La Prisión Wandsworth

Cuando julio se convirtió en agosto, la ola de calor que había gobernado la nación desde comienzos del verano por fin había disminuido hasta cierto punto, y fue reemplazada por brotes aleatorios de cielos nublados y lluvia torrencial.

Severus le había enviado una carta a Dumbledore para hacerle saber que había llegado a salvo a Cokeworth. Lo que no compartió, sin embargo, fue que también había tenido un encuentro en persona con el Señor Tenebroso, ya que no consideró seguro escribir sobre tales cosas en una carta que no podía encriptar mágicamente. Era algo que tendría que esperar hasta que regresara a Hogwarts, e incluso entonces, no estaba completamente seguro de que fuera algo que quisiera compartir con Dumbledore o no.

Cualquier pensamiento sobre el Señor Tenebroso, sin embargo, enseguida fue empujado al fondo de su mente cuando el día en que volvería a ver a su padre estaba comenzando a acercarse. El único modo en que era capaz de distraerse era encerrándose en el cobertizo, y le dio al proyecto de pociones que había comenzado más temprano este verano un nuevo arranque. Quizá crear ese Aceite de Motor Imbécil Grasiento no era tan mala idea después de todo.

Cuando por fin llegó el cinco de agosto, Severus ya no estaba seguro de nada. No pudo comer nada para desayunar, y para el momento que estuvieron listos para marcharse, Erwin sugirió que podría ser mejor coger el coche en cambio, ya que conducir una motocicleta en su estado inquieto sólo causaría problemas en la carretera. (Y la lluvia tampoco estaba ayudando.)

Se unió a Lily en el asiento trasero del coche y agarró su mano firmemente en la suya mientras miraban por la ventanilla. Su mente se llenó completamente de todas las palabras que quería decirle a su padre.

'¿Qué prisión vamos a visitar exactamente?' preguntó Lily cuando estaban aproximándose a Londres.

'Wandsworth,' dijo Erwin. 'Está al sudoeste del Gran Londres. ¿Lo llevas bien, Severus?'

'No lo sé,' dijo él distraído, sus ojos contando las líneas pintadas en la carretera. '¿Podemos regresar?'

'¿Estás seguro de eso, Severus?' preguntó Erwin con un ceño preocupado en el rostro.

'No,' dijo Severus débilmente. 'No tengo idea de lo que quiero.'

'He aquí una idea,' dijo Erwin. 'Voy a conducir hasta la prisión, y una vez estemos allí puedes decidir si quieres entrar o no. Si no quieres, iremos al Callejón Diagon y encontraremos alguna distracción en cambio.'

Severus descansó la cabeza contra el frío cristal de la ventanilla del coche. 'Gracias,' murmuró.

El tiempo restante de su viaje a Londres pasó en silencio. No fue hasta que entraron en el municipio de Wandsworth que Severus logró arrancar los ojos de la carretera y mirar alrededor. Habían entrado por Heathfield Road, y los muros del complejo penitenciario domonaban la vista de toda la calle. La señal que decía "Entrada de Visitantes" los condujo hasta el extremo oeste del complejo, y aparcaron en una plaza vacía.

'¿Estás listo, Sev?' preguntó Lily mientras le estrechaba la mano.

'No,' dijo Severus. 'Pero tengo que estarlo. Tengo que hacer esto por mamá.'

Severus respiró hondo para calmarse, y se arrastró fuera del coche. Enseguida se apresuraron dentro del edificio para escapar de la lluvia y acabaron en un pasillo que conducía a recepción. Las paredes blancas y la luz fluorescente hacían que todo el lugar pareciera un hospital, sólo que mucho más deprimente.

'Buenas tardes,' dijo Erwin a la señora tras el escritorio. 'Estamos aquí para visitar a un interno.'

La actitud malhumorada de la señora no hizo que el lugar pareciera más alegre. '¿Nombre, por favor?' preguntó sin levantar la vista.

'Estamos aquí por Tobías Snape,' dijo Erwin.

'¿Y su relación con él es?'

'Su hijo está en cuidado de acogida conmigo. Severus, ¿podrías venir aquí, por favor?'

Severus se acercó al mostrador de recepción. Esta vez la señora levantó la vista, pero si fue por su extraño nombre o si estaba tratando de conectar su rostro con Tobías era algo de lo que no estaba seguro. 'Concertamos una cita para venir a verlo hace un tiempo,' dijo él.

'Está aquí mismo en la agenda,' dijo la señora. '¿Tienes tu documento de identidad, niño? ¿Y eres mayor de dieciséis años?'

'Tengo dieciséis,' dijo Severus mientras sacaba la cartera, y mostraba su documento de identidad.

'Eso significa que se te permite entrar sin acompañantes,' dijo la señora. '¿Estos dos viene contigo?'

