N/A Preparaos para un poco de smut.
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El Espejo de Oesed
Cualquier pensamiento relativo a los Horrocruxes y la varita de saúco fue empujado al fondo de la mente de Severus en el momento que los exámenes continuaron. Se había encerrado en el laboratorio durante el examen de pociones que se celebró el lunes, y empleó ese tiempo para repasar algunas cosas para Cuidado de Criaturas Mágicas. Era la única asignatura que no había seguido durante su primera vida, después de todo.
El examen de Cuidado de Criaturas Mágica resultó ser práctico en su mayor parte. Tuvieron que identificar Knarls que estaban ocultos entre erizos; demostrar el manejo correcto de un Bowtruckle y escoger entre una amplia selección de alimento lo que le darías a un unicornio enfermo. También tuvieron que dibujar un Porlock de memoria. No es que Severus fuera incapaz de volver a visualizar un Porlock de cuando les fueron presentados, pero esta vez Lily no estaba allí para salvarlo de sus atroces habilidades artísticas. Quizá acabaría con una lista de calificaciones que no serían completamente Es después de todo.
Para el miércoles su examen de música tenía que ser el más divertido hasta ahora, ya que todo lo que tuvieron que hacer fue demostrar que habían mejorado desde el comienzo del año y eran capaces de trabajar juntos como grupo. Esa misma noche tuvieron que rellenar una carta estelar en blanco para Astronomía, e identificar todas las lunas de Júpiter. Historia de la Magia señaló el último día de exámenes. Severus había escrito varias páginas en relación a la legislación de varitas, las revueltas de los Duendes en el siglo dieciocho y el Estatuto del Secreto. Más que suficiente para recibir un garantizado "Extraordinario" en su lista de calificaciones.
El ambiente en el castillo había cambiado significativamente en el momento que todos los estudiantes de quinto y séptimo año corrieron fuera del Gran Comedor. Aparte de Regulus, toda la Joven Orden se había encaminado a los terrenos, y se sentaron a la sombra de un árbol junto al lago.
'¡Hecho!' dijo Sirius emocionado cuando se tiró en la hierba. '¡Completamente hecho!' Ahora todo lo que nos queda es el banquete de fin de año mañana, y después de eso finalmente iré a empacar mis cosas y me mudaré con los Potter.'
'¡Este verano va a ser fantástico!' dijo Potter en acuerdo. 'Ir a la orilla del mar, jugar a Quidditch en el jardín, andar por el Callejón Diagon…'
'Todos deberíais venir al Callejón Diagon,' dijo Frank. 'Es donde mamá tiene su tienda. Evan y yo estaremos trabajando allí la mayor parte del verano, así que también podríamos reunirnos allí uno de estos días.'
'Eso me encantaría,' dijo Mary. 'Reggie y yo ya estábamos planeando encontrarnos allí porque vive en Londres. Todos deberíamos tener una reunión y pensar en todo lo que queremos hacer con la Joven Orden el próximo año.'
'¿Qué tal el encantamiento Patronus?' sugirió Sirius. 'Recuerdo que Severus lo mencionó una vez. ¿Es útil?'
'Eso es algo que podría pedirles a mamá y papá que me enseñen durante el verano,' dijo Frank. 'Aunque es magia muy avanzada; y bastante complicada.'
'¿Qué es exactamente el encantamiento Patronus?' preguntó Lily. 'Creo que he oído de él antes, pero no estoy segura de lo que hace.'
Fue Severus quien respondió. 'El encantamiento Patronus es una fuerza positiva,' explicó. 'Es una parte de la magia muy complicada que canaliza tus recuerdos felices y los transforma en un escudo, o en un espíritu guardián formado por completo si se hace adecuadamente.'
'Suena bien,' dijo Evan. 'Pero, ¿a qué te refieres con espíritu guardián, y contra qué protege?'
'Por espíritu guardián me refiero a un Patronus corpóreo completo que habitualmente toma la forma de un animal,' dijo Severus mientras se volvía hacia Evan. 'Está destinado a protegerte de criaturas que se alimentan de los recuerdos felices, como los dementores o los lethifolds.'
'Suena como un hechizo bastante útil entonces,' dijo Evan. '¿Alguna opción de que podrías tenerlo dominado para el final del verano, Frank?'
