Los llantos de una pequeña recién nacida, era llevada en brazos de una mujer que estaba oculta con una tunica color marrón. Camninado debilmente desde todo el largo recorrido sin descanso, junto los llantos de la criatura, intentando calmar los sollozos pero los truenos no la ayudaban, la noche iba para largo; relámpagos se hacían presentes, una de los rayos fue directo a una rama, partiendo en dos, poco a poco se iba desprendiendo para caer debajo de la mujer que caminaba esa direccion, al escuchar un gran estruendo alzo su mirada, el tronco que venia hacia ella, rápidamente dio un impulso con la punta de sus zapatillas, cayendo muy retirado del peligro, revisando que todo estuviera bien destapando una un poco de la cobija que cubria la carita de la criatura quien tenia pequeña lagrimas que le recorria por sus mejillas que tenian un leve rojo por tanto llorar, intento levantarse con ayuda de su mano izquierda.
Al ponerse de pie, torpemente, continuo... Estaba cansada, el viaje era demasiado largó, no sabia cuanto podria aguantar, su vista se hacia borrosa por el agotamientl, hasta la luz de un trueno relampagueo fuertemente mostrando, una iglesia, mas adelante.
No lo penso mucho y prosiguió...
Al llegar en unos cuantos minutos, estando frente de una gran puerta de madera de un tono cafe oscuro, la madera tenia un olor a viejo, al fijarse que habia algunas grietas, daba una pariencia de antiguo, toco, nadie le respondió, hacia que decidio abrir , empujando la puerta con su mano izquierda para poder entrar, miró de reojo si había alguien, pero al parecer estaba deshabitada, dio otro pujoncito para poder entrar, el crujido que hacia la puerta grande, hacia eco en el lugar.
La oscuridad de aquel sitió, las butqcas llenas d polvo, telarañas que habian en las esquinas, las imagenes de los cristales de las ventanas estaban algunas rotas, , comenzo a caminar, el único sonido que se escuchaba era el paso de sus tacones, miraba a los lados, lo unico que entraba ahi era luz de los relampagos, iluminando esa oscuridad, donde mostró una estatua de una virgen con un niño en brazos, ella no era muy religiosa para ser sincera los demonios no creían en esas cosas, pero se acerco en lágrimas en sus ojos resbalando en sus mejillas, nunca habia demostrado sus sentimiento pero rara razon sintio ganas de llorar.
-Tal vez no pueda pedir que me ayudes ya que como un demonio conocidos como seres sin sentimientos , sin piedad no merecemos tu misericordia, pero por los mas inocentes eres capas de proteger, así que te lo suplicó. -Se inco.-Protege a edta niña, quien no tiene la culpa de mis pecados, ayudala a encontrar el mejor caminó, tal vez este pidiendo mucho pero ya no se que hacer, una madre es capas de dar todo por su su hijos, ella tal vez en sus venas recorre la sangre de demonio , pero aun que no es tocada por la oscuridad, ¡ayudala! protegerla en su camino y que no la encuentren .-Dijo quitándose el gorro de la túnica , un rayo mostró la apariencia de la mujer, mostrando su pelo rojizo y ojos negros.
La lluvia se iba desapareciendo, haciendo la aparicion del sol, los pajaritos se sacudían, dejando caer un montón de gotas. La mujer salió de la capilla justo con la criaturq quien salia de sus labios risillas.
Continuando su camino... de aquél bosque en que se encontraba, hasta llegar a la cuidad, caminando largamente, llegó aún pequeño parque donde los gritos de los pequeños jugando en los juegos, parejas sentados en el césped, familias en un día de picnic, otros dándole de comer a los cisne en el pequeño laguito.
Se detuvo en una pequeña fuente para descansar, al sentarse sin notar la presencia de una mujer de melena castaña, ojos negros, quien leí detenidamente su libro, mientras a lado estaba una carriola donde dormía plácidamente un bebé, la pelirroja escucha unos pucheros provenientes de la carriola donde nota a la pequeña criatura, la miro detalladamente, estaba llena de vida y energía, perfecto para el alma de su hija, acercándose sin que se diera cuenta la madre de la bebé.
-Este sera tu nuevo cuerpo hija mía.-Susurro, abrazando fuertemente a su hija, quien le dio un dulce beso en la frente. -Mi único anheló, deseo que nuna te encuentren.-Dijo, el lugar se entorno oscuro y el tiempo se empezó hacer lentamente, en unos segundos, la mujer dijo unas palabras y el alma se convirtió en una pequeña luz, que se depositado en el pequeño cuerpo de la bebé, que entraba en su pecho, al meterse, se detuvo su pequeño corazón, y sus ojos dejaron de moverse, quedando completamente abiertos, hasta que el tiempo volvió a la normalidad, y el corazón volviera a latir nuevamente, la criatura comenzó llorar, la madre fue a ver, cargando a su pequeña, la mujer de cabellos rojizos miraba a lo lejos, la criatura poso sus ojos directo a ella, quien se fue retirando.
Kikuo, no era como los demás niños, siempre se la dedicaba estudiando o leyendo algún libro era muy conocida como la come libros, ya que su tiempo se las pasaba en a blilblioteca, en aquel silenció, pero había momentos que escuchaba extraños ruidos, como crujidos de puerta o pasos, ella aveces los ignoraba, pero había momentos que no podía. El instituto que era muy antiguo, tenia rumores de que ahí habían visto espíritus de niños quienes murieron accidentalmente o fueron asesinados cruelmente, siendo aun pequeña de solo cinco años y los baños quedaban atrás de la escuela, donde ahí estaba un árbol que tenia una forma muy rara, donde se decía que se había visto una mujer muy hermosa de melena rubia, pero su rostro era otra cosa, cada parte de su piel se caí en pedazos y podía notar se los gusanos saliendo de sus ojos.
