La Batalla del Muro de Adriano III

Avada kedavra!'

Severus esquivó la maldición del Señor Tenebroso por meras pulgadas. Lilith daba vueltas alrededor del dragón, evitando su boca escupiendo fuego a toda costa.

'¡Flipendo!' gritó Severus mientras apuntaba su varita al Señor Tenebroso. El maleficio lo golpeó directamente en el rostro, haciendo que casi resbalara del dragón. '¡Flipendo!' volvió a gritar. Esta vez el Señor Tenebroso casi perdió el equilibrio y se agarró a las garras del dragón por su vida.

Severus apenas podía oír las maldiciones que el Señor Tenebroso estaba lanzándole. El fuerte viento estaba golpeándole los oídos mientras Lilith se remontaba en el aire, elevándose y descendiendo mientras las maldiciones los rodeaban. '¡Expelliarmus!'

La varita del Señor Tenebroso saltó de su mano y cayó al campo de batalla. Sus ojos rojos destellaron con furia mientras volvía a trepar al lomo del dragón, sólo para percatarse de que ya no podía controlar al dragón.

El dragón salió de su estado Confundido. Miró alrededor como si estuviera intentando asimilar donde había acabado de repente y batió las alas con ira.

El fuego salió de la nada. El dragón redujo el muro a escombros. El último resto del escudo quedó arrasado, no dejando nada protegido al otro lado. Continuó escupiendo fuego sobre el campo de batalla. Alaridos de terror agónico podían oírse desde abajo. La gente estaba ardiendo viva y los gritos atravesaron a Severus como un cuchillo en el corazón.

Era mucho más difícil evitar al dragón ahora que estaba fuera de control. Severus trataba de apuntar al Señor Tenebroso tanto como podía, pero su visión estaba bloqueada por las alas del dragón sin importar cuánto intentara volar a su alrededor.

Sucedió en un fugaz segundo. Notó demasiado tarde que el dragón había apuntado directamente hacia él. Pudo sentir el fuego quemándole la ropa, abrasando la piel de su espalda. La nauseabunda sensación de caer del cielo lo abrumó. Lilith gritó cuando sus alas se redujeron a polvo.

'¡ARESTO MOMENTUM!' La velocidad a la que Severus estaba cayendo se detuvo de repente. Con un suave ruido sordo aterrizó en el suelo. '¡Aquamenti!' farfulló Severus por toda el agua llenando sus fosas nasales.

'¡Levántate, Snape!' gritó Potter después de dejar de verter agua sobre él. '¡No hay tiempo para quedarse tirado!'

La adrenalina corriendo por su cuerpo lo obligó a ponerse en pie. Lilith había caído a su lado. Su cuerpo roto, quemado e inmóvil.

'¡Lo digo en serio, Snape!' dijo Potter mientras apartaba a Severus. '¡Tienes que seguir!'

Severus cerró firmemente la mano alrededor de su varita y comenzó a correr. Había licántropos yaciendo diseminados por todo el campo de batalla, sangrando hasta morir. Entre ellos captó un vistazo de Mary, su rostro pálido y sus ojos abiertos de terror, muerta por la Maldición Asesina.

'¡Newt!' bramó Severus. '¡Newt, necesitamos derribar a ese dragón!'

Newt estaba mirando al cielo, petrificado por la simple visión del dragón destrozándolo todo a su paso. '¡No podemos averiguar cómo, Severus!'

'Emplea la Maldición Imperius,' dijo Severus. 'Tú y todo el clan a tus órdenes. ¡Apuntadle a los ojos!'

Con determinación renovada, Newt corrió hacia delante con el clan McFusty siguiéndolo de cerca. Fue entonces cuando Severus encontró a Dumbledore de rodillas, enfrentándose a Mulciber, que estaba apuntando su varita a la garganta de Dumbledore.

Recordando la promesa que había hecho, Severus apuntó su varita a la mano de Dumbledore. 'Expelliarmus,' gritó. La Varita de Saúco voló de la mano de Dumbledore y aterrizó más adelante, oculta en las sombras. En medio de todo el lío que estaba ocurriendo a su alrededor, Mulciber no se había dado cuenta de lo que acababa de suceder.

