Entrando al Ministerio
'Estoy bastante seguro de que bebí varios ladrillos líquidos anoche,' dijo Remus débilmente tras la puerta del baño.
'Estuviste tragando Guinness como si tu vida dependiera de ello,' dijo Severus con tono divertido. Aun así, se asomó por el borde de la puerta del baño para asegurarse de que Remus estaba bien. '¿Necesitas algo?'
'¿Una cura para la resaca, quizá?' dijo Remus mientras se limpiaba las comisuras de la boca. 'Pero apuesto a que no tienes una de ésas escondida en la mochila.'
'No en la mochila,' dijo Severus, 'pero tengo algo más que podría ayudarte.'
'Ahora mismo me alegraría de tomar cualquier cosa,' dijo Remus. Sosteniéndose contra la pared, se las arregló para trastabillar de regreso a la cama y desplomarse, manteniendo los ojos cerrados.
Mientras tanto, Severus había llenado un vaso de agua del grifo y lo metió en las manos de Remus.
Remus abrió los ojos con cuidado para mirar y soltó un gemido sofocado. 'Tienes que estar burlándote de mí.'
'Es lo que madame Pomfrey me dio cuando tuve resaca,' dijo Severus. 'No es ideal pero funciona.'
Con gran esfuerzo, Remus logró beber todo el vaso, pero no parecía remotamente mejor después. 'Mis padres van a venir hoy al Ministerio,' dijo suavemente. 'No pueden verme así.'
'Les diremos que tienes un mal caso de intoxicación alimentaria,' sugirió Severus. 'Pero honestamente, tus padres deberían ser la menor de tus preocupaciones por lo que estamos a punto de afrontar.'
Remus soltó un suspiro frustrado, y Severus supo que era porque acababa de recordar por qué se habían metido de tapadillo en un club para empezar.
'¿Todavía necesitas usar el baño o es seguro para mí ir a darme una ducha?' preguntó Severus.
'Adelante,' dijo Remus adormilado. 'Sólo voy a quedarme tumbado aquí y… dormir un poco… más.'
Estaba bien que Severus siempre tenía una poción para dormir a mano. El agua podía ser un buen remedio contra los dolores de cabeza que inducía el alcohol, pero también lo era el sueño. Unas pocas gotas habían bastado para noquear a Remus por al menos otra hora, y Severus esperaba que fuera suficiente para que se sintiera un poco mejor una vez se despertara de nuevo.
Mientras Severus comenzaba a lavarse el olor rancio a cigarrillo del cabello, algo en su interior estaba comenzando a ponerse un poco celoso. La familia de Remus iba a venir para apoyarlo, pero no la suya. Había opciones de que fuera a recibir una Orden de Merlín en presencia de algunos pocionistas renombrados y la familia Belby, y el anhelo de tener a Lily a su lado para compartir este momento con él estaba comenzando a volverse abrumador.
Sintiéndose frustrado por toda la situación, Severus cerró enérgicamente el grifo de la ducha y se vistió enseguida con la mejor ropa Muggle que tenía.
Cuidadosamente envuelto en una camiseta de manga corta, Severus desenvolvió el espejo de dos direcciones que Lily le había dado, y se dirigió escaleras abajo a la zona de bar del Caldero Chorreante. Allí, en un rincón oscuro al fondo del pub, se sentó y apoyó el espejo en una taza.
'Lily,' susurró Severus. 'Lily, ¿estás despierta?'
'¡Buenos días, Sev!' respondió Lily con entusiasmo.
Severus pudo ver que ella ya estaba completamente vestida y sentada a la mesa Gryffindor. 'Estás levantada terriblemente temprano,' dijo él, '¿U olvidaste que es fin de semana?'
Lily levantó la mirada de manera inocente. 'Algo en la línea los TIMOs y comenzar a tomármelos en serio,' dijo.
'Bueno, mira quién está desarrollando al fin una conciencia moral,' dijo Severus con una sonrisa.
