El Silencio antes de la Tormenta
Era una noche cálida y despejada. Con un libro arrojado a un lado, Lily se había quedado dormida en el sofá con Paul y Leo acurrucados entre sus brazos, roncando suavemente mientras las dulces melodías de un disco de Jimi Hendrix tocaban de fondo.
Agosto se había transformado rápidamente en septiembre. Durante los últimos meses, Severus y Lily se habían acostumbrado a vivir una vida de casados. Su casa había comenzado a sentirse como su propio hogar con cada día que pasaba, y la fábrica de pociones que habían fundado había comenzado a generar su primer beneficio con una pequeña ayuda de Fleamont Potter, Nicholas Mulpeper y Damocles Belby.
Con una cerveza de mantequilla fría y un paquete de cigarrillos sobrante de Sirius a mano, Severus salió de puntillas de la casa y se desplomó en una silla en el jardín. Levantó la mirada a la luna llena y el cielo estrellado mientras encendía un cigarrillo con un chasquido de los dedos, inhalaba profundamente, y se sentía relajarse bajo la corriente de nicotina.
Habían pasado cerca de dos años desde que Severus había regresado a sus años adolescentes. Hoy, él y Lily habían visitado San Mungo para chequear el desarrollo del bebé. Una vez se hubieron enterado de que todo estaba en orden, Lily decidió que quería dar a luz en casa, y preferiblemente con su madre estando allí también para guiarla a través de ello. En su camino de regreso habían discutido qué nombres querían ponerle a su hijo – y para el momento que llegaron a casa habían decidido algunos.
Era real. Todo en ello era real. Cada decisión que había tomado a lo largo del camino lo había llevado a donde estaba sentado ahora mismo – en el jardín de su propio hogar, con su propia fábrica de pociones, y con una esposa y un hijo de camino. Un tipo de vida normal que, en otra vida, nunca creyó que un día se convertiría en realidad – o consideró siquiera la posibilidad en absoluto.
Una sonrisa involuntaria apareció en el rostro de Severus mientras recordaba el principio. Despertar al sonido de su madre cocinando el desayuno. Volver a ver a Lily en ese viaje en tren al principio de su quinto año. Cada decisión que había tomado desde aquel día lo había llevado a donde estaba en este mismo momento. De repente ya no estaba solo en el camino como lo había estado durante sus primeros treinta y ocho años.
La amargura que una vez dominó su vida cotidiana había sido reemplazada por gratitud. Ahora tenía amigos que se preocupaban genuinamente por su bienestar. Su mejor amiga – y ahora su esposa, que lo ama y lo perdona. A través de ella había ganado una familia que lo había recibido con los brazos abiertos. También estaba agradecido por los Weasley – que en este punto eran prácticamente familia extensa, y que en este momento de la historia ciertamente lo miraban con ojos diferentes.
El hecho de que su vida marital estuviera tratándolo bien no significaba que todo en su vida estuviera en orden. Al contrario – la profecía estaba molestándole en el fondo de su mente sin importar qué parte del día fuera. Estaba siempre allí, acechando en las sombras, recordándole que una vida larga y feliz no estaba prometida de ningún modo.
Severus tomó un sorbo de su cerveza de mantequilla y otra calada de su cigarrillo, tratando de empujar las palabras de la profecía a las profundidades sombrías de su mente.
Cuando alejó el recuerdo de la profecía, otros salieron a la superficie. Molly había revelado que volvía a estar embarazada – como era de esperar. Había admitido que en realidad tenía la esperanza de una niña esta vez, y tanto Severus como Lily tuvieron que morderse la lengua, sabiendo que tendría tres chicos más antes de que ese deseo se cumpliera. Molly saldría de cuentas a finales de marzo o principios de abril. También significaba que, si sus cálculos eran correctos, significaría que el hijo de él y Lily acabaría yendo a Hogwarts al mismo tiempo que los gemelos, si todavía había un Hogwarts al que acudir para entonces.
Pensó en Remus, que tenía que estar en su forma de licántropo a estas alturas. Todavía no creía que mereciera tener una Orden de Merlín por la invención de la poción de Acónito. Especialmente porque no fue realmente su trabajo de invención. La medalla estaba ahora tirada en el fondo de un cajón en la sala de estar, sin servir a otro propósito más que ser un doloroso recordatorio de que se hizo famoso en el mundo mágico por ser simplemente nada más que un joven pocionista – lo que no era exactamente la verdad, tampoco. Si la fama había sido buena para algo, era que ahora era capaz de empatizar con Harry – y qué terrible debía haber sido para él ser reconocido todo el tiempo por algo que nunca pidió.
