Mudanza a Ottery St. Catchpole

'Quién habría pensado que la Sra Figg estaba cuidando de nosotros todo este tiempo.'

'¿Cómo se las arregló Dumbledore para obliviarlos a todos así?'

'El Ministerio está trabajando horas extraordinarias para averiguar quién es el responsable, pero sin suerte hasta ahora.'

'Vuestra familia ya no está a salvo en Cokeworth. Los Weasley han sido contactados al respecto.'

'Usó magia para salvar a toda su familia, y todavía recibió una maldita carta del Ministerio por el uso indebido de magia por un menor de edad. Absolutamente despreciable.'

'Dame una buena razón para no casarme contigo ahora mismo, Severus Snape.'

Severus fue sacado de las profundidades de su mente cuando oyó la voz de Lily resonar en la distancia. 'Porque eso sería ilegal en Inglaterra,' murmuró débilmente.

'¡Sev! ¡Estás despierto!' gritó Lily. '¡Mamá, Tuney, Sev está despierto!' Oyó a las mujeres correr hasta su cama y sintió sus manos aferrar la suya. 'Oh, Severus,' dijo una Árnica de ojos llorosos mientras le revolvía el pelo. 'Estoy tan agradecida de que estés bien.'

Lentamente, los rostros de las tres mujeres que lo rodeaban se enfocaron. '¿Dónde está Erwin?' preguntó él cuando los recuerdos de su casa ardiendo regresaron inundándolo.

'Papá está bien, sólo está descansando,' lo tranquilizó Lily. 'Paul y Leo también están bien y están con los Weasley ahora mismo. ¿Cómo te sientes?'

'¿Dónde estoy?' preguntó Severus, no completamente seguro de cómo se sentía todavía.

'Estás en San Mungo.' Fue Petunia quien respondió. 'Has estado inconsciente un par de días.'

'¿Está despierto?' preguntó una voz detrás de ellas. 'Lamento interrumpirlas, señoras, pero voy a necesitar un momento a solas con el señor Snape.'

'Ése es el Sanador,' dijo Lily, y le plantó un beso en la frente. 'Regresaremos enseguida.'

'Buenos días, señor Snape,' dijo el Sanador mientras se sentaba junto a Severus, y él lo reconoció como el mismo hombre que lo había arrastrado fuera de la casa ardiendo. '¿Cómo se siente?'

'Bien,' dijo Severus encogiéndose de hombros. 'Me alegro de ver que mi cuerpo sigue intacto.'

'Nada que una bañera llena de díctamo no pueda resolver,' dijo el Sanador con una sonrisa. 'El señor Evans también se está poniendo bien. Si todo está en orden con ambos, podrán irse a casa a primera hora de la mañana.'

'¿A casa?' preguntó Severus con una ceja alzada. 'Se quemó entera, y–'

'–El señor Dumbledore se ha encargado de todo,' dijo el Sanador. 'Su familia tendrá que informarle de los detalles de ese asunto. Voy a darle una poción para ayudarlo a dormir un poco más.' El Sanador le entregó a Severus un vial de color púrpura y él lo reconoció como poción de Sueño sin Sueños. '¿Mi novia acaba de proponerme matrimonio?' preguntó mientras tomaba un sorbo de la poción.

La sonrisa del Sanador se ensanchó. 'Años de estudio me han enseñado cómo reconectar el cuerpo con la mente, pero ningún libro me ha enseñado cómo conectar la mente con el corazón. Lo dejaré solo por ahora.'

Como si una cuerda invisible hubiera envuelto su cerebro, Severus sintió su cabeza hundiéndose en la almohada. Por la ventana del pabellón de hospital, un pequeño pájaro estaba picoteando la ventana. Sus plumas azul eléctrico y naranja destacaban contra el fondo nevado.

'Martín pescador,' susurró Severus para sí mismo, pero el efecto de la poción se había apoderado de él, y se sumió en un sueño sin sueños.

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'Esta noche hay luna llena,' dijo Lily mientras apoyaba la cabeza en el hombro de Severus. Estaban sentados en el asiento trasero del viejo Morris. Petunia estaba conduciendo lo más cuidadosamente posible sobre las resbaladizas carreteras rurales mientras se encaminaban a Ottery St. Catchpole. 'Me pregunto cómo lo lleva Remus.'

