De Padre a Hijo
'Lo logramos, Lilith.'
A poca distancia, Severus pudo ver la Madriguera entrado a la vista. Las velas estaban encendidas dentro de la casa. A juzgar por la hora del día, las dos familias en el interior probablemente estaban preparándose para ir a la cama.
Lilith debía haber sentido la vacilación de Severus para aterrizar. Volaron en círculos alrededor de los terrenos de la Madriguera durante un rato, mientras Severus estaba sumido en sus pensamientos. Lily estaba allí, en alguna parte, y la idea de volver a verla hacía que le doliera el corazón. Sabiendo que no podía prolongarlo más, palmeó a Lilith en el hombro. En cuestión de segundos, ella se precipitó sin un sonido y se detuvo junto al cobertizo.
'¿Quién está ahí afuera?' gritó una voz. '¡Muéstrate!'
'Soy yo, Severus,' dijo Severus mientras bajaba del lomo de Lilith.
Molly apareció al otro lado del cobertizo con la varita levantada en el aire. 'La barba de Merlín, Severus,' dijo, y bajó la varita.
'¿Qué estás haciendo aquí afuera a estas horas?' preguntó Severus, tratando de sonar casual.
'¿Qué estás haciendo tú aquí afuera?' dijo Molly. Tenía las manos en las caderas, y sus ojos castaños no irradiaban nada de la habitual amabilidad.
'Árnica me pidió que viniera a casa, y–'
'Sólo – sólo espera aquí,' interrumpió Molly.
Cuando Severus vio a Molly ir hacia la casa, se volvió hacia Lilith. 'Creo que es mejor que regreses al Bosque Prohibido,' le susurró al oído. 'Hay una enfermiza sensación de presentimiento persistente en el aire.'
Lilith lo hociqueó en el hombro. Extendió las alas y despegó en dirección a la luna. Severus la observó hasta que se convirtió en uno con la oscuridad del cielo nocturno, y se preguntó qué iba a suceder a continuación.
La puerta delantera de la casa se abrió con un fuerte estallido. Por un fugaz segundo, tuvo la esperanza de que fuera Árnica quien corría hacia él, pero era Erwin en cambio. Sus manos estaban cerradas en puños, y sus ojos – tan similares a los ojos de Lily, estaban llenos de furiosa ira. Severus se sintió siendo empujado contra el cobertizo. Con un brazo Erwin le apretó la garganta, mientras su otro brazo había agarrado de algún modo ambas manos de Severus, dejándolo inmovilizado. Por encima del hombro de Erwin, pudo ver a Árnica y Petunia paradas en el umbral. Árnica asentía como diciendo que todo iría bien, y acompañó a Petunia adentro, cerrando la puerta tras de sí.
'¡Explícate!' dijo Erwin, su voz llena de emoción.
'No sé a qué te refieres,' dijo Severus con gran dificultad. El brazo de Erwin estaba apretándole con fuerza la garganta, dejándole poco espacio para respirar.
Erwin estaba al borde de gritar. '¡Teníamos un acuerdo, Severus! ¡Un puto acuerdo! Y no pudiste mantenerlo. ¡No pudiste MANTENERLO, JODER! ¿DE VERDAD ERA MUCHO PEDIR, DESPUÉS DE TODO LO QUE HEMOS HECHO POR TI?'
'¿A qué – te – refieres?' preguntó Severus, tratando de averiguar qué estaba causando el estado mental de Erwin. 'Por favor – suéltame.'
'¡NO!' gritó Erwin y lágrimas comenzaron a formarse en sus ojos. 'No. Necesito saber por qué.'
'¿Sobre qué, Erwin?' preguntó Severus mientras trataba desesperadamente de jadear por aliento. 'No sé qué va mal–'
'¡SOBRE DEJAR EMBARAZAD A MI HIJA, PUTO IDIOTA!'
Las palabras de Erwin golpearon a Severus en la cara como un ladrillo volador. Estaba comenzando a sentir que se desmayaba, y no era por la falta de oxígeno en su cerebro. Sintió el impulso de vomitar cuando el pánico comenzó a surgir desde la boca de su estómago. 'Suéltame, por favor,' farfulló.
Con un último empujón contra el cobertizo, Erwin lo liberó y se hundió de rodillas. 'Sé que no lo sabes,' dijo mientras las lágrimas comenzaban a correr por su rostro. 'Sé que no lo haces. Yo–'
Severus se desplomó junto a Erwin, tratando de recuperar el aliento. Se sentía impotente. Erwin, uno de los hombres más fuertes que había tenido la fortuna de conocer, estaba sollozando incontroladamente en el suelo, y no había nada que él pudiera hacer para mejorarlo.
