Vacaciones en Dartmoor IV
Con un montón de esfuerzo, Severus logró llevar a Lily al pie del Tor. En el momento que hubieron llegado a él, Lily casi se había desmayado, y él tuvo que luchar para mantenerla sobre sus dos piernas.
'Tenemos que subir allí,' dijo Severus. 'Por favor, Lily, no puedo seguir llevándote. Intenta levantar tu escudo Oclumántico.'
'Es difícil,' dijo Lily. 'No quiero oír estas cosas.'
Hasta ahora Severus había sido capaz de resistir los malos recuerdos que estaban surgiendo a la superficie empujándolos afuera, pero se había cansado de mantener su escudo Oclumántico. 'Lily, tienes que hacerlo,' suplicó. 'Los Dementores comenzarán a salir pronto. Tienes que luchar contra ello. Por favor.'
La niebla que los rodeaba estaba oscureciéndose gradualmente, y el poquito de visión que les quedaba desapareció, no dejando nada salvo la cima del Tor visible encima.
'Lily, ¿todavía puedes oírme?' preguntó Severus.
'Sí,' dijo Lily débilmente. 'Tengo mi varita. Simplemente no sé qué hacer.'
Severus cogió la mano de Lily firmemente en la suya, y por una vez, estuvo completamente inseguro de qué hacer. Como su visión estaba oscurecida, los recuerdos de caminar con los ojos vendados con Dumbledore a través del bosque regresaron inundándolo. Tenía que confiar en su oído, pero las voces que estaban resonando en el fondo de su mente estaban comenzado a fortalecerse.
'Acabo de oír algo,' lloriqueó Lily. 'Hay algo detrás de nosotros.'
Severus tenía la sensación, o más bien la esperanza, de que Lily estaba oyéndolo todo dentro de su cabeza, pero se esforzó por oír lo que estaba pasando detrás de ellos de todos modos.
El temor de Lily se confirmó cuando Severus oyó en efecto algo caminando detrás de ellos. Sonaba como ruido de cascos, pero de qué criatura no podía decirlo.
'¡HABLA!' gritó Severus, con la brizna de esperanza de que quizá era un centauro que fuera capaz de guiarlos fuera de la niebla. Desafortunadamente, no llegó respuesta.
Balanceando ambos brazos, Severus trató de extenderlos con la esperanza de lograr tocar lo que sea que estuviera allí, pero enseguida se dio cuenta de que fue una decisión terrible. 'Lily,' dijo, '¿todavía puedes oírme?'
Severus trató de extender las manos hacia ella, pero donde pensaba que había estado parada sólo un momento antes, ya no lo estaba. '¡LILY!' gritó. '¿DÓNDE ESTÁS?'
No llegó respuesta, y desesperadamente, Severus intentó tantear alrededor dónde podría estar Lily. Incluso se desplomó de rodillas y tanteó alrededor en el suelo para ver si se había desmayado de repente. '¡LILY, DÓNDE ESTÁS!' gritó una y otra vez. 'LILY. Por favor.'
'No, esto no puede ser,' murmuró Severus para sí mismo, y estaba gateando sobre sus manos y rodillas, convencido de que ella debía estar yaciendo inconsciente sobre el suelo húmedo. 'Lily, dónde estás, por favor.'
La espesa niebla grisácea estaba volviéndose negra lentamente, y el sentimiento de temor y desesperación que Severus había logrado mantener soterrado durante tanto tiempo, ahora estaba inundando libremente su mente.
Severus continuó gateando y tanteando alrededor en busca de Lily, pero estaba volviéndose más y más difícil moverse, como si la propia niebla estuviera llenándole los pulmones con una pesada carga que estaba agobiándolo. Las lágrimas comenzaron a picarle en los ojos. Recuerdos de su padre golpeándolo hasta dejarlo sin aliento comenzaron a reproducirse repetidamente en su mente.
Débilmente, en la distancia, Severus pudo oír el sonido de cascos de nuevo, pero ya no le importaba lo que había allí. Era como si ya no le importara nada en absoluto. Una vez más, Lily había desaparecido. La oscuridad que lo rodeaba era casi tentadora. Una sensación vieja y familiar de no sentir nada en absoluto lo consumía de dentro hacia afuera.
Imágenes de su padre golpeando a su madre destellaron a través de la mente de Severus. Vio a Lily riéndose de él mientras los Merodeadores estaban colgándolo cabeza abajo. Vio a Dumbledore cayendo de la Torre de Astronomía después de que lo matara. Vio los fríos ojos verde-amarillentos de Remus cuando lo atacó dentro de la Casa de los Gritos. Vio–
Un fuerte aullido en la distancia devolvió a Severus a la realidad. 'No,' gimió. 'No, no puede ser.'
