-ÉSTO ES UN TRABAJO DE FICCIÓN. CUALQUIER SEMEJANZA A LA PERSONALIDAD, ACTITUD O SITUACIÓN DE ALGUNA PERSONA ACTUAL, SI ESTÁ VIVA O MUERTA, ES MERA COINCIDENCIA –

Cyne (sonriendo):- Aunque… ahora que lo recuerdo, las princesas si existían en esta historia pero, sólo se encontraban en otro reino.

Valdemar (sorprendido):- ¿En serio? ¿Por qué en otro reino?

Shirin (confundida):- ¿Y qué hacían las princesas?

Cyne (sonrisa tierna):- Pues, primero, estaban en otro reino porque… debía existir un solo gobernante en cada localidad o reino. Ellas, ejecutaban la misma función que hacia el príncipe Daleth: tomar decisiones inteligentes, esforzarse por ser una persona más humana, leer libros y escribir en castellano, saber pócimas y brebajes curativos, asistir a eventos importantes que hablen de política …

Shirin (confundida):- ¿Apoco las princesas y príncipes podían dar pócimas a los plebeyos?

Cyne (sonriendo):- ¡Claro! Pero vamos por partes, cariño, dejen que culmine con esto, para después explicarles el por qué si podían dar pócimas y brebajes curativos…

Valdemar (sonriendo):- De acuerdo.

Cyne (sonriendo):- … También ellos debían tener buenos modales, respetar la individualidad de las personas, leer los pergaminos de las personas para atender las demandas del pueblo, resolver los problemas de la localidad, entre otras cosas.

Al terminar el enunciado, comenzó a dolerme la cabeza muy fuerte, como si alguien me la estuviera presionando porque hasta me quejé. Mis hijos se asustaron y, me dijeron que, mejor me fuera a dormir, que mañana por la noche, narraría la segunda parte, pero, me rehusé.

Conteniéndome un rato, aquel dolor no era porque padeciera alguna enfermedad o fuese por el estrés del trabajo, era por otra cosa que… espero acordarme mientras les cuento este suceso "fantasioso", pero, en dado caso de que no llegara a mencionarlo, solo quiero decirles esta palabra resumida: ¡Abrumada!

Cyne (sonriendo):- No, porque se quedarán con las dudas mañana y, no pondrán atención a la escuela por saber qué fue lo que pasó después…

Valdemar, entrecerrando sus ojos, me mira de manera sospechosa.

Valdemar (molesto):- ¿Lo dices por mí, verdad?

Cyne (sonriendo):- ¿Que comes, que adivinas? Son mis hijos, y los conozco bien.

Valdemar entrecerró sus ojos y ríe de manera sutil.

Valdemar (riendo):- Mamá, mañana es sábado y podemos desvelarnos hoy.

Sorprendida, miré confundida al techo.

Shirin, moviendo sus manos de arriba hacia abajo velozmente, nos intentaba callar para que la historia continuará.

Shirin (Feliz):- Silencio, quiero saber que más pasó…¿Hubo amor? ¿Hay brujas? ¿Magia? ¿Sale la Bruja Escarlata o el Dr. Strange en esa historia? ¿sale Bucky Barnes?

Reí sutilmente y decidí continuar con el cuento:

Al día siguiente, los anteriores nobles se fueron, dejándolos finalmente todo en sus manos.

La sirvienta Cayetana, esperaba con emoción en atender a sus primeros plebeyos con gran alegría y entusiasmo.

Parándose instantáneamente de su cama a las 7:00 am, se peina y viste portando su ropa con la cual, el pueblo la recibió.

Sale de su cuarto, corriendo, a los aposentos de su príncipe.

Abre la puerta de su queridísima majestad, para sacar del ropero y acomodar su ropa real en una mesa, el cual, consistía en guantes color azul, saco color negro con botones y hombreras de oro, capa color morada con un broche de oro y una gema verde en medio. Ropa de color azul y botas finas de cuero color negro, limpias y lustradas por su queridísima sirvienta fiel.

Abriendo las cortinas para que la luz del sol alumbrara todo el lugar, Cayetana voltea a verlo toda feliz.

Cayetana (reverencia): - Muy buenos días, su majestad. Hoy es un hermoso día para atender las demandas del reino…

El príncipe se levanta de mal humor y, gritándole de palabras obscenas, Cayetana se asustó, pensando que, tal vez fue su imprudencia no haber pedido permiso para entrar a su cuarto desde un principio y, pide disculpas ante su real majestad.

Daleth (enojado). - ¡Bah! Maldita sirvienta sucia… Haz tus deberes correspondientes en otro lado.