'Erwin,' dijo Severus con cautela. 'Por favor, ¿puedo entrar? De verdad necesito ver–'
'–no vas a ir a ninguna parte hasta que hayamos tenido esta maldita conversación,' espetó Erwin.
Severus sintió un nudo comenzando a formarse en su garganta. 'Yo no lo sabía, y de verdad necesito verla – por favor.'
Erwin sacudió la cabeza. 'Sólo necesito saber por qué, Severus. Quiero saber por qué mi hija llega a casa – completamente sola de un viaje que no estaba llevando a ninguna parte, y embarazada.'
'No sé qué decir,' dijo Severus, y miró la puerta detrás de Erwin, preguntándose si sería capaz de correr lo bastante rápido para llegar adentro sin que Erwin lo agarrara. '¿Cómo está ella?'
'Está bien, a pesar de las circunstancias,' dijo Erwin mientras se secaba las lágrimas del rostro con la manga.
Sintió como si las piezas de un gran puzle encajaran en su lugar. El comportamiento cada vez más extraño de Lily durante su búsqueda de Grindelwald de repente tenía sentido. Pensando en ello, el hecho de que estuviera embarazada había sido la única explicación lógica, y Severus quiso golpearse por el hecho de que la simple idea no se le hubiera ocurrido nunca. '¿Ahora qué?' murmuró.
'Vas a entrar, y vas a sentarte y escuchar lo que los adultos tenemos que decir,' dijo Erwin.
Severus quiso gritar que lo último que necesitaba era ser tratado como un niño, pero sabía que era mejor no hacerlo, por supuesto. Haber estado vivo más de cuarenta años no iba a cambiar el hecho de que no había nada que pudiera prepararte para criar un niño. Iba a recibir consejo de los que estaban criando niños, e iba a necesitarlo – tanto si iba a ser una conversación agradable como si no.
'¿Cómo es que no fuiste tras ella, Severus?' preguntó Erwin mientras arrancaba la hierba a sus pies.
'Porque los encontré,' dijo Severus, sin atreverse a mirar a Erwin a los ojos. 'A Grindelwald y Scamander, quiero decir. Tuve que quedarme un tiempo – pero prefiero no hablar de ello ahora.'
'Levántate,' ordenó Erwin mientras se ponía en pie. 'Esta noche no ha terminado todavía.'
Sintió como si sus botas estuvieran cargadas de plomo mientras seguía a Erwin a la casa. En el pasillo encontró a Petunia con dos pequeños a su lado y uno en brazos. 'Hola, Severus,' dijo con una mirada compasiva en los ojos.
'¡Sev'rus!' dijo Charlie alegre mientras levantaba la mirada a Severus. '¡Estás en casa!'
'Reúnete conmigo en la sala de estar,' dijo Erwin con un resoplido, y pasó más allá de Petunia.
'Hola, Charlie,' dijo Severus mientras estrechaba la mano del pequeño. 'Te prometo que tendremos una conversación más larga mañana.'
'¿Cómo te sientes?' preguntó Petunia.
'Al parecer Lily está embarazada y no sé qué se supone que debo sentir,' respondió Severus sinceramente. Levantó la mirada hacia las escaleras que llevaban a la habitación de Lily y estuvo tentado de correr hacia ella, pero Petunia lo captó.
'No lo hagas, Severus,' dijo mientras sacudía la cabeza. 'Sí, está arriba y sabe que estás aquí, pero de verdad necesitas hablar con mamá primero.'
'¿Me odian?' preguntó él, no del todo seguro de por qué se molestaba siquiera en preguntar.
'Ni Molly, ni Arthur ni mamá te odian,' respondió Petunia. 'Ni yo, para el caso. Por lo que vale, simplemente me alegro de que regresaras. Lily te necesita ahora mismo, más que nunca antes.'
'¿Qué hay de Erwin?'
Petunia se encogió de hombros. 'Ha ideado un montón de maneras creativas de abrirte los ojos durante este último par de semanas,' dijo. 'No está contento – y con toda la razón, pero también creo que le importas demasiado para ser capaz de odiarte.'
'Tunia, de verdad quiero dormir,' dijo un Bill de aspecto particularmente somnoliento mientras tiraba de la camiseta de Petunia.
