-ÉSTO ES UN TRABAJO DE FICCIÓN. CUALQUIER SEMEJANZA A LA PERSONALIDAD, ACTITUD O SITUACIÓN DE ALGUNA PERSONA ACTUAL, SI ESTÁ VIVA O MUERTA, ES MERA COINCIDENCIA –

Cyne (triste):- No, no había ninguno. El último que había fue expulsado por la gente del reino por haber utilizado magia negra para curar a un plebeyo, pero éste, murió.

Mis hijos se quedaron helados.

Valdemar (mal humor):- Yo digo que todos los de ese reinado estaban locos, menos la sirvienta Cayetana. De seguro, ella era una mujer muy bonita e inteligente y, por que el príncipe buscaba la forma de ser su novia, ella varias veces se lo negó y por eso se volvió loco.

Solo sonreí.

La sirvienta, impactada por qué el príncipe no realizó los protocolos correspondientes, molesta, se aleja del trono real y, acercándose a la joven, con sonrisa angelical le preguntó a la plebeya:

Cayetana (sonrisa tierna):- ¿Cuál es su número de pergamino?
La sirvienta buscó dentro de un cuarto grande y, sacándolo, colocándolo en una mesa especial, empezó a anotar todo lo que tenía que hacer, para realizar el trámite correspondiente que pedía.

Cyne (seria):- Esta acción estaba estipulado en las leyes oficiales de los reyes a quienes les rinde información. Pero al príncipe no le importaba, mentía en toda esa información que entregaba, pese a que la sirvienta decía la verdad. Sus Reyes no le hacían caso y la tacharon de floja y mentirosa, ya que los números y datos... sin cuadraban.

Cuando el príncipe llegó ante la joven plebeya, él la miro sorprendido. Ya tenía la pócima fuerte en su mano, pero, la sirvienta realizaba el papeleo para registrar la pócima que utilizaría el príncipe.

Valdemar (sorprendido):- La sirvienta era muuuuuuuuuuuuuuuuuuuy lista!

Cyne (triste):- pero... ella... no se daba cuenta... de sus capacidades... las minimizaba todo el tiempo, porque así se lo ordenaba su real majestad y otras personas que le hacían mucho daño.

Cayetana (sonrisa dulce):- Continúa con lo que estabas haciendo.

El príncipe Daleth solo la miro de nuevo con la misma expresión y ella le volvió a repetir lo mismo, a lo que su reacción fue en agachar su cabeza, subirse de hombros y acudir rápidamente a su trono real, como refugio para ya no seguir atendiendo a su gente, por la vergüenza que le hizo pasar la sirvienta.

La sirvienta se confundido mucho que, pensó que había hecho algo malo y consideró que fue su culpa. Se puso melancólica, pero, al ver a la plebeya, la joven chica Teferi, comenzó a reírse a más no poder. No pudo contener su risa, se burló de èl, eso, le hizo confundir más las ideas a la sirvienta.

Valdemar y Shirin (confundidos): - Está loco el príncipe.

Cyne (mal humor):- Ni que lo digan.

Shirin (reflexiva):- Tal vez estaba enfermo de poder...

Valdemar (reflexivo):- Creo que ya sé lo que quiero ser de grande, mamá, quiero ser un "pisoloco" para curar a esos loquitos que hacen locuras en la calle.

Shirin (feliz):- ¡Y yo quiero ser enfermera, para ayudar a mi hermano con esos loquitos!

Volví a sonreírles de manera tierna. Se les notaba lo muy claro en sus palabras, lo que ambos querían cuando llegaran a la etapa adulta: Un psicólogo y una enfermera. Aún seguía con mi mirada melancólica, triste y cansada, pero me sentí muy feliz por sus respuestas.

Pensaba que no le entenderían a mi historia y, veo que, tantas veces que se las he repetido, han llegado a un punto en procesar toda esta información, más agregando nuevas partes a este cuento.

Después continuo:

Poco a poco, la alegría y respeto que tenía el pueblo hacia el príncipe Daleth, se convirtió en un maldito infierno: Sínico, flojo, testarudo, ambicioso, creído, manipulador, discriminativo, mentiroso, caprichoso e infantil, hizo que la gente del pueblo lo denominara como "El Príncipe Del Mal", ya que se tenía que hacer lo que él decía, sin voz ni voto de toda la sociedad.

