-ÉSTO ES UN TRABAJO DE FICCIÓN. CUALQUIER SEMEJANZA A LA PERSONALIDAD, ACTITUD O SITUACIÓN DE ALGUNA PERSONA ACTUAL, SI ESTÁ VIVA O MUERTA, ES MERA COINCIDENCIA –
Confundidos y aturdidos, su real majestad cambió, ya no era el bueno que conocían: Mandó a incendiar en ese momento todas las casas del reino sin preguntar, reduciéndolas todas a cenizas, mandó a matar a mucha gente inocente en la plaza pública. Podías ver los cadáveres colgados, mutilados y desmembrados en el lugar, incluyendo, al sacerdote que lo coronó, porque él, así lo pidió.
Cyne (molesta):- Su temor del Príncipe, es que llegase otro gobernante a mandar en su reinado, ello, tuvo que asesinar a sangre fría al eclesiástico, viendo como éste era bañado en su propia sangre.
Les quitó toda su economía y alimentos, incluyendo a sus animales, con lo cual, era lo único con lo que se mantenían. Mando a matar a cuanta mujer no sucumbiera su deseo de fornicación, sin olvidar que sus ministras eran quienes lo acurrucaban y le pasaban todos los chismes de cada una de su gente... sí, también ellas fornicaban con su Rey, ya que era el único hombre del lugar que las hacía sentir como unas verdaderas mujeres. Si lograras escuchar cada gemido y orgasmo que sacaban las ministras... ¡Orgía total! A pesar de que nuestro famoso príncipe sabía que ellas eran casadas, estaban embarazadas y tenían niños.
Daleth (furioso):- Las mujeres, sólo sirven para ser violadas.
También decretó por orden real, que todos los hombres del reino violaran a sus mujeres, no importaba si era la hermana, hija, madre, tía, suegra, vecina, amiga, incluso no importaba si era una niña menor de 3 años o bebé recién nacida, tenían que hacerlo porque, su príncipe se los ordenaba. Y los hombres, con sonrisa sarcástica, perversa y pervertida, tenían que hacer caso a las leyes de su real majestad. Podías ver tal barbaridad en cualquier parte del reino, a las afueras de los hogares. Que todo el mundo, viera el trofeo que están ganando los machos, y aumenta más su triunfo si es una mujer virgen.
Todo el reino se dio cuenta de su error, la sirvienta era quien mantenía el equilibrio, paz, y amor en el pueblo, no el inmundo y cruel rey. También Cayetana había mencionado las consecuencias que traería si le hacían caso a Daleth. Pedían a gritos y llantos a la sirvienta de sus corazones, pedían su regreso, agregando en esas palabras que no querían al príncipe, que a ella le darían lo que sea: casa propia, comida, lujos, hasta se proclamaron, cada uno de los plebeyos, en ser los sirvientes voluntarios de la sirvienta para hacer cualquier cosa que ella pidiera, incluso, de que cada una de su gente se disculparía personalmente por todo lo ocurrido con el joven en el reino, algunos hasta dijeron que lo obligarían a comprometerse con ella, ya que notaron que su amor por él era puro y sano, un amor de verdad, por lo tanto, sí debían estar juntos por siempre, era el destino el que decidió dicha unión al igual que ese afecto que le demostró al joven Cecil, haciendo que naciera ese sentimiento sin igual en el reino. La querían de vuelta, querían proclamarla su princesa, su futura reina, pero, fue demasiado tarde...
ELLA SE FUÉ PARA YA NUNCA REGRESAR AL LUGAR.
Cyne (pensando tristemente):- Han pasado 3 mil años y el pueblo aún continúa eligiendo a los ladrones...
A lo lejos, en el bosque, la sirvienta observaba como quemaban las casas de la gente y eran torturados cruelmente. Escuchaba los lamentos y suplicas del pueblo.
El reino al que tanto amó y cuidó, más que a su propia vida, era destrozado por un tirano cruel, pero ella se repite sin parar que su gente se enfocó en algo tan insignificante desde un principio en vez de apoyar lo que realmente importaba: su bienestar, salud y progreso.
Con el corazón roto y lastimado, mojó sus delicados ojos, empapando sus mejillas. Seguía con sus ideas delirantes, su locura aumentó. Se lamentaba, se lamentaba muchísimo de que, si nunca hubiese conocido a Cecil, si nunca hubiese conocido a ese joven, esto jamás hubiera pasado, ella nunca se hubiera ido del reino. Lloró. Lloró de vergüenza y de arrepentimiento. Lloró, como no tienen idea.