'¡Mulciber!' gritó Severus. '¡Mulciber, no lo hagas!'

'¡No negocio con traidores, Snape!' espetó Mulciber en respuesta sin apartar los ojos de Dumbledore. '¡Tengo que hacer esto!'

'Expell–'

Mulciber desvió el hechizo de Severus con un golpe de varita. 'No lo hagas,' dijo, el temblor en su voz delatando su temor. '¡Avada Kedavra!' Mulciber apartó la vista mientras Dumbledore se desplomaba en el suelo.

Por un momento, la mente de Severus se quedó en blanco. Se sentía absurdo – casi surreal, incluso, ver a uno de los más grandes magos que jamás vivieron morir a manos de alguien que apenas era adulto.

'¡AVADA KEDAVRA!' Grindelwald alcanzó a Mulciber por la espalda. Encolerizado, le dio la vuelta al cuerpo sin vida de Mulciber. Su rabia enseguida fue borrada por una mirada de puro horror. Un collar con la forma de las Reliquias de la Muerte estaba colgando del cuello de Mulciber. 'No,' farfulló Grindelwald. '¡NO!'

Grindelwald arrojó a Mulciber a un lado como un indeseable pedazo de carne y se acercó arrastrándose a Dumbledore. Gritaba mientras las lágrimas comenzaban a fluir por su rostro. Acunó el cuerpo de Dumbledore en sus brazos del mismo modo que Severus lo había hecho cuando había encontrado el cuerpo sin vida de Lily en su casa hace todos esos años.

'Acaba conmigo, Severus,' dijo Grindelwald mientras levantaba la mirada hacia él, suplicando. '¡Hazlo!'

Severus sacudió la cabeza. 'Te necesitamos en esta lucha. Necesito–'

'¡–HAZLO!' bramó Grindelwald. '¡FINGE QUE SOY KARKAROFF SI DEBES! ¡LO ÚNICO POR LO QUE VALE LA PENA VIVIR SE HA MARCHADO! ¡POR FAVOR! – por favor.'

La mano de Severus temblaba violentamente mientras levantaba la varita hacia Grindelwald. 'Espero que tengas una segunda oportunidad,' dijo, 'al igual que yo la tuve. ¡Avada Kedavra!' Una luz verde brotó de su varita y alcanzó a Grindelwald en el pecho. Sus brazos seguían estrechamente envueltos alrededor de Dumbledore cuando se desplomó encima de él.

El pánico comenzó a surgir de las profundidades de su estómago. Fabian. Gideon. Lilith. Mary. Dumbledore. Grindelwald. Todos estaban muertos – y quién sabía cuántos más estaban allí afuera yaciendo muertos en el campo. Casi pataleó por reflejo cuando sintió que algo estaba tirando de la pierna de sus pantalones. Era Peter – en su forma de rata – cogiendo la Varita de Saúco con la boca.

'¿Has visto también la varita del Señor Tenebroso en el campo, Peter?' preguntó Severus mientras se metía en el bolsillo la Varita de Saúco.

Peter volvió a transformarse a forma humana y sacudió la cabeza. 'La recuperó antes de que pudiera cogerla,' dijo mientras miraba alrededor temeroso. Peter estaba a punto de decir algo más, cuando de repente el dragón comenzó a dejarse caer desde el cielo.

'¡Lo tenemos!' dijo Scamander. '¡Atadle con cuerdas la boca y las patas! ¡Incarcere!'

'¡Vamos a ayudarles!' dijo Severus mientras empujaba a Peter en dirección al clan McFusty. '¡Tengo que ir a encontrar al Señor Tenebroso!'

Severus dio vueltas por el campo de batalla con la esperanza de captar un vistazo del Señor Tenebroso. Tropezó con las piernas de varios Mortífagos caídos, a algunos de los cuales conocía de nombre.