Cyne (seria):- Los muebles finos eran su adoración para el Príncipe...

El dinero nunca le logró preocupar, si quería algo, una simple soga al cuello del individuo tenía que tirar y, si algo no le gustaba, te mandaba directo a la guillotina, inventando cualquier tontería para justificar el acto, y si te oponías a él, te mandaba a asesinar, a tal grado de denominar al pueblo donde reinaba como "indios ignorantes", se los decía constantemente a los plebeyos, incluso se escapaba del reino sin avisarle a nadie ya que no le gustaba estar ahí por el simple hecho de rodearse de esa gente que no pertenecía a su alto rango de nobleza, incluyendo, a la joven sirvienta, pero nadie del pueblo hizo absolutamente nada para detener esa maldad.

La sirvienta Cayetana, al ver todo lo que hacía el príncipe, furiosa, decidió atender las demandas que el pueblo pedía ¡Sola! ya que a él le molestaba que siempre le preguntara del avance y los problemas de su reino para reportarlo con sus superiores, y se supone que, como príncipe, tenía que hacerlo y conocer todo a detalle, pero se lo dejaba completamente a ella, porque, según él, para eso se crearon a las sirvientas, para hacer todos los deberes del Príncipe.

Shirin (sorprendida):- ¿Pero si las sirvientas solo podían hacer...?

Cyne (mirada cansada):- Las tareas domésticas del palacio, como cocinar, planchar, lavar ropa, cumplir con los mandados, limpiar, sacudir, ordenar el palacio, ordenar y guardar los ropajes reales del Príncipe, etc. Incluso, ella podía cuidar de las personas mayores o discapacitados, pero... el príncipe pensaba que también, las sirvientas podían realizar las funciones del reino porque, si podían hacer las tareas domésticas, estando todo el tiempo cerca del príncipe, ¿porque ella no haría esa actividad?

Cansada del doble trabajo que hacía, comprendió el por qué debían de hacer las cosas por separado, pero, por amor al pueblo, soportaría cualquier cosa, ya que le gustaba ser una sirvienta de verdad, no fingir ser una.

En pocos días, Cayetana ganó admiración, respeto, gratitud y humildad del pueblo, incluso, la protegían más que al príncipe.

En tan sólo 5 meses, el reinado de Samayan la veía como la princesa de sus corazones. Jamás rompió las leyes que los reyes Hug y Atzimba decretaban, lo cumplía al pie de la letra, ganando más admiración y respeto del reino. Ella, no esperaba ésta gratitud del reino y, todo el tiempo, era muy feliz, siempre la veías reír en cualquier lado, así también, le gustaba mucho lo que realizaba. Se notaba el gran amor, humildad, sencillez y carisma que desprendía en su ser y alma.

Cuando Daleth se enteró de lo que hacía la dulce y tierna Cayetana, hizo que sus celos aumentaran. ¿Cómo es posible que busquen más a la sirvienta que al príncipe? Sí él es el único gobernante y líder de todos, deben admirarlo, venerarlo y tenerle respeto a él, incluso rendirle tributo, no a una inmunda, tonta y sucia sirvienta buena para nada, que jamás pertenecerá al rango de la nobleza.

Poco a poco comenzó a tramar un plan para deshacerse de ella, de una vez por todas, ya que ¡ERA SU REINO Y SUS REGLAS!

Viendo aquellos pequeños gestos de humildad que el reino le regalaba a la sirvienta, enojado, llamo y logró convencer a las nuevas ministras del pueblo, para que sólo lo obedecieran a él y a nadie más, recompensándolas con pruebas de su carne y pasión. Ellas, quienes estaban casadas y con hijos, señoras hinchadas, feas, deformes y algunas embarazadas, aceptaron sin remordimientos, sellando el pacto como un secreto de estado, cometiendo adulterio y lujuria en el interior del palacio, cosa, que está prohibida en la nobleza.

Cyne (molesta):- Ése príncipe rompió muchas reglas y normativas... pero el reino no hizo nada ¡Su gente de Samayan no hizo ni dijo nada! ¡Ni siquiera pusieron demanda para que los reyes castigarán a Daleth por sus errores y violaciones ante la ley! ¡Todo lo callaron! Pero...

