Un Gato llamado Paul

Le contó a Lily toda la conversación con su padre. Cada frase. Cada detalle, con la excepción de sus palabras sobre su vida anterior. Incluso las cosas que le había dicho sobre su miedo a intimar con ella, todo mientras se paseaba por la habitación angustiado.

Lily se sentó en la cama y escuchó. No lo interrumpió ni una vez, sino que le permitió despotricar hasta que no quedó nada que decir.

Severus no había derramado una lágrima desde el momento que habían salido de la prisión de Wandsworth, y tampoco la derramó cuando se sentó junto a Lily en la cama. 'Todavía quiero justicia,' dijo suavemente.

'Desearía saber cómo, Sev,' dijo Lily mientras le metía mechones de cabello tras las orejas. 'De verdad lo hago.'

. . . . . . . . .

Severus no durmió esa noche. En cuanto el sol comenzó a arrastrarse a través de la ventana, decidió bajar las escaleras y sobrevivir a base de café durante el resto del día.

A pesar de haber sido capaz de decirle adiós a su padre, todavía no sentía que la presencia del hombre hubiera desaparecido. Tobías seguía allí. Podía verlo en el espejo del baño, oír sus palabras cuando hablaba, e incluso sentir el mismo tipo de ira que hacía que le temblaran las manos.

Una vez Severus puso la cafetera para comenzar a preparar, tanteó dentro de la chaqueta de Erwin en busca de cigarrillos, imaginando que le perdonaría que cogiera algunos.

Salió afuera y se sentó en una de las sillas, encendió el cigarrillo con un chasquido de los dedos, y sintió la nicotina comenzando a fluir a través de él.

'Hey, Severus,' dijo Petunia de repente cuando salió por la puerta trasera. '¿Cómo lo llevas?'

Severus miró a Petunia mientras se sentaba en una silla a su lado. 'Ya no estoy del todo seguro de lo que siento,' dijo.

'Eso es comprensible, supongo,' dijo Petunia. 'Traje el diario de la mañana para ti si lo quieres. Así papá no será capaz de birlar el crucigrama. También tengo un boli.'

'Gracias,' dijo Severus mientras le cogía el diario de las manos. '¿Algo más emocionante pasando en el mundo Muggle?'

'Al parecer el Big Ben dejó de funcionar ayer,' dijo Petunia. 'Funcionó perfectamente bien durante más de cien años y entonces de repente toda la cosa voló desde el interior. ¿Oíste algo de ello cuando estabais en Londres?'

'Estaba demasiado ocupado no preocupándome por nada,' dijo Severus con sequedad. 'Aunque aun así es bastante fascinante. ¿Crees que fue sólo un fallo mecánico o que la magia podría estar involucrada?'

'Creo que ya han establecido que fue una cosa mecánica,' dijo Petunia encogiéndose de hombros. 'Aunque estaba pensando en pintarlo. Es todo un acontecimiento histórico si piensas en ello.'

Severus miró la fotografía en el diario. Las manecillas del reloj estaban paradas a las cuatro menos cuarto. Aproximadamente la hora en que habían salido de Londres si recordaba correctamente.

No queriendo pensar más en ello, Severus volvió las páginas hasta que llegó al crucigrama y comenzó a rellenar los huecos. Petunia había vuelto adentro para servirles un café, y regresó seguida de Lily y Leo, que estaba posado en su hombro.

'Hey, Sev,' dijo ella cuando lo besó. '¿Lograste dormir algo anoche?'

Severus sacudió la cabeza. 'He decidido vivir de café y revolcarme en mi propia auto-compasión por un tiempo,' dijo sarcásticamente.

'No es necesario ser tan dramático,' dijo Lily con una amplia sonrisa. '¿Tienes alguna pregunta del crucigrama que todavía estés buscando?'

'Sí, hay uhm–buenos días, Árnica.'

'Buenos días a todos,' dijo Árnica mientras sacaba otra silla y se unía al grupo. '¿Estamos desayunando afuera hoy?'

'Deberíamos,' dijo Petunia. '¿Ya se ha levantado papá?'

Hablando del rey de Roma, Erwin llegó por la puerta trasera. 'Entonces, ahí es donde fueron mis pitillos,' dijo con el ceño fruncido.

'Perdona por eso,' dijo Severus. Sacó otro cigarrillo y le lanzó el paquete a Erwin.

'Está bien,' dijo Erwin con una sonrisa. 'Coge todos los que necesites. Pero hacer mi crucigrama, sin embargo, eso de verdad no puedo aceptarlo.'

'Si te hace sentirte mejor,' dijo Severus mientras le tendía el diario a Erwin, 'hay una vergonzosa que no puedo resolver.'

Erwin le dio una buena mirada al crucigrama, y suspiró. 'Maldita sea, ésa es vergonzosa,' dijo con un resoplido.

'¿Cuál es la pregunta?' preguntó Lily con curiosidad.

'Cuál es la capital de Canadá,' dijo Erwin con el ceño fruncido. 'Ésta es vergonzosa. Debería saber cuál es.'

