La Casa de los Riddle
'¿Nos vio?' preguntó Dumbledore. Había logrado arreglar la ropa de Severus de todos los cortes que la habían desgarrado, y ahora estaba ocupándose de las marcas de mordiscos en su rostro.
'No creo que nos haya visto,' dijo Severus, 'pero sospecha que algo está ocurriendo aquí afuera. Le sugiero que se aparezca fuera de aquí, coja el anillo, y regrese a Hogwarts.'
Severus sacó del bolsillo el anillo que seguía atado dentro del pañuelo de Dumbledore y se lo entregó. 'Póngalo con el diario,' ordenó. 'No intente investigarlo. No lo toque. Ni siquiera lo mire. ¿Comprendido?'
'¿Serás capaz de aparecerte de regreso a Cokeworth?' preguntó Dumbledore.
'Me he aparecido antes y no he sido rastreado,' dijo Severus apresuradamente. '¡Sólo cójalo y váyase!'
Dumbledore asintió comprendiendo. 'Contacta conmigo enseguida cuando regreses.' Agarró el anillo firmemente en la mano, y con un casi inaudible "pop" desapareció de la vista.
El Encantamiento Supersensor estaba comenzando a perder su magia. Lo último que vio Severus fue que el Señor Tenebroso le había dado la espalda a la ventana, como si sólo hubiera imaginado que estaba pasando algo fuera y ya no estuviera interesado.
Con el corazón palpitando frenéticamente en el pecho, Severus consideró si debería aparecerse en casa enseguida o no. Sus brazos y piernas seguían cubiertos de cortes, e imaginó que si aparecía en casa en este estado, seguramente la familia iba a plantear preguntas.
Imaginó que si era capaz de colarse en su habitación desapercibido y encontrar un poco de esencia de díctamo, debería ser capaz de salirse con la suya. Se preparó para aparecerse de regreso a Cokeworth, hasta que de repente una mano lo agarró bruscamente por el hombro y lo hizo retroceder.
'No tan rápido, pequeño,' dijo una voz femenina detrás de él. '¿Adónde crees que vas?'
Bellatrix sonrió una malvada sonrisa enseñando los dientes hacia Severus cuando él le apartó la mano de un manotazo. 'Apreciaría que no me tocaras,' dijo con desprecio.
'Mal, mal,' dijo Bellatrix mientras chasqueaba la lengua, pero lo liberó de su agarre de todos modos. '¿Sabes? El Señor Tenebroso tenía la sensación de que había algo aquí afuera. Resulta que tiene razón.'
'Así que envió a su sabueso favorito a buscarme, ¿no?' dijo Severus despreocupado.
Bellatrix parecía más orgullosa que insultada. '¿Te gustaría encontrarte con él, quizá?' preguntó. '¿O no es eso a lo que viniste aquí?'
Severus estaba arrinconado. Marcharse ahora significaría que Bellatrix le hablaría al Señor Tenebroso de su presencia, y las consecuencias relacionadas con eso eran algo a lo que no quería arriesgarse. Su única opción alternativa era ceder, seguir a Bellatrix a la casa, y fingir que había sido el Señor Tenebroso lo que había estado buscando. 'Llévame ante él,' ordenó.
Con una amplia sonrisa de victoria en el rostro, Bellatrix empujó a Severus hacia delante y lo obligó a acercarse a la casa. Severus levantó su escudo Oclumántico lo máximo que permitió su mente, aun así mantuvo la mente dando vueltas sobre todas las posibles preguntas que se plantearían.
Bellatrix lo condujo a la parte trasera de la casa y le mostró una puerta que estaba oculta por la hiedra colgante. La puerta llevaba a una cocina polvorienta y cavernosa, y a través de otra puerta entraron al pasillo. Al fondo del pasaje, Bellatrix empujó a Severus a través de otra puerta más, y entraron en lo que parecía ser una sala de estar.
'Mi Señor,' dijo Bellatrix con una reverencia, 'he encontrado a alguien afuera que puede interesaros.'
El Señor Tenebroso se dio la vuelta. Todavía quedaban rastros del hermoso rostro que una vez tuvo a los dieciséis años, pero su rostro era cetrino, y sus ojos inyectados de sangre y vacíos. 'Severus Snape,' dijo en una fría voz familiar, y las comisuras de su boca se curvaron en una sonrisa falsa. 'Qué agradable sorpresa.'
'Esperaba encontraros aquí,' dijo Severus sin rastro de emoción.
'Bella, márchate,' ordenó Voldemort, y con un movimiento de varita cerró las cortinas, y encendió una luz mágica. Bellatrix levantó la nariz molesta, resopló, y cerró la puerta tras de sí.
