-ÉSTO ES UN TRABAJO DE FICCIÓN. CUALQUIER SEMEJANZA A LA PERSONALIDAD, ACTITUD O SITUACIÓN DE ALGUNA PERSONA ACTUAL, SI ESTÁ VIVA O MUERTA, ES MERA COINCIDENCIA –
Shirin (impactada):- ¿Y qué le paso al bebé? ¿Sobrevivió?
Cyne (sentida):- También murió, el verdugo lo asesinó enfrente de toda la gente que estaba en la plaza. Pero tampoco hicieron nada para salvarlo.
Mis hijos, más se asustaron.
Shirin (impactada):- ¿Por qué la gente de Samayan no hizo nada en ese momento para detener dicha maldad? ¿Por qué?
Valdemar (molesto):- ¡Eso da mucha rabia!
Mirando al suelo, con rostro serio y reflexivo, me dije a mí misma en la mente:
Cyne (pensando):- Se supone que, como dicen algunos: "El pueblo pone, y el pueblo quita", pero no sé qué tipo de mentalidad tenían porque ¡ellos no lo acataban! es decir, veían el desastre, veían la tempestad, pero no hacían nada … ¿o es muy diferente a los "usos y costumbres"? Pero fue injusto lo que le hicieron a esa mujer.
Shirin (molesta):- Espero que la sirvienta lo haya puesto en su lugar y tenga su merecido.
Valdemar (molesto):- O que la sirvienta se haya convertido en una guerrera roja y, con venganza en su mirar, dirija una marcha con todo el reino para derrocar al mal.
Miré a mi hija e hijo muy sorprendida. No encontraba palabras para expresar ese sentimiento en mi ser. Posterior a ello, continuo con el cuento:
El joven príncipe Daleth, le dijo también, todo molesto que, a partir de ahora, hasta que termine su cargo, harán todas las cosas por separado y, se hará lo que él diga y ordene.
Cayetana, sorprendida, sentía que su corazón se partía a la mitad.
Se supone que son un equipo, no se puede realizar las funciones del reinado por separado, incluyendo papelería que entregaran a los reyes del lugar, ya que ambos personajes deben juntar sus habilidades, talentos y dones para que las actividades se completen, evitando ejecutar mala praxis, pero eso no le importo a Daleth. Sólo quería ser el único gobernante y líder del lugar, sin que nadie le dijera lo que tenía que hacer o como debía hacerlo.
Cyne (sentida):- También el príncipe le bloqueaba a la sirvienta algunas áreas del palacio para impedirle el paso, porque él es la única persona que puede acceder, no una sucia sirvienta ¡ES SU PALACIO! ¡Y ÉL MANDA!
Valdemar (molesto):- Abuso de autoridad…
Shirin (nerviosa):- Me da miedo ese príncipe.
Cyne (sentida):- La sirvienta se intentó defender, pero…
Molesta, la sirvienta quería protestar, pero Daleth la interrumpió.
Cayetana (molesta):- Pero si…
Daleth (molesto):- Cállate, asquerosa e inmunda sirvienta. ¡Cállate! ¡Tú no tienes voz ni voto en todo este reino, mucho menos conmigo!
Le mencionó el príncipe nuevamente, su odio e ira hacia la tierna Cayetana, tanto en sus actividades cotidianas como hacia su persona. Le hizo repetir nuevamente que trabajaran por separado a partir de ahora, agregando otro insulto más en sus palabras:
Daleth (furioso):- Además, si la Reina Atzimba me dice que me suspenden y me sacan de éste asqueroso e inmundo reinado , yo lo acepto, no me importa si me espero otro largo tiempo más para poder gobernar a otra gente india, tonta e ignorante cómo ésta, total, yo ya hice un estudio de nuestra comunidad para que me puedan dar un pergamino especial, es el único requisito que me piden en mi reino para que me puedan dar mi título real.
Posteriormente alza la voz, haciendo eco en todo el palacio.
Daleth (exclama):- ¡No me importa la vida de todas éstas gentes ignorantes! ¡Son tan imbéciles que les puedes dar veneno y ellos se lo toman pensando que es medicina!
Sorprendido, coloca una sonrisa maliciosa.
Daleth (sonrisa sarcástica):- Uhmmm… Creo que eso empezaré a dar en esas pócimas y brebajes, para disminuir la población, y me quede con sus pertenencias, economía y terrenos. ¡Ésta estúpida gente india, no merece vivir!
El príncipe ríe maliciosamente.
Sirvienta (sorprendida):- …
Shirin (sorprendida):- Sí que es muy grosero y mal educado… si lo tuviera en frente, llamaría a T'Challa y lo haría picadillo.
Valdemar (molesto):- O al Dr. Strange, nunca te olvides de él …
Cyne (sonrisa cansada):- O conseguir una barita mágica y desaparecerlo, niños …
Todos nos empezamos a reír.
