N/A ¡Smut!
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El Comienzo de un Largo Viaje
Tras su regreso a la Madriguera, Severus le había contado a Lily su inesperado encuentro con los Flamel y le mostró la nota que Dumbledore le había entregado. Una conversación alrededor de la mesa de la cocina con Erwin y Árnica había llegado, seguida de un sonido de consejo y una corriente de lágrimas. La realidad de Severus y Lily marchándose pronto estaba afectándoles mucho, como era de esperar.
Aparte del viaje que estaba a punto de llegar, las noticias de que el Señor Tenebroso estaba intentando domesticar un dragón eran preocupantes por decir lo mínimo. Severus no podía recordar un momento en la historia en que un dragón hubiera sido verdaderamente domesticado alguna vez, pero la determinación del Señor Tenebroso no le había impedido alcanzar sus objetivos nunca antes, y en consecuencia la situación debía tomarse en serio. La simple idea de encontrarse un dragón en el campo de batalla le enviaba escalofríos por la espina dorsal, así que cuando se trataba de comprender la mente y el poder de un dragón Negro de las Hébridas, había recurrido a Charlie para un poco de consejo sólido. 'En realidad no tienen ningún punto débil excepto sus ojos,' había dicho Charlie. 'Supongo que siempre hay una manera de evitar que echen fuego; o sólo descubrir una manera de cubrirlos con una manta o algo así para que no salgan volando.' Satisfecho con la respuesta de Charlie, la semilla de un plan se había plantado en algún lugar en el fondo de su mente con suficiente espacio para crecer. Si llegaba alguna vez el momento en que estuviera cara a cara con un dragón, puede que simplemente supiera qué hacer.
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'Sev,' susurró Lily desde el otro lado de la puerta. 'Sev, ¿todavía estás despierto?'
Severus había estado tumbado en la cama, su mente girando con preguntas sobre todo lo que todavía estaba por venir. 'Sí,' susurró en respuesta, agradeciendo la distracción que ella le ofrecía, y la puerta se abrió.
Apenas podía verla en la oscuridad. Por el sonido de sus pasos se dio cuenta de que estaba cerniéndose sobre él y sintió la suave caricia de sus dedos cuando se movieron a través de su cabello. 'Quiero marcharme esta noche,' le susurró ella al oído.
'Pero es tu cumpleaños,' susurró él en respuesta. Los dedos de ella estaban viajando por su cuello, y supo adónde llevaba esto.
'Eso es exactamente por lo que quiero marcharme,' dijo ella mientras se arrastraba bajo las mantas a su lado.
'Pero todavía quería comprarte una guitarra,' dijo él mientras envolvía los brazos a su alrededor e inhalaba su aroma almizclado. 'No hemos sido capaces de hacer música juntos desde que abandonamos Hogwarts.'
Lily le puso un dedo sobre los labios y le besó la frente. 'Quiero marcharme esta noche,' repitió. 'No deseo celebrar mi cumpleaños. Será demasiado duro para mí marcharme si lo hago.'
Se le puso piel de gallina cuando ella le pasó las uñas por la espalda. Una dulce sensación comenzó a correr por sus venas, haciendo que su aliento se volviera superficial. 'Túmbate de espaldas,' ordenó él. Su deseo de consumirla de dentro afuera crecía exponencialmente a cada momento que ella lo tocaba. Ella obedeció, exponiendo el cuello para que lo besara. Severus se quitó apresuradamente la camiseta y se subió encima de ella. Sus dedos se aferraron firmemente a los de ella cuando la empujó contra el colchón.
Las preguntas que habían nublado su mente habían comenzado a gotear de su frente en forma de sudor. Lily había envuelto las piernas a su alrededor, gimiendo suavemente de placer mientras él embestía dentro y fuera de ella. Quiso que durara para siempre. Desde los pequeños mordiscos en su cuello hasta sus pechos rebotando arriba y abajo mientras se movía con él. Su cabello había formado una cortina alrededor de ellos, aislándolos por completo del mundo en un lugar que les pertenecía a ellos y sólo a ellos.