Vio a Bellatrix corriendo hacia él. Ella se carcajeó dementemente mientras levantaba su varita, pero voló a un lado por un maleficio que Arthur le lanzó. Un momento después pasó junto a Evan, que estaba protegiendo a Emma detrás de él, en pie frente a su padre. Tenían las varitas levantadas, pero ninguno de ellos se atrevía a lanzar el primer maleficio. Se miraron el uno al otro por un rato hasta que el padre de Evan decidió apartarse a un lado y dejar a su hijo pasar junto a él.

Mientras Evan huía con Emma con lágrimas en los ojos, Severus continuó buscando al Señor Tenebroso. Se le ocurrió la idea del Señor Tenebroso abandonando el campo de batalla, pero se detuvo en seco cuando encontró a Regulus parado lado a lado con el Señor Tenebroso. Estaban enfrentándose a Sirius junto a un licántropo que tenía que ser Remus. Tenían las varitas fueras, listas para atacar.

'Detén esta locura, Reggie,' dijo Sirius, su voz temblando de emoción. 'No les perteneces y lo sabes.'

'Acaba con él,' ordenó el Señor Tenebroso. 'Muéstrame dónde está tu lealtad, Regulus.'

'Tengo que hacer esto, Sirius,' dijo Regulus. 'Ésta es mi única oportunidad de enderezar las cosas.'

'¡REGULUS, ÉL MATÓ A MARY!' gritó Severus mientras corría hacia ellos.

Algo se hizo añicos en el interior de Regulus. Se dio la vuelta en sus talones y encaró al Señor Tenebroso. Sus ojos destellaron mientras bajaba la mirada al guardapelo que estaba colgando del cuello del Señor Tenebroso. Con ambas manos, agarró la cadena y tiró tan fuerte que la cadena se rompió. El Señor Tenebroso bramó de agonía cuando Regulus trató de lanzar el guardapelo en dirección a Severus.

Demasiado tarde. La maldición asesina alcanzó a Regulus en el corazón. Cayó boca abajo en la tierra ensangrentada mientras el guardapelo se deslizaba entre sus dedos. '¡Chico idiota!' escupió el Señor Tenebroso mientras recogía el guardapelo del suelo.

Antes de que Sirius fuera capaz de alcanzar al Señor Tenebroso con una maldición, él se desvaneció en una nube de humo y lluvia. '¡NOOOOO!' gritó Sirius mientras caía de rodillas. 'No, Reggie no. No. Por favor, no –'

Remus se paró protectoramente sobre el cuerpo de Regulus mientras Sirius lloraba. Severus miró alrededor y se percató de que estaban parados en el lado perdedor. Uno por uno, la gente estaba cayendo a su alrededor – y no había nada que pudiera hacer al respecto.

Era necesario hacer algo para ponerle fin. Estaba agotándose. La adrenalina corriendo por sus venas estaba comenzando a disminuir y las quemaduras de su espalda comenzaban a escocer como cuchillos apuñalando su cuerpo.

El dragón estaba atado en medio del campo de batalla. Los Mortífagos estaban tratando de liberarlo. Los restantes Aurores, el clan y Scamander estaban intentando asegurarlo cada vez que las cuerdas eran cortadas. De cualquier modo, parecía una causa perdida.

Remus trataba desesperadamente de recomponer a Sirius que estaba lamentándose ruidosamente sobre el cuerpo de su hermano. Severus sintió el impulso de dejarse caer de rodillas y darse por vencido. Su visión se nubló por el dolor en su espalda.

'¡SEVERUS!' gritó Peter. '¡SEVERUS, JAMES ESTÁ COMBATIENDO CONTRA – CONTRA QUIEN-TÚ-SABES! ¡NECESITO TU AYUDA!'

Severus cerró los ojos. Podía oír maldiciones volando a su alrededor y el trueno retumbando en la distancia. Casi podía saborear la sangre que estaba mezclándose con la tierra bajo sus pies.

'¡SEVERUS, POR FAVOR! ¡NO PUEDO HACER ESTO SOLO!'