En ése momento, escuchó un ruido entre los arbustos. Volteó toda asustada y a la defensiva, sacando su espada rápidamente para protegerse, colocando un mirar sádico y maníaco... Una cierta persona tenía que despedirse junto con toda su familia a quien ayudó, incluyendo, a muy poca gente del reino, quienes estaban muy agradecidos por todos sus servicios brindados durante su estancia: Dayana y demás compañía, le entregan comida y algunas cosas para su viaje.
Le desean con todo su corazón que le vaya bien en su vida. La abuela de Dayana: Mailèn, le dijo que nunca cambie su forma de ser. Ese alma humano, caritativo, bueno, lleno de compasión y honradez ante los plebeyos debe ser mostrado ante todo el mundo. Damara, también otra abuelita muy consentida por parte de la sirvienta, le dijo, en acento de la localidad y que fue traducido por su amiga de Cayetana, que también nunca cambiara ya que, sirvientas, hay muchísimas, pero de buen corazón y que les guste hacer lo que hacen, son pocas, y se despidió de un abrazo. Judie, una señora quien era ciega, toca el rostro de la sirvienta para que nunca se olvidara de ella, y estuviera en su mente por siempre. Llora tras oír su despedida pero que siempre tendrá vivo el recuerdo de su excelente trato como humana que es ante su persona. Un anciano, que también decide acompañar a Dayana en su andar, decide persignar a la joven sirvienta para que le vaya bien en todo lo que respecta de su vida y, un único hombre de aproximadamente 34 años, le dio el mejor consejo: que no se casara, que no consiguiera novio hasta que haya cumplido todos sus sueños, metas y anhelos en su vida, que el amor se encuentra sólo y no era necesario andarlo buscando por aquí y por allá, que cuando menos se lo espera, ya se encontraría enamorada del mejor hombre de todo el mundo. La toca del hombro y se despide de ella con un fuerte abrazo. También estuvieron presentes las niñas de la señora Yassine M.: Suhaila de 9 años e Ismenia de 4 años, quienes fueron a despedirse de la inocente sirvienta.
Valdemar (confundido):- ¿Y quién era esa última señora?
Cyne (sonrisa tierna):- Era una señora de... Creo que de 40 o casi llegando a los 36 años, aproximadamente, y por obvio, era la mamá de las niñas Ismenia y Suhaila, pero esta señora padecía discapacidad intelectual, iba mucho al palacio para que le dieran autorización de acudir a sus tratamientos médicos.
Shirin y Valdemar (sorprendidos):- ¡Ooooooh!
Sonreí al verlas en mi memoria.
Cyne (melancólica):- Éstas niñas eran muy tiernas, listas, que sabían lo que sucedía a su alrededor. Abrazaron afectivamente a la sirvienta y le dijeron que jamás se olvidara de ellas... Y hasta la fecha, jamás las ha olvidado.
Coloqué una sonrisa afectiva.
Todas ellas y todos ellos se dieron cuenta de las maldades que le hacían a la sirvienta, solo que, por su sistema normativo que poseen, basándose en las usanzas de los miembros del Reino, no podían hacer nada, si alguno se revelaba, eran expulsados del pueblo y bueno... digamos que tomarán venganza de una forma muy sutil y desapercibida por todo lo que le hicieron a Cayetana, agregando también que, con labia, no se dejaran convencer ante las peticiones que haga su malvada majestad.
Dayana le dijo que, aunque estén lejos, siempre estarán unidas. También le dijo que, si una de las dos se olvida de la otra, la que aún sigue recordando, conservará en su corazón el recuerdo de aquella linda y hermosa amistad, incluyendo, hermandad que tuvieron en el reino, para toda la eternidad.
Cyne (feliz):- La llama del amor, en cuya amistad, seguirá viva en el recuerdo de la amiga que cumpla con aquella esperanza.
La sirvienta regresó de si y le entrega unos dibujos que ella iba a tirar. Su amiga se lo agradece. Con la cabeza en alto, hombros erguidos y un caminar decisivo, pero, todavía con un mirar triste, se retiró del lugar, y nunca más se volvió a saber de ella.
Se dice que, desde aquel día hasta nuestros tiempos, la gente del reino sigue maldiciendo aún a "La Sirvienta Del Mal, Cayetana" ...
Cyne (sería):-Nombre por la cual, todo el reino la conoce...
