En realidad, esa noche no pudo dormir correctamente. Se había pasado la mayoría de la madrugada imaginando que pasaría si "Live" no funcionaba correctamente, si por alguna razón las partículas no lograban fusionarse de buena manera y había alguna disfuncionalidad en todo el proyecto. Había millones de posibilidades de que todo se fuera al maldito infierno y nada saliera como esperaba, de todas formas, esperaba que su fe le concediera el único deseo que quería, que todo fuera correcto aquel día.

La lluvia azotaba con intensidad la cuidad, odiaba el clima, y más cuando la feria continuaría y algunas personas no podrían participar por este mismo, sin embargo, él lo lograría de todas formas.

No se sorprendió cuando su madre entro a la habitación preguntándole si se levantaría de la cama, dedicándoles algunas palabras suaves y susurrando que todo estaría bien ese día y siguiera sus sueños, aunque el clima no fuera el mejor del mundo. Asintió con su cabeza y se quedó algunos minutos más pensando en que podría lograrlo y que cambiaría el mundo.

Al mirar el diminuto reloj que estaba sobre la mesita de noche se sorprendió al darse cuenta que iba treinta minutos tarde, por lo que se levantó corriendo de la cama, dejándola sin hacer ese día y vistiéndose con lo primero que encontrara a su alcance, que serían unos pantalones grises, los cuales ya había vestido el día anterior y una camisa color blanco, metiéndola dentro de sus pantalones y dejándola con la mitad de los botones abiertos en la parte baja, bajo corriendo las escaleras, tomando un panecillo que yacía en la mesa de centro y tomando el vaso de leche como si fuera agua.

En realidad, Jaemin creía que el tiempo era uno de sus mejores aliados, pero no lo fue ese día.

Subió nuevamente las escaleras, y rebusco la caja de madera que usaba para guardar el proyecto dentro, metió a su bolso todo lo que le serviría aquel día, el cargador de "Live", el trípode, y al final la bola dorada. La cual sin querer había tomado entre sus manos, sintiendo como la electricidad se colaba por su cuerpo y tirándola al piso.

La recogió de este con las grandes pinzas, y metió ambas cosas dentro de la caja, tirando las pinzas sin ningún cuidado y colocando el bolso sobre su hombro, tomando la caja entre sus manos y corriendo escaleras abajo.

Se despidió de su madre con un sonoro beso en la mejilla, y le comento que iba tarde de manera rápida y concisa, pero cuando abrió la puerta que daba a la salida de la calle el frio entro a su ropa y a su cuerpo, sin embargo, continuo el camino corriendo hacia la facultad de ciencias y filosofía, que estaba a unas calles de su casa.

Corrió como pudo, mojándose los zapatos en los grandes pozos de agua que estaban en la calle y la ropa con las gotas que caían del cielo, quizás si hubiera tenido más tiempo se hubiera puesto a calcular la velocidad del viento y de que clima habría más tarde, pero no era el momento. Por lo cual continúo corriendo calle abajo, dejando que la gente lo mirara como un loco deprimido mojándose con la lluvia.

Al llegar al semáforo espero el momento adecuado para continuar y cruzar la calle, y se sorprendió cuando miro para atrás y encontró a la mayoría de vehículos tocando la bocina, y miro hacia donde todos apuntaban y susurraban, por lo que no tuvo ningún momento de mirar frente a él, el gran charco de agua, y cayo junto a todas sus pertenencias al suelo. La caja de madera se abrió en el momento y Jaemin vio todo de forma lenta.

Su proyecto. Agua. Electricidad. Su bolso. La libreta. El cargador.

Todo mojado, la esfera soltó algunos destellos de luz para luego volver a ser una esfera sin luz, se sorprendió cuando el mismo tomo todo lo que tenía y la metió a la caja nuevamente, sin revisarlo y ver que todo estuviera donde correspondía. Cuando ya tenía todo dentro de la caja corrió tanto como sus pies pudieron, y nunca se había alegrado tanto por algo hasta que pudo ver las grandes puertas de su facultad.

Millones de ojos se posaron sobre el cuándo llego todo mojado al lugar, sentía como las personas susurraban cosa pero en ese mismo momento decidió mandar todo al demonio y caminar a su lugar, dejo todo sobre la mesa que le pertenecía y se colocó sobre sus rodillas, recomponiendo el aire que le faltaba a sus pulmones y soltando un gran y audible grito que resonó dentro del lugar, y si ya nadie lo miraba, ahora todos lo hacían y no me importaba en lo más mínimo.

Saludo a Renjun, quien estaba en la mesa junto a la suya y le dedico algunas palabras de apoyo, tal como lo había hecho su madre y riéndose al ver los ojos de cachorro mojado que tenía Jaemin en ese momento.

