El Anillo de los Gaunt
'¿Su varita ha hecho esto antes?' preguntó Severus mientras se arrodillaba sobre una rodilla, y tanteaba el suelo.
'En algunas ocasiones,' dijo Dumbledore mientras se arrodillaba junto a Severus. 'Sólo que entonces nunca parecía haber una pista o razón. Sólo ha sucedido en Hogwarts durante los últimos años…'
'Pero, ¿nunca antes apuntó a algo específicamente?' preguntó Severus, empleando su varita como palanca para sacar una tabla suelta del suelo. Con un fuerte crujido, había logrado sacar la tabla podrida. Una espesa capa de polvo voló en el aire, haciendo que sus ojos se secaran como pergamino y sintiera la garganta como un desierto.
'Nada en particular que pareciera significativo,' dijo Dumbledore con una tos, y recogió su varita del suelo.
Severus comenzó a sacudir el polvo con las manos hasta que tropezó con algo que estaba reluciendo a la luz mágica. Cuando sacudió el resto del polvo, apareció una caja dorada. El aspecto extravagante de la caja parecía completamente fuera de lugar dentro de la cabaña abandonada. Adornada con serpientes doradas alrededor de los bordes, la caja no podía haber sido dejada allí por los Gaunt. 'Esto es demasiado fácil,' murmuró Severus.
Dumbledore tocó la caja con la punta de su varita. La varita comenzó a vibrar violentamente de nuevo, como si estuviera tratando de decir que estaban al alcance de lo que estaban buscando, pero nada sucedió.
Asumiendo el riesgo, Severus extendió la mano e intentó levantar la caja, pero parecía estar pegada al suelo. '¿Tiene algo para deshacerse de un encantamiento de Pegado Permanente?' preguntó, '¿o deberíamos simplemente cortarla por los bordes?'
Dumbledore sonrió. 'Eso es muy innovador por tu parte, Severus,' dijo, 'pero dudo que lo que la mantiene aquí sea un Encantamiento de Pegado.'
Severus cerró los ojos con el fin de pensar. Esto habría sido mucho más fácil de haberse molestado Dumbledore realmente en contarle cómo se las había arreglado para recuperar el anillo la primera vez. Cuanto más pensaba en ello, más lo frustraba. 'Simplemente pruebe algunos hechizos,' murmuró.
No es que Severus hubiera esperado que funcionara, pero al menos merecía la pena intentarlo. Dumbledore conjuró docenas de variaciones del Encantamiento Alohomora. 'Portaberto, Emancipare, Dunamis, Liberare…' Nada hizo que la caja hiciera un movimiento.
Severus extendió la mano y volvió a tocarla. Esta vez intentó emplear más fuerza para arrancar la caja de su lugar, y dejó escapar un gemido cuando comenzó a sentir los dedos rígidos por tirar tan fuerte. 'Tóquela,' dijo con desprecio. 'No hay manera de que esté en casa antes de la cena a este paso.'
Dumbledore bajó la varita y con cautela extendió la mano para tocar la caja. En el momento que las yemas de sus dedos tocaron la superficie de la caja, un ruido agudo que sonó como el restallido de un látigo llenó el aire. De inmediato apartó la mano, y pareció como si acabara de tocar accidentalmente un cercado eléctrico. 'Curioso… muy curioso.'
'¿Qué acaba de ocurrir?' preguntó Severus, sus ojos corriendo arriba y abajo por el cuerpo de Dumbledore para asegurarse de que estaba bien.
'Me sacudió,' dijo Dumbledore casualmente mientras se frotaba las yemas de los dedos con la otra mano. 'Lo curioso es que me sacudió a mí, pero no a ti.'
Severus extendió la mano para volver a tocar la caja. Nada ocurrió, lo que confirmó que la caja sólo estaba tratando de evitar a Dumbledore, y no a él. '¿Alguna teoría?' preguntó.
