Con Desesperada Necesidad de Café
Cuando Severus se despertó a la mañana siguiente encontró a su padre ya sentado a la mesa de comer, leyendo un diario mientras tomaba café.
Severus se dirigió hacia la cafetera, dispuesto a servirse una taza.
'Eso no es para ti, chico,' dijo Tobías con un bajo retumbar desde detrás de su diario.
Sintiendo la necesidad de ser pasivo-agresivo, Severus golpeó una taza contra el banco y se sirvió café de todos modos.
'¿Qué acabo de decir, chico?' dijo Tobías mientras bajaba su diario.
'Mi nombre es Severus,' dijo con toda naturalidad, 'no chico.'
Severus esquivó justo a tiempo la taza de café caliente que fue lanzada hacia él. Con un brusco sonido, la taza se hizo añicos contra los azulejos de la cocina.
'Si esperas que limpie esto,' dijo Severus mientras miraba a su padre directamente a los ojos, 'estás equivocado.'
Severus estaba acostumbrado a los exabruptos de su padre, especialmente si provocaba algo dentro del hombre que le arrebataba su sentido del control. Pero algo estaba mal en los ojos oscuros, fríos, de su padre.
'¿Qué fue eso?' dijo Tobías con tanta calma como el silencio previo a la tormenta.
Severus enderezó la espalda del mismo modo que lo hacía cuando hablaba con el Señor Tenebroso. 'No me controlas.'
Como si la nube de tormenta hubiera estallado, Tobías pateó su silla a un lado y se precipitó hacia Severus, agarrándolo del cuello de la camiseta. 'Escúchame, mocoso,' escupió Tobías. 'Tu madre y yo te trajimos a este planeta. ¡Te mantengo, pongo un techo sobre tu cabeza, es mejor que estés agradecido por ello!'
Severus envolvió las manos alrededor de los puños de su padre para apartarlo. '¡Nunca pedí existir!' gritó furioso.
Justo lo bastante veloz para escapar de las garras de su padre, Severus corrió escaleras arriba hasta su habitación y cerró la puerta. Allí se hundió de rodillas y trató de resolver qué hacer a continuación.
Vio el bajo y el ampli que tenía guardados pulcramente bajo su cama. No queriendo pasar un minuto más dentro de la casa, Severus sacó ambos de debajo de la cama y los puso en el alféizar de la ventana. Justo bajo su ventana había un gran arbusto espinoso seco cubierto de nieve.
Decidido a asumir el riesgo, Severus dejó caer su ampli y su estuche sobre el arbusto para amortiguar la caída. Y él mismo, habiéndolo hecho un millón de veces en el pasado, se agarró a la cañería a lo largo de su ventana y se deslizó hacia abajo hasta que sus pies tocaron la nieve.
Contento de que ambas cosas hubieran sobrevivido a la caída, Severus las cargó y se dirigió a casa de Lily.
Ella debía haberlo visto llegar, ya que abrió la puerta de golpe. '¡Qué demonios, Sev!' gritó. 'Entra aquí antes de que mueras congelado.'
No necesitó que se lo dijera dos veces. Con la prisa por salir de la casa no se había molestado en coger su capa y sus dedos parecían estar congelados, pegados al ampli y el estuche cuando trató de dejarlos.
'Ve a sentarte en el sofá,' ordenó Lily, y corrió escaleras arriba.
Él se sentó, y se preguntó dónde estaban todos los demás miembros de la familia. Lily bajó con la manta de su cama y lo envolvió en ella.
'Gracias,' dijo él, sintiéndose cómodo en la calidez emplumada.
'¿Te importa contarme qué ocurrió?'
'No insinué que haya ocurrido nada.'
'A juzgar por tu falta de abrigo y lo irritado que estás, algo ocurrió; así que habla.'
'¿Y si no quiero?'
'No habrá chocolate caliente para ti.'
'Está bien, hablaré. Mi padre es un jodido cerdo y quiero regresar a Hogwarts, donde pertenezco.' Dejó caer la cabeza y se puso las manos en el pelo. 'Sólo quiero volver a casa.'
Por el hundimiento del sofá supo que Lily se había sentado a su lado y le puso una mano en el hombro. Sin dudarlo, él apoyó su peso en ella.
'¿Estás disgustado, Sev?'
'No, sólo estoy furioso.'
'Por favor, quítate las manos del pelo.'
Él dejó desplomarse las manos a sus rodillas. 'Vine aquí para que podamos tocar música ruidosa y ahogar mis gritos de agonía.'
'Primero entra en calor, luego haremos algo de música ruidosa, ¿vale?'
El sonido de la puerta delantera abriéndose llegó por el pasillo. Erwin acababa de llegar a casa llevando dos grandes bolsas de víveres.
'Hola, papá,' dijo Lily. 'Sev está aquí.'
Lily debía haberle dirigido a su padre cierta mirada que decía que tenían que hablar en privado. '¿Podrías venir a ayudarme a guardar todos estos víveres en la cocina, Lily?'
'Lo haré,' le dijo ella a su padre. 'Túmbate si quieres, Sev, volveré en un periquete.'
Severus se dejó caer cuando Lily se levantó y se acurrucó bajo la manta, agradeciendo el calor que lo rodeaba.
Lily lo compartía casi todo con su padre. Severus podía predecir que Lily y su padre ahora estaban hablando de él en la cocina, probablemente preocupados porque llegara corriendo así hasta aquí.
Mientras yacía bajo la manta, deseó por un momento volver a ser adulto no sólo mentalmente, sino también físicamente. Tener a todos estos adultos alborotando y preocupándose por él estaba comenzando a ponerlo de los nervios.
