Regreso a King's Cross
Suave nieve estaba cayendo cuando Severus y Lily se sentaron en la torre de astronomía por última vez antes del nuevo año.
Lily conjuró una llama y la metió en un frasco para mantenerlos calientes. 'Lástima que nos quedamos sin pitillos,' dijo. 'Me habría gustado compartir uno contigo antes de que regresemos a casa.'
'Quizá puedas robarle otro paquete al novio de Petunia para traerlo,' dijo Severus mientras se sentaba con las piernas cruzadas.
Al oír eso, Lily dejó escapar un suspiro. 'Casi me avergüenza decirte que tienes que conocerlo esta Navidad.'
'¿Cuál era su nombre?'
'Vernon,' dijo Lily como si tuviera un mal sabor en la boca. 'Un aburrido nombre de culo para un aburrido hombre de culo.'
'¿Sabe de nosotros, de que somos mágicos, quiero decir?'
'Lo sabe,' dijo Lily mientras se tumbaba de espaldas. 'Está de acuerdo con Petunia. Piensa que somos monstruos.'
'¿De verdad dice eso delante de tus padres?' preguntó Severus mientras se arrastraba más cerca de ella.
'Por supuesto que no. La única vez que sale mierda de su boca es cuando no hay padres cerca para oírla.'
'Pienso que puedo manejarlo.'
'¿Estás seguro, Sev? Sé lo quisquilloso que puedes ponerte cuando la gente critica nuestro mundo.'
'Me las he arreglado para lidiar con mi padre durante casi dieciséis años, así que estoy bastante seguro de que puedo manejar a otro idiota que no le gusta la magia.'
Eso pareció hacer reír a Lily. '¿Estás seguro de que a tu mamá le parece bien que pases la Nochebuena con nosotros?'
'Estoy seguro de que no le importará,' dijo él. 'No celebramos la Navidad en casa de todos modos. Simplemente que yo esté cerca por una vez durante las vacaciones es lo bastante bueno para ella.'
Severus levantó la mirada a la nieve que estaba cayendo a su alrededor. '¿Quieres saber un secretito?' preguntó.
'Por supuesto,' le dijo Lily con una sonrisa.
'Sinceramente, tengo muchas ganas de ir a casa esta vez.'
'Me alegra que las tengas, Sev. Me alegra que las tengas.'
Como ambos todavía tenían que preparar sus baúles, decidieron que lo mejor sería que regresaran a sus dormitorios más temprano de lo habitual.
Una vez Severus entró en la sala común de Slytherin, encontró a Rosier tirado en un sillón junto al hogar de la chimenea. '¿Vas a casa, Rosier?' le preguntó Severus.
'No voy,' dijo él. 'Se me ocurrió la excusa de quedarme en el castillo durante las vacaciones de Navidad debido a los TIMOs.'
'Buena,' dijo Severus. 'Eso te da mucho tiempo para explorar el castillo en tu tiempo libre.'
Rosier asintió. 'Exactamente.'
Después de empacar todas sus pertenencias, Severus subió al laboratorio de pociones una última vez para ordenar las cosas. El veritaserum que había creado estaba ahora guardado a buen recaudo en su caja.
Aunque no por completo seguro, pensaba que ahora tenía todos los ingredientes que necesitaba para trabajar en la poción de acónito para Lupin. Después de tenerlo todo pulcramente etiquetado y almacenado, cerró la puerta tras de sí y la aseguró con la llave alada. La puerta se fundió con el muro y desapareció de la vista.
Cuando se tumbó en la cama y cerró los ojos, todo en lo que pudo pensar fue en las cosas que él y Lily iban a hacer una vez llegaran a casa.
Por primera vez desde su regreso a la vida, la tendría por completo para él.
Al día siguiente, después del desayuno, estaba en la fila con su baúl y su bajo en la mano, esperando un carruaje que los llevara a Hogsmeade.
