El Sólido Consejo de Evan
Severus estaba tumbado en la cama y miraba el retrato de familia que Petunia había pintado para él. Acababa de llevar a Lily de regreso al dormitorio Gryffindor, no demasiado entusiasta de que ella deambulara sola por el castillo ahora que había un potencial monstruo suelto. No es que ella supiera nada de eso, por supuesto.
Puede que Lily tuviera problemas para confiar en él, y con buenas razones, pero aun así Severus no podía evitar sentir que se habían vuelto más cercanos el uno al otro de lo que nunca lo habían sido antes. En lo más profundo tenía la sensación de que sabía por qué. Él nunca había sido una persona que disfrutara ser abrazado. Al contrario, lo último que había querido era que la gente lo tocara, pero con Lily era una historia completamente diferente.
Las conversaciones que había tenido con Remus sobre su relación con Lily siempre estaban reproduciéndose en algún lugar en el fondo de su mente. Especialmente después de su conversación durante la noche que pasaron en Edimburgo. Que Lily fuera parte de su vida siempre había sido su mayor deseo, pero, ¿de qué forma? Ya no podía negar el deseo en su interior de estar cerca de ella. De que fueran mucho más que mejores amigos.
Pero, ¿correspondería Lily el mismo tipo de sentimientos que él tenía por ella? ¿O siempre lo vería como su mejor amigo? Severus le dio la espalda a la pintura, frustrado por el hecho de que las dinámicas entre Lily y él lo molestaran más que el hecho de que el Señor Tenebroso estuviera tratando de deslizarse dentro de Hogwarts.
Después de varios minutos de dar vueltas en la cama, echó las mantas a un lado y decidió pasar la noche en vela. Una parte de él estaba gravemente tentada de escabullirse hasta la sala común Gryffindor y simplemente preguntarle lo que sentía por él, pero su mente racional evitó que lo hiciera por razones obvias.
Cogió su bajo, lo afinó, comenzó a tocar unas canciones para tranquilizar un poco su mente, sólo para recordar que era mucho más divertido estar haciendo música con Lily en lugar de solo.
Miró alrededor todos los calderos que estaban hirviendo a fuego lento. El proyecto especial de Lily de elaborar Félix Felicis estaba despegando bien, y debería estar listo en torno al momento de sus exámenes de T.I.M.O. La nueva hornada para Remus de la poción de acónito también tenía buen aspecto, al igual que la pequeña provisión de pociones que Lily estaba vendiendo.
No tenía más deberes que hacer. Había terminado los libros que Lily le había prestado, y no tenía ganas de tocar más canciones al bajo. En otras palabras, Severus estaba sintiendo algo que no había sentido en mucho tiempo. Aburrimiento.
Algo seguía hormigueando en su interior para que subiera a hablar con Lily, y necesitó recordarse una y otra vez que probablemente la Dama Gorda no le permitiría entrar en la sala común de Gryffindor a estas horas, aparte del hecho de que Lily, lo más probablemente, estaba dormida.
Hizo la siguiente mejor cosa que se le ocurrió y salió del laboratorio hacia la habitación de Evan. Llamó a la puerta suavemente, asegurándose de que Evan no se despertara en caso de que estuviera dormido. Un sonido de arrastre detrás de la puerta, sin embargo, reveló lo contrario, y la puerta se abrió de golpe para revelar a un Evan todavía completamente vestido.
'Tampoco puedes dormir, ¿verdad?' dijo Evan con un bostezo sofocado.
'No, en realidad, no,' dijo Severus pasándose la mano por el pelo. '¿Te importa que entre?'
'Sí, claro,' dijo Evan mientras señalaba la cama. 'Por favor, siéntate. ¿Quieres un té?'
'Me iría bien uno,' dijo Severus cuando se sentó.
Evan puso su silla de escritorio junto a la cama, conjuró dos tazas de té de la nada, y le tendió una a Severus.
'¿También te está manteniendo despierto toda la cosa del ataque a esa chica Ravenclaw?' preguntó Evan cuando se sentó y puso las piernas sobre la cama.
