N/A Tras recibir un inspirador mensaje de Snily3838, preguntándome qué les sucedió a todos los demás tras la batalla de Hogwarts, decidí escribir un pequeño epílogo. ¡Disfrutad!
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El Epílogo
Era un perfecto día de verano. No había ni una nube en el cielo y una fresca brisa estaba deslizándose desde el mar, haciendo un poco más soportable estar afuera al caliente sol veraniego.
Un grupo muy grande de personas estaba encaminándose hacia el bosque en silencio. Erwin acababa de ser enterrado en el cementerio Muggle de Ottery St. Catchpole, a sólo un corto paseo de distancia de la fábrica de Pociones el Martín Pescador.
Nunca había estado tan abarrotada su casa. Ni siquiera durante su Unión de Manos hace muchas lunas. Había sido el deseo de Árnica que la familia y amigos se juntaran una última vez para celebrar, más que llorar, el fallecimiento de su amado marido. Los Snape, los Evans, los Lockhart, los Weasley y todos sus hijos. Miembros de la a Orden del Fénix, incluidos los restantes miembros de la Joven Orden y sus parejas, todos se habían reunido en la casa y el jardín junto al río en la residencia Snape.
'¿Cómo lo llevas, Árnica?' preguntó Severus.
'Estoy bastante bien, Severus,' dijo ella mientras envolvía los brazos a su alrededor y descansaba la cabeza en su hombro. Su cabello se había vuelto de un hermoso tono blanco, haciendo que pareciera más sabia que nunca antes. 'Podría preguntarte lo mismo.'
Severus había derramado bastantes lágrimas desde el día que se había enterado del fallecimiento de Erwin. Sentía como si hubiera perdido un padre – un padre de verdad – por el inevitable fin de la vida. Era agridulce, saber que la avanzada edad lo había atrapado finalmente. Había muerto durmiendo pacíficamente. El mejor de todos los finales. 'Él me enseñó lo que significa ser un hombre,' dijo con un peso en el corazón. 'A ser leal. A ser amable. A proteger a quienes amas. Siento que tengo el listón muy alto, y lo extrañaré profundamente.'
'No es fácil, ser un hombre,' dijo Árnica mientras le pasaba los dedos por el cabello. Grandes mechones de plata habían comenzado a reemplazar al negro a lo largo de los años. 'Hay un cierto deber que llama en el interior de todos los hombres una vez caen sus líderes. Es una carga pesada que llevar sobre los hombros – y tú, mi querido yerno, eres fuerte – y capaz.'
Severus le plantó un beso en la coronilla. 'Gracias por el coraje,' dijo mientras se secaba una lágrima. 'Mejor voy a mezclarme con el resto de los invitados.'
Encontró a Evan y Emma, quienes, con cierta presión de sus viejos amigos, finalmente habían encontrado en su interior comprometerse. Tras la caída del Señor Tenebroso habían viajado a Nueva Zelanda para encontrar a los padres de Emma, sólo para decidir quedarse allí en lugar de traer a sus padres de regreso a casa. Charlie estaba con ellos también, luciendo las inconfundibles cicatrices de batalla de trabajar con dragones en Rumanía por todo el cuerpo, y estaba disparándoles preguntas sobre el dragón nativo de Nueva Zelanda, El Opaleye de las antípodas.
'Hola, papá,' dijo Rosemary. Estaba sentada junto al hogar, su cabello negro rizado colgando peligrosamente cerca del fuego, y le mostró lo que parecía ser un libro recién estrenado. 'El tío Gilderoy acaba de entregarme su última biografía.'
'Deambulando con Licántropos,' dijo Severus leyendo el título en voz alta. 'Ni siquiera he terminado de leer Viajes con Vampiros todavía.'
'El tío Remus es mencionado en él también,' dijo Rosemary orgullosa. Severus sonrió. Rosemary había adoptado el hábito de llamar a sus viejos amigos tío o tía. 'Y a ti, por supuesto, siendo el inventor de la poción de acónito junto al señor Belby – además de a su difunta esposa.'
'¡Oye! ¿Puedo ver eso?' dijo Edward mientras arrebataba el libro de las manos de Severus. 'Sabía que papá había estado hablando con Gilderoy, pero no sabía que iba a dedicarle un libro entero a su especie.'
'Tu pelo está volviéndose verde, Teddy,' dijo Rosemary. 'Venga, leámoslo juntos.'
'¿Estás segura de que te sientes bien, Rose?' preguntó Severus.
'Estoy bien, papá,' dijo ella con un asentimiento. 'Principalmente estoy preocupada por la abuela. ¿Has visto a Julia por alguna parte?'
Severus miró alrededor de la habitación pero no captó un vistazo de su hija mayor. 'Iré a buscarla. Si me necesitas, no dudes en venir a buscarme, ¿vale?'
'Lo haré, lo prometo,' dijo ella mientras le mandaba un beso a su padre.
Cerca de la cocina, Severus encontró a Gwendolyn y Petunia ocupándose de su hijo Dudley, que habían adoptado después del éxito de la grandiosa inauguración de su galería de arte en Oxford. '¿Has visto el tamaño de Alice?' cotilleó Gwendolyn mientras trataba de enderezar la camisa de Dudley. 'Esperando un segundo hijo tanto tiempo después del – oh, hola, Severus.'
'Esperemos que no se ponga de parto hoy accidentalmente,' respondió Severus con una maliciosa sonrisa. '¿Cómo lo llevas, hermanita?'
'Sorprendentemente en paz,' respondió Petunia. 'Eso, o en realidad no he asumido todavía que mi padre se ha marchado de verdad. ¿Has visto a mi hermana por ahí?'
'Probablemente esté con Julia,' dijo Severus. 'Si la encuentro, le diré que estás buscándola.'
'Gracias, hermanito,' dijo Petunia mientras lo atraía a un abrazo. 'Te has vuelto un hombre bastante apuesto con los años. Creo que por fin comienzo a comprender lo que mi hermana vio en ti hace todos esos años.'
'Y aquí yo pensando que eras gay,' dijo Severus después de ser liberado de su abrazo. Su comentario hizo reír a Petunia. 'Oh, para, Severus,' dijo ella mientras le palmeaba juguetonamente el brazo. 'Venga, Dudley. Quiero que vayas a estrecharles las manos al señor Potter y el señor Belby, ¿vale?'
Severus observó a la pequeña familia de Petunia desaparecer en la multitud y se volvió hacia