Alice, Frank, Mary, Lily y Severus se las arreglaron para apretarse todos en un carruaje.
'Siempre me he preguntado qué tira de ellos,' dijo Alice. 'A juzgar por la forma en que se mueven las cuerdas, tiene que ser algo más que magia.'
'Son threstals,' dijo Severus sin pensar.
'¿Qué es un threstal?' preguntó Lily con curiosidad.
'Caballos alados de aspecto muy aterrador,' respondió Frank antes de que Severus tuviera que inventar una excusa. 'Sólo puedes verlos después de haber visto a alguien palmarla.'
'Eso es un poco aterrador,' dijo Mary un poco sombría. 'Que sólo veas algo después de haber visto la muerte.'
Lily estaba mirando a Severus con suspicacia. '¿Alguna vez has visto a alguien morir, Sev?'
'No lo he hecho,' dijo él enseguida. 'Sólo lo sé porque oí a Hagrid hablar de ellos una vez mientras los cuidaba. Tiene sentido.'
La mentira debía haber convencido a Lily, pues ya no hizo más preguntas sobre ello. Él había visto la muerte tantas veces durante tanto tiempo que ni siquiera había pensado dos veces en ser capaz de ver los caballos.
'¿Cómo es que puedes verlos, Frank?' preguntó Mary.
'El abuelo Longbottom. Murió de muy anciano, rodeado de su familia incluyéndome a mí, pero no hablemos de la muerte, ¿vale? Finalmente nos libramos de todo el estrés de los deberes.'
Después de un rato, llegaron a la estación de tren de Hogsmeade, y comenzaron a descargar sus baúles.
'Snape,' llamó una voz detrás de él. Era Potter quien caminaba hacia él. '¿Podría hablar contigo en privado un momento?'
Severus sintió un raro estremecimiento de sinceridad en la voz de Potter, sin duda queriendo hablar de su encuentro en el bosque dos noches antes.
'Llevaré tus cosas,' le dijo Lily a Severus, pareciendo confundida porque los dos hombres mantuvieran una conversación civilizada por primera vez.
Potter se alejó y Severus lo siguió hasta que estuvieron fuera de la vista, detrás de un muro.
'¿Dijiste en serio lo que dijiste?' preguntó Potter nervioso.
'¿Qué dije? ¿Que pienso que eres un amigo horrible o que deberías tener una flecha metida en el culo?'
'Lo de trabajar en una poción que podría ayudar a Remus con su licantropía, por supuesto,' espetó Potter. 'Y para tu información, me preocupo por mi amigo.'
'Qué conmovedor,' dijo Severus. 'Entonces, por favor, explícame, ¿por qué sales a correr al bosque con él en lugar de mantenerlo encerrado en la casa de los gritos?'
'Porque se ataca a sí mismo si está encerrado,' dijo Potter preocupado. 'Es por lo que tiene todas esas cicatrices, ya sabes. Al menos no se hace daño a sí mismo si puede correr libre.'
El semblante amargo de Severus se volvió suave. 'No sabía eso,' dijo. 'Lo lamento.'
Potter resopló. '¿De verdad lo lamentas?'
'Sí, lo hago, Potter. Lo lamento. Y aunque todavía no piense que salir a correr al bosque sea una opción mejor considerando la seguridad de todos los demás, que Lupin comience a hacerse pedazos a sí mismo tampoco es algo que le desee.'
'Snape, sólo dime si realmente estás trabajando en esa poción o no.'
'Lo estoy, y estoy trabajando junto a otro pocionista para crearla.'
Un momento de silencio cayó entre ellos.
'Sólo habla, Potter, no tenemos todo el día.'
'Simplemente me sorprende que realmente te importe después de todo. Especialmente después de lo que sucedió el año pasado.'
El incidente de Severus siendo atraído al túnel subterráneo que llevaba a la casa de los gritos el año anterior, no había sido mencionado hasta este mismo momento.
