La Decisión de los Flamel

Después de que Remus hubiera prometido que guardaría silencio sobre el recuerdo que había visto, se aparecieron de regreso a la Casa Halfway. La reunión de los nuevos miembros de la Orden del Fénix seguía en marcha, y algunos preguntaron adónde habían salido Severus y Remus, a lo que Remus respondió que habían ido a dar un paseo muy necesario alrededor de la manzana.

. . . . . . . . .

Era tarde por la noche para el momento en que Severus, Lily y Erwin regresaron a la Madriguera. Árnica era la única que seguía despierta, y les dio la bienvenida con los brazos abiertos; aliviada de ver que ninguno de ellos fue herido mientras estaban fuera.

Severus y Lily se quedaron levantados un poco más cuando Erwin y Árnica se hubieron ido a la cama. Severus le explicó a Lily que había sido necesario mentir sobre la profecía, ya que no quería ni sentía la necesidad de explicarles a todos cómo y por qué había regresado al mundo de los vivos en un tiempo diferente. La guerra durante su primera vida había sido una guerra completamente diferente, combatida desde una perspectiva completamente diferente, y no quería causar caos a causa de ello. También le dijo que Remus se había puesto suspicaz por ello y lo había seguido cuando se había marchado al Museo Británico. 'Esto es lo que robamos del museo,' dijo mientras le entregaba el pensadero. 'Le prometí a Remus algunas respuestas si me ayudaba a recuperarlo, así que lo hice.'

'Entonces, ¿Remus lo sabe?' preguntó ella.

Severus asintió. 'Lo sabe. No conoce todos los detalles, pero sabe lo suficiente para comprender que la profecía sí me involucra. Confío en él lo suficiente para saber que guardará silencio al respecto… y, Lily,' añadió, 'si hay algo que desees ver – sobre mi primera vida, quiero decir – puedo mostrártelo ahora, en lugar de que sean sólo historias.'

Lily sacudió la cabeza y le devolvió el pensadero a Severus. 'No necesito ver los horrores, o tus antiguos errores,' dijo. 'Lo único que me importa ahora es cómo vamos a sobrevivir a la guerra que todavía está por venir. En la que estamos juntos.'

. . . . . . . . .

Había llegado el momento de que Petunia regresara a Oxford. Guiada por una pareja de Aurores que también habían estado presentes cuando se mudaron a Ottery St. Catchpole, regresó al lugar que era mucho más seguro para ella. Gwendolyn había sido informada de su partida de La Madriguera y esperaría su regreso a la universidad.

Severus pasó los días que faltaban para el cumpleaños de Lily enseñándole a conducir la motocicleta de su padre, tocando su nuevo bajo y reuniendo provisiones para el viaje por venir. Lily preparó una gran cantidad de pociones adicionales que pudiera reservar en la pequeña caja. Todo lo que necesitaban en este punto era una tienda mágica, que Arthur había prometido buscar en la sección de objetos perdidos del Ministerio. Después de los partidos de quidditch, solían dejarse abandonadas un montón de tiendas, así que seguramente había algunas tiendas almacenadas en alguna parte.

Una mañana de domingo especialmente fría pero soleada, Severus, junto a Paul siguiéndolo en sus talones, se acercó al límite de los terrenos de la Madriguera. Había notado varios días antes que había un pequeño estanque, completamente congelado, que muy probablemente contenía algunas plantas mágicas que podría darle a Lily para sus pociones. Se arrodilló en la nieve, su varita preparada en la mano. Trazó un círculo del tamaño de un plato en el hielo y observó el hielo fundirse en vapor. Deslizando la mano a través del agua helada, tanteó alrededor del fondo del estanque poco profundo hasta que algo limoso y resbaladizo le hizo cosquillas en los dedos. Empuñó la plantita por las raíces y la sacó del suelo enérgicamente. 'Esto son branquialgas,' dijo mientras levantaba la planta para que Paul la olisqueara. 'Te permite respirar bajo el agua. O al menos, permite a los humanos respirar bajo el agua. No sé lo que ocurriría si fueras tú quien las comiera.' Paul olisqueó y tosió al verla, dejando claro que no estaba planeando probarla pronto. 'No puedo culparte por eso. En realidad yo nunca lo he intentado, pero apuesto a que no saben bien.' Por un breve momento, Severus retrocedió a un recuerdo de tener su provisión de branquialgas robada de su colección privada en Hogwarts. El hijo de Lily había acabado usándolas durante la segunda prueba del Torneo de los Tres Brujos. En aquel momento le había cabreado mucho, pero ahora, le puso una inesperada sonrisa en el rostro.

