N/A ¡SMUT!

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Abajo junto a la Ribera

Durante el transcurso del siguiente par de días, Severus trató de encontrar el máximo de cosas posible para distraerse. Terminó gran parte de los deberes que le habían asignado para el verano, se distrajo haciendo música con Lily, y condujo su motocicleta por la ciudad sólo para tener una excusa para salir de casa.

También había llegado una carta de Remus, con la información de cuándo y dónde se encontrarían todos en el Callejón Diagon, pero también un mensaje personal expresando su preocupación por el artículo que había leído en la portada de El Profeta.

Remus aconsejaba a Severus que pensara si debería visitar el Callejón Diagon o no, considerando el hecho de que seguramente habría miradas indiscretas si ponía los pies en el mundo mágico. Remus tenía razón en eso, pero el recuerdo de ver todos sus libros reducidos a cenizas dentro del laboratorio le hizo recordar que había más en la visita que ver al grupo de amigos.

Petunia, que había estado trabajando duro en su portafolio durante el pasado par de días, decidió arrastrar parte de su colección abajo y mostrarle a toda la familia lo que tenía almacenado. La pintura en la que había estado trabajando con la tinta que Severus había hecho para ella también estaba terminada. Representaba un unicornio medio oscurecido a través de los árboles oscuros, y toda la imagen tenía una especie de belleza misteriosa.

'Me encanta, Tuney,' dijo Lily con admiración. '¿Ésta es la colección completa que quieres mostrar en tu solicitud para la universidad?'

'Lo es,' dijo Petunia orgullosa. 'Si esto no me mete en el programa de arte, no sé qué más lo hará.'

'Sólo por curiosidad,' dijo Árnica, 'pero, ¿no crees que esa pintura del unicornio va a suscitar algunas preguntas?'

Petunia miró a Severus y puso una amplia sonrisa. 'Eso es exactamente lo que estoy esperando,' dijo ella. 'No es que nadie vaya a creer que pinté con algo que es mágico de verdad.'

'Eso suena un poco a hacer trampa, ¿no?' dijo Severus mientras imitaba la amplia sonrisa de Petunia.

'Lo hace,' dijo Petunia, 'y no me siento culpable por eso en absoluto.'

'¿Qué piensas, Lily?' preguntó Severus. '¿Petunia sería seleccionada en Ravenclaw o Slytherin de haber ido a Hogwarts?'

'Buena pregunta,' dijo Lily pensativa. 'Definitivamente tiene ese impulso Ravenclaw por el logro, también tiene esa astucia Slytherin con el objetivo de alcanzarlo. Aunque, ¿qué hay de Hufflepuff? Le gusta la jardinería…'

'¿Desde cuándo disfrutar metiendo los dedos en la tierra equivale a ser Hufflepuff?' dijo Severus.

'¿Por qué no en tu propia casa, Lily?' preguntó Erwin. '¿Qué hay de malo en eso?'

'El problema con Gryffindor es que es más un culto que una casa,' dijo Severus. 'No es el tipo de lugar en el que Petunia encajaría.'

Lily le lanzó a Severus una mirada enojada. 'Si nos guiamos por esa lógica,' dijo bruscamente, 'entonces Slytherin es la casa del incesto.'

'No voy a negar eso,' dijo Severus. 'Eres mi novia y mi hermana adoptiva después de todo.'

Petunia puso los ojos en blanco ante la conversación que estaba desarrollándose ante ella. '¿Podríais llevaros a otra parte las discusiones sobre vuestro loco colegio, por favor?'

'Eres difícil, Petunia,' dijo Severus ignorando el comentario de Petunia. 'No me sorprendería que fueras una hatstall, o al menos casi una.'

'No voy a asentir y fingir que comprendo una sola cosa de lo que acabáis de decir,' dijo Petunia.

'Todavía me inclino por Ravenclaw,' dijo Lily, 'pero bueno, no soy un sombrero seleccionador.'

'Prefiero las hojas blancas de papel que van a meterme en una buena universidad, muchas gracias,' dijo Petunia con los brazos cruzados.

'¿Qué tal si os vais fuera un rato?' dijo Árnica, y por su tono de voz estaba claro que no pretendía que fuera una pregunta.

'Muy bien,' dijo Lily mientras se levantaba de un salto. 'Vamos, Sev. Vayamos a dar un paseo.'

Severus obedeció y siguió a Lily afuera. 'Tengo la sensación de que estás un poco frustrada,' dijo mientras se apresuraba tras ella.

'Estoy tan aburrida,' gimió Lily mientras se dirigía en ninguna dirección en particular. 'No puedo creer que en realidad esté guardándome deberes para poder tener algo que hacer el resto del verano.'

