Perdido en las Montañas
Severus se despertó temprano al día siguiente. El sol ya estaba arrastrándose a través de las solapas de la entrada y pudo sentir el frío viento de las montañas soplando dentro, haciendo que escalofríos le recorrieran la espina dorsal. Le llevó un momento darse cuenta de que Lily ya no estaba tumbada a su lado e imaginó que probablemente había bajado al lago.
Preparó el desayuno para ellos en la mesa, hizo la cama y dobló la ropa que estaba diseminada por la tienda. Una vez estuvo satisfecho con que la tienda estuviera lo suficientemente ordenada, salió en busca de un cabello rojo entre los arbustos verdes. No pudo encontrarla sentada junto al lago así que se adentró en el bosque con la esperanza de encontrarla allí.
'¡Lily!' gritó. 'Hice el desayuno. ¿Te importa acompañarme?'
No hubo respuesta.
Después de una media hora, Severus comenzó a sentirse un poco ansioso. No pudo encontrarla en el bosque ni junto al lago, y tuvo la esperanza de que podía haber caminado hasta el pueblo más cercano en busca de provisiones o información. Había sido bastante grosero con ella anoche e imaginó que quizá sólo quería que la dejara en paz por un rato.
No fue hasta que regresó a la tienda alrededor de una hora después que su corazón comenzó a hundirse hasta el suelo. La moto de ella había desaparecido, al igual que todas sus pertenencias que llevaba en ella. Corrió dentro de la tienda, desesperado por encontrar una nota suya que afirmara que regresaría pronto.
No encontró ninguna, ni encontró nada de sus pertenencias personales aparte de alguna ropa gastada y descartada. '¡LILY!' gritó, el sentimiento de temor y desesperación aumentó mientras su mente comenzaba a asimilar el peor resultado posible. '¡LILY! ¿DÓNDE ESTÁS?'
Una sensación de náusea comenzó a surgir de la boca de su estómago. '¡LILY!' gritó. 'LILY, ¿ADÓNDE FUISTE?' Con una mano temblorosa sacó su varita y la puso plana en la palma de su otra mano. 'Apunta hacia Lily,' dijo con la voz estremecida, pero la varita permaneció inmóvil.
Ella había empacado sus bolsos en medio de la noche y se había marchado. Al menos de eso Severus estaba seguro. 'Lily,' dijo, su voz temblando. Las lágrimas comenzaron a correr por su rostro mientras miraba fijamente el lago ante él y se hundía de rodillas, preguntándose cómo demonios habían resultado las cosas del modo en que lo hicieron.
. . . . . . . . .
La mente de Severus descendió en espiral a un estado de oscuridad en las semanas que siguieron. La súbita desaparición de Lily había comenzado a pasarle factura. ¿Realmente se había dado por vencida en cuanto a intentar encontrar a Grindelwald? ¿O era por lo que él le había dicho – o más bien, no dicho – sobre su hijo? Estaba castigándose por el hecho de que no pudo averiguar qué le pasaba. Ella había estado cargando con un secreto. Un gran secreto. Lo bastante grande como para no sentirse cómoda compartiéndolo con él – lo que sentía como una daga clavándose en su corazón; que después de todo este tiempo, todavía no confiara en él del modo que él confiaba en ella.
Comenzó a perder la voluntad de cuidarse. Los días comenzaron a mezclarse mientras conducía su moto hacia ningún lugar en particular, sólo para acabar montando el campamento en un bosque más junto a un lago más. No podía encontrar la voluntad de comer, haciendo que su ropa pareciera más holgada cada día. Tras descubrir algunos libros en inglés en una tienda, la única cosa capaz de mantenerlo distraído fueron las palabras que leía en el papel. Devoró novelas de Márquez, Thompson, Pirsig e incluso la última de Stephen King, hasta que las hubo leído todas y las arrojó a un rincón de la tienda, para nunca volver a leerlas.
Cada noche antes de quedarse dormido, Severus lloraba hasta que no quedaban más lágrimas que llorar; convencido de que había perdido a Lily una vez más – para siempre.
. . . . . . . . .
Era un caso sin remedio. Severus le había dado la vuelta a todo el país en vano y estaba dirigiéndose por una carretera que lo conducía de regreso a Salzburgo. Se había revolcado en su propia autocompasión durante casi un mes y necesitaba recordarse de vez en cuando que Lily era fuerte y lo suficientemente capaz de haber hecho de viaje de regreso a casa por su cuenta, pero eso no evitaba que se preocupara por su seguridad y bienestar. Por todo lo que sabía, podría haberse perdido, sin forma de saber cómo regresar. La sensación de no saber. Eso era lo peor de todo.
En algún lugar en un pueblecito llamado Tauplitz se las había arreglado para poner las manos en varios paquetes de cigarrillos y los fumó todos una vez hubo llegado a Bad Ischl un poco más al norte. Allí, en Bad Ischl, se detuvo en el cruce, considerando si debería dirigirse de regreso al oeste hacia Salzburgo e ir a casa con la esperanza de encontrar a Lily allí, o dirigirse al este y deambular sin rumbo en un intento desesperado más de encontrar alguna pista del paradero de Grindelwald.
'Bist du verloren?'
Severus miró alrededor para ver de dónde procedía la gentil voz y encontró a una joven rubia y guapa acercándose a él.
'Perdone,' respondió. '¿Habla inglés por casualidad?'
'Un poquito,' dijo la dama con una sonrisa. ¿Está perdido?'
'No estoy seguro de si lo estoy,' dijo Severus mientras miraba la carretera de este a oeste. '¿Conoce a un hombre de nombre Grindelwald por casualidad?'
La joven sacudió la cabeza y se paró a su lado, encarando el cruce. '¿Por qué está buscándolo?'
