona que le había enseñado el metodo para invocar demonios. No le tomó mucho a su guardian de la nube el obtener no solo el nombre de la persona en cuestión sino que también consiguió una lista de personas que usaban a los demonios para trabajos similares.

Con esta nueva información, la Vongola se puso en acción. Equipando a sus agentes con agua bendita y elementos religiosos, Giotto comenzó una cazería de demonios, enviando a sus hombres en busca de los demonios de bajo nivel y dejando a quienes eran fuertes al lider mafioso y sus guardianes.

Esto había causado un gran revuelo en el inframundo, el cual nunca se esperó que los humanos pudieran contra atacar. Sin embargo todo llegó a un punto crítico cuando demonios de clase alta comenzaron a ser cazados también. Eso era algo sumamente grave dado que entre las victimas se encontraban los últimos supervivientes de algunos pilares casi extintos durante la guerra, lo cual sumado con el estado aun convaleciente de la facción de los demonios daba como resultado una situación claramente crítica.

En base a esto, los altos mandos del inframundo decidieron dejarse de juegos y acabar de una vez por todas con aquel grupo que les había estado causando tantos problemas. Y para eso enviarían a los que en ese momento eran sus demonios más poderosos, aquellos quienes eran los candidatos para ocupar los puestos vacios de los cuatro grandes maou. Sirzech Gremory, Ajuka Astaroth, Serafall Sitri y Falbium Glasya-Labolas.

Estos cuatro demonios habían mostrado tanto su valía como su poder durate la gran guerra, por lo que todos asumieron que dejandolos a cargo el problema se resolvería facilmente... Grave error.

Los primeros en ser enviados fueron Serafall y Falbium, los cuales fueron derrotados y que a duras penas pudieron escapar. En parte porque habían ido solos contra el Vongola y sus guardianes, y en parte también porque se confiaron.

Ya llegados a este punto, los demonios ya no podían permitirse el seguir sufriendo derrotas, por lo que ahora sería el turno de los dos demonios más fuertes de encargarse, por lo que tanto Sirzech como Ajuka junto con sus respectivas noblezas se encargarían de terminar de una vez por todas con la Vongola. Después de todo ¿Qué clase de humanos serían capaz de hacerles frente a ambos seres de gran poder además de a su sequito?...La respuesta era simple, la Vongola junto con sus más leales aliados, los Simon.

La batalla que se dio entre esos grandes poderes sería recordada por siglos en todo el mundo sobrenatural. Simon Kozart junto a sus guardianes de ese entonces fueron los encargados de enfrentarse a Ajuka y su sequito, mientras que Giotto y su grupo hacia lo mismo contra la alineación del peli rojo Gremory.

Cabe mencionarse que ninguno de los futuros maous pudo imaginarse que dicha batalla sería tan pareja.

Souji Okita, el caballero de Sirzech, había encontrado finalmente a un rival a su altura cuando se enfrasco en un duelo de espadas con Ugetsu Asari, el guardian de la lluvia de Giotto. Mientras que Surtur segundo, la torre del peli rojo, no podía creer que existiera un ser humano capaz de hacerle frente en fuerza, cosa que fue comprobada al intercambiar golpes contra Knuckle, el guardian del sol.

Por su parte Lampow ,el guardian del trueno, hacia todo lo posible para mantener a raya a Enku, uno de los peones de Sirzech. El alfil, McGregor Mathers, tuvp grandes dificultades al enfretarse a Daemon Spade dado que nunca antes había enfrentado a un usuario de ilusiones y menos aun de un nivel tan alto, mientras que el guardian de la nube, Alaude, se encargaba él solo de mantener a raya a dos de las peizas del peli rojo, Bahamut y Beowulf quienes eran su torre y peón respectivamente.

