La Mañana Después

Severus fue despertado bruscamente por el sonido de una alarma pitando fuerte. Pudo sentir a Lily revolviéndose mientras buscaba el botón para apagar la alarma. 'Mejor regreso a mi habitación,' susurró mientras le daba a Severus un rápido beso en la mejilla y se arrastraba fuera de la cama apresuradamente. 'Te veré en un rato.'

Él la observó vestirse y escabullirse de puntillas. Los recuerdos de la noche anterior estaban regresando a él como piezas de un puzle recomponiéndose, y dejaron una amplia sonrisa permanente plasmada en su rostro.

Incapaz de volver a dormir, permaneció en la cama soñando despierto sobre el acontecimiento de la pasada noche. Se sentía surreal, casi. Había vivido sin intimidad casi cuarenta años, y ahora había sido capaz de hacerle el amor a la mujer que había muerto por sus propias malas acciones.

Se sentía como una victoria, y por varias razones. La primera porque al fin había sido capaz de complacer a Lily de una manera que ella había estado deseando largo tiempo. La segunda porque su deseo de compartirse a sí mismo con Lily se había convertido, contra todo pronóstico, en una realidad. Y por último, (y quizá la razón más importante) era que había logrado sobreponerse a su temor de hacerle daño. Por fin pudo experimentar el sexo como algo que disfrutar, más que algo que temer. Quizá, los problemas a los que se enfrentó sí estaban enterrados junto a su padre en la prisión de Wandsworth.

Después de que hubo empacado sus pertenencias, se encontró con toda la familia en la zona de cafetería del hotel. Nada parecía salirse de lo ordinario. Erwin y Árnica lo saludaron del mismo modo que lo hacían siempre. Incluso Petunia no mostró ningún signo de saber lo que él y Lily se habían traído entre manos anoche.

Le dio un beso a Lily y se sentó a la mesa. '¿Cómo te sientes?' le murmuró.

'Estoy bien,' dijo ella mientras le servía un zumo de naranja. 'Tú, sin embargo, pareces estar un poco tenso.'

'Tengo que volar de regreso a Londres en esa trampa Muggle, ¿no?' dijo con amargura. 'No tengo ganas de hacerlo.'

'Paul está esperándote,' dijo Lily con una tranquilizadora palmada en su espalda. 'Seguramente te enfrentarías a ese gran avión aterrador para regresar con él.'

'Tienes razón,' dijo Severus rígidamente. 'Extraño a esa pequeña mopa de suelo.'

. . . . . . . . .

Severus notó que algo había cambiado entre él y Lily para el momento que cogieron el tren y se dirigieron al aeropuerto de Schiphol. Qué era exactamente, sin embargo, lo encontraba difícil de nombrar.

Lily estaba apoyada contra él del mismo modo que lo había hecho tantas veces desde que se convirtieron en pareja. Y aun así, de algún modo, era como si el acontecimiento de ayer los hubiera acercado un poquito más que antes.

'¿Tengo que volver a meterte en el avión?' preguntó Erwin una vez hubieron llegado a la terminal.

'Estaré bien, gracias.'

'No se te ve tan bien.'

'Al menos no estoy perdiendo la cabeza esta vez.'

'Todavía.'

'No estás ayudando en lo más mínimo.'

'Voy a extrañar este lugar,' dijo Petunia para cambiar de tema. 'Quizá regresaré algún día.'

'Quizá haya un modo de que vayas a la escuela aquí durante un semestre,' sugirió Lily.

Petunia se encogió de hombros. 'Todavía tengo que averiguar si fui aceptada en Oxford o no.'

Una voz resonó en el intercomunicador para notificar a los pasajeros que era hora de abordar el avión.

Severus sintió que las palmas comenzaban a picarle, pero logró contenerse de volver a tener un ataque por tener que volar. La perspectiva de ir a casa, y volver a ver a Paul, compensaba por mucho el hecho de que volar en un artilugio de metal lo aterrorizara.

Severus se sentó en su asiento asignado y se abrochó el cinturón de seguridad apretado alrededor de la cintura.

'Ayuda si sigues respirando, Sev,' dijo Lily cuando se sentó a su lado. 'Parece que hayas visto un fantasma.'

Fue entonces cuando se percató de que había estado conteniendo la respiración desde el momento que entró al avión, y liberó la tensión de sus pulmones. 'Poco más de medio año para acabar,' dijo rígidamente.

'Entonces, ¿qué?'

