La Cabaña de los Gaunt

La familia estuvo muy complacida de ver regresar a casa a la pareja con sus libros nuevos del colegio y los resultados de T.I.M.O. Severus obligó a Lily a mostrar sus resultados primero, principalmente porque no quería que sus resultados se vieran ensombrecidos una vez él tuviera que mostrar los suyos. Sin embargo, por fortuna, la conversación concerniente a los resultados de sus exámenes acabó con burlas por su única "S", y Árnica estaba tan contenta de ver que habían tenido éxito, que les dijo que ya no estaban castigados y ya no tenían que hacer cada cosa de la casa, siempre que continuaran ayudando.

Para el momento que toda la familia decidió irse a la cama, Severus se encerró en su habitación del ático y colgó la túnica que le había dado Augusta en una percha. Todavía era bizarro; haber encontrado la misma túnica que había llevado durante años y años dentro de una tienda muy improbable. Recordándolo, la razón por la que la tienda sólo le pareció tan vagamente familiar era probablemente porque nunca se había molestado en ver qué tipo de tienda era. De hecho, tampoco recordaba haber pagado nunca la túnica, haciendo que se sintiera ligeramente más culpable por no tener que pagarla esta vez.

Con un suspiro, se sentó en la cama y sacó la carta que Slughorn le había colado en el bolsillo, y comenzó a leer.

Como prometí, encontraría un modo de contactar contigo antes de fin de mes. Si es posible, me gustaría ir a visitarte en Cokeworth a mediodía del treinta y uno de julio respectivamente.

Albus Dumbledore.

'Vago y breve como siempre,' murmuró Severus para sí mismo mientras arrugaba la carta en una bola y la arrojaba a la papelera. Pero aun así, la perspectiva de ir por fin tras el anillo que habían estado viendo en el pensadero era algo de lo que tenía más ganas de lo que le gustaba admitir. Había algo en la perspectiva de posible peligro que lo excitaba más que asustarlo, y, de algún modo, también era desconcertante.

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Pasaron varios días más después de que Severus hubo enviado a Leo de camino a confirmar que el treinta y uno era una fecha disponible. Lily no había preguntado nada específico concerniente a la carta de Dumbledore, aunque probablemente porque asumía que sólo iban a salir para charlar, más que a una caza de basureros de objetos mágicos oscuros.

La mañana del treinta y uno, Severus bajó las escaleras dándose cuenta de que no estaba del todo seguro de cómo había planeado llegar Dumbledore, pero esperaba que no fuera por la chimenea esta vez.

La esperanza silenciosa de Severus fue respondida cuando el timbre de la puerta sonó a mediodía. Una vez abrió la puerta, Dumbledore estaba parado allí, todo bien vestido con colores brillantes que lo hacían parecer un típico hippie barbudo, y Severus no pudo evitar sonreír un poco al verlo.

Dumbledore parecía haberse dado cuenta cuando bajó la mirada a su ropa. 'Pensé que me entremezclaría bien así, ¿no crees?' preguntó.

'En algunos sitios,' dijo Severus todavía divertido por todo el marrón y naranja que apuñalaba sus ojos. 'Por favor, entre.'

Petunia ofreció un té a Dumbledore, afortunadamente no parecía tan asustada de él esta vez. 'Mejor lo hacemos breve si todavía queremos aprovechar la mayor parte del día,' dijo él.

'¿Adónde vais exactamente?' preguntó Erwin.

'Por el pueblo, principalmente,' dijo Dumbledore sin perder un latido, 'pero trataré de acompañarlo de regreso antes de la cena.'

Severus le dio un beso a Lily antes de marcharse. No un besito en los labios, pero tampoco un beso largo ya que no quería que sospechara de la situación. La comprensión de que estaba a punto de encontrarse con algo peligroso estaba aumentando con cada minuto que pasaba, e imaginó que sería más fácil simplemente darse la vuelta y alejarse. La simple idea de Lily entrando en pánico si algo le ocurría hizo que un escalofrío le recorriera la espina dorsal.

'¿Adónde vamos?' le preguntó a Dumbledore. '¿A la mansión Riddle o a la cabaña de los Gaunt?'

'Ambas casas están localizadas en Little Hangleton, que está al norte de Inglaterra,' dijo Dumbledore. 'Te he dicho que he tenido mis sospechas de que el anillo puede estar localizado dentro de la mansión, pero hasta investigar más, imaginé que deberíamos ir a echar un vistazo dentro de la cabaña primero.'

'¿Qué hizo que cambiara de idea?' preguntó Severus mientras se enganchaba al brazo extendido de Dumbledore.

