-ÉSTO ES UN TRABAJO DE FICCIÓN. CUALQUIER SEMEJANZA A LA PERSONALIDAD, ACTITUD O SITUACIÓN DE ALGUNA PERSONA ACTUAL, SI ESTÁ VIVA O MUERTA, ES MERA COINCIDENCIA –

*Hola a todo el mundo, hoy les traigo un nuevo Fanfic a mi sitio web, espero sea de su agrado. Espero también poder publicar un fic que tenía guardado hace mucho tiempo, en lo más profundo y arrumbado de mi computadora. Ese lo elaboré cuando estaba en la prepa, por ahí del 3º año (entre el año 2008 y 2009, aproximadamente). Primero fue una historieta y después decidí transcribirlo a word en forma de FanFic. ¡Qué bonitos recuerdos! También el de culminar 2 fics que publique en este sitio y que los deje en hiatus por falta de inspiración, para ya darle avance a los otros fics pendientes en redacción. *

*Nota Importante: Por favor, les repito nuevamente, esto es sólo un trabajo de ficción. Que mi fic coincida con algunas partes de su vida, no significa que en verdad hayan sucedido. Les comento porque ya me han enviado mensajes de que, si soy una tal Sofía Martínez, si soy un chico llamado Julio Hernández, otro usuario me pregunto si conocía a Patricia Andrés, Juliana Santos, al ingeniero Carlos no sé qué, etc., quienes me informaron que se les confió guardar dicho secreto (más otras cosas personales y reclamos que no quiero mencionar de otros ussers), y que por que lo andaba divulgando en redes sociales fingiéndolo pasar como una historia ficticia. "Whaaaaaaaaaaat?" no sé cuántos mensajes más me saturaron en mi pobre bandeja de entrada, ya que mi fic's anteriores coincidían con lo que a ellos les había sucedido tiempo atrás (me lo narraron) y, pensaron que yo era ellos (¿WTF?). Yo no conozco a ninguna de esas personas y no soy ninguna de esas personas, por dios, y no ando divulgando nada ¿vale?, son sólo historias creadas y sacadas por mi mente. Incluso otro usuario me comentó que dejara de contar mi vida personal, criticándome muy feo ¿Cómo pueden creer eso? (bueno, de que está más o menos redactado e hilado, y que sientan ese sentimiento que deseo transmitir, muchas gracias) pero, toda esta historia es ficticia, nada es real, todo es de "mentira" incluyendo, los nombres de los personajes y lugares que coloque en este fic ¿Está bien? (gente loca y traumada que tiene su conciencia mal e intranquila por aquellas personas a la que hizo daño). Bueno, sin más que aclarar, espero se deleiten con mi escrito, que me costó mucho trabajo en investigar, documentarme, pensar y expresar mi imaginación con palabras. Y créanme que si me tarde mucho tiempo en crear esta historia. Sin más que informar. Saludos a todos. Los quiero*

Pd: Tal vez me falte mejorar en algunas cosas y ciertos aspectos en la escritura y narrativa... Y disculpen por este anuncio taaaaaaaaaaan largo, pero es que quería recalcar muchos aspectos para que no haya mal entendidos en mi escritura. Gracias, bonita tarde o noche, dependiendo de la hora en que estén leyendo este mensaje.

Mi nombre es Cyne Raines, tengo 49 años y vivo en el pueblo de Gruyères, Suiza, en una de las mejores casas de esa localidad. ¿Mi descripción física? Pues, soy una mujer, obviamente, desde mi nacimiento, cabello largo y ondulado color café hasta la cadera, pero siempre me lo peino recogido en forma de chongo para irme al trabajo, ojos hermosos en forma de almendra, nariz recta y puntiaguda con la punta sutilmente inclinada hacia arriba, labios delgados y finos, teniendo siempre una piel morena clara, de cuerpo delgado y atlético, que pareciera que nunca hubiese dado a luz (los beneficios del deporte *guiño*).

¿Mis gustos? Mmm, nadie me lo había preguntado, pero, me gusta hacer deporte, especialmente, el atletismo. Correr por todos esos Andes, me hace sentir que soy una mujer fuerte, decidida en todo y segura de mi misma. Me gusta dibujar, leer, oír música, tejer, bordar, cocer, cocinar y jugar con mis hijos, a quienes amo con todo mi corazón...

Perdonen si cambio el tema de mi presentación personal, pero, me gustaría... no, estoy empleando mal la palabra. Quiero compartirles una historia, un suceso "fantasioso" que les relato a mis pequeños todos los días, ya que hay algo que ustedes deben saber. Les juro que éste suceso no me lo he podido sacar de la cabeza. ¡Y miren que ya han pasado varios años! Es que hay algo que... bueno, ustedes lo entenderán. Bien recuerdo el día...