Severus se dio la vuelta. 'Prefiero ir solo, si estáis de acuerdo,' dijo mientras miraba a Erwin y Lily.

'Entonces tienes que dejarles todas tus pertenencias mientras te esperan aquí,' dijo la señora, y señaló una puerta. 'Después de eso te llevaré por ese pasillo. Antes de que entres en la prisión, serás registrado, y luego alguien más te llevará al lugar, donde tienes un máximo de una hora para hablar con tu padre. ¿Comprendido?'

'Comprendido,' dijo Severus con un asentimiento. Asegurándose de que la señora no pudiera verlo, le entregó a Lily su varita, las llaves y la cartera que Erwin le había regalado.

'Buena suerte, Sev,' dijo Lily después de darle un beso. 'Estaremos aquí.'

Erwin apoyó ambas manos en los hombros de Severus. 'Siempre tendrás una familia, mientras estés con nosotros,' dijo sólo lo bastante alto de modo que sólo Severus pudiera oírlo. 'No olvides eso.'

'Gracias,' susurró él en respuesta.

Severus siguió a la señora a través de la puerta. Al final del pasillo lo dejó con un guardia de seguridad, que lo registró de la cabeza a los dedos de los pies en busca de cualquier objeto que pudiera intentar pasar de contrabando.

'Sígame,' dijo el guardia de seguridad, y juntos se encaminaron hacia una sala donde parecía que más familiares estaban conversando con sus internos.

'Espere justo aquí,' dijo el guardia de seguridad mientras señalaba una mesa asignada. 'Iré a buscárselo.'

Severus se sentó en la desvencijada silla y puso ambas manos encima de la mesa. A pesar de que su mente se sentía vacía, sus manos seguían temblando sin control por la tensión que había acumulado en su interior. No estaba seguro de si quería huir de ello, o simplemente vomitar.

Después de lo que pareció una eternidad, el mismo guardia de seguridad regresó con Tobías. Tobías parecía una sombra de su antiguo yo. Su cabello negro era un desastre más gris que nunca, y su cuerpo parecía estar demacrado.

El guardia de seguridad le quitó las esposas a Tobías y tomó lugar en la puerta de entrada.

Tobías se sentó frente a Severus y lo miró directamente a los ojos. 'Probablemente no es lo que esperabas ver, ¿eh?' dijo calladamente.

'No,' dijo Severus débilmente. 'No, se te ve muy… diferente.'

'Eso es lo que sucede cuando la comida es una mierda y no puedes beber,' dijo Tobías con el ceño fruncido. '¿Por qué querías verme?'

'Para preguntarte algunas cosas,' dijo Severus, sin estar seguro de si debería continuar mirando a su padre a los ojos o no.

Tobías parecía como si ya hubiera acabado con la conversación. 'Si quieres saber lo que le ocurrió a tu madre, no lo sé. No lo sé, ¿vale?'

Severus sintió que el temblor nervioso de sus manos se convertía en ira. 'Entonces, ¿estás diciendo que no recuerdas golpearla hasta hacerla papilla y matarla?'

'No lo recuerdo,' respondió Tobías con una sonrisa torcida. 'No recuerdo una mierda de aquella noche.'

Era el punto que Severus necesitaba. Enfocando los ojos de Tobías, ejecutó Legeremancia sin varita, pasando rozando rápida y silenciosamente a través de las muchas capas de su mente.

Severus encontró el momento de la noche que Tobías los atacó. Cómo estaba encaminándose a casa ebrio. Cómo él, en un momento dado, comenzó a correr a casa en Spinner's End. Cómo había encontrado a Eileen y Severus, y cómo les había quitado las varitas y las rompió en pedazos inútiles. No había rostros familiares, sin embargo. Ninguno que Severus reconociera como el perpetrador potencial que lo Confundió o empleó la Maldición Imperius sobre él. Enseguida rompió el contacto apartando la mirada, y miró fijamente al suelo tanto con frustración como con vergüenza.

'¿Dónde vives ahora?' preguntó Tobías.

'¿Por qué te importa?' dijo Severus con desprecio. 'No es como si mi paradero te hubiera importado antes.'

'Tienes razón,' dijo Tobías, y levantó las manos en rendición. 'Sólo pensaba que estabas aquí para hablar y hacer algunas preguntas, es todo.'

'Lo que realmente quiero saber,' dijo Severus, alimentado por la frustración de que emplear Legeremancia no lo hubiera llevado a ninguna parte, 'es cómo acabaste así.'

Tobías soltó un resoplido. '¿Así?' rio. 'La única razón de que sea así es porque tomé todas las decisiones equivocadas.'

'¿Fui yo una decisión equivocada?' preguntó Severus.

'Tú nunca fuiste una decisión,' respondió Tobías amargamente. 'Tú simplemente ocurriste.'

