N/A Mejor id a buscar los pañuelos porque vais a un viaje de sentimientos.
. . . . . . . . .
Y entonces Hubo Tres
'¿Lily? Lily, por favor, ¿puedo entrar?'
Un sonido ininteligible llegó desde el otro lado de la puerta. 'Lily, por favor,' rogó Severus. 'No estoy enfadado ni disgustado. Sólo deseo verte. Eso es todo.'
'Entra, anda,' dijo Lily. Su voz sonó débil.
Severus abrió la puerta y encontró a Lily sentada en la cama cubierta por un montón de mantas. Estaba sosteniendo un libro en las manos, pero el rojo de sus ojos no había provenido de leer una historia triste. 'Sev,' gimió. 'Sev, yo–'
'–No digas nada,' dijo él mientras cerraba suavemente la puerta tras de sí y se sentaba en el borde de la cama. 'Primero quiero verte.'
Las lágrimas comenzaron a correr por el rostro de ella, sin atreverse a mirarlo a los ojos. Si era porque estaba avergonzada o enojada, Severus no podía decirlo.
'Supongo que papá ya te dijo todo lo que necesitabas saber,' dijo Lily, todavía sin arrancar los ojos del libro. 'Lo siento, Sev. Lo siento tanto, tanto.'
Gentilmente, Severus cogió el libro que ella había estado leyendo y lo dejó en el suelo. 'Por favor, mírame,' dijo mientras se sentaba a su lado. Sus ojos enrojecidos lo miraron a través de una cortina de cabello rojo rizado. 'Lo siento tanto, yo–'
Severus la interrumpió poniéndole un dedo en los labios. 'No necesito que hables, sólo necesito que escuches,' dijo dulcemente. 'Erwin me lo contó todo. Me dijo cuándo regresaste. En qué estado regresaste, y todo lo que ha ocurrido mientras tanto. Francamente, es un milagro que mis dos rodillas sigan intactas.' A eso, la brizna de una sonrisa apareció en los labios de Lily, y se apartó el cabello del rostro. 'Yo también lo siento,' dijo él en un apunte más serio. 'Porque no es una carga destinada a que la lleves sola.'
Severus sintió un nudo comenzando a formarse en su garganta. 'Sé que no soy del tipo paternal,' continuó, emocionándose. 'Puede que haya mencionado demasiadas veces que los hijos no tienen lugar en la vida que estoy viviendo, y lamento que eso pueda haberte empujado al límite.'
Se miraron durante un rato, permitiendo que el silencio que siguió les trajera un poco de consuelo. '¿Todavía quieres estar conmigo?' preguntó Severus después de un rato. 'Puedo comprenderlo por completo si no quieres.'
'No creo que eso sea posible ya,' dijo Lily, que había recuperado la voz en el silencio. 'No estar contigo, quiero decir.' Echó las mantas que la cubrían a un lado, revelando un bulto firme y claramente redondo donde de otro modo habría estado su estómago plano. Ella le agarró la mano que estaba descansando en la cama y la puso sobre su vientre. 'No sé a dónde vamos a ir desde aquí,' dijo, 'pero el único modo de saberlo es el camino hacia delante.'
Severus le levantó la camiseta para ver la suave piel que protegía a su hijo nonato del mundo exterior. Se inclinó hacia delante y le dio un beso. Un extraño sentimiento lo cubrió. Sintió felicidad, temor, culpa y orgullo todo enrollado en uno y formó olas de marea dentro de su corazón. Las lágrimas habían comenzado a filtrarse de sus ojos y rodaron por el vientre de ella cuando gotearon de la punta de su nariz. 'Sev,' dijo Lily dulcemente mientras le acariciaba el cabello con la mano. 'Ven a tumbarte a mi lado.'
Él no necesitó que se lo dijera dos veces. Enseguida se quitó los zapatos y echó su túnica a un lado, preparado para arrastrarse dentro de la cama con ella. Envolvió los brazos a su alrededor y volvió a echar las mantas, inhalando su aroma almizclado que había anhelado todos esos meses que habían estado separados. Las lágrimas estaban filtrándose en el cabello de ella cuando enterró el rostro en su cuello. 'No quiero volver a perderte nunca,' susurró. 'A ambos.'
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Severus no tenía idea de cuánto tiempo debían haber pasado acostados juntos en la cama. En algún momento se habían quedado dormidos envueltos en los brazos del otro. Le llevó un momento recordar cómo había acabado en esta postura, y entonces todo regresó a él inundándolo. Con la mano le acarició con cuidado el vientre abultado, y sintió otra ola de lágrimas brotar en su interior. Sus sollozos debían haber despertado a Lily, ya que de repente dejó escapar un bostezo sofocado. Había querido decirle algo, pero sus repentinos jadeos por aire enseguida lo trajeron de vuelta a sus sentidos. Lily había pasado apresuradamente por encima de él y salió corriendo hacia el baño, mientras se tapaba la boca con la mano. Enseguida salió disparado tras ella, ya sabiendo lo que iba a pasar a continuación.