'Varias,' dijo Dumbledore. 'La primera es que puede que Voldemort te considere no cualificado, ya que nunca esperaría que un muchacho de dieciséis años la encontrara, y conociera lo que contiene. Otra teoría sería que no permitiría que nadie se acercara a menos que esa persona estuviera marcada como su igual.'
'¿Qué quiere decir con eso?' preguntó Severus. 'Con lo último.'
'Significa, Severus,' dijo Dumbledore mientras lo miraba a los ojos, 'que tienes más en común con él, que lo que os diferencia.'
'Lo tomaré como un cumplido,' dijo Severus sarcástico.
Dumbledore no respondió a eso. '¿Hay cosas que sepas que tienes en común con él?' preguntó.
Un ceño se formó en el rostro de Severus mientras pensaba en lo que podría tener en común con el Señor Tenebroso. 'Una infancia horrible,' dijo. 'Ésa ciertamente es una. Ambos somos mestizos debido a nuestros padres Muggles, así que hay otra. Él es descendiente de Salazar Slytherin, pero mi madre no era…'
Severus volvió a echarle una buena mirada a la caja. Las serpientes doradas que adornaban los bordes de la caja estaban comenzando a tener más sentido ahora. 'Puede que yo no sea descendiente de Slytherin, pero soy un Slytherin de todos modos,' dijo suavemente. '¿Qué sugiere que hagamos ahora?'
'Conociendo a Voldemort,' comenzó a explicar Dumbledore, 'si en efecto sois iguales, algo de igual valor debe entregarse con el fin de tomar lo que buscas.'
'Si quiere que sacrifique mi propia vida con el fin de recuperar ese anillo, se equivoca,' dijo Severus con sequedad.
Dumbledore rio entre dientes. 'No, Severus, dudo que el pago sea de esa naturaleza.' De dentro de su túnica sacó un corto cuchillo de plata que Severus reconoció como un cuchillo que se empleaba para cortar ingredientes de pociones. 'Sólo sangre debería bastar.'
Severus tomó el cuchillo de las manos de Dumbledore, y lo examinó. La idea de cortar su propia piel para sacar sangre lo asqueaba, y sabía por qué, también. Era el modo en que su madre había muerto la primera vez, después de todo.
'Puedo curarte enseguida,' dijo Dumbledore cuando se percató de la vacilación de Severus. 'Ni siquiera dejará cicatriz.'
'No es eso lo que me preocupa,' dijo Severus sombríamente. Imaginando que la manera más fácil de superar el miedo de herirse a sí mismo era simplemente hacerlo, colocó el filo del cuchillo en la palma de su mano izquierda, la cerró, y lo deslizó con un rápido movimiento.
Por un momento ni siquiera sintió nada mientras le devolvía el cuchillo a Dumbledore. En el momento que abrió la mano, sin embargo, una sensación palpitante se impuso, y agudas punzadas dominaron su mano mientras la sangre comenzaba a fluir por su palma.
Puso la mano cubierta de sangre encima de la caja. La sangre comenzó a chorrear por los bordes hasta que alcanzó las serpientes. Sus ojos verdes se abrieron en el momento que la sangre los tocó, y comenzaron a deslizarse ondulando alrededor de la caja hasta que la tapa saltó abierta. Allí, sobre un cojín verde esmeralda, estaba el anillo que habían visto en los recuerdos.
Enseguida Dumbledore atendió la herida de Severus. Pasando la varita sobre la mano de Severus, la herida se cerró hasta que hubo sanado por completo.
'Lo encontramos,' dijo Dumbledore por lo bajo. 'Es éste. Tiene que ser éste.'
Severus notó que los ojos de Dumbledore estaban completamente fijos en el anillo, como si de algún modo lo atrajera del modo en que los cuervos son atraídos por las cosas relucientes. 'No lo toque,' ordenó. 'Está maldito.'