Severus sacudió la cabeza. 'Hay algo más que está nublándome la mente, para decirte la verdad.'
'¿Y qué sería?' preguntó Evan cuando tomó un sorbo de té.
'Lily,' dijo Severus, incapaz de ocultar el indicio de una sonrisa.
'Debería haberlo sabido,' dijo Evan con un centelleo en los ojos. '¿Cómo van las cosas entre vosotros?'
'Bastante bien, supongo,' dijo Severus encogiéndose de hombros. 'Aparte del hecho de que siento que siempre seguiremos siendo mejores amigos.'
'¿Por qué no le echas un par y le pides una cita?' dijo Evan mientras dejaba su taza a un lado.
'¿Y qué bien haría eso?' dijo Severus. 'Según esa lógica, Lily y yo hemos estado saliendo desde que teníamos nueve años. ¿Qué diferencia supondría?'
'No se trata de la cita, idiota,' dijo Evan, 'se trata de la intención. Entiendo que no necesitas hacerlo para conocerla mejor. Se trata de hacer algo que sea sólo por ella.'
Inconscientemente, Severus había abrazado la almohada de Evan. '¿Y si simplemente se ríe de mí cuando lo haga?'
Evan miró a Severus como si no pudiera creer lo que estaba oyendo. 'No se reirá de ti,' dijo. 'En serio, Severus, ¿qué es lo que te ha estado reteniendo durante tanto tiempo?'
'Temo que no me mire del mismo modo si le pido salir,' admitió Severus. 'De algún modo me siento orgulloso del hecho de que se sienta segura conmigo, y no quiero convertirme en sólo otro tipo que se equivoca en sus prioridades.'
Evan puso los ojos en blanco ante las palabras de Severus. 'Severus, hay algo que necesitas tener en mente,' dijo mientras se inclinaba más cerca. 'Lily no es una chica fea, ¿de acuerdo?'
Severus estaba a punto de comenzar a protestar, pero Evan lo obligó a detenerse. 'Sólo escúchame,' dijo Evan bruscamente. 'No sólo es guapa, sino que también tiene buen corazón, ¿vale? Deberías haber visto lo que hizo por mí hoy mismo.'
'La cosa es, Severus,' continuó Evan, 'que Potter no es el único tipo que la mira. Hay más personas ahí afuera a quienes les cautiva su mirada de cierva, y algún día llegará el momento en que ella corresponda. Y antes de que te des cuenta, será el día de su boda y ella será la Sra. ya-no-más-Evans mientras que tú estás parado detrás de ella como su padrino, observándola alejarse mientras estás lleno de pesar y remordimiento.'
'Haces que parezca que hablas por experiencia,' dijo Severus, bastante impresionado por el pequeño discurso de Evan.
'No lo hago,' respondió Evan con una sonrisa, 'pero odiaría verte llenarte de arrepentimiento si Lily sigue adelante con algún otro porque tuviste demasiado miedo de asumir el riesgo.'
Severus comenzó a tirar de una pluma que sobresalía de la almohada, inseguro de qué decir.
'¿Puedo preguntarte algo, Severus?'
'Claro,' dijo Severus encogiéndose de hombros.
'¿Alguna vez te ha gustado alguna otra chica aparte de Lily? O algún otro tipo por lo que me importa, pero, ¿alguna vez has sentido algo por alguna otra persona que no fuera Lily?'
Severus sacudió la cabeza. 'No puedo imaginar un futuro con ninguna otra persona aparte de Lily, para decirte la verdad.'
'Entonces, ¿de verdad nunca has besado a una chica?' preguntó Evan.
Severus volvió a sacudir la cabeza. 'No lo he hecho.'
'Precioso virgen,' bromeó Evan. 'Honestamente, me veo un poco tentado a levantarme y morrearte sin sentido sólo para que sepas cómo es. Pero no te preocupes,' dijo Evan en cuanto vio los ojos de Severus abrirse mucho, 'no me van los tíos, así que eso no va a ocurrir.'
Severus comenzó a reírse del comentario de Evan. 'Entonces lo tomo como que tú no eres virgen.'
