-ÉSTO ES UN TRABAJO DE FICCIÓN. CUALQUIER SEMEJANZA A LA PERSONALIDAD, ACTITUD O SITUACIÓN DE ALGUNA PERSONA ACTUAL, SI ESTÁ VIVA O MUERTA, ES MERA COINCIDENCIA –

Estaba completamente confundida de el por qué, el macho jovencito insistía en que ella era una meretriz, si conoce el rango en que se encuentra, sabe que es una dama de respeto, pulcra en todos los sentidos y la ha visto que trabaja en el palacio, pero él, la trataba como una cualquiera. No entendía absolutamente nada. ¿Qué está sucediendo? ¿por qué pensaba de esa manera?

Confundida, la sirvienta lo negó.
El joven Cecil acorralo a Cayetana hacia la pared, haciendo que ella se confundiera aún más. Luego le menciono lo siguiente:

Cecil (molesto):- Espero que usted no esté jugando conmigo, porque…si a esas vamos…
Cayetana (sonrojada):- ¿eh?

Cecil (tomó seductor):-… Yo sería quien estaría ganando esta batalla.

Tocando su cuerpo de forma extraña, sin su consentimiento, hizo que la sirvienta se negara, pero el joven insistía en tener una unión especial, ya que para eso son los novios.

Después de varias negaciones por parte de Cayetana, el joven, molesto, decide irse del lugar, pero antes de hacerlo, la sirvienta lo retiene un abrazo muy afectivo y lleno de amor. En ese instante y de esa forma, hablaron juntos sobre aquella situación, sobre el inicio de su noviazgo y, decidieron guardar el secreto, prometiendo ser algo más y que nadie del pueblo lo sabría, mucho menos la familia de Cecil y la autoridad actual, es decir, el Príncipe.

Triste la sirvienta, decide irse a su palacio, rogando al cielo confiar en él.

En su pensar, Se repetía constantemente:

Cayetana (feliz):- Cuando uno está enamorado, tu ser amado cambiará mágicamente, porque el poder del amor lo puede todo. Él te esperará y te buscará, porque él es el hombre. Juntos, podremos vencer cualquier cosa, y yo, yo cambiaré por arte de magia, mi carácter cambiara asombrosamente porque el amor es fuerte…

Cyne (pensando):- Pero cada quien se engaña con la mentira que más le gusta…

Cecil, con una sonrisa pícara, viéndola como se dirigía a su palacio, reía de forma burlona.

Cecil (engreído): - Jajajajaja, No seas tontita, tú me gustas mucho, pero…nunca serás más que una simple sirvienta, alguien de la realeza, además, yo lo único que quiero es fornicar contigo, para saber cómo se siente. Estoy muy emocionado por ello.

Cecil (pensando):- Si aún gustas, podemos seguirnos viendo a escondidas atrás de esta capilla, perooooooooooo, sólo eso... Tú siempre serás… ¡Mi muñeca tonta favorita!

Regresando de si, despertada por mis hijos, quienes me movían, no me di cuenta que me había quedado dormida un rato, a lado de Shirin.

Shirin (feliz):- Mamá, mamá, ya casi llegas a la mejor parte de la historia.

Valdemar (preocupado):- ¿Qué pasó después de que tomaron el riesgo ambos enamorados detrás de la capilla?

Los miré preocupada.

Cyne (triste):- Perdón hijos… es el cansancio del trabajo… eehmmm, si… eeeeh… no recuerdo que fue lo que les dije pero, lo volveré a decir para que quede más claro: Resultó que, hablaron juntos sobre aquella situación y, Cayetana acepto su amor de Cecil sin pensar. Ambos aceptaron mantener oculto su amor, para que nadie del pueblo se enterara, especialmente su familia del joven plebeyo… y del príncipe Daleth.

Cecil se retira del lugar, viendo como la noche estrellada en el cielo, no le hacía inspirar en nada ni en nadie, ya que en su corazón tenía otro concepto distinto del amor.

