En la Cámara Radcliffe
'Mamá dijo que vendrá de visita durante una hora o así mañana,' les dijo Severus a los Evans mientras comía un desayuno tardío con ellos. '¿Os parece bien?'
'Claro, sin problema,' dijo Árnica. 'Me alegra que quiera venir.'
Era el día antes de Navidad y Lily había convencido a Severus para que fuera con ellos a la excursión de compras previa a la Navidad de la familia. Mirando a Erwin, Severus no era el único que estaba temiendo el día.
'¿Y cómo exactamente se supone que cabremos todos en el coche?' preguntó Petunia. 'Por no mencionar todo lo que vamos a traer de vuelta.'
'Lily puede sentarse en el regazo de Severus si es necesario,' respondió Árnica, volviéndose hacia Erwin. 'Está bien que tú y yo ya trajéramos el árbol anoche.'
'Esto va a apestar,' gimoteó Petunia. 'Estoy tan contenta de que Vernon venga esta noche.'
'¿Ya va a venir esta noche?' chilló Lily. 'Este día va a apestar.'
Mientras Lily y Petunia comenzaban a discutir, Severus continuó masticando perezosamente su beicon. La idea de que Lily tuviera que sentarse en su regazo le daba un giro positivo a toda la penosa experiencia de las compras navideñas, después de todo.
'Entonces, ¿adónde vamos exactamente?' preguntó Severus.
'A Oxford,' dijo Erwin con tono molesto. 'Deberíamos haber hecho todos estos preparativos navideños un poco antes.'
Después de que hubieron comido su desayuno, todos se apretujaron en el coche. Aunque parecía que Lily tenía suficiente espacio para apretarse en el centro, se subió al regazo de Severus de todos modos. Su cabello le hacía cosquillas en el rostro mientras se recostaba contra él, y no pudo evitar sentirse agradecido de llevar una capa larga.
El viaje hasta allí consistió en su mayor parte en hacer la lista de las cosas que tenían que hacer. Conseguir nuevos adornos para el árbol era una de ellas, pues la mayoría de los viejos estaban rotos o se habían perdido. Otra cosa importante era la comida y, como era de esperar, ni Lily, ni Petunia, ni Árnica, pudieron ponerse de acuerdo en qué poner en la mesa.
A través de la molestia de las tres mujeres discutiendo qué poner en la mesa, Severus y Erwin habían pasado a hablar de motocicletas.
'¿Recuerdas aquella tienda de motos, Severus?' preguntó Erwin.
'Claro que lo hago,' respondió él. 'Quizá todavía tengan esa Triumph tras la que andaba.'
'Dejaron de fabricar la T120 este año,' dijo Erwin. 'Así que si todavía la quieres, será mejor que comiences a ahorrar para ella.'
Severus casi había olvidado cuán apasionadamente podían hablar él y Erwin de motocicletas. Era algo a lo que había renunciado tras unirse al Señor Tenebroso, ya que se consideraba demasiado muggle.
'Debería,' dijo. 'Estoy ganando bastante con la elaboración de pociones. Si continúo, podría tener suficiente el próximo verano.'
Erwin lo miró con ojos brillantes. 'Si compras una, Severus, te enseñaré a conducirla.'
'¿Incluso si puedo hacerla volar?'
Erwin se quedó boquiabierto. 'Entonces será mejor que le pongas un sidecar.'
Habían llegado a Oxford y aparcaron en algún lugar de Broad Street. Cuando Lily se bajó de su regazo sintió la sangre volver a correr por sus piernas.
'Me pregunto si la Cámara Radcliffe está abierta hoy,' dijo Lily. '¿Podemos hacer una visita rápida antes de ir a High Street?'
La Cámara Radcliffe es una antigua librería circular que, aunque sólo Severus y Lily lo sabían, contenía toda una sección de libros mágicos.
'¡A mí también me gustaría ir!' dijo Petunia. '¿Podemos visitarla sólo un rato?'
