El Principio I
'Ellos, esos Mortífagos, llegaron a través de un armario que no habíamos visto en la Sala de Menesteres,' dijo Lily apresuradamente, su voz cargada de temor y odio. 'Logramos salir a tiempo, pero el castillo está alborotado, Sev. ¡Necesitamos ir – y necesitamos ir ahora!'
Juntos, se encaminaron corriendo al castillo. 'Lily necesito que me digas dónde está Roy,' dijo Severus entre pesados alientos. 'Sé dónde está el Horrocrux, y necesito que me ayude a encontrarlo.'
'Lo último que sé es que seguía en el Gran Comedor,' dijo Lily cuando llegaron a las puertas de roble, 'junto a todos los demás estudiantes y maestros.'
Severus retuvo a Lily antes de que abriera las puertas. 'Varita arriba, escudo arriba, y si ves al Señor Tenebroso, contacta conmigo a través de tu Deluminador de inmediato. Dudo que esté dentro del castillo ahora. Siempre deja que los demás hagan el trabajo sucio. Sea lo que sea el último Horrocrux, sé que está oculto en algún lugar en la Sala de Menesteres y voy a necesitar la pericia Ravenclaw de Roy en ello. Lily – por favor, ten cuidado.'
Lily enseguida envolvió los brazos alrededor de la cintura de Severus y lo besó apasionadamente. 'Esto no es el final, Sev. Ve.'
Cualquier paz que el mundo exterior todavía tuviera que ofrecer, una vez dentro, reinaba el caos. Parecía que una bomba hubiera estallado dentro del Gran Comedor. El polvo y los escombros llenaban el aire. Los estudiantes estaban gritando a derecha e izquierda, y las maldiciones volaban alrededor, no alcanzándolos por meras pulgadas.
Con la varita extendida y el escudo levantado, Severus se abrió paso a empujones en el Gran Comedor. Vio que Lily había comenzado a llevar a los estudiantes afuera, y luchaba, sin saber cómo tomar el control de la situación.
El día que la batalla de Hogwarts comenzó durante su primera vida, todo parecía haber estado mucho más organizado. Severus sabía que Harry y sus amigos habían entrado al castillo de algún modo, y había requerido que todos los estudiantes se mantuvieran en formación dentro del Gran Comedor. Algunos estudiantes habían faltado entre ellos entonces, quienes, como ahora sabía, habían estado ocultos dentro de la Sala de Menesteres, listos para atacar.
Pero ahora eran estudiantes diferentes, y muchos de ellos no estaban la mitad de preparados que los amigos de Harry lo habían estado. En el extremo más lejano del Gran Comedor vio a la Profesora McGonagall tratando desesperadamente de proteger a los estudiantes de un Mortífago que le era desconocido. Buscó alrededor frenéticamente una cabeza llena de rizos dorados entre un mar de caos, hasta que por fin captó la visión de Avery en el suelo con las manos envueltas alrededor de la garganta de Gilderoy.
'¡Depulso!' gritó Severus. El encantamiento dio un puñetazo a Avery en las costillas y lo lanzó a varios pies de distancia. Levantó a Gilderoy por los hombros, que estaba jadeando por aliento. '¡Sígueme, Roy!'
'¿A dónde nos dirigimos, Severus?' preguntó Gilderoy mientras corría tras él fuera del Gran Comedor. '¿Sacaste la espada–?'
'¡Deja de hacer preguntas y corre!' ordenó Severus.
Les llevó una eternidad llegar al séptimo piso. Varias escaleras habían sido destruidas, haciendo que tuvieran que saltar adelante y atrás y tomar desvíos a través de varios pasadizos ocultos.
El séptimo piso estaba espeluznantemente silencioso comparado con el caos de abajo. '¿Te importa decirme qué estamos haciendo aquí, Severus?' preguntó Gilderoy, todavía jadeando pesadamente.