Cecil (enojado):- Uhmmmm …Un amor prohibido es, entonces, será nuestro secreto…

Shirin (sorprendida):- ¿Y qué concepto tenía él sobre del amor?

Cyne (sentida):- No lo sé, Shirin, posiblemente el machismo de aquel año 1620, el cual, consistía la ideología en que Cecil tenía poder sobre Cayetana, el cual ella debía de serle una mujer virgen, pura y fiel, por consiguiente él, era el macho y, como tal, ella debía de respetar esa postura, ya que lo masculino tiene superioridad, son mejores en todos los sentidos, tienen mayor capacidad y son mejores que las mujeres, por ello, Cayetana debía hacer lo que él dijera, sin oponerse a nada, ya que él era el único que tenía rasocinio sobre la mujer.

Valdemar (sorprendido):- ¡Ooooh! Está loco.

Cyne (pensando):- ¡Sí! ¡Por qué así lo educó su familia!

Shirin (molesta):- Que creencias tan raras y tontas tenían. Sí que eran personas tercas y no mostraban su verdadero ser ante todo el mundo, ni siquiera cuando iban al palacio…

Valdemar (enojado):- Tenían doble cara esos hipócritas, mal agradecidos. Fingían ser algo y, por detrás, te apuñalan por la espalda.

Sonreí tiernamente y continué con la historia.

Cyne (melancólica):- Se veían de a escondidas de su preciado príncipe, todos los días, durante las noches. Había abrazos, besos, caricias, todo lo que un enamorado le podría hacer a su pareja, pero, no existía el respeto.

Valdemar (confundido):- ¿Respeto?

Cyne (melancólica):- Sí, respeto. Esto quiere decir que las personas debemos ser educadas y saber cómo tratar a los demás, especialmente a las mujeres y niñas. Todos deben respetar al sexo femenino, ya que, de ellas, uno nace. Pero tanto hombres, como mujeres, deben respetarse los unos a los otros. Especialmente no tocar las partes íntimas del otro o la otra, ya que, son privadas.

Cyne (sonrisa tierna):- Recuerden: "La mujer no es un objeto sexual, se respeta, se ama, se cuida y se valora. Recuerden que se vive, gracias a ellas".

Shirin (sorprendida):- ¿Y si no hacen caso, que hay que hacer?

Cyne (sonrisa tierna):- Sólo en estos casos: golpearlos para zafarse de ellos, buscar ayuda de alguna figura de autoridad y reportarlo, también confiar en nuestros instintos si estamos solas y si van con amigos, familiares o algún conocido, informarles sobre lo que está sucediendo.

Shirin (sorprendida):- ¿ Y que hizo la sirvienta Cayetana en ese aspecto? ¿lo reportó con alguien para que la ayudarán a zafarse de Cecil y no se pasara de listo el muchacho?

Me sorprendí tanto que, cerré mis ojos y, a punto de derramar una lagrima, me contuve, ya que, entre mis memorias, se hallaba un arma punzocortante.

Suspiré y, tomando fuerzas, dije:

Cyne (sonriendo):- Hay que averiguarlo en la historia. ¿Qué hizo la linda sirvienta para evitar eso? De seguro, le pidió ayuda a un fuerte dragón y este se lo devoró completito haciendo "ñam, ñam" o le boto fuego para quemarlo y él salió huyendo de forma graciosa.

Abrace a mis hijos con ambos brazos y los bese en sus mejillas. Ellos rieron. Posterior a eso, estuvieron muy atentos a la historia, en todo momento.

Cuando nuevamente se volvieron a reunir, el joven Cecil comenzó a tocarle en sitios íntimos donde a ella no le gustaba. La sirvienta Cayetana le suplicaba que parara de tocarla de esa manera, pero él, siendo el macho, no le hacía caso, ya que debía de obedecer a todo lo que él dijera, sin peros, pero ella nunca accedió y eso más le encabronaba al joven plebeyo, por que no cedía a sus deseos mas repulsivos.