Paul estaba mirando fijamente al lado opuesto del estanque, maullándole suave a algo que Severus no podía ver. '¿Qué es?' preguntó Severus mientras se metía la limosa branquialga en el bolsillo, y trataba de ver lo que Paul estaba mirando. Le llevó un rato antes de descubrir la silueta azul eléctrico oculta entre un par de ramas. 'Es un martín pescador,' murmuró. 'Un maldito martín pescador. Sígueme.'

Suavemente, Severus se acercó al martín pescador, no queriendo asustarlo en caso de que en efecto no fuera nada más que un pájaro ordinario. Después de algunos pasos, estaba lo suficientemente cerca para estar cara a cara con el pájaro y extendió un dedo con la esperanza de que el pájaro lo tomara como una señal amistosa. El pájaro le tocó el dedo con el pico y de repente echó a volar y aceleró en dirección al río. Severus corrió tras él con Paul siguiéndolo de cerca. Piezas del puzle comenzaron a encajar cuando el molino aparentemente abandonado entró a la vista. A medida que Severus se acercaba, la rueda del molino había comenzado a girar, y el molino recuperó la apariencia de una idílica casita. El martín pescador aterrizó en la hiedra que adornaba la entrada al molino y esperó a que Severus y Paul lo alcanzaran.

'Eres un Animago,' dijo Severus mientras levantaba la mirada al pájaro. 'Has estado cuidando de nosotros todo este tiempo, ¿no, Perenelle?'

El martín pescador dejó salir una dulce nota y se transformó en la mujer que Severus había conocido durante el verano. 'Me alegro de volver a verte, Severus,' dijo mientras lo atraía a un cálido abrazo. Parecía mucho mayor de lo que lo había hecho antes. Claramente, la ausencia de la Piedra Filosofal estaba pasándole factura, pero la calidez que irradiaba permanecía sin alterar. 'Por favor, entra. Albus también está aquí.'

Severus cogió a Paul en brazos y el aroma de un rico estofado le llenó las fosas nasales. Encontró a Nicolás y Dumbledore en el sofá en la sala de estar, disfrutando de la comodidad de un fuego crepitante con una taza de té. 'Qué amable por tu parte que nos acompañes, Severus,' dijo Dumbledore con su característico centelleo en los ojos.

'Lo encontré junto a ese pequeño estanque no lejos de aquí,' dijo Perenelle. 'Si me disculpan, caballeros, voy a comprobar si ese estofado todavía es comestible.'

'¿Junto al estanque?' preguntó Nicolás mientras señalaba un lugar en el sofá para que Severus se sentara. '¿Encontraste algo bueno allí?'

'Encontré unas branquialgas,' dijo Severus. 'Nunca las he usado antes, pero nunca sabes cuándo podrían resultar útiles. ¿Cómo ha estado, Nicolás?'

'Me he sentido mejor,' dijo él. Al igual que Perenelle, se había vuelto notablemente más viejo ahora que ya no estaban prolongando su vida con la piedra. 'Albus y yo justo estábamos discutiendo el asunto de mi inevitable muerte. ¿Quién es tu amiguito?'

'Éste es Paul,' dijo Severus mientras rascaba a Paul detrás de las orejas. 'Lily me lo regaló después de que muriera mi padre. Imaginó que me iría bien el consuelo de una criatura que no sintiera la necesidad de responder a todo lo que necesitaba desahogar.'

'Qué regalo encantador,' dijo Dumbledore.

'Lo es,' dijo Severus con una sonrisa. 'Nicolás, ¿cómo se siente, sabiendo que el final está cerca?'

'¿Cómo lo sentiste tú?' preguntó él a cambio. '¿Sabiendo que tu fin estaba llegando?'