'Tenemos que encontrar esa diadema que perteneció a Rowena Ravenclaw,' dijo Severus mientras se encaminaba a la Sala de Menesteres. Pasaron el Despacho del Director y se preguntó si Umbridge seguía allí, ocultándose – o peor, bajo la influencia de una maldición.
Severus se paseó tres veces frente a la entrada, murmurando para sí mismo para abrir la puerta. 'Mantén la varita preparada, Roy,' dijo cuando la puerta se materializó. 'Dudo que todos los Mortífagos se hayan marchado.'
Sin un sonido atravesaron la puerta y la cerraron, haciendo que se fundiera con el muro. 'Esto es un montón de trastos,' susurró Gilderoy mientras miraba alrededor la enorme sala. 'Accio diadema de Ravenclaw – oh, ¿qué? Merece la pena intentarlo,' dijo cuando notó la mirada de reojo de Severus.
'Roy, ¿podrías nombrar las características que definen a un Ravenclaw para mí?' preguntó Severus.
'Inteligencia, sabiduría e ingenio,' dijo Gilderoy. 'Enormemente competitivos, también.'
Por un fugaz segundo, Severus fue llevado de vuelta al año en que Gilderoy había sido el maestro de Defensa Contra las Artes Oscuras durante el segundo año de Harry. El año en que Harry había descubierto que hablaba Pársel – y en consecuencia era un Horrocrux. 'Roy, ¿cómo recomendarías eliminar a tu competencia?'
'Burlándolos, supongo,' dijo Roy mientras comenzaba a caminar por los estrechos pasillos, mirando alrededor.
Una amplia sonrisa involuntaria apareció en el rostro de Severus, recordando cómo Gilderoy se las había arreglado para burlar a todo el mundo mágico robando las historias de éxitos de otros brujos. 'La diadema contiene un pedazo del alma del Señor Tenebroso,' explicó. '¡Eso es por lo que tenemos que encontrarla, y rápido!'
'Un pedazo de su a–'
'–no te molestes,' interrumpió Severus enseguida.
Doblaron varias esquinas más hasta que se toparon con una cama de dosel. Con una punzada, recordó a Lily arrodillándose para él mientras se recostaba en esa cama, hace tantas lunas, y esperó que nada le hubiera ocurrido con todos esos Mortífagos sueltos.
También recordó que el espejo de Oesed tenía que estar por aquí en alguna parte, pero se alejó de la tentación. 'Roy, ¿has encontrado algo ya? Roy–'
'¿Es esto lo que estás buscando?' dijo una voz femenina desde atrás.
En un destello, Severus se dio la vuelta y levantó su varita. Bellatrix mantenía a Roy con todo el cuerpo atado con una maldición, incapaz de mover nada salvo los ojos, que estaban llenos de lágrimas.
'Este pequeño Ravenclaw la encontró primero,' rio Bellatrix, e hizo girar la diadema entre sus dedos como si fuera un juguete. 'La pobre cosita casi estaba listo para probársela cuando lo encontré.'
'Suéltalo,' dijo Severus sombríamente.
Bellatrix comenzó a carcajearse. 'No es así como funciona, señor Snape. Lo intercambiaré – por la espada.'
'No es posible,' dijo Severus.
Bellatrix bajó su varita y la sostuvo contra el pecho de Gilderoy. 'Dígame, señor Snape - ¿cómo exactamente sacó esa espada de la piedra?'
'Preferiría no perder el tiempo contando historias,' dijo Severus con desprecio. Supo que había dado la respuesta incorrecta en cuanto salieron las palabras. Gilderoy, aunque incapaz de gritar, se sacudió como un muñeco de trapo cuando lo golpeó la Maldición Cruciatus.
'¡Detenlo!' dijo Severus. '¡Sólo detén esta locura!'
Una sonrisa maliciosa se formó en el rostro de Bellatrix mientras apartaba la varita del pecho de Gilderoy. 'Te importa el chico, ¿no, Snape?'
'Ha habido un tiempo en que no me habría importado,' dijo Severus. 'Dime, ¿dónde se oculta tu amo?'
