El Medio II

"¡Oh, por una voz como el trueno, y una lengua

para ahogar la garganta de la guerra!"

William Blake (Prólogo a Eduardo Cuarto)

. . . . . . . . .

'Éste es un túnel subterráneo que lleva a la Casa de los Gritos,' dijo Severus en la mente de Gilderoy. 'Ahí es donde están llevándonos para ver al Señor Tenebroso.'

'Creo que voy a vomitar,' respondió Gilderoy. 'O desmayarme – o ambas cosas.'

'Bueno, no lo hagas,' dijo Severus.

'¿Cómo puedes estar tan tranquilo, Severus?' gimoteó Gilderoy.

'Años y años de práctica,' dijo Severus. 'Sigue respirando. Casi estamos allí – y mantente inmóvil.'

Una vez dejaron de moverse, Severus captó vistazos del cielo nocturno a través de los agujeros dejados por las tejas rotas. Parecía que no importaba qué vida viviera, de algún modo siempre acababa de vuelta en este lugar desamparado, luchando por ella.

'¿Éste es él?' preguntó una voz familiar.

'Lo es,' respondió Bellatrix, 'junto a su pequeño secuaz.'

Los suelos de madera crujieron cuando la voz familiar entró a la vista. 'Bueno, bueno, volvemos a encontrarnos, Yaxley,' dijo Severus con un aire de aburrimiento. '¿El Señor Tenebroso considera que eres su sirviente de mayor confianza ahora?'

'El engreimiento Gryffindor no le pega, señor Snape,' respondió Yaxley desaprobatoriamente. 'Y sí, soy su sirviente de mayor confianza – preparado para entregarle lo que más desea.'

'Aunque, ¿no debería Cissy llevarse todo el crédito?' dijo Severus, inclinando la cabeza en dirección a ella. 'Quiero decir, me deslicé entre los dedos del Señor Tenebroso más de una vez, y aun así, ella es la que logró atraparme.'

Yaxley sacudió la cabeza. 'No tengo tiempo para este sinsentido, señor Snape. El Señor Tenebroso desea hablar con usted.'

Las cuerdas que estaban atadas alrededor del cuerpo de Severus se aflojaron y ataron sus manos juntas, haciendo que cayera al suelo con un fuerte golpe. Logró levantarse con las rodillas y levantó la mirada a Yaxley, que se cernía sobre él. '¿Dónde está?' preguntó. 'Quiero que me mire a los ojos cuando intente matarme.'

Yaxley se apartó a un lado, revelando al Señor Tenebroso sentado en el viejo sofá mohoso de donde Peter había sacado a menudo cervezas de mantequilla. 'Oí que tus partidarios estaban pasándolo mal dentro del castillo,' dijo Severus casualmente.

Una rara sonrisa se formó en el rostro de Voldemort. 'Uno por uno, caerán como moscas, señor Snape. Primero, serán los estudiantes. Luego los profesores seguirán pronto. Después de eso, mataremos a todos en el Ministerio que todavía se atrevan a desobedecer mis órdenes. Y por fin, me volveré hacia su familia, y ahogaré lo que más ama en este mundo.

El ojo de Severus tuvo un tic involuntario. La simple idea de Julia siendo ahogada a manos del Señor Tenebroso hizo que le doliera el corazón. Pudo sentir al Señor Tenebroso intentando entrar en su mente, con tanta fuerza como si estuviera golpeando un ariete en su puerta delantera. 'No hay nada oculto en mi mente para que lo veas,' dijo Severus.

'Su casa, Snape,' dijo Voldemort. 'Es su casa lo que quiero, junto a todas las posesiones terrenales que dejaron los Flamel.'

'Si es el manuscrito de la creación de la Piedra Filosofal lo que quieres,' dijo Severus, 'me temo que debo decepcionar tus esfuerzos. Lo han reducido a cenizas a órdenes de Nicolás Flamel.'

La rara sonrisa enseguida se desvaneció del rostro del Señor Tenebroso y volvió la mirada hacia Narcissa. 'Veo que has traído la espada, Narcissa,' dijo.

'Y yo os traje la diadema, mi señor,' añadió Bellatrix, y le presentó la diadema como si la sirviera en bandeja de plata, 'y la varita del chico,' que arrojó a un rincón de la habitación.

