La Frontera Entre Alemania y Austria

Por mucho que el Félix Felicis les hubiera salvado la vida sobre el puente, no había salvado la mayor parte de sus pertenencias. Severus estaba castigándose por el hecho de que había dejado la nota de Dumbledore dentro del bolsillo de su pantalón vaquero. Las instrucciones de cómo encontrar a Grindelwald se habían empapado hasta el punto en que el pedazo de pergamino se había convertido en pulpa, volviéndolo inútil.

La mayoría de los soldados soviéticos sólo hablaban un inglés chapurreado, pero aun así Severus logró arreglarlo para que él y Lily tuvieran un lugar donde quedarse mientras Lily necesitara recuperarse. Al principio, Severus imaginó que Lily había vomitado por toda la tensión acumulada por cruzar el puente y sólo necesitaba un breve descanso, pero su enfermedad duró varios días más.

Llevó más de una semana antes de que Lily se sintiera lo suficientemente bien para volver a viajar, sólo para tropezar con el siguiente problema de no saber adónde ir en el momento que llegaran a Austria. Finalmente llegaron al acuerdo de que su principal prioridad era llegar a Austria antes de lidiar con el estrés de dónde necesitaban estar en Austria.

Por primera vez desde el comienzo del viaje, comenzaron a viajar hacia el sur. Debido al mal estado de salud de Lily, era mejor viajar distancias cortas. Pasaron la noche en un hostal en Leipzig y otra noche en un pueblecito llamado Münchberg antes de llegar a Nurmenberg. Encontraron un hostal barato para quedarse con vistas al Castillo Imperial. 'Ésta es una ciudad hermosa,' dijo Lily mientras levantaba la mirada a las luces que llegaban del castillo a través de la ventana de su habitación.

'Lo es,' acordó Severus. 'Lily – sé que no aprecias que lo saque a la conversación. Pero–'

'–Estoy bien, Sev,' espetó Lily antes de que Severus fuera capaz de terminar la frase. 'Estoy estresada por el viaje. Siento que estoy perdiendo peso y para ser franca contigo – sólo extraño de verdad estar en casa.'

Lily se dio la vuelta y apoyó la cabeza en el pecho de él. 'Lo siento, Sev,' gimió mientras las lágrimas comenzaban a correr por su rostro. 'Pensaba que sería capaz de soportar este viaje, pero desde que cruzamos ese puente, estoy comenzando a tener dudas sobre ello. Hemos estado viajando durante casi un mes, y ni siquiera hemos salido de Alemania todavía – y todo porque el estrés está comenzando a pasarme factura. Yo–'

'–Está bien,' dijo Severus suavemente, y le peinó el cabello con los dedos en un intento de calmarla.

'No – no está bien, Sev,' dijo Lily mientras levantaba la mirada hacia él. 'No sabemos adónde vamos. Ni siquiera sabemos si seremos capaces de encontrar a Grindelwald en este punto, y no tenemos forma de saber si la guerra en casa está avanzando – incluso si está avanzando en absoluto. No sabemos si nuestra familia sigue a salvo en la Madriguera, y no–'

'–Lily, para,' dijo Severus. 'En este punto ya no podemos permitirnos regresar a casa. Tenemos que encontrar a Grindelwald, por orden de Dumbledore–'

Severus dejó de hablar en el momento que notó los ojos de Lily convirtiéndose en rendijas. '¿Por qué Dumbledore no podía buscar a Grindelwald por sí mismo, eh?' dijo Lily agriamente. 'Él conoce el camino a Nurmengard. ¿Por qué tuvo que enviarte a ti en primer lugar?'

'Sé que estás familiarizada con la historia entre Dumbledore y Grindelwald,' dijo Severus. 'Nos la contó cuando estuvimos en su despacho, ¿recuerdas?'

'Sí lo recuerdo,' dijo Lily, todavía sonando un poco amarga. 'Simplemente parece que tema demasiado hacerlo por sí mismo.'

'No es eso, Lily,' dijo Severus con cautela, 'por favor, comprende que no es temor lo que mantiene lejos a Dumbledore.'

'Entonces, ¿qué es?'

'Creo que es amor.'

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Por mucho que Severus odiara admitirlo, Lily había tenido razón en algunas cosas. Ya no sabían cómo llegar a Nurmengard, lo que los hizo vacilar sobre su viaje hacia la frontera entre Alemania y Austria, y el deseo de encontrar a Grindelwald cuanto antes comenzó a disminuir.

La primera luna llena de marzo había pasado para el momento que hubieron llegado a Múnich y continuaron su camino hasta Rosenheim. La primavera estaba a la vuelta de la esquina, y acamparon en los bosques junto al Chiemsee, considerando qué hacer a continuación ahora que estaban aproximadamente a una hora de camino de la frontera con Austria.

Después de una semana de considerar hacer un plan, acordaron viajar hasta Salzburgo y continuar su viaje a Viena con la esperanza de encontrar una comunidad mágica oculta en la ciudad.