'Podemos ir,' dijo Erwin, 'pero recordad que tenemos que hacer un montón de cosas y todavía tenemos que volver a casa. Dudo que Vernon lo aprecie si llega y no hay nadie allí para abrir la puerta.'
Afortunadamente, la librería estaba abierta. Sus ornadas columnas de mármol y las estanterías oscuras eran una vista impresionante que contemplar.
'Creo que la sección mágica está arriba,' susurró Lily. 'Oí a Madame Pince mencionarla una vez de pasada.'
Juntos se separaron de la familia y subieron las escaleras. No se encontraron estudiantes arriba. No es que fuera una gran sorpresa, ya que todas las universidades estaban cerradas por Navidad.
Después de caminar tres cuartas partes del círculo, una gran estantería se materializó ante sus ojos.
'¡Mira todos esos libros!' dijo Lily emocionada. 'Ni siquiera estoy segura de si algunos de éstos pueden encontrarse en Hogwarts.'
Ella había sacado un libro sobre dragones árticos y ecuatoriales y comenzó a hojearlo. Severus encontró algunos libros de pociones interesantes, pero ninguno que no hubiera visto antes.
'Vaya, vaya, Señor Snape.'
Un escalofrío le recorrió la espina dorsal. Malfoy había aparecido desde el otro lado de la estantería.
'¿Qué le trae por aquí en un día como éste?'
'Lily,' dijo Severus con firmeza sin apartar los ojos de Malfoy. 'Podrías bajar y esperarme allí.'
'En absoluto,' dijo ella mientras cerraba el libro de golpe. '¿Qué es lo que quieres, Malfoy?'
'Una chiquilla peleona, ¿no?' dijo Malfoy divertido.
Al oír "chiquilla", Lily había sacado su varita.
'Eso no es necesario, Señorita Evans,' dijo Malfoy con frialdad. 'Simplemente deseo tener unas breves palabras con el Señor Snape y continuar mi camino.'
Lo último que quería Severus era que Lily se viera involucrada en cualquier cosa relacionada con el Señor Tenebroso, pero sabía que no iba a marcharse de su lado.
'Lo que sea que tengas que decir, Malfoy,' dijo Severus sombrío, 'dilo ahora. No tengo todo el día.'
'El Señor Tenebroso envía sus saludos. Aunque no comprendo del todo su fascinación contigo. Todavía cree que puedes cambiar de opinión mientras sigas asistiendo a Hogwarts.'
'¿Por qué estás aquí, Malfoy?' dijo Lily desde detrás de ellos.
'Estoy aquí para visitar a los Rosier. Por desgracia, su hijo decidió quedarse en el colegio este año.' Malfoy miró penetrante a Severus, como si de algún modo supiera que Severus tenía algo que ver con ello.
'Puedes decirle al Señor Tenebroso que no estoy interesado en unirme a su causa, Malfoy,' dijo Severus con los brazos cruzados. 'Y Rosier decidió quedarse para trabajar en sus TIMOs.'
'No voy a decirle nada al Señor Tenebroso. Si tiene interés en ti, encontrará un modo de encontrarte,' dijo con una sonrisa perversa. 'Y en cuanto a Rosier, espero que estés siendo honesto conmigo.'
'Ya sabes que Rosier no es el más brillante.'
'Soy consciente, por eso te concedo el beneficio de la duda… por ahora.'
'Lily,' volvió a decir Severus sin mirarla. 'Creo que es hora de marcharnos.'
Sin intercambiar una despedida formal, agarró a Lily por la manga y la arrastró escaleras abajo. Ella volvió a meterse a toda prisa la varita en el bolsillo. '¿De qué demonios iba todo eso, Sev?'
'Hablaremos de ello,' dijo él con un toque de ira, 'pero no hoy.'
Encontraron al resto de la familia navegando por la sección de historia. Erwin estaba señalando fotografías de aeroplanos que había visto volar durante la guerra.
'¿Encontrasteis algo interesante arriba?' preguntó Árnica.
'En realidad no,' dijeron al unísono.
'Hora de hacer algunas compras,' dijo Lily, quizá un poco demasiado alegre.