'Por favor, toma asiento,' dijo Voldemort, indicando un sofá tapizado de terciopelo en la sala, y Severus obedeció.
Voldemort se sentó en el brazo de un sillón a juego. Parecía relajado, pero aun así cauteloso por la situación. 'Dime, Severus, ¿cómo me encontraste aquí?'
Severus había esperado que surgiera esta pregunta, y sin perder un latido, respondió. 'Vuestro diario me trajo aquí.'
Voldemort pareció satisfecho con la respuesta que le había dado. 'Mi yo de dieciséis años ciertamente valoraba la honestidad,' dijo. '¿Y cómo llegaste a mi diario, si puedo preguntar?'
'Creo que una mejor pregunta sería,' dijo Severus, '¿por qué Malfoy decidió entregárselo a uno de mis amigos en primer lugar?'
'El joven Rosier necesitaba un recordatorio de por qué quería seguir los pasos de su padre,' dijo Voldemort. 'Y, también fue una manera de meter el diario en Hogwarts.'
'¿Por qué la desesperación por meterlo en Hogwarts?' preguntó Severus, sabiendo muy bien que si el diario hubiera tenido éxito en poseer el cuerpo de alguien, el Riddle de dieciséis años habría vuelto a la vida y causado caos dentro del colegio.
'Hogwarts es el lugar más seguro para que esté,' dijo Voldemort. 'Al menos, si es seguro para mí asumir que sigue allí.'
'Está escondido,' dijo Severus con confianza. 'Está oculto en un lugar donde todo está oculto, y pretendo que siga de ese modo.'
Voldemort rio una fría risa y comenzó a pasearse por la sala. 'Ya me ha quedado muy claro, Severus que has escogido no seguir más mi causa. Así que compláceme, y por favor, explica por qué estás aquí.'
'Porque vos me fascinais,' dijo Severus. 'La última vez que nos vimos fue en el Bosque Prohibido, y aun así, no nos atacasteis. Me pregunto por qué.'
'No veo razón para atacar cuando no es necesario,' dijo Voldemort, casi con aire de aburrimiento.
'¿Encontrasteis lo que estabais buscando?' preguntó Severus.
Voldemort dejó de pasearse y miró directamente a los ojos a Severus. 'No lo hice,' dijo con desprecio.
'No me sorprende,' dijo Severus, y comenzó a hacer girar su varita entre los dedos. 'Los thestrals con difíciles de atrapar, después de todo. ¿Os importa decirme por qué vais tras los thestrals?'
'Eres listo, ¿no?' dijo Voldemort, y comenzó a pasearse por la sala de nuevo. 'En efecto, íbamos tras los thestrals. Uno en particular, para ser más preciso.'
Esa declaración llamó la atención de Severus. '¿Y por qué?' preguntó.
Voldemort enseguida se paró ante Severus y lo miró directamente a los ojos, como si de repente se le hubiera acabado la paciencia. '¿Qué te importa, muchacho?' escupió.
'Porque hice cierta conexión hace tiempo,' dijo él casualmente. 'La Varita de Saúco de Dumbledore se considera una de las varitas más poderosas jamás fabricadas, y resulta que contiene el pelo de un único thestral. En primer lugar, creí que ibais tras de todos los thestrals para utilizarlos para hacer varitas más poderosas. Pero ahora que mencionáis que ibais tras de un thestral específico, no puedo evitar preguntarme por qué.'
'Tú ya lo sabes, pero también no lo sabes,' dijo Voldemort en un susurro, y volvió a sonreír la misma sonrisa falsa. 'Hay mucho que no sabes.'
'No me gusta que me mantengan a oscuras,' dijo Severus con amargura. 'Dumbledore siempre me mantiene a oscuras.'
'Ya lo sé,' dijo Voldemort en acuerdo. 'A Dumbledore le gustan sus pequeños juegos. Siempre diciendo medias verdades. Siempre guardando secretos. ¿Cómo es que estás del lado de un hombre como Dumbledore, si no confía en ti?'
Severus comenzó a reír. 'Nunca dije que estaba del lado del viejo. ¿Unirme a su Orden? ¿Luchar por su ideología? No, nunca podría hacer eso. Pero lo respeto de todos modos.'
La voz de Voldemort comenzó a elevarse. 'Entonces, dime, Severus, ¿cómo es que ya no deseas el poder que puedo ofrecerte?'
'Os admiro enormemente,' dijo Severus, y se levantó del sofá, sabiendo lo que estaba a punto de llegar. 'Pero el problema que encontré es que somos demasiado parecidos.'