Sin embargo, los que peor lo estaban pasando en todo el encuentro eran Sirzech y Grayfia. Por el lado de la reina Gremory, ella nunca había enfrentado a alguien con un poder tan peligroso como lo era la mano derecha del lider Vongola, G, cuyas llamas de la tormenta tenían un efecto muy similar al de su marido. Practicamente era como si ella estuviera enfrentandose a un miembro de alto rango del clan Bael

Finalmente Sirzech, quien se enfrentaba en un combate uno a uno en contra del lider Vongola, se encontraba impresionado que pese a no estar conteniendose en lo más mínimo, el humano frente a él pudiera seguirle el ritmo. Ambos estaban igulados en destrezas de combate cuerpo a cuerpo, el poder de la destrucción de Sirzech se encontraba igualado por las llamas del cielo de Giotto, no importa que clase de ataque mágico el demonio usara el humano lograba esquivarlo casi como si supiera de antemano lo que iba a hacer o de lo contrario simplemente se limitaba a congelarlos con alguna clase de hielo raro que lograba cubrir aun los hehcizos basados en fuego.

Por su parte, Giotto tampoco lo tenía nada facil, dado que la gran destreza y amplio repertorio de SIrzech no lo dejaban respirar ni un segundo. SIn mencionar que el poder destructivo de los hechizos del demonio hacia que si el mafioso si quiera dara un solo paso en falso, lo más seguro sería que terminaría muerto.

La batalla fue larga y dura. Nadie sabe quien ganó, aunque algunos rumores dicen que terminó en empato lo cierto es que a causa de ese combate, los demonios llegaron a un acuerdo con la VOngola de no realizar más contratos de indole criminal a cambio de detener la cazería de demonios, propuesta que fue aceptada por parte de los mafiosos y dando así origen a la leyenda de la Vongola como la única familia humana que fue capaz de hacerle frente a una de las tres grandes facciones del mundo sobrenatural, rumor que sigue aun vivo hasta el día de hoy. Fue debido a esto, que cuando el Vongola Primo decidió dejar su puesto para retirarse a vivir a Japón a un pequeño pueblo, se acordó que el ingreso de cualquier ser sobrenatural a ese lugar estaba prohibido como simbolo de respeto hacia ese hombre.

Por supuesto que con el pasar del tiempo, dicho pueblo fue creciendo y creciendo hasta convertirse en lo que actualmente es la ciudad de Namimori, sin embargo dicha regla que restringe el ingreso de entidades no humanas aun se mantiene vigente en todo el inframundo.

CAPITULO 3: LA GRAN LLAMA

Finalmente todos los involucrados se encontraban ya en el salón donde la reunión por el futuro de Issei y Asia se llevaría a cabo. Y como toda reunión en donde algo importante está en juego, lo primero siempre deben ser las presentaciones formales entre los representantes de cada bando.

- Agradezco mucho su disposición en resolver esto de modo pacífico - Habló el Vongola.

- Por favor, Vongola-dono. No diga eso. Teniendo en cuenta que fue mi hermana menor la que ocasionó todo esto, debería ser yo quien le está profundamente agradecido - Respondió el maou - Sin embargo, permitame presentarme como es debido. Mi nombre es SIrzech, Sirzech Gremory.

Rias y su grupo no pudieron evitar notar como el Gremory mayor había omitido el nombre de "maou" que se le fue dado. Esto seguramente debido a que presentarse a sí mismo como un alto mando del inframundo podría complicar aun las cosas. Al parecer el quería que este problema fuera resulto como un simple mal entendido entre dos individuos comunes sin tener que recurrir a titulos o cargos, seguramente para así evitar que la falta que había cometido su hermana fuera mucho más grave.

- Ya veo. Yo soy Sawada Tsunayoshi. Es un gusto conocerlos, Sirzech-san - Dijo el joven, para luego darse cuenta de algo - AUnque teniendo en cuenta que usted me llamó por mi nombre en la entrada del colegio supongo que usted ya lo sabe.

Recordar esto hizo que una gota cayera de la nuca de Tsuna.

- Ciertamente, he escuchado un par de cosas de usted. Vongola-dono - Respondió en tono amable Sirzech.

- Gracias...creo - Dijo un tanto confundido Tsuna al no saber que clase de rumores habrá escuchado el peli rojo acerca de él - En todo caso, por favor tome asiento. No contamos con mucho tiempo para el uso del salón.

Este comentario llamó la atención del grupo de demonios.

- ¿En serio? ¿Acaso usted no es el dueño de este salón? - Preguntó Sirzech con curiosidad.

- No, este salón es mío - Respondió un joven peli negro de rostro poco amigable.

Tsuna se rascó la nuca un tanto apenado.