Lily comenzó a vomitar violentamente lo que fuera que hubiera comido anoche. Severus le sostuvo el cabello, un poco inseguro de qué más hacer. 'Odio esto,' dijo Lily agriamente después de estar segura de haber terminado. 'Ha pasado un tiempo desde que he tenido que vomitar.'
'Toma,' dijo Severus mientras le tendía una toalla. '¿Hay algo que pueda hacer?'
'No que yo sepa,' dijo Lily. Se puso en pie y buscó su cepillo de dientes junto al lavabo.
Severus la miró desde el umbral mientras ella se ocupaba en cepillarse los dientes. Lily tuvo meses para prepararse mentalmente para lo inevitable por venir. Severus, por otra parte, no tenía idea de la progresión de sus cambios físicos y mentales. 'Voy a bajar a ver si hay algo que pueda prepararte,' dijo.
'Agradecería eso,' dijo Lily mientras enjuagaba su cepillo de dientes. 'Lamento haberte hecho ver eso.'
'No lo lamentes,' dijo Severus. 'Sólo vuelve a la cama. Veré qué puedo hacer.'
Mientras bajaba las escaleras, quedó claro que era muy temprano de madrugada. Seguía oscuro afuera, pero el diario de la mañana ya había sido entregado. Rebuscó por la cocina y logró poner las manos en algunos limones, menta, jengibre, miel y canela. Mientras comenzaba a cortar un poco de jengibre, oyó pasos viniendo de arriba.
'Buenos días, Severus,' dijo Erwin rígidamente.
'Buenos días, Erwin,' respondió Severus, sin atreverse a mirarlo a los ojos.
'¿Cómo está Lily?' preguntó Erwin mientras extendía el diario sobre la mesa.
'Acaba de vomitar,' dijo Severus con una pizca de vergüenza. 'Estoy haciéndole un té.'
'¿Qué tipo de té?' preguntó Erwin, curioso.
'Algo para ayudarla con su estómago revuelto,' respondió Severus. '¿Quieres probarlo?'
'Supongo,' dijo Erwin mientras se levantaba de la mesa y se unía a Severus en la cocina. '¿Cómo fue anoche?'
'No lo he asumido del todo todavía,' admitió Severus mientras cortaba el jengibre en trozos más pequeños. 'Tengo demasiados pensamientos girando en la mente.'
'¿Cuál es tu principal preocupación?' preguntó Erwin mientras comenzaba a ayudarle cortando unas rodajas de limón.
'La seguridad de Lily, por encima de todo,' dijo Severus. 'Y su salud. Y me preocupa el niño porque no tengo idea de cómo está desarrollándose. Y me preocupan las vidas de ambos a causa de esta puta guerra. Y me preocupa que no sé cómo voy a mantenerlos, y…' En algún punto del camino había arrojado el cuchillo a un lado y enterró el rostro en las manos. 'Lo siento tanto, Erwin,' murmuró. Severus sintió una firme mano palmearle el hombro. 'El té puede esperar,' dijo. 'Acompáñame a la mesa.'
Severus asintió comprendiendo y se sentó a la mesa, encarando a Erwin al lado opuesto. 'Tienes un aspecto de mierda,' dijo Erwin de improviso. 'No he tenido la oportunidad de decirte eso todavía.'
'Gracias, supongo,' dijo Severus con desprecio.
'Dejaste a mi hija emb–'
'–Estoy bastante seguro de que ya discutimos este asunto anoche,' espetó Severus. 'Noté que está embarazada, ¿vale? Náuseas matinales incluidas. Es mi hijo el que lleva, y está haciendo que sienta cosas que nunca antes he sentido, y es–'
'¿–doloroso?' espetó Erwin. '¿Difícil de asimilar? Su vientre sólo va a crecer más, Severus. Va a crecer más, y no hay nada que puedas hacer al respecto. Nada. Así que, ¿qué vas a hacer? ¿Cuál es el plan? Porque en este punto, no hay más espacio para pensar. No hay más espacio para errores. ¿Estoy dejándolo claro?'
Severus asintió comprendiendo y miró a Erwin directamente a los ojos. 'Estaré ahí a cada paso del camino. Encontraré un hogar para que vivamos. Me aseguraré de que a Lily y nuestro hijo nonato no les falte nada. Haré–haré… es sólo que, es sólo que no sé por dónde empezar.' No se atrevía a apartar la mirada de la de Erwin, que claramente no estaba satisfecho con su respuesta. 'Me acogisteis en vuestro hogar,' continuó. 'Me considerasteis como uno de los vuestros, y así es como os pago. Yo también me odiaría. Odiaría cada pulgada de mi ser por poner a tu hija en la posición que la puse. Y lo lamento, Erwin. Lamento tan, tan profundamente el dolor que he causado.'
Los ojos de Erwin habían comenzado a llenarse de lágrimas. 'No te odio, Severus,' dijo con calma. 'Estoy muy, muy enfadado contigo, pero no te odio.'
'Deberías,' dijo Severus. Odiaba ver a Erwin disgustado. Preferiría que hubiera estado furioso con él. Era más fácil lidiar con la ira. 'Deberías odiarme. Sería más fácil si lo hicieras.'