Nerviosa, se siente un poco, pero, decide levantar su rostro orgullosamente para que sus plebeyos no sepan la primera discusión que tuvieron en su primer día como gobernantes.

Shirin (enojada):- ¡Que grosero es ese príncipe! Le hizo todos los deberes reales ¿y que recibe la sirvienta? ¡Desprecio! … ¡Odio a los príncipes!

Cyne (sonriendo):- Pero hay de príncipes a príncipes…

Shirin (enojada):- Pues yo los odio, porque no son buenos ni apuestos.

Cyne (sonrisa sarcástica):-¿Y qué me dices del guapo y apuesto príncipe Adley?

Shirin (sonrojada):-…

Sonreí tiernamente y continúe con la narración:

Atenta a sus actividades, la sirvienta atiende con gusto a todos los plebeyos, haciéndolos pasar, uno por uno, con su preciada majestad al trono real, donde el príncipe, atendería dichas demandas, enfermedades y problemas del pueblo.

Valdemar (confundido):- ¿Enfermedades?

Cyne (sonriendo):- Si, ya que él, por ser autoridad en el lugar, debe estar acorde con el personal de salud de aquel tiempo para disminuir las enfermedades que existían…

Me quede un rato callada, para hilar las siguientes palabras que pronunciaría:

Cyne (sonriendo):- En ese entonces, bien recuerdo la fecha de ésta historia, 1620, había llegado una enfermedad desconocida a bordo del Mayflower, un barco especial de los Estados Unidos, quienes transportaban a unos peregrinos desde Inglaterra hasta la costa oriental de América. Esta enfermedad se hizo muy contagiosa y, por lo tanto, todo el mundo debía de tener controlada a su población, quienes entraban y quienes salían, para que no murieran por esa fea y horrible enfermedad.

Valdemar y Shirin (sorprendidos):- ¡Ooooooh! ¿Y qué te producía esa enfermedad?

Sorprendida, comencé a pensar, y mencioné lo siguiente rápidamente:

Cyne (sentida):- Bueno… se dice que era una enfermedad asintomática, es decir que no te pasaba nada pero si podías infectar a las personas y, otros, que sí tuvieron síntomas, narraban que tenían fiebre, malestar de pecho, sudoración, problemas para respirar, adelgazamiento y escorbuto.

Valdimar (confundido):- ¿escorbuto?

Cyne (sonriendo):- Si, escorbuto, esta era la deficiencia de la vitamina C, es decir, que tenías sangrado, se te inflaman las encías…

Shirin (confundida):- ¿Y la vitamina C es…?

Cyne (sonriendo):-Los alimentos que ustedes consumen todos los días, especialmente en época de invierno, como son: la guayaba, kiwi, papaya, naranja, fresa, limón, espinacas, brócoli…

Valdemar y Shirin (sorprendidos):- ¿También las espinacas y el brócoli tienen vitamina C?

Cyne (sonrisa sarcástica):- Claro… ¡Oh! Pero esperen… A ustedes no les gusta comer eso, ¿verdad?

Mis hijos se miraron el uno al otro y me prometieron comer espinacas y brócoli todos los días para que no les de esa rara enfermedad del año de 1620.

Reí por su respuesta tan rápida.

Cyne (sonriendo):- Bueno, vamos a continuar con el cuento, amores.

Un día, cuando salió de su cuarto del palacio la sirvienta Cayetana, fue a prepararle el desayuno a su alteza real en la cocina a las 8:30 am.

Cyne (mal humor):- Por orden de su real majestad, se le informo a la ingenua sirvienta que todos los días le fuera a entregar los alimentos, es decir, el desayuno, a las 8:30 am, no a las 7:00 am, y que sus ropas reales fuesen preparadas un día antes.

Cyne (pensando):- Príncipe flojo…

Dirigiéndose a su habitación del príncipe, toca su puerta educadamente para evitar una posible discusión, pero éste no respondió. Confundida, vuelve a tocar, pero no hubo respuesta. Decide esperar un tiempo, pero no pasó nada.

Decidiendo intervenir, abre la puerta y el príncipe Daleth no se encontraba en su habitación.

Asustada, tiró la bandeja al suelo y, la fina vajilla que contenía el delicioso desayuno, se rompió.

Buscó por todos lados y rincones existentes dentro del palacio de manera desesperada, pensando que, a lo mejor, lo habían raptado sus enemigos, por ser una pieza clave para el poblado.

Nunca lo encontró.

Triste, se sienta en la larga alfombra que conduce a su trono y comenzó a llorar, ya que era su responsabilidad en cuidarlo. En ese momento, comenzó a pensar en muchas cosas negativas que le harían a la sirvienta.