El aullar continuó, y con todo su poder, Severus levantó la cabeza hacia el Tor, y vio que la luna llena había aparecido en el cielo oscurecido.
A través de todos los acontecimientos, Severus casi había olvidado que esta noche sería la noche del plenilunio. 'Licántropos no, por favor,' gimió. 'Lily, ¿dónde estás? ¡RESPÓNDEME!'
El aullar sonaba mucho más fuerte ahora, y enseguida Severus se mordió la lengua para evitar hablar en voz alta. Con Lily desaparecida, y la perspectiva de licántropos corriendo por la niebla, sintió que toda esperanza estaba perdida. Una parte de él quería arrojar su varita a un lado y darse por vencido, pero una pequeña chispa en su mente siguió diciéndole que encontrara a Lily antes de perderlo todo.
Sabiendo en el fondo de su corazón que no iba a encontrar a Lily gateando por todo el suelo húmedo, mantuvo los ojos fijos en la cima del Tor. Con todo su poder, comenzó a gatear de regreso, sabiendo que el último pedazo de esperanza que quedaba de encontrar a Lily era encaminándose a la cima.
El continuo aullar del licántropo, si eso es lo que era, seguía enviándole escalofríos helados por la espina dorsal. La niebla se había vuelto completamente negra ahora, y Severus supo por el olor fétido que los dementores habían comenzado a surgir. La muerte de Lily era ahora lo único que permanecía dentro de su mente, junto a la culpa que llegaba con ella.
A su derecha pudo volver a oír el sonido de cascos pisoteando. Extendiendo la mano, Severus encontró el pie de la formación rocosa de granito, y con un montón de esfuerzo logró levantarse y tambalearse sobre las dos piernas.
'¿Qué eres?' dijo Severus con la voz ronca a la nada, pero como era de esperar, no llegó respuesta.
El aullar parecía más y más cercano, y lo único que le quedaba por hacer a Severus era trepar el Tor.
Con la varita apretada entre los dientes, Severus comenzó a trepar con el último poco de fuerza que todavía albergara en el cuerpo, hasta que de repente, un par de pequeñas manos putrefactas lo agarraron de los pantalones.
La criatura de pezuñas a su lado comenzó a gruñir sonoramente, haciendo que el dementor que se había aferrado a Severus reculara. Severus conocía ese tipo de sonido. Estaba seguro de que ahora estaba lidiando con algún tipo de venado. Probablemente el mismo que Lily había localizado en Dewer's Hollow durante la tormenta.
Pensar en Lily le dio la fuerza para continuar trepando. Severus se dio cuenta de que el ciervo, si eso es lo que era, estaba siguiéndolo de cerca mientras trepaba.
Más y más pequeñas manos putrefactas estaban saliendo de la niebla, extendiéndose hacia la única cosa de la que eran capaces de alimentarse. La criatura con pezuñas junto a Severus siguió haciendo fuertes ruidos, de lo que estaba agradecido, ya que eso era lo único que evitaba que perdiera la cordura.
Severus había llegado casi a la cima cuando lo agarró un par de manos mucho mayores. La silueta de una capucha se hizo visible, y una boca con un aliento mucho peor que cualquiera de las otras se abrió justo ante su rostro, preparada para succionarle el alma.
Esto tenía que ser el final. Lily estaba allí abajo, en alguna parte. El engendramiento de dementores había terminado, y cientos, si no miles, de nuevos dementores estaban ahora abriendo las bocas en busca de felicidad de la que alimentarse.
Con lágrimas corriendo por el rostro, Severus estaba listo para dejarse caer y ser consumido. Cualquier cosa era mejor que vivir otra vida sin Lily.
La criatura junto a él gruñó sonoramente, y debía haber enganchado con una pezuña, porque el dementor de repente retrocedió como si hubiera sido pateado. Severus sintió algo duro empujarle el hombro. Extendió la mano y sintió algo sólido en las manos que supo que tenía que ser un asta.
La criatura tiró de él todo el camino hasta la cima del Tor, y una vez hubieron llegado, Severus se permitió descansar sobre ambas manos y rodillas mientras el sudor frío cubría todo su cuerpo.
Severus ya no estaba respirando en la niebla, y sintió como si el aire puro de la cima del Tor estuviera proporcionándole nueva energía. Cuando levantó la mirada pudo ver la luna llena, adornada con millones de estrellas presentes en el cielo nocturno. El brillo de las estrellas casi lo cegó, tan brillante era ver algo de repente después de no ser capaz de ver nada durante tanto tiempo.
Después de que sus ojos se hubieron adaptado, Severus volvió a tomar la varita en la mano y se forzó a ponerse en pie. Su mente estaba clara del todo de repente, e imaginó que los dementores todavía no habían atravesado por entero el proceso de completarse.