... por cada acto negativo, decisión mala o todo lo malo que les sucede en su vida. ¿Por qué razón lo hicieron e incluso la conocen así? "Según", que por que la sirvienta nunca oía sus plegarias, quejas y peticiones, negándose a combatir contra el mal, oponiéndose, incluso, a velar por el bienestar del pueblo, ya que era una floja e irresponsable, que no sabía lo que era el amor de verdad hacia un reinado, se la pasaba acosando a todos los hombres del lugar, en vez de ponerle atención a su trabajo, ya que todo el tiempo se salía del reino a escondidas, sin avisarle a nadie.
Cyne (sería):- Si supieran como se mofan, se burlan y se ríen a carcajadas de Cayetana, tras sus espaldas.
Valdemar (sorprendido):- ¿También se lo dicen a las nuevas sirvientas que acuden a ese reino?
Cyne (sería):- ¡También! ¡Ellos nunca olvidan!
Ella, dejó una gran huella marcada, una herida que nunca sanará y que jamás olvidará la gente de ese poblado.
Ellos, aún siguen sentidos, por esta razón, se sienten traicionados y ofendidos. Este sentimiento perdurará hasta la actualidad o hasta los tiempos finales.
Éste dicho, se lo siguen pasando de generación en generación, modificando la leyenda a su conveniencia y beneficio propio, engañando a cuanto foráneo y viajero pase o se adentre al reino, olvidándose que el malo de la historia siempre fue "El Príncipe Del Mal". Pero Dayana, es la única que sabe la verdad de todo el reino y espera el regreso de su mejor amiga al lugar. Si vas a su casa, platicas con ella y con su demás familia, te contarán sobre lo magnifica que fue, su apoyo y gratitud hacia ellas y con todo el reino. Dayana te platicará también sobre la magnífica magia que surgió entre de ellas en tan poco tiempo, como si algo en su interior le dijera que ella es de confiar.
Ambas familias, tanto de la sirvienta, como de la plebeya, aún no entienden cómo es que surgió su amistad en un abrir y cerrar de ojos, solo se dieron cuenta que... ¡APARECIÓ! ¡Qué sorprendente! Una magia entre amigas.
Shirin (feliz):- Aaaw, que bonito.
Cyne (feliz):- Y esto aún no termina...
Desde que su amiga se fue del pueblo, Dayana reza todos los días por ella, para que le vaya bien en su vida, pidiéndole al omnipotente que la bendiga por toda la eternidad.
Fue en ese momento en que sonreí tiernamente.
Cyne (melancólica):- Sus rezos, parecían como si ella narrará una historia, estos eran los siguientes:
Dayana (reza):- Hace mucho tiempo, en un pequeño pueblo llamado Samayan, existía una niña que no se podía mover, por el gran miedo que tenía en su ser. Una historia muy famosa existió, en un gran palacio: "La leyenda del Reino". En un río pide un deseo, una nueva ilusión, escríbelo en un trozo de papel y, dentro de un frasco, arrójalo sin temor, que el agua te lo hará realidad... Que la fe que hay en ésta, su frasco pueda llevar, y el deseo que contiene pueda en el brotar. Que el silencio se desvanecerá hacia las olas del mar.
Dayana suspira, al recordar todo lo que sucedió cuando estaba la Sirvienta Cayetana en su pueblo.
Dayana (reza):- Todo lo recuerdo, Dios Padre Celestial, ella siempre estaba junto al príncipe, pero su egoísmo la hacía sufrir, y con todo su amor, siempre sus deseos debía cumplir al pie de la letra de ese malvado tirano porque si no lo ejecutaba, sufría las consecuencias, dejando ella su dolor atrás... Sé que su vida nunca la podrá remediar después de lo ocurrido con aquel joven en Samayan, comprendió que lo que realizo estuvo mal, así que desea que la vida le dé otra oportunidad... por favor, Santa Virgen de las Vírgenes, mi anhelo y el de ella, lo entregare a Dios y al río donde arrojó su frasco.
La joven suspira tras recordar los crueles tratos que su pueblo recibía ante Cayetana por parte de su majestad.
Dayana (reza):- "Tú eres el príncipe y tú la sirvienta fiel, compañeros separados por este destino cruel, si tan sólo, mi preciado príncipe… trataras muy bien a mi pueblo… "
Cyne (melancólica):- Y hasta aquí, se termina la historia, mis pequeños…
Shirin (sentida):- Fue triste la historia pero a la vez hubo un final feliz.
Valdemar (feliz):- ¿Y qué enseñanza nos deja esta historia?