'¿Cómo sugieres que lo cojamos entonces?' preguntó Dumbledore.
'¿Cómo fue que nunca me contó cómo lo hizo la primera vez?' espetó Severus. 'Logró recuperar esa cosa y llevarla de vuelta a Hogwarts sin mi ayuda. Seguramente debe haber algo gestándose en su mente ahora mismo.'
'¿Recuerdas cómo lo llevé de vuelta a Hogwarts?' preguntó Dumbledore, sin molestarse en lo más mínimo por el repentino exabrupto de Severus.
'Sí,' dijo Severus enojado. 'Alrededor de su dedo. Maldito, y al borde de la muerte si no fuera porque yo evité que la maldición se extendiera más rápido.'
'Tiene que haber un modo de sacarlo,' dijo Dumbledore. 'Tiene que haber…'
'¿Tiene un pañuelo o algo así?' preguntó Severus. 'Si pude abrir la caja, quizá es más seguro que yo coja el anillo también.'
Era obvio que Dumbledore era bastante vacilante sobre la idea de hacer que Severus cogiera el anillo, pero cedió de todos modos. 'Toma,' dijo mientras sacaba un pedazo de tejido del bolsillo.
Severus tomó el pañuelo y se cubrió la mano con él. Con mucho cuidado tocó el anillo y lo sacó de la caja, sosteniéndolo entre el pulgar y el dedo índice.
El propio anillo no parecía tan impresionante como la caja. Parecía fabricado bastante tosca y torpemente, como si el orfebre careciera de las herramientas adecuadas para darle un buen acabado. La piedra negra que adornaba la parte superior del anillo tenía algo grabado en ella que le recordó a Severus a un escudo de armas de aspecto simple. '¿Alguna idea de lo que es esto?' preguntó mientras le mostraba la piedra a Dumbledore.
Dumbledore le dio una buena mirada, y casi logró tocarlo si no fuera porque Severus lo apartó justo a tiempo. 'No estoy seguro,' dijo en voz baja cuando salió de su trance obsesivo, 'pero me gustaría averiguarlo.'
Enseguida Severus cubrió el anillo con el pañuelo, lo ató con un nudo y se lo metió en el bolsillo. 'Es mejor que nos marchemos,' dijo. '¿Oyó eso?'
Un leve ruido de tictac, casi demasiado suave para oírlo, llegó desde detrás de ellos. Sonaba como si un par de pies diminutos estuvieran aproximándose a ellos, y pronto más ruidos de tictac lo siguieron.
El corazón de Severus comenzó a golpear en su pecho. Algo había comenzado a moverse alrededor de ellos, y una vez sintió algo rozarle los tobillos se atrevió a ponerse en pie y se dio la vuelta, la varita preparada en la mano.
Las ratas y ratones que había supuesto estaban muertos, habían formado un gran círculo a su alrededor y comenzaron a lanzarse con sus dientes medio podridos a sus pies. Arañas llegaron a través de los agujeros del suelo y el techo. Incluso pájaros desplumados y otras criaturas del bosque en descomposición comenzaron a arremeter desde fuera.
'¿Ahora qué hacemos?' preguntó Severus mientras comenzaba a sacudirse vigorosamente arañas de los pantalones, y pateaba ratas de sus zapatos.
'No podemos atraer mucha atención a este lugar,' dijo Dumbledore mientras empleaba su varita para asustar a las criaturas. 'Creo que lo mejor es que–'
'¡–Ouch!' gritó Severus cuando una rata lo mordió con fuerza en los dedos. 'Hay demasiadas. ¡Mejor corramos!'
Correr resultó ser mucho más difícil de lo predicho. Los pájaros habían comenzado a arremeter, tratando de picarles los ojos mientras intentaban abrirse camino hacia la puerta delantera. Moscas estaban rodeándolos por millares, oscureciendo su visión de tal modo que ni siquiera la luz mágica de Dumbledore podía penetrar.
