N/A ¡Smut!
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El Baño de los Prefectos
No queriendo ocultarle el secreto a Lily, Severus la convenció para ir a su nuevo laboratorio de pociones durante el almuerzo al día siguiente. Ella quedó en shock, espantada, furiosa y horrorizada al ver su mano. Logró encontrar díctamo entre las provisiones de Slughorn y se lo aplicó en la mano, pero no pareció funcionar, dejando claro que la pluma estaba maldecida en más de un sentido.
Severus le contó que Potter podía estar tramando algo para derrocar a Umbridge, y le preguntó si podía echarle un ojo a Potter para evitar que se le fuera de las manos.
Remus había regresado al castillo con el rabo entre las piernas al día siguiente. No importó lo que Severus o Potter intentaran decirle, fueron incapaces de convencerlo de que su detención era algo que se habían buscado por sí mismos.
El jueves, Lily, junto a la mayoría de los demás estudiantes, había logrado volar en círculo alrededor del castillo con los caballos que les dieron. Lilith, sin embargo, probablemente era capaz de sentir el temor de Severus de despegar hacia el cielo, y mantuvo las pezuñas firmemente arraigadas al suelo.
Umbridge estuvo presente durante cada noche que Severus y Potter tuvieron que pasar en su despacho, e incluso los acompañó de regreso a sus dormitorios después; no dejando espacio para discutir nada que se le hubiera ocurrido a Potter para hacer de la vida de Umbridge un infierno.
Su último día con Umbridge también puede haber sido el peor. No sólo iban a perderse su segunda reunión con la Joven Orden, sino que las líneas en sus manos ahora estaban destinadas a convertirse en cicatrices. Las plumas habían arañado tan profundo en su carne que la punta había alcanzado la superficie de los huesos de sus manos. La sonrisa de Umbridge se ensanchaba con cada arañazo ensordecedor cuando la punta raspaba sobre sus huesos, e involuntariamente se estremecían de dolor.
Umbridge no los acompañó de regreso esta vez, y Severus aprovechó la oportunidad para entregarle a Potter un pequeño vial que contenía Esencia de Murlap después de que los hiciera salir del despacho. 'Eso aliviará el dolor un poco,' explicó mientras corrían hacia la gran escalera.
'¿Y por qué de repente eres tan agradable conmigo?' preguntó Potter escéptico.
'Sé que tú y yo tenemos nuestras razones para no gustarnos, Potter,' dijo Severus. 'Pero piénsalo de esta manera. Ahora ambos compartimos las mismas cicatrices… y un enemigo común.'
'Muy cierto,' dijo Potter, y tomó el vial de las manos de Severus. 'Gracias.'
'¿Ya has hecho algún plan con el resto de tu pequeño grupo?' preguntó Severus.
'Algo así,' dijo Potter. 'Por ahora estamos intentando involucrar a Peeves. Le gusta gastar bromas y de algún modo es inmune a la influencia de Umbridge. Así que es nuestra apuesta más segura, pero también es difícil de convencer.'
Severus asintió en aprobación. '¿Algo que yo pueda hacer?'
'¿Te oyes siquiera a ti mismo, Snape?' dijo Potter. 'Esto es tan impropio de ti. Pero no. Todavía no, de cualquier modo. Lo que queremos es que Peeves contagie a los otros fantasmas, y hagan que Hogwarts esté un poco más, embrujado, para ella.'
'Ya saltó del susto en el momento que oyó aullar a Remus,' dijo Severus, pensando en voz alta. 'Tener un par de fantasmas manteniéndola despierta de noche…'
'Si podemos mantenerla despierta toda la noche, puede que esté cansada… y asustada al mismo tiempo,' dijo Potter. 'Aunque es sólo una idea por ahora. Aún necesitamos convencer a Peeves de que colabore, y luego todavía tiene que convencer a los otros fantasmas de que participen. Es mucho más complicado de lo que suena.
'No está mal, Potter,' dijo Severus. 'Si a ti y al resto de tus merodeadores se os puede ocurrir algo más, no dudéis en contar conmigo.'
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'Todavía creo que deberíamos decírselo a mamá y papá,' dijo Lily durante su primera lección de Pociones el lunes.
'¿Decirles qué?' preguntó Severus.
'¡Lo que Umbridge os hizo a ti y a James, por supuesto!' dijo enojada mientras lo golpeaba juguetona con una espátula. 'Sé que James va a hacerlo.'
'¿Y qué diferencia supondría eso?' espetó Severus en respuesta. 'Todo lo que pueden hacer es enviar cartas de queja a Dumbledore y el Ministerio. Dumbledore es completamente impotente desde que Umbridge fue designada por el Ministerio; lo que significa que no puede despedirla. Y al Ministerio no le importará porque su posición de poder es demasiado alta. Las quejas sólo echarán más leña al fuego.'