'Mira, lamento lo que sucedió, ¿vale?' dijo Potter con dificultad. 'De verdad aprecio lo que estás haciendo por Remus. No fue culpa suya.'
'Sé que no fue culpa suya, Potter, es esa molesta imprudencia Gryffindor de vosotros tres lo que me llevó allí en primer lugar.'
Potter dejó escapar un suspiro. 'Si consigues crear esa poción, ¿qué significaría para Remus?'
'Lo que el Señor Belby, el pocionista, y yo estamos tratando de lograr es que las personas como Lupin conserven su mente humana cuando se transforman. Así que no es una cura, pero es una solución a su peligro, ya que serán conscientes de su entorno.'
'Extraordinario,' profirió Potter para sí mismo.
'Sí, lo es, si puedo decir eso yo mismo,' comentó Severus. 'Ahora, si me disculpas, Lily está esperándome en el tren.'
Caminaron de regreso a la estación de tren en silencio. Aunque Severus todavía tenía un odio profundamente arraigado por Potter, también podía sentir que un poquito de la hostilidad entre ellos había desaparecido. Potter se preocupaba por sus amigos, incluso si significaba asumir un gran riesgo. Un verdadero Gryffindor, de hecho.
Severus encontró a Lily con el resto en el mismo compartimento que la había encontrado en el viaje al colegio en septiembre.
'¿De qué iba todo eso con Potter?' preguntó ella cuando Severus cerró la puerta del compartimento.
'Se enteró de mis planes de crear una poción contra la licantropía,' dijo él. 'Y por la mirada en todas vuestras caras es hora de que me explique.'
Cuando el tren comenzó a rodar a través del paisaje cubierto de nieve, Severus cayó en la historia de cómo se había reunido con el Señor Belby y compartido sus ideas para ayudar a aquéllos con licantropía.
Después de obtener la valoración de todos, Alice abrió una baraja sin estrenar de snap explosivo, y se entretuvieron todo el camino de regreso a Londres.
. . . . . . . . .
Todos intercambiaron sus despedidas y deseos para el año nuevo en el andén y luego se marcharon por caminos separados. Lily y Severus pasaron a través del muro al andén entre el 9 y el 10.
Allí, los padres de Lily ya estaban esperándola. A diferencia de los jóvenes padres de Severus, los de Lily ya eran bastante mayores. Ambos habían sido muy jóvenes cuando estalló la guerra muggle y desempeñaron su papel en el ejército británico. Habían tomado una decisión muy consciente de no tener hijos hasta mucho más tarde en la vida.
La Sra. Evans era alta, delgada y, a pesar de su edad, todavía muy rubia. El Sr. Evans, sin embargo, era más bajo que su esposa y tenía el cabello espeso y pelirrojo entrecano. Lily se parecía a su padre de más formas que sólo el aspecto.
Severus extendió la mano, pero la Sra. Evans lo atrajo a un abrazo aplasta-huesos. 'Me alegro tanto de volver a verte, Severus,' dijo. 'Temía que tú y Lily ya no os hablarais.'
Después de soltarlo, Severus fue a estrecharle la mano al Sr. Evans. 'Me alegro de volver a verte, Severus. He extrañado verte por casa.' Severus se quedó sin palabras ante la sinceridad de la familia por volver a verlo.
'¿Viene tu madre a recogerte?' preguntó el Sr. Evans.
'Ah,' interrumpió Lily. 'Olvidó decirle a su madre cuándo se suponía que llegaba a casa. Así que, ¿podría engancharse en el viaje con nosotros de vuelta a Cokeworth?'
'Sin problema en absoluto,' dijo el Sr. Evans. 'Deja que lleve tu baúl, Lily.'
'Y yo llevaré el tuyo, Severus,' dijo la Sra. Evans. Ahora lo único que tenían que cargar era sus instrumentos. 'Vamos antes de que se me congele la nariz.'
Los cuatro abandonaron el andén, dejando atrás el mundo mágico y de regreso al mundo muggle del que procedían.