Fue más que sólo sexo. Eso estaba claro. Marcaba el comienzo de un peligroso viaje por delante y el fin de la comodidad y seguridad que les había ofrecido vivir en la Madriguera. Lily había enredado los dedos en su cabello y lo besó cuando comenzó a estremecerse de éxtasis mientras se corría. Severus pudo sentirla apretándose a su alrededor. Se esforzó cuanto pudo para prolongar la sensación de simplemente estar en ella, pero la naturaleza se apoderó, liberando toda la tensión de su cuerpo en poderosas olas. Apoyó la frente contra la de ella hasta que su cuerpo se relajó. Con cuidado, se levantó de rodillas y le besó el vientre que ahora estaba lleno de su semilla. 'Sev,' dijo Lily mientras le abarcaba la cabeza con las manos. 'Antes de que nos marchemos, sólo túmbate conmigo un ratito. Quiero recordar esto – todo esto – antes de que salgamos a enfrentarnos al frío.'
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Lily ya había empacado la mayor parte de sus pertenencias para el momento que habían bajado las escaleras. La primera luz del día había comenzado a asomar a través de los árboles e iluminaba los terrenos de la Madriguera con un tono dorado. Acoplaron sus bolsos a las motocicletas y las hicieron rodar en silencio a través del claro donde llegaron a la carretera que llevaba al este. A través de la cubierta de árboles, vieron que una luz se encendía en la casa. Era la habitación en que se quedaban Erwin y Árnica, sin duda encaminándose escaleras arriba con la esperanza de sorprender a Lily por su cumpleaños.
'Mejor nos marchamos,' dijo Severus cuando vio a Lily llorando al verlo.
Lily asintió con una mirada de determinación en el rostro y enseguida se limpió una lágrima del ojo. '¿Qué camino vamos a tomar?'
'Primero a Dover,' dijo Severus mientras intentaba arrancar su moto de una patada. 'Desde allí tendremos que encontrar un ferry de algún tipo que nos lleve a Dunkerque.'
'¿No sería más fácil si encontramos un camino directo a los Países Bajos?' preguntó Lily. 'Parece un rodeo si tenemos que viajar primero a Dunkerque.'
'No hay ferris que salgan directamente desde Londres,' dijo Severus. 'He pensado en utilizar Trasladores, pero como están estrictamente monitorizados por el gobierno sería más sensato no hacerlo. Tendríamos que viajar todo el camino hasta Hull si queremos tomar un ferry directo a los Países Bajos. Puede que me equivoque, por supuesto, pero creo que el ferry a Dunkerque en realidad podría ser nuestra opción más rápida para abandonar el país.'
'De acuerdo,' dijo Lily, y logró arrancar su moto al primer intento. 'Mejor salgamos antes de que nos encuentren aquí afuera.'
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Les había llevado más de ocho horas llegar al Puerto de Dover. Hambrientos y congelados hasta los huesos, habían encontrado un pequeño Bed and Breakfast donde pasarían la noche antes de tomar el primer ferry a Dunkerque. Pasaron la mayor parte de la velada en su habitación tumbados en la cama, charlando de nada en particular para calmar sus mentes.
Tomaron el primer ferry por la mañana. Descubrieron que no había nieve en Dunkerque, pero el frío viento que llegaba del Mar del Norte no hizo su viaje por Bélgica más cómodo. Acamparon en un campo no lejos de una pequeña ciudad llamada Tilburg en los Países Bajos, justo cruzando la frontera con Bélgica.
Pasaron por Arnhem. La pequeña ciudad que habían visitado brevemente antes durante sus vacaciones en familia. Se habían detenido en un pequeño bar llamado Café Meijers y charlaron con dos artistas que se habían presentado como Herman y Anton. Herman les había contado historias de su grupo musical que había fundado el año anterior y se llamaba Herman Brood y Su Loco Romance. El licor fluyó y se encendieron muchos cigarrillos en el lugar abarrotado. Normalmente, una multitud así en un lugar tan pequeño habría puesto a Severus al límite, pero el anonimato que proporcionaba este bar Muggle le daba una rara sensación de protección.
