En la Tumba de Mi Madre

Severus había metido los pedazos del giratiempo en un sobre y lo ocultó de la vista en el cajón de abajo de su escritorio. Cualquier pensamiento sobre ello tendría que esperar hasta que volviera a ver a Dumbledore, y por ahora lo mejor era fingir que no existía.

Los días que faltaban hasta Navidad pasaron en un borrón. Severus pasaba la mayor parte del día manteniéndose ocupado haciendo chapuzas en su motocicleta y haciendo listas de todas las cosas que quería mejorar mágicamente una vez fuera mayor de edad. Incluso consideró escribirle una carta a Sirius, sabiendo que había modificado partes de su motocicleta antes de hacerla trasladar a Hogwarts, pero decidió en contra ya que no quería arriesgarse a exponer el escondite de Sirius y Remus si, por casualidad, su correo era interceptado.

La mañana de Navidad, Erwin había acompañado a Severus afuera para echarle una mirada de más cerca a todas las modificaciones que había hecho. '¿Vas a alguna parte?' preguntó Erwin mientras comprobaba los nuevos portaequipajes que Severus había instalado. 'Parece que estás preparándote para algo.'

'No sé cuándo lo necesitaré,' dijo Severus mientras miraba su proyecto terminado con orgullo. 'Aunque no puedo esperar a modificarla con magia.'

'¿Todavía quieres hacer que vuele?' preguntó Erwin, y echó un vistazo a su propia motocicleta haciéndose ilusiones.

Severus sacudió la cabeza. 'No, pero quiero hacerla a prueba de la intemperie de algún modo. Tengo que averiguar el modo de hacer esta cosa lo más segura posible en las carreteras resbaladizas. ¿Podrías pasarme esa llave inglesa? Creo que tengo que apretar esos tornillos un poquito más…'

'¿Qué es eso en tu mano?' preguntó Erwin mientras le entregaba a Severus la llave inglesa que había señalado. Sin previo aviso, había agarrado la mano de Severus para echar una mirada de más cerca. 'No debo… decir… mentiras,' leyó mientras trazaba la leve silueta de la cicatriz con un dedo. '¿Qué demonios es esto, Severus?'

'Nada,' dijo Severus mientras retiraba la mano. 'Un regalito de la Profesora Umbridge después de haber cumplido detención con ella.'

'¿Nada?' murmuró Erwin absolutamente incrédulo. '¿Nada? Severus, ¿le has mostrado esto a Dumbledore?'

'No quise molestarlo,' dijo Severus, irritándose. 'Mira – no hay nada, y me refiero a nada, que Dumbledore pueda hacer en cuanto a la presencia de Umbridge mientras el Ministerio interfiera activamente en los asuntos de Hogwarts.'

'Pero, pero cómo–'

'–con el uso de una pluma muy afilada, Erwin,' dijo Severus mientras apretaba las tuercas alrededor del portaequipajes. 'Por favor, hazme un favor y no leas demasiado en ello.'

'¿Y sobre qué mentiste exactamente?'

'Nada, en realidad,' dijo Severus encogiéndose de hombros. 'Potter y yo estábamos intentando cubrir a Remus y pagamos el precio por hacerlo.'

Erwin dejó escapar un suspiro y le entregó a Severus un cigarrillo. 'No me gusta cuán despreocupadamente estás tratando esta situación,' dijo mientras encendía un cigarrillo para sí. 'Pero supongo que no hay nada que pueda hacerse al respecto ahora.'

'Al menos ahora tengo un recordatorio constante de ser siempre sincero,' dijo Severus con una amplia sonrisa.

Erwin y Severus casi habían terminado sus cigarrillos cuando Lily llegó botando por la puerta. '¡Gwendolyn está aquí!' dijo alegre, y una amplia sonrisa malévola delató que había más que eso. 'Entrad. Deberíais ver la cara de Petunia al verla.'

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Mientras Severus y las tres chicas se ponían al trabajo decorando el árbol de Navidad, Árnica había realizado su propio tipo de magia en la cocina. La mesa estaba repleta de deliciosos platos de los que incluso Molly Weasley podría tomar nota. Gwendolyn resultó no sólo parecerse a su hermano pequeño, sino que incluso actuaba como su hermano pequeño de formas muy peculiares. Era muy parlanchina, le encantaba elogiar las obras de arte de Petunia, pero no dudaba en elogiar su propia obra también. Un tema de conversación inesperado aunque agradable había sido que no le molestaba ser squib en lo más mínimo. Al igual que Petunia, imaginaba que había encontrado su propio tipo de magia en el mundo del arte. A medida que avanzaba la noche se hizo más y más evidente que había más entre ella y Petunia de lo que Petunia hacía ver, pero se mantuvo el acuerdo tácito de que ese secreto sería desvelado cuando fuera el momento adecuado.

'¿Cuál es el plan de todos para año nuevo?' preguntó Gwendolyn. 'Sé que mi familia no tiene ningún plan especial todavía. Probablemente lo pasaremos con los abuelos.'

Una sensación incómoda se había deslizado sobre la mesa de la cena. 'Nosotros tampoco estamos seguros todavía,' dijo Erwin con cautela. 'Depende un poco de lo que quiera Severus.'