Severus tuvo que concordar. Aunque todavía tenían multitud de cosas planeadas por delante, estar metidos en Cokeworth era una experiencia aletargadora. 'Tengo una idea,' dijo con una sonrisa maliciosa. '¿Quieres ir a la ribera?'

'Tendríamos que pasar por Spinner's End si queremos llegar allí, sin embargo,' dijo Lily, y pateó un guijarro por pura frustración. 'Podríamos simplemente ir al parque y sentarnos un rato.'

'Probablemente haya niños allí,' dijo Severus. 'Estaba pensando que podríamos ir a un lugar un poco más privado.'

'Eso nos deja básicamente con la ribera,' dijo Lily. '¿Estás seguro de que quieres pasar por tu antigua casa?'

'No me importa,' dijo Severus. 'Tengo algo que podríamos hacer.'

'¿Qué sería?' preguntó Lily.

Severus sacó un paquetito del bolsillo. 'En realidad no tuvimos ocasión cuando estuvimos en Dartmoor,' dijo. '¿Por qué no ahora?'

'La hierba de Frank,' murmuró Lily mientras miraba el paquete. 'Pero, ¿y si mamá y papá lo descubren?'

'No lo harán si nos quedamos fuera un rato,' dijo Severus casualmente. 'Aparte de eso, está bien que hagamos nuestra propia colada.'

Los ojos de Lily se movieron del paquete a la mirada de Severus. 'Muy bien,' dijo con un asentimiento de aprobación. '¿Tienes aperitivos?'

'He aquí la Gryffindor en ti que estaba buscando,' dijo Severus orgulloso, y rebuscó en su otro bolsillo. 'Me las arreglé para birlar un paquete de galletas de almendra,' dijo mientras ella levantaba el paquete de galletas. 'Aunque no cigarrillos.'

Pasaron por el parque, y como Severus había predicho, estaba ocupado por niños. Mientras veía los columpios por el rabillo del ojo, recordó la última vez que estuvo allí con Dumbledore. Lily se había parado en seco y miraba al parque fascinada. 'Parece mucho más pequeño, ¿no?' dijo.

'Lo parece,' dijo Severus, y miró un grupo de arbustos que habían crecido significativamente a lo largo de los últimos años. 'Ahí es donde solía espiarte.'

'Lo recuerdo,' dijo Lily con una sonrisa. 'Pequeño arrastrado.'

'No podía evitarlo,' dijo Severus. 'Todo lo que veía era una niña muy bonita volando literalmente en un columpio.'

Los ojos de Lily siguieron el movimiento del columpio mientras subía más y más en el aire. 'No he sido capaz de volar así en mucho tiempo,' dijo calladamente.

'¿Quieres intentarlo?' preguntó Severus.

Lily dejó escapar un resoplido. 'Estoy bastante segura de que esos niños no se alegrarían demasiado de que los echara del columpio,' dijo. 'Vayamos simplemente a la ribera, ¿vale?'

Lily tomó a Severus de la mano mientras continuaban caminando hacia la parte más esquiva de la ciudad. Inconscientemente, Severus cogió la mano de Lily un poco más estrechamente cuando llegaron a Spinner's End. '¿Estás absolutamente seguro de que no te importa estar aquí, Sev?' preguntó ella.

'Estoy dividido sobre ello,' admitió Severus, y miró las hileras e hileras de casas de aspecto similar con aire de asco. 'Pero aun así, también nací aquí.'

Pasaron varias casas más hasta que llegaron a un callejón que conducía a la orilla del río. Oculto a través de un macizo de árboles y varios arbustos, su lugar habitual en la ribera apareció.

Severus no había pensado mucho en el lugar desde su regreso a la vida, pero al igual que mirar el parque le trajo el recuerdo de Lily volando en los columpios, el recuerdo de encontrarse al profesor Slughorn aquí en el limbo regresó de repente a él.

El lugar no era bonito. Pedazos de basura estaban tirados esparcidos por la ribera. La fábrica al otro lado del río estaba formando nubes negras en el cielo, y sólo la hierba verde y el sol veraniego hacían que el lugar pareciera ligeramente más atractivo. Y aun así, había una cierta serenidad en el aislamiento que ofrecía el sitio.

'¡Deberíamos haber hecho esto hace una eternidad!' dijo Lily alegremente mientras se tiraba en la hierba.

Severus se tumbó de espaldas junto a ella, y metió un brazo debajo de su cuello para que lo usara como almohada. '¿Todavía quieres esa hierba?' preguntó.

'Quiero,' dijo Lily. 'Lo encenderé para nosotros.'