'Sólo un segundo, Bill,' dijo Petunia mientras le acariciaba la cabeza. 'Ya pasa de su hora de ir a la cama y se supone que tengo que acostarlos. Pero – sólo acaba con esto, Severus. Lo peor que pueden hacer es gritarte y decirte lo idiota que eres – y después de que lo echen fuera pueden por fin comenzar a hablar de a qué se reduce todo, que es cómo vais a salir adelante tú y Lily.'
Agradecido por la voz de la razón de Petunia, la atrajo – junto al pequeño Percy – a un estrecho abrazo. 'Te llamaré si salen los cuchillos,' dijo.
Severus entró en la sala de estar una vez Petunia hubo llevado a los pequeños escaleras arriba. Arthur, Molly, Árnica y Erwin estaban todos sentados en el sofá, dejando una silla vacía para que se sentara él. Árnica se levantó y se acercó a él, abarcándole el rostro con sus cálidas manos. 'Tenemos mucho que discutir,' susurró, 'pero me alegro de que vinieras a casa.'
'Gracias,' dijo Severus, sintiéndose abrumado por el afecto que estaba ofreciéndole considerando las circunstancias. 'Lo entiendo.'
Se sentó en la silla y sintió los cuatro pares de ojos atravesándolo. Le recordó la ocasión en que había sido sometido a juicio en el Ministerio – sólo que esto se sentía peor, ahora que concernía a personas que le importaban.
Arthur fue el primero en hacer una pregunta. '¿Cómo estás asumiéndolo, Severus?'
'No creo haberlo asumido todavía,' respondió Severus. 'Es un poco demasiado para asimilarlo ahora mismo.'
'¿Cómo es que no viniste a casa antes?' preguntó Molly.
'Porque encontré a Grindelwald y Scamander,' dijo Severus, 'pero como le dije a Erwin, preferiría no hablar de los detalles ahora. Quiero que Dumbledore esté aquí cuando eso ocurra.'
'¿Qué vas a decirle a Lily cuando la veas?' preguntó Árnica.
'Decirle que lo siento,' dijo Severus. 'Decirle que lo siento y que no me había dado cuenta de que había más pasando bajo la superficie. Decirle que comprendo por qué no me lo había dicho, y que no estoy disgustado con ella.'
'¿Hay algo que quieras saber de nosotros?' preguntó Erwin.
'¿Cuándo llegó a casa exactamente, y en qué estado?'
'Llegó a casa a mediados del mes de mayo,' dijo Erwin. 'Nos dijo que recibió un poco de ayuda de un soldado americano para pasar la frontera. Estaba muy delgada cuando regresó – al igual que tú, ahora, pero por lo demás, sana. Los Sanadores de San Mungo nos dijeron que el niño está desarrollándose bien y que todo está en orden – así que al menos es una cosa menos de la que preocuparse.'
'¿Cómo se siente en cuanto a mí ahora mismo?'
'Es difícil decirlo,' dijo Erwin. 'Está bastante convencida de que tú no quieres hijos – y su mayor preocupación ahora mismo es que tendrá que hacer esto por su cuenta.'
Severus sintió su corazón romperse en pedazos. Le había dicho a Lily demasiadas veces que lo último que el mundo necesitaba eran niños que se parecieran a él. Ella se lo había tomado a pecho, creyendo que no quería lidiar con nada de ello. Sintió lágrimas comenzando a brotar de sus ojos. Lo último que hubiera querido nunca era que ella sintiera que tenía que pasar por ello sola. 'Sentíos libres de gritarme,' dijo con un peso en el corazón. 'U odiarme. No me importa – pero ahora mismo lo que de verdad necesito es subir y hacerle comprender que no está sola.'
Erwin estaba a punto de decir algo, pero Árnica lo detuvo. 'Ve,' dijo. 'Podemos continuar haciendo preguntas, pero al final – esto no trata de nosotros. Ve a decirle lo que sea que necesites decirle.'
'Gracias,' dijo Severus mientras se ponía en pie de un salto, y bajó la mirada a Erwin sintiendo que también iba a necesitar su permiso.
Erwin abrió la boca, preparado para lanzar una cascada verbal, pero pareció haber decidido en contra ahora que Árnica ya había concedido su permiso. 'Ve,' dijo, derrotado. 'Volveremos a hablar mañana.'
Lo más rápido humanamente posible, Severus salió disparado y corrió escaleras arriba hacia la habitación de Lily. Respiró profundamente varias veces, tratando de recomponerse antes de llamar a la puerta. 'Tienes esto,' murmuró para sí mismo. 'Tienes que hacerlo.'
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