Esporádicamente, Lily había preguntado por Harry, principalmente por pequeñas cosas. Si disfrutaba leer. Si había destacado en alguna clase aparte de pociones. Si alguna vez tuvo novia. Algunas preguntas había sido capaz de responderlas. Otras no pudo. Su última pregunta sobre él había sido hace aproximadamente tres semanas, y Severus tenía la sensación de que ella era finalmente capaz de dejar ir la idea de Harry y comenzar a esperar con ganas lo desconocido inevitable.
Era una noche tranquila. Sólo podía oírse el sonido de la corriente del río y el suave viento susurrando en los árboles. Le recordó a Severus sus lecciones privadas con Dumbledore, donde le enseñó a confiar en sus oídos en lugar de en sus ojos. Había sido una lección sabia que aprender – y también resultaba ser útil de vez en cuando.
El sonido del río también lo trajo de vuelta a la noche que Regulus había aparecido en la orilla opuesta. Ahora se arrepentía de cómo le había gritado. Regulus estaba atrapado en medio de la guerra. Al menos eso sabía que era cierto. El recuerdo de cuán terrible había sido para él estar en esa posición en su primera vida, había sido demasiado doloroso en aquel mismo momento, y sólo ahora comprendía que Regulus probablemente estaba buscando una salida. Saber que no había otro modo de escapar del Señor Tenebroso sino la muerte – lo hizo comprender la lucha de Regulus aún más.
Las cosas habían estado tranquilas últimamente. Terriblemente tranquilas. Demasiado tranquilas. No había nada significativo en El Profeta. Ningún Mortífago capturado. Ninguna Marca Tenebrosa localizada. Ninguna noticia de legislación sobre los licántropos. Ni siquiera Rita Skeeter tenía nada jugoso que compartir, y a Severus no le gustaba cómo sonaba eso. Algo estaba cambiando. Podía saborearlo en el aire, y no era el hecho de que la fecha de Lily estuviera aproximándose. El silencio en torno al Señor Tenebroso había durado demasiado. Era como si se hubiera retirado deliberadamente para urdir alguna especie de plan para acelerar su progreso hacia el norte.
Y luego estaba Grindelwald. Confuso y provocador de pensamiento. Un hombre con tantas malas acciones en su nombre. Luchando por la causa equivocada – y luchando por amor hasta el amargo final. Quizá la razón por la que Severus se sentía tan atraído por el hombre no era por la impresión que imponía, sino más bien por las similitudes que encontraba dentro de sí mismo.
Severus encendió otro cigarrillo y repasó una lista mental de todos los Mortífagos que conocía. Crabbe. Goyle. Los Malfoy. Gibbon. Nott. Jugson. Avery y Mulciber, cuyos hijos muy probablemente se habían unido a la causa a estas alturas. Rosier senior, que seguía encerrado en Azkabán. Selwym. Travers. Rookwood. MacNair. Black. Lestrange. Carrow. Rowle. Dolohov. Yaxley. Greyback, que ahora tenía un pequeño ejército de licántropos sirviendo a sus órdenes. Karkaroff. El nombre de Igor Karkaroff seguía apareciendo como un picor del que no puedes librarte. Dumbledore había mencionado que no podía llegar a él, lo que podía significar dos cosas. Karkaroff no quería responder, lo que era un movimiento muy poco profesional en nombre de un director, o no estaba en Durmstrang en absoluto. Severus imaginaba que lo último era más plausible.
Apagó su cigarrillo en un cenicero y apuró su cerveza de mantequilla. Regresó dentro y se arrodilló ante Lily, meciéndola gentilmente para que despertara. 'Lily,' dijo en voz baja. 'Lily, hay algo que necesitamos discutir.'
'¿Debemos hacerlo ahora?' respondió Lily somnolienta. '¿No puede esperar hasta mañana?'
'Está creándome presión en la mente, así que preferiría que no,' dijo Severus. 'Sólo necesito que escuches.'
'Vale,' dijo Lily mientras levantaba la mirada hacia él. 'Déjame ayudarte a aliviar la presión.'
'Quiero que le pidas a Petunia que sea la madrina de nuestro hijo,' dijo Severus. 'Puede que haya regresado a esta vida pero eso no significa que mi futuro esté garantizado – y tampoco el tuyo para el caso. No quiero esperar el peor resultado posible, pero debo, por el bien de nuestro hijo.'
'Estoy de acuerdo en escoger a Petunia para ser madrina,' dijo Lily. 'Creo que se sentirá honrada. ¿Algo más?'
'Necesitamos un Guardián del Secreto.'
'¿Qué quieres decir con eso?'
'Nuestra casa en Cokeworth fue incendiada porque los Mortífagos iban tras de mí,' dijo Severus. 'Hemos estado dejando entrar a un montón de gente en esta casa desde que nos mudamos y hemos sido bastante descuidados al respecto. Temo que nos rastreen hasta aquí y vuelvan a hacerlo.'