'De acuerdo,' dijo Erwin mientras cerraba el libro de golpe. 'Vamos.'
High Street estaba extremadamente abarrotada. Severus estaba caminando cerca de Lily, sintiéndose nervioso mientras se abrían paso a través de la multitud. No le pasó desapercibido que Erwin hacía exactamente lo mismo con su esposa. No había control en un lugar como éste y Severus comenzó a comprender que el problema con sus ataques de pánico podría estar relacionado con la guerra en la que combatió.
Caminar por los grandes almacenes fue una pesadilla. Lily lo captó cuando el rostro de Severus se volvió blanco como una sábana y se aseguró de que salieran cuanto antes.
Lo último que tenían que hacer era comprar víveres. La tienda de alimentación parecía aún más abarrotada de lo que lo habían estado los grandes almacenes. Ése fue el momento en que Severus llegó al límite.
'Lily,' dijo cuando sintió que le sudaban las palmas. 'Voy a quedarme fuera y esperar aquí si te parece bien.'
'Me quedaré contigo,' dijo Erwin. Tenía una cara que decía que estaba más que feliz de tener una excusa para quedarse atrás.
'Dejadme a mí las discusiones con mamá y Tuney,' dijo Lily. 'Volveremos dentro, bueno, con suerte no por mucho tiempo.'
Erwin y Severus se dirigieron enseguida hasta un estrecho callejón desierto y ambos dejaron escapar un suspiro de alivio.
'Estás temblando,' dijo Erwin cuando miró a Severus.
'Odio las multitudes,' respondió Severus con voz seca. 'Me hacen sentir que he perdido el control.'
Severus se agachó y se apoyó contra la pared de ladrillos, tratando de dominarse.
'¿Quieres un pitillo?' le preguntó Erwin cuando se agachó a su lado.
'Me iría bien.'
Severus volvió a encender ambos cigarrillos con un chasquido de los dedos.
'¿No sabría el ministerio de magia que usaste magia?' preguntó Erwin mientras soplaba el humo de sus pulmones.
'Es magia sin varita. Creo que sólo pueden rastrear la magia con varita, ya que las varitas están ligadas a un brujo, como una placa de matrícula lo está a un coche.'
Decirlo en voz alta realmente hizo que Severus se preguntara si podría aparecerse sin ser rastreado, pero por ahora no merecía la pena arriesgarse.
'¿Qué ocurrió en la librería, Severus?'
'¿Qué te hace pensar que ocurrió algo?' preguntó Severus sorprendido.
'Ambos bajasteis pretendiendo que no ocurrió nada en absoluto, lo que habitualmente es una señal de que ocurrió algo.'
'Nos encontramos con alguien del colegio,' admitió Severus. 'O al menos alguien que solía ir a Hogwarts. Es un poco mayor que nosotros.'
'Haces que parezca que no confías en él.'
'No lo hago. Está trabajando en el bando del que estoy tratando de proteger a Lily, lo que es difícil considerando el hecho de que ella quiere luchar en lugar de ocultarse.'
Los ojos de Erwin se ensancharon ante la declaración de Severus. '¿Lily quiere luchar?'
El pánico que había comenzado a correr por él todavía no había abandonado por completo su cuerpo. La sensación de temblor que tenía comenzó a empeorar y dejó caer el cigarrillo que estaba sosteniendo entre los dedos.
Erwin estaba mirándolo preocupado. '¿Estás bien, hijo?'
Severus sacudió la cabeza y se puso las manos en el cabello.
Con cautela, Erwin puso las manos sobre los hombros de Severus y lo atrajo más cerca. 'Severus,' susurró cuando Severus se apoyó contra él, 'está perfectamente bien tener miedo.'
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N/A La Cámara Radcliffe es una librería que pertenece a la Universidad de Oxford. Sí, la escogí únicamente por su nombre.
N/T Aunque nuestro querido autor la escogiera únicamente por su nombre, animaos a buscarla en la red para conocer el espectacular escenario de este capítulo.
