Memorial en la Casa Halfway
Había habido un mensaje de Dolores Umbridge en el Profeta Nocturno. Era breve, conciso, y las palabras no tenían significado a pesar de cubrir la primera plana. Umbridge había declarado que los Dementores estaban bajo control, lo que significaba que la suposición de Lily de que Umbridge podía estar bajo la influencia de la Maldición Imperius era definitivamente plausible ahora.
La Capa de Invisibilidad estaba doblada sobre el brazo de Severus, y estaba haciendo girar la Varita de Saúco en la mano. Estaba sentado junto a la cuna de Julia con los Cuentos de Beedle el Bardo descansando en su regazo. Acababa de terminar de leerle el Cuento de los Tres Hermanos. No es que ella lo comprendiera, por supuesto. Imaginaba que necesitaba volver a oír la historia por sí mismo ahora que estaba en posesión de dos de las Reliquias.
La última Reliquia seguía en Hogwarts. La última vez que había visto la piedra, Dumbledore la había guardado en su despacho junto al diario, y se preguntó si Dumbledore la había ocultado en alguna parte ahora que Umbridge era la nueva directora. Por un breve momento, se preguntó qué sucedería si poseyera las tres Reliquias. ¿Las Reliquias combinadas lo harían de verdad señor de la Muerte? Imaginando que no tenía deseos de averiguarlo, decidió no pensar en ello demasiado.
Tras asegurarse de que Julia se había quedado dormida, se unió a Lily en la sala de estar. La encontró con el Deluminador en la mano, charlando con Alice.
'Sev, el grupo quiere reunirse en la Casa Halfway en Londres mañana,' dijo Lily. 'La Profesora McGonagall va a estar allí también.'
'¿Y eso?' preguntó Severus.
'Es un servicio en memoria de todos los que perdimos en ese campo de batalla,' dijo Lily. 'Y también porque quieren discutir el futuro de Hogwarts.'
'¿Quieres ir?' preguntó Severus.
'Bueno, por supuesto,' dijo Lily. 'Siempre puedo pedirles a mamá y papá que cuiden de Julia. Aunque, ¿tú quieres ir? Londres no es exactamente el lugar más seguro para ti ahora mismo.'
Severus levantó la Capa de Invisibilidad. 'Está bien que seas bajita. Puede cubrirnos a ambos mientras nos Aparezco allí.'
'Asumiré el riesgo,' dijo Lily. '¿Mañana a mediodía, Alice?'
'Mañana a mediodía,' confirmó Alice. 'Nos vemos entonces.'
. . . . . . . . .
Todos los miembros restantes de la Joven Orden se habían reunido en la Casa Halfway, junto al señor Nicholas Mulpeper, Damocles Belby y, para la sorpresa de Severus, Fleamont Potter. La Profesora McGonagall y Slughorn también se unieron a ellos a la mesa redonda.
'¿Cómo ha estado llevándolo, Fleamont?' preguntó Severus.
'Viene en olas,' respondió Fleamont. 'No creo que haya nada que pueda prepararte para la pérdida de tus propios hijos. Todavía no sé realmente cómo hacerle frente. Pero ahora mismo, quiero concentrarme principalmente en derrotar a Voldemort.'
'¿Se atreve a decir su nombre?' preguntó Severus, sorprendido.
'Me niego a temer la cosa por la que mi hijo dio su vida,' dijo Fleamont agriamente. 'Si alguna vez llega el día que vuelva a enfrentarme a él en un campo de batalla – no dudaré en intentar acabar con su vida.'
'Eso lo comprendo,' dijo Severus. 'Siento de forma diferente tantas cosas ahora que tengo una hija. Siempre siento que necesito protegerla. A veces ni siquiera sé de qué. Sólo que tengo que hacerlo.'
'Entonces es una niña,' dijo Fleamont, y una rara sonrisa apareció en sus labios. 'Me alegra oír eso.'
'Se llama Julia,' dijo Severus orgulloso, 'y es igual que yo. Pobrecilla.'
La Profesora McGonagall golpeó una cucharilla contra un vaso para llamar la atención de todos. 'Gracias a todos por venir aquí,' dijo. 'Preferiría que fuéramos directamente al asunto. Supongo que todos han leído el Profeta Nocturno. Entonces también deben ser conscientes de los problemas a los que estamos enfrentándonos en Hogwarts.'
'Sólo por curiosidad, profesora,' dijo Evan con cautela, 'pero, ¿cómo es que Umbridge es directora todavía? Fue designada por el ministro Minchum, pero ahora que Yaxley está en el cargo…'
'A causa de un contrato mágico,' explicó McGonagall. 'Está obligada legalmente a dirigir Hogwarts a menos que el propio ministro la despida de su puesto. Sin embargo, parece que Corban Yaxley no tiene intención de reemplazarla. Probablemente porque es consciente de su incompetencia.'
'Profesora, ¿está diciendo que Yaxley sólo está esperando que ella haga un movimiento incorrecto?' preguntó Lily.