Lily resopló y apoyó las manos en las caderas, pero no pareció que se le ocurriera ningún otro argumento en contra apropiado. 'Supongo que tienes razón,' dijo con franqueza. 'En que no supondrá una diferencia con respecto a Umbridge, quiero decir. Es más algo moral, Sev. Creo que mamá y papá tienen derecho a saberlo.'
Severus continuó cortando raíces ausente para su Poción Agudizante del Ingenio. 'Simplemente no veo la necesidad de preocuparlos por algo tan mezquino.'
Lily respiró hondo para evitar que le diera un ataque y echó un puñado de escarabajos en su mortero. 'Recibí carta de Tuney esta mañana,' dijo después de haber aplastado enérgicamente sus escarabajos hasta hacerlos puré.
'¿Qué tenía que decir?' preguntó Severus.
'Me contaba que obtuvo permiso para pintar el destrozo del Big Ben,' dijo Lily orgullosa. 'Y también mencionaba que conoció a una chica realmente agradable en Oxford. Al parecer, conectaron cuando Tuney le mostró su pintura del unicornio. Resulta que la chica sospechó que la magia había estado implicada y le contó a Tuney en confidencia que es Squib.'
'Dos chicas no-mágicas rodeadas de magia,' murmuró Severus con un asentimiento. 'Puedo comprender cómo son capaces de conectar por algo así.'
'Me alegro por ella,' dijo Lily. 'Encontró a alguien que se le equipara tanto en el nivel artístico como en el mágico. Tuney también me dijo que podríamos conocerla esta Navidad.'
'Gran trabajo, como siempre,' dijo Slughorn de repente mientras se asomaba a su caldero. 'No esperaría nada menos de ustedes, por supuesto.'
Antes de que Slugorn volviera a marcharse, Lily lo detuvo agarrándolo por la manga de la túnica. 'Lo siento, Profesor,' dijo. 'Sólo estaba preguntándome cuándo va a enseñarnos más sobre los Flamel.'
'¿Se refiere a Nicolás Flamel?' dijo Slughorn. 'No por–'
'–Y su esposa, Perenelle,' añadió Lily. 'Estoy segura de que ha jugado su papel en la creación de la Piedra Filosofal.'
'Eso es algo que podemos plantear a la discusión cuando llegue el momento,' dijo Slughorn. 'Por ahora estaremos centrándonos en Dzou Yen de la dinastía Zhou.'
Un fuerte "bang" interrumpió su conversación, y Slughorn se acercó corriendo a la mesa de Peter que ahora estaba completamente cubierta de hollín.
'Parece que Peter olvidó agregar la bilis de armadillo,' dijo Severus.
'O añadió demasiada raíz de jengibre cortada,' dijo Lily. 'El jengibre puede ser bastante explosivo en dosis altas.'
'Me recuerda a una pelirroja que conozco,' dijo Severus con sequedad. De inmediato fue golpeado por la espátula de Lily de nuevo, y esta vez no estaba jugando limpio.
'¡De verdad me estás poniendo de los nervios, Sev!' espetó Lily, la espátula todavía temblando en su mano. '¡Deja de reírte!'
Severus, sin embargo, no pudo evitar reírse disimuladamente del creciente enfado de Lily. 'Estás guapa cuando te pones temperamental.'
Los ojos de Lily pasaron de abiertos de sorpresa, a entrecerrados y venenosos en un fugaz segundo. 'Sev, ¿por qué estás siendo tan condenadamente difícil hoy?'
'Como acabo de decirte,' dijo Severus con una amplia sonrisa. 'Estás mona cuando te enfadas.'
Por el rabillo del ojo, Severus pudo ver a Potter mirándolos fijamente. Potter tenía una mirada en los ojos como si de algún modo tuviera la esperanza de que Lily se enfureciera de verdad. Como si estuviera esperando el momento adecuado en que pudiera interrumpir y hacerse el héroe.
Severus movió los ojos de regreso a Lily y se inclinó para darle un beso en la mejilla. 'Creo que conozco el lugar perfecto al que podemos ir después de nuestras clases de hoy,' le susurró.
'¿Podrían ustedes dos, por favor, quitar las manos de encima del otro en clase?' dijo Slughorn desde el otro lado de la sala. 'Gracias.'
Lily comenzó a sonrojarse. 'Lo siento, Profesor.'
Slughorn suspiró, sacudió la cabeza, y continuó escribiendo algo en la pizarra acerca del peligro de emplear demasiado jengibre en las pociones.