Valdemar (sorprendido):- ¡Confirmo! ¡La sirvienta es muy lista!

Cyne (seria):- Pero recuerden que ella, en esos tiempos, no se daba cuenta de lo que sucedía a su alrededor, por la inocencia de su alma.

Mi hija se enfureció mucho al oír las perversiones que hacia Cecil ante la sirvienta.

Shirin (furiosa):- Los hombres son malos…

Valdemar (mal humor):- Gracias, hermana, por generalizar, prometo no cuidarte nunca más.

Mi hija rìe a carcajadas.

Shirin (feliz):- Pero tú eres diferente.

Sonreí para ellos.

Cyne (sonriendo):- Son hermanos y, como tal, deben cuidarse ambos y quererse. Especialmente tú, Valdemar. Quién eres el hermano mayor. Tu deber es el de proteger y cuidar a tu hermana, ser su mejor amigo, confidente y ejemplo a seguir. ¡Eres la influencia más importante para tu hermanita! ¡Igual va para ti Shirin! ¡No todo el tiempo tu hermano te protegerá, en algún punto, tú también te tendrás que defender sola! ¡Y al igual que tu hermano, debes tener los mismos valores!

Mi hija mueve su cabeza, haciendo afirmativa la respuesta al comentario que realice. Mi hijo reflexiona mis palabras.

Valdemar (serio):- Lo sé, madre. De hecho… Esta parte de la historia, sobre "los sitios íntimos", nunca nos lo habías contado… bueno… en la historia solamente … ahora veo que hay gente buena y mala en el mundo y que, hay niños que les faltan el respeto a las niñas.

Valdemar suspira y me miro a los ojos.

Valdemar (serio):- Prometo cuidar a mi hermanita menor de todo niño mal educado y grosero que no la sepa tratar como se debe.

Cyne (sonrisa tierna):- ¡Ese es mi pequeño! Ahora, a continuar con la historia:

Por medio de cartas hacia sus amigos de Cayetana, comentaba del romance que tuvo con ese chico y todo lo que ese jovencito Cecil le hacía sin su consentimiento y, la mayoría le respondía con un: "¿Te hiciste novia de un hombre al que apenas conociste? ¡Cómo es eso posible! ¿Cómo pudiste comprometerte con un sujeto al que habías conocido apenas ese mismo día? ¿Qué tus padres no te advirtieron sobre los extraños?"

Enamorada, ella les respondía con ésta justificación:

Cayetana (risueña): - ¿Extraño? Pero él no es un extraño…. Es una persona a quien conozco en este reino, yo atiendo todas sus demandas personalmente, yo sé todo sobre él cuando acude al palacio: salud, economía y terrenal. Además, él es una persona bondadosa, llena de paz y tranquilidad, una persona que sería incapaz de traicionarme o hacerme daño, es alguien angelical, con luz pura y un alma caritativa…

Conforme el tiempo avanzaba, mis hijos despertaban, y al oír dicho fragmento, me comentaron:

Valdemar (impactado):- ¡Lo último que dijo la sirvienta en la historia se lo idealizó a imagen y semejanza, le atribuyó cualidades y virtudes que le hubiese encantado que tuviera… y nunca los tuvo!

Shirin (impactada):- ¡¿Cómo es eso posible?!

Tuve que aguantarme las ganas de llorar y, decir las siguientes palabras ante mis hijos de manera apenada.

Cyne (triste):- Por qué muchas veces, el amor nos ciega tanto que nos creamos a hombres perfectos en nuestra mente… o bien, que nosotras, las mujeres, pensamos que seremos las heroínas, que lo salvaremos, que nuestro amor, hará que lo transforme… ¡Que eres tú quien lo va a cambiar! ¡Más todo eso es falso! Porque todos pensamos que el amor lo cura todo, lo soporta todo, que la gente cambia por amor…

Shirin (confundida):- entonces, ¿el amor no cambia a las personas en seres celestiales llenos de luz pura y afecto verdadero?