Con un suave pop, Dumbledore los desapareció a ambos de Cokeworth, y reapareció en lo que parecía ser un valle. Un viejo pueblo estaba situado justo frente a ellos entre las dos colinas, y un pequeño bosque adornaba el pueblo en cierta especie de aislamiento, haciendo que todo el lugar pareciera bastante idílico al sol del verano.

'La razón por la que cambié de idea,' dijo Dumbledore mientras comenzaba a caminar hacia el bosque, 'es porque al principio creía que Voldemort preferiría ocultar algo de valor en un lugar que es valioso. Pero luego me di cuenta de que la casa Riddle ha estado abandonada y descuidada desde que murieron los Riddle. Algo de lo que, si le hubiera importado el lugar, habría cuidado.'

'Pero no le importa la mansión Riddle,' dijo Severus, todavía tratando de encontrar sentido al razonamiento de Dumbledore.

'La razón por la que no se preocupa por la mansión es porque la mansión no alberga magia,' dijo Dumbledore. 'La cabaña en que vivían los Gaunt, sin embargo, no importa cuán pobre y dilapidada, lo hace. Magia antigua, y también magia oscura. Haciéndola un escondite mucho, mucho mejor que una mansión Muggle.'

'Comprendo,' dijo Severus, 'pero, ¿todavía vamos a visitar la mansión si la cabaña resulta estar vacía?'

'Quizá deberíamos,' dijo Dumbledore. 'Incluso si es para ganar un poco más de perspectiva en la vida de Voldemort.'

Al borde del bosque pasaron un seto que Severus reconoció de cuando había echado una mirada al recuerdo de Ogden. 'Estamos casi ahí, ¿no?' preguntó.

'Estamos,' confirmó Dumbledore. 'Pero antes de que entremos, sin embargo, hay algunas cosas que me gustaría pedirte.'

'No estaba planeando sacar la varita a menos que sea absolutamente necesario,' dijo Severus, imaginando que Dumbledore estaba a punto de hacerle una advertencia.

'Eso también,' dijo Dumbledore. 'Fui capaz de limpiar tu nombre en el Ministerio una vez, pero no estoy seguro de si seré capaz de volver a hacerlo. Incluso si estuvieras en mi presencia.'

'¿Hay alguna noticia de lo que sucedió en Dartmoor?' preguntó Severus. 'Seguramente debe saberse algo más a estas alturas.'

'Todo lo que sabemos es que ningún Dementor de Azkabán había desaparecido,' dijo Dumbledore. 'Puede que el Ministro Minchum sea un hombre endurecido, pero también es un hombre honesto cuando se trata de proteger al mundo mágico del mal. Todas las señales apuntan ahora a los Mortífagos, aunque nada es seguro todavía.'

'Si en efecto fueron los Mortífagos,' dijo Severus, más para sí mismo que como pregunta, '¿no significaría eso que están preparándose para algo?'

Dumbledore miró a Severus con una mirada solemne en los ojos. 'Sí, en efecto,' dijo gravemente. 'Sí, en efecto.'

Una vez atravesaron el seto, y oscurecida por algunos árboles, se alzó la cabaña que Severus recordaba del recuerdo del señor Ogden. Parecía aún más en ruinas después de años y años de estar abandonada. Hiedra venenosa parecía haber devorado la cabaña por completo. Las pocas ventanas que no estaban oscurecidas estaban todas rotas, y parecía que había más tejas tiradas en el suelo que sobre el tejado.

'¿Tienes miedo, Severus?' preguntó Dumbledore con preocupación. 'Pareces bastante obsesionado con el edificio.'

Severus sacudió la cabeza. 'No tengo miedo,' dijo con una pizca de determinación.

'¿Has lidiado con ataques de pánico últimamente?' preguntó Dumbledore con curiosidad, pero Severus también negó eso.

'No lo he hecho,' dijo. 'Lo único que me asusta más que nada es la perspectiva de tener que visitar a mi padre en prisión la próxima semana.'

Un momento de silencio cayó entre ellos. Sus ojos se enfocaron por completo en la cabaña, como si de algún modo estuvieran tratando de descubrir si alguna maldición permanecía afuera antes de atreverse a entrar.

'Lo siento,' dijo Dumbledore eventualmente.

'¿Por qué?'

'Por no ser capaz de averiguar lo que le ocurrió a tu madre.'

'Voy a hacer mi último intento la próxima semana,' dijo Severus con amargura. 'Si eso no conduce a nada, entonces supongo que es mejor que deje descansar la investigación y lo deje estar.'

'¿Y tú puedes?' preguntó Dumbledore. 'Dejarlo estar, quiero decir.'

'Nunca.'

'¿Estás listo para entrar en la cabaña?'

'No hasta que sepamos si hay una maldición descansando en ella.'