Cyne (sonriendo):- Primero que nada, recuerda que no eres para todos y eso está bien. El mundo está lleno de personas que, sin importar lo que hagas, no les agradarás. Pero también, está lleno de personas que te amarán con fervor. ¡Esa es tu gente! No eres para todos, y está bien. Habla con la que sí quieran escucharte. No pierdas tu valioso tiempo tratando de convencerlos de tu valor, nunca querrán lo que das. No los obligues a caminar de tu lado. Perderás tu tiempo y el de ellos y causarás heridas innecesarias, que tardarán tiempo en sanar. No eres para ellos y ellos no son para ti; así que saluda cortésmente y continua tu camino. Compartir tu camino con alguien es un regalo sagrado; No abarates ese regalo caminando hacia la dirección equivocada. Sigue de frente, hacia tu verdadero norte...
Shirin (feliz):- ¿También hay otra moraleja?
Cyne (sonriendo):- Que no conocemos a las personas por accidente, todas están destinadas a cruzarse en nuestro camino por alguna razón, ya sea para una enseñanza positiva o negativa, agregando también de que las apariencias engañan, por eso siempre deben recordar el refrán: "Caras vemos, corazones no sabemos". Que no debemos hacernos pedazos para mantener a los demás completos y, que debemos ser del tipo de personas que desaparecen cuando les fallan, les mienten o las dañan, por si algún día no se vuelven a encontrar más, también que madurar es dejar de insistir, porque el amor verdadero no se trata de rogar, sino de demostrar.
Mis hijos, felices, dicen "gracias", se acomodan en sus camas y se arropan para dormir. Sonrío tiernamente, los beso en sus frentes y, antes de que se duerman, canto una canción de cuna para que recuerden un poco su infancia:
Cyne (canto):-A dormir mí bebé
Que los ángeles van
A cantarte y cuidarte
Para que duermas en paz.
Valdemar y Shirin (riendo):- Mamá… ya casi cumplimos 14 años.
Cyne (feliz):- Pero aún siguen siendo mis bebés. Buenas noches.
Valdemar y Shirin (sonriendo):- Buenas noches.
Estaba por apagar la luz cuando mi hija Shirin me detiene con su voz, antes de agarrar la puerta.
Shirin (despierta):- Mamá, ¿crees que mi hermano y yo ya podamos dormir en cuartos separados?
Cyne (feliz):- Claro, ya estoy arreglando tu nueva habitación, la cual será la de a lado, y ésta, se la dejas a tu hermano. La nueva habitación del estudio ahora será en la planta baja ¡Siempre hay que cambiar de aires! Además, ya la tenía contemplada desde antes de que nacieran.
Shirin (feliz):- Gracias mamá, ah, por cierto. Te tengo un regalo…
Cyne (confundida):- ¿En serio?
Shirin (feliz):- Si mamá, es por lo de tu cumpleaños número 49,que cumpliste el mes pasado. Iba a dártelo de obsequio para navidad, pero, algo dentro de mí no me dejaba tranquila, así que…
Cyne (sonriendo):- Gracias.
Shirin (feliz):- Esta colocado bajo el árbol de navidad. Espero te guste. Feliz cumpleaños atrasado…
Cyne (sonrisa tierna):- Buenas Noches.
Mire a mi hija bostezar. Apagué la luz antes y, a punto de cerrar la puerta, ella me dijo las siguientes palabras:
Shirin (entre dormida):- Que bueno, mamá, que vivimos felices en éste hermoso pueblo de Gruyères, Suiza. En esta hermosa casa muy bonita, y que tú, eres alguien de respeto y admiración, con un carácter fuerte y, decidida, ante todo. ¡Yaaaaawn! ¡Eres una buena líder en tu trabajo! ¡A nadie dejas atrás! ¡Sabes utilizar bien todas las capacidades de cada integrante de tu equipo! Me siento muy feliz de pertenecer a este lugar y no a ese horrible pueblo de la historia. ¡Fue una calamidad vivir ahí! ¡Yaaaaawn! ¡Soy muy feliz aquí, mamá! ¡Soy muy feliz!
Mi hija se durmió al instante y yo, sólo sonreí confundida, haciendo caso omiso a sus palabras: "Fue una calamidad vivir ahí". ¿Qué me está queriendo decir mi hija? Si nosotros nunca hemos vivido ahí ¡Ni en sueños! Así que lo relacione con que estaba muy cansada, ya era la media noche de aquel lunes 23 de diciembre del año 2041. Ya saben, disfrutando de sus vacaciones decembrinas.