'Me doy cuenta de que algo está molestándote,' dijo Lily. '¿Te importa decirme qué va mal?'
Severus se encogió de hombros, como si estuviera intentando decir que no importaba, pero sabía que era mejor no protestar. 'La familia de Remus va a venir,' dijo. 'Desearía que tú también pudieras haber estado aquí.'
Lily le lanzó a Severus una sonrisa triste. 'Lo siento,' dijo. 'Habría dado cualquier cosa por ser capaz de estar allí, pero tener un novio brillante no es suficiente buena excusa para salir del colegio.'
'Lo sé,' dijo Severus, ya sabiendo que esta conversación no iba a llevar a nada. 'Eso no hace que quiera tenerte cerca ni un poco menos.'
'Sev,' dijo Lily suavemente mientras intentaba pasar la mano a través del espejo, 'volveré a llamarte esta noche, ¿vale? Sólo sal y diviértete con Remus mientras estáis allí afuera.'
Mencionar que habían tenido una sobredosis de diversión anoche sería un movimiento estúpido, considerando que no encajaría en el espacio de tiempo del viaje de tren de Hogsmeade a Londres. 'Quizá visitaremos el Museo Británico,' dijo.
'Eso sería divertido,' dijo Lily. '¿Sabes cuándo exactamente tienes que estar en el Ministerio hoy?'
'Damocles dijo que se encontraría con nosotros en el Ministerio alrededor de mediodía,' respondió Severus. 'Supongo que algunos de los pocionistas que conocimos en la fiesta de Slughorn también estarán presentes.'
'Oí decir a Potter que su padre estará allí,' dijo Lily. 'Eso os dará una gran oportunidad de hablar del capital inicial del que habló durante la reunión de la Joven Orden que tuvimos.'
'Definitivamente haré eso,' dijo Severus, distrayéndose un poco con los rizos saltarines de Lily. Detrás de Lily pudo ver al profesor Slughorn aproximándose a la mesa Gryffindor.
'Señorita Evans,' llamó el profesor Slughorn, y Lily se giró a saludarlo. 'Y hola, Severus, ¿cómo va todo allá abajo en Londres?'
'Bien,' dijo Severus, luchando por no bostezar demasiado alto. 'Creo que voy a pedir un café y el desayuno.'
'Muy bien,' dijo el profesor Slughorn. 'Señorita Evans, ¿podemos, uhm- discutir eso de lo que hablamos antes?'
Severus le lanzó a Lily una ceja alzada, pero todo lo que hizo Lily fue sacudir la cabeza. 'Te lo contaré todo más tarde, Sev,' dijo. 'Lo prometo.'
Enseguida se despidieron, y Severus se encontró volviendo a mirar su propio rostro. Dejó el espejo sobre la mesa, y pidió un desayuno inglés con una olla de café.
Puede que Lily no fuera capaz de estar aquí cuando todo el asunto concerniente a la poción de acónito comenzara a ponerse en marcha, pero al menos se sentía bien por ser capaz de hablar con ella, así que Severus comenzó a desayunar en paz, sintiéndose un poco mejor que antes.
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'Había algo en el agua que me diste, ¿no?' le preguntó Remus a Severus cuando se unió a él a la mesa del desayuno con un plato repleto de humeante comida caliente.
'Sólo algunas gotas de poción para dormir que hice,' dijo Severus. 'Y por lo que parece, funcionó, considerando tu enorme apetito.'
'Gracias por eso,' dijo Remus, ahora rellenándose la cara de patatas asadas.
'Sin problema,' dijo Severus, y desplegó el Profeta de hoy sobre la mesa.
'¿Alguna noticia?' preguntó Remus.
'No ha habido noticias desde hace bastante tiempo,' dijo Severus, 'lo que me parece más preocupante que cuando hay noticias.'
Remus le lanzó a Severus una mirada de duda. '¿Y eso por qué?' preguntó.