Era una noche del día viernes 2 de marzo del año 2035, aproximadamente las 10:00 pm. En ése tiempo, yo tenía 43 años.

Iba vestida con ropa de casa muy cómoda: Pantalón de mezclilla, blusa blanca de manga corta y zapatos bajos color negro, teniendo mi cabello largo recogido con una coleta.

En la casa, tapaba a mis hijos gemelos de 6 años, un niño llamado Valdemar y una niña llamada Shirin, ambos que se parecían físicamente a mí, quienes ya se encontraban con su ropaje para dormir, acostados en sus respectivas camas.

Shirin (feliz): - Mamá, espera. Antes de que te vayas, cuéntanos un cuento.

Cyne (cansada): - Hijos, ya es tarde...

Estaba demasiado cansada después de un arduo trabajo en el hospital en el que laboro...

Shirin (feliz): - Por favor, mamá... ¡aunque sea uno chiquito!

Valdemar (rogando): - Siiii, por favooooor.

... pero por ellos, debía de hacerlo para que tuvieran dulces sueños y, feliz, acepto.

Cyne (sonriendo): - Esta bien, está bien... ¿Qué cuento quieren escuchar? ¿Caperucita Roja? ¿La Cenicienta? ¿La Sirenita? ¿La Reina de las Nieves?

Bostecé del pesado cansancio que cargaba.

Valdemar y Shirin (felices): - ¡NOOOOOOOOOOOOOOO!

Shirin (sonriendo):- Yo quiero que nos cuentes la de la "Dinastía del mal"...

Valdemar (enojado): - no, se llama "La odisea del mal"

Shirin (enojada):- ¡no, así no se llama! ¡Le estás cambiando el nombre apropósito!

Valdemar (enojado):- No es cierto!

Shirin (enojada):-¡Que sí!

Valdemar (enojado):- ¡Que no!

Shirin (enojada):- ¡Que sí!

Valdemar (furioso):- ¡Que no!

Reí sutilmente y los tranquilicé.

Shirin (enojada):- Mamá, Valdemar le está cambiando el nombre al cuento.

Cyne (sonriendo):- Niños, tranquilos, tranquilos...

Suspire, ya que, ése cuento es su favorito. Casi se lo saben de memoria.

Cyne (sonriendo):- Está bien, les contare la... "La Dinastía, Odisea, Saga Del Mal"

Valdemar y Shirin (felices):- ¡SIIIIIIIIIIIIII!

Cyne (sonriendo):- Aunque muchos lo conocen como el cuento de "La Sirvienta y el Príncipe"

Cansada, volví a bostezar y mi mirada se hizo dormilona, pero mi hija estaba muy emocionada en oír nuevamente la historia.

Shirin (Feliz):- Pero conste que yo fui quien elegí ese cuento primero.

Valdemar (mal humor):- Ya lo sabemos.

Colocando sus manos en su cintura, tomó una pose de superheroína.

Shirin (feliz):- Es... como si yo hubiese liberado a mamá de esa terrible calamidad ¡a lado de Vultsie Le Fay!

Sorprendida, no entendí su respuesta, más aquel nombre tan raro ¡Nunca lo había escuchado, hasta ahora!

Cyne (cansada):- ¿De qué estás hablando y quien es... Vul... Vulpiex... de Fey?

Shirin brincó, se quedó callada y ya no me quiso explicar sus confusas palabras que dijo anteriormente.

Shirin (sonrisa nerviosa):- Ehm... ¿Quién hablo? ¡Continúa con la historia, mamá!

Miré confundida su rostro, era la primera vez que la oía hablar de esa manera, aunque, dentro de mí ser, presentí que mi niña conocía a esa persona en algún lugar, ya que dijo muy tranquila su nombre y de forma segura. Pero mi hija me sonreía de forma forzosa y un tanto nerviosa, que parpadeó constantemente, como si fingiera demencia de las palabras que pronunció, así que, no le importancia tomé y continué con la historia, aunque en mi interior, pedía saber quién era...

Cyne (sonrisa tierna):- ¡Esta bien!

En mi memoria, comencé a fingir que se me había olvidado... cómo comenzó todo.

Cyne (melancólica):- mmm... Ya ni me acuerdo cuando pasó, pero, sé que empezaba de ésta manera...

Cyne (melancólica):- Había una vez...

Mis hijos comenzaron a reírse.

Valdemar (riendo):- no, mamá, así no va.

Fue en ese instante en que mi hija me susurró.

Shirin (susurro):- En una tierra muy lejana...

Volteé a ver a Shirin y le sonreí tiernamente.

Cyne (melancólica):- ¡Oh! ¡Lo olvide! Gracias. Qué bueno que se los he contado diariamente.