Pasaron por el lugar de nacimiento de Mozart y el fuerte de Hohensalzbur después de pasar la noche en Salzburgo. Les llevó otra semana llegar a Viena, pasando por muchos pueblecitos idílicos y claros lagos azules de camino.

Una vez hubieron llegado a Viena, todo lo que faltaba por hacer era encontrar un hotel barato para quedarse y esperar encontrar una bruja o mago por pura suerte. Suerte que, desafortunadamente, se les había agotado después de cruzar el puente Oberbaum.

'Nadie lleva verde y púrpura,' dijo Lily amargamente mientras deambulaban sin sentido por las calles de la ciudad interior. 'Nadie ha oído siquiera el nombre de Grindelwald antes. Maldita sea, incluso conseguimos que una señora suiza se riera de nosotros pensando que viajamos accidentalmente al maldito país equivocado. Sev – Sev, ¿adónde me llevas?'

Severus había tomado la mano de Lily y decidió dirigirla en otra dirección. 'A la Biblioteca Nacional,' dijo. 'Parece que no podemos detectar nada de magia en las calles, pero quizá podamos encontrarla entre las estanterías.'

La biblioteca de Hogwarts parecía diminuta en comparación con la Biblioteca Nacional austríaca. El clásico estilo barroco adornaba las largas salas y altos techos. Estatuas de mármol de famosos compositores y filósofos austríacos estaban diseminadas por las salas, así como los bien conocidos globos terráqueos vieneses.

Ocultando las varitas en las mangas, lanzaron encantamientos Homenum Revelio en cualquier cosa que pudiera potencialmente contener propiedades mágicas. No fue hasta que entraron en una sección de arquitectura antigua, que la varita de Lily de repente comenzó a vibrar. No era un libro mágico lo que su varita había rastreado, sino más bien, una persona.

Un hombre de mediana edad y de aspecto bastante excéntrico estaba hojeando un viejo libro con un título ilegible, y levantó la vista cuando notó a Severus y Lily aproximándose a él.

'Hola, señor,' dijo Lily cortésmente. '¿Habla inglés?'

'Bueno, sí, querida,' respondió el hombre educadamente. '¿Puedo ayudarle en algo?'

Lily bajó la voz a un susurro. '¿Resulta usted ser mágico, señor?'

Una amplia sonrisa apareció en el rostro del hombre y asintió confirmándolo. 'Más un squib que cualquier otra cosa,' rio entre dientes. '¿Cómo lo supo?'

'Conjurando un hechizo sobre usted,' dijo Lily mientras sus mejillas comenzaban a sonrojarse. 'Lo siento por eso. Hemos estado buscando una comunidad mágica aquí en Viena durante días, y hasta ahora no hemos tenido suerte.'

La sonrisa se borró enseguida del rostro del hombre. 'Me temo que no van a encontrar muchos,' dijo, bajando la voz. 'La mayoría de los brujos huyeron del país durante o después de la primera guerra mágica.'

'¿Qué hizo que se marcharan?' preguntó Severus.

'¿No han estado prestando atención durante sus lecciones de historia?' preguntó el hombre, impacientándose. 'Cosas terribles han sucedido aquí. No fue la misma guerra lo que los alejó de este país. Es la vergüenza. Demasiado avergonzados para enfrentarse a los horrores que habían infligido a Muggles inocentes, todo en el nombre del Bien Mayor.'

'Por eso estamos aquí, señor,' dijo Severus. 'Estamos aquí para encontrar a Grindelwald.'

No quedó nada de la amabilidad con que el hombre los había recibido. 'Considero sensato de su parte que se den la vuelta y se marchen,' dijo sombríamente. 'Grindelwald está encerrado dentro de la torre de su propio castillo – y allí permanecerá hasta el fin de sus días.'

'Señor, creo que no comprende,' dijo Lily en un intento desesperado por salvar la conversación. 'Tenemos que encontrar a Grindelwald. Estamos aquí por orden directa de Albus Dumbledore.'

'Me temo que no puedo ayudarles,' dijo el hombre, el temor evidente en su voz. 'Nurmengard debería permanecer oculto, y Grindelwald no debería ser encontrado.' Sin un indicio de advertencia, el hombre empujó a Severus y Lily para pasar entre ellos y comenzó a caminar hacia la salida.

Entrecerrando los ojos, Severus entró en la mente del hombre y tanteó hasta que llegó a los recuerdos de la juventud del hombre. Vio cómo los padres del hombre estaban usando magia en su hogar mientras él estaba trabajando en sus deberes Muggles con una pluma estilográfica ordinaria. Vio cómo había susurros sobre Grindelwald detrás de puertas cerradas, en los que no se le permitía participar. Vio a sus amigos mágicos acarreando todas sus pertenencias, preparados para abandonar el país en un barco junto a un lago. Vio titulares de diarios mágicos dando la noticia de la captura y encarcelamiento de Grindelwald, pero nada que revelara la ubicación de Nurmengard. 'Joder,' murmuró Severus para sí mismo cuando el hombre dobló la esquina, y perdió la conexión con la mente del hombre.