Su mente lo apartó de la batalla y lo llevó a casa con Lily. Quizá había alumbrado a estas alturas. Vio cómo estaba cogiendo a su bebé en sus brazos, rodeada de su familia – pero no con él. No pudo ver el rostro de su propio hijo.

'¡SEVERUS! ¡AHORA!'

Abrió los ojos. Había encontrado un nuevo tipo de coraje surgiendo de las profundidades de su alma. Lily lo necesitaba. Él necesitaba que su hijo viviera en un mundo seguro, libre del peligro y los juicios.

'¡LLÉVAME CON ÉL, PETER!' gritó.

Peter arrastró a Severus por el brazo, protegiéndolo con un escudo mientras corrían a través del campo de batalla. '¡Allí!' dijo Peter mientras señalaba un gran árbol de Wiggen. '¡Es como está protegiéndose de los hombres-lobo!'

'Transfórmate en rata y arrástrate a la sombra de ese árbol,' ordenó Severus. '¡Ataca cuando creas tener un buen tiro!'

Peter obedeció y se desvaneció en la hierba.

'¡Aquí estás, Severus!' siseó el Señor Tenebroso.

'¡Aléjate, Snape!' gritó Potter. '¡No es a mí a quien busca – es a ti!'

Severus lanzó una maldición en dirección al Señor Tenebroso, pero él la desvió.

'¡Lo digo en serio, Snape!' volvió a gritar Potter. '¡Sal de aquí! ¡Vete a casa! ¡Estamos perdiendo!'

'¡BOMBARDA!' gritó Peter desde arriba. El sonido de un cañón estallando en la tierra hizo que el Señor Tenebroso se golpeara contra el árbol de Wiggen y derribó a todos hacia atrás.

'¡No voy a dejarte aquí!' dijo Severus mientras se levantaba arrastrándose y corría hacia Potter.

Potter apartó a Severus con el puño. '¡Vete, antes de que se levante!'

'Potter, no debería –'

'¡Lo digo en serio, Snape!' dijo Potter. Severus se dio cuenta por la postura de Potter que estaba rabioso, pero sus ojos hablaban con temor. 'Lily te necesita. Necesitas ir a casa, y necesitas estar con tu familia. De lo contrario, nunca lo harás.' Sin previo aviso, Potter metió su Capa de Invisibilidad en las manos de Severus.

Severus quería lanzarle de vuelta la Capa a Potter, cuando de repente un destello de luz roja no alcanzó a Severus por una pulgada. Potter se desplomó en el suelo y estaba rajado de arriba abajo. Su mano perdió el agarre de su varita, y la sangre se derramó de él desde todos los ángulos.

'¡No!' dijo Severus mientras se agachaba de rodillas.

'Vete a casa, Severus,' farfulló Potter mientras se vertía sangre de su boca. 'Lily te necesita.'

'No – no te vayas,' dijo Severus mientras intentaba desesperadamente conjurar un encantamiento sanador sobre el cuerpo de Potter. '¡Yo también te necesito, James! James – mírame.'

Los ojos castaños de James se encontraron con Severus cuando un destello de luz verde alcanzó a James en el pecho. La luz que brillaba en sus ojos se extinguió, no dejando nada más que una concha vacía. '¡JAMES!' bramó. 'James –'

Un escudo protector fue conjurado desde arriba y destrozó una maldición que el Señor Tenebroso le había lanzado. Velozmente, se cubrió con la Capa de Invisibilidad y comenzó a correr. Siguió corriendo hasta que alcanzó la cima de una colina y miró la batalla de abajo. Desde allí, con las últimas palabras de James resonando en su mente, se Apareció de regreso a casa con Lily.

. . . . . . . . .

N/A Lamento no lamentarlo por G.R.R. Martinear el infierno de esto.

N/A Necesito añadir. La razón por la que Dumbledore es derrotado por Mulciber es porque ya estaba planeando sacrificarse, y también porque nunca atacaría a uno de sus (antiguos) estudiantes. Puede que sea un mago poderoso, pero como se mencionó antes, siempre va tres pasos por delante.