Los Unicornios no Pertenecen a los Establos
Fue Dumbledore quien había llevado a Severus la confirmación de que, en efecto, había sido Mulciber quien estaba empleando la Maldición Imperius para hacer bromas a la gente, y con eso, Mulciber también fue sacado del dormitorio Slytherin y llevado a una parte diferente del castillo donde pudiera estudiar para los exámenes sin interrumpir a más estudiantes.
Una vez Mulciber hubo abandonado el dormitorio, dos preguntas surgieron en la mente de Severus. La primera se la había hecho antes, que era cómo sabía Mulciber dónde estaba su laboratorio para empezar, y una segunda pregunta, que era debida al hecho de que algo había cambiado significativamente del pasado de su futuro.
En la vida anterior de Severus, Mulciber nunca había abandonado Hogwarts hasta la graduación. Severus lo consideró por un tiempo, hasta que llegó a la comprensión de que podía ser él mismo la verdadera causa de la decisión de Mulciber de cambiar de colegio. Ni él, ni Evan ni Regulus estaban ya interesados en unirse a las filas del Señor Tenebroso. Claro, había multitud de Slytherin, e incluso miembros de otras casas, que apoyaban la causa que el Señor Tenebroso había establecido, pero el verdadero núcleo de estudiantes que querían unirse a las filas como verdaderos Mortífagos simplemente se había derrumbado. Era mucho más probable que Durmstrang tuviera una mayor selección de futuros Mortífagos, y tendría sentido para Mulciber trasladarse allí y rodearse de más personas con ideas afines.
Contra su propia voluntad, Severus tuvo que admitir que Dumbledore había tenido razón desde el principio. Que Mulciber permaneciera en Hogwarts a pesar de todo lo que había hecho sería la mejor opción considerando las circunstancias, y ahora no había nada que pudiera hacerse para evitar que se marchara.
Severus apenas pudo ver a Lily después de su breve momento en la enfermería. No porque todavía estuviera enojada con él por confesar que había empleado una Maldición Imperdonable, sino porque con la conciencia de que los exámenes estaban tan cerca, ella había acabado acaparando parte de su propio suministro de Filtros Calmantes, y tuvo que pasar la mayor parte de su tiempo en su propia casa terminando los impresionantes montones de deberes y proyectos en grupo que todavía tenía pendientes.
Hay que admitir que a Severus no le importó tanto que ella estuviera concentrándose por entero en su educación para variar, en lugar de a los incontables proyectos de pociones que tenía en marcha dentro del laboratorio. El Félix Felicis en el que había estado trabajando desde enero seguía hirviendo suavemente en un rincón del laboratorio, y debería estar listo dentro de una semana. Lo que Lily estaba planeando hacer con él exactamente, sin embargo, todavía era desconocido para él.
Hoy era el día de la transformación mensual de Remus. La Joven Orden se había reunido en el Gran Comedor para ello, y consideraron regresar al embarcadero, o unirse a Remus en la Casa de los Gritos donde estaba destinado a ir para sus transformaciones. Una cosa estaba clara, sin embargo, todos iban a estar a su lado a pesar de ser el último fin de semana antes de los exámenes. Algunas cosas se consideraban más importantes que recibir un Extraordinario en una asignatura, y apoyar a tus amigos era una de ellas.
'Dumbledore me dijo cuando estábamos en la enfermería que los unicornios van a ser devueltos a la libertad hoy,' dijo Lily. 'Podríamos acudir a Hagrid y ver si podemos estar presentes cuando ocurra.'
'¡Eso me encantaría!' dijo Regulus alegremente. '¿Podemos ir nada más terminar de desayunar?'
'Dijo el único del grupo que no tiene que enfrentarse a sus TIMOs hasta dentro de un año,' dijo Mary con una mirada escéptica. 'Pero estoy de acuerdo contigo. Me gustaría ver a los unicornios ser devueltos a la libertad.'
Justo junto a Severus, Lily había comenzado a devorar su desayuno. '¿Qué?' dijo ella después de ver a Severus mirarla divertido, 'me he apegado a esos unicornios. Quiero ver que vuelven al bosque a salvo.'
'Sólo una cosa antes de que salgamos,' dijo Severus. 'Tu, uhm–gran proyecto estará listo en exactamente una semana desde ahora.'
'Sé que lo estará,' dijo Lily mientras usaba un cáliz lleno de zumo de calabaza para tragar la comida. '¿Qué hay de ello?'
'Creo que estás olvidando algo importante,' señaló Severus mientras tomaba un sorbo de café.