'Estoy bastante seguro de que los niños no ocurren simplemente,' espetó Severus. 'Si nunca me quisiste, o a mamá, ¿por qué no te marchaste simplemente?'

Tobías comenzó a reír de nuevo. 'Severus, si alguna vez dejas preñada a esa pelirroja tuya, entonces quizá lo comprendas.'

Severus tuvo ganas de darle un puñetazo a Tobías en la cara por la simple mención de Lily. 'Las mujeres no son cosas que puedes usar a tu voluntad y antojo,' dijo, su voz temblando de ira.

Tobías puso los ojos en blanco como si dijera que ya se había aburrido de la conversación. 'Sólo di lo que tengas que decir, Severus, y acaba con ello.'

Severus se inclinó más cerca, preparado para decir todo lo que se había estado gestando en su mente durante meses. 'He guardado los pedazos rotos de la varita de mamá y la mía en mi nueva habitación. Ellos–'

'–Simplemente rompe una puta ramita nueva de algún árbol,' dijo Tobías. 'Qué valor pueden tener esos malditos palitos de todos modos.'

'Ésa no es la puta cuestión,' dijo Severus, esforzándose por no comenzar a gritar. 'La cuestión es que arrebataste lo único que mantenía a mamá conectada con lo que realmente era. Una bruja. Algo que, por la razón que sea, tú despreciabas absolutamente de ella.'

'No me gustan las mujeres que tienen el control,' dijo Tobías francamente.

'Soy consciente,' rechinó Severus entre dientes. 'Soy muy consciente de que tienes un deseo enfermizo por tener el control. Soy consciente porque no sólo me humillabas cada vez que era posible para hacerte parecer mejor, también te aprovechabas de ella cada vez que te apetecía.'

Pareció que Tobías no supo qué decir a eso, y se encogió de hombros. '¿Alguna cosa más que te gustaría decir, o hemos terminado?'

'Yo no he terminado todavía,' dijo Severus furioso, y sintió lágrimas comenzando a picarle en los ojos. 'Sé que esto no te importa una mierda, pero voy a decírtelo de todos modos porque necesito hacerlo, por mí, ¿vale? Estoy asustado, aterrorizado, de tener intimidad con mi propia novia porque cada vez que surge la oportunidad, no puedo evitar oír a mi propia madre gritando en mi cabeza, suplicándote que pares. No puedo evitar sentir que acabaré haciéndole daño del modo que tú le hacías daño a mi madre.'

Tobías miró sin expresión a Severus a los ojos, como si no hubiera emoción unida a sus malas acciones relativas a Eileen.

'Lo matas todo,' continuó Severus. 'Mataste el alma de mamá antes de matar su cuerpo. Mataste mi inocencia quebrándome. Incluso mataste a mi puto pez dorado. Todo lo bueno muere en tu presencia.'

Tobías soltó un suspiro. 'Qué especie de puto rarito tiene un pez dorado, honestamente.'

Severus tuvo que contenerse de desatarse. 'Pip fue un regalo,' dijo sombríamente. 'Un regalo de alguien que me importa. Era sólo – un pez – pequeño – inocente.'

'Mira, chico, ¿por qué–?'

'–no. Me. Llames. ¡Chico!' gruñó Severus. 'Es difícil ser un chico, cuando nunca tuve la oportunidad de serlo.'

'Tampoco eres un hombre,' dijo Tobías, el tono de su voz haciéndose más serio. 'Los hombres no lloran.'

Severus no lo había notado antes, pero las lágrimas habían comenzado a filtrarse de sus ojos y gotear sobre la mesa. '¿Sabes cuál es mi mayor miedo?' dijo, su voz espesa de emoción. 'Mi mayor miedo es volverme como tú.'

Tobías comenzó a limpiarse la suciedad de debajo de las uñas. 'No eres en nada como yo,' dijo. 'En absoluto.'

'Eso lo dices tú,' dijo Severus levantando la voz. 'Soy justo como tú. Llegué a ser celoso, y egoísta, y amargado. He crecido para convertirme en todo lo que tú eres. Furioso con el mundo por tener que existir en un lugar que me escupe por vivir una vida que nunca pedí.'

Tobías sacudió la cabeza y quedó claro que estaba impacientándose. 'Ni siquiera estás cerca de ser mayor de edad, Severus,' dijo. 'Tienes toda una vida de sufrimiento y miseria por delante.'

'Oh, soy muy consciente de eso,' dijo Severus mientras se inclinaba aún más cerca. '¿Quieres que te cuente un secretito?'

'¿Qué hay en él para mí?' preguntó Tobías, sus ojos moviéndose entre Severus y el reloj en la pared.