'¿Viste algo?' preguntó Lily.

'Nada que sea significativo para la ubicación de Nurmengard,' resopló Severus. 'Salgamos de aquí. De verdad me iría bien un café ahora.'

. . . . . . . . .

La primavera había llegado de manera oficial. Habían viajado sin objetivo alrededor del país en un intento desesperado de encontrar algo que pudiera potencialmente ligarse al paradero de Grindelwald, y pasaban la mayoría de sus días acampando en las montañas.

La salud de Lily ya no estaba declinando, pero tampoco estaba sintiéndose mejor. Se frustraba fácilmente y enseguida se enojaba por la menor inconveniencia, lo que hacía que Severus sintiera que estaba caminando sobre cáscaras de huevo en su mera presencia. Había días en los que ella ni siquiera hablaría en absoluto, y Severus la pillaba mirando fijamente los valles a nada en particular, como si estuviera profundamente sumida en sus pensamientos.

Para el momento que abril se había convertido en mayo, Severus renunció a la promesa que le había hecho a Lily de no meterse nunca en su mente, y trató de mirar qué era lo que mantenía su mente ocupada. Desafortunadamente, Lily había levantado su escudo Oclumántico, como si ya esperara que Severus rompiera su promesa en un intento desesperado de averiguar lo que le pasaba.

Estaba guardando secretos. Severus comprendió al menos eso.

'¿Qué día es?' preguntó Severus en un intento de aligerar el humor.

'Dos de mayo,' gruñó Lily en respuesta. Se había mantenido ocupada reorganizando las provisiones de comida en el armario de la cocina que venía con la tienda mágica y se paseaba con la esperanza de encontrar más cosas que hacer.

Severus ya estaba tumbado en la cama, y acarició el espacio vacío a su lado con la esperanza de que ella dejara de pasearse. 'Hoy es el día que morí,' dijo con una amplia sonrisa. 'Allá en mil novecientos noventa y ocho.'

Lily se detuvo en seco y bajó la mirada a Severus con una sonrisa. 'Casi había olvidado eso,' dijo mientras comenzaba a quitarse la ropa, y se acostó en el lugar que Severus había estado acariciando. '¿Cómo te sientes?'

Severus se encogió de hombros. 'Me siento muy vivo.'

'¿Puedes recordarme qué sucedió, el día que moriste?'

'El Señor Tenebroso se había apoderado de Hogwarts, junto a sus Mortífagos,' dijo Severus. 'Yo estaba en la Casa de los Gritos – tratando de evadirme de él, cuando mandó a su serpiente Nagini sobre mí – creyéndome el verdadero amo de la Varita de Saúco. Hubo muchas cosas que no comprendí en aquel momento que comprendo mucho mejor ahora.'

'¿Moriste completamente solo allá afuera?' preguntó Lily, entristeciéndose.

'En realidad no,' dijo Severus. 'Había tres estudiantes. A uno de los cuales le entregue mis recuerdos, él–'

'¿–Tus recuerdos?' preguntó Lily, entrándole curiosidad. '¿Por qué compartirías tus recuerdos en tu último momento?'

'Porque él necesitaba saber cosas. Cosas sobre nosotros,' dijo Severus, y a pesar de intentar luchar contra ello, encontró su voz espesándose, 'y sobre la profecía…'

'¿Era una profecía diferente?'

Severus asintió, deseando que la conversación nunca se hubiera dirigido en esta dirección. 'Preferiría no hablar de ello, Lily.'

'Quizá deberías contármelo,' dijo Lily, los ojos entrecerrándose. '¿Qué tenían que ver tus recuerdos de nosotros con ese chico, y–?'

'¡–Lily, para!' siseó Severus. 'La profecía de mi primera vida era sobre él. Este chico flaco, larguirucho y de cabello oscuro. Traté de salvarlo innumerables veces. Espié por él. Mentí por él. Me puse en la línea del frente por él. Quizá incluso me preocupé por él. Y fue duro, Lily. Muy duro, porque cada vez que lo miraba a los ojos, era a ti a quien veía mirándome fijamente. Y él me odiaba. ¡Odiaba todo de mí!'

Los ojos de Lily se ensancharon en shock. 'Sev ¿qué estás–? ¿Cuál era su nombre? ¿Quién es–?'

'–Harry, y no quiero hablar más de ello,' espetó Severus, y se dio la vuelta para encarar el lienzo de la tienda. 'Por favor, sólo déjame en paz. Esta conversación es lo último que necesito.'

Severus esperó hasta que estuvo seguro de que Lily se había quedado dormida antes de cerrar sus propios ojos. Sabía que llegaría el momento en que tendría que hablarle de su hijo. Sabía que no era correcto ocultarle ese tipo de información – y aun así, era reticente a decírselo, sabiendo cuánto dolor iba a costarles a ambos.

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N/A Hay un pueblo de montaña muy pequeño llamado Grindelwald oculto en los Alpes suizos.