Lo Nombramos Bronwyn
Contra las expectativas de Severus, Potter volvió a aparecer durante la siguiente reunión de la Joven Orden. Potter, sin embargo, evitó a Severus a toda costa, haciendo que Severus tratara de pararse lo más cerca posible de él a cada oportunidad sólo para ver a Potter dar un saltito y echarse la mano al ojo. Eso parecía hacer reír a Lily, y valió la pena.
Parecía que la mesa Gryffindor estaba siendo tomada lentamente por Slytherins. Aparte de Severus, Evan y Regulus, Emma se sentaba ahora con ellos en ocasiones, dividiendo su tiempo entre sus amigas de Slytherin y sus nuevos amigos de la Joven Orden.
El día del siguiente plenilunio, durante el desayuno, Leo había regresado con dos lechuzas más siguiéndolo de cerca. Una le traía el Diario el Profeta a Severus como de costumbre, y la otra llevaba una tarjeta.
'¡Qué dulce!' dijo Lily con deleite después de que Severus le entregara la tarjeta. 'Remus, ven a echarle un vistazo a esto.'
'Damocles tiene un hijo,' dijo Remus mientras la misma mirada de deleite de Lily se reflejaba en su rostro. 'Bronwyn Belby, nacido el seis de abril de mil novecientos setenta y seis, y perfectamente sano.'
Era obvio que la parte de perfectamente sano fue enfatizada a causa de la licantropía de Catriona. '¿Crees que Catriona y el bebé bajarán también a Londres, Severus?' preguntó Remus.
Severus levantó las manos para indicar que no tenía idea.
'Esto es tan maravilloso,' dijo Lily, todavía regocijada. 'Desearía tener la oportunidad de conocerlo. Adoro los bebés.'
Ante la mención de bebés, Severus intentó evitar la mirada de Lily mirando fijamente su cuenco de sopa.
'¿Quién tuvo un bebé?' oyó Severus que Alice le decía a Lily.
'Damocles Belby,' dijo Lily, probablemente entregándole a Alice la tarjeta que Damocles había enviado. 'El hombre con el que Severus trabajó en aquella poción, ¿recuerdas?'
'¡Ohh, es tan mono!' chilló Alice. 'Frank, ¿puedo tener uno?'
Frank, que había estado sentado junto a Severus, dejó caer su tostada en su regazo. '¿No puedes?' dijo con voz aguda.
'Sólo estoy bromeando, cariño,' dijo Alice, sin sonar demasiado tranquilizadora. 'Pero quién sabe, quizá algún día.'
'Sé que me gustarían,' dijo Lily. 'Al menos uno, quizá dos. ¿Tú qué piensas, Sev?'
'¿Podemos no hablar de esto?' espetó Severus con más amargura de la que había pretendido, porque todo el grupo se quedó callado después de su declaración.
Severus enseguida levantó la mirada hacia Lily para asegurarse de que no la había disgustado, y lo alivió ver que sus ojos seguían secos. 'Lo siento. No pretendía ser grosero.'
'Está bien,' dijo Lily con voz tímida. 'Podemos hablar de esto más tarde si lo prefieres.'
'Preferiría eso,' confirmó Severus mientras captaba la atención de Remus desde el otro lado de la mesa. Remus, con aspecto horrible como siempre en un día de plenilunio, asintió hacia Severus porque sabía algo que Lily no sabía. Era algo que habían hablado anteriormente cuando estuvieron visitando a Damocles en Edimburgo, y Severus sabía que era algo que no podría ocultarle a Lily para siempre.
'Creo que Leo reclama tu atención,' dijo Lily mientras señalaba a la lechuza de aspecto furioso.
'Ven aquí, amiguito,' dijo Severus a la pequeña lechuza lo más dulcemente que su voz le permitió, pero Leo le lanzó una mirada fulminante que enorgullecería a Lily. 'Por favor, no empeores mi día más de lo que ya lo está.'
'Sev, ¿estás seguro de que estás bien?' preguntó Lily con la voz flotando en algún lugar entre la preocupación y la sospecha.
'Simplemente no he dormido bien,' mintió Severus. No estaba seguro de qué le había entrado, pero una sensación de frustración que no podía ubicar del todo comenzó a abrumarlo desde adentro.
Mientras tanto, Leo había logrado desatar la carta de su garra por sí mismo y había salido volando. Cuando sonó la campana, Severus se había metido la carta en el bolsillo, y en algún lugar de su subconsciente había decidido que iba a saltarse el día.
'¿Sev?' le gritó Lily cuando se dirigió a las mazmorras en lugar de a la gran escalera. 'Tenemos Defensa Contra las Artes Oscuras juntos a primera hora, ¿recuerdas?'