'Bueno, como dijo Severus,' dijo Frank encogiéndose de hombros, 'es una parte de la magia muy complicada, pero veré qué puedo hacer.'
La perspectiva de que Fran aprendiera a conjurar el encantamiento Patronus para que todos aprendieran dejó a Severus un poco más tranquilo. Si en efecto Hogwarts iba a ponerse bajo alta seguridad para el comienzo del nuevo año escolar, los dementores estaban destinados a emplearse como guardas a las órdenes del ministerio. El actual Ministro de Magia, después de todo, había asegurado Azkabán aún más empleando más dementores. No sería una sorpresa que el ministro Minchum planeara hacer lo mismo en Hogwarts.
Finalmente acompañados por Regulus, la Joven Orden pasó el resto de la tarde en los terrenos. Incluso habían hecho una rápida excursión donde Hagrid para charlar, ya que probablemente no serían capaces de hacerlo en el momento que abordaran el tren a casa.
Lily, que estaba de un humor extremadamente frívolo desde que había salido del Gran Comedor, había estado poniéndose bastante tocona con Severus. Algo por lo que no le apetecía protestar lo más mínimo, y disfrutó los muchos dulces besos que había estado plantando por todo él a lo largo del día.
Después de cenar, Lily había tomado a Severus de la mano y lo arrastró lejos del grupo, sólo para terminar morreándose sin sentido en un rincón abandonado de las mazmorras.
Bastante seguro de que nadie estaba observando, Severus había metido las manos por debajo de su camisa y comenzado a abrirse paso acariciando hasta que encontró sus pechos y comenzó a provocar los pezones entre los dedos.
A Lily parecía gustarle, ya que comenzaron a debilitarse sus rodillas y dejó escapar un gemido sofocado. 'Te deseo, Sev,' le susurró al oído, haciendo que se inclinara más cerca y la empujara contra el muro.
'Parece que tú también me deseas,' dijo Lily seductoramente, y cuando se mordió el labio Severus sintió que sus pantalones se volvían terriblemente estrechos. '¿Quieres llevar esto al laboratorio?'
Un grave debate se inició dentro de la mente de Severus. La calidez que salía de sus pechos mientras los sostenía en las manos era demasiado buena como para dejarla ir. Suavemente rozó los labios en su cuello, preguntándose si este juego iba a llevar a algo más. '¿Es sensato que esté haciendo esto?' preguntó.
'Sólo si lo deseas,' dijo Lily, y Severus pudo sentir que estaba esperando ser decepcionada una vez más.
El leve palpitar en sus pantalones estaba comenzando a volverse abrumador. Las dos voces en su cabeza habían comenzado a gritarse. Por una parte deseaba rendirse a la lujuria y complacerla de todas las formas posibles, pero por otro lado se le estaban ocurriendo docenas de pequeñas excusas de por qué tener sexo sería una idea terrible.
Inhalando el aroma almizclado de Lily mientras exponía el cuello, el deseo de probar más de ella había comenzado a ganar la lucha interna. Con otro rápido vistazo para asegurarse de que no había nadie cerca, le levantó la camisa y empujó su sostén fuera del camino, exponiendo un duro pezón rosado al frío aire de las mazmorras.
Sorprendido por su propio atrevimiento, Severus bajó la cabeza y puso los labios alrededor del pezón frío, aleteando suavemente contra él con la lengua. Lily echó la cabeza atrás, dejó escapar un gemido muy distinto que el de antes, y le aferró el cabello con los puños como si dijera que no quería que parara. Fue entonces que la lujuria venció a la razón.
Severus dejó caer su camisa y la tomó de la mano para conducirla al laboratorio. Si en efecto iban a hacer esto, mejor en un lugar que fuera cómodo y caliente, y donde estuviera seguro de que no pudieran ser interrumpidos de repente.
'¿Tienes la llave?' preguntó Severus mientras buscaba a tientas en sus bolsillos. 'Parece que yo no la tengo.'
Lily enseguida comenzó a palmearse la túnica en busca de la llave. 'Creo que yo tampoco la tengo, Sev,' dijo con una mirada de shock en el rostro. '¿Estás absolutamente seguro de que no la tienes?'
Severus levantó la mirada a la puerta, y toda la excitación del momento anterior fue instantáneamente reemplazada por un intenso temor. 'Lily, ninguno de nosotros está dentro,' dijo con un nudo en la garganta. 'Se supone que la puerta no se revela sin la llave.'