Las lágrimas estaban corriendo por el rostro de Erwin, y Severus no pudo evitar sentir un dolor similar brotar en su interior. 'Si todavía me quiere,' dijo Severus mientras reprimía sus propias lágrimas, 'entonces prometo que me casaré con ella. Le daré todo lo que necesite. Sólo tengo que encontrar un modo.'
Los dos hombres continuaron mirándose en silencio. Las lágrimas corrían por los rostros de ambos, incapaces de decir lo que pesaba en sus corazones. 'Es mejor que le lleves ese té,' dijo Erwin eventualmente. 'Probablemente lo necesita.'
'En un minuto,' dijo Severus mientras se secaba la nariz con la manga. 'Hay algo más que me gustaría decir.'
'Entonces es mejor que lo digas antes de que me derrumbe por completo,' dijo Erwin, imitando a Severus secándose las lágrimas del rostro con un pañuelo.
'Sólo quiero que sepas,' dijo Severus con un peso en el corazón, 'que eres el mejor ejemplo que podría haber deseado. El mejor ejemplo de cómo ser un padre amoroso.'
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'Te llevó un rato,' dijo Lily cuando Severus volvió a entrar en la habitación. Lily estaba sentada en la cama, leyendo el libro que había estado leyendo anoche.
'Aquí tienes,' dijo Severus mientras le tendía el té que había hecho. 'Tuve una buena charla de corazón con tu padre abajo.'
'¿Cómo fue?' preguntó Lily mientras tomaba un sorbo de té, y se relamía los labios con deleite. 'Esto está realmente bueno, Sev.'
'No me odia,' dijo Severus encogiéndose de hombros. 'Al menos sé eso.'
'Esto debe ser tan difícil para ti,' dijo Lily disculpándose. 'Quiero decir, yo he tenido algún tiempo para acostumbrarme a toda la situación. Tú has tenido menos de veinticuatro horas.'
'Tengo toda una vida por delante para acostumbrarme,' dijo él volviendo a encogerse de hombros, y le puso la mano en el vientre. 'Lo único que quiero ahora mismo es que todo vaya bien entre nosotros.'
'Todo irá bien,' dijo Lily mientras se apoyaba contra él. '¿Puedo besarte?'
'Con mucho gusto,' dijo Severus, y se encontró sonriendo por primera vez desde que había puesto los pies en la casa. Lily lo besó del mismo modo que lo había besado por primera vez en el ala hospitalaria de Hogwarts, y las mariposas estaban comenzando a revolotear en su estómago como si estuviera enamorándose de ella de nuevo. Una amplia sonrisa se había plasmado en su rostro para el momento que se separaron.
'Hay algunas cosas que le prometí a Erwin que haría,' dijo él mientras tomaba la mano de Lily. 'Le prometí que encontraría un modo de mantenerte. Que encontraría un hogar para ti, y que estaría ahí para ti, a cada paso del camino. Todavía necesito averiguar cómo, pero te prometo que encontraré un modo.'
'¿Cómo lo hiciste la primera vez?' preguntó ella.
'¿A qué te refieres, con la primera vez?' preguntó Severus, mirando confuso.
'Mantener a Harry, quiero decir,' dijo Lily mientras se señalaba el vientre. 'Sabía que no estábamos juntos, pero debe haber habido algo que hicieras por nosotros.' Comenzó a sonar vacilante en el momento que las palabras hubieron salido de su boca. 'Tú estabas allí, ¿no?'
Severus sacudió la cabeza y sintió un escalofrío correrle por la espina dorsal. 'No–no, lo entendiste todo mal.'
'¿Y cómo exactamente lo entendí todo mal?' dijo Lily, irritándose. 'De repente, y sin venir a cuento, comenzaste a hablar de nuestro hijo. Después de meses de descubrir la verdad sobre ti mismo por fin, de repente mencionaste que tuvimos un hijo juntos. Que su nombre era Harry. Y que era famoso, y que–'
'Para,' dijo Severus. 'Para justo ahí. ¿Nuestro hijo? ¿Nuestro hijo? ¿De dónde sacaste la idea de que Harry era nuestro hijo?'
'¡Porque tú me lo dijiste!' dijo Lily. 'Me dijiste que tenía el cabello negro, y que era flaco. ¡Justo como tú! Y que tenía mis ojos, y–¿qué estás haciendo?'
Severus se había levantado de un salto de la cama y estaba paseándose por la habitación. 'Todo tiene sentido ahora,' murmuró. 'Todo.'
'¿Qué tiene sentido?' espetó Lily. '¡Dímelo, Severus!'
'¡Harry no era nuestro, Lily!' espetó Severus en respuesta. 'Durante mi primera vida, te enamoraste de Potter en algún momento de nuestro último año en Hogwarts. Fue con James Potter con quien te casaste tras la graduación, y fue con él con quien tuviste un hijo. A la madura edad de veinte, podría añadir. El nombre del niño era Harry. Harry Potter. El Niño Que Vivió.'
