Nicolás y Perenelle Flamel III
Severus no estaba seguro de adónde mirar cuando Nicolás los hubo llevado arriba. Aunque la propia casa era más bien pequeña, Nicolás se las había arreglado de algún modo para meter todas sus posesiones terrenales en un lugar. De libros a pergaminos que estaban desparramados por todo el suelo, de viejas esferas polvorientas a aún más instrumentos plateados que se parecían mucho a los que Dumbledore guardaba en su despacho. En algún lugar entre todos esos trastos, había otro hogar abierto en el mismo centro de la habitación. Era lo bastante grande para al menos cuatro calderos grandes en los que elaborar pociones, y Severus tuvo que admitir que tenía un poco de envidia del lugar. Aunque Hogwarts proporcionaba suficiente espacio para lugares de elaboración similares, todavía era diferente si eras capaz de llamarlo propio.
'Disculpad a mi esposa,' dijo Nicolás mientras hacía un gesto a Lily y Severus para que miraran a su alrededor. 'Disfruta dando consejos a todos los que cree que los necesitan.'
'Lo agradezco de verdad, sin embargo,' dijo Lily mientras comenzaba a admirar una despensa repleta de ingredientes de pociones raros. 'Fue muy revelador.'
'Después de seiscientos años aprendes una o dos cosas sobre las relaciones,' dijo Nicolás con una sonrisa. 'Sólo puedo esperar que encontréis un modo de hacer que funcione.'
'Lo haremos,' dijo Severus mientras se unía a Lily junto a la despensa, y sintió que era lo suficientemente seguro darle un beso sin protestas.
'Severus,' dijo Nicolás mientras se enroscaba la barba en los dedos, '¿Entiendo que ahora eres miembro de la Orden de Merlín?'
'Lo soy,' dijo Severus en respuesta. 'Aunque no estoy del todo seguro de si usted lo es.'
'No lo soy,' dijo Nicolás mientras sacudía la cabeza. 'Y tampoco tengo el deseo de convertirme en uno. Me impresionó mucho, sin embargo, tu creación de la Poción de Acónito.'
'Tuve algo de ayuda en eso,' dijo Severus, tratando de sonar modesto sobre todo el asunto. 'Nicolás, ¿es por los diarios que conoce mi nombre?'
Nicolás sacudió la cabeza. 'Albus acudió a mí hace casi un año,' dijo. 'Llegó con la advertencia de que Voldemort podría andar detrás de mi mayor invención hasta ahora. También me dijo que la advertencia había venido de ti.'
Lily miró a Severus con una mezcla de confusión y adoración. '¿Se refiere a la piedra filosofal?' preguntó. '¿De verdad está aquí?'
Nicolás sonrió y sacudió la cabeza. 'Está oculta y fuera de la vista,' dijo.
Severus notó que Nicolás lo miraba atentamente con sus penetrantes ojos castaños, como si estuviera tratando de darle una pista sobre dónde había ocultado la piedra sin desvelar demasiada información en presencia de Lily.
'Mientras esté en un lugar donde estemos seguros que el Señor Tenebroso no puede alcanzarla,' dijo Severus con un gesto con el fin de confirmar que había comprendido.
'Entonces no os preocupéis más,' dijo Nicolás. 'Mademoiselle Lily, ¿también disfruta de elaborar pociones?'
'Oh, lo hago,' dijo Lily con entusiasmo. 'Espero comenzar mi propia compañía de elaboración algún día.'
'¿De verdad?' dijo Nicolás con aprobación. 'Entonces, ¿qué hay de la alquimia? ¿Le ha interesado alguna vez?'
Lily se mordió el labio. 'Para ser justa con usted, monsieur Nicolás, nunca he considerado la alquimia como una materia que pudiera perseguirse.'
'¿Le interesaría que le enseñara algunas cosas sobre la alquimia?' preguntó Nicolás.
Lily miró a Nicolás como si no pudiera creer lo que estaba oyendo. 'Me encantaría,' dijo mientras trataba de contener su emoción.
'¿Qué tal si os dejo solos un momento?' sugirió Severus. Él ya estaba familiarizado con la filosofía básica de la alquimia, e imaginó que si Lily iba a aprender algo nuevo, definitivamente lo compartiría con él más tarde. Además, era una buena oportunidad de hablar con Perenelle en privado por un momento.