Cyne (sonrisa tierna):- ¡Descansa!
Cerré la puerta y, apunto de dirigirme al árbol de navidad, pude oír a mi hijo Valdemar diciéndole a su hermana que, espera oír la versión aún más extendida de la historia, porque, quiere saber más cosas a fondo, sin la necesidad de escuchar palabras como: sirvientas, príncipes, doncellas, plebeyos, obreros, campesinos, cocineras, etc, sino, la versión real: ¿Quiénes eran en verdad esas personas de la realeza? Es decir ¿la sirvienta y el príncipe? ¿El plebeyo, en verdad era un obrero? ¿Por qué la sirvienta Cayetana confundía muchas cosas? ¿Quiénes eran esas ministras?, Sonriendo, toque la puerta indicando un: "hijos, ya duérmanse", a lo que Valdemar fingió roncar. Volví a reír.
Bajando las escaleras, me dirigí al árbol de navidad y ahí, vi una caja dorada con moño rosa. Agarrándola, la destape y me di cuenta de que mi hija me regalo un hermoso collar con un dije en forma de corazón dorado y, tenía un pequeño escrito en su interior: "Espero Algún día Volverte a Encontrar, K. H. (Kail Hills)". Me puse muy feliz.
En eso, algo dentro de mí, me decía que ya era hora de quemar algunas cosas.
Entendiendo que mis hijos estaban profundamente dormidos, me coloqué el collar en mi cuello y fui a mi cuarto.
Bajo mi cama, saqué una caja, donde contenía unas fotos, dibujos y algunos recuerdos de lo que viví en un pueblo, hace ya algunos años.
Sacando una foto, vi que en esa imagen estaba Daleth a lado mío, en una clínica: ¡La clínica de salud pública del pueblo Santa Magdalena Yaxhan! Lugar donde se aconteció todos los hechos ocurridos de la historia narrada anteriormente ante mis hijos.
Cyne (sonriendo):- Médico y enfermera haciendo niñerías en un pueblo… ¡Qué vergüenza!
En aquella foto, aún se podía notar su rostro burlón y malévolo del médico, y el mío, tierno e inocente.
Cyne (molesta):- Cómo olvidar, doctor que, durante tu práctica clínica como médico, no llevabas acabo los preceptos de la medicina hacia el derechoabiente, injustificado tratamientos, perjudicando y no beneficiando a la salud del paciente enfermo, me prohibías acceder a algunas áreas de la clínica porque decías que sólo tú eras el único que podía entrar por ser el médico de la gran ciudad, te mofabas de mi persona y denigrabas todas mis actividades como personal de enfermería, incluso, hasta excedías tus días de descanso oficiales asignados, hiéndote hasta 3 meses de descanso, sin que se diera cuenta la jurisdicción sanitaria, cuando deberían ser 4 días al mes, incluso te emborrachabas con los pacientes e ibas a fiestas, cuando eso está prohibido ante el personal de salud, porque da una mala imagen a la clínica de salud y a la institución en donde estabas laborando… no entiendo por qué la gente del pueblo no hizo nada para detener tu maldad, sólo se quejaban conmigo pero yo no podía hacer nada… la jurisdicción no hizo nada también, el cabildo municipal tampoco… y yo, de estúpida, realizaba tus actividades de manera inocente, pensando que, si lo hacía bien y de manera correcta, en algún momento cambiarías para bien ante la localidad y me apoyarías ante todo, porque también era mi responsabilidad que tú ejecutaras tus actividades porque ambos van de la mano, porque si yo no cumplía con tus acciones, la jurisdicción me regañaba horrible y me iba peor… ¡Pero que tarada fui!
Dibuje encima de otra foto, donde salimos Daleth y yo, en el área de espera dentro de la clínica, ropas reales, es decir, a Daleth lo raye como príncipe, le coloque una corona, le puse guantes, una capa morada y todo lo demás y, a mí, mi vestido rosa de sirvienta, incluyendo, cambie mi cofia por una diadema del mismo color del vestido.
Reí ya que, parecía una tontería.
Cyne (molesta):- Mi querido Príncipe Doctor Daleth, recuerdo como siempre me repetías tus estúpidas palabras sin sentido: "Las enfermeras nunca deben de mostrar amor, compasión, veracidad, justicia, honradez y honestidad ante los pacientes, porque si no, ellos se acostumbrarán a estos sentimientos y para que te los quites de encima ¡está horrible!, así que mejor, trátalos rudos, de manera fría, de golpe, sé déspota con ellos, diles groserías, para que sepan quién es el que manda aquí. Si te veo dando compasión a tus pacientes, te las veras conmigo, porque yo soy tu jefe, y yo mando aquí, y aquí se respetan las reglas".