- Bueno...Así es. Este salón es propiedad del comité de disciplina dirigido por Hibari-san...Y solo nos lo han prestado por un máximo de media hora - Dijo el castaño.

- Oh! Ya veo - Contestó el maou, para luego decir con tono amable - En ese caso, supongo que será mejor darnos prisa para solucionar este asunto.

- Agradezco mucho su compresión - Dijo el castaño en tono aliviado mientras le ofrecía asiento al peli rojo mayor.

Por su parte Rias, quien seguía atenta al desenvolvimiento del castaño, cada vez se decepcionaba más y más del comportamiento del mafioso.

Después de eso y mientras el peli rojo mayor tomaba su sitio, el mafioso castaño pudo ver a Issei, quien se encontraba junto con Asia.

Tanto el demonio castaño como la rubia se encontraban con expresiones de incomodidad en sus rosotros a la vez que evitaban el contacto visual con el lado de la habitación donde Rias y su grupo estaban.

Entonces una mano se poso en los hombros de ambos demonios, se trataba de Yamamoto, quien con una sonrisa les dijo a ambos que la reunión ya estaba por empezar y que se lo mejor sería que se ubicaran al lado de Ryohei el cual se encontraba de pié a la espalda del sillón opuesto a donde estaba la ex ama de ambos. Al parecer el gesto de normalidad del guardian de la lluvia había lgorado tranquilizar al castaño y a la rubia, quienes luego de asentir fueron a posicionarse al lado del guardian del sol.

Por su parte, luego de que ambos se hubieran alejado, el guardian de la lluvia cambio su semblante a uno un tanto más serio, mientras se acercaba a donde Gokudera estaba.

- Recuerdas el plan - Comentó en voz baja el bombardero peli gris de manera discreta.

- Si algo sucede, Fran y yo nos encargaremos de evacuar a Issei y Asia hacia donde Enma y el resto de los Simon están - Respondió el espadachin serio.

- Muy bien. Solo quería serciorarme - Dijo el joven peli gris para dejar a su colega guardian y dirigirse a su asiento, al lado derecho de Tsuna. Por su parte Yamamoto se sentó al lado izquierdo de su amigo castaño.

Poco tiempo después ya todos los ocupantes de la habitación habían tomado sus lugares.

El ambiente en la sala del comité disciplinario no podía ser más extraño. El lider de los maous y la cabeza de la mafia humana mas poderosa del mundo sentados frente a frente en un mismo lugar, una reunión la cual nunca se pensó que pudiera ocurrir desde la gran guerra entre las tres grandes facciones.

Por su parte Sirzech se encontraba sentado en uno de los sofás del salón mientras que a su lado derecho se encontraba su fiel sirvienta/esposa de pié, a su lado izquierdo estaba sentada su hermana menor, Rias, y a la espalda de ambos estaban parados los tres siervos de esta última.

Mientras que por el lado del Vongola, Tsuna se encontraba sentado en el sillón opuesto a Sirzech, con Gokudera sentado a su lado derecho mientras que Yamamoto se encontraba sentado a su izquierda. Mientras que el resto de los guardianes de Sawada junto con Asia e Issei se encontraban de pié detrás del sofá, de manera similar a como estaban acomodados los siervos de Rias.

Y finalmente el vicepresidente del comité estudiantil se encontraba parado en una esquina del salón, junto al mueble donde se guardaban los snacks y bebidas que Hibari y el resto de miembros del comité solían comer. Aparentemente la razón por la cual Hibari le había pedido que se quedara era para fuera una suerte de azafata, sirviendo comida y refrescos.

Otra cosa que debía señalarse en el grupo de los mafiosos era que tanto Tsuna, como sus guardianes junto con Issei y Asia, e incluso Kusakabe tenían puestos trajes formales de saco y corbata, con excepción de Asia quien en lugar de un pantalón tenía una falda de color negro. Obviamente todo gracias a las ilusiones de Mukuro.

- Bueno, supongo que lo mejor será comenzar - Habló el mafioso castaño - Primero que nada me gustaria escuchar la razón por la que su hermana, Gremory-san, y sus amigos querían tanto llevarse a Issei y Asia que incluso recurrieron a atacar a mis amigos.

Sirzech ya se esparaba que la conversación iniciaría de esta manera, por lo que había preparado una respuesta con anticipación.

