El Final III
El único sonido que Severus podía oír era la nieve crujiente bajo sus botas mientras marchaba de regreso al castillo. En cuando dobló una esquina, la Marca Tenebrosa que estaba flotando sobre el castillo salió a la vista.
El diario de Riddle había sido destruido por Evan. La copa de Hufflepuff por Frank. La diadema de Ravenclaw ahora había sido destruida por Gilderoy – y el anillo de los Gaunt por el mismo Severus. Sólo quedaba un Horrocrux. El que seguía colgando del cuello del Señor Tenebroso. El guardapelo de Slytherin.
'Expecto Patronum.' La cierva plateada brotó de la punta de su varita. 'Necesito que encuentres a Lily por mí.' La cierva inclinó la cabeza comprendiendo y corrió hacia el castillo.
El castillo estaba en ruinas. Toda la torre Ravenclaw se había derrumbado, y los vitrales del Gran Comedor se habían hecho añicos. Severus casi había llegado a las puertas de roble de la gran entrada cuando su Patronus regresó brincando, seguida de otra cierva. 'Sev, puedes encontrarme en las mazmorras,' la voz de Lily resonó a través de la boca de la cierva.
Con su varita extendida protectoramente ante sí, volvió a entrar en el castillo. Le pesó el corazón cuando tropezó con los miembros sin vida de estudiantes y Mortífagos esparcidos por el suelo. El Gran Comedor se había transformado en un pabellón hospitalario. Cualquiera todavía capaz de prestar cuidados estaba ayudando a aquéllos que estaban gritando y luchando por sus vidas.
'Severus,' oyó decir a una voz debilitada. Vio a madame Pomfrey, junto a la Profesora McGonagall, tratando desesperadamente de reparar las heridas del hombre que estaba tirado en el suelo.
'Severus.'
Severus se dejó caer de rodillas y miró al Profesor Slughorn a los ojos. 'Profesor,' murmuró mientras le tomaba la mano.
'Estoy marchándome,' dijo Slughorn. Su voz sonó hueca.
'No hay necesidad de temer, profesor,' dijo Severus tranquilizándolo.
'Lo sé,' dijo Slughorn. La tensión en el agarre de su mano estaba disminuyendo. 'Lo sé porque – puedo verla. A mi esposa. Está allí – esperándome.'
La más leve de las sonrisas apareció en el rostro de Slughorn mientras exhalaba su último aliento. 'Cuide bien de Pip por mí,' dijo Severus mientras ponía la mano de Slughorn sobre su pecho.
'Lo haré, Severus,' dijo Slughorn. 'Lo prometo.'
La luz se desvaneció de los ojos verde pálido de Slughorn. 'Oh, Horace,' gimió madame Pomfrey.
'Hiciste todo lo que pudiste, Poppy,' dijo McGonagall mientras palmeaba a madame Pomfrey en la espalda, y cerró los ojos de Slughorn con los dedos. 'Señor Snape, esta lucha no ha terminado todavía.'
Con una punzada, Severus fue llevado de vuelta a la realidad. 'Tengo buenas razones para creer que el Señor Tenebroso está dentro del colegio,' dijo mientras miraba a McGonagall a los ojos.
McGonagall se levantó y cerró el puño alrededor de su varita. 'Iré con usted, señor Snape,' dijo, su voz llena de determinación. 'Sígame.'
Severus comenzó a correr hacia las mazmorras seguido de cerca por la Profesora McGonagall, que estaba corriendo más rápido de lo que él hubiera anticipado, dada su edad.
Mientras corrían, pasaron junto a varias personas que habían muerto en combate. Mortífagos, Aurores – un joven estudiante Hufflepuff. Entre ellos, Severus notó un par de ojos familiares y se detuvo en seco. '¡Catriona!' gritó, y se desplomó de rodillas. Su garganta parecía haber sido abierta, dejando un gran charco de sangre en el suelo a su lado. Todavía se sentía cálida al tacto.
'Señor Sn – Severus,' dijo McGonagall con firmeza. 'No hay tiempo para esto. Necesitamos seguir moviéndonos.'
'Damocles necesita saberlo,' dijo Severus mientras se ponía en pie, sintiendo las rodillas débiles. Doblaron la esquina en dirección a la antigua aula de Pociones, donde captó un vistazo de inconfundibles rizos rojos luchando junto a Fleamont Potter contra un Mortífago que Severus no reconoció.
'¡Bombarda!' gritó Severus. El Mortífago voló directamente dentro del aula de Pociones, destrozando todos los viales que llenaban las estanterías a lo largo de la pared.