Pensaba en ese instante que, la sirvienta le afecto súbitamente el hecho de que no le hicieran caso en ayudarla a detener la maldad del príncipe, ni el reino en donde se encontraba dando sus servicios reales ni los propios reyes a quienes entregaba información. La joven sirvienta pedía agritos el socorro, se sentía sola y desamparada ante un tirano cruel y abusivo pero, al encontrar algo, que narraré posterior a esto, pensó que la vida le había contestado a sus plegarias, apoyándolo en todo lo que fuese necesario pero todo fue falso por que: "El hombre llega hasta donde la mujer lo permite". Ahora entiendo por que Cayetana, jamás los logró comprender, ni un tantito.

Cyne (sentida):-... No sé qué pensaban.

Comencé a sentirme mal y triste.

Cyne (sentida):- Y efectivamente, Cayetana, perdió el control de las nuevas ministras. Ahora ellas le hacían caso a su apuesto Príncipe Daleth, quien les ordenaba a ellas que le hicieran la vida imposible a la sirvienta, llenas de rencor, envidia y desprecio.

Shirin (confundida):- ¿Y qué era lo que le hacían?

Cyne (molesta):- Algo más específico... uhm... ¡Está bien! La amenazaban con golpearla, le jalaban del cabello, le gritaban, la humillaban, no le hacían caso en sus palabras para que también la acompañaran a realizar algunas actividades como personal de la realeza, le escondían los materiales con que realizaba la limpieza y luego la obligaban a que levantara la popo que había esparcido la "gente" del pueblo dentro del palacio ¡con la mano! al igual que la pipí que se encontraban en el largo pasillo, pero esa pipí y popo que había en aquel lugar, eran las deposiciones de esas mismas ministras... bueno, en decirlo en pocas palabras, eran muy agresivas, asquerosas y conflictivas, pero el reino no hizo nada para ayudar a Cayetana, ya que eran mujeres y, mujer contra mujer, no era un sinónimo de violencia, al contrario, ellas mismas deben de entenderse por ser del sexo femenino.

Shirin (confundida):- ¡Están locos!

Cyne (suspira):- Repito nuevamente, el príncipe rompió todas las reglas de su reino, y la gente no hizo nada para que las cumpliera. La única persona que llevaba a cabo dichas reglas, en orden, era la inocente sirvienta Cayetana, pero después...

Me quedé callada por un rato, mi vista la puse a lado contrario que al de mis hijos y, volví a suspirar tristemente.

Cyne (sentida):-... después entenderán el por qué.

Valdemar alzó su mano para preguntar. Yo sonreí.

Cyne (sonriendo):- Dime

Valdemar (confundido):- ¿Qué es adulterio y lujuria?

Cyne (sentida):- Adulterio es cuando una persona está casada o está comprometida en una relación y tiene a otra persona ajena a su pareja.

En ese momento, mi hija recordó rápidamente un suceso que vio en su escuela primaria.

Shirin (sonriendo):- ¡Aaaaah! Entonces se parece a la maestra yes, que tiene embobados a todos los maestros de la escuela y su esposo ni cuenta se da.

Su hermano y yo nos quedamos impactados con esa revelación.

Valdemar (sorprendido):- ¿Y que es lujuria?

Cyne (sentida):- Es uno de los 7 pecados capitales impuestos por Diosito en las leyes de Moisés. Este consiste en no favorecer el amor mutuo entre esposos, sino busca a otra persona fuera del matrimonio para saciar el vacío de su corazón, el cual, era en tener relaciones sexuales.

Shirin (triste):- Eso es muy triste. Espero que Diosito consuele las almas de esa gente pecadora de la historia.

Sonreí tiernamente.

Cyne (sentida):- Yo también lo espero...

Cyne (sonrisa triste):- Y aquí viene la escena romántica que tanto esperabas, Shirin.

Shirin (feliz):- Siiiiiiiiiiii

Mi hijo realizó una mueca de disgusto en ese instante.

Valdemar (molesto):- ¡Hay! ¡NO! ¡QUÉ ASCO!

Cyne (seria):- Pero recuerden niños, no es el amor que ustedes conocen y han visto en las películas constantemente.

Valdemar y Shirin (sorprendidos):- ¿No?