Todo lo que Severus pudo hacer fue sacudir la cabeza. 'No voy a ir,' dijo débilmente. 'Sólo quiero volver a la cama.'
Sin echarle otro vistazo a Lily, Severus giró sobre sus talones y se dirigió al corredor de las mazmorras. En lugar de regresar a la cama como dijo que haría, entró al laboratorio y cerró de un portazo tras de sí.
Quiso saltar a la cama, sólo para recordar que la cama ya no estaba allí, y se percató que sus manos habían estado cerradas en puños todo el tiempo cuando extendió la mano hacia su varita.
Con gran dificultad, logró conjurar un colchón y una almohada, pateó sus zapatos y se dejó caer en él con el rostro sobre la almohada.
Sabía lo que estaba aterrándolo. A la mesa Gryffindor acababa de presenciar lo único que no sabía cómo manejar, y eso era vivir un tipo de vida normal, domesticada. El tipo de vida por la que sabía que Lily pugnaría en algún momento. Ella tuvo un hijo a la muy temprana edad de veinte años después de todo, y la simple idea de criar niños sólo unos años más tarde lo hacía querer hacerse una bola y desaparecer.
Debió haberse quedado dormido en algún momento, porque una voz estaba susurrándole al oído para despertarlo. 'Sev,' dijo Lily suavemente, 'Sev, ¿estás bien?'
Cuando Severus abrió los ojos, vio que Lily estaba arrodillada en el suelo a su lado. 'Estoy bien,' murmuró en respuesta. Pudo sentir su mano extendiéndose hacia él y sintió liberarse un poco del estrés cuando ella le pasó los dedos por el cabello.
'No estás volviendo a ponerte enfermo, ¿verdad?' preguntó Lily.
'No, no lo estoy,' dijo Severus. 'Sólo necesitaba estar solo un momento.'
'¿Te gustaría que te dejara solo un poco más?' preguntó Lily. 'Está perfectamente bien si quieres.'
Severus la tomó de la mano para hacerle comprender que no quería que se marchara. 'Lamento haber sido tan imbécil contigo esta mañana.'
'¿De verdad está molestándote eso todavía?' preguntó Lily con el ceño fruncido.
'Lo está,' dijo Severus con una pizca de vergüenza. De algún lugar en lo más profundo reunió el coraje para decir de viva voz lo que había estado molestándolo. 'Es sólo– es sólo que la simple idea de tener alguna vez mi propia familia me aterra.'
Severus sólo pudo describir la mirada en el rostro de Lily como una mirada de compasión, más que de lástima. Una vez más, no pudo evitar sentirse agradecido por la capacidad de Lily de escuchar atentamente y tomar en serio sus palabras.
'¿Y qué te aterra tanto de tener familia?' preguntó Lily.
'Creo que es lo desconocido,' dijo Severus. 'La simple idea de que–' un nudo había comenzado a formarse en su garganta. 'Simplemente no puedo concebir la idea de tener hijos propios.'
Severus sintió una silenciosa lágrima caer de su ojo, y enseguida se la secó con la manga de la túnica.
Lily le indicó a Severus que se incorporara para poder sentarse en el colchón, e hizo que apoyara la cabeza en su regazo. '¿Puedes decirme por qué está hiriéndote tanto?' le preguntó mientras se miraban a los ojos.
'Simplemente no estoy hecho para ser padre,' dijo Severus débilmente.
'No me mientas, Severus,' dijo Lily con calma pero con firmeza. 'Me doy cuenta cuándo está pasándote mucho más por la cabeza.'
'Bien,' dijo Severus irritado, 'me aterra la idea de vivir un tipo de vida domesticado y me aterra la idea de que mis propios hijos tengan que lidiar con un padre como yo.'
Severus no se molestó en secarse las lágrimas esta vez. 'Temo ser padre porque no sé cómo serlo.'
Lily lo besó en la frente y sonrió. 'Lo que más me alucina, Sev, es que parezcas tan completamente convencido de que vas a ser padre a pesar de tu miedo a serlo.'
'Es porque sé cuánto significa para ti,' dijo Severus. 'Sé que tú quieres tener hijos más adelante. Siempre he sabido eso.'
'Bueno, sí,' dijo Lily, 'lo hago, pero, ¿quién dice que quiero tenerlos en cuanto nos graduemos? Esto es algo en lo que no tenemos que pensar, en– ¿otra década al menos? Y hay una guerra allí afuera. Seguramente lo último que queremos es poner niños en el medio de eso.'