'¿De dónde sois vosotros, jóvenes, de cualquier modo?' preguntó Anton mientras les metía dos cervezas y un paquete de cigarrillos en las manos.
'De una pequeña ciudad llamada Cokeworth,' había respondido Lily.
'Nunca oí de ella,' respondió Anton. 'Parece que todavía estéis en el colegio.'
'El mundo enseñará importantes lecciones que ningún colegio puede proporcionar,' dijo Herman, con dificultad para hablar por el alcohol. '¿Le importa acompañarme al piano, joven dama?'
A Lily le habían gustado los dos hombres que estaban proporcionándoles cerveza y entretenimiento, y siguió alegremente a Herman mientras la conducía al piano. Desde el taburete al otro lado de la sala y con una cerveza y un cigarrillo en la mano, Severus le echó una buena mirada a Lily mientras se apoyaba en el piano. Una sombra se había proyectado sobre sus ojos de puro agotamiento, pero la luz amarilla que iluminaba la barra hacía que sus rizos formaran un halo alrededor de su rostro. Notó a Herman susurrándole algo al oído, haciendo que se sonrojara, pero asintió accediendo de todos modos. Herman comenzó a tocar una melodía, un poco descuidadamente, al piano, que Severus reconoció como My Way de Frank Sinatra. '¡Esta canción es para mis nuevos amigos ingleses!' gritó Herman al micrófono. La gente en el bar levantaron sus vasos mientras Lily cantaba con Herman, haciendo que Severus resoplara y se sintiera agradecido en cierto modo porque Lily hubiera escogido tocar la guitarra en lugar de lecciones de canto durante su primer año en Hogwarts. No era que importara mucho que Lily no fuera una cantante con talento natural. Todo el bar se unió después de la segunda estrofa. '¡Lamentos, he tenido algunos… pero bueno, muy pocos para mencionarlos!'
Anton y Herman habían acordado con el propietario del bar que Severus y Lily pudieran dormir en el sofá de arriba. Anton había ayudado a subir todas sus pertenencias, y Herman les había asegurado que sus motocicletas estarían seguras, dándole a Severus la vibración de que los dos hombres tenían amigos en lugares a los que preferiría no ir.
Después de compartir su gratitud y despedidas, Severus y Lily se acurrucaron en el sofá hasta que encontraron una postura cómoda para dormir. Ambos ligeramente achispados por el alcohol, observaron la nieve girando suavemente y fundiéndose cuando tocaba el suelo. 'Esto no está tan mal,' susurró Lily.
'Lo peor está por venir,' susurró Severus en respuesta, y plantó besos en su cuello que hicieron que el vello de sus brazos se erizara.
'¿Qué le dirás a Grindelwald, cuando te encuentres con él?' preguntó Lily mientras seguía un copo de nieve deslizándose por la ventana.
'Preferiría no decirle nada en absoluto.'
'¿Y eso?'
'Porque quiero que hable él primero. Hay mucho que puedes conocer sobre un hombre si escuchas sus palabras, y observas sus movimientos, en silencio.'
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N/A Herman Brood y Anton Corbijn son dos leyendas holandesas y amigos. Brood fue músico, pintor y poeta (bastante metido en drogas), hasta que cometió suicidio en 2001 saltando desde el Hotel Hilton en Ámsterdam dejando una nota declarando sólo unas palabras; "Que siga la fiesta. Estaré vigilándoos." El día de su funeral fue conducido por lugares importantes de su vida, incluido el Paradiso. El lugar donde Severus y Lily fueron a ver a AC/DC (capítulo 170). Corbijn es un famoso fotógrafo (conocido por sus retratos granulados en blanco y negro) y director de cine hasta el día de hoy, y trabajó con bandas como Depeche Mode, U2, Nick Cave, David Bowie y Keith Richards (sólo por nombrar algunos). El Café Meijers todavía existe hasta el día de hoy y el interior apenas ha cambiado desde los '70. Brood era un cliente habitual en aquellos días. Si Corbijn había estado con él durante esa época, se desconoce.
N/A "May Way" de Frank Sinatra salió en 1968. Herman Brood grabó una versión de la canción cerca del final de su vida. Podéis encontrarla en youtube.