Pasaron 6 meses y, un día inesperado, la sirvienta, paseando por el mercado de Samayan, en la tarde, para realizar las compras correspondientes que le ordenó su preciado príncipe, vio a un sujeto y se enamoró perdidamente de él.

Ésa persona era un joven plebeyo del reinado llamado Cécil de 21 años de edad, quien también, se encontraba comprando productos perecederos para su familia.

Era un chico lindo, gentil y tímido, tenía unos ojos en forma de almendra que cualquier chica perdería la razón con ellos, piel morena, nariz chata, cabello negro, liso y corto, con ropa humilde, notándose parches para remedar los agujeros de su vestimenta, cargando un sombrero de paja en su cabeza para irse al trabajo.

Cyne (deprimida):- Las palabras que pronunció la joven sirvienta fueron las siguientes, después de que quedó maravillada al ver a ese jovencito:

Cayetana (enamorada):- Siempre recordaré este bello día en que te conocí, como una Esmeralda, tú llamaste mi atención. Era tu mirada lo que más me enamoró, por primera vez, en mucho tiempo, conocía el amor.

Fue un amor a primera vista.

Por consiguiente, ése mismo día, el joven vio también a esa chica sirvienta de su pueblo en ese mismo mercado y, perdidamente, de ella se "enamoró" instantáneamente.

Mientras la muchacha paseaba por él hermoso lugar, el joven, le dijo a una mujer de manera misteriosa, que tenía a su lado y que no vio la sirvienta:

Cécil (sonrisa sarcástica):- ¡Lo siento mujer pero, me debo marchar! ¡Así que, por favor, deja las cosas en la mesa de mi casa y te me largas de ahí, gracias!

La mujer, quien se hacía llamar Josslyn Q. de 22 años, se enfureció tanto que, no sabía dónde canalizar su odio y rabia, ya que ese joven era suyo, pero se tranquilizó, porque pensó que se iba a trabajar y, le dijo que tuviera suerte, despidiéndose de él con un beso fuerte en los labios.

Cyne (sería):- Pero antes de que conociera a Josslyn, esto sucedió primero:

Recuerdo que esta parte, la dije cantando para mis hijos, ya que siempre les gustaba oírme cantar en las tardes mientras realizaba los deberes del hogar.

Cyne (sentida):- "2 años atrás, cuando

en un hermoso día en que salió a pasear,

no se imaginó con quien se iba a encontrar.
A una chica llamada Yalid de 19 años,

quien tenía un aspecto semejante a Josslyn.

¿Quién pensó que se iba a enamorar...?
Cecil (casanova):-Hola, mucho gusto.
Ese tentador, se perdió en el amor.
Su felicidad causó un desastre.
Sin embargo siempre estuviste "lleno de paz",
tarde o temprano la venganza por ti llegara"

Dejando de cantar, hablo con mis hijos seriamente.

Cyne (mirada triste):- Cecil, realizó ese acto de abandono otra vez, pero instantáneamente ante aquella jovencita Yalid ya que, lo que él quería era contemplar, a la mujer Josslyn pero, decidió irse con la hermosa sirvienta Cayetana, del cual, se acabó de enamorar.

Mis hijos se confundieron al oír esa parte de la historia.

Shirin (confundida):- No entendí bien…

Valdemar (confundido):- ¿Cómo? Haber… ¿Andaba con Yalid, luego con Josslyn y después con Cayetana?

Shirin (confundida):- ¡¿Qué?! ¡Haber, haber, otra vez! ¡Espero captar…! primero conoció a Yalid de 18 años, después de unos 2 años vio a Josslyn de 22 años y anduvo con ella… quien dices que se parecía físicamente a Yalid… después, vio a Cayetana de 24 años en el mercado y decide abandonar a Josslyn porque… ella…

Valdemar (confundido):- ¿Y después de cuantos años conoció a Josslyn?

Cyne (triste):- Hace 1 año… Creo, y aún seguía andando con Yalid al mismo tiempo, porque le decía que era el amor de su vida, le rogaba y le imploraba de que siempre se quedara a su lado y nunca se apartara de él.

Shirin (confundida):- ¿Y por qué ese chico buscaba a chicas que se parecieran físicamente a las otras que tenía?

Cyne (molesta):- No lo sé…Tal vez para no meterse en problemas, tal vez para decirle a todo el mundo que si andaba con su chica en forma… "fiel", o quién sabe. Jamás se supo del acto que cometía.