Voldemort dio un paso más cerca de modo que volvieron a estar cara a cara. Su alta estatura y presencia autoritaria dominaron fácilmente la postura de Severus. 'Eres un hombre de muchos talentos. Te enfrentaste a miles de dementores sin ayuda. Te convertiste en el miembro más joven de la Orden de Merlín en la historia de la magia, eres un Oclumante enormemente hábil, e incluso mataste a mi basilisco,' dijo, su voz temblando de ira.
'Yo no maté a vuestro basilisco,' rechinó Severus entre dientes.
'¿Cómo lograste entrar en la Cámara de los Secretos?' gritó Voldemort. '¡DIME!'
'Yo no lo hice,' dijo Severus, luchando por mantenerse tranquilo. 'Lo hicisteis vos.'
Con un agudo crujido, el dolor atravesó la parte trasera de sus piernas como si hubiera sido golpeado por un látigo invisible, e hizo que cayera de rodillas. '¿Quién eres?' ordenó él. '¡DIME QUIÉN ERES!'
'Mi nombre es Severus Snape,' dijo con gran dificultad mientras la ardiente sensación en sus piernas se disparaba hacia su espina dorsal. 'Nací el nueve de enero del año mil novecientos sesenta, de madre bruja y padre Muggle, al igual que vos.'
'¡DIME MÁS!' ordenó Voldemort, sosteniendo su varita contra el pecho de Severus. '¿QUIÉN ERES?'
El sudor comenzó a caer por la frente de Severus. 'Fui seleccionado en Slytherin,' dijo entre alientos. 'Me hice amigo de un montón de personas que querían unirse a vuestra causa, y también hice un montón de enemigos. Lo que quería era poder. El poder que una vez creí seríais capaz de ofrecerme, hasta que me di cuenta de que el poder que quería sólo existe en el lugar donde estáis.'
'¿¡POR QUÉ TIENES CORTES EN LOS BRAZOS!?'
'Porque encuentro placer en el dolor,' rechinó Severus entre dientes. 'Como dije, vos y yo somos muy parecidos. Somos mártires, ¿lo veis, vos y yo? Siempre acabamos regresando a los lugares que más nos duelen. Vos seguís regresando a un lugar que una vez perteneció a vuestro padre Muggle, y yo hice lo mismo. Año tras año tras año…'
'¡CRUCIO!' gritó Voldemort. El dolor que ya se había arrastrado por su espina dorsal se extendió como una ola a través de su cuerpo. Desde la coronilla hasta los dedos de sus pies se incendiaron, como si estuviera siendo apuñalado repetidamente por cientos de cuchillos. Cerró las mandíbulas con fuerza, evitando a toda costa gritar y rendirse al dolor.
El dolor abandonó su cuerpo tan rápidamente como había llegado. '¿Placer en el dolor, dijiste?' dijo Voldemort, de repente de vuelta a su habitual estado de calma. 'Ciertamente eres extraordinario.'
'Hay tanto que no sabeis,' dijo Severus con una amplia sonrisa, y supo lo que iba a ocurrir.
'¡CRUCIO!' volvió a gritar Voldemort. '¿DEL LADO DE QUIÉN ESTÁS?'
Todos los nervios de su cuerpo se incendiaron, haciendo que bajara la cabeza al suelo. 'Del de nadie,' dijo débilmente.
Voldemort levantó la maldición. '¿Nadie?' preguntó con curiosidad.
Severus podía saborear el sabor metálico de la sangre en sus labios. 'Significa,' dijo una vez recuperó el aliento, 'que soy egoísta. No estoy de vuestro lado, o del de Dumbledore. Estoy de mi lado y sólo del mío. Como un igual.'
Ni siquiera lo oyó llegar, pero el fuego de la maldición se desencadenó a través de él una vez más, y mantener levantado su escudo Oclumántico se hacía más y más difícil con cada segundo que pasaba.
'¡DIME, SEVERUS! ¿¡ERES UN NIÑO, O UN HOMBRE!?'
Con la última energía restante que todavía le quedaba a Severus en su interior, levantó la cabeza y miró a Voldemort directamente a los ojos. 'No lo sé,' dijo sombríamente, 'pero tampoco tú, Tom.'
Antes de que Voldemort fuera capaz de responder, sin embargo, cerró la mano con fuerza alrededor de su varita, y con la mente concentrada completamente en Lily, se marchó apareciéndose.
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N/A Un amigo me describió una vez la idea de la Maldición Cruciatus perfectamente. Básicamente es lo mismo que un ataque epiléptico. Todas tus terminaciones nerviosas se incendian, que es por lo que la respuesta natural de tu cuerpo es apagarse si pasa por tal ataque. En raras ocasiones, sin embargo, puede ocurrir que tu cuerpo no se apague por completo y experimentes el dolor que llega con tal ataque. Ese tipo de dolor se siente exactamente del mismo modo que Rowling lo describió.