Temiendo ambos lo peor, Lily le dio un suave empujón a la puerta, y se reveló abierta.
'No,' dijo Lily con un sollozo seco. '¡NO PUEDE SER!'
El laboratorio, una vez tan pulcramente organizado, estaba arruinado. Los pocos calderos que seguían en uso estaban derramados y vacíos. Los libros que habían estado colocados en las estanterías habían sido arrojados a la chimenea, no dejando nada salvo rastros de cenizas flotando por la habitación. Cientos de viales de pociones estaban tirados rotos y diseminados por el suelo, reluciendo como diamantes a la pálida luz del lago.
'No,' repitió Lily con voz temblorosa, corriendo hacia las estanterías y bajando al suelo. 'Mi Félix…'
Severus todavía pudo ver algunas de las cubiertas de los libros que habían sido quemados en la chimenea. Eran todos sus libros del colegio. Los libros de su madre, y las sucias manos de alguien se habían tomado la libertad de destruir lo poco a lo que todavía tenía cariño.
Las manos de Severus habían comenzado a temblar de la cólera que estaba aumentando en su interior, pero sabía que enfurecerse no iba a suponer una diferencia en esta violenta situación.
'Todo ha desaparecido,' lloró Lily desde detrás del escritorio. 'Mi Félix… todo ello… ¡DEBERÍA HABERLE PUESTO UN ENCANTAMIENTO IRROMPIBLE!'
El súbito estallido de Lily hizo que Severus saliera de su estado furioso, y se arrodilló en el suelo a su lado.
Con el rostro manchado de lágrimas, Lily estaba tanteando por el suelo en un desesperado intento de encontrar algún vial que no se hubiera roto. 'Meses de trabajo duro… meses… ¿quién haría algo así…?'
Con ambas manos, Severus impidió que tanteara por el suelo. 'Cuidado,' dijo lo más calmado que pudo, 'todo está cubierto de cristales.'
A Lily no pareció importarle y continuó buscando por el suelo, pequeños cortes ya haciendo que la sangre goteara de las yemas de sus dedos.
Con más fuerza, Severus agarró a Lily por la cintura, la puso en pie y envolvió los brazos a su alrededor en un estrecho abrazo. En el momento que lo hizo, Lily dejó salir todo y comenzó a sollozar ruidosamente contra su pecho.
Por un momento, Severus sólo la abrazó. No sólo para calmarla a ella, sino también a sí mismo. Tenía una idea de quién estaba detrás de todo esto…
En la estantería detrás de Lily, un leve resplandor dorado llamó su atención de repente. La caja que le había dado Lily una vez como regalo seguía allí, como si fuera considerada poco importante para ser destruida. Justo contra ella, en el mismo borde exterior del estante, estaba uno de los viales en que Lily había almacenado su Félix Felicis.
Temeroso de que el vial pudiera resbalar y caer de repente, Severus empujó a Lily a un lado y lo cogió del estante. Sacó su varita, y enseguida conjuró un Encantamiento Irrompible en él para asegurarse de que nada pudiera ocurrirle. 'Un vial ha sobrevivido,' dijo mientras se lo presentaba a Lily.
'Oh, gracias a Dios,' dijo Lily sonriendo a través de sus sollozos mientras le cogía el vial de las manos. 'Queda uno… de verdad queda uno.'
'Intentemos encontrar algo más que pueda haber sobrevivido,' sugirió Severus. 'Si encuentras algo, mételo en la caja que me regalaste.'
Lily asintió comprendiendo, se limpió el resto de las lágrimas y metió el último vial restante de Félix Felicis dentro de la caja.
Aunque sus esperanzas eran muy escasas, lo primero que miró Severus fue ver si alguno de los libros podía haber sobrevivido al fuego mientras Lily comenzaba a recoger algunos viales restantes que estaban desparramados por el suelo.
Todos sus libros de pociones habían desaparecido. Lo poco que había heredado de su madre se había convertido en humo por completo. Una oleada de tristeza comenzó a cubrirlo cuando volvió las páginas negras con el atizador. Quería darse la vuelta y hablarle a Lily de ello, pero se detuvo a medio camino, y su corazón que había estado corriendo con furia de repente se saltó un latido.