'Toronto, ¿verdad?' dijo Petunia.

'Ésa no encaja en las casillas,' dijo Erwin. 'Es–'

'–Vancouver,' dijo Árnica con un chasquido de los dedos. 'Tiene que ser.'

'Ésa también es demasiado larga,' dijo Erwin. 'Sólo tiene seis letras.'

Los cinco miembros de la familia miraron sin expresión hacia delante. 'Cogeré el atlas del mundo,' dijo Erwin derrotado.

Erwin regresó dentro en busca del atlas del mundo en las estanterías, y el debate de cuál era la capital de Canadá continuó.

'¿Vermont?' dijo Petunia con una ceja alzada.

'Eso es un estado de Estados Unidos, boba,' dijo Lily. '¿Qué hay de esa ciudad que suena francesa?'

'Montreal no es un nombre de seis letras, sin embargo,' señaló Severus. 'Sigo pensando en dónde estaba ubicada esa escuela mágica…'

'¿Qué escuela mágica?' preguntó Lily.

'Ilvermorny,' dijo Severus. 'Está ubicada en algún lugar de Norteamérica. Está especializada en magia de los nativos americanos si no me equivoco.'

'Aunque eso no va a acercarnos al nombre de la capital de Canadá,' dijo Petunia. '¿Qué hay de Vict–? Oh, no importa. Ésa tampoco encaja.'

'¿Qué le lleva tanto a papá?' dijo Lily, y se dio la vuelta para mirar por la ventana. 'Parece que está al teléfono con alguien… y tampoco tiene buena pinta.'

Árnica se dio la vuelta y también miró a través de la ventana. 'Algo va mal,' dijo, y de inmediato se encaminó adentro.

Severus no pudo evitar sentir también un poco de curiosidad por lo que estaba pasando, y miró por la ventana junto a Lily y Petunia. Tener una madre sorda llegaba con ciertas ventajas. Conocer el lenguaje de signos era una de ellas, y ser capaz de leer los labios era otra.

Erwin ya había colgado el teléfono y se pellizcó el puente de la nariz con frustración. Severus se dio cuenta de que estaba diciendo algo en la línea de "se lo diré", seguido de una palmada de Árnica en su hombro.

Árnica se quedó en la sala mientras Erwin regresaba afuera. 'Chicas, necesito que las dos subáis a vuestra habitación,' dijo estrictamente.

'¿Hicimos algo mal?' preguntó Lily, sin comprender del todo lo que estaba pasando.

'No,' dijo Erwin. 'Ahora mismo tengo que hablar con Severus en privado.'

Sin cuestionar más a su padre, Lily y Petunia obedecieron y se dirigieron directamente a su habitación.

Estaba claro que el ambiente informal de un momento antes se había ido de repente por el desagüe. Erwin nunca había parecido tan preocupado antes, y la luz que había estado brillando en sus ojos verdes se había oscurecido de repente.

'¿Tengo problemas?' preguntó Severus con cautela. 'Si es así, no estoy del todo seguro de qué he hecho mal.'

'No, no es eso,' dijo Erwin rígidamente. 'No has hecho nada mal, Severus.'

'Entonces, ¿qué está sucediendo?' preguntó. 'Algo debe haber pasado. ¿Qué–?'

'–Severus, por favor,' dijo Erwin mientras levantaba una mano para interrumpirlo. 'Acabo de recibir una llamada telefónica del departamento de policía de Londres. Encontraron a tu padre muerto en su celda.'

Severus no estaba seguro del todo de haber comprendido correctamente. '¿Qué ocurrió?' murmuró eventualmente.

'¿Eso es algo que realmente quieres saber?' preguntó Erwin con cautela. 'Porque eso–'

'Dímelo,' exigió Severus. 'Simplemente dime cómo lo hizo. Necesito saberlo.'

Erwin respiró hondo, exhaló y habló con un nudo en la garganta. 'Tobías, de algún modo, se las arregló para echarle mano a algo afilado y lo utilizó para abrirse sus propias muñecas, ¿vale? Llegaron demasiado tarde para el momento que lo encontraron.'

Todo lo que Severus pudo hacer fue sacudir la cabeza con incredulidad. 'Esto no está bien,' dijo con amargura. 'Esto no es como se suponía que debía ocurrir.'

'¿Qué quieres decir, Severus?' preguntó Erwin con el ojo torcido.

Severus se dio cuenta de que sus manos empezaban a temblar, como si la comprensión de que su padre estaba muerto de repente hubiera comenzado a tener sentido. 'Tomó la salida fácil,' rechinó entre dientes. 'Cuando se suponía que debía pudrirse en la prisión hasta el fin de sus días, simplemente termina así.'

'Severus, es–'

'–No merece esto,' dijo Severus mientras la ira comenzaba a fluir a través de él. 'Él era la última oportunidad que tenía de averiguar lo que le ocurrió a mamá, y todavía siente la necesidad de darme un último golpe terminando con todo.'

'¿Hay algo que yo pueda hacer por ti ahora?' preguntó Erwin.