'Parece que tenías razón sobre el jengibre,' dijo Severus, bastante sorprendido por su propio error de cálculo.
Lily extendió la mano bajo la mesa y le apretó la pierna. 'Entonces, ¿cuál era este lugar privado del que querías hablarme?'
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Después de su última clase de Encantamientos, Severus encontró a Lily esperando en el Gran Comedor, y la arrastró todo el camino arriba hasta el quinto piso. 'El baño de los prefectos está aquí,' dijo. 'La entrada está justo detrás de esa estatua de Boris el Perplejo.'
Lily miró a Severus con el ojo torcido. '¿El baño de los prefectos? ¿Cómo es que sabes dónde está la entrada?'
'Porque algunos de nuestros amigos son prefectos, recuerda,' dijo Severus mientras encaraba la puerta. "Aliento de Menta."
La puerta se abrió balanceándose, revelando un lujoso cuarto de baño de mármol. '¡Wow, Sev!' dijo Lily alucinada después de entrar corriendo. '¡Esto parece más una piscina pequeña que una bañera!'
Severus cerró la puerta tras de sí. 'Nadie puede entrar mientras estemos dentro. Le dije a Alice que necesitábamos un lugar privado donde pudiera aprender a nadar. Estoy bastante seguro de que me pilló la mentira.'
Lily puso una amplia sonrisa y comenzó a observar los muchos grifos que adornaban los lados de la bañera, y abrió uno. 'Huele a hierba limón, éste. ¿Quieres aprender a nadar, Sev?'
'Pensaba que nunca lo preguntarías,' dijo Severus, y se sacó la túnica por la cabeza.
Lily hizo lo mismo, y no vaciló en quitarse el sostén y las bragas. Probó el agua con un dedo del pie empleando los escalones para entrar en la bañera. 'Está a la temperatura perfecta,' dijo mientras vadeaba dentro del agua.
Severus se quitó los bóxer y cerró el grifo una vez el agua hubo alcanzado el cuello de Lily. 'Ésta es la temperatura perfecta, en efecto,' dijo mientras vadeaba por el agua hacia ella, y le envolvió los brazos alrededor de la cintura.
'Parece como si estuvieran observándonos,' dijo Lily mientras levantaba la mirada al vitral de la sirena detrás de ella. La sirena estaba peinándose el cabello suavemente, pero sus ojos estaban enfocados en la pareja debajo de ella.
Con una suave caricia de la mano, Severus movió el cabello de Lily por encima de su hombro y comenzó a plantarle besos en el cuello. 'Se parece un poco a ti,' le susurró al oído.
'Bueno, es muy guapa,' dijo Lily, y guio la mano de Severus hacia abajo hasta que alcanzó la sensible parte entre sus muslos con los dedos. 'Tócame.'
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Paul estaba tumbado en su almohada, ronroneando suavemente mientras Severus se preparaba para irse a la cama. 'Quizá es hora de que te compres tu propia almohada, Paul,' dijo Severus mientras se arrastraba bajo las sábanas. 'Estás haciéndote demasiado grande para compartirla.'
Paul dejó escapar un suave siseo, dejando claro que no estaba dispuesto a renunciar a su almohada en ningún momento cercano. 'Entonces supongo que tendré que sufrir el cuello rígido mañana.'
Severus se tumbó incómodo y rascó a Paul detrás de las orejas. En realidad no existía mayor placer que ver a Lily en estado de éxtasis. Era aún mejor cuando sabía que era gracias a él.
Cerró los ojos, recordando cómo se había sentado en los escalones de la bañera con Lily encima de él. El agua caliente goteando de su cabello entre sus pechos mientras sentía la calidez de sus muslos a su alrededor.
A pesar de que todavía podían contar con los dedos de una mano el número de veces que habían tenido tanta intimidad, se convirtió fácilmente en un acontecimiento más cómodo. Definitivamente iban a regresar a ese baño de prefectos para volver a nadar, pensó para sí mismo.
La herida en su mano de la pluma de sangre punzó cuando cerró la mano en un puño. Las palabras "No debo decir mentiras" estaban comenzando a formar lentamente una cicatriz permanente. Por mucho que la simple idea de Umbridge y sus métodos poco ortodoxos lo enfurecieran, una parte de él también comprendía las palabras que le había obligado a grabar en sí mismo. Estaba mintiendo, o más bien reteniendo información, lo que esencialmente era lo mismo que mentir. Se preguntó cuánto tiempo más sería capaz de mantener la fachada, y tuvo la enfermiza sensación de presentimiento de que la necesidad de revelar su historia llegaría antes del final del año.