'Eso es exactamente lo que temo,' dijo McGonagall. 'Ha habido un debate en marcha entre el profesorado sobre si deberíamos enviar a casa a los estudiantes o no. Personalmente preferiría que los estudiantes permanecieran en Hogwarts. Hogwarts todavía es el lugar más seguro donde estar. Especialmente ahora que la Marca Tenebrosa ha sido vista a lo largo de la costa este.'
'¿Qué hay de los Dementores?' preguntó Frank.
'El personal ha sido capaz de mantenerlos bajo control – por ahora,' dijo McGonagall. 'El hermano de Albus, Aberforth – a quien sé que algunos de vosotros habéis conocido, ha estado asegurándose de que los Dementores ya no viajen hasta Hogsmeade con ayuda de algunos residentes.'
'Por ahora,' repitió Frank. 'Pero, ¿qué sucederá cuando ya no puedan ser controlados?'
McGonagall se quitó las gafas y se pellizcó el puente de la nariz. 'Ahora mismo, siguen guardando el castillo,' dijo con toda naturalidad. 'Si se rebelan, deben ser destruidos. Si son destruidos, dejará debilitados los límites de los terrenos. Es un embrollo, señor Longbottom. Un complicado embrollo.'
'¿Cómo podemos llegar al castillo, si llega el momento?' preguntó Sirius. 'Quiero decir, el puente de Glenfinnan ha sido destruido, y la mayoría de nosotros no hemos aprendido a Aparecernos porque abandonamos el colegio antes de poder aprender.'
'¿Ha oído hablar alguna vez de una escoba, señor Black?' dijo McGonagall.
'No todos poseemos escobas, y–'
'–de eso podemos hacernos cargo fácilmente,' dijo Fleamont quitándole importancia con un gesto. 'Aunque lleva mucho tiempo volar hasta el norte. ¿Hay un modo más rápido?' ¿La Red Flu, quizá?'
'Umbridge ha cerrado la Red Flu de Hogwarts,' dijo McGonagall. 'No sin razón, por supuesto. Está aterrada porque la Red haría demasiado fácil que los Mortífagos entraran en Hogwarts.'
'Hay otro modo,' dijo Remus de repente.
'Aunque los Trasladores son rastreados,' dijo Emma. 'No podemos–'
'–no me refiero a los Trasladores,' dijo Remus. 'Me refiero a un medio de transporte mucho más antiguo.'
'Veo adónde vas con esto,' dijo Peter. '¿Estás hablando de los círculos de piedra?'
'Exactamente,' dijo Remus. 'Stonhenge es el más famoso de todos, pero hay más de mil trescientos círculos de piedra diseminados por todo el país. La mayoría de ellos – si no todos – han existido desde antes de Merlín. Antes de la historia escrita, incluso.'
'¿Es eso para lo que se utilizaban?' preguntó Emma, genuinamente sorprendida. 'Siempre pensé que los usaban sólo como calendarios.'
'Para los Muggles, quizá,' dijo Remus. 'La invención de los Polvos Flu por Ignatia Wildsmith en el siglo diecisiete básicamente dejó los círculos de piedra sin utilidad. Ahora simplemente son reliquias olvidadas.'
'Estamos prácticamente rodeados de círculos de piedra en Devon,' dijo Lily. 'Yellowmead, Grey Wethers, Nine Stones, sólo por nombrar algunos. Aunque la cuestión es, ¿todavía funcionan?'
'No veo por qué no deberían,' dijo Remus. 'La cosa es que tendré que averiguar cómo eran usados en primer lugar.'
'Estoy segura de que a madame Pince no le importará si tomo prestado uno o dos libros de la biblioteca para usted, señor Lupin,' dijo McGonagall.
'Gracias, profesora,' dijo Remus. '¿A alguien le apetece un té? Me iría bien un descanso.'
Varios asentimientos de acuerdo viajaron por la sala, y Damocles lo tomó como una oportunidad para hablar con Severus y Lily en privado. 'Felicidades,' dijo. '¿Cómo os sentís, siendo padres?'
'Es maravilloso,' dijo Lily. Del bolsillo, sacó una fotografía polaroid de Julia, descansando en brazos de Severus. 'Aquí está.'
'Algo por lo que merece la pena luchar, ¿no lo son?' dijo Damocles mientras le devolvía la fotografía a Lily. 'Es igual que tú, Severus.'
'Me temo que tendrá que seguir oyendo eso por el resto de su vida,' dijo Severus. 'Si me disculpáis, creo que la profesora McGonagall quiere hablar conmigo.'
'Tengo algo para usted,' dijo McGonagall mientras le entregaba una carta. 'Del señor Lockhart.'
'¿Significa esto que está enterada del grupo secreto que Gilderoy ha formado?' preguntó Severus con una amplia sonrisa.
McGonagall alzó las cejas. '¿Cree que nací ayer, señor Snape? También sé todo sobre sus aventuras. Albus y yo nos hemos echado unas buenas risas por ello tomando té.'
'Debería haberlo sabido,' dijo Severus.