'Venid aquí, ambas,' dijo Voldemort mientras hacía un gesto con la mano hacia las hermanas. Cuando avanzaron, las besó a ambas en el dorso de la mano. 'Seréis recompensadas, enormemente – después de que haya lidiado con él.'

'Gracias, mi señor,' dijo Narcissa rígidamente mientras le entregaba la espada.

'¿Qué se siente, señor Snape,' dijo Voldemort, 'sabiendo que ha sido derrotado – de una vez por todas?'

'Te llevó bastante tiempo,' respondió Severus con un resoplido. Por el rabillo del ojo, pudo ver a Peter moviéndose silenciosamente entre las sombras, abriéndose paso hacia el lugar donde Bellatrix había arrojado su varita. '¿Cómo pretendes matarme? ¿Torturándome lentamente? ¿Empleando la Maldición Asesina sobre mí? De verdad me gustaría saberlo.'

'La elección es suya,' dijo Voldemort mientras se levantaba del sofá, sosteniendo la diadema como si fuera su posesión más preciada. 'Considérelo un último acto de misericordia.'

Severus pudo ver a Peter tratando de acarrear la varita por el suelo lo más silenciosamente que podía. Hasta ahora, nadie lo había captado, ya que estaban demasiado concentrados en él. 'Preferiría dejar este mundo sin demasiado alboroto.'

'Muy bien,' dijo Voldemort mientras abría los brazos a manera de aceptación. '¿Alguna última palabra?'

'Sí,' dijo Severus. Pudo sentir que Peter estaba arrastrándose por sus vaqueros y colocaba su varita entre las yemas de sus dedos. Peter comenzó a roer las cuerdas que le ataban las manos, tratando de liberarlo.

'Roy, ¿puedes oírme?' susurró Severus en la mente de Gilderoy.

',' dijo Gilderoy.

'¿Puedes moverte?' preguntó Severus.

'Creo que puedo,' respondió Gilderoy.

'La diadema está justo a tu alcance,' dijo Severus apresuradamente. 'Cancelaré el hechizo que te lanzaron, y entonces necesito que la agarres en cuanto diga mis últimas palabras.'

'Lo pillo,' dijo Gilderoy.

Severus levantó la mirada al Señor Tenebroso, y sonrió ampliamente. 'Lamento el desastre.'

Con un simple movimiento de varita, Severus hizo estallar las cuerdas que ataban el cuerpo de Gilderoy. Gilderoy se dio la vuelta y alcanzó la diadema mientras Severus saltaba para arrebatar la espada de las manos del Señor Tenebroso.

Todo sucedió muy deprisa. Severus fue capaz de sacar la espada de las manos del Señor Tenebroso y la blandió para evitar que Bellatrix lo atacara por la espalda. Ella gritó cuando la punta de la espada le arañó el brazo, dejando una fea herida que sangró mucho hasta las yemas de sus dedos.

Al mismo tiempo, Gilderoy había logrado coger la diadema. Desde la diadema podían oírse ecos de una voz hueca, gritando y exigiendo que la devolviera. Yaxley lanzó una maldición en dirección a Gilderoy y falló cuando Gilderoy se tiró al suelo.

'¡Bombarda!' gritó Severus. Con un fuerte golpe, Yaxley fue catapultado a través de una ventana rota y aterrizó lejos sobre la nieve. Con un elegante movimiento de muñeca empujó la espada por el suelo en dirección a Gilderoy. '¡Destrúyela! ¡AHORA!'

Sin pensarlo dos veces, Gilderoy blandió la espada y la estrelló contra el zafiro que adornaba la diadema. Pareció que la diadema reuniera toda su energía durante un fugaz segundo, y explotó más fuerte que cualquier bomba que Severus hubiera oído jamás. Se hizo un millón de añicos azules y plateados, haciendo volar a todos en diferentes direcciones.

Severus y Gilderoy fueron lanzados con fuerza contra la pared por la pura energía de ello. El grito que provenía de la diadema persistía, haciendo que se cubrieran los oídos lo mejor que pudieron. Bellatrix y Narcissa volaron por las ventanas, y a Peter no se le veía por ninguna parte. Tampoco al Señor Tenebroso, que parecía haberse desvanecido en la nada.

Comenzó a surgir humo. El viejo tejado podrido que había formado la estructura de la casa se había prendido fuego. '¡Roy, coge la espada y corre al castillo!'