Sentándome en la cama de Shirin para contarles el cuento de manera adecuada, volví a bostezar, comenzando a narrar lo siguiente:

En una tierra muy lejana, existía un reino tranquilo y muy trabajador, un pueblo especial y espléndido, rodeado de vegetación pura a las orillas de un cerro; ríos y lagos limpios con animales magníficos, un pueblo mágico denominado Samayan, la aldea más alta poblada del cantón de Berna. Hasta nuestros días, su tradición se aprecia, debido al estilo de su arquitectura y el acento de sus habitantes, éste se ha convertido en el paraíso de la gente foránea y viajera. Desde este pueblo se puede contemplar la vista de las tres montañas más famosas de Suiza: el Eiger, el Mönch y el Jungfrau.

Valdemar y Shirin (impactados):- ¡Ooooooh!

Los plebeyos, vivían en paz y armonía. Toda su gente era de respeto y admiración. Se podía notar la educación y el buen trato con otras personas ajenas al reino bastante bien. Podías jugar y bañarte en el agua cristalina, beber en ella, comer los frutos directamente de los árboles. Todo ¡Absolutamente todo! ¡Era natural! ¡Nada contenía químicos como en éstos tiempos!

Existían artesanos de toda clase: Panaderos, costureras, cocineras, agricultores, campesinos, floristas, carpinteros, obreros, y todos los trabajos que uno se pudiese imaginar. ¡Era como el paraíso!

Un día, bajo el cielo azul, se anunció la llegada de la nueva corte real al palacio del poblado mágico. Los plebeyos, muy emocionados, hicieron una gran fiesta en el lugar para darle la bienvenida a los nuevos gobernantes, adornando con coronas de flores en todo el reino, colocaron listones de colores para combinar con aquellos racimos, esparciendo un hermoso perfume en todo el lugar, especialmente dentro del palacio. Colocaron sillas, mesas y, manteles especiales realizados por las mujeres costureras, tanto afuera como adentro del palacio. Mataron, incluso, a la res más gorda para que las cocineras del reinado, prepararán un platillo especial, rico y delicioso, para todos los invitados.

Posterior a los preparativos, su entrada, en primer lugar, Cayetana, una tierna e inocente joven de 24 años de edad, con rostro angelical, portando un vestido rosa pastel completo muy bien elaborado y algo esponjoso, con mangas esponjosas cortas, usando un delantal blanco, calzado bajo del mismo color, indicado por sus superiores reyes para sus deberes, de tez blanca, ojos grandes en forma de almendra color negro, labios no tan gruesos, cara ovalada, cabello rubio sujetado y recogido con una trenza, de tal forma que parece tener el cabello corto, donde sus cabellos sueltos cubrían un poco sus orejas y su fleco muy bien peinado, llevando una especie de diadema color rosa en su cabeza, representando su papel como sirvienta del lugar de su queridísima real majestad. Hizo que la gente se arrodillara ante ella para mostrar respeto hacia el personal de su querida majestad.

Mostrándose un poco tímida al principio, aceptó la gratitud de la gente. Sonriéndoles de manera tierna, sin emitir palabra alguna, se dirige al gran salón donde se efectuaría la presente coronación por parte de los nobles anteriores y un sacerdote, quienes dejaban el palacio en buenas manos.

Shirin (Feliz):- ¿Había una princesa con ellos?

Cyne (melancólica):- No, no existían princesas en ese lugar… Sólo existía un príncipe…

Shirin (Feliz):- ¿Y ese príncipe era apuesto?

Valdemar (Molesto):- Dudo que los príncipes sean apuestos.

Shirin (Confundida): - ¿En serio hay príncipes feos?

Cyne (Melancólica): - ¡Sí! ¡Y no te gustaría toparte con alguien así!

Valdemar habla de forma molesta.

Valdemar (molesto):- A nadie le gustaría eso, toparse con príncipes feos y malos.

Shirin (Confundida):- ¿Pero por qué no son buenos los príncipes?

Cyne (melancólica):- Porque…

Valdemar (serio):- Por qué las apariencias engañan muy bien, hermana…

Sorprendida Shirin, no conocía ese lado oscuro de las personas.

Sé que son muy pequeños para que entiendan lo que sucede en el mundo adulto, pero, con cuentos e historias… los preparo para lo que se avecina.

Shirin (molesta):- Entonces todos los príncipes son malos…

Cyne (melancólica):- No todos son así pero, hay que tener los ojos muy abiertos, ya que te engañan bastante bien, y no sabes si aquel apuesto príncipe te está diciendo la verdad ¡Son hábiles para mentir! ¡Y tiene doble cara!…

Cuando el preciado príncipe, llamado Daleth de 25 años de edad, entró al pueblo en un carruaje de oro, tirado por hermosos y finos caballos blancos. Todos los del pueblo lo reverenciaron durante el transcurso de su camino, pero él, sólo puso una cara de repugnancia y asquerosidad en el interior de su carruaje, sin que ellos se dieran cuenta, ya que la oscuridad le tapaba su rostro completo.