'Confía en mí,' dijo Evan, 'no quieras saber sobre qué te estás sentando.'
Severus le lanzó a Evan la almohada que estaba abrazando. 'Eso es asqueroso,' dijo, incapaz de dejar de reír.
'Para, Severus,' dijo Evan mientras también reía, 'es extraño verte reír.'
'También es extraño verte reír a ti,' dijo Severus. 'Parecías una completa mierda durante mucho tiempo.'
'Estoy comenzando a sentirme un poco mejor,' dijo Evan, 'a pesar de lo que le ocurrió hoy a esa chica Ravenclaw.' Evan dejó de sonreír en el momento que lo dijo. 'Aunque me jode. Siempre he considerado que Hogwarts es el lugar más seguro en que podría estar, y después de hoy ya no estoy seguro de eso.'
'Ni siquiera Hogwarts es completamente impenetrable,' dijo Severus. 'Sólo podemos esperar que la chica Ravenclaw sea la única atacada, y que el mensaje del muro sea sólo una falsa alarma.'
Evan dejó escapar un escalofrío involuntario. 'Tengo la mala sensación de que esto no va a ser el final,' dijo sombríamente.
'Yo también,' acordó Severus. 'Por ahora todo lo que podemos hacer es mantener los ojos abiertos.'
Severus cogió su taza de té y la terminó de un trago. 'Probablemente debería regresar a mi propia habitación e intentar dormir un poco.'
'Buena idea,' dijo Evan. 'Aunque hay algo más que me gustaría decirte antes de que te marches.'
'¿Y qué sería?' preguntó Severus mientras se levantaba de la cama.
'Haznos a mí, y básicamente a todos los demás que os conocemos a ti y a Lily, un favor, y no esperes demasiado para pedirle salir.'
'Lo haré lo mejor que pueda,' dijo Severus, inseguro de cómo iba a pedirle una cita a Lily sin hacer el ridículo.
'No sé si Lily te dijo esto alguna vez,' dijo Evan, 'o si se lo dijiste tú a Lily para el caso, pero ella te ama, colega. De verdad lo hace.'
'Nunca antes le he dicho que la amaba,' dijo Severus, sintiendo su rostro comenzando a brillar.
'Entonces quizá es hora de que lo hagas,' dijo Evan con una sonrisa burlona.
Severus le dirigió un rígido asentimiento comprendiendo. 'Gracias por el té. Es mejor que vuelva.'
'Muy bien,' dijo Evan, 'te veo en Historia de la Magia mañana.'
Severus estuvo tentado de darse de cabezazos contra el muro de piedra de las mazmorras, pero en cambio, sus piernas insistieron en que siguiera caminando de regreso al laboratorio.
Se desplomó sobre la cama, la mente llena con aún más pensamientos que antes. Quería maldecirse a sí mismo por no preguntarle a Evan si de verdad había oído a Lily decir que lo amaba, o si era sólo una suposición que había hecho basándose en sus propias observaciones.
Evan tenía razón, sin embargo. Lily no era una chica invisible, y la idea de una habitación llena de ojos entrometidos mirándola como Potter, le revolvió una desagradable sensación en el estómago.
Pedirle salir no era algo que quisiera hacer sin previo aviso. Además estaba el hecho de que él vivía con los padres de ella. Puede que Erwin hubiera captado indicios de que Severus sentía algo por su hija, pero puede que todavía no aceptara que fueran pareja mientras vivieran bajo su techo. Una idea le pasó por la mente de que quizá debería simplemente dejar su orgullo a un lado y escribirle una carta a Erwin, preguntándole si estaría de acuerdo en que le pidiera una cita a Lily. Si podía conseguir la aprobación de Erwin, podría resolver el resto más tarde.
Severus se volvió de lado, una vez más encarando el retrato de la familia que Petunia había hecho, y sonrió. Puede que Lily no fuera su novia, pero el hecho de que le hubiera dado una familia y un hogar valían más que todo el oro de Gringotts.
Y con ese pensamiento en la mente, cayó en un pacífico sueño.