'¡La espada, muchacho!' espetó Bellatrix bruscamente. '¡No tengo todo el día!'
Sin una palabra, Severus le lanzó una maldición, no alcanzándola por una mera pulgada cuando ella inclinó la cabeza a un lado despreocupada. 'Hmm, esperaba más de ti,' dijo Bellatrix, sonando aburrida. '¿Ahora qué?'
Severus sabía que tenía que buscar evasivas con el fin de que Gilderoy quedara libre de la maldición que le había lanzado, así que comenzó a contarle a Bellatrix la historia de cómo logró poner las manos en la espada. Aunque Bellatrix estaba esforzándose por no mostrar interés, Severus pudo ver un vislumbre en sus ojos que no había estado allí antes. Un vislumbre de intriga, y lo utilizó para su provecho.
Mientras Bellatrix escuchaba, Severus pudo ver por el rabillo del ojo que los miembros de Gilderoy estaban comenzando a moverse de nuevo. Sólo podía esperar que Gilderoy fuera lo suficientemente inteligente para alcanzar la tiara mientras Severus la atacaba a ella simultáneamente.
Severus observó cómo Gilderoy estiraba el brazo, sacudiéndose violentamente por las secuelas de la Maldición Cruciatus. En cuanto los ojos de Bellatrix se movieron de él a Gilderoy, listo para atacar, sintió de repente cómo un fuerte golpe lo alcanzaba entre los hombros, derribándolo. Pudo oír a Bellatrix carcajeándose de risa mientras la espada, y su varita, resbalaban de sus manos. Las cuerdas estaban meneándose a su alrededor y lo ataron hasta que se volvió difícil respirar.
'Bien hecho, Cissy,' dijo Bellatrix. Levantó la tiara demasiado alto para que Gilderoy la alcanzara y lanzó la misma maldición de ataduras sobre él.
'Lástima que se deje engañar por un truco tan simple, señor Snape,' dijo Narcissa mientras se cernía sobre Severus. 'Como dijo mi querida hermana – esperaba más de usted.'
Maldiciéndose a sí mismo por un error tan tonto, fulminó con la mirada a Narcissa a la manera de Lily. 'Supongo que nos llevareis a ver al hombre a cargo, entonces,' espetó furioso. 'Esperaba más de ti también, Cissy.'
En algún lugar en las profundidades de los ojos azul pálido de Narcissa, Severus pudo ver un indicio de duda. El mismo indicio que había visto en sus ojos muchas veces antes durante sus reuniones con el Señor Tenebroso en su primera vida. La razón por la que nunca tomó la Marca.
'El Señor Tenebroso estará complacido, Cissy,' dijo Bellatrix mientras se remangaba. Con la punta de su varita tocó la leve marca roja en su brazo, que comenzó a brillar caliente en cuestión de segundos. 'Ahora sabe que vamos.'
En un débil intento de conectar con Narcissa, Severus intentó emplear Legeremancia con ella, pero el intento fue en vano. Su escudo Oclumántico estaba levantado y era demasiado fuerte para ser penetrado. La observó recoger la Espada de Gryiffindor, junto a su varita, del suelo, y conjurar un encantamiento de levitación sobre él.
'Roy,' pensó Severus mientras eran levitados fuera de la Sala de Menesteres. 'No hables. Sólo piensa en las palabras que desees responder.'
'¿Qué está ocurriendo, Severus?' la voz de Gilderoy sonaba temblorosa, incluso en su mente.
'Están llevándonos a ver al Señor Tenebroso,' respondió Severus lo más tranquilo que pudo. 'De este punto en adelante, necesito que hagas lo que yo diga. Exactamente cuando lo diga.'
'¿Cómo puedes estar tan seguro, sabiendo qué hacer?' preguntó Gilderoy.
'No puedo estarlo,' respondió Severus. 'Pero es todo lo que puedo hacer.'