Gwendolyn volvió la mirada a Severus. '¿Y qué es lo que quieres?' preguntó con una sonrisa genuina.

'Es el día que murió mi madre, hace exactamente un año,' dijo Severus, no del todo seguro de cómo dar esa noticia sin hacerlo incómodo.

'Oh, lo siento tanto, tanto,' dijo Gwendolyn mientras cerraba las manos sobre su boca. 'Debería haberlo sabido. No estoy muy involucrada en el mundo mágico pero he oído algunas cosas sobre ti de mi hermano pequeño.'

'Sobre el basil–' quiso preguntar Severus, preguntándose por primera vez cuánto le había contado Gilderoy realmente a su familia acerca de ser salvado de la Cámara de los Secretos, pero fue interrumpido antes de ser capaz de terminar.

'–sobre que recibiste la Orden de Merlín por inventar esa poción,' dijo ella. 'Tu nombre ha sido mencionado en el diario el Profeta un par de veces durante el año pasado. También sobre tu madre y todo eso, oh, dios mío.'

'Por favor, no te sientas mal por ello,' dijo Severus, y se movió incómodo en su asiento. 'Estaba pensando en visitar su tumba ese día, aunque no estoy completamente seguro de estar preparado para eso.'

'¿Qué tal si las chicas me ayudáis con el postre en la cocina?' dijo Árnica con el fin de salvar a Severus de tener que continuar la conversación. Cuando las mujeres abandonaron la mesa de la cena, Severus se quedó solo con Erwin una vez más.

'Deberías ir a visitar a tu madre,' dijo Erwin con una palmada en su hombro. 'Y lleva a Lily contigo. Creo que también lo necesita.'

Después del postre se hizo evidente que Gwendolyn no sabía nada de las aventuras de su hermano pequeño durante su anterior año escolar, y Severus y Lily se dejaron claro con nada más que un asentimiento en dirección al otro que era mejor no revelar nada al respecto tampoco. Poco después del té, fue hora de que Gwendolyn regresara a casa y les dio a todos un firme abrazo y su gratitud cuando se marchó. Petunia había cerrado la puerta delantera tras de sí y había acompañado a Gwendolyn de regreso a su coche, y Severus y Lily no pudieron evitar reír disimuladamente de la idea de por qué Petunia haría eso.

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Los días posteriores a Navidad habían sido tan borrosos como lo habían sido los días anteriores a Navidad. Severus y Lily pasaron la mayor parte del tiempo jugando a juegos y leyendo libros. Ahora que ya no tenían sus instrumentos, el único arreglo musical que tenían eran los discos de vinilo de Erwin. Severus había temido la llegada del día de la muerte de su madre, pero inevitablemente había llegado.

Había comenzado a nevar por la mañana temprano. Una espesa capa de nieve se había arremolinado encima de la ya existente capa de nieve. Árnica había puesto a Severus a trabajar dejando que paleara toda la nieve fuera del camino que conducía a su puerta delantera. Su excusa había sido que sólo le quedaban un par de días de realizar trabajo físico real hasta que la magia se apoderara de su vida para siempre, pero Severus sabía que no era por eso. Ella quería mantenerlo ocupado mientras el tormento del día permaneciera sobre su cabeza. Todavía no estaba seguro de si quería visitar o no la tumba de su madre, pero Lily había insistido en acudir. La voz de Erwin resonaba en su mente mientras sentía los dedos poniéndose rígidos por todo el palear. Y lleva a Lily contigo. Creo que también lo necesita.

Erwin tenía razón. Lily había sido tan importante para su madre como él lo había sido para ella, y Lily tenía todo el derecho de llorarla por eso. Después de la cena Severus había tomado a Lily de la mano y salieron por la puerta juntos. Podía sentir el pulgar de Lily frotándole el dorso de la mano tranquilizándolo mientras se encaminaban hacia la colina donde estaba enterrada Eileen. '¿Cómo te sientes, Sev?' preguntó ella.

Severus se encogió de hombros. 'No sé qué tipo de consuelo espero encontrar una vez vea su tumba,' dijo rígidamente.

Lily le plantó un beso en la mejilla. 'Yo sólo quiero decirle que ahora estamos juntos. Nunca tuvo la oportunidad de ver esto.'

Pasaron por el parque donde se habían conocido hace todos esos años. El equipamiento de juegos había visto mejores días. Los escalones a la cima del tobogán se habían roto. El montón de arena contenía más nieve que arena, y las cadenas de los columpios donde Lily había mostrado su magia por primera vez habían comenzado a oxidarse. 'Es triste verlo en tan mal estado,' dijo Lily mientras continuaban su paseo.

Después de diez minutos o así habían llegado a la colina del cementerio. Con cuidado de no pisar ninguna de las tumbas que los rodeaban, se encaminaron de puntillas al sitio de Eileen. 'Sev,' susurró Lily, y evitó que avanzara empujando el brazo frente a su pecho. 'Hay algo aquí.'