Hubo al menos una docena de pensamientos destellando a través de la mente de Severus cuando Lily dijo esas palabras. Deseaba poder emplearlos todos como argumento contra todo lo que ella acababa de decir, pero a lo que todos esos pensamientos se reducían es a que se preguntaba por qué narices ella tomó una vez la decisión de tener un hijo en mitad de una guerra después de todo.
'Lo que estoy tratando de decir, Sev,' continuó Lily, 'es que la simple idea de tener hijos ni siquiera debería estar en nuestras mentes ahora mismo. Sólo tenemos dieciséis y ni siquiera hemos tenido sexo todavía.' Un sonrojo apareció en su rostro al mencionar el sexo.
Severus le puso la mano alrededor de la nuca, atrayéndola gentilmente más cerca, y la besó en los labios.
'Sé que probablemente no aceptarás esto de mí,' dijo Lily suavemente mientras mantenía su rostro cerca del de él, 'pero sé que si alguna vez llegamos a ese punto en que esté preparada para tener hijos, quiero que también sean tuyos. Y sé de hecho, que serás un padre maravilloso.'
'¿Qué te hace decir eso?' preguntó Severus con curiosidad.
Una sombra cayó sobre los ojos de Lily ante la pregunta de Severus. 'Es porque sabes exactamente qué no hacer.'
Un silencio cayó entre ellos después de la declaración de Lily. Severus podía comprender su razonamiento, y era verdad que la simple idea de tener hijos no debería estar en sus mentes en este punto de sus vidas, pero eso no evitó que se sintiera dividido por ello. Por una parte estaba convencido de que nunca estuvo destinado a ser padre, y por otra parte no quería decepcionar a Lily no concediéndole uno de sus mayores deseos.
'¿Discutimos de alguna otra cosa?' preguntó Severus con cautela.
Eso pareció hacer que Lily volviera a sonreír, y Severus supo que era una buena decisión dejar caer la pesada carga de su conversación.
'Remus quería que te preguntara algo,' dijo Lily.
'Apuesto a que todavía quiere saber si voy a acompañarlo a la Casa de los Gritos esta noche,' dijo Severus.
'Sí,' confirmó Lily, 'y para ser honesta, creo que sería buena idea que bajes allí con él.'
'He estado indeciso por ello,' admitió Severus. 'Estoy más que dispuesto a ayudar a Remus en sus transformaciones, pero la perspectiva de tener que volver a lidiar con Potter durante toda una noche–'
'–Por favor, hazlo por Remus,' dijo Lily. 'Sabes que todavía no está cómodo siendo consciente dentro de un cuerpo de licántropo, y probablemente eres el único que comprende al menos un poquito lo que está pasando en su interior.'
'Pero Potter,' dijo Severus con voz quejumbrosa. 'Simplemente no quiero lidiar con Potter.'
'Tus amigos son más importantes que tus enemigos, Sev,' dijo Lily mientras le lanzaba un ojo torcido.
'Tienes razón,' dijo Severus cuando se dio por vencido. 'Lo haré por Remus, pero no quiero convertir en una costumbre bajar allí con ellos durante cada luna llena.'
'No creo que Remus espere eso de ti,' dijo Lily. 'Pero estás siendo un buen amigo haciendo esto por él.'
'¿Quién habría pensado que alguna vez acabaría formando una especie de amistad con un merodeador?' dijo Severus con una amplia sonrisa en el rostro.
'A veces eres todo un misterio para mí, Sev,' dijo Lily, 'pero también me gusta eso de ti.'
'¿No era la hora de almorzar cuando llegaste?' preguntó Severus.
'Lo era,' dijo Lily, 'y estoy segura de que nuestras clases de la tarde han comenzado a estas alturas.'
'¿Estamos saltándonos clases?' preguntó Severus cuando vio el travieso centelleo en los ojos de Lily.
'¡Mira quién habla!' dijo Lily riendo. 'Me gusta la idea de saltarme clases por una vez.'
'Si nos pillan es mejor que nos aseguremos de que cumplimos detención juntos,' dijo Severus, y entonces se le ocurrió una idea repentina. 'Oh, no,' susurró, y se pasó los dedos por el pelo.
'¿Algo va mal?' preguntó Lily con tono de sorpresa ante el repentino cambio de humor de Severus.
'Algo sobre el profesor Slughorn,' dijo Severus con los ojos muy abiertos, 'y charlas.'
Lily estalló en carcajadas. 'Estamos jodidos, ¿no?'
Severus no pudo evitar reír con la risa contagiosa de Lily. 'Sí, lo estamos.'
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N/A El plenilunio de abril de 1976 cayó el miércoles 14.