'¿Estás seguro, Sev?' preguntó Lily. 'Ésta parece una de esas oportunidades de una-vez-en-la-vida.'
'Estoy bastante seguro,' dijo Severus mientras dirigía otro asentimiento en dirección a Nicolás. 'Iré abajo a charlar con Perenelle.'
Lily no pareció comprender del todo el razonamiento de Severus de no querer aprender algo del mismo Maestro de la Alquimia, pero no dijo nada sobre ello cuando Severus se dio la vuelta y regresó abajo.
Severus encontró a Perenelle preparando lo que parecía ser sopa de setas en la cocina.
'Déjame adivinar,' dijo Perenelle una vez vio a Severus entrar en la cocina, '¿Nico está comiéndole la oreja a Lily sobre todo su trabajo en Alquimia?'
'Ella quería oírlo,' dijo Severus mientras se sentaba en el mismo lugar de la mesa donde lo había hecho antes. 'Imaginé que lo que está aprendiendo ahí arriba es algo que podría decidir guardarse para sí misma si quiere.'
'¿Te sientes mejor, cariño?' preguntó Perenelle mientras se unía a Severus a la mesa. 'Debe ser difícil ser tan sensible mientras tienes todos estos muros levantados en tu interior.'
'No quiero ser vulnerable,' dijo Severus suavemente.
'¿Y por qué no?' preguntó Perenelle con un gesto fluido de las manos. '¿Qué tiene de vergonzoso sentir?'
'Porque no quiero ser débil,' dijo Severus, dándose cuenta de lo estúpido que sonó en el momento que salió rodando de su boca.
Por un momento, Perenelle no dijo nada, sino que sólo lo observó desde el otro lado de la mesa con un par de ojos agudos que claramente portaban más sabiduría de lo que aparentaba su presencia física. '¿Puedo preguntarte algo personal, Severus?' preguntó. 'Porque sé que no acabas de bajar aquí para evitar hablar de Alquimia con mi marido.'
Si Perenelle era capaz de ejecutar Legeremancia, Severus imaginó que estaba mejor capacitada que Dumbledore y el Señor Tenebroso combinados. Y aun así, la verdad probablemente yacía en el hecho de que vivir durante más de seiscientos años le había enseñado tanto sobre las personas y la humanidad, que probablemente podría penetrar fácilmente a través de cualquiera. 'Siéntase libre de preguntar cualquier cosa que quiera saber,' dijo Severus.
'Albus nos lo contó todo sobre ti, como ya sabes,' dijo Perenelle. 'Me encantaría saber, por qué decidiste regresar a la vida, si todo lo que habías conocido jamás era sufrimiento.'
Severus lo pensó mucho antes de responder. El camino fácil sería decir que simplemente quería volver a ver a Lily viva, pero sabía que ésa no fue la única razón. 'Porque imaginé que con mi conocimiento, podría cambiar el curso de la historia,' dijo. 'Eso, y que habría dado cualquier cosa por volver a ver viva a Lily, así que lo hice.'
Los ojos de Perenelle comenzaron a brillar con la respuesta de Severus. 'Qué egoísta por tu parte,' dijo. 'Pensar que puedes cambiar el curso de la historia, y llevarte a la chica.'
'Supongo que soy un poquito egoísta,' dijo Severus, y pensando en ello, todas las razones para regresar a la vida en primer lugar se basaron completamente en motivos egoístas.
'Está bien ser un poco egoísta de vez en cuando,' dijo Perenelle. 'Creo que es hermoso, que quisieras volver a ver a Lily viva, y aun así no menciones que la querías para ti.'
'No puedo obligarla a amarme,' dijo Severus. 'Sólo quería asegurarme de que pudiera llevar una vida plena esta vez.'
'Y también muy desinteresado, ya veo,' dijo Perenelle. 'Eres un hombre complejo, Severus. Eso me gusta.'
'¿Cómo lo hace?' preguntó Severus. 'Quiero decir, ha pasado más de seiscientos años con el mismo hombre. ¿Ni una vez se ha cansado de estar con él?'
'¿Te gustaría conocer el secreto de nuestro éxito?' preguntó Perenelle, '¿o estás preguntando porque temes que algún día Lily podría cansarse de ti?'
'Ambos, supongo,' admitió Severus.