No lo había notado antes, porque ya no estaba allí. Una leve brizna de esperanza se fue de inmediato por el desagüe ante la perspectiva de que podía haberse quemado, también se borró de repente con la racionalización de que significaba que el marco todavía tenía que estar por alguna parte. El retrato de familia que Petunia había pintado para él durante la Navidad había desaparecido. Fue robado y estaba destinado a acabar en malas manos, poniendo a toda su familia en peligro.
'Lily,' dijo Severus débilmente. '¿Crees que encontraste algo importante?'
'Eso creo,' dijo Lily mientras llevaba la caja en las manos. '¿Algo va mal?'
'Tenemos que marcharnos… ahora,' dijo Severus, y arrastró a Lily por la manga directamente fuera del laboratorio y cerró la puerta tras de sí. Como si fuera el modo de la habitación de decirles que ya no eran bienvenidos, la cerradura chasqueó, y la puerta se fundió con el muro.
'¿Qué está pasando?' preguntó Lily, confundida por el súbito cambio de idea de Severus.
Sin pronunciar palabra, Severus arrastró a Lily con él fuera de las mazmorras y comenzó a encaminarse hacia la Gran Escalera. 'Necesitamos ocultar esa caja por ahora,' dijo, jadeando por subir corriendo los muchos tramos de escaleras. 'La Sala de Menesteres servirá. Te lo explicaré cuando estemos dentro.'
Tres veces caminó Severus a lo largo del muro de la Sala de Menesteres, murmurando "Necesito un lugar donde esconder mis pociones", hasta que las puertas se revelaron.
Apresuradamente, Lily y Severus se encaminaron dentro, haciendo que Lily diera un paso atrás cuando vio que la sala era completamente diferente de cómo era durante las reuniones de la Joven Orden. 'Wow,' dijo, 'este lugar es enorme.'
Hileras e hileras de viejas pertenencias estaban apiladas unas encima de otras, creando un enorme laberinto dentro de una sala que una vez había parecido ser mucho más pequeña.
'Tenemos que ocultar esto en alguna parte,' dijo Severus mientras cogía la caja de las manos de Lily. 'Deja que me encargue.'
Mientras Severus iba en busca de un lugar para ocultar la caja, Lily deambuló, distrayéndose con todos los extraños objetos que la rodeaban.
Memorizando el número de giros a izquierda y derecha que estaba dando, Severus finalmente se topó con un objeto que no había visto en mucho tiempo.
Por un momento se quedó hipnotizado por él, del mismo modo que lo había hecho cuando se cruzó con él por primera vez.
'Lily,' llamó Severus. 'Lily, ¿estás en alguna parte?'
'Aquí,' dijo Lily en la distancia. 'Encontré algo bonito.'
'También yo,' dijo Severus. '¿Podrías venir hasta aquí, por favor?'
Lily no respondió, así que Sevrus dejó la caja en el suelo con el fin de ir por ella. Mostrarle el Espejo de Oesed no era algo que quisiera dejar pasar. No ahora que de repente tenía la oportunidad de pararse ante él con ella.
'Aquí estás,' dijo él, y bajó la mirada a las manos de Lily. '¿Qué tienes ahí?'
'Encontré una bonita diadema,' dijo Lily mientras miraba la diadema con admiración. 'Bastante bonita, ¿no crees?'
Lily ya estaba a punto de ponérsela en la cabeza antes que Severus se la arrebatara de las manos de repente. 'No sabes dónde ha estado esto,' dijo mientras ponía la diadema encima del busto de un feo y viejo hechicero. 'Podría ser peligroso.'
Los labios de Lily se afinaron por el comentario de Severus. 'Probablemente tienes razón,' dijo admitiéndolo. 'No es una gran joyería de todos modos. Aun así una cosa bonita, sin embargo.'
'Tengo algo mucho más emocionante que mostrarte,' dijo Severus mientras la tomaba de la mano. 'Te encantará. Te lo garantizo.'
Severus desanduvo sus pasos hasta que volvió a ver el espejo. 'Aquí está,' dijo con un gesto hacia el espejo.
Lily miró el espejo con suspicacia. '¿Qué tiene tan especial?' preguntó.
'Hay una cita grabada en el marco,' dijo Severus mientras señalaba las palabras polvorientas. '¿Puedes descifrarla?'
'Oesed lenoz aro cute doni sort soru tort seumon,' leyó Lily con gran dificultad. '¿Se supone que es un idioma antiguo o algo?'