Se estaba tranquilo dentro del coche, pero afuera, estaban siendo escoltados por una docena de Aurores sobre escobas que habían sido designados por el mismo ministro Minchum para conducirlos desde San Mungo hasta la Madriguera. Dumbledore había arreglado con los Weasley que irían a vivir con ellos por el momento. Primero de todo, porque no tenían ningún otro sitio donde vivir, y en segundo lugar porque la Madriguera era un lugar mucho más fácil de proteger ya que estaba rodeado de magia.

'Nos lo dirá cuando volvamos a verlo,' dijo Severus mientras jugaba con los rizos de su cabello. 'Creo que ya estamos aquí.'

Condujeron por el camino rocoso hacia la Madriguera. Arthur ya estaba esperándolos fuera cuando doblaron la esquina. Abrieron las puertas del coche cuando todos los Aurores hubieron tocado tierra. 'Gracias, Alastor,' dijo Erwin mientras estrechaba firmemente la mano del Auror. 'Te la debo.'

'No te molestes,' dijo Moody quitándole importancia con un gesto. 'Arthur se hará cargo desde aquí. Manteneos a salvo.'

Observaron a los Aurores marcharse volando hasta que no fueron más que una mota en el horizonte y se volvieron hacia Arthur. 'Por favor, entrad,' dijo con una sonrisa. 'Molly está esperando. Quiere que todos conozcáis a Percy.'

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Durante los dos días siguientes, sobrevino el caos. Un par de Aurores se habían tomado la libertad de recuperar el máximo de sus pertenencias de los escombros que quedaron de su casa en Cokeworth. Las provisiones de pociones de Lily habían sobrevivido porque la caja que usaba estaba protegida con magia, y estaba exaltada al descubrir que todo seguía intacto. Las motocicletas de Erwin y Severus, aunque cubiertas de hollín, no estaban dañadas, así como varios discos, fotografías, algunos papeles de su escritorio incluido el sobre que contenía los pedazos del giratiempo. Las pinturas de Petunia, sin embargo, no habían sobrevivido al fuego. La única pieza de su arte que quedó fue el retrato de familia desgarrado que había hecho para Severus. Todo lo demás que una vez había hecho de su casa un hogar, había desaparecido en llamas.

El diario el Profeta estaba al rojo vivo ahora que un miembro conocido de la Orden de Merlín había sufrido un ataque de Mortífagos. El hecho de que tampoco nadie conociera su paradero actual, sólo añadió leña al fuego. Por mucho que Severus comprendiera la gratitud de la familia por salvar sus vidas, también era por su causa que habían acabado en esa situación en primer lugar. Le dejaba un sabor amargo en la boca, sabiendo que el Señor Tenebroso había perdido la paciencia con él, y ahora tenía en su punto de mira a todos los que le importaban para volverlo loco.

La Joven Orden había encontrado un modo de donarles suministros, la mayor parte consistentes en ropa, a través de un funcionario del Ministerio. Severus estuvo complacido de ver que Sirius se había tomado la libertad de suministrarle camisetas sin estrenar de sus bandas favoritas, y para su sorpresa, incluso Potter le había donado algunos de su mejores vaqueros. Lily se había echado por encima un suéter de lana naranja brillante que chocaba horriblemente con su cabello. 'Cortesía de Alice,' dijo Lily mientras se abrazaba a sí misma para sentir la calidez del tejido a su alrededor. 'No sabe una palabra de moda Muggle, pero sí sabe escoger las cosas más cómodas.'

A Severus le había preocupado que Petunia pudiera haber comenzado a distanciarse después de todo lo que había ocurrido, pero demostró hacer exactamente lo opuesto. Lo primero que había hecho fue encontrar la manera de enviarle un mensaje a Gwendolyn para hacerle saber que estaba bien y en custodia protectora. Después de eso, había liado a un Auror para que le comprara suministros sin estrenar de arte y había comenzado a enseñar a pintar a Bill y Charlie. Charlie no había olvidado a Severus y quiso saberlo todo sobre el dragón que había visto cuando había viajado a las islas escocesas. Severus lo complació mientras Charlie se sentaba en su regazo, describiendo el dragón que había visto con colorido detalle.