Lily levantó la mirada tímidamente a Severus. '¿Es esencial?' preguntó.
Severus se encogió de hombros de modo indiferente. 'Sólo si no quieres tirar seis meses de trabajo duro por el desagüe.'
Los ojos de Lily se ensancharon de miedo. 'Por favor, dime qué es lo que estoy olvidando,' dijo con voz tímida. 'No seré capaz de vivir conmigo misma si lo jodo en la última semana de su etapa de preparación.'
'Todavía tienes que añadir citrino pulverizado a la solución hoy,' dijo Severus. 'Si no lo haces, acabará pegándose al caldero como goma de mascar.'
'¿Crees que el profesor Slughorn tiene algo de citrino?' preguntó Lily, y comenzó a moverse incómoda en su asiento. 'Por favor, dime que lo tiene.'
Del bolsillo interior de su túnica, Severus sacó una pequeña piedra amarilla clara y se la entregó a Lily. 'No puedo garantizar que sea capaz de lograr esto la próxima vez,' dijo mientras la miraba. '¿Quieres ir a hacer esto antes de que nos dirijamos a los terrenos?'
Pareciendo una niña que acaba de recibir el regalo de Navidad que había estado ganándose todo el año, Lily agarró a Severus por la túnica y lo arrastró fuera del Gran Comedor hasta el laboratorio.
'Pero, ¿qué hay de los unicornios, Evans?' gritó Potter mientras se encaminaban fuera del Gran Comedor.
'Nos reuniremos allí con todos más tarde, Potter,' gritó Lily en respuesta. '¡Sev y yo tenemos algo importante que hacer!'
Enseguida Severus abrió la puerta del laboratorio de modo que Lily pudiera correr hasta el caldero donde tenía hirviendo su Félix Felicis.
'Es una piedra bonita, ¿no?' dijo Lily mientras la sostenía contra la débil luz que llegaba del algo. '¿Dónde lograste encontrarla?'
'La encargué hace un tiempo,' dijo Severus. 'No pude encontrarla entre los suministros de Slughorn y ya tenía la sensación de que lo olvidarías, así que la conseguí para ti.'
Lily se sentó frente al caldero y levantó la mirada a Severus con adoración. 'Mi novio me compró una piedra bonita,' dijo alegremente. 'Lástima que tenga que convertirla en polvo para la poción.'
Severus se sentó a su lado y no pudo evitar sonreír ante su felicidad por algo tan simple como obtener una gema ordinaria. 'Mejor coge ese mortero y el mazo para aplastarla entonces,' dijo.
'¿Qué tal si lo haces por mí?' dijo Lily mientras le tendía el mortero. 'Tus manos son mucho más fuertes que las mías.'
Cuando Lily dejó caer la gema en el mortero, Severus se puso a trabajar aplastándola en pedazos más pequeños. 'Estaba preguntándome,' dijo, '¿para qué exactamente estabas planeando emplear el Félix Felicis?'
'Todavía estoy indecisa,' dijo Lily. 'Quizá podría divertirme un poco con él durante el verano, pero por otra parte, esta guerra…'
'No confiaría en el Félix para salvarte la vida,' dijo Severus, 'pero creo que sería sensato guardarlo para un momento en que pueda ser necesario más que para divertirse.'
'Supongo que tienes razón,' dijo Lily, pero parecía un poco desilusionada de todos modos. '¿Estás preparado?'
Severus le devolvió el mortero con el citrino aplastado. 'Si has hecho todo adecuadamente los últimos meses, la poción debería volverse del mismo color que la piedra.'
Con mucho cuidado, Lily cogió un poquito de polvo de citrino entre los dedos y lo esparció uniformemente en la poción mientras removía con la otra mano. La poción incolora estaba ganando lentamente un leve color dorado, y después de un rato comenzó a parecer que la luz del sol estaba atrapada dentro del caldero.
'Perfecto,' susurró Lily emocionada. 'Ahora todo lo que necesitamos hacer es dejarla hervir durante una semana para dejar que se fortalezca.'
'Bien hecho,' dijo Severus cuando bajó la mirada a la brillante poción, 'acabas de lograr crear una de las pociones complicadas conocidas por los brujos.'
'Esto es un impulso de confianza,' chilló Lily con deleite. 'No puedo esperar a que esté terminada.'
'¿Qué tal si nos encaminamos a los terrenos antes de que los unicornios se marchen?' sugirió Severus. 'No quiero perderme ver a esos potrillos volver a pastar en el bosque.'