'No lo es,' dijo Severus con una amplia sonrisa. 'Sólo trata de descifrarlo.'
Lily siguió mirando las extrañas palabras, pero después de un rato se encogió de hombros y se dio por vencida. 'Ni idea,' dijo. 'Tú eres el experto en acertijos aquí.'
'La respuesta está justo ante ti,' dijo Severus. 'Las palabras están reflejadas porque es un espejo.'
Un par de veces más los ojos de Lily pasaron sobre las palabras, esta vez leyéndolas de derecha a izquierda. 'Oh, lo pillé,' dijo de repente. 'Nomues trot uros tros inod etuc ora zonel deseo. No muestro tu rostro sino de tu corazón el deseo. ¿Qué se supone que significa?'
Severus había encontrado el espejo dentro de un aula abandonada durante aquel año en que se les requirió a los maestros que protegieran la Piedra Filosofal. Asegurar la piedra dentro del espejo había sido el proyecto de Dumbledore, aunque no estaba seguro de cómo el anciano había logrado hacerlo exactamente.
Era Lily la que había estado viendo parada a su lado, pareciendo tan viva como lo estaba en este preciso momento. Había sido un doloroso golpe descubrir que el espejo había sido sacado de repente del aula abandonada. Había malgastado tantas de sus noches ante él, deseando que el reflejo en el espejo hubiera sido real.
'¿Qué ves?' preguntó Severus cuando la colocó adecuadamente ante el espejo.
'Bueno, a nosotros,' dijo Lily escéptica. 'Obvio de algún modo, ya que somos nosotros quienes estamos ante él.'
'¿Sólo nosotros?' preguntó Severus, sintiéndose esperanzado.
La mirada de escepticismo de Lily de repente se convirtió en una mirada de asombro. 'Wow, Sev,' murmuró. '¿Cómo es que…? ¿Puedes ver lo que yo veo?'
'No lo creo,' dijo Severus. '¿Te importa contármelo?'
Las comisuras de su boca comenzaron a formar una sonrisa, y luego su rostro se puso rojo. 'No antes de que me digas lo que ves.'
'Sólo a nosotros,' dijo él. 'Nosotros envejeciendo, en realidad.'
En el momento que lo dijo, supo que era mentira. Sí los veía juntos, pero era el reflejo perfecto de cómo estaban parados.
La sonrisa de Lily se borró de su rostro. 'Si se supone que esto muestra el verdadero deseo de tu corazón,' dijo mientras miraba al suelo, 'entonces prefiero no compartirlo contigo todavía.'
Desanimado de algún modo por el súbito cambio de humor de Lily, Severus se rindió. 'Cuandoquiera que estés preparada,' dijo.
'¿Podemos marcharnos?' preguntó Lily. 'Quiero decir, nuestro laboratorio acaba de ser asaltado y de repente me arrastraste aquí para esconder tus pociones. Prefiero lidiar con eso ahora mismo que con un extraño espejo de la buenaventura.'
Severus tuvo ganas de discutir que no era un espejo de la buenaventura, pero Lily tenía razón. Era mucho más importante lidiar con la situación en la que estaban que mirar un espejo mágico.
Cuando Lily salió del marco, Severus echó un último vistazo antes de recoger la caja para ocultarla detrás del espejo. Le chocó, porque ya no era Lily la que estaba allí. En cambio, vio a su madre parada justo detrás de él con una mano cubriendo su hombro, sonriéndole.
Cuando Lily había muerto, su deseo más profundo se había convertido en volver a verla viva, pero ese deseo fue concedido cuando él había decidido regresar a la vida. A su madre, sin embargo, le había fallado no sólo la primera vez, sino también la segunda, y no deseaba nada más que volver a verla viva y sonriendo como estaba ahora en el reflejo del espejo.
En este momento, Severus llegó a la comprensión de que no importaba cuántas vidas consiguieras vivir, siempre quedará algo por desear.
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N/A Si puedo creer a la wiki de HP, Dumbledore había sacado el Espejo de Oesed de la Sala de Menesteres para emplearlo para proteger la Piedra Filosofal, lo que significa que cuando le habló a Igor Karkaroff acerca de encontrar de repente una habitación llena de orinales, básicamente estaba diciendo una mentira de modo que Harry fuera capaz de oírlo.