Mis hijos quedaron impactados, no entendían como es que existía esa clase de gente loca haya afuera. Fue en ese momento cuando un pensamiento rápido llegó a mi mente.

Cyne (sorprendida):- Ahora que lo pienso, el implementaba el chantaje, las mentiras y el engaño… era un experto, por lo tanto, era inseguro y también tenía miedo a estar solo y por ello ejercía el control sobre la relación para cubrir sus inseguridades… por qué no lo entendí antes…

No dije nada, pero continúe con la narración.

Ambos enamorados, Cecil y Cayetana, se quedaron de ver atrás de una capilla esa misma noche.

En ese momento, mi hija suspiró de amor… aunque creo que lo estaba fingiendo.

Shirin (feliz):- ¡Ooooh! ¡Qué romántico! De seguro Cecil por fin conoció el verdadero amor en Cayetana, cambiará y habrá un final feliz en esta historia…

No dije nada, solo miré hacia abajo y sonreí. Alcé la vista y dije:

Cyne (sentida):- "No te puedes enamorar de alguien a quien apenas conoces"

Shirin (confundida):- ¿Por qué?

Cyne (sonriendo):- Porque no sabes si se limpia bien la nariz y se traga sus mocos.

Rápidamente, mi hijo habla.

Valdemar (sonriendo):- Yo si lo hago.

Shirin (asqueada):- ¡Iuuuuugh!

Comencé a reírme.

Cyne (mirada triste):- Lo que quiero decir es que… "Que algo sea lindo, no quiere decir que no sea peligroso".

Ambos niños reflexionaron en mis palabras por un momento.

Después seguí con la historia.

Cyne (sonrisa triste):- Ambos enamorados se miraron de frente y expresaron su sentir:

Cecil (mirada enamorada):- ... Desde que usted había llegado al pueblo, comencé a sentir extrañas cosas ante usted. Todos estos meses no le dije nada porque temía a que usted me rechazara.
Cayetana (mirada triste):- Cécil...
Cécil (triste):- Además ... creo que lo nuestro no puede ser... usted es una sirvienta, alguien de la realeza y yo... ¡yo no soy nada! solo soy un plebeyo, ¡Un simple y pobre plebeyo! Pertenecemos a diferentes clases sociales. Además, el pueblo no debe saber que me gusta, ya que aquí respetamos muy bien a toda esa clase de gente, principalmente, a la realeza.
La incrédula sirvienta se aventó a los brazos del chico. El joven se aferra a ella para jamás soltarla ni abandonarla. Ella también lo menciono, incluso dijo que su propia familia jamás lo aceptaría, pero tuvo que tomar el riesgo, ya que juntos, con su amor, podían vencer todo obstáculo que se le atravesaran, ya que era un amor puro y verdadero.

Shirin (feliz):- La fuerza avasalladora del amor, ganará en estos amantes ¡SIIIIIII!

Valdemar (confundido):-...

Cyne (sentida):- Más o menos, hija...

Después, esta parte me la narre a mí misma en mis pensamientos, ya que había algo en esta historia ficticia que no sabían, y se los diría cuando fuesen más grandes:

El chico, agarrándole su mano con amor y cariño, hincándose como todo un caballero, pedía a la sirvienta que se quedara en el reinado y que juntos, tendrían poder absoluto y serían invencibles. La joven no entendió sus palabras, pero ella le dijo que ya es un hecho, no hay vuelta atrás... ¿A que se estaba refiriendo la tierna Cayetana a su preciado Cecil? Sólo concluyó que el Príncipe hará las funciones de ella, cosas, que el príncipe no sabe. Fue muy raro lo que Cayetana menciona, ¿saben?
Cuando el joven le agarra su mano izquierda a la sirvienta, portaba un anillo como accesorio en su dedo anular. Él, sorprendido, y súper furioso, comenzó a regañarla y gritarle, diciéndole que por que tenía un anillo de compromiso y por qué le estaba siendo infiel. El joven de 21 años también comenzó a decirle, muy enojado que, si sus amigos ya habían fornicado con ella, comenzando a denigrarla aún más. Sorprendida, ella lo niega, mirándolo muy confundida.

(CONTINUARÀ...)