Daleth (enojado):- A mí no me importa la asquerosa vida de estos indios ignorantes, a mi lo que me interesa es el dinero, poder, lujos, muebles finos en mi palacio, y tener a Josephine, mi corcel, mi más preciada y linda posesión.
Cyne (molesta):- Era todo suyo, si cruzaba su imaginación.
En ése momento la sirvienta comenzó a sentirse mal. ¿Cómo osa decir eso ante el pueblo que tanto ama, que estaría dispuesta dar la vida por ellos? Un pueblo unido, trabajador y especial.
Todo lo que para ella fue felicidad, se rompió en un instante, dando motivo a que se hiciera la fuerte.
El príncipe que, creía que "cambió para bien", no fue del todo cierto. Así que, si quería que trabajaran así, por separado, pues ella acepto con todo gusto. El príncipe se quedó perplejo. Jamás pensó que la dulce Cayetana aceptara algo que iba en contra de las reglas, esperaba que le suplicara de rodillas, implorando caridad y compasión y así, él la golpearía sin piedad, para que entienda su posición como asquerosa y sucia sirvienta del lugar.
A partir de ahí, la confianza que le deposito al príncipe se había roto. Todo lo que le dijera era una vil mentira para ella, y tenía que investigar si era verdad y, aunque fuese la verdad, lo tenía que corroborar, pero eso no la llevaría a que tuviera que confiar en su príncipe del alma.
Transcurrieron 4 meses y ambos cumplieron su palabra en realizar absolutamente todo por separado, incluyendo, por decreto de su real majestad Daleth, solucionar cada quien sus problemas ¡SÓLO!
Caída la noche, después de atender las demandas y problemas a la comunidad, el joven príncipe, saliendo de sus aposentos muy bien vestido, se dio la vuelta para salir del palacio en aquella alfombra roja y se retiró de entre la oscuridad. La sirvientita no le pregunto a donde iba o que iba a hacer, solo lo dejo diciéndose así misma: "es su vida, yo no me meto" y siguió realizando sus actividades correspondientes. El príncipe se fue a las 8:30 pm del lugar.
Pasaron 3 hrs. y el preciado príncipe no llegaba al palacio. La sirvienta se estaba preocupado por él, cuándo decidió mejor dejarlo así y se fue a dormir a su cuarto, tranquilamente.
Valdemar (serio):- Hizo lo correcto, para que preocuparse por una sabandija como el príncipe Daleth.
Shirin (confundida):- ¡Mamá! Siento que esta historia suena como una telenovela que pasan en la televisión.
Rei por su respuesta rápida que me dio mi hija.
Cyne (sentida):- ¿Tu lo crees? Yo siento que es un cuento que… uhmmmm, le falta un poco más de fantasía, más magia y … amor, también.
Shirin (feliz):- ¿Hay amor en éste cuento?
Cyne (sentida):- ¡Claro, mi vida! Pero no del que ustedes saben… Cuando lleguemos a esa parte del amor, se los explicaré. Mientras, terminemos ésta parte:
Durante la madrugada, unos hombres extraños llegaron a caballo a las puertas del palacio. Se detuvieron, abrieron éstas, y bajaron a una persona, quienes entraron al lugar sin autorización de su majestad.
Oyendo tal estruendo, la sirvienta Cayetana se despertó asustada, tras oír aquellos ruidos fuertes.
Al abrir un poco la puerta de su habitación, reconoció a 2 hombres de 5 plebeyos que caminaron en el largo pasillo oscuro del palacio.
Cayetana (confundida):- ¿Lothur y Dylan? Pero que…
En eso, notó que entre de ellos estaba el Príncipe Daleth, quien llegó todo borracho al palacio, diciendo muchos disparates y uno que otro secreto imperial.
El príncipe había sido invitado a una fiesta por motivo de una boda de la hija de una plebeya del reinado. Cayetana no fue informada de ello y tampoco fue invitada por la localidad, pero recordó la razón de el por qué: Orden de su real majestad, realizar las cosas por separado y cada quien resuelve sus problemas sólo.
Los plebeyos hombres del lugar, fueron quienes lo invitaron a su preciada real majestad. Ellos, lo tuvieron que cargar y dejarlo acostado en sus aposentos. La tierna sirvienta, asustada, se encerró en su cuarto, con llave, para ya no salir hasta la mañana siguiente. Temía que aquel monstruo feo, se metiera a su habitación y tocara sus partes íntimas sin su consentimiento.
Cyne (seria):- Estando en ése estado de ebriedad, no se da cuenta lo que hace la persona borracha, incluso, pueden cometer asesinatos, sin que lo recuerden.
Valdemar (sorprendido):- ¡Súper!
Shirin (nerviosa):- Que miedo, siento que ese cuento es una historia de terror.