Shirin (confundida):- ¿Por qué era su responsabilidad en cuidarlo, si las sirvientas sólo realizaban las tareas domésticas de su palacio?

Me sentí en ese instante y no dije nada.

Recordando que Cayetana cumplía muy bien y en forma todas sus actividades correspondientes dentro y fuera del palacio, pero aquellos… no lo vieron de esa forma y la regañaban por culpa del príncipe.

Rápidamente, reflexioné las palabras de mis padres y eso fue lo que comenté, ya que, lo que pensé lo diría más adelante.

Cyne (sonriendo):- Bueno… antes de que acudiera a ese palacio a trabajar, la tierna Cayetana platicó con su familia, ya que era una gran oportunidad para conseguir dinero y le dijeron:

Mamá (sería):- Recuerda que deben cuidarse el uno y el otro, para que no les suceda nada malo. Pórtense bien y, no hagan travesuras.

Shirin (sorprendida):- ¡Ooooh!

Cyne (sonriendo):- También porque…

En ese momento, me quedé callada, ya que la parte que mencionaría, sería más adelante y, solo suspiré.

Cyne (sonriendo):- Se los diré más adelante.

Pasaron 12 hrs. y Daleth no llegaba.

La sirvienta Cayetana, tampoco se movió del lugar de donde se encontraba.

Cuando el príncipe llego al fin, otra hora después, casi de noche, ella volteo a verlo y se para felizmente.

Limpiándose con su mandil sucio que tenía, incluyéndose el rostro mojado, corrió para recibirlo, hincándose y agarrándole de su mano, el cual, ella se lo besa, mostrándole respeto y fidelidad a su queridísima majestad.

Daleth solo la miró sorprendido y muy asqueado. No esperaba que su sucia sirvienta se encontrara aún en el palacio. Él, esperaba que ella se hubiese salido del palacio a buscarlo, donde ahí, unos malhechores, pagados por él, la estaban esperando. Quería que la raptaran y la asesinaran o, si se salía del pueblo, ellos fingirían ayudarla y así, la harían perderse entre las montañas, para que ahí muriera de hambre, ya que su presencia le estorbaba.

El príncipe, le comentaba sobre los plebeyos que dejó pendientes en atender y le pidió a la sirvienta que ella lo hiciera. Cayetana lo mira confundido, ya que, es su responsabilidad, no la de ella, pero, sin importar qué, se puso feliz.

Cayetana (feliz):- ¡Está bien! ¡Lo haré!

Cayetana se imaginó que su preciado Príncipe Daleth había cambiado, y que atendería a la población del reino por amor, ello, el por qué le está delegando su función, el cual, ella se sentía honrada. La sirvienta suspiró, pero, el príncipe se enojó. Aquellas últimas palabras bondadosas que dijo, resultaron ser mentiras…

El joven príncipe de 25 años de edad exploto de rabia y coraje sin razón aparente ante su linda sirvienta, diciéndole de cosas feas… o eso fue lo que ella interpreto…

Valdemar se cruzó de brazos y se molestó mucho.

Valdemar (enojado):- Ese príncipe no tiene modales, ¿por qué trata tan mal a una niña como ella? Ella no le hizo nada malo.

Cyne (melancólica):- Pero… así es la gente. "No todos somos moneditas de otro para caerle bien a todos".

Valdemar (sentido):- La frase de la abuela…

Moví mi cabeza haciendo afirmativa la respuesta.

Toque sus cabezas de mis hijos y continúe con la historia:

Ella, sorprendida, se puso fría ante él.

El joven príncipe hablaba muy a la defensiva, justificando todos sus errores que ha cometido ante la preciada localidad desde que llegó y, ante la Reina de los Príncipes, Atzimba, quien subía al reinado cada cierto tiempo para supervisar si realizaban ambos un excelente trabajo, también se justificó.

Una vez, la Reina Atzimba le llamo la atención al Príncipe y le aviso con la sirvienta que no tendría otra oportunidad para que se pudiera salir de ahí sin su autorización, pero, el príncipe justificó su ausencia días después de que llego al reino, pero esa justificación fueron puras mentiras ¿cómo es que le creyó la Reina? No lo sabremos, pero le específico su príncipe a la inocente sirvienta que, su deber real era tener que apoyarlo y cubrirlo en todos los sentidos para que la Reina no le llamara la atención y, que siempre serian un equipo para bien.

Valdemar (molesto):- ¡Flojo! ¡Lo hacía por conveniencia!

Shirin (sorprendida):- ¿Y quién era ella?

