Abrir el Alma de un Hombre II
Después de que el shock de la revelación de Severus a Lily finalmente hubiera disminuido un poco, de repente Lily estalló con toda una lista de preguntas que tenía para él. Aunque pretendía comprender que el futuro nunca volvería a ser el mismo debido a las elecciones de él esta vez, todavía preguntó muchas cosas que Severus apenas fue capaz de responder. Desde lo que le había ocurrido a su familia (ni idea), a sus amigos (él no encontró razón para mencionarle el encarcelamiento de Sirius), hasta los nuevos discos que saldrían (recordaba un par que parecieron hacerla muy feliz), a lo que ocurrió al final de la guerra (prefirió compartir esa información cuando se sentaran con Dumbledore, si alguna vez se reducía a eso).
Incluso después de que abandonaran la Torre de Astronomía para irse a la cama, Lily todavía le susurraba a través de su espejo de doble sentido, bombardeándolo con preguntas que seguían apareciendo en su cabeza. Eventualmente Paul decidió que no había recibido suficiente atención todavía, y tiró de un zarpazo al espejo de las manos de Severus sobre las sábanas. 'Supongo que Paul quiere que me vaya a dormir,' dijo él mientras comenzaba a rascar a Paul detrás de las orejas. 'Lily, creo que lo mejor sería que continuemos esta conversación en presencia de Dumbledore.'
Lily asintió comprendiendo. 'Tienes razón, Sev,' dijo mientras elevaba el espejo por encima de su rostro. 'Lo siento, es sólo – es sólo que esta situación no es exactamente tangible, y muy difícil de comprender.'
Severus se inclinó y su cabello cubrió los bordes del espejo. 'Eso puedo entenderlo,' dijo. 'Simplemente me alegro de que no estés enojada conmigo – o disgustada.'
'Todavía tienes dieciséis a mis ojos,' dijo Lily encogiéndose de hombros. 'Sólo un chico de dieciséis años que, al parecer, está recibiendo las mejores notas porque ya lo ha hecho todo antes.'
'Aunque no lo hice en Cuidado de Criaturas Mágicas,' dijo Severus con un sabor ligeramente amargo en la boca. 'Nunca tomé esa clase la primera vez.'
'Oh, ja ja,' dijo Lily burlona. 'Aun así, eres brillante. Lo que, ahora que lo pienso, es probablemente por qué sigues saliéndote con la tuya sabiendo todo lo que ya sabes.'
'Te veré mañana,' dijo Severus mientras plantaba un beso contra el espejo. 'Gracias por ser tan paciente conmigo.'
Lily le devolvió el favor plantando un beso en el espejo desde su lado. 'Gracias a ti por abrirte a mí. No más secretos.'
Con un movimiento de su varita, Severus apagó la luz que estaba flotando alrededor de su cama de dosel y ocultó el espejo debajo de la almohada. Se acostó con Paul acurrucado alrededor de su cabeza. Se sentía bien por haber sido capaz finalmente de revelarle sus secretos, y aun así había evitado cuidadosamente mencionar a Potter, o el hijo que tuvieron, en absoluto. No estaba seguro de si ese tipo de revelación era algo para lo que ambos estaban preparados.
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'Bienvenido de nuevo, Severus, y usted, Señorita Evans,' dijo Dumbledore con un gesto hacia los asientos ante su escritorio. 'Creo que lo mejor sería que nos saltemos las formalidades y hablemos de por qué estamos reuniéndonos. ¿Té?'
Severus se tomó la libertad de servirles té a los tres mientras Dumbledore rompía el hielo de la reunión. 'Estoy seguro de que debe tener muchas preguntas, Señorita Evans. ¿Es seguro para mí asumir que Severus la ha informado de su situación?'
'Eso y mucho más,' dijo Lily con un asentimiento. 'Aunque todavía es muy difícil para mí comprender todo lo que me ha contado.'
'No le he contado nada sobre Potter, o su hijo,' susurró Severus dentro de la mente de Dumbledore cuando hizo contacto visual. 'No estaba preparado.'
'Lo mantendré en mente mientras continuemos esta reunión,' dijo Dumbledore en respuesta mientras sus ojos azules penetraban los negros. 'Pero recuerda, ningún secreto puede ocultarse para siempre.'
'Me habló de algunos álbumes que van a salir en los próximos años,' añadió Lily, moviéndose un poco incómoda en su asiento. 'No estoy del todo segura si está bien que sepa esas cosas.'
Los ojos de Dumbledore brillaron un poco al ver a Lily. 'No hay nada que temer, Señorita Evans. ¿Hay algo que le gustaría saber de mí?'