'Ésa es la cuestión,' dijo Severus bajando la voz. 'Durante meses, lo más interesante han sido los crucigramas en la última página. No ha habido noticias aparte de la basura habitual de Rita Skeeter, y creo que un montón de noticias reales están silenciándose.'
Todo lo Remus hizo fue mirar tímidamente a Severus, como si todavía fuera demasiado temprano para este tipo de especulaciones oscuras.
'Lo que estoy tratando de decir, Remus,' añadió Severus mientras lo miraba a los ojos, y se inclinaba un poco más cerca. 'Es que no se ha publicado nada de interés periodístico desde que sabemos que hay Mortífagos entre los empleados del Ministerio, que resulta ser la única fuente de noticias mágicas que tenemos.'
Remus asintió comprendiendo. 'Lo pillo,' dijo. 'Lo que estás diciendo es que probablemente están ocultando información importante al público.'
'Exactamente,' dijo Severus, 'y no me gusta un pelo.'
'Espero que no te importe que diga esto, Severus,' dijo Remus después de tragar otro bocado, 'pero siento algo comenzando a latir en el fondo de mi cabeza, y agradecería que pudiéramos dejar las especulaciones para más tarde.'
'Tienes razón,' gruño Severus y arrojó el diario a un lado. 'Y alguien ya hizo el maldito crucigrama.'
'Eres mago,' señaló Remus. '¿Por qué no borras simplemente las respuestas y vuelves a empezar?'
'Porque no podemos usar nuestras varitas fuera del colegio,' dijo Severus con sequedad, y recordó que probablemente podría emplear su capacidad de usar magia sin varita. Prefirió no hacerlo, sin embargo, ya que Remus conociera su capacidad de aparecerse ya era suficientemente malo.
'Tienes razón,' dijo Remus. '¿Alguna idea de cómo vamos a entrar al Ministerio de Magia?'
'El Ministerio está ubicado debajo de Whitehall si no me equivoco,' dijo Severus. 'Está apenas a diez minutos caminando hacia el sur desde aquí.'
'Aunque, ¿no podemos simplemente tomar la red Flu y viajar hasta allí?' preguntó Remus mientras señalaba al hogar abierto del pub.
'No estoy seguro,' dijo Severus. 'Creo que es sólo para los empleados. Debería haber una cabina telefónica allí afuera en algún lugar que sirve de entrada para visitantes.'
'Me parece bien,' dijo Remus. 'Nos queda algo menos de una hora, así que sugiero que cojamos nuestras cosas y nos preparemos para hoy.'
Un momento después, estaban encaminándose hacia Whitehall, y contra sus expectativas, había comenzado a llover.
'¿De verdad vas a llevar eso al Ministerio?' preguntó Remus mientras observaba la ropa de Severus.
'Mi vestuario consiste en túnicas escolares y camisetas de bandas,' dijo Severus, 'y como me niego a llevar mi túnica del colegio fuera del colegio, el Ministerio simplemente tendrá que soportarlo.'
Remus no dijo nada, sino que sólo sonrió ante la idea de Severus entrando al Ministerio con el aspecto de un Muggle. 'Creo que veo una cabina telefónica allí,' dijo. ¿Podría ser la entrada?'
Una cabina telefónica roja estaba junto a un muro repleto de grafitis. 'Es la única a la vista,' dijo Severus. 'Intentémoslo, ¿vale?'
Juntos se apretujaron dentro de la cabina telefónica y cerraron la puerta. Estaba estrecho, pero afortunadamente para Severus y Remus, ambos eran lo bastante flacuchos para dejar espacio para respirar.
'¿Ahora qué?' preguntó Remus.
'Creo que había un número que tenemos que marcar,' dijo Severus, tratando de escarbar profundamente en su memoria para ver si recordaba cómo se hacía.
'Consultaré la guía telefónica,' dijo Remus, y cogió el pesado libro que estaba colgando de una cuerda a un lado del teléfono. La hojeó, y finalmente pareció haberlo encontrado, oculto bajo la letra "M".