Valdemar (impactado):- ¡Sí! ¡Así como salen en las películas de ciencia ficción y caricaturas!

Cyne (sentida):- No cariño, no lo hace. Nadie puede cambiar a nadie, ni siquiera el amor: Los alcohólicos, los drogadictos, los mentirosos, los que abusan de la mujer económicamente, los violadores, los pervertidos, los asesinos, los hombres violentos…

En ese momento, a punto de pronunciar la palabra que hizo marcarme de por vida, hizo que me sintiera aún más.

Cyne (sentida):- los mujeriegos…

Volví a suspirar y ponerme muy melancólica.

Cyne (sentida):- Nadie puede cambiar a nadie, y si lo hacen, es por conveniencia, para que luego la persona se apiade en ciertas cosas: economía, ultrajar el cuerpo de la mujer, herencia familiar…

Mis hijos quedaron sentidos. Como lo dije, la verdad duele, pero los preparo para lo que se avecina allá afuera. Aunque para que no pierdan la esperanza, les hable de algo positivo.

Cyne (sonrisa tierna):- Para que no se sientan tan tristes, si hay gente que puede cambiar por amor ¡Todos podemos ser mejores cada día! ¡Todos tenemos esa capacidad! Pero para ello, debe existir mucha voluntad propia. Suena fácil, pero, no lo es. Se requiere mucho esfuerzo y trabajo personal, también madurez… ¡Madurez Emocional!

Shirin (confundida):- ¿Y el amor dónde queda?

Cyne (sonriendo):- Del amor puedo decir que, al referirse que lo soporta todo, se refiere a los obstáculos, a los altibajos que cualquier relación o situación, puede tener u ocurrir.

Mis hijos estuvieron muy atentos a las palabras que pronunciaba.

Cyne (sería):- Por favor hijos, nunca olviden mis palabras.

Mis hijos asintieron con la cabeza.

Posterior a esto, continuamos con el cuento.

Sus amigos de Cayetana le dijeron: "Está bien, puedes andar con él, pero si algo malo te pasa, reacciona antes de tiempo y termina esa relación rápidamente".

Cayetana, no hizo caso al consejo de sus amigos, ya que estaba cegada de amor. Se aferraba a él y sentía que en algún momento él cambiaría, sólo esperaba que el verdadero amor hiciera efecto en él.

Cyne (mirada triste):- También un día, hubo una reunión nuevamente con su ser amado en la noche. Cayetana le regalo a su novio un dibujo especial y Cecil, no lo quiso recibir. Creo que le estuvo rogando mucho porque, el ego del jovencito, creció mucho y, se sentía el galán del reino, ya que se ligó a una sirvienta real, y no era cualquier cosa. Cuando el joven se hartó de tanta suplica hecha por Cayetana, le dijo que jamás recibirá ese obsequio porque él le va a regalar un collar de oro con perlas incrustadas, para demostrarle todo su amor ante ella…

Mis hijos se impactaron.

Valdemar y Shirin (confundidos):- ¡Pero si él es pobre!

Shirin (sorprendida):- ¿De dónde va a sacar tanto dinero?

Valdemar (confundido):- Lo mismo digo, ¿cómo va a comprar un collar, si es una persona humilde?

Cyne (mirada triste):- Eso no sabía la sirvienta. Pensó que, con su amor, iban a conseguir juntos el dinero, que vivirían los dos en una casa grande y hermosa, y que ella ya se iba a quedar a trabajar en ese palacio para siempre. Sólo Cayetana dijo rápidamente que, no importa que regalo le dé, con tenerlo a su lado, era el obsequio más grande que los dioses le dieron.

Shirin (impactada):- ¡Estaba enamorada!

Cyne (mirada triste):- Cecil la miró muy extrañado y confundido, alejándose de ella como si fuera "un bicho raro" por qué, la mirada que ella desprendía en sus ojos era como de ilusión, demencia, combinado con labilidad emocional porque, ¿desde cuándo la sirvienta hablaría de esa manera con él?