- Verá, Vongola-dono... - Comenzó a hablar Sirzech, pero fue detenido por Tsuna, quien con un ademán de su mano indicaba que el demonio se callara.

Esta acción no solo tomó por sorpresa al maou sino también al resto de demonios.

- Disculpe, pero quisiera oir la respuesta por parte de su hermana - Dijo el castaño en tono serio, agarrando desprevenidos completamente al duo de peli rojos sentados frente a él, especialmente a cierta chica de voluptuoso cuerpo.

- No veo la necesidad de hacer eso, dado que creo que yo puedo dar una mejor explicación de la que mi hermana... - Nuevamente fue interrumpido el peli rojo mayor por parte del castaño, pero esta vez fue debido a la enorme aura que comenzaba a desprender el heredero Vongola.

Los ojos de Tsuna se tornaron de un tono naranja profundo, a la vez que una llama del mismo color aparecía en su frente. Mientras que los ojos del grupo de demonios comenzabana abrirse como platos.

- Gremory-san, escucharé lo que usted tenga que decir luego... Sin embargo, lo que ahora quiero es escuchar de parte de su hermana la razón por la que no solo quiso llevarse a la fuerza a Issei y Asia sino que incluso atacó al resto de mi Famiglia cuando trataban de protegerlos - Con cada palabra que el castaño decía, la presión de sus llamas se hacía cada vez más y más pesadas, al punto que tanto a Rias como a sus siervos les comenzaba a costar respirar.

Esta vez la sorpresa no solo se limitó a los demonios de la habitación, sino también a los guardianes del castaño, los cuales nunca se imaginaron que el castaño hiciera algo así, de hecho incluso Hibari y Mukuro se habían sorprendido dado que ambos tenían los ojos bien abiertos.

En ese momento, todas las personas en el lado de Tsuna, con excepción de Issei y Asia quienes se encontraban demasiado absortos en la sorpresa como para poder pensar cualquier cosa, tuvieron un mismo pensamiento "Tsuna está REALMENTEEEEEEEE molesto".

Si a alguno de los amigos/guardianes de Tsuna se preguntaba del como era posible que el castaño no estuviera enojado con los demonios luego de oir la historia de Issei y Asia, ahora tenía la respuesta. Tsuna realmente estaba enojado con los demonios.

Por otra parte, con el grupo de demonios, estos estaban comenzando a sentirse gravemente afectados por el impresionante aura que emanaba el mafioso. Por un lado Koneko ya había perdido la consciencia y yacía tirada en el suelo, mientras que Kiba estaba a punto de terminar en el mismo estado y Akeno a duras apenas si quiera podía mentenerse de pie.

Con Rias, ella quien era la más fuerte de su nobleza, en ese momento comenzaba a experimentar una sensación completamente nueva para ella. Era una sensación similar a estar en medio del mar flotando en un pequeño bote de madera sin remos mientras que una feroz tormenta se acercaba. Era un sentimiento desolador, como si lo que hubiera frente a ella no fuera si quiera un ser humano sino más bien fuera una fuerza de la naturaleza, algo profundo, incomprensible, incontenible e incalculable... Algo tan basto como el propio cielo.

Fue en ese momento, en que Rias pudo ver lo estupida que había sido, pues ahora frente a ella se encontraba la prueba viviente de que la leyenda de la mafia defensora de la humanidad era absolutamente real.

- Ahora bien...Rias Gremory-san - Llamó con voz seria el Vongola ala peli roja, quien reaccionando ante la mención de su nombre miró en dirección al castaño encontrandose nuevamente con esos ojos naranja profundo suyos, quedando sin aliento al ver tan penetrante mirada - Estoy esperando su explicación.

Aunando toda la fuerza de voluntad que la heredera demonio pudo reunir, Rias pudo tomar el valor suficiente para poder dar una respuesta al mafioso.

- Ve...Ve...Verá... Vongola-sama... Lo...lo...lo...lo que pasó fue que Issei y Asia son parte de mi nobleza...P...P...Pero...E...Ellos...de...de...de la nada desaparecieron sin decir nada... A...A...Así que como estaba preocupada yo y mi grupo vinimos a buscar... - Rias fue cortada a media explicación suya en cuanto el aura del Vongola se hizo más pesada aun de repente, haciendo que la joven se petrificara del horror en cuanto escuchó lo que el mafioso dijo a continuación.