Ella ignoraba ese tipo de rumores hasta que un día cambio su vida, todo empezó el viernes, los alumnos de jardín de niños, se iban a quedar en el instituto a dormir, algunos estaban jugando hasta que cinco pequeños estaban dispuestos entrar por aquel lugar y ver con sus propios a la "Dama de los gusanos" en la noche ya que a las doce es donde decían que la habían visto uno de los conserjes que cuidan el lugar. Esperando la noche y que todos durmieran, se levantaron de sus futones, y llevado consigo linternas, uno de los cinco era kikuo, quien había sido invitada por una compañerita, al salir del salón se dijeron al aquel lugar.
-Que frío hace.-Se quejo uno de los niños haciendo un puchero.
-Cobarde.-Le contesto el niño prendiendo la linterna.
-No es eso, baka.-Le respondió.
-Van a seguir discutiendo quien es el mas cobarde, o van venir.-Dijo el otro pequeño.
-¿Tienes miedo Ki?-Le pregunto la niña tomando fuertemente su mano.
-No, sólo tengo algo de frió.
-Viejas.-Dijo el pequeño chasqueando la lengua.
-Ya deja de estar criticando a los demás. -Lo riño el niño a su amigo.
-¡Va...le!-Dijo poniendo sus manos atrás de su nuca.
Los cinco se adentraron al aquel lugar donde se sentaron en una vieja banca de piedra, esperaron largo minutos hasta que fueran las doce y cuando pasaron, esperaron un poco más.
-Lo sabía. -Se levanta de golpe el niño de la banca algo molesto.-Solo era rumores tontos.
-Tanto esperando para nada.-Dijo el otro pequeño mirando el cielo.
-Hace mas frío que hace rato.-Dijo la niña sobandose los brazos.
-Es verdad.-Contesto el niño.
-No me vengan con esas niñerías. -Dijo el niño que caminaba en círculos en su lugar.
-Kikuo, tenia la linterna moviendo atrás y adelante, cuando comenzó a parpadear la luz, y no solo de ella si no de los demás, los cinco se quedaron mirando hasta que se apagaron de repente, quedando completamente en la obscuridad, el ruido de la hojas al moverse por la brisa, y para después la risa de una mujer, volteando del lado izquierdo viendo una figura alta se quedaron paralizados.-Puede ser una profesora.-Dijo tranquilamente kikuo.
-Y...si no es...ella-Dijo el niño tartamudeando con miedo abrazando a la niña.
-Cobardes iré a ver.-Dijo el niño caminando hacia allá.
-Yuki...maru, no creo que sea buena idea.-Dijo su amigo intentando detenerlo con su voz, porque sus piernas no aprecian responder.
-Ya dejen de andar de niñas.-Les dijo molesto, caminando hacia donde estaba la figura, cuando se detuvo al sentir que algo le caminaba en su pierna derecha, poniéndose pálido, se alejo y se regreso con los demás.
-¿Que pasó?-Le preguntaron al mismo tiempo los cuatro.
-Algo me toco la pierna.
-No seria la hierba. -Le dijo éste.
-El movió la cabeza a los lados.-Que hierba que nada, algo me toco y no fue la estúpido césped.
-No que te quejabas que nosotros eramos unos cobardes, y esto y aquello.
-¡Ya! Me retracto lo que dije.-Dijo cruzándose de brazos.
-¿Pero que sera esa figura?-Pregunto la pequeña.
-No lo sé, pero yo no vuelvo ahí.
-Mejor vámonos. -Le sugerio el pequeño, los demás asintieron, al pararse los que estaban sentados en la banca, la tierra empezó a mover como olas, la niña agarro fuertemente a kikuo, los niños se alarmó.
-Pero que es esto.-Dijo alterado.
-Calmate.-Le dijo.
-Les dije que no debíamos ir.-Dijo rompiendo en llanto.
-¡Ya callensen!-Dijo frustado el pequeño.
-Quiero a mi mamá. -Dijo la pequeña empezando a llorar y abrazando a kikuo, quien le correspondió y presentio una sensación algo similar como cuando estaba sola, al voltear estaba una figura difícil de ver, algo cae desde arriba, cayendo sobre su rostro, al tomarlo con su mano para quitárselo y sentir de lo que era, solo recuerda gritos y sentir sobre de ella la salpicadura d el a sangre de la niña quien la había aventado, salvándola de una muerte dolorosa, solo quedando ella junto el niño que se quejaba de la cobardía de sus amigos, ahora presenciado como morían enfrente de él, quienes milagrosamente se salvaron, por la satisfacción de la "Dama de los gusanos" quien ya haberse alimentado no sentía la necesidad de acabar con ellos dos, ambos se desmayaron, para después aparecer en el hospital, donde contaron lo que paso, nadie les creyó y pensaron que estaban diciendo mentiras por las amenazas de los asesinos que mataron tan cruelmente a sus compañeros, kikuo, había entrado en un shock, que bloqueo aquel momento que vivió dejándolo en lo mas profundo. Hasta ahora, recordando aquél accidente que marco su vida.