'¿Todavía desea convertirse en Animago?' preguntó McGonagall.
'Si realmente quisiera, podría habérselo pedido a esos tres,' dijo Severus mientras asentía en dirección a Sirius, Remus y Peter. 'Si ellos pueden hacerlo, estoy bastante seguro de que yo también puedo.'
'¿Y qué le hace pensar que lo hicieron por sí mismos, señor Snape?' una rara sonrisa apareció en el rostro de McGonagall.
'Debería haber sabido eso, también,' dijo Severus, devolviéndole la sonrisa. '¿Realmente es tan complicado como dicen?'
'No más complicado que elaborar Felix Felicis,' dijo McGonagall. 'Entre todas las personas, imaginaba que usted debería haber sido quien supiera que requiere de una Poción.'
Severus se quedó boquiabierto de sorpresa. '¿Una poción?' farfulló. 'He leído mucho sobre cualquier cosa que haya sobre pociones, y ni una sola vez he encontrado algo sobre Animagos.'
'Hay una razón, necesita ser aprobado por el Ministerio, señor Snape,' dijo McGonagall estricta. 'Pero ahora que ya no apruebo al Ministerio, no veo daño en compartir esta información con usted.'
Del interior de su bolsillo, McGonagall sacó un libro de aspecto antiguo. 'No creo que lo echen en falta,' dijo con un guiño. 'Considérelo un regalo.'
'Gracias,' dijo Severus, alucinado por el regalo que acababa de hacerle, y bajó la voz a un susurro. 'Profesora, ¿es consciente, por casualidad, de mi papel en la Profecía?'
El rostro de McGonagall se suavizó un poco. 'Lo soy,' dijo.
Severus se inclinó más cerca de ella. 'Entonces quiero que sepa que, en un punto de mi extraña historia, solíamos ser amigos.'
'Puedo creer eso,' dijo McGonagall.
'También aprendí que no quiero estar nunca en el extremo receptor de su varita,' añadió Severus.
'También puedo creer eso,' dijo ella mientras le daba una palmada en la espalda. 'Recuerdo el día que entró en Hogwarts por primera vez, justo al lado de la señorita Evans. Me doy cuenta de que ha cambiado, y ha cambiado a mejor.'
'Hubo un tiempo en que no tenía nada por lo que vivir,' dijo Severus, 'y ahora tengo todo por lo que vivir, lo que es igual de aterrador.'
McGonagall se puso en pie para hablar con el señor Mulpeper y enseguida fue reemplazada por Lily. '¿Qué tienes ahí, Sev?' preguntó mientras miraba el libro suspicazmente.
'Ésta es una carta de Gilderoy,' dijo él mientras le entregaba la carta, 'y este libro es algo que podrás ver cuando termines de leer dicha carta.'
Querido Severus,
Desafortunadamente, en efecto, hay grupos dentro de Hogwarts que apoyan a Quien-Tú-Sabes. La abrumadora mayoría de ellos están en Slytherin, pero el apoyo se extiende a todas las casas. Recientemente algunos, liderados por un Slytherin llamado Avery, descubrieron que hemos estado utilizando la Sala-Que-Viene-Y-Va para entrenar. Avery parece estar planeando la venganza de su amigo Mulciber, que presumiblemente murió en la batalla del Muro de Adriano.
Severus, creo que puede que tengas razón respecto a que Umbridge esté bajo la influencia de una maldición. Favorece a los estudiantes Slytherin por encima de todos los demás. No es que eso sea extraño, ya que Slytherin fue también su casa cuando era estudiante aquí, pero también parece favorecer a aquéllos que se muestran abiertamente afiliados con Mortífagos. Me parece extraño. Bien eso, o simplemente está negando ser una Mortífaga real. Sí pareció genuinamente disgustada, sin embargo, cuando el Ministro Minchum fue asesinado y el Ministerio había caído, así que todavía dudo que esté conectada con Quien-Tú-Sabes de algún modo.
Voy a continuar rastreando a Avery y su pandilla y te enviaré cualquier actualización relevante cada vez que sea posible. Navidad está a la vuelta de la esquina, y no creo que ninguno vayamos a casa.
Sinceramente tuyo,
Gilderoy Lockhart
Después de leer la carta para sí misma, Lily volvió a leer la carta en voz alta para que todos oyeran. La última línea de Gilderoy había inquietado a todos. "No creo que ninguno vayamos a casa." Una vez más, todos se dieron cuenta de que tendrían que esperar a que el Señor Tenebroso hiciera el siguiente movimiento.
Pasaron el resto de la tarde hablando de lo que había sucedido durante la batalla del Muro de Adriano. Severus sintió que cuanto más capaz era de hablar de ello, más capaz era de enfrentarse a las dolorosas emociones que llegaban con ello.
Antes de que todos regresaran a casa, levantaron sus copas en honor de los que habían caído. Puede que la guerra hubiera sumido su mundo en la oscuridad, pero mientras se tuvieran los unos a los otros, también habría luz.