- Gremory-san. Permitame decirle que pese a mi apariencia, soy muy bueno discerniendo las intenciones de la gente, por lo que es muy dificil el que alguien me engañe en estos momento... Por lo que le pediré que por favor no trate de hacerlo pues de nada le servirá.

La temperatura del cuerpo de Rias había descendido varios grados luego de oir al mafioso, para luego apresurarse a corregirse.

- Si! Disculpe! Yo no quise decir eso!... Lo que pasa es que... - Trató de hablar la joven pero nuevamente fue interrumpida a medio camino, afortunadamente para la joven siendo en esta ocasión su hermano el responsable.

Si bien, SIrzech sabía que su hermana había hecho mal al venir aquí, ella aun seguía siendo su querida hermana menor, por lo que luego de ver que la joven era incapaz de manejar la situación, decidió ser el quien se encargase.

- Verá, VOngola-dono. Lo que mi herman trata de decir es que al ser tanto Issei-kun como Asia-chan partes de su nobleza, es algo "Mal visto" que ambos salgan dela jurisdicción de su ama. Por lo que mi hermana estaba en derecho de venir a buscar a los miembros de su nobleza para evitar que fueran considerados como "Desertores".

- Cuando habla de "Desertores" ¿Se refiere a que serían considerados "Demonios Vagabundos"? - Señaló el castaño

- Exactamente - Contestó el Maou, algo sorprendido de que el joven mafioso fuera consciente ya de la existencia de los demonios - Por lo que para evitar esto, mi hermana vino en busca de traer de vuelta a Issei-kun y Asia-chan para que no tuvieran que ser "Tratados" como demonios vagabundos. SIn embargo, los metodos que ella uso sin duda fueron algo extremos, por lo que de todo corazón ofrezco mis más sinceras disculpas y espero que por favor acepte una humilde compensación debido a los problemas ocasionados.

Acto seguido, el maou saco de uno de los bolsillo su elegante traje lo que parecía ser un cheque y lo puso en frente del Vongola. La cantidad escrita en el papel era una cifra de siete dígitos, la cual hubiera hecho que en cualquier otra ocasión hubiera hecho que Tsuna se desmayara de solo verla.

Afortunadamente para el castaño, el modo hyper le ayudaba enormemente a controlar sus emociones.

Luego de observar el papel unos momentos, el mafioso simplemente devolvió el papel al maou.

- Esto no será necesario, Sirzech-san. Afortunadamente no hubieron daños graves a mi grupo por lo que no será necesario una compensación. Así que simplemente hagamos como que este altercado nunca ocurrió - La respuesta de Tsuna fue con un tono más calmado, aliviando enormemente al grupo de demonios por las comprensivas palabras del mafioso. O al menos así fue hasta que el Vongola volvió a hablar - Por supuesto, siempre y cuando accedan a dejar en paz a Issei y Asia.

El alivio en el rostro del maou desapareció al instante en que oyó las últimas palabras de Tsuna. Luego de terminar de asimilar lo dicho por el castaño, el maou no perdió tiempo en hablar.

- Disculpe, Vongola-dono. Pero debo decirle que eso no puede ser posible - Replicó el maou con tintez de ansiedad en su voz

- ¿Qué es lo quiere decir? - Cuestionó Tsuna sin perder la calma.

- Es que, tanto Issei como Asia son piezas oficiales de la nobleza de mi hermana, las cuales han escapado de su ama y han desobedecido sus ordenes directas. Sea por donde lo mire, eso es una clara violación a las leyes del inframundo - En este punto, Sirzech puso un mayor enfasis en lo que iba a decir - Vongola-dono, por favor comprenda que esto es por el bien de sus dos amigos, el castigo para los demonios fugitivos es la eliminación. Eso sin mencionar los problemas que usted pueda tener al albergarlos... Puede que usted no se encuentre al tanto, pero la situación en el mundo sobrenatural se encuentra extremadamente tensa... Al punto que posiblemente este sea usado como el detonante final para iniciar una guerra.

Hubo un silencio sepulcral en el lugar luego de que el demonio hubo hablado.