'Eso no responde mi pregunta sobre qué es un Guardián del Secreto, Sev.'
'Implica el Encantamiento Fidelius,' explicó Severus. 'Es un ocultamiento de información dentro de una persona viva. Quizá alguien esté dispuesto a mantener en secreto que vivimos aquí.'
'Ése es un modo de vida muy recluido, Sev,' dijo Lily mientras le tomaba la mano. '¿Qué tal si comenzamos poniendo encantamientos de protección alrededor de la casa en cambio? Preferiría no vivir en la oscuridad.'
'Lo has hecho antes, ¿sabes?' dijo Severus con la esperanza de convencerla de lo contrario.
'Y mira lo que ocurrió,' dijo Lily. 'James murió. Yo morí – y un niñito se quedó huérfano a causa de ello. Consideraré un Guardián del Secreto como último recurso, pero hasta entonces, preferiría que no.'
'Lo comprendo,' dijo Severus. 'Eso no me apacigua la mente, pero lo comprendo.'
Lily se levantó del sofá. 'Vayamos a la cama, consultémoslo con la almohada, y luego continuemos discutiéndolo mañana. ¿Hay algo más que quisieras discutir?'
'Sí,' dijo Severus mientras la ayudaba a ir al dormitorio. 'Extraño mi motocicleta. Estoy pensando en comprar una nueva.'
'Llévate a papá contigo cuando lo hagas,' dijo Lily. '¿Te importaría darme un masaje en la espalda un rato? Me siento como un planeta fuera de órbita.'
'Al menos eres el planeta más hermoso en varios sistemas solares.'
Lily alzó una ceja hacia él. 'No estás ayudando, Sev.'
'Lo siento,' rio Severus entre dientes. 'Te daré ese masaje ahora.'
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La mañana siguiente, una lechuza se abalanzó para entregar el Profeta. Sin molestarse en mirar la primera plana, Severus le dio la vuelta y se preparó para hacer los pasatiempos de detrás. Hundió su pluma en la tinta y la cernió sobre el papel hasta que se dio cuenta de que no había pasatiempos que encontrar.
Confundido, le dio la vuelta al diario por la portada. '¡LILY!' gritó. '¡LILY, NECESITO QUE VEAS ESTO!' Lily entró corriendo en la sala de estar y miró el diario que Severus había extendido sobre la mesa. Una gran fotografía del ministro Harold Minchum estaba impresa en primera plana con el siguiente titular;
¡El Ministerio de Magia ha sido infiltrado! ¡El Ministro Harold Minchum asesinado en su propio despacho!
Anoche, el Ministro de Magia, Harold Minchum, ha sido asesinado en su propio despacho. Informes oficiales declaran que la causa de su muerte fue el empleo de una Maldición Imperdonable. Varios otros funcionarios del Ministerio han sido víctimas –'
'Sev, ¿esto es obra de Quien-Tú-Sabes?' preguntó Lily, su voz temblando de ira.
'Tiene que serlo,' dijo Severus mientras leía por encima las páginas.
Se supone que Millicent Bagnold debía suceder al Ministro Minchum, pero actualmente está mantenida como rehén –'
'¿Quién está actualmente en el puesto?' preguntó Lily. '¿Quién ha tomado el maldito Ministerio?'
Severus leyó por encima varias páginas del diario hasta que encontró lo que estaba buscando.
Funcionarios del Ministerio son actualmente mantenidos como rehenes dentro del Ministerio. El control ha sido tomado por un hombre que se ha identificado como Corban Yaxley – un conocido Mortífago. Actualmente está –'
'¿Dónde está Arthur?' preguntó Lily mientras levantaba la mirada del diario. 'Por favor, no me digas que está en el Ministerio. Deberíamos –'
'–No os preocupéis por mí,' dijo Arthur mientras llegaba corriendo por la puerta delantera. 'Molly, los niños, Erwin y Árnica también están de camino. Petunia sigue con su novia en Oxford, ¿verdad?'
'Sabrá lo que está ocurriendo a estas alturas,' dijo Lily. 'Sólo puedo esperar que la familia Lockhart sepa qué hacer.'
Arthur bajó la voz. 'Severus, necesito que me escuches atentamente. Están apareciendo Marcas Tenebrosas por todo el país mientras hablamos. En cuanto lleguen nuestras familias, vamos a comenzar a conjurar encantamientos alrededor de este lugar. Necesitamos mantener este lugar fuera de la red. Han estado buscándote antes. Volverán a venir a buscarte.'
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N/A La luna llena fue el 27 de septiembre de 1977.
N/A Millicent Bagnold era la Ministra de Magia la noche que Harry Potter sobrevivió a la maldición del Señor Tenebroso, y defendió las celebraciones mágicas por toda Gran Bretaña con las palabras, "Hago valer nuestro derecho inalienable a la fiesta."