Valdemar (feliz):- Cuando sea Halloween, cuéntanos nuevamente esta historia, madre.
Shirin (asustada):- NOOOOOOOO
Cyne (riéndose):- Silencio, que ya casi llegamos a la escena del amor.
Al día siguiente, aproximadamente a las 2:00 pm, el Príncipe salió de su cuarto real, con una fuerte resaca que cargaba.
Daleth miró a Cayetana muy enojado, como si sus intenciones de ella, fuesen como reportarlo a sus autoridades por haber roto las leyes reales o peor, recordarle sus responsabilidades y deberes como alteza imperial y real, como si quisiera que se le regresara el mal que le ha hecho a la dulce sirvienta.
Cayetana, no entendía lo que sucedía, y sentía que todo lo que ella hacía, era su culpa, porque el príncipe así se lo ordenaba.
Tapándose con las cobijas, de la cabeza a los pies, mi hija comenzó a temblar de miedo.
Shirin (asustada):- Sí que era feo. ¡Y ESTÁ LOCO!
Valdemar se puso pensativo y luego comento, tras llegarle un recuerdo similar… o lo que él consideró similar:
Valdemar (reflexivo):- Eso me recuerda a mi compañero Jaro, que todo el tiempo se la pasa durmiendo en la clase, casi todo el dia, porque hasta sus papás lo llevan cargando hasta el salón para sentarlo en su mesa, y siempre le dicen que es su principito del corazón. ¡Hasta le hacen la tarea y él no sabe nada!
Sonreí melancólica y tristemente.
Cyne (mirada tierna):-Tu amigo está haciendo mal, Valdemar. Su deber como hijo es hacer la tarea, apoyar a sus padres en los deberes de la casa y después jugar o ejecutar la actividad que más le gusta hacer…
Valdemar (sonriendo):- Pues lo que más le gusta hacer es dormir y no hace nada en su casa, porque la maestra ha platicado con sus padres porque tampoco sale al recreo a jugar con los compañeros.
Miré a mi hijo muy impactada.
Cyne (impactada):- ¿Y qué dicen los padres de tu compañero ante la maestra?
Valdemar (sonriendo):- Que lo dejen dormir, que luego se le pasa, es que siempre está cansando todo el tiempo.
Cyne (confundida):- ¿Y cuánto tiempo lleva haciendo eso?
Valdemar (sonriendo):- Ya va a cumplir el mes.
Cyne (pensando):- Eso no es nada normal en un infante ¡está enfermo! ¿Por qué los padres no llevaron a su hijo con algún médico para que lo atiendan y le den tratamiento como es debido?
Cyne (seria):-… Pero tu amigo, está abusando de sus padres y ellos, no se dan cuenta, lo mismo que le está haciendo Daleth ante la sirvienta en el cuento, pero, Cayetana, por su pureza en alma, no se daba cuenta de lo que sucedía a su alrededor, todo lo veía con una sublime inocencia que llego a pensar que las personas en su entorno tenían buen corazón.
Aunque en corto, también le dije a mi hijo que el día lunes me presentara a los padres del niño que duerme mucho en su salón, ya que tenía que comunicarles la importancia de llevarlo con un médico especialista para que le den tratamiento y que la actitud que toma el niño no es nada normal, también sugerirles cual es el especialista que debe atender la enfermedad de su infante.
Transcurrido un año, a la edad de 7 años, a mis hijos les conté esta parte nueva de la historia, anexando todo lo sucedido del principio de está narrativa.
Durante todo el día no se hablaron, ya que la sirvienta siempre era muy expresiva ante todo y con todos, ya que nunca se quedaba callada con su sentir, así que se decía en su pensar, con palabras "desarrolladas" durante todo el tiempo, desde que se peleó con el príncipe: "Lo que hay en ti no dejes ver, buena chica tu siempre debes ser, no has de sentir, lo has de esconder, ¡NO HAS DE ABRIR TU CORAZÓN!".
En mi pensar solo dije; "ajá, que madura era".
Shirin, sonriéndome, abraza a su osito de peluche fuertemente.
Shirin (feliz):- Es como la frase de la Reina Elsa de la película de Frozen, ¿entonces, aquí ya sale la reina Elsa y su hermana también? ¿Van a expulsar de ese reinado a ese usurpador que, pensaba que habían secuestrado al príncipe original, pero era él mismo, para que la Reina Elsa gobierne ese pueblo como lo hizo en Arendelle?
Cyne (sonriendo):- No, no sale cariño pero, "nada hay que esperar, más confiar y andar. Es una elección seguir la voz, y hacer lo que hay que hacer…", porque cada acción conlleva a una consecuencia…
Valdemar (confundido):- ¿Qué quieres decir?