'Entonces podemos aparecernos por fin y nunca tendremos que volver a lidiar con ninguno de estos aparatos de tortura.'

'¿Crees que podríamos aparecernos todo el camino desde Cokeworth hasta Ámsterdam?'

'Merece la pena intentarlo,' dijo él, y agarró a Lily de la mano en el momento que el avión comenzó a circular. 'Ahora que hemos estado aquí, deberíamos ser capaces de aparecernos la distancia.'

Lily sonrió. 'Ya planeando otro viaje, veo.'

'Tiene que llegar el momento en que podamos ir juntos a alguna parte donde no estemos rodeados de amigos, familia o dementores.'

Lily le apretó la mano tranquilizándolo. 'Me temo que eso tendrá que esperar por ahora. El próximo viaje que tenemos juntos es nuestro viaje de estudios a la Isla de Skye.'

'Recuérdamelo. ¿No necesitamos todavía que nos firmen nuestros formularios de permiso?'

'Ya está hecho,' dijo Erwin desde atrás. '¿Cómo estás aguantando, Severus?'

'Me consuelo con la idea de que ésta será la última vez que volaré nunca en un aeroplano.'

'Vamos a tener que volar en caballos alados pronto,' dijo Lily casi con pesar. 'Recuerda que tenemos que volar de camino a la Isla.'

'¿Era realmente necesario hablar de esto ahora?' dijo Severus con amargura.

'Lo siento,' murmuró Lily, 'pero quizá si realmente es tan difícil para ti, deberías reconsiderar ir.'

'Voy a ir sin importar–'

Severus no tuvo oportunidad de terminar la frase. El avión comenzó a acelerar a rápida velocidad y se levantó del suelo en cuestión de segundos.

Severus no se atrevió a abrir los ojos hasta que Lily indicó que ahora estaban volando por encima de las nubes. '¿Qué era lo que estabas diciendo?' preguntó ella.

'Que voy a ir sin importar cómo,' respondió él. 'No quiero perderme la oportunidad de recolectar ingredientes raros de pociones, y conseguir ver dragones si tenemos suerte.'

'Técnicamente los dragones son la principal razón por la que vamos allí,' dijo Lily. 'Pero tienes razón. Quizá podríamos recolectar algunos ingredientes raros mientras estamos a ello.'

'Hay algo que he estado esperando preguntarte,' dijo Severus, su voz volviéndose más seria.

'Pregunta.'

'Una vez tengamos un poco más de privacidad, si te parece bien.'

Lily bajó la voz y susurró. '¿Es sobre anoche?'

'Sí,' susurró Severus en respuesta.

Un silencio cayó entre ellos por un rato. Él reunió el coraje para mirar por la ventanilla, y vio la luz del sol bailando en la cima de las nubes. Por anormal que se sintiera estar tan alto en el aire sin ayuda mágica, estaba aprendiendo a apreciar la belleza de estar por encima del mundo.

El aprecio, sin embargo, llegó abruptamente a un final cuando el avión comenzó a declinar, y el sol desapareció mientras descendían dentro de las nubes.

En diez minutos, el avión había descendido lo suficiente como para que se viera el aeropuerto. Esta vez Severus se preparó para el golpe que estaba a punto de llegar en cuanto el avión aterrizara, y sintió una inmensa ola de alivio cubrirlo porque la pesadilla de volar hubiera terminado al fin.

'Bien hecho, Severus,' dijo Erwin una vez el avión hubo aminorado significativamente, y le dio una palmada en el hombro. 'Te mereces un helado.'

'Eso parece un poco infantil,' dijo Severus categóricamente, 'pero tampoco voy a decir que no.'

Severus sacó su mochila del compartimento superior y de inmediato salió corriendo del aeroplano en cuanto las puertas se abrieron. 'Se siente bien estar en casa,' dijo mientras caminaba hacia la terminal.

Erwin compró helado para todos mientras esperaban su equipaje, que por fortuna no tardó mucho en llegar. En media hora se habían encaminado afuera y encontrado el viejo Morris y la Triumph de Severus en el aparcamiento del aeropuerto.

Cogieron sus cascos del maletero del coche y volvieron a cargarlo con sus maletas. 'Nos veremos en casa,' dijo Lily agitando la mano.

Erwin, Árnica y Petunia se marcharon, dejando a Severus y Lily atrás para regresar en motocicleta. 'Había algo que querías preguntarme en privado,' dijo Lily mientras se ponía el casco.