Cortes y cardenales estaban apareciendo en sus cuerpos por las agudas uñas y colmillos de las criaturas que los atacaban. Sentía como si cada vez una pequeña cuchilla atravesara su piel, más y más profundo con cada ataque.
Para el momento que lograron llegar a la puerta, todo salvo sus rostros estaba completamente cubierto de alimañas en descomposición. Sólo el hedor era lo suficientemente nauseabundo para hacer que cualquiera se desmayara. Debido al peso de todas las criaturas, Severus era incapaz de sacar su varita e imaginó que el único modo de sobrevivir a este ataque era alejarse todo lo posible de la cabaña.
'¡Subamos la colina!' gritó Dumbledore, que no parecía estar mejor que Severus en cuanto a liberar el brazo de su varita.
Severus hizo lo que le dijo. Tratando de correr lo más rápido posible, corrió fuera del seto que oscurecía la cabaña y comenzó a subir la colina. Una por una, las criaturas comenzaron a dejarlos ir cuanto más lejos llegaban.
Una vez fue capaz de volver a sacar su varita, ya no era necesaria. Las criaturas no-muertas parecían tener una atracción sobrenatural por la cabaña, y para el momento que Severus casi había llegado a la cima de la colina, casi todas habían soltado su agarre y huido.
'¿Estás ahí, Severus?' llamó Dumbledore.
'Estoy aquí arriba,' dijo Severus. '¿Está bien?'
Dumbledore salió a la vista. Se veía completamente magullado y maltratado. Sangre chorreando de los muchos cortes se derramaba por su cuerpo y se filtraba en su ropa. Entonces Severus imaginó que probablemente él no se veía mejor.
'¿Qué demonios acaba de ocurrir?' preguntó Severus, y por primera vez notó que estaba sin aliento. '¿Qué–?'
'–Una última advertencia, quizá,' dijo Dumbledore. 'Voldemort quiere ver a sus enemigos debilitados, después de todo.'
Severus estaba a punto de hacer más preguntas, pero notó que los ojos de Dumbledore no estaban mirándolo, sino más bien a lo que había tras él. Se dio la vuelta, y se encontró cara a cara con una mansión que cabría fácilmente en el Gran Comedor de Hogwarts. Aunque no parecía ni remotamente tan dilapidada como la cabaña, faltaban tejas del tejado y la hiedra estaba abriéndose camino a través de las grietas de las paredes.
'Ésa es la Casa Riddle, ¿no?' preguntó Severus.
'En efecto, lo es,' dijo Dumbledore mientras daba unos pasos más cerca. '¿Y si–?'
Severus no le dio a Dumbledore la oportunidad de terminar la frase. Había notado que algo estaba moviéndose dentro de la casa, y enseguida lo había agarrado por la barba y lo arrastró detrás de un gran árbol en la linde del bosque. 'Lo siento,' susurró, 'pero hay alguien dentro.'
Dumbledore conjuró un hechizo sobre Severus, y él no tuvo que preguntar para saber para qué era. El Encantamiento Supersensor hizo que su visión comenzara a ensancharse más y más, y por último comenzó a curvarse por los bordes.
'Dime lo que ves,' dijo Dumbledore, exigente pero también amablemente, mientras comenzaba a arreglar de todos los desgarros la ropa de ambos con la varita.
Severus estaba concentrado en la casa, tratando de rastrear dónde había visto movimiento antes. Por un rato pareció no haber nada en absoluto, y comenzó a preguntarse si había sido su propia imaginación. Entonces, de repente, el rostro de un hombre salió a la vista, mirando exactamente al lugar tras el que se ocultaban. 'Él está aquí,' susurró. 'El Señor Tenebroso está aquí, y está mirando directamente hacia nosotros.'
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N/A Todos los hechizos que Dumbledore conjuró en la caja se mencionan en el script de El Prisionero de Azkabán, pero ninguno se incluyó en la película.