'Ministerio de Magia,' dijo Remus mientras le mostraba a Severus el nombre, oculto a plena vista entre otros nombres comerciales.
Severus levantó el receptor y levantó la mirada al dial. 'Sólo dilo en voz alta y lo marcaré.'
'Es seis… dos… cuatro… otro cuatro… y otro dos,' dijo Remus.
Una vez el dial rodó a su lugar de nuevo, una fría voz comenzó a resonar a través de la cabina telefónica. 'Bienvenidos al Ministerio de Magia. Por favor, declare su nombre y asunto.'
'Uhm… Severus Snape,' dijo Severus. 'Estoy aquí con Remus Lupin para una reunión con pocionistas.'
'Gracias,' dijo la voz. 'Visitante, por favor, coja la insignia y colóquela en la parte delantera de su túnica.'
Dos insignias cuadradas plateadas salieron traqueteando por la tolva de metal, llevando sus nombres y el motivo de su visita.
'Visitantes del Ministerio,' continuó la voz, 'se requiere que se sometan a un registro y presenten sus varitas para registrarlas en el mostrador de seguridad, que está situado en el extremo más lejano del Atrio.'
Se las engancharon en la ropa, la cabina telefónica comenzó a temblar, y se hundió despacio en el suelo. Por un momento, nada salvo oscuridad los rodeó, pero finalmente una luz comenzó a aparecer a través de las ventanas de la cabina telefónica.
La puerta de la cabina telefónica se abrió de golpe, y Severus y Remus se encaminaron velozmente hacia el final del enorme Atrio, espléndidamente decorado.
'Qué hermoso lugar,' dijo Remus mientras miraba alrededor fascinado.
'Ciertamente lo es,' dijo Severus, sin sorprenderse por cómo Remus estaba admirando el histórico lugar.
A mitad de camino del vestíbulo pasaron la fuente de los Hermanos Mágicos, y en el otro extremo encontraron el Mostrador de Seguridad.
'Estamos aquí para registrar nuestras varitas,' le dijo Severus a la bruja que estaba sentada tras el escritorio.
La bruja extendió la mano, y tanto Severus como Remus le entregaron sus varitas.
Primero escaneó la varita de Severus dejándola caer en un extraño instrumento metálico. 'Hecha de acebo, once pulgadas, núcleo de pluma de fénix, en uso durante casi un año. ¿Es eso correcto?' preguntó.
'Eso es correcto,' dijo Severus, de repente volviendo a recordar que esta varita había pertenecido una vez al hijo de Lily.
'Veamos aquí,' dijo la bruja cuando dejó caer la varita de Remus en la báscula de metal. 'Hecha de ciprés, diez pulgadas y cuarto, conteniendo un solo pelo de unicornio, en uso durante casi cinco años. ¿Es eso correcto?'
'Eso es correcto,' confirmó Remus, y volvió a meterse la varita en el bolsillo cuando la bruja se la devolvió.
'Creo que las personas que están buscando ya están detrás de ustedes,' dijo la bruja con una sonrisa.
Damocles, junto a su esposa, su hijo recién nacido, y varias personas que Severus reconoció de la fiesta de Slughorn, ya estaban allí.
'Me alegro de volver a veros,' dijo Damocles. 'Por favor, seguidnos. Logramos conseguir nuestra propia sala de conferencias para el día.'
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N/A Whitehall (road) está directamente conectada con el número 10 de Downing Street, que todos conocemos como la casa del primer ministro británico Muggle. (Desde el 4 de abril de 1976, Leonard James Callaghan de Cardiff era el primer ministro Muggle.) La calle también está conectada con la Plaza del Parlamento. En otras palabras, el Ministerio de Magia está situado directamente debajo del centro político británico.
N/A 62442 era el número que deletreaba "magia" en los mensajes de texto "anticuados."