Con una mano, Severus sacó el paquete que Frank le había dado y se lo tendió a Lily, que lo cogió con gusto, sacó el porro del paquete y lo encendió con un chasquido de los dedos.

'Me hace preguntarme cómo Frank puede salirse con la suya cultivando este material en el colegio,' dijo Lily después de pasárselo a Severus.

'Buena pregunta,' dijo Severus mientras sentía sus pulmones llenarse de humo de sabor fuerte.

Lily se acurrucó un poco más cerca de Severus, y comenzó a pasarle los dedos por el cabello. '¿Crees que es posible nadar hasta la otra orilla del río?' preguntó como si pretendiera que fuera un reto.

'Buena pregunta,' repitió Severus. 'Pero estoy seguro de que la corriente es demasiado fuerte para pasar.'

'Haces que suene como si lo hubieras intentado antes,' dijo Lily. '¿Lo has hecho?'

'Oh, sí,' dijo Severus casualmente. 'El primer intento fue también el último, ya que me hundí directamente hasta el fondo como una piedra y me ahogué.'

'Suena terrible,' dijo Lily de manera muy seria. '¿Dolió?'

Severus sopló el humo de sus pulmones una última vez antes de devolverle el porro a Lily. 'Esperaba que fuera peor,' dijo pensativo.

Lily se giró de costado y envolvió una pierna alrededor de su cintura. '¿Cuándo sucedió esto?' preguntó.

'No lo recuerdo,' dijo Severus mientras seguía mirando en la distancia, y sintió que la hierba le había subido de verdad a estas alturas.

'Algo te pesa en la mente,' dijo Lily mientras enterraba el rostro en su nuca.

'Pip,' dijo Severus. 'No he pensado en él en mucho tiempo.'

'¿Qué le ocurrió al pobrecito Pip?' preguntó Lily mientras comenzaba a plantarle besos por todo el rostro.

'Mi padre rompió su pecera,' dijo Severus con amargura, y continuó mirando las nubes de la fábrica que estaban derivando por encima de sus cabezas. 'Pero está bien. Está en buenas manos ahora.'

Lily levantó la mirada a las nubes como si esperara encontrar allí la respuesta a su enigma. '¿Qué quieres decir?' dijo soñadora.

'Significa que están cuidando de él,' dijo Severus. 'Por favor, no pares lo que estabas haciendo, señorita me-siento-juguetona-cuando-estoy-colocada.'

Lily dejó escapar una risita y continuó besándolo a lo largo de la mandíbula. Severus se terminó el porro, se aseguró de que ya no estaba ardiendo, y lo arrojó lejos.

Una mano fría, o quizá se sintió más fría en su mente, comenzó a abrirse camino por debajo de su camiseta, y la superficie de la piel se le puso de gallina.

'Tócame,' le susurró Lily al oído, haciendo que los cabellos de su nuca se pusieran de punta.

'¿Quieres que te toque?' preguntó Severus mientras le tomaba la mano, y suavemente la empujaba sobre la espalda.

Severus liberó su brazo y con un grácil balanceo de la pierna se sentó encima de ella. '¿Quieres que te toque aquí?' preguntó mientras pinchaba su vientre con un dedo. '¿O aquí?' preguntó mientras apretaba la parte interior de su muslo. 'O…'

Antes de que Severus fuera capaz de provocar otro punto, Lily se mordió el labio y lo atrajo más cerca agarrándolo de la camiseta. '¿Qué quieres que haga?' preguntó él mientras se cernía a una pulgada de su rostro.

'Compláceme,' dijo ella, y Severus pudo sentir su determinación.

'Y yo pensaba que yo era egoísta,' dijo Severus, y suavemente le besó la comisura de la boca.

Lily cerró los ojos para rendirse a la sensación, y Severus pudo sentir algo en su interior que estaba desesperado por saborear más de ella. Con una mano mantuvo sus brazos sujetos por encima de su cabeza, y con la otra le levantó despacio la camiseta hasta que pudo ver su sostén de encaje.

Severus plantó besos todo el camino desde sus clavículas hasta su ombligo, haciendo que Lily arqueara la espalda, y dejara escapar un suave gemido. 'Tengo una idea,' dijo él mientras sus ojos se fijaban en los pantalones de ella.

'Haz lo que quieras conmigo,' dijo Lily, y la suave súplica en el sonido de su voz hizo que la cabeza de Severus diera vueltas.

Muy despacio, Severus le levantó una pierna y le desató un zapato, hizo lo mismo con el otro, y arrojó ambos zapatos a un lado. 'Voy a quitarte los pantalones,' dijo.