ㅡ ¿Todo está en orden, amigo? ㅡMencionó con una sonrisa sobre los labios, intentando transmitirle aquella paz que solo él podía a Jaemin.

ㅡSi la energía tiene la suficiente fuerza para para permanecer en el infierno, puede quedarse ahí por el resto de su larga y frívola vida. ㅡSe levanto dejando caer sus manos a cada lado de su cuerpo, sintiendo como este comenzaba a entrar en calor. ㅡTengo una suerte del infierno, te juro que cuando encuentre al responsable de crear el tiempo, lo asesinare con mis propias manos.

Sin decir más, Renjun dio la vuelta, centrándose en su proyecto y Jaemin imito sus movimientos, sacando todo de la caja que estaba húmeda por dentro y fuera.

Los susurros se convirtieron en nada cuando las puertas volvieron a abrirse, y con esta entraron tres señores mayores, dos con el pelo blanco y uno sin cabello, con una mirada tan fría que matarían a cualquiera que se les colocara en su camino. Por lo cual Jaemin bajo la caja de madera, coloco el trípode sobre la mesa junto con su proyecto y enchufo lo más rápido que pudo el cargador a este.

Era el quinto de la lista, y al mirar a su alrededor supo que todos estaban igual de nerviosos que él, algunos mordiéndose sus uñas y otros respirando de forma profunda la mayor cantidad de tiempo, sin embargo, Jaemin no hacia ninguna de estas, estaba practicando las palabras que diría ese día, y que seguramente ya había practicado miles de veces frente a un espejo en su baño.

Miro de soslayo a Renjun, escuchando como este hablaba tan confiado frente a los tres jueces que quizás decidirían su destino.

El invento de Renjun era dos aparatos super avanzados de tecnología, con los cuales podías hacer una llamada a larga distancia con estos, verificando cuanto tiempo llevabas y llamando la cantidad de veces que el aparato te permitiera.

Los jueces solamente miraron los aparatos de forma breve y al ver esto Renjun se colocó uno en su mano, marcando algunos números y haciendo sonar el que tenía el señor sobre la de él, a lo que los tres quedaron asombrados por la capacidad y elogiaron sus aparatos, felicitándolo por el gran progreso de estos.

Jaemin suspiro por última vez y limpio sus manos sobre su pantalón, sonriendo cuando los tres jueces llegaron frente a su mesa, y la esfera que estaba frente a ellos.

ㅡBuen día, primeramente, quiero comenzar con mi nombre, Na Jaemin, y ahora les presentare mi proyecto, más denominado como "Live". ¿Se preguntaron alguna vez que pasaría si mezclamos un átomo con otro? Eso es algo que todos sabemos, crearíamos una materia física, algo que podríamos tocar y dentro de este estaría la energía, pero ¿qué pasaría si mezclamos energía con más energía? ¿Si la partícula a se mezclara con la a ese jota? En su tiempo libres Einstein quería lograrlo, pero no pudo, tuvo pequeñas dificultades para lograrlo, pero hoy yo les traigo el tan esperado resultado.

Jaemin soltó el que creyó el último suspiro del día para presionar uno de los botones del aparato, pero se llevó una gran decepción al ver que este no funcionaba. Los tres señores mayores tenían la mirada puesta sobre él, esperando que este diera alguna señal. Uno de ellos miro su reloj y le dio una mirada de compasión a este.

ㅡEsto es decepcionante, Na Jaemin.

ㅡNo, no, esperen, por favor, lo hare funcionar, crean en mí.

Jaemin junto ambas manos, suplicando en su mente por un poco más de tiempo, los viejos se miraron entre ellos y asintieron.

Como pudo conecto el cargador que había quitado nuevamente y lo coloco en la entrada de su artefacto, esperando que este soltara la energía que siempre soltaba, pero nada ocurrió.

Casi soltó lágrimas de sus ojos cuando los señores mayores siguieron avanzando por el pasillo para encontrar al siguiente alumno. Pero eso no pasaría, no dejaría que los demás lo vieran llorar para burlarse de el con sus boinas caras y los relojes que seguramente les había comprado su padre.

Por lo que tiro sin precaución todo dentro de la caja, metió el cargador de la pequeña bola dentro de bolso y no dudo en soltar un grito, apretando ambas manos en forma de puño. Paso de todos, no le dirigió ninguna mirada a Renjun, y más aún cuando este intento detenerlo con una mano en su hombro.

ㅡSe pueden ir al infierno todos los malditos lacayos, no hacen más que ser unos descerebrados en la vida. ㅡGritó mientras salía por la puerta.