Un poco más allá de la hilera de lápidas, un pedazo de tejido estaba restallando al viento. Cautelosamente, se acercaron a la lápida de Eileen. 'Saca tu varita,' gruñó Severus por lo bajo. 'Tienes razón. Hay algo aquí.'

Era difícil verlo en la oscuridad. Una vez se detuvieron ante la tumba de Eileen, encontraron el tejido que habían oído susurrar en el viento. Cubriendo el nombre de Eileen, el tejido había sido clavado groseramente contra su lápida. El terror atravesó como un rayo el corazón de Severus. 'La pintura de Petunia de nosotros,' susurró Lily mientras arrancaba el lienzo de los clavos, y sus manos temblaban incontrolablemente mientras lo levantaba para que tanto ella como Severus lo vieran.

'¡SEVERUS!' gritó la voz de una mujer en la distancia. '¡LILY! ¡TENÉIS QUE CORRER! ¡CORRED!'

'Ésa es la Sra Figg,' dijo Severus mientras sentía una sensación de rabia hirviendo desde las profundidades de su ser. 'Tenemos que ir a casa. ¡AHORA!'

Lily se metió el lienzo debajo del abrigo y juntos corrieron colina abajo lo más rápido que sus piernas podían llevarlos. '¡Avisé a la Orden!' oyeron que decía la Sra Figg cuando pasaron corriendo junto a ella. '¡Daos prisa!'

Fuertes sirenas de camiones de bomberos podían oírse en la distancia. '¡No!' gritó Lily mientras continuaba corriendo. '¡No, esto no está pasando!'

Nada podía haberlos preparado para lo que encontraron cuando llegaron corriendo a su calle. La Marca Tenebrosa se cernía por encima de su casa, y salía fuego de todas las ventanas. '¡Lily!' gritó Árnica mientras se acercaba corriendo a ellos, las lágrimas derramándose por su rostro. 'No sé dónde están, no sé–'

Severus dejó a Lily con su madre y se acercó a la casa. El calor ya estaba a una temperatura insoportable una vez hubo llegado a la puerta delantera, y entró de una patada. Casi tropezó con el cuerpo de Petunia cuando la encontró desplomada junto a la puerta delantera. La agarró por los brazos y la arrastró por el umbral. '¡Lily!' gritó. '¡Lily! ¡Encontré a Petunia!'

Los camiones de bomberos y ambulancias habían llegado. Lily condujo a los paramédicos hasta su hermana mientras Severus se apresuraba a entrar de nuevo. '¡Sev!' gritó Lily tras él, pero él ignoró sus súplicas. '¡Erwin!' llamó él, pero el sonido del fuego estaba volviéndose abrumador a su alrededor. El humo comenzó a nublarle los ojos, y en cuestión de segundos estaba rodeado de fuego y su visión estaba en blanco.

Severus se dejó caer al suelo y comenzó a tantear su camino alrededor hasta que tocó la alfombra de la sala de estar. '¡Aquamenti!' gritó dentro de su mente mientras levantaba su varita ante sí. El fuego frente a él se difuminó cuando el agua brotó de la punta de su varita, pero el humo a su alrededor sólo se espesó.

'Miau.'

Un leve sonido de maullidos llegaba desde la derecha frente a él. Continuó gateando hacia delante, sintiendo que el calor hacía que su ropa se fundiera contra su piel. Luces azules comenzaron a brillar a través de la ventana rota de la sala de estar. Un camión de bomberos había girado por la parte trasera y tres hombres llevaron una gran manguera a través de la ventana. '¡No podemos encontrar la fuente!' gritó uno de los hombres. '¡Nunca he visto nada como esto!'

Las luces azules delinearon la silueta de Erwin yaciendo inconsciente en el suelo cerca de la puerta trasera. Severus encontró su mano y la aferró firmemente con la suya. '¡Bombarda!' gritó mientras apuntaba su varita a la puerta trasera. Con el sonido de una bala de cañón explotando, la pared se derrumbó a su alrededor, revelando un ejército de bomberos y paramédicos que habían rodeado la casa.

Incapaz de usar más su voz después de todo el humo que había inhalado, permitió que los paramédicos lo levantaran y lo llevaran a una camilla. Vio a Erwin llevado en una camilla a su lado. Le cortaron la chaqueta, revelando una lechuza y un gato muy asustados acurrucados juntos, pero por lo demás ilesos. 'Señor Snape,' dijo un paramédico mientras trataba de llamar la atención de Severus chasqueando los dedos. 'Estamos haciendo todo en nuestro poder para salvar a su familia. Somos de San Mungo. Vamos a sacarlos de aquí.'

Desde arriba, una suave luz blanca creció hasta que cubrió toda la calle, cegando a todos a su paso.

Dumbledore había llegado.

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N/A He pasado por entrenamiento con el departamento de bomberos que incluía orientarse a través de habitaciones donde todo estaba nublado por el humo. Es difícil de creer, pero es cierto que en cuanto las salidas de tu casa ya no son visibles, toda forma de orientación mental que tenías desaparece, incluso si has vivido en el mismo lugar por muchos, muchos años. En conclusión: no confiéis en las películas. Entras en una casa ardiendo, estarás inconsciente antes de llegar al final del pasillo. :')