'Nada en absoluto,' dijo Severus bajando la voz. 'Pero morí, el dos de mayo durante la guerra, en el año mil novecientos noventa y ocho. Pasé treinta y ocho años de mi vida creyendo que mi existencia no era lo suficientemente válida para ser vivida por mis propias elecciones. Estoy preparado para comenzar de nuevo, y estoy comenzando por decirte adiós.'

'¿Te has vuelto loco?' preguntó Tobías, mirando a Severus como si no pudiera creer lo que estaba oyendo.

Severus sacudió la cabeza. 'He estado en guerra toda mi vida. He estado en guerra conmigo mismo. He estado en guerra con mi mente. He estado en guerra con dónde yacía mi lealtad, y he estado en guerra con todo el mundo mágico. Pero ninguna de esas guerras ha sido tan dura como la guerra que luché – y sigo luchando – contigo.'

'Estás tan consumido con la idea de la guerra que la has elevado a una forma de arte,' dijo Tobías sarcásticamente. '¿Una última palabra?'

'Sí,' dijo Severus mientras se recostaba en su silla. 'Me queda una cosa por decir.'

'Entonces, dila,' dijo Tobías agitando la mano. 'Creo que es mejor que te marches.'

Severus se puso en pie y apartó la silla a un lado de una patada. 'Tú no eres mi padre,' dijo lo suficientemente alto para que lo oyeran todos en la sala, 'sólo eres el hombre que me engendró.'

'Es un acto tan egoísta hacer niños, ¿no crees?' dijo Tobías mientras miraba a Severus a los ojos, y ponía una amplia sonrisa falsa. 'Nadie pide nacer. Sé que ciertamente yo no lo hice. Simplemente te arrojan a un mundo frío y cruel sólo porque tus padres deciden hacerlo. La naturaleza humana no es nada más que un enorme acto de egoísmo. Harás bien en recordar eso.'

'Jódete,' espetó Severus, 'y a la mierda todo lo que representas.'

'No quiero volver a verte nunca, Severus,' dijo Tobías antes de que Severus fuera capaz de salir de la sala. 'Me aseguraré de eso.'

Severus le echó un último vistazo al hombre que se parecía tanto a su antiguo yo, luego se dio la vuelta, y siguió afuera al guardia de seguridad.

Sintió como si el pasillo que conducía de regreso a la entrada de visitantes se hubiera extendido cientos de millas. Era como si el propio tiempo hubiera dejado de pasar, y la conversación entre él y Tobías fuera proyectada en una reproducción constante en su mente.

Finalmente logró decir lo que siempre quiso decir, pero eso no alejó el dolor y el remordimiento que había desgarrado su corazón. Enseguida se limpió las lágrimas restantes de las mejillas antes de ser conducido al vestíbulo de entrada de visitantes.

'Mantente fuerte, chico,' dijo el guardia de seguridad, y la mirada de lástima en su rostro dejó claro que había oído casi toda la conversación.

'Sev,' dijo Lily, y enseguida arrojó sus pertenencias en los brazos de Erwin para poder envolver los brazos a su alrededor.

Severus enterró el rostro en su nuca. '¿Podemos irnos a casa, por favor?' preguntó con un sónico sofocado. 'Te lo contaré todo después. Lo prometo.'

Desde el camino hasta el coche, hasta conducir fuera de Heathfield Road, a abandonar Londres, a seguir el río de regreso a Cokeworth, todo se había convertido en un borrón como si el tiempo hubiera comenzado a fundirse y mezclarse como óleo pintado en un lienzo. Ya nada era relevante. Ni siquiera el Señor Tenebroso y su poder en ascenso. Todo lo que Severus quería era cerrar los ojos y dejar de existir, aunque sólo fuera por un ratito.

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N/A Wandsworth (La Prisión de Su Majestad de Wandsworth) es la mayor prisión de Reino Unido, y fue inaugurada en 1851. Es famosa por bastantes cosas, incluyendo algunas personas encarceladas allí como Oscar Wilde y Julian Assange. La prisión también se menciona en libros como La Naranja Mecánica (Burgess), Expiación (McEwan) y Sin Blanca en París y Londres (Orwell).

La parte "worth" de Wandsworth es una antigua palabra inglesa para "encierro". La razón por la que escogí esta prisión en particular, sin embargo, es sólo por su nombre.

N/T "Wand" es la palabra para "varita" en inglés.

N/A ¡Hecho gracioso! El 5 de agosto de 1976, el Gran Reloj de Westminster (Big Ben) sufrió una importante descomposición después de que el regulador de velocidad de rotura de aire se averiara después de más de cien años de uso, haciendo que el peso de cuatro toneladas completamente enrollado hiciera girar el tambor de bobinado fuera de movimiento, y causando mucho daño. Fueron incapaces de reparar el reloj durante casi diez meses enteros, y no fue puesto en marcha de nuevo hasta el 9 de mayo de 1977. La principal fuente de la hora en Londres literalmente dejó de existir durante un ratito.