'Sí, quería,' dijo Severus mientras se colocaba de espaldas. 'Ya que en realidad no hay manera de ser sutil sobre ello, simplemente seré franco. '¿Y si te dejé embarazada por accidente anoche?'

La boca de Lily se abrió de sorpresa. 'Oh, Sev. Lo siento tanto, tanto.'

'¿Qué es lo que sientes?'

'Que olvidé decírtelo. Qué poco considerado por mi parte.'

'Por favor, habla, porque estás comenzando a asustarme un poco.'

'Recientemente he comenzado a tomar la píldora.'

'¿La píldora?' preguntó él con el ojo torcido. '¿Qué píldora?'

'Es una cosa Muggle. Funciona con hormonas y cosas así. En realidad hace mucho más que simplemente evitar embarazos.'

'¿Con sólo una píldora? ¿Cómo puedes estar tan segura de que funcione siquiera?'

'No sólo una,' dijo Lily mientras envolvía los brazos a su alrededor. 'Tengo que tomar una todos los días.'

'Pero, ¿estás segura de que funciona?'

Lily apoyó la cabeza en su hombro. '¿Suena más tranquilizador si te digo que Emma también la usa?'

'Considerando el hecho de que no está embarazada y han estado haciéndoselo como conejos, sí, lo hace.'

'Siempre que no olvide tomarla todos los días, no tenemos motivo para temer,' dijo Lily, y volvió a incorporarse. '¿Puedo preguntarte algo también?'

'Por supuesto,' dijo Severus, y le dio a la moto un brusco arranque de una patada, haciendo que el motor comenzara a rugir.

'No te arrepientes de lo que hicimos anoche, ¿verdad?'

'No, en absoluto,' la tranquilizó Severus, y puso la mano encima de las de ella que había envuelto a su alrededor. 'Al contrario, espero que tengamos la oportunidad de volver a hacerlo pronto.'

'Sólo quiero que sepas que estoy muy orgullosa de ti, Sev. De verdad superaste algunas limitaciones en tu interior anoche.'

'Gracias,' dijo él, sintiendo que la sinceridad de sus palabras lo emocionaba. '¿Lista para ir a casa?'

'Lista.'

. . . . . . . . .

Varias horas después, las chimeneas de las fábricas de Cokeworth entraron a la vista. Severus aparcó la Triumph en el cobertizo, pero antes de entrar, cruzó la calle para recuperar a Paul de la Sra Figg.

Paul se acercó corriendo a él en el momento que puso los pies en la casa, y comenzó a hacer círculos alrededor de sus pies con el fin de saludarlo. 'Parece que ha crecido un poco desde que me marché,' dijo Severus mientras descendía sobre una rodilla para acariciar a Paul.

'Sólo un poquito,' lo tranquilizó la Sra Figg. 'Sus hermanas fueron adoptadas dos días después de que te marcharas y ha estado un poco aburrido desde entonces. Está bien que hayas regresado. ¿Cómo estuvo Ámsterdam?'

'Estuvo bien,' dijo Severus mientras levantaba a Paul del suelo. 'Montones de arte. Montones de paisajes. Montones de gente en bicicletas tratando de matarte si te quedabas parado en sus carriles bici.'

'Eso he oído,' dijo la Sra Figg con un asentimiento. '¿Estás emocionado por regresar pronto a Hogwarts?'

'Sí, y no. He extrañado usar magia más de lo que me gustaría admitir, pero como usted probablemente es consciente, la implicación del Ministerio no va a ser sin desafíos.'

'No importan los desafíos que tengas que enfrentar, cariño,' dijo la Sra Figg mientras acariciaba a Paul, 'sabe que estaré cuidando de tu familia mientras estés fuera.'

Severus asintió y se dirigió a la puerta. 'Gracias, por cuidar de Paul, y de mi familia.'

'No hay problema en absoluto, cariño. '¡Que tengas un buen día!'

Paul estaba ronroneando ruidosamente en sus brazos mientras se dirigía de regreso cruzando la calle. Una vez abrió la puerta, sin embargo, una súbita explosión de sonido lo golpeó directamente en la cara, haciendo que Paul saltara y corriera subiendo las escaleras.

'¡ENTRÉ EN OXFORD!' gritó Petunia, y echó los brazos alrededor de Severus, las lágrimas derramándose por su rostro. 'Gracias.'

'¿Gracias por qué?' preguntó él, todavía sobresaltado por la rara y súbita muestra de afecto de Petunia.

'Por creer en mí.'