'Severus,' dijo Erwin, y Severus pudo sentir tanto a él como a Lily sentándose en el sofá a su lado. ¿Qué ocurrió en casa?'
'No puedo tomar café,' dijo irritado desde debajo de la manta.
'¿Eso es todo?'
'Básicamente, sí.'
'Entonces, ¿por qué tengo la sensación de que eso no es del todo cierto?'
'Mira,' dijo Severus bruscamente mientras se apartaba la manta de un manotazo de la cara. 'Lo siento, pero prefiero no hablar de mi padre ahora mismo.'
'¿Habrá un día que lo hagas, Severus? Porque te he visto huir de casa innumerables veces durante los últimos años.'
Todo lo que pudo hacer fue sacudir la cabeza. 'No me gusta que la gente se preocupe por mi vida.'
'Y por eso exactamente estamos preocupados por ti.' Erwin suspiró. '¿Sabéis qué? Id arriba los dos y haced un poco de música. Árnica y Petunia todavía estarán fuera un rato y echo en falta oír mucha música ruidosa llegando desde arriba.'
'Buena idea,' dijo Lily. Se puso en pie y cogió el bajo de él. 'Trae mi manta cuando subas, ¿vale?'
Lily fue arriba y Severus se levantó despacio, sintiéndose más exhausto de lo que esperaba después de estar tumbado en el reconfortante calor.
'¿Le has preguntado ya a tu madre si quiere venir por Navidad?'
'Todavía no,' dijo él con un bostezo. 'Se lo preguntaré esta noche.'
Severus se envolvió la manta sobre los hombros y cogió su ampli.
'Severus,' dijo Erwin antes de que Severus pudiera desaparecer escaleras arriba. 'Lo que sea que esté pasado en tu casa, por favor, que sepas que siempre eres bien recibido aquí si lo necesitas.'
Severus dejó que el cabello le cayera sobre el rostro. 'Gracias,' dijo suavemente.
La habitación de Lily era técnicamente el ático, remodelado para que pareciera un dormitorio. Las paredes estaban cubiertas de posters de bandas y su escritorio estaba ocupado en su mayor parte por una de sus posesiones más preciadas, su tocadiscos.
Una fotografía de ellos estaba colgada sobre el escritorio. Erwin los había llevado a un espectáculo de motocicletas en Oxford después de su primer año en Hogwarts. Estaban en pie frente a una Limabird LT sin estrenar, los brazos sobre los hombros del otro.
Él recordaba tener una copia de esa fotografía. La había hecho pedazos después de su quinto año, no queriendo conservar ningún recuerdo de esa época. Después de la muerte de ella se había arrepentido de cometer el grave error de deshacerse de todo lo relacionado con ella.
Lily estaba sentada en su cama, afinando su guitarra. Severus dejó su ampli en el suelo y le echó la manta por encima. 'Te traje tu manta de vuelta.'
'¡Oh, Sev, ahora mi pelo es un desastre!' dijo ella mientras la apartaba.
'Tu pelo siempre es un desastre.'
Ella se echó el cabello hacia atrás y una almohada lo golpeó directamente en el estómago. 'Lástima que no seas más alta, me habrías dado en la cara.'
Los ojos de Lily se entrecerraron peligrosamente. 'Será mejor que enchufe el bajo y toque, señor.'
Sabiendo no pinchar más sus límites, Severus enchufó su ampli, desenrolló el cable y comenzó a afinar su bajo. '¿Y qué le gustaría tocar a la dama?' preguntó con su voz más dulce.
'¿Qué tal algo de Springsteen? ¿O quieres algo más ruidoso?'
'Springsteen está bien para mí.'
La frustración que se apoderó fuertemente de su cuerpo se liberó cuando comenzaron a ensayar la primera canción. Se sentía bien por volver a hacer música con ella.
Después de un rato oyeron llamar a la puerta. Erwin había subido con un plato de galletas y dos tazas para ellos. 'Un té para ti, Lily,' dijo mientras le tendía una taza. 'Y te he hecho un café, Severus, imaginé que te iría bien uno.'
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Severus caminó hasta casa esa noche (después de cenar, ya que Árnica insistió), con un abrigo que Erwin le había prestado.
Una vez en casa encontró a su madre sentada en el sofá leyendo. 'Hola, mamá,' le signó después de sentarse a su lado en el sofá. '¿Dónde está Tobías?'
'Ni idea, probablemente en el pub. ¿Has estado haciendo música con Lily?'
Severus asintió. 'Un rato.'
'No te he visto tocar el bajo en mucho tiempo. Deberías tocar para mí.'
Severus le sonrió. 'Podría hacerlo. Qué bien que Tobías no esté en casa. Voy a enchufar el ampli.'
Dejó el ampli en el suelo de madera y lo puso a tope. Eileen podía sentir las vibraciones causadas por el bajo a través del suelo, a través de los pies. Ella se quitó los zapatos y puso los pies en el suelo, dispuesta a ver tocar a Severus.
'Siempre me doy cuenta de cómo te sientes cuando tocas,' le signó Eileen después de que terminó la primera canción.
'Entonces, ¿cómo me estoy sintiendo?' le preguntó él con curiosidad.
'Como si acabaras de regresar de estar con Lily.'
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N/A En caso de que a alguien le interese, recomiendo ver la película: La Familia Bélier. Es una película francesa sobre una familia sorda con una hija oyente que quiere ser cantante. Es una película divertida que simultáneamente es muy reveladora de las vidas increíblemente ruidosas de los sordos.