'En realidad, sí,' dijo Lily, su postura insegura volviéndose de repente decidida. 'Quiero saber adónde llevó a Severus, la última vez que vino a visitarnos a Cokeworth.'
Severus lanzó un pequeño asentimiento de aprobación en dirección a Dumbledore, imaginando que lo mejor sería que Dumbledore fuera quien informara a Lily de su pequeña empresa con el Señor Tenebroso. Para el momento que Dumbledore había terminado de explicar todo lo que había ocurrido, incluida la parte en que Severus se había quedado atrás y había hablado con el Señor Tenebroso, las expresiones de Lily habían pasado de alucinada a enojada, chocada, y un poco disgustada en el espacio de pocos minutos. Abrió la boca varias veces como si hubiera algo que quisiera reconocer, pero permaneció en silencio mientras Severus le apretaba gentilmente la pierna en un pobre intento de tranquilizarla.
'La implicación de Severus,' añadió Dumbledore, 'y su historia con el Señor Tenebroso, siempre estarán entrelazadas sin importar la línea temporal en que vivamos nuestras vidas.'
'¿Y eso?' preguntó Lily.'
'A causa de la profecía,' dijo Dumbledore. 'Ha habido una profecía antes, como puede que sepa, y ahora ha habido una profecía de nuevo. ¿Recuerda las palabras que oyó en la posada de mi hermano?'
'Los cuatro grandes magos que desafiaron a la muerte se realinearon. La oscuridad llega cuando se entromete con el tiempo. Tres deben fracasar al realinearse antes de que llegue la oscuridad. Las almas se diseminaron por el tiempo…' repitió Lily mientras recapitulaba lo que había oído.
'¿Tiene la más mínima idea de lo que podría significar?' preguntó Dumbledore.
Lily sacudió la cabeza. 'Ni idea,' murmuró. 'Pero si la descompongo, esta profecía tiene que ser sobre cuatro personas específicas que necesitan juntarse de algún modo…'
'Cerca,' dijo Dumbledore. 'Es cierto que trata sobre cuatro personas específicas. Las cuatro, han desafiado la muerte por diferentes medios, y una de ellas está sentada en esta misma habitación.'
Lily levantó la mirada a Severus, que cerró los ojos por unos segundos y dejó escapar un suave suspiro. 'Lo siento como algún tipo de castigo,' dijo sombríamente. 'Convertirme en parte de una profecía por haberme entrometido con el tiempo una vez antes.'
'Quizá,' dijo Dumbledore con un asentimiento, 'pero no tiene que considerarse una forma de castigo. Podría ser–'
'¡No quiero oír sus pequeñas palabras de sabiduría!' estalló Severus. 'Deseo saber quiénes son los otros tres magos de modo que podamos ponerle fin a esto.'
'¿No se te ocurre nadie?' preguntó Dumbledore, manteniendo la calma.
Fue Lily quien respondió. 'Su amigo, el señor Flamel – y Quien-Tú-Sabes,' dijo. 'El señor Flamel tiene la Piedra Filosofal, así que está escapando a la muerte durante mucho más tiempo que cualquier brujo lo haya hecho antes, y Quien-Tú-Sabes a través de medios que no conocemos con seguridad todavía. Pero, ¿quién sería el tercero?'
Dumbledore dejó sus anteojos de media luna con cuidado sobre el escritorio y descansó las manos junto a ellos. 'Ése sería Gellert Grindelwald,' dijo, su voz enfriándose. 'Mi viejo amigo.'
'¿Grindelwald?' murmuró Lily. '¿Está hablando del hombre que fue responsable de la primera guerra mágica?'
'Y mi viejo amigo,' repitió Dumbledore. Se levantó grácilmente de su escritorio y se encaminó hacia las muchas estanterías que adornaban su despacho. En pocos segundos había encontrado lo que había estado buscando. Un pequeño libro, cubierto de polvo y runas antiguas, fue colocado ante Lily y Severus para que lo vieran.
'Pensaba que había sido derrotado – por usted,' preguntó Lily con cautela mientras Severus levantaba cuidadosamente el libro y le limpiaba el polvo con la manga.
'Derrotado, no muerto,' dijo Dumbledore mientras volvía a sentarse. 'Ha estado cumpliendo su condena dentro de los muros de Nurmengard – la prisión que había construido para encerrar a sus oponentes – desde el día que lo derroté.'
'Y sólo usted sabe dónde está,' dijo Severus, todavía hojeando las páginas del libro con intenso interés.
'Sí conozco la ubicación de la prisión,' dijo Dumbledore. 'Está tan fuertemente custodiada – si no más – que las puertas de Azkabán.'
'Este libro fue un regalo, ¿no?' dijo Severus bruscamente. 'No me sorprende ver su nombre firmado con la marca de Grindelwald.'