Shirin (sorprendida):- ¡Waaaaao! ¿Él es el malo? ¡Quién lo diría!

Mi narrativa… aquel suceso, siempre se los modificaba, cuando comenzaron a tener un poco de razón, aquella historia iba aumentando conforme a su etapa de crecimiento y los finales siempre eran épicos, por eso, nunca se acababan las sesiones de preguntas y respuestas mientras narro la historia.

Valdemar (molesto):- ¡Shhhhhh! Deja que termine mamá de contar la historia.

Shirin se tapó la boca e hizo un "shhhh" para sellar su promesa.

Sonreí tiernamente, ya que antes les hablaba del Príncipe como el héroe de la historia, un gobernante leal y valiente que quería a todos por igual, repartía sus bienes a los más necesitados y la justicia era digna de respetarse, siempre apoyado por su linda y leal sirvienta, la hermosa Cayetana, quien, un día, ella quedo perdidamente enamorada de Tom Hilfiker, un joven barón de cabello castaño y ojos azules, de aspecto británico, quien, en aquella narrativa, ambos se juraron amor eterno, fue ahí donde el propio príncipe Daleth se puso muy feliz de que su hermosa sirvienta haya encontrado el amor verdadero y, en apoyo a dicha relación, le organizó una ceremonia nupcial tan hermosa que fue un evento único e inmemorable, donde todo el reinado fue invitado, la alabaron y la respetaron como la futura heredera al trono, si en dado caso el joven Príncipe Daleth fallecía. Ella, también gobernaría el reinado con los mismos principios y valores que su fiel gobernante hizo, quedándose en ese lugar para siempre, cumpliendo con dicha palabra hasta el final, pero… bueno, ya saben, las cosas cambian, nada es para siempre y, continúe con la narración:

Cuando llegó al palacio y bajo de su vehículo, el joven era de piel moreno claro, cabello negro con barba sólo hasta su mentón, no llevaba bigote, tenía ojos burlones y maliciosos de color café, nariz recta, labios delgados, cabello un poco alborotado que tal pareciera que lo tenía despeinado y, portando su atuendo imperial, todos, de igual manera, lo recibieron como a Cayetana, con grandes honores, pero a él, un poco más, ya que representaba un máximo ejemplo a seguir, por su rango de alta nobleza.

Shirin (sorprendida):- ¿En serio nadie de los de ese reino se dio cuenta de las fachas en las que llegó ese ratero? ¡Qué mensos son! Y qué tal si secuestraron al príncipe real y ellos pensaron que era él y…

Valdemar (enojado):- ¡Shhhhh! Deja que continúe mamá con su narración, ¿si no? No sabremos fue lo que le sucedió al Príncipe verdadero.

Nuevamente, Shirin, volvió a sellar su habla con un "shhhhh". Yo solo volví a sonreír y, agregué otro dato nuevo:

Cyne (sonriendo):- La Sirvienta y el Príncipe llegaron ante los pies de los presentes nobles anteriores al gran salón del palacio real y, posterior a unas palabras de bienvenida del anterior Príncipe, presentándoselos al pueblo…

Valdemar (sorprendido):- ¿Y quiénes eran esos nobles anteriores?

Sonreí tiernamente y, mi mente los recordó.

Cyne (sonriendo):- Como se llamaban ellos... mmm, tantas veces que les he contado esta historia y, los olvidé mencionar anteriormente, jeje.

Valdemar y Shirin (molestos):-¡Mamá!

Cyne (sonrisa tierna):- Su nombre de la sirvienta anterior era Aretxa y el apuesto príncipe anterior, Adley.

Shirin, pareciera que se había enamorado de aquel príncipe que mencioné. Sonreí tiernamente.

Valdemar (confundido):- ¿Y eran hermanos?

Cyne (sonriendo):- No, pero parecían por sus nombres, ¿verdad?

El sacerdote coronó al nuevo príncipe Daleth, pasando así, su mandato del anterior príncipe Adley hacia ellos.

Las campanas del pueblo sonaron de alegría al ver el acto. Todos gritaron de la emoción. Cantaron y bailaron, era un festín en grande que duró un día completo.

Shirin (Feliz):- ¿Y había princesas?

Volví a sonreír, porque mi hija, aun insistía en que debía existir princesas en esta historia.

Cyne (melancólica):- No, doncellas solistas...

Shirin (Feliz):- ¡ah!

Cyne (sonriendo):-¡Sí! Sólo doncellas y plebeyas...

Aunque, reflexionando en su insistencia, decidí agregarlas a la historia.

(CONTINUARÀ...)