Solté una risa sutil de manera sarcástica, tras recordar aquella memoria turbia.
Cyne (molesta):- Pero bien que les pedías a la gente del pueblo, especialmente al cabildo del presidente municipal y al propio presidente municipal, muchos lujos: comida fina con vajilla muy elegante y cubiertos de plata genuina, porque no querías comer con las manos ni en platos de plástico, incluso, pedías degustar comida rápida, ingerir alimentos como una pizza, papas fritas, Hamburguesas, spaguetti, helado, Hot – Dog, ¡Tus favoritos! ¡Iugh! Etc., era algo que el pueblo de Yaxhan no te podía ofrecer, ya que en su gastronomía, eso no existe, por que comer caldo de pollo con verduras, macarrones alpinos, barbacoa de borrego, coctel de frutas naturales cortadas por ellos mismos de sus huertos de la casa, fondue con papas hervidas o con pan, etc., no era de tu preferencia, estaba prohibido para un médico de etiqueta y de caché como tú, ya que debías comer lo mejor, refiriendo que esa clase de comida sólo lo ingieren los "yopes" y se los dejabas botado, ni siquiera lo tocabas, diciéndole aquellas palabras a las mujeres cocineras del lugar ¡y en sus caras! faltándoles al respeto. Aquello que realizaste, fue una ofensa para ellas y para todo el pueblo, me enoje muchísimo cuando realizaste tal barbaridad, pero, aquellas cocineras no te hicieron ni te dijeron nada, ni siquiera se enojaron contigo, es más, no lo fueron a reportar con el cabildo.
En mis recuerdos, reconozco que por capricho, no ingerí un alimento que prepararon las cocineras del pueblo, ya que me había vuelto a pelear con el medico debido a un tonto problema que, una actividad que él, como médico, debía hacer pero, que no lo hizo, responsabilizándome de aquello que no ejecutó, ello, mi rebeldía a la hora de la comida, eso a ellas las hizo enojar y me fueron a reportar con el cabildo, me llamaron la atención y, les tuve que jurar en frente del presidente municipal que no se iba a volver a repetir, porque la comida no se desperdicia.
Cyne (molesta):- También querías que te dieran una suite con cama lujosa en la clínica, con aire acondicionado porque tú, como médico, debías tener esos privilegios, también querías un caballo para poder cabalgar en el pueblo, porque no te gustaba caminar a la hora de realizar las visitas domiciliaras y, siempre te quejabas de que ellos eran una bola de indios ignorantes porque, ¿cómo era posible que no supieran absolutamente nada de medicina?, y eso te generaba muchísima molestia y estrés porque no les podías hacer nada, si ellos como pacientes, no sabían dicha terminología médica y diagnósticos específicos, pero tú, creyéndote el médico de la gran ciudad, de "sangre azul" y muy "cremosito", donde a la pobre gente podías mangonearlos como tu quisieras... le faltabas al respeto a toda la localidad, rompiendo reglas y lineamientos y ellos, nunca te hicieron ni te dijeron nada ...
En ese momento, comencé a recordar el infierno en el que viví.
Cyne (triste):- ... pero yo, cumplía con todo y, solo rompí una regla...¡Sólo una!: Haberme enamorado de un muchacho de la localidad y ahí, si sufrí las consecuencias del pueblo...
Recordando todas las crueles palabras de abuso de autoridad que realizaba conmigo el médico y con todo el pueblo, me molesté que realicé un gemido de odio, así también, en forma de burla, pronuncié las palabras que le decía el príncipe Daleth a la dulce sirvienta Cayetana, pero, en la vida realidad.
Cyne (molesta):- ¡Ya! ¡Arrodíllense ante mí!
Incluso llegó otro recuerdo a mi mente, pero me reí, ya que un día había llegado una paciente con neumonía a la clínica y él, se la paso gritando y corriendo alrededor de su escritorio porque no sabía que hacerle y yo, solo coloqué una mirada de: "¿es en serio? ¡Eres el médico!".
Cyne (sonrisa sarcástica):- Ahora entiendo por qué me dejaba que atendiera yo sola las enfermedades del pueblo y se enojaba cada que le pedía su ayuda... y ahora entiendo por qué se salía mucho del pueblo sin avisarle a nadie... ¡simplemente, no quería atenderlos!
(CONTINUARÁ...)