Después de lo que pareció una larga lucha para quitarle los estrechos vaqueros a Lily, un par de bragas conjuntadas se revelaron cuando arrojó los pantalones sobre los zapatos.

Cuando se sentó sobre sus rodillas frente a ella, Severus se tomó un momento para mirar a la mujer que estaba tumbada ante él. Descansó las manos en sus rodillas y no pudo evitar sonreír al ver cuánto estaba disfrutando ella.

Dejó que sus dedos se deslizaran por la parte interna de sus muslos, haciendo que Lily dejara escapar un suave gemido. 'Eso es sensible,' chilló.

Severus se inclinó más cerca de modo que sus ojos se acercaron a su ombligo. Con los dedos tomó sus bragas, y por el temblor de sus manos se dio cuenta de que estaba nervioso. Muy despacio comenzó a bajarle las bragas, hasta que una repentina oleada de risa comenzó a rodar de su boca.

'¿Algo va mal?' preguntó Lily, sonando en pánico por el repentino ataque de risitas de Severus.

'Sólo nervios,' dijo Severus con gran dificultad, incapaz de evitar reír tan fuerte.

'¿Y qué está pasando en realidad?' preguntó Lily.

'Es sólo,' dijo Severus entre alientos, 'es sólo–que la alfombra combina con las cortinas.'

Lily se quedó boquiabierta como si no pudiera creer lo que estaba oyendo. '¡Eso es tan malvado!' dijo ella, pero ni siquiera pudo evitar contagiarse con la risa de Severus. 'Eso es, eso es–bueno, ¿qué esperabas?'

Severus levantó las manos de una manera en-realidad-no-lo-sé.

'¡Eso es tan malvado!' repitió Lily mientras golpeaba juguetona a Severus en el hombro.

'No va a detenerme,' dijo Severus como auto-defensa, y finalmente logró estabilizar su respiración. 'Voy a hacer otro intento.'

Severus tomó las bragas, y esta vez logró quitárselas por completo, revelando la vista de algo que nunca antes había visto, y lo miró con una extraña especie de admiración.

'Sev,' dijo Lily cuando lo comprendió. 'Es una vagina, no un enorme agujero de perdición.'

'No lo temo,' dijo Severus rígidamente, y con mucho cuidado extendió las yemas de los dedos. '¿Te importa si, uhm–?'

Severus tuvo que admitir que había una calidez en ello que no había esperado, y una vez Lily dejó escapar un gemido mucho más fuerte de lo que lo oyó antes, supo que había llegado al lugar correcto. 'Hay algo que quiero intentar,' dijo él, sus ojos fijos por completo en lo que estaba sucediendo ante él.

'Siéntete libre,' dijo Lily, que obviamente estaba disfrutando lo que estaba haciéndole.

Severus le pasó los dedos por los muslos y bajó la cabeza, y comenzó a plantar besos en el centro.

'Esto es la hostia, Sev,' chilló Lily con deleite, y levantó la mirada a lo que él estaba haciendo. '¿Dónde aprendiste a hacer eso?'

Severus sintió surgir otra oleada de risa, y esta vez trató de reprimirla, haciendo que un resoplido que sonó ridículo escapara de su nariz. '¿Recuerdas cómo estuvimos practicando oclumancia con la Joven Orden la primera vez?' dijo mientras levantaba la mirada hacia Lily con una amplia sonrisa.

'Sí,' dijo Lily, y Severus no pudo evitar notar cuán hermosos estaban reluciendo sus ojos a la luz del sol.

'¿Recuerdas cómo tuve que apartarme de Frank porque estaba siendo asqueroso?' preguntó Severus.

Lily volvió a quedarse boquiabierta, como si ya esperara cuál iba a ser la respuesta.

'Frank estaba haciéndole esto,' dijo Severus mientras señalaba entre las piernas de ella, 'a Alice. Me perturbó enormemente, y debo admitir, aunque no sé por qué, también me excitó ligeramente.'

Parecía que Lily estaba intentando reír, pero ningún sonido salió de su boca. 'Por favor, continúa,' dijo, medio riendo y medio exigiendo.

Severus hizo lo que le dijo, y todo el cuerpo de Lily volvió a relajarse mientras la acariciaba con la lengua.

'Parece que tu gran nariz es buena para algo,' dijo Lily entre risitas.

'¡Oh, bruja!' dijo Severus, y entrecerró los ojos. Metió las manos bajo sus nalgas y apretó con fuerza, haciendo que Lily chillara de deleite. 'Ahora te vas a enterar.'

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N/A Amistosamente recuerdo que en los '70, la mayoría de las mujeres, de hecho, no se afeitaban.