Era una vista extraordinaria que contemplar. Parecía estar en medio de una nube negra, llegando tan lejos como el ojo alcanzaba a ver. 'LILY' gritó. '¿ESTÁS AHÍ AFUERA?'
Una respuesta llegó en forma del mismo aullido de licántropo, haciendo, una vez más, que un escalofrío le corriera por la espina dorsal.
'Es demasiado tarde,' dijo Severus débilmente. 'Demasiado tarde…'
Cuando se dio la vuelta, se encontró cara a cara con la criatura que lo había ayudado a alcanzar la cima. Era un ciervo, como Severus había predicho. Por un fugaz segundo pensó que estaba enfrentándose a Potter en su forma de animago, pero este ciervo en particular era completamente blanco, y en consecuencia, no podía ser el mismo.
'¿Qué eres?' escupió Severus. '¡Respóndeme!'
El ciervo permaneció inmóvil, parado orgulloso, y sin temor en absoluto, mientras miraba a Severus directamente a los ojos.
'No puedo luchar contra tantos,' dijo Severus desesperado. 'No sé cómo.'
Una vez más Severus oyó el fuerte aullido del licántropo, y tan cerca que parecía como si estuviera justo al pie del Tor, esperando que él cayera.
'No sé cómo,' repitió Severus. 'No sé–'
Detrás del ciervo, Severus pudo ver que la niebla negra comenzaba a levantarse lentamente. Manos negras putrefactas, tanto pequeñas como grandes, comenzaron a asomar, extendiéndose hacia la nada.
Un recuerdo, quizá uno malo, comenzó a inundar de nuevo la mente de Severus mientras miraba al ciervo. Era de la vez que había encontrado a Black, todavía buscado por sus crímenes en aquel momento, dentro de la Casa de los Gritos. El hijo de Lily estaba allí, y sus amigos, y también Remus y Pettigrew. Lo último que recordaba era ser noqueado por esa chica Granger, y lo siguiente que encontró fue a Black y al hijo de Lily inconscientes en el Bosque Prohibido. Le dijeron que cientos de dementores habían estado allí, buscando a Black para darle el beso. Cada uno había sido vencido.
Cuerpos enteros habían comenzado a salir de la niebla y comenzaron a derivar hacia Severus. El aullido del licántropo debajo de él comenzó a volverse urgente, y de repente, todo encajó en su lugar.
Severus levantó la varita. Permitió que su mente se llenara de recuerdos de su madre, y de Lily, y arrojara lejos la depresión que había nublado su mente.
Sin apartar los ojos del ciervo, una luz plateada estalló de su varita. Primero pequeña, luego comenzó a crecer más y más grande, hasta que la luz se volvió tan brillante que difundió las estrellas sobre él. La luz comenzó a girar a su alrededor, y una cierva estalló de la punta de su varita. Galopó alrededor, haciendo que todos los dementores recularan y se esparcieran temeroros.
Mientras estaba parado al mismo borde de la roca, Severus fue forzado de rodillas por el puro peso de la magia que estaba soportando. La niebla estaba adelgazando velozmente, como si los dementores que todavía no habían eclosionado murieran instantáneamente por el impacto del Patronus.
Echando un vistazo por encima del borde, Severus pudo ver la silueta de dos cosas por debajo de él. La cierva plateada aceleró hacia ellas, y su luz mostró que Lily estaba tumbada acurrucada al pie, junto a un licántropo que estaba parado protectoramente sobre su cuerpo.
Severus se dio cuenta de que estaba perdiendo lentamente la conciencia. Giró la cabeza y vio que el ciervo blanco seguía parado allí, mirándolo.
'Harry,' susurró Severus por lo bajo. Fue lo último que vio hasta que la oscuridad lo consumió.
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N/A Si los Tor de Dartmoor os suenan familiares, es probable que sea porque habéis leído 'El Sabueso de los Baskerville' de Doyle o habéis visto Sherlock de la BBC 'El Sabueso de los Baskerville', en que la mayor parte de la historia se filmó cerca de Bellever Tor y Dewer's Hollow. Todo esto es un gran guiño a la historia de Doyle y el tercer libro de HP.
N/A Hay ciervos y ciervas blancos viviendo en Dartmoor. No son albinos, sino que tienen algo llamado leucismo que cambia su patrón de pigmentación. Para los celtas, los venados blancos (también conocidos como harts), son los presagios de la muerte, pero tuvieron una reputación mejor durante la época artúrica cuando eran considerados una señal para embarcarse en una búsqueda, simbolizando la permanente persecución de conocimiento de la humanidad.