Severus se sentó en un columpio de madera que Arthur había construido recientemente para sus hijos. Su mente divagando por todos los escenarios que podían suceder en los próximos días. Se suponía que dentro de dos días debía reunirse con Dumbledore en la Casa Halfway en Londres. Erwin y Lily asumirían un enorme riesgo acompañándolo, pero no quería perderse ver a Remus y Sirius allí. Había muchas cosas que necesitaban hacerse con el fin de prepararse para lo inevitable, que era encontrar a Grindelwald en Nurmengard, en algún lugar de la Alemania del Este.

'¿Cómo estás, Severus?' preguntó Erwin mientras se sentaba en el columpio junto a él. El sol había comenzado a ponerse, pintando el cielo de tonos rosados.

'Tengo algunas teorías,' dijo Severus encogiéndose de hombros. 'Estoy bastante seguro de saber quién robó la pintura de mi laboratorio en Hogwarts. Mulciber, o Avery. Probablemente ambos. Deben habérsela entregado al Señor Tenebroso, sabiendo que yo había rechazado la proposición del Señor Tenebroso de unirme a sus filas definitivamente, y–'

'–Severus,' interrumpió Erwin. 'No me refería a eso.'

'Estoy furioso,' dijo Severus mientras trasteaba con su varita. 'Y estoy amargado, y estoy aterrado.'

'¿Qué es lo que te aterra, Severus?' preguntó Erwin con calma.

'Que voy a volver a perderlo todo de nuevo,' espetó él. 'Cada vez que construyo algo hay algo acechando en las sombras, preparado para despojarme de todo. Me arrebató a Lily, y a mi madre, y me arrebató todo el libre albedrío que tenía sobre mi propia vida.'

'Lily sigue aquí, Severus. ¿Qué quieres decir con–?'

'–lo sé, lo sé,' dijo apresuradamente, evitando que la conversación se convirtiera en una muy difícil de explicar. 'Aunque casi lo hice.' Enterró el rostro en las manos, y sintió lágrimas filtrarse a través de los huecos entre sus dedos. 'Dentro de dos días, todo va a cambiar, Erwin. Todo.'

Sintió la mano de Erwin descansar en su hombro. 'Sé que sabes mucho más de esta guerra de lo que yo sé actualmente,' dijo. 'También sé que te ves obligado a jugar un papel en todo esto que nadie más parece jugar, por razones que todavía tengo que conocer. Pero, Severus, por favor, comprende que no eres Atlas, y no es tu trabajo llevar el peso del mundo sobre tus hombros. Esa carga no te pertenece.'

'Entonces, ¿por qué lo siento de ese modo?' murmuró Severus entre sus lágrimas.

'Porque lo permites,' dijo Erwin. 'Sólo sabe, hijo, que estaré a tu lado, hasta el amargo final.'

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Sintiéndose en cierto modo más ligero tras su inesperada aunque bienvenida conversación con Erwin, Severus subió a su nueva habitación y se preparó para ir a dormir. Paul, como de costumbre, se había acurrucado en su almohada, dejándolo en una postura un poco incómoda para dormir. Mientras se sumía en el sueño, visiones del martín pescador que había visto en la ventana de San Mungo flotaron a la superficie. Había visto un martín pescador antes, recordó de repente, cuando él y Lily habían ido de acampada a Dartmoor. Sorprendiéndose por la conexión que de repente se había encendido en su cabeza, comenzó a preguntarse cuán normal era encontrar un pájaro tan raro en un lugar tan poco habitual. Era una pregunta más que añadió a su lista mental de cosas que quería preguntar a Dumbledore cuando volvieran a encontrarse.

Continuó sumiéndose, soñando con el ciervo blanco que había visto por la ventanilla del tren después de haber partido de la estación de Hogsmeade. Seguro de que debía haber sido el mismo ciervo que lo había salvado cuando estaba rodeado de Dementores en el Tor. Su mente giró en espiral más y más abajo, mostrándole visiones del dragón Negro de las Hébridas exhalando fuego que había visto en la isla de Skye. Su visión se salpicó como la tinta en el agua, mostrándole un huevo negro escamoso oculto en una habitación sin ventanas, rodeado de fuego, listo para eclosionar.

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N/A La luna llena cayó el 5 de enero de 1977.