Pudo oír las puertas de la Sala de Menesteres cerrarse tras ellos y desaparecer de vuelta en el muro mientras flotaban ante Narcissa, todavía incapaces de moverse.
'¡Aquí estás, Avery!' chilló Bellatrix. 'Te llevó bastante tiempo.'
'Perdone por eso, madame Lestrange,' respondió Avery cortésmente. 'Traje a Umbridge conmigo.'
Umbridge. Severus trató de torcer el cuello todo lo que físicamente le permitía su cuerpo en un intento desesperado de encontrarse con sus ojos. Supo que tenía que estar bajo la influencia de la maldición Imperius y tuvo la esperanza de poder entrar en su mente para hacerla salir de ella.
'Creo que es hora de poner a los Dementores sobre el castillo, ¿no cree?' añadió Avery. 'La gente está luchando allá abajo, pero –'
'¿Pero qué?' espetó Bellatrix. '¿Estamos perdiendo?'
'Lo haremos si no actuamos ahora,' dijo Avery. 'Umbridge es la única persona ante la que responderán los Dementores. La necesitaremos.'
'Dispón de ella cuando termines,' escupió Bellatrix. 'De lo contrario correrá al Ministerio en primer lugar. Cissy, necesitamos marcharnos. Al Señor Tenebroso no le gusta que le hagan esperar.'
'Sí, vamos,' dijo Narcissa con frialdad.
Avery pinchó a Severus con su varita cuando pasó a su lado, seguido de cerca por Umbridge, que se veía como si ya se hubiera encontrado demasiados Dementores para una vida. 'Están a la caza de brujas, por esa pequeña esposa Sangre-sucia tuya,' dijo Avery burlándose. 'Mejor prepárate para la vida de viudo, Snape.'
Habían doblado la esquina antes de que Severus fuera capaz de conectar con ella. Maldiciendo a Avery por lo bajo, decidió rendirse a la situación y volvió a mirar al techo. '¿Dónde estáis llevándonos exactamente?' preguntó.
'Al Señor Tenebroso,' dijo Narcissa, 'pero ya sabe eso.'
'Sí, pero, ¿dónde?' dijo Severus. 'Seguramente estáis arrastrándonos a nuestra muerte inevitable. ¿Puede un hombre al menos tener consuelo sabiendo cuál será su último lugar de descanso?'
Una sonrisa maliciosa se formó en el rostro de Narcissa. 'Buen intento, señor Snape. Pero como compañera Slytherin, sé cómo reconocer una lengua de plata cuando la oigo.'
'¿Cómo vais a llevarnos abajo?' preguntó Gilderoy. 'Todo el castillo está alborotado allá abajo.'
'Cissy es bastante experta en encantamientos de Desilusión,' dijo Bellatrix. 'Nos escabulliremos.'
En efecto, Narcissa los volvió a todos invisibles una vez alcanzaron la Gran Escalera. Podía oírse a la gente combatiendo unos pisos por debajo y los hechizos estaban rebotando en los muros, haciendo que grandes pedazos de roca de las escaleras se desmoronaran.
El frío aire invernal los golpeó en el rostro cuando salieron a través de la entrada principal. Las estrellas ya no eran visibles en el cielo nocturno. En cambio, una espesa niebla se movía por el aire como negras pinceladas en un lienzo oscuro, encaminándose hacia el castillo. Los Dementores habían sido convocados. Muy probablemente Umbridge había sido abandonada a su muerte.
Agradecido porque la Joven Orden supiera defenderse de los Dementores, Severus continuó mirando hacia arriba hasta que hubieron llegado al borde de los terrenos del castillo, cuando de repente notó una diminuta esfera de luz dirigiéndose en su dirección. Después de una inspección más atenta, notó que el Patronus tenía la forma de un pez dorado, y estaba nadando silenciosamente a través del aire hasta que se detuvo entre las ramas de un árbol. El Sauce Boxeador.
Cuando Severus sintió que lo bajaban al suelo, el pez dorado se desvaneció tras las ramas, seguido del inconfundible chillido de una rata.