Dumbledore asintió comprendiendo. 'Specialis Revelio,' murmuró mientras levantaba su varita. Por un momento ambos miraron fijamente la cabaña, pero nada ocurrió. 'Trata de evitar levantar tu varita a toda costa, pero mantenla preparada, sólo por si acaso.'

Severus asintió, sacó su varita y la agarró con firmeza en la mano. Juntos se acercaron lentamente a la cabaña. Con otro movimiento de su varita, Dumbledore retiró parte de la hiedra venenosa, revelando una puerta podrida por la intemperie, y la carcasa de la serpiente todavía firmemente clavada en ella. La carcasa de la serpiente no era lo peor del estado abandonado de la cabaña, sino más bien el hedor nauseabundo que parecía llegar de dentro.

Dumbledore golpeó la puerta con su varita, que se abrió con un ensordecedor crujido de las bisagras.

De inmediato quedó claro de dónde procedía el hedor nauseabundo. Cientos de ratas, ratones, y otras criaturas similares yacían muertas desperdigadas por el suelo de madera, haciendo que todo el lugar hediera a muerte.

La cabaña era lo suficientemente pequeña para ver el interior completo desde el umbral. Aparte de las criaturas muertas, el mobiliario mohoso y los calderos usados con restos de viejas pociones, no ayudaban a la situación en lo más mínimo.

'¿Nos atrevemos a cruzar el umbral?' preguntó Severus. 'Ver tantas criaturas yaciendo muertas por el suelo no me parece normal.'

'Ciertamente no lo es,' dijo Dumbledore casualmente mientras examinaba el marco de la puerta. 'Lo único que puedo rastrear en el marco de la puerta, sin embargo, es un encantamiento Repelente de Muggles.'

Asumiendo el riesgo, Dumbledore creó una esfera de luz en la punta de su varita y la lanzó directamente dentro de la cabaña hasta que quedó suspendida en el centro, haciendo que el oscuro lugar se iluminara.

'No confío en la situación,' dijo Severus agriamente. 'Hay mucha historia oscura ligada a esta lugar, y no se dispara una sola alarma.'

Dumbledore no respondió, pero dio un paso adelante dentro de la cabaña con su varita levantada, y se aseguró de no pisar ninguna de las criaturas muertas. 'Voldemort se complace en los desafíos,' dijo cautelosamente. 'Si el anillo está en efecto oculto aquí en alguna parte, puede que lo encontremos con facilidad, pero cogerlo no lo será.'

No queriendo quedarse atrás, Severus también dio un paso dentro de la cabaña con cautela con su varita levantada directamente ante sí. Se acercó a un armario cerrado, y lo golpeó con la punta de su varita para asegurarse de que no era algo oscuro camuflado.

Nada ocurrió, hasta que de repente algo comentó a traquetear violentamente dentro del armario que hizo que Severus saltara hacia atrás y pisara una rata muerta bastante pulposa.

'Probablemente un boggart,' dijo Dumbledore mientras se volvía hacia el armario en un destello. 'Permíteme.'

Con un suave movimiento de varita, Dumbledore abrió el armario. Nada pareció salir de él, hasta que de repente el cuerpo muerto de una niña rubia se formó en el suelo justo ante ellos. 'Riddikulus,' murmuró enseguida. El cuerpo de la niña se transformó en un gatito y enseguida desapareció de la vista.

'¿Quién era ésa?' preguntó Severus mientras trataba de procesar lo que acababa de ver, pero Dumbledore ya le había dado la espalda.

'Eso no importa,' dijo Dumbledore sombríamente. 'Ven a ver esto.'

Curioso por lo que estaba pasando, Severus se acercó a Dumbledore, y miró sus manos que estaban extendidas ante él. En ella, su varita estaba zumbando y moviéndose violentamente, como si estuviera tratando de responder a algo que no podían ver.

'Está llamando a algo,' dijo Dumbledore por lo bajo. 'Pero, ¿qué–?'

La respuesta llegó enseguida. La varita de saúco rodó de sus manos y cayó al suelo con un golpe agudo. Allí, siguió rodando en círculos, como si estuviera tratando de decir que ése era el lugar en que tenían que comenzar a buscar.

Severus golpeó el suelo de madera ruidosamente con el pie. 'Está hueco,' dijo. 'Creo que hemos encontrado lo que estábamos buscando.'

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N/A No sabemos mucho de cómo exactamente recuperó Dumbledore el anillo, pero lo que sabemos (de acuerdo con la HP wiki), es que originalmente lo encontró bajo una tabla del suelo en la cabaña de los Gaunt en una caja dorada con todo tipo de maldiciones en ella.

N/A Imaginé que si los horrocruxes pueden llamarse entre sí, entonces probablemente las reliquias también lo hagan.