'La verdad no es tan espectacular como podrías creer,' dijo Perenelle, 'pero puedo decirte esto. Durante los últimos cientos de años he visto multitud de hombres apuestos cruzarse en mi camino, pero ni una sola vez he extendido la mano. La razón de eso es que cuando me casé con Nico, hice una elección, y mi elección fue amar a este hombre incondicionalmente, y mostrar lealtad a ese amor.'
'¿Está diciendo que el amor es una elección?' preguntó Severus.
'Sí,' dijo Perenelle. 'Eso es exactamente lo que estoy diciendo. 'No elegimos de quién nos enamoramos, pero elegimos a quién amamos incondicionalmente. Y tú, Severus, ya has hecho esa elección hace mucho tiempo.'
'Honestamente, ¿nunca ha habido un momento en que no quisiera estar con su marido?' preguntó Severus.
'No recuerdo nunca un momento en que no quisiera estar con mi marido,' dijo Perenelle con una sonrisa, 'pero en ocasiones deseo tirar su colección de discos y toda esa música de ópera horrible. Toda esa ópera me molestaba cuando lo conocí, y todavía me molesta hasta el día de hoy.'
Severus no pudo evitar reírse de eso. '¿Cómo llena sus días?' preguntó. '¿No se hace larga la vida después de vivir tanto tiempo?'
'La tierra puede ser una pequeña mota de polvo dentro de un universo muy grande,' dijo Perenelle. 'Pero nunca se viven demasiadas vidas, porque siempre queda algo por descubrir. He estado por todo el mundo, pero no he visto nada todavía. ¿Quieres un poco de sopa de champiñones?'
La sopa de setas que Perenelle había comenzado a preparar antes estaba ahora hirviendo suavemente en el cazo sobre el fuego. 'Tomaré un poco,' dijo Severus.
'Debo decir, Severus,' dijo Perenelle mientras comenzaba a servir la sopa en cuencos, 'que me sorprende que no hayas preguntado nada sobre la piedra todavía.'
'Prefiero no saber,' dijo Severus mientras cogía con gusto el cuenco de sopa de las manos de Perenelle. 'O quizá debería decir que simplemente no tengo interés en saber cómo funciona.'
'Debe ser liberador, no temer a la muerte,' dijo Perenelle.
'¿Teme a la muerte?' preguntó Severus.
Perenelle sacudió la cabeza. 'Supongo que debe parecer así, ya que Nico y yo nos hemos mantenido vivos durante tanto tiempo, Pero como diría Albus, la muerte es sólo la siguiente gran aventura. El hecho de que nuestras vidas terminen es lo que le da todo el significado que podríamos desear. Incluso con la piedra, Nico y yo no somos inmortales, y no caminaremos por este mundo para siempre.'
'Gracias por la sopa,' dijo Severus. 'Está deliciosa.'
'De nada, cariño,' dijo Perenelle. 'Dime, ¿crees que es una coincidencia que nuestros caminos se hayan cruzado?'
'No, no lo creo,' dijo Severus, aunque inseguro de por qué estaba tan seguro de que su encuentro con los Flamel no tuvo nada de accidental.
'Yo tampoco,' dijo Perenelle. 'Nuestros destinos están entrelazados de algún modo. Cómo, no estoy segura todavía, pero creo que ésta no será la última vez que nos encontremos.'
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La conversación que Severus había tenido con Perenelle había sido interesante, por decir lo mínimo. Eventualmente ella se había tomado la libertad de llamar a Lily y Nicolás para que bajaran a unirse a ellos para tomar algo de sopa sobrante, y la conversación cambió de grave a mucho más informal.
Ya estaba avanzada la tarde cuando Lily y Severus decidieron que era buena idea que regresaran a La Madriguera, ya que sus padres podían haber comenzado a preguntarse adónde habían ido a estas alturas.
'Gracias por todo lo que me ha enseñado,' dijo Lily mientras se despedía de Nicolás. 'Ha sido un regalo.'
'Buena suerte derrumbando todos tus muros, cariño,' dijo Perenelle mientras abarcaba el rostro de Severus con las manos. 'Hasta que volvamos a encontrarnos.'
Severus hizo algo que era muy impropio de él. Atrajo a Perenelle a un estrecho abrazo durante un momento. 'Gracias,' le susurró. 'Por todo.'