Ciertamente Sirzech no estaba exagerando al mencionar una posible guerra, y gracias a su super intuición Tsuna lo sabía. El hecho de que la Vongola se negara a entregar un grupo de demonios fugitivos, los cuales para empeorar la situación pertenecian a la nobleza de la hermana menor del actual lider los maous, sin duda sería usado como excusa por parte de algunos demonios para iniciar acciones hostiles en contra de la Vongola. Por supuesto, que lo más seguro era que la mafia humana también respondiera, sin embargo eso no era lo peor del asunto sino que el hecho de que los demonios ataquen a los humanos causaría sin lugar a dudas que la facción de los angeles se involucrara.

No era un secreto que los angeles eran los principales protectores del bienestar de los humanos de entre las tres grandes facciones. Por su puesto que luego de que los angeles se involucraran, los caidos tampoco tardarían mucho en sumarse dado que entre las filas de estos aun habían muchos individuos que creían que los caidos debieron ser los vencedores de la pasada gran guerra en lugar de ser el primer bando en retirarse.

Según Sirzech, puede que no lo pareciera, pero la verdad era que este incidenten aparentemente de poca importancia tenía grandes posibilidades de ser el inicio de un efecto dominó que finalmente desembocaría en una nueva gran guerra. Y Tsuna sabía que lo que el maou decía la verdad.

Todos en la habitación estaban en silencio.

Decir que Asia e Issei no tenían miedo luego de la mención del castigo que podrían sufrir, sería una vil mentira. De hecho, la ex monja se encontraba agarrando fuertemente el brazo de su compañero castaño, tratando de sentirse más segura con esta acción.

Por el lado de los guardianes de Tsuna, todos se encontraban a la espera de la respuesta final de su jefe. Todas las miradas se encontraban posadas en el Vongola.

Hasta que finalmente el mafioso habló, sin embargo el castaño no se dirigió al lider de los maous en esta ocasión, sino que sus palabras fueron dirigidas hacia otra persona.

- Issei - Llamó el mafioso castaño, sorprendiendo al demonio por ser llamado de la nada.

- S...Si! - Respondió apresuradamente el pervertido.

- Puedo sentir que lo que Sirzech-san dice es cierto. No logro detectar ninguna clase de mentira o nada por el estilo. Dependiendo de esta decisión la posibilidad de una guerra pueda que sea algo real... - habló el castaño, confirmando el peor escenario posible y poniendo una preocupación aun mayor en el duo de demonios detrás de él. Sin embargo el mafioso aun no había terminado de hablar - ... Sin embargo, mi disposición a ayudarlos a tí y a Asia aun sigue en pié.

Lo dicho por Tsuna sorprendió, al maou quien se preparaba para pedirle al castaño que pensara mejor su decisión o de caso contrario habrían graves consecuencias para ambos bandos. Pero este fue detenido por Tsuna que con un gesto de su mano le indicó que aun no había terminado de hablar con su amigo.

- Voy a dejar las cosas claras Issei. Yo soy consciente de mi propia fuerza y la de mis amigos, y por eso mismo sé que aun peleando todos juntos en contra de Sirzech-san, nuestras posibilidades de derrotarlo son de 1 en 100 - Los rostros de sorpresa de los guardianes del mafioso se contrajeron en una expresión de asombro total, dado que nunca imaginaron que su amigo fuera capaz de decir algo así, o peor aun que existiera un ser el cual Tsuna reconociera tan abiertamente que era incapaz de derrotar. Eso sin duda fue un gran shock para todos los presentes en especial para Issei y Asia quienes poco a poco veían sus esperanzas desaparecer - ... Por eso, quiero escucharlo de tu propia boca, antes de tomar una decisión que posiblemente termine en una guerra... Quiero escuchar lo que realmente deseas.

Nunca antes en su vida, Issei Hyodou se había en una situación tan tensa. De hecho, el dudaba mucho que si quiera hubiera existido alguien antes de él, al cual se le haya entregado tamaña responsabilidad.

Ahora la posibilidad de una guerra estaba en sus manos.

Él sabía que lo mejor sería regresar al lado de su antigua ama y evitar que las cosas empeoraran aun más. Esa era la decisión más lógica en ese momento, y era la que él quería decir.