Cyne (sonriendo):- La Reina Atzimba era la reina de todos los príncipes, ella, veía que se cumpliera el mandato real al pie de la letra, es como si fuera la Reina Madre.

Shirin (sorprendida):- ¿También había una reina de sirvientas?

Cyne (sonriendo):-¡Sí! Pero no era una reina, era un Rey, un Rey de sirvientas, denominado el Rey Padre.

Shirin (feliz):- ¿Y cómo se llamaba?

Cyne (sentida):- Hofbauer, pero, le decían de cariño Hug.

Shirin (feliz):- ¡Hug!

Valdemar (enojado):- ¿Y por qué no lo reportó la sirvienta Cayetana al Rey Hug sobre los desastres que el príncipe hacia y le hacía?

Me sentí rápidamente dándome un pequeño escalofrío en todo mi ser y, reflexioné en ese momento.

Mirando a mi hijo, le respondo de manera tranquila.

Cyne (sentida):- Aquí está la parte a tu pregunta anterior, Shirin: En esos tiempos, las sirvientas no tenían voz ni voto, se tenía la creencia de que eran sosegadas, débiles, refinadas, educadas, de poca capacidad de rasocinio y, equilibradas, en todos los sentidos…. Al notar el príncipe, todos los derechos que tenía por ser de la alta nobleza, comenzó a reportarla todos los días, sin razón aparente, ante sus subordinados, por qué quería que se fuera de su reino de una buena vez. Lo peor, es que le creían en todos esos reportes falsos y, Cayetana, sufría las consecuencias.

Shirin (impactada):- ¡Imposible!

Valdemar (enojado):- ¿Y no la sacaron del reino?

Cyne (melancólica):- No, pero le indicaron al joven Príncipe Daleth que, si existía otro reporte, él tenía la autorización de realizar un juicio o reunión con el pueblo para que decidieran exiliarla del reino.

Valdemar más se enojó. Estaba cruzado de brazos y muy molesto por cómo la tierna sirvienta de la historia, estaba siendo maltratada por su preciado príncipe.

Valdemar (enojado):- Mejor continúa con la historia ¿Qué fue ese tal error que cometió ese tal príncipe mediocre?

Agachando mi cabeza, mire melancólicamente las cobijas. Suspirando, mis hijos se sintieron cuando tomé esa actitud.

Cyne (sentida):- Había una mujer embarazada del pueblo, solo porque comenzó a sangrar y estaba por perder a su bebé, pidió ayuda al príncipe, hincada, suplicaba piedad para que los médicos de ese lugar le dieran la atención debida, ya que lo que le sucedía no era nada normal pero, lo único que recibió la pobre plebeya fue una carcajada del Príncipe desde su trono real haciendo eco en todo su palacio. Se burló de ella y la denigro horriblemente… me parece que la mandó a la guillotina, decapitándola en frente de todos los plebeyos….

Los niños se taparon la boca y se sorprendieron muchísimo, como si hubiesen visto a un fantasma. No me dejaron terminar la oración cuando me hablaron.

Valdemar (sorprendido):- ¿Dejó que esa mamá muriera?

Shirin (asustada):- Es más feo que una bruja…

Valdemar (sorprendido):- ¿Y que hizo todo el reino cuando asesinaron a esa mamá en frente de todos sin razón alguna? ¡Ya que era su gente y por tal razón, tenían que salvarla! ¿Todo el reino entero se reveló? ¿Qué hicieron para derrocarlo?

Con mirada triste, respire fuerte y suspire suave.

Cyne (sentida):- ¡Nada! solo decían que, eran órdenes reales del Príncipe y que así debía ser. Lo acataban.

Valdemar y Shirin (sorprendidos):- ¿Queeeeeeeeeee? ¡Están locos!

Me puse melancólica y no dije nada en ese momento, hasta después de un rato.

Cyne (sería):- La sirvienta, quien se encontraba parada a lado de él, al ver cómo era degollada esa pobre mujer en la plaza pública, se molestó bastante que colocó un rostro serio cuando oyó a Daleth cómo lanzaba sus carcajadas al aire, ya que él lo veía como un espectáculo asombroso y fenomenal, un evento único visto en primera fila, pero a Cayetana… eso que dijo e hizo el estúpido príncipe no era para que se riera, mucho menos que la ejecutara sin justificación alguna, pero al príncipe no le importaba absolutamente nada. El pueblo, sólo comenzó a odiarlo, pero sólo hasta ahí, no le hicieron nada. Tal vez porque temían que su odio cayera sobre ellos… o quién sabe, nunca lo supe.

(CONTINUARÀ…)