Valdemar (reflexivo):- Enamoramiento, combinado con desvarío y delirio…

En ese momento, rápidamente justifiqué mi respuesta al narrar la historia, aunque sabía perfectamente que no tenía nada que ver.

Cyne (reflexiva):- No lo creo, existen diversos estudios que confirman que cuando una mujer presenta en su cerebro niveles altos de oxcitocina, observa a su pareja más atractiva que aquellos que poseen valores bajos y, de acuerdo a eso, cuando nos encontramos en dicha fase de enamoramiento, los sentimientos se vuelven más fuertes, aumentando el deseo de estar con tu "media naranja", el cual, es donde se presentan más aumento de ésta hormona.

Mis hijos quedaron pensando y reflexionando en lo ocurrido en esa parte de la historia. Sé que lo que comenté no tenía sentido, pero era algo para que ya no me siguieran haciendo preguntas.

Después, continúe:

Tras un largo tiempo lleno de tranquilidad, el reinado, estaba tan orgulloso de la atención que brindaba Cayetana a la población en general que, notaron que era completamente diferente al "Príncipe del Mal", pero nadie del reino sospecho del noviazgo que tenía con su apuesto plebeyo.

Mi hija, puso unos ojos iluminados y grito a todo pulmón en el cuarto, y hasta alzó sus manos.

Shirin (feliz):- ¡SIIIIIIIIIIIIII! ¡MI PARTE FAVORITA!

La miré más confundida.

Valdemar (enojado):- ¡Shhhhh! Silencio, que vas a desconcentrar a mamá en el cuento.

Cyne (confusa):- ¡Ah-ehm! Bueno…

Cayetana se sentía agradecida por tantos halagos que el reinado le decía, sentía que el amor que su amado joven plebeyo le daba, la hacía triunfar en todos los sentidos. Sentía que su relación era mágica y especial y, no quería que esta fantasía se acabará… pero aquella noche, la desgracia surgió para ella: se enteró que su amado Cécil le fue infiel con 2 chicas cercanas al reino. Su corazón se rompía.

Valdemar (sorprendido):- ¿Y quién se lo dijo?

Los miré a ambos y, volví a suspirar.

Cyne (triste):- El alma del difunto abuelo de Cayetana, pero se lo dijo de una forma sutil.

Valdemar y Shirin (sorprendidos):- ¿En Serio? ¿Y cómo se llamaba?

Sonreí tiernamente y les respondí.

Cyne (sonriendo tiernamente):- el abuelo de Cayetana se llamaba… Pynno.

Mis hijos se pusieron felices, ya que había agregado a su bis abuelo en la historia.

Una mañana, aproximadamente como a las 5:00 am, Cayetana se había despertado en su palacio y comenzó a rezar en su habitación, en su cama.

Olvidando lo que se había enterado, su corazón lo llenó de paz y tranquilidad.
Cayetana (rezando):- "Querido abuelito y dios, gracias por esta mañana en la que me encuentro bien. Por favor, yo amo a Cecil con toda mi alma, daría mi propia vida por él, pero no me pidas que me entregue a él…

Shirin (confundida):- ¿Entregarse a él?

Suspiré.

Cyne (seria):- Si, entregarse, es decir, tener relaciones sexuales con él, y a la vez, entregarle a él…. su herencia económica, porque ella debía de estar casada con él para… uhmmm… poder juntar su dinero con la de su marido, pero como ya sabemos, era obvio que son pobres y… la relación no iba a funcionar porque era plebey… obrero, me parece, y Cayetana una sirvienta de buen prestigio y, bueno, digamos que la familia de Cecil veía a Cayetana como una "mina de oro" para su conveniencia, vieron su oportunidad para salir de la pobreza por la que sufrían… y de manera fácil.

Valdemar (sorprendido):- Increíble.

(CONTINUARÀ…)