Pero había algo que no lo dejaba. Pese a saber que eso era lo correcto, el demonio castaño no podía decir que quería volver al lado de su ama. Por alguna razón las palabras no le salían de la boca.

En ese momento volteó a ver a su amigo, quien esperaba una respuesta, y fue en ese momento que lo entendió. Él no podía decir que quería volver con Rias debido a que el aura que Tsuna emitía le impedía decir algo que no fuera cierto.

Issei no estaba seguro de lo que pasaba, pero de alguna manera el aura que emanaba Tsuna era una que le obligaba a ser sincero con sus sentimientos. Era como una fuerza que obligaba a revelar sus verdaderas intenciones, aquellas las cuales le traerían remodimientos por no hacerlas si fuera a morir en aquel momento. Aquellos sentimientos que no quisiera llevarse a la tumba sin haberlos dicho.

Era el sentimiento de hacer su última voluntad.

- Quiero quedar... - Habló en voz apenas audible el demonio castaño.

- No te escuché - Reprochó el Vongola.

- Quiero quedarme - Habló un poco más alto.

- Sigo sin escucharte.

- Quiero quedarme - Habló ahora Issei siendo audible para aquellas a su alrededor.

- Más alto - Insistió Tsuna.

- Quiero quedarme - Ahora toda la habitación era capaz de oirlo.

- Dije que más alto! - Reprochó esta vez con voz alta el lider Vongola. Logrando que en esta ocasión Issei tomara aire para gritar a todo pulmón su respuesta.

- QUIERO QUEDARMEEEEEEEEEE! - Dicho grito fue tan fuerte que logró que las personas al lado del demonio se taparan los oidos. Estando tan concentradas en evitar el fuerte ruido que ocasionó el grito del castaño que no pudieron notar como el mafioso castaño lanzaba una especie de bola a su amigo pervertido justo en el momento en que terminaba de gritar.

SIn saber lo que pasaba, Issei atrapó por inercia el objeto lanzado por su amigo, dandose cuenta que era una especie de piedra rara, la cual sin previo aviso comenzó a resplandecer.

Luego que las personas cercanas a Issei, hubieran notado lo que tsuna había hecho (Incluyendo a Gokudera y Yamamoto), no pudieron evitar en sorprenderse al darse cuenta de lo que su amigo le había dado al demonio, y más aun que este objeto hubiera reaccionado a él.

- Eso es... - Comenzó a hablar Gokudera a nadie en especifico, más que nada dejando escapar sus palabras de asombro.

- Así es - Sin embargo respondió Tsuna con una sonrisa, para luego voltear a mirar al lider de los maous quien confundido no entendía lo que pasaba - Sirzech-san, entiendo su punto acerca de que albergar a desertores del mundo demoniaco puede resultar en un conflicto muy grave... Sin embargo, si en lugar de un demonio fugitivo se tratara de un miembro de la Vongola... Entonces las cosas cambian.

Tsuna no pudo evitar esbozar una sonrisa zorruna como las que Reborn solía hacer. Sin duda un efecto secundario de pasar tanto tiempo al lado de su tutor.

- Vongola-dono ¿Qué quiere decir? - Cuestionó el maou.

- Me refiero a que la Vongola ha aceptado la determinación del demonio conocido como Issei Hyodou! - Seguía hablando el mafioso mientras que la luz emanando del pedazo de mineral dado a Issei comenzaba a desplazarse de su mano hacia su muñeca, sorprendiendo al joven, quien luego de que la luz se hubo disipado pudo ver que la piedra en cuestión ya no estaba y que en su lugar había algo más en su muñeca ... Un brazaleto, un brazalete de metal el cual contaba con una gena verde redonda en el medio y lo que parecía ser una la silueta de un dragón rodeandola. Y encima de esa gema se podía ver una "X" y abajo de ella una silueta de lo que el demonio pudo reconocer como...

- Una luna... - Dijo el demonio castaño absorto aun por la sorpresa de lo que había pasado. Pero dicha sorpresa fue interrumpida luego de que el lider Vongola su pusiera de pie y dijera.

- "La luna, aquella que acompaña al cielo en los momentos de mayor oscuridad"... Issei Hyodou, a partir de ahora será reconocido como uno más de mis guardianes... Mi octavo guardian... El primer guardian de la Luna!.