'No,' dijo Severus rígidamente, y apartó su silla de una patada cuando se levantó de la mesa. 'Sólo quiero que me dejen en paz.'

Erwin levantó la mirada a Severus con ojos preocupados. '¿Te parece bien que les cuente a las chica lo que ocurrió?'

'Vale,' dijo Severus con indiferencia. 'Sólo necesito estar solo por ahora.'

Severus se encaminó a pisotones dentro de la casa y no se detuvo hasta que hubo llegado a su habitación y cerró de un portazo tras de sí. Todas las emociones reprimidas que llegaron con el sentimiento de injusticia hicieron que su mano se cerrara en un puño, y lo descargó contra la pared.

Todo estaba invertido. Cuando había sido su padre quien había sido asesinado, ahora lo era su madre. Cuando una vez había sido su madre quien se había agotado de su propia vida, ahora era su padre quien había hecho lo mismo. Nada de ello tenía sentido.

En otro ataque de rabia, tiró todos los papeles y viales de pociones que tenía por el escritorio al suelo. '¡JODER!' gritó. '¡JODER CON TODO!'

Con un brusco tirón de la cortina, oscureció toda la habitación y se tumbó en la cama. No tenía idea de qué sentir. No le importaba ni remotamente una mierda que su padre se hubiera ido para siempre, pero las últimas palabras todavía resonaban en su mente.

'No quiero volver a verte aquí nunca, Severus. Me aseguraré de eso.'

Tobías había estado planeándolo todo. Había estado bajo la asunción de que su padre no quería volver a verlo en la prisión, pero sus palabras habían significado algo más.

No se sentía correcto. Nada de ello. Se cubrió con la sábana de la cama mientras un fuerte sentimiento de culpa comenzaba a cubrirlo. ¿Qué sentido tenía volver a vivir toda tu vida si nada suponía una diferencia? Había sido demasiado egoísta, demasiado centrado en arreglar su vínculo con Lily que había olvidado cuidar de su madre por completo.

Se ocultó bajo las mantas durante horas sin fin mientras la espiral negativa en su mente le agotaba toda la energía, y se sintió cayendo dentro y fuera del sueño.

Fue Lily quien finalmente lo despertó. 'Sev,' susurró ella. '¿Estás ahí en alguna parte?'

Severus abrió los ojos y notó que todo estaba envuelto en oscuridad, sólo para darse cuenta de que su cabeza seguía bajo las mantas. 'Lily, por favor, sólo–'

'–ya sé que quieres que te deje en paz,' dijo ella calladamente. 'No necesitas hablar, pero sólo óyeme, ¿vale?'

'Vale,' murmuró él.

'Tuve una buena charla con mamá sobre algo,' dijo Lily, y Severus pudo sentirla poner una mano sobre la sábana. 'Algo que sé que has estado pretendiendo pedirle pero has seguido posponiéndolo por la razón que sea.'

Severus se devanó los sesos pensando en qué podría haber querido pedirle a Árnica, pero no se le ocurrió nada.

'Imaginé que, considerando las circunstancias, podría ayudarte,' continuó Lily. 'Escogí uno y lo dejaré aquí en el suelo para ti hasta que estés preparado.'

Las palabras de Lily no tenían ningún sentido para Severus. '¿Qué hora es?' preguntó débilmente.

'Es casi la hora del té,' dijo Lily, 'pero siéntete libre de quedarte en la cama si quieres. Puedo traerte algo de comer si tienes hambre.'

'No, gracias,' dijo Severus.

'Muy bien,' dijo Lily. 'Te dejaré estar. Sólo quiero que sepas que, ya que nombraste a Leo por mí, me tomé la libertad de darle nombre a éste. Su nombre es Paul, y creo que de verdad quiere conocerte.'

Severus pudo sentir desaparecer la presión de la mano de Lily en la sábana de la cama, y oyó la puerta siendo cerrada.

Con dificultad, se apartó las mantas de la cabeza, preguntándose qué narices había dejado Lily para él en el suelo. Miró hacia abajo sobre el borde de la cama y se fijó en una pequeña caja de cartón.

Dentro de ella, había un diminuto gatito sentado en una manta. Al menos, si era un gatito, ya que la criatura era tan esponjosa que parecía más un plumero gris muy usado que cualquier otra cosa. Lo único que delataba que en efecto era un gato eran dos ojos azules del tamaño de canicas mirándolo fijamente.

'Hey, Paul,' dijo Severus mientras extendía la mano hacia el gatito, y sintió que la amargura que rodeada su corazón se fundía mientras rascaba a la diminuta criatura detrás de las orejas.

Con las dos manos levantó a la criatura fuera de la caja y la dejó sobre su almohada.

Paul debía haber estado cansado, ya que se sentó enseguida, se enroscó en una bola y se quedó dormido justo donde Severus lo había dejado.

'Supongo que podríamos compartir la almohada,' dijo Severus suavemente mientras descansaba la cabeza justo junto a Paul, y sintió una lágrima picarle en el ojo. 'Bienvenido a la familia.'