Valdemar (sorprendido):- ¿El príncipe estaba loco y necesitaba ir con un "pisoloco" para que lo "terapien"?
Cyne (sonriendo):- Tú lo has dicho.
Inesperadamente, uno de los plebeyos, quien pasaba de pura casualidad cerca del palacio, decide entrar y ver al príncipe. Acercándose rápidamente a él, le recuerda todas esas humillaciones que hizo el joven príncipe en la Fiesta con los invitados aquella noche anterior, pero ésa platica no era por que fuesen amigos íntimos, sino era para avergonzarlo más y le doliera hasta el alma como gobernante del lugar.
La chica sirvienta no puso atención a lo que decía el Plebeyo, solo logro escuchar palabras como "chupe, cervezas, borracheras, fiesta, besos, etc".
Valdemar (mal humor):- ¡¿Besos?! ¡Qué asco!
Cyne (sonriendo):-¿Qué habrá sucedido ese día? No lo sabremos, solo se sabe que el Plebeyo lo dijo en voz fuerte, mejor dicho, gritándolo, para que todo el palacio escuchara y humillaran al que respetaban como "gobernante" y, se pasaran la voz al pueblo. El Príncipe, quien se le quito la resaca rápidamente, se quedó hombros arriba, agachando la cabeza, todo ruborizado, diciendo "¡Si,si,si...!". Pero cuando terminó aquella platica y el plebeyo se fue del palacio, el príncipe se fue furioso contra la sirvienta, la regañó, la maltrató, le gritó y, le prohibió atender a todos los plebeyos que acudieran al palacio.
Mis hijos me miran confundidos por contar la reacción que tomó el príncipe ante la sirvienta.
Valdemar y Shirin (sorprendidos):- ¿Por qué?
Inclinándome ante mis hijos, como en forma de reverencia, les respondí.
Cyne (sentida):- Por qué así lo ordena su real majestad.
Cyne (molesta):- El príncipe no entendía lo que sucedía a su alrededor también, o eso era lo que él aparentaba. Pensaba que todo era fiesta, lujos, plebeyas y doncellas hermosas a las cuales besar sin su consentimiento y emborracharse con cualquier imbécil que lo invitara a tomarse una cerveza, o como diría él: "tomarse una copita" … rompiendo todas las reglas del reino.
Shirin (sorprendida):- ¡Ese príncipe está loco!
Cyne (sonrisa sarcástica):- Tú lo has dicho… ¡por 2!
Ese día, antes de que anocheciera, el príncipe atendió a 2 plebeyas en su palacio.
Una plebeya, llamada Shim, quien platico muy amablemente con la sirvienta que, hasta le dijo de todas sus dolencias que tenía su hermoso hijo de 2 años que se encontraba enfermo hace pocos días y, las demandas que tenía con su pueblo por quitarle su casa porque según, ella no había pagado lo correspondido, pero tenía evidencia de esos pagos. Ello, quería consultarlo con Cayetana para ver qué era lo que podía hacer.
Cuando Cayetana termino de hacerle todas sus actividades al infante, ya que no le hizo caso a la amenaza del príncipe Daleth, la sirvienta lo paso con el Príncipe para que él atendiera la demanda, y, estando él en su trono real, con una pose de mal humor porque su "criada" desobedeció su orden, la plebeya Shim solo dijo:
Shim (confundida):-¿Ah? ¿Lo va a ver el príncipe? ¿No lo va a ver usted?
Con una cálida sonrisa en su rostro, solo la chica sirvienta dijo que no, que lo hará el príncipe, ya que es su obligación. Aunque se tuvo que contener la risa porque, fue raro que sucediera eso tan de repente. El príncipe solo hizo un gemido del coraje.
Y, la otra chica plebeya, llamada Teferi, fue porque le dolía mucho su cabeza y quería autorización para que la atendiera el mejor doctor del reino.
La sirvienta Cayetana, parada a lado del trono del príncipe Daleth, vio a Teferi sufriendo por su malestar y, supuso, que era por el estrés que vivía tras enterarse del barco Mayflower que infectó a casi la mitad del mundo.
El príncipe le dio mucha flojera realizarle el cuestionamiento y hacer la documentación correspondiente.
Parándose de su trono, cortando el habla de la plebeya, fría y groseramente, fue atraer una de las pócimas más fuertes que tenía de resguardo en una habitación especial.
Shirin (sorprendida):- Es cierto mamá, la pregunta del principio…
Valdemar (sorprendido):- ¿Los príncipes pueden dar pócimas?
Respondí rápidamente a su cuestionamiento.
Cyne (sonriendo):- ¡Claro! Pero solo algunas, y eso, si están autorizadas. Por qué los únicos que pueden dar pócimas, son los hechiceros.
Shirin (sorprendida):- ¿Y en ese reinado había hechiceros?
(CONTINUARÀ…)