Lily abarcó el rostro de Severus con las manos y le plantó un apasionado beso en los labios. 'Gracias por salvar mi poción, Sev. De verdad te lo agradezco.'
Severus estuvo seriamente tentado de comenzar a devolverle el beso y pasar sólo un poco más de tiempo en el laboratorio, pero la perspectiva de ver a los unicornios regresar al bosque después de todo el trabajo duro estaba ganando la batalla en su mente.
Habían regresado justo a tiempo. Los unicornios ya habían sido sacados de los establos por el profesor Kettleburn, y Hagrid llevaba su ballesta para conducirlos de regreso al bosque a salvo.
'¿Dónde habéis estado?' preguntó Evan. 'Hemos estado esperando que aparecierais.'
'En el laboratorio,' dijo Severus. 'Teníamos que vigilar un proyecto primero.'
'Sí, vale,' dijo Evan con un bufido. 'Espero que os hayáis divertido allí abajo, colega, pero estos unicornios no van a esperarnos.'
'Sólo reuníos alrededor de la manada, ¿vale?' ordenó Hagrid. 'Vamos a llevarlos al bosque. ¡Seguidme!'
El grupo hizo lo que les dijo, y formaron un círculo abierto alrededor de los unicornios mientras Hagrid encabezaba la marcha hacia el Bosque Prohibido.
'Hagrid,' llamó Severus mientras corría hacia el frente. 'Hagrid, ¿tienes alguna idea de por qué los Mortífagos iban tras los unicornios?'
'Tengo algunas,' gruñó Hagrid mientras agarraba su ballesta con fuerza. 'Como ya sabes, sus alicornios tienen poderes curativos, no muy distintos de los bezoares. Tengo la sensación de que sólo querían una manera rápida de poner sus manos en ingredientes caros.'
No parecía el estilo del Señor Tenebroso preocuparse tanto por crear pociones sanadoras, pero por otra parte, el hombre daría cualquier cosa por vivir para siempre. Hacer que sus seguidores mataran los unicornios para evitar que sus propias manos se mancharan por matar algo puro podía ser la mejor respuesta hasta ahora.
Después de un rato habían llegado al lugar donde habían sido atacados. La profesora Sprout había hecho un gran trabajo plantando nuevos árboles, ya que habían alcanzado en cuestión de semanas el mismo tamaño que los árboles que se habían quemado.
'Parece que este pedazo de bosque está claro,' dijo Hagrid. 'Hora de dejarlos esparcirse.'
Algunos de los unicornios mayores aprovecharon la primera oportunidad que tuvieron para desaparecer entre los árboles, pero los más jóvenes exigieron ser acariciados antes de correr detrás de su manada. El potro dorado del que Severus había estado cuidando estaba caminando en círculos alrededor de sus pies, demandando un último abrazo.
Severus se agachó sobre una rodilla para acariciar al pequeño unicornio por última vez. 'Cuídate, pequeño,' le susurró al potrillo.
Con un último salto, el unicornio corrió tras su madre, su pelaje dorado todavía reluciendo a la luz del sol mientras se abría paso a través de los árboles.
'Qué pena verlos marchar,' dijo Regulus con un gemido. 'Estaba comenzando a cogerles cariño de verdad.'
'Nunca pensé que te vería implicarte así con los caballos, Sev,' dijo Lily cuando se acercó a él. 'Las clases de Cuidado de Criaturas Mágicas del próximo año van a ser divertidas para ti.'
'Quizá,' dijo Severus suavemente mientras continuaba mirando en la distancia. El pequeño unicornio dorado se había marchado hacía rato, pero en las sombras había captado la vista de un par de relucientes ojos blancos devolviéndole la mirada a través de un grupo de arbustos.
El threstal aún estaba allí, y todavía estaba siguiéndolo.
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N/A El citrino es una gema y parece miel clara solidificada. En la sanación tradicional, se cree que el citrino trae buena fortuna y buena suerte, por lo que a menudo es llamado la "piedra del éxito". Supuestamente también protege de la energía y acontecimientos negativos. Todo esto es la razón por la que escogí esta piedra como ingrediente del Félix Felicis.
N/A El cuerno del unicornio también es conocido como alicornio. Durante la Edad Media y el Renacimiento era considerado el remedio más caro y reputado, y se creía que influía en la alquimia por la medicina espagírica (medicina herbal producida por procedimientos alquímicos). Estaba destinado a purificar y combatir la enfermedad. Esto no acabó hasta el siglo XVIII, cuando se hizo público que los "cuernos de unicornio" eran, de hecho, dientes de narval.