'Me alegra oír que eres más consciente de mi pasado de lo que sabía,' dijo Dumbledore con una sonrisa maliciosa. 'Por favor, ¿podrías compartir con nosotros qué es eso que sabes?'
'Sé que cuando era joven vivía en Godric's Hollow,' dijo Severus mientras le pasaba el libro a Lily para que lo viera. 'Allí, una nueva cara entró en su vida con el nombre de Gellert Grindelwald. Aunque era estudiante en Durmstrang, fue enviado allí para quedarse con su tía inglesa, Bathilda Bagshot. Alguien que es amiga suya hasta este mismo día.'
'Siento resentimiento en tus palabras,' dijo Dumbledore. '¿Y eso?'
'Porque se alió con un hombre preparado para derrocar el Estatuto Internacional del Secreto,' dijo Severus, su voz endureciéndose. 'Porque estuvo junto a un hombre que no sólo aterrorizó a Inglaterra, sino a toda Europa.'
'¿Y por qué te enoja eso?' preguntó Dumbledore, preocupándose.
'Porque me recuerda a mí mismo,' dijo Severus. 'Porque he cometido ese error, y todavía me llena de remordimiento.'
'¿Recuerdas tus motivos, Severus?' preguntó Dumbledore. '¿Recuerdas por qué te uniste al bando de Voldemort?'
'Porque no me quedaba nada que perder,' espetó Severus.
Dumbledore sonrió y asintió comprendiendo. 'Entonces tienes razón, en que somos – en muchos aspectos – similares. A veces el amor puede hacer que hagamos las cosas más terribles.'
Por un momento el silencio cayó sobre el despacho, y sólo podía oírse a Fawkes roncando suavemente en su percha. No fue hasta que Lily volvió a dejar el libro sobre el escritorio con un golpe sordo y miró a Dumbledore directamente a los ojos. 'Usted lo amaba, ¿no?' preguntó ella con cautela. 'A Grindelwald. Fue más que sólo su amigo.'
'En mi propia mente, quizá,' dijo Dumbledore. Todavía tenía una sonrisa grabada en el rostro, pero sus ojos delataban la tristeza detrás de esas palabras. 'Es difícil, cuando el amor y la admiración por alguien están imprimidos sólo en una cara de la página. Me llevó largo tiempo – o demasiado largo, podría decir – antes de volver a ver la luz. Para entonces, era demasiado tarde, y no tuve más elección que encontrar el modo de derrotarlo.'
'¿Qué tiene que ver la marca de Grindelwald con todo esto?' preguntó Severus con un gesto hacia el libro.
'La marca se relaciona con el Cuento de los Tres Hermanos,' explicó Dumbledore. 'Los que engañaron a la muerte. El hermano mayor deseaba una varita más poderosa que ninguna otra…' De las profundidades de su capa Dumbledore sacó la varita de Saúco y la dejó sobre el escritorio. 'Hemos discutido esto antes, hace algunas lunas. El segundo hermano deseaba que sus seres queridos regresaran de la muerte, así que la Muerte le entregó un guijarro del río.' Del cajón del escritorio sacó el anillo que Severus había destruido y lo dejó junto a la varita. 'Puede que el anillo esté destruido, pero la piedra – que todavía lleva la marca de Grindelwald – sigue intacta. El hermano menor era el más humilde, así que sólo pidió un modo de evitar la Muerte hasta que considerara que era hora de abandonar esta vida. La Muerte le entregó un trozo de tejido de su propia túnica, de modo que el hermano menor pudiera ocultarse a plena vista cada vez que lo necesitara.'
'Todo esto es real,' murmuró Lily mientras levantaba el anillo con cuidado para verlo. '¿Cómo funciona?'
'Es mejor no saber algunas cosas,' dijo Dumbledore. 'Incluso si hacemos regresar a nuestros seres queridos de la muerte, nunca serían los mismos que eran en el mundo de los vivos.'
Lily asintió comprendiendo y devolvió el anillo a la mesa. '¿Cree que Grindelwald podría tener lo que tenía el hermano menor?' preguntó.
'Lo más probable es que lo ocultara antes de ser enviado a Nurmengard,' dijo Dumbledore. 'Ahora que tenemos esta profecía, quizá, después de todos estos años, es hora de hacerle una visita.'
'¿Dónde podemos encontrar su prisión?' preguntó Severus, sonando decidido.
'Detrás del muro,' dijo Dumbledore, 'en la Alemania del Este – y más allá.'
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N/A Recordad que el muro de Berlín seguía en pie en este momento. Muggle como es para nosotros, imaginé que bajo el dominio de Grindelwald debía haberse aplicado también un montón de magia.