'Aterrador al principio,' dijo Severus encogiéndose de hombros. 'Pero una vez estuve allí, me sentí bastante en paz. Como una quietud bajo las olas.'

'Si ése es el caso, entonces no veo razón para temer el final,' dijo Nicolás con una sonrisa. 'Puedo asegurarte que Perenelle y yo estamos bien preparados.'

'Me alegra oír eso,' dijo Severus genuinamente. '¿Hay alguna razón en particular por la que Perenelle me trajo aquí?'

'La hay,' dijo Dumbledore mientras tomaba un sorbo de su té. '¿Recuerdas ese huevo de dragón que fue robado durante vuestro viaje a la Isla de Skye?'

Severus asintió. '¿Qué hay de él?'

'Sabemos que el huevo ha eclosionado,' dijo Dumbledore. 'La razón por la que sé que lo ha hecho, es porque recibí una carta, escrita por nada menos que el mismo Newt Scamander, contando su huida de los Mortífagos después de que lo mantuvieran prisionero con la intención de utilizarlo para entrenar y criar al dragón. En la carta también escribía que ha huido al lugar que habíamos acordado que iría en caso de situaciones como ésta.'

'¿Y qué lugar sería ése?' preguntó Severus.

'Nurmengard,' dijo Dumbledore. 'Está con Grindelwald.'

Severus casi se quedó boquiabierto de sorpresa. 'Nurmengard,' farfulló. 'Pero, ¿por qué? ¿Cómo es que sabe siquiera cómo llegar allí?'

'Sabía que volveríamos a encontrarnos antes de que abandonaras la Madriguera,' dijo Dumbledore, y le entregó a Severus una nota de su bolsillo. 'Así es como llegarás allí.'

Severus desplegó la nota y la leyó someramente. 'En las montañas de Austria,' murmuró. 'Pensaba que tenía que ir a algún lugar de Alemania.'

'Así es,' dijo Dumbledore. 'Tienes que atravesar Alemania con el fin de llegar allí.'

'Pero, ¿por qué, exactamente?' preguntó Severus. '¿No sería más fácil que atravesara Francia?'

Dumbledore señaló la nota. 'Es muy importante, Severus, que pases el Muro de Berlín. El Muro hace más que separar el Oeste del Este. También actúa como una barrera mágica. Una barrera que debes cruzar, o Nurmengard no será visible para ti.'

'¿Y cómo propone que cruce la frontera?'

'Con un pequeño uso de tu magia, y quizá, con un poquito de suerte. No subestimes los peligros de cruzar una frontera que no te está permitido cruzar.'

'¿Qué ocurrirá cuando lo haga?'

'Quizá Erwin pueda informarte de eso,' dijo Dumbledore con un guiño. 'Es un lugar donde su guerra y nuestra guerra se han encontrado en la historia.'

'Lo pillo,' dijo Severus mientras plegaba la nota y la metía en el bolsillo de sus vaqueros.

'¿Cuándo os marcháis?' preguntó Nicolás.

'Cuando nadie espere que lo hagamos,' dijo Severus. 'Estoy preparando mi motocicleta y la de Erwin con mi mejor habilidad contra las condiciones invernales. Estoy enseñándole a Lily a conducirlas, de modo que pueda llevar la moto de Erwin una vez decidamos que es el momento.'

'El almuerzo está servido, caballeros,' dijo Perenelle mientras entraba en la sala de estar. 'Por favor, acompáñenme a la cocina.'

Los tres hombres se levantaron del sofá y siguieron a Perenelle a la cocina. El recuerdo de sopa de setas regresó inundando a Severus, y la conversación que había mantenido con ella sobre el poder de las elecciones le puso una sonrisa en el rostro mientras se sentaba a la mesa. 'Me encanta este lugar,' dijo cuando Perenelle le entregó un cuenco de estofado. 'He considerado Hogwarts mi hogar por muchos años, pero aquí – simplemente me siento a salvo.'

'Y eso, Severus,' dijo Nicolás mientras levantaba la mirada a su esposa del mismo modo que Severus había visto a Erwin mirando a Árnica, 'es por lo que escogimos este lugar para que fuera nuestro último lugar.'