'Hay algunas cosas que necesito aprender a comprender sobre la guerra,' dijo Severus. 'Y hay algunas cosas que necesito aprender a comprender sobre el amor.'
'¿Perdió a alguien que ama?' preguntó la joven.
Del interior de su cartera, Severus sacó la polaroid que Erwin les había hecho a él y Lily el día que había comprado su motocicleta y se la tendió. 'A ella.'
'Qué hermosa chica,' dijo la mujer. 'Podría ser una Veela.'
Severus torció el cuello y la miró directamente a los ojos. '¿Veela?' farfulló. '¿Cómo sabe que soy–?'
'–su fotografía está moviéndose,' dijo la mujer con una sonrisa, y le devolvió la polaroid. 'Yo soy medio Veela, medio Muggle, pero no parece impresionado por mi presencia como la mayoría de los hombres. Debe ser una bruja poderosa para conjurar ese tipo de hechizo sobre usted. Mire, todavía está abrazándolo.'
Severus bajó la mirada a la polaroid. Los brazos de Lily estaban firmemente cerrados alrededor de su cintura, sonriendo de oreja a oreja. '¿Está segura de que no sabe nada de Grindelwald?' preguntó él.
'Sé de la magia,' dijo la mujer encogiéndose de hombros, 'pero sólo porque sepa de la magia, no significa que viva entre magia. Me temo que hay poco que pueda hacer para ayudarlo.'
'¿Tampoco noticias de alguna guerra?'
'La única guerra que conozco es la guerra Muggle que ocurrió aquí,' dijo la mujer. 'Los restos de un antiguo campo de concentración están un poco más al este, pero parece que preferiría ir a casa y encontrar a su chica.'
'No creo que quiera estar conmigo ya,' dijo Severus mientras devolvía la fotografía a su cartera. 'Necesito encontrar a Grindelwald primero. Después de eso, espero que todavía tenga un hogar al que regresar.'
'¿Cómo es que ya no está con ella?'
Severus sacudió la cabeza. 'En realidad no lo sé. Hemos estado aquí afuera durante meses – buscando. Una noche nos peleamos, lo que es una historia muy larga de la que prefiero no hablar, pero creo que le resulta difícil confiar en mí – especialmente después de todo esto.'
La mujer apoyó la mano en su hombro, y Severus pudo sentir que se relajaba bajo su toque. 'Creo que su mente está haciéndolo peor de lo que realmente es. Vaya a encontrar lo que está buscando. Ella estará allí.'
Severus asintió comprendiendo. 'Si fuera tan simple,' dijo. 'Mejor me marcho. Gracias.'
. . . . . . . . .
Casi estaba oscuro para el momento que Severus tropezó con una señal que anunciaba otro cruce de carreteras. Una llevaba al Attersee, la otra al Traunsee. Las palabras de la Veela que se había encontrado antes ese día todavía permanecían en su mente y sólo habían hecho que se sintiera más confundido que nunca sobre la situación.
Por primera vez desde su regreso a sus años de adolescencia, deseó que hubiera alguien allá afuera para guiarlo. Que alguien le dijera lo que se suponía que debía estar haciendo, en lugar de tener que averiguarlo por sí mismo.
Furioso por todo ello, encendió los faros de su moto y comenzó a acelerar. El frío viento de la noche pasando por su cabello y los pinos a lo largo del lado de la carretera formaron un borrón de verde en los rabillos de sus ojos. Volvió a acelerar, y las rayas discontinuas de la carretera comenzaron a formar una única línea continua.
Sentaba bien. Severus se rodeó completamente por la máxima velocidad de su motocicleta. Bordeó los baches y voló sobre las bandas de frenado como si nada fuera capaz de hacerle daño. Alcanzó a los pájaros volando por encima de su cabeza y adelantó a muchos coches que se dirigían en el mismo sentido.
El cruce estaba acercándose. Pronto, Severus tendría que decidir si iba a girar a izquierda o derecha. No es que importara mucho, imaginó. Una carretera llevaría a un lago. La otra carretera llevaría a otro lago. Ya había pasado por ambos lagos desde el lado norte después de que él y Lily hubieron pasado por Salzburgo, e incluso entonces, habían sido incapaces de detectar algo mágico en ellos.
El cruce entró a la vista. En ese momento, decidió que iba a ser el último lugar que visitaría antes de regresar a Salzburgo, y finalmente a Devon. El viaje no estaba llevando a ninguna parte, y necesitaba la guía de Dumbledore a estas alturas, más que nunca antes.
Encendió los intermitentes, preparado para girar a la izquierda hacia el Attersee, cuando de repente una figura blanca se materializó ante él. En shock, pisó los frenos de golpe, pero era demasiado tarde.
A toda velocidad, Severus colisionó con la figura blanca, haciendo que saliera volando de su moto mientras su moto comenzaba a deslizarse desde debajo de él. Lo último que vio fue un ciervo blanco corriendo de regreso al bosque – y cuando se estrelló contra la carretera, todo se volvió negro.
. . . . . . . . .
N/A Ya que a todos probablemente nos iría bien una risa ahora mismo, me gustaría informaros a todos de que la traducción holandesa de Severus Snape es Severus Sneep. Sneep, mi gente. ¡SNEEP!
N/T ^ 'Sneep' = Estornudar
N/A Novelas mencionadas: Gabriel García Márquez – Cien años de soledad (1970). Hunter Thompson – Miedo y asco en Las Vegas (1972). Robert Pirsig – Zen y el arte del mantenimiento de la motocicleta (una de mis favoritas personales, 1974), y Stephen King – El Resplandor (publicada en enero de 1977).
N/A Bist du erloren? = ¿Está perdido?