Gilderoy, todavía con las rodillas débiles, hizo lo que le dijo y saltó por la ventana. Severus sólo pudo esperar que Narcissa o Bellatrix no volvieran a atraparlo. '¡Peter!' gritó. 'Peter, ¿dónde estás?'

Severus miró alrededor frenéticamente. El humo hacía más y más difícil que viera. Le llevó casi un minuto hasta que encontró a Peter, inconsciente y todavía en su forma de rata, oculto bajo el sofá. Enseguida se metió a Peter en el bolsillo y se abrió camino volando la pared, haciendo que la construcción de la casa se desplomara.

No había señal de Gilderoy, pero Severus sí encontró a Narcissa cerniéndose sobre su hermana en la nieve. '¿Qué le ocurrió?' preguntó ella mientras levantaba la mirada a Severus. Las lágrimas estaban corriendo por su rostro, y sus manos estaban cubiertas de sangre.

'La espada está impregnada de veneno de basilisco,' dijo Severus. 'Lo siento, Narcissa, pero no hay nada que puedas hacer.'

'Por favor,' dijo Narcissa, suplicante. 'Por favor, haz algo.'

'No puedo,' dijo Severus, sacudiendo la cabeza. 'Sólo las lágrimas de fénix pueden ayudarla ahora, y el único fénix que conocía se marchó después de que Dumbledore muriera.'

Bellatrix yacía en la nieve, inmóvil. 'Espero… que esté… orgulloso de mí,' dijo Bellatrix con la voz temblorosa. 'Lo siento, Cissy. Lo… siento.'

La pequeña luz, oscura como era, abandonó los ojos de Bellatrix. Narcissa acunó el cuerpo de su hermana, llorando como un animal herido. 'Bella… no, por favor, no me abandones, por favor…'

'Narcissa, necesitas marcharte,' dijo Severus, tratando de hablar con la voz de la razón. 'Esta guerra no termina mientras el Señor Tenebroso siga allí afuera.'

'No,' gimió Narcissa. 'No. No puedo abandonarla. No puedo…'

Por extraño que fuera, Severus miró la escena ante él, y recordó brevemente cuando había encontrado el cuerpo de Lily en su casa en Godric's Hollow. Había aullado de dolor del mismo modo que Narcissa estaba ahora llorando a su hermana. 'Soy consciente de que no crees en las enseñanzas del Señor Tenebroso,' dijo con calma, 'o al menos no en todo ello. Narcissa, ésta es tu única oportunidad de escapar. Aprovéchala.'

Narcissa se apartó del cuerpo de su hermana y miró a Severus directamente a los ojos. 'Acaba con esto, por favor, por fin a esta locura.'

'Sólo puedo intentarlo,' dijo Severus sinceramente. 'Encamínate a Hogsmeade, cruza la vía del tren y dirígete a las montañas. Sospecho que no irán a buscarte allí.'

Narcissa asintió comprendiendo y conjuró un encantamiento de levitación sobre su hermana. 'Las cosas que hacemos por amor,' dijo mientras comenzaba a caminar. 'Ahora ve, Severus. Ve.'

Severus observó a Narcissa desaparecer en las sombras con el cuerpo de su hermana flotando ante ella. Había sido él quien había blandido la espada que rozó el brazo de Bellatrix, y aun así Narcissa no le había echado la culpa.

'Peter, ¿estás vivo?' dijo Severus mientras palmeaba gentilmente su bolsillo. Llegó un chillido suave y débil. 'Me alegra oír eso,' dijo mientras corría de regreso al castillo. 'Nos salvaste a todos, Peter. Pero esta historia todavía no acabó. Hay algo más que nos queda por terminar, y espero que estés listo cuando ocurra.'

Pudo oírse un fuerte estallido cuando el resto del tejado de la Casa de los Gritos se desplomó, esparciendo sus cenizas al viento. Un lugar que había atormentado las pesadillas de Severus durante tanto tiempo estaba ardiendo hasta los cimientos, para no volver a ser visto jamás.

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N/A Si alguien quiere oír el poema completo de William Blake recitado por un hombre cuya voz suena como un matrimonio por amor entre la de Alan Rickman y la de Christopher Lee, recomiendo buscar "Lullaby" de Loreena McKennitt en YouTube. Es hermosamente oscuro.