'¡Sev!' gritó Lily mientras envolvía los brazos a su alrededor. Parecía exhausta, pero por lo demás ilesa. '¡Gracias a Merlín que estás bien!'
'No ha terminado, Lily,' dijo Severus mientras le plantaba un beso en la frente. 'Roy y yo encontramos el Horrocrux y ha sido destruido. ¿Lo has visto?'
'No lo he hecho,' dijo Lily. '¿Qué ocurre?'
'Él todavía tiene la Espada de Gryffindor,' dijo Severus. 'Aún la necesitamos para destruir el último Horrocrux.'
'Creo que lo he visto,' dijo Fleamont. 'Lo vi con Damocles un poco más allá pasillo abajo.'
'¡Entonces llévanos!' dijo Severus.
De camino, se encontraron con Frank y Alice. Frank estaba protegiéndose lo que tenía que ser una muñeca rota, y Alice seguía agarrándose el costado como si tuviera rotas varias costillas.
Durante años y años, Severus había apreciado el frío y la humedad que proporcionaban las mazmorras de Hogwarts. Ahora, los maldijo. Los muchos corredores formaban un laberinto. Tuvieron que dar media vuelta varias veces porque un corredor había cedido, dándoles la sensación de que estaban caminando en círculos.
'¡Lily!'
'Roy, ¿eres tú?' gritó Lily.
De uno de los viejos almacenes, las cabezas de Gilderoy y Damocles aparecieron. 'Estábamos buscando cobertura,' dijo Gilderoy. 'No quiero que nadie encuentre la espada.'
'Bien pensado, Roy,' dijo Lily mientras lo atraía a un abrazo. '¿Has visto a alguno de nuestros otros amigos?'
Mientras Lily entablaba conversación con Gilderoy, Damocles habló. '¿Alguien ha visto a Catriona?' preguntó. 'La perdí en cuanto entramos en las mazmorras.'
'Se ha marchado, Damocles.' Fue McGonagall quien habló. 'Lo lamento.'
El silencio que siguió cortaba como un cuchillo. '¿Dónde está?' farfulló él eventualmente. '¿Dónde puedo encontrarla?'
'Cerca de la entrada a la mazmorra,' dijo McGonagall. 'Ve, si debes hacerlo.' Sin vacilación, Damocles salió corriendo de la habitación y desapareció.
'¿A dónde vamos desde aquí?' dijo Severus con el fin de romper la tensión.
'La sala común Slytherin sería mi mejor apuesta,' dijo Fleamont. '¿Alguien sabe cómo entrar?'
'No conozco la contraseña de este año,' dijo Severus con gravedad, 'pero tengo una corazonada.'
Parecía que Fleamont tenía razón. Un gran grupo de estudiantes, incluidos Remus y Sirius, se habían reunido alrededor del retrato que conducía a la sala Común Slytherin. Hagrid seguía golpeando el retrato con la esperanza de que se abriera, pero el retrato parecía estar herméticamente sellado.
'Hemos estado intentando abrirlo con palanca durante un rato,' dijo Remus. 'Ningún hechizo ni contraseña parece funcionar.'
'Sangre-pura,' dijo Severus al retrato de la serpiente. La serpiente permaneció inmóvil.
'Bueno, eso fracasó miserablemente,' dijo Sirius.
'Dumbledore,' dijo Severus.
La serpiente siseó pero permaneció inmóvil.
'Hey, ¿alguien ha visto a Evan y Emma?' preguntó Lily.
'Ésta es la razón por la que estamos intentando entrar,' dijo Hagrid. 'Los han arrastrado aquí algunos Mortífagos.'
'Jugson y Selwyn,' dijo un joven Slytherin cualquiera. '¡Oh qué – sólo porque sé quiénes son no significa que no quiera que termine este horror!'
'¿Reconociste a algún otro Mortífago que entrara?' preguntó Severus.
'A casi todos ellos,' respondió el joven Slytherin. 'Ese retrato tampoco quiere que usemos una contraseña. Apuesto a que quiere que hablemos Pársel en cambio.'
'Si eso es cierto,' dijo Severus, sintiendo que su peor temor acababa de confirmarse, 'significaría que el Señor Tenebroso también está aquí abajo.'
'Sev,' dijo Lily, 'Tú has hablado Pársel antes, ¿no?'
'Sólo cuando el diario de Riddle me poseyó,' respondió Severus encogiéndose de hombros. 'No es que pueda –'
'¡AAAAAAAAAGHH!' Severus fue interrumpido por un alarido penetrante llegando del otro lado del retrato.
'Creo que ésa fue Emma,' dijo Lily, conmocionada. '¡Sev, tienes que intentarlo! Voldemort te marcó como su igual, ¿recuerdas? ¡Quiere que lo encuentres!'
Había pasado mucho tiempo desde que el diario lo había llevado a la Cámara de los Secretos. Riddle no sólo lo había poseído. También había escrito las palabras que necesitaba decir con el fin de abrir la Cámara. Severus cerró los ojos, tratando de recordar qué palabras habían sido. 'Hagrid, por favor, apártate a un lado. Creo que sé lo que necesito decir. Todos los demás, tened las varitas levantadas. Esto va a ponerse feo.'
Severus produjo un sonido sibilante imitado bastante terriblemente desde el fondo de la garganta. La serpiente del retrato siseó en respuesta y se alejó deslizándose. 'Va a informar a su amo de nuestra llegada. Roy, mantén la espada fuera de la vista. Iré el primero.'
La puerta del retrato se abrió balanceándose. Despacio, Severus la atravesó y bajó los escalones de mármol a la sala común. La sala estaba abarrotada de Mortífagos. Evan había sido empujado contra un muro por dos fuertes Mortífagos mientras que Emma estaba yaciendo a los pies del Señor Tenebroso, sangrando.
'Hubo una vez cuatro grandes magos que desafiaron a la muerte,' dijo Voldemort, hablando para toda su audiencia. El guardapelo de Salazar Slytherin expuesto en su pecho. 'Tres de ellos, deben claudicar. Dos de ellos quedan todavía en pie – y uno debe morir esta noche, porque ninguno puede vivir mientras el otro sobreviva.'
'¿Qué le has hecho?' dijo Severus ásperamente.
'¿Te refieres a la pequeña señorita Vanity?' dijo Voldemort mientras le tocaba la mejilla con el pie, haciendo que ella gimiera de miedo. 'Está profanando la gran Casa de Slytherin con su mera presencia, me temo. Una sangre-sucia, atreviéndose a deambular entre estos muros.'
'Los tiempos cambian, Riddle,' dijo Severus. 'La mayoría de tus seguidores no son sangre-puras. No podrían serlo. ¡Ni siquiera tú eres sangre-pura, y el hecho de que seas descendiente directo de Slytherin nunca cambiará el hecho de que fue un hombre Muggle quien te engendró!'
Los ojos de Voldemort se volvieron rendijas. 'Tanto tú como yo sabemos una o dos cosas sobre padres Muggles, Snape,' escupió.
'Es en nuestras elecciones donde mostramos lo que realmente somos,' dijo Severus, recordando a Dumbledore. 'Es un hecho que debo aceptar, porque no puedo arriesgarme.' Miró alrededor de la sala. Sin duda el Señor Tenebroso era consciente del pequeño ejército de estudiantes y maestros esperando impacientes al otro lado del retrato, pero estaba rodeado de Mortífagos ahora. Todo lo que se necesitaba era que un Mortífago le lanzara la Maldición Asesina, y todo terminaría. La batalla se perdería.
'Te he burlado una y otra vez, Riddle,' continuó Severus. 'Sigues olvidando que uno no tiene que ser fuerte y poderoso para causar un impacto duradero.' Algo dentro de su bolsillo había comenzado a agitarse, y supo que Peter había comprendido sus palabras. 'No eres nada más que el líder de un culto que lava el cerebro a la gente para que crean que la pureza de sangre significa algo. No lo hace, Riddle. ¡No significa una mierda! Los brujos se habrían extinguido si no hubiera sido por los brujos que se casan con Muggles. Prosperamos a causa de nuestra coexistencia.'
Estaba claro que el Señor Tenebroso había tenido suficiente de su discurso. '¡Basta! ¡O esta sangre-sucia amiga tuya nunca volverá a ver la luz del día! ¡Crucio!'
Emma gritó un penetrante alarido. '¡Déjala!' suplicó Evan mientras trataba de liberarse.
'Eres una desgracia para el nombre de Rosier,' escupió Voldemort. '¡Crucio!' Volvió a golpear a Emma, haciendo que casi perdiera la conciencia.
'¡Ouch!' gritó uno de los Mortífagos que estaban sujetando a Evan contra el muro. '¡Una maldita rata acaba de morderme el dedo!'
Evan lo tomó como su indicación. Logró soltarse y sacó su varita. '¡Depulso!' gritó mientras giraba su varita alrededor en su mano. Cada Mortífago presente voló en una dirección diferente.
'¡Avada Kedavra!'
Evan se agachó tras uno de los Mortífagos que lo habían empujado contra el muro justo a tiempo, golpeándolo directamente en el pecho en cambio. Fue en ese momento que todos los que habían estado esperando tras el retrato entraron corriendo.
Fue entonces cuando muchas cosas ocurrieron en el mismo momento. Hechizos de desarme estaban volando cuando Severus se volvió hacia el Señor Tenebroso. '¡Avada Kedavra!'
"Ya lo sabe, profesor. Usted me lo enseñó, en mi segundo año."
'¡Expelliarmus!'
El suelo comenzó a temblar cuando un rayo de luz roja se encontró con el verde. El mismo núcleo de la varita de Severus comenzó a temblar por la pura fuerza de la maldición que estaba golpeándolo. Frente a él, Evan había rodado por el suelo para arrastrar a Emma lejos del escenario. Tras él, un Mortífago había logrado arrebatar la Espada de Gryffindor de las manos de Gilderoy.
'¡Diffindo!' Sirius cercenó la mano del Mortífago que había robado la Espada. '¡Apártate, Severus!'
En cuanto Sirius entró a la vista, Severus rompió la conexión saltando a un lado. Sirius se acercó corriendo al Señor Tenebroso con la Espada en alto sobre su cabeza. '¡Esto va por mi hermano!' gritó. Con un fuerte golpe, penetró con la punta de la Espada directamente a través del guardapelo y en el corazón de Voldemort.
Voldemort cayó hacia atrás con los brazos extendidos. El guardapelo soltó un último alarido, haciendo que las ventanas que separaban la sala común del Gran Lago se agrietaran.
'¡CORRED!' gritó McGonagall.
Todos corrieron hacia el agujero del retrato lo más rápido que pudieron. El agua comenzó a filtrarse por las grietas, y un fugaz segundo después las ventanas se desplomaron, engulléndolo todo en agua.
Severus tomó a Lily de la mano y la arrastró lejos de las olas que inundaban los corredores. Estaban bajando hasta el último corredor que conducía al vestíbulo cuando el agua les había llegado hasta el nivel de los ojos, empujándolos contra el techo. Lily encabezó la marcha levantando su varita e hizo gestos al resto para que siguieran sus órdenes.
Una luz azul brotó de la punta de su varita y la propulsó a través del agua hasta el final del pasillo. Sacó a Severus del agua y se tiró a su lado, jadeando por aliento.
Esperaron hasta que todos se hubieron reunido en el vestíbulo. 'Está hecho, Sev,' dijo Lily mientras se volvía hacia él. 'De verdad ha terminado.'
'De verdad lo ha hecho,' murmuró Severus en respuesta mientras miraba a todos los que estaban lanzándose en los brazos de los otros, celebrándolo. 'Esto es todo. Éste es el final.'
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'La tumba de un marinero,' dijo Erwin. 'Así es como los Muggles lo habríamos llamado.'
Severus y Lily les habían relatado todo a Erwin y Árnica en su sala de estar en el Martín Pescador. 'Supongo,' dijo Severus ausente mientras acunaba a Julia, que estaba profundamente dormida en sus brazos.
'¿Qué va a ocurrir a continuación?' preguntó Árnica.
'La Profesora McGonagall está haciéndose cargo de todo,' dijo Lily, que estaba acariciando el cabello de Severus de manera tranquilizadora. 'Por ahora, todo lo que necesitamos es descansar.'
'Os dejaremos a ello entonces,' dijo Árnica mientras se levantaba y besaba a Severus y Lily en la cabeza. 'Enviadnos una lechuza si necesitáis algo.'
En cuanto Erwin y Árnica se hubieron marchado, Severus se volvió hacia Lily. 'Esto no es realmente el final,' dijo. 'No realmente.'
'¿Qué quieres decir, Sev?'
Severus consideró sus palabras un momento. 'Significa que, desde este punto en adelante, todo en mi vida – en esta vida, será un comienzo sin estrenar.'
Lily lo besó apasionadamente en los labios. 'Por un nuevo comienzo, Sev.'
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N/A Quise que el fin de Voldemort fuera dentro de la sala común Slytherin por varias razones. La primera razón es que su obsesión por su herencia tiene su fundamento allí. La segunda por las palabras de Perenelle Flamel a Severus allá en el capítulo 143. Slytherin es sinónimo de Agua como Gryffindor lo es de Fuego (y Hufflepuff de Tierra y Ravenclaw de Aire). Fue a través del agua que Severus regresó a su antigua vida en el primer capítulo, y quería que fuera el agua el modo en que acabara Voldemort.
N/A Por tentador que fuera hacer que Severus diera el último golpe, sentí correcto hacer que Sirius fuera el que lo hiciera con el fin de vengar a su hermano. Puede que Regulus haya vuelto a morir esta vez, pero al menos Sirius podrá vivir sabiendo que su hermano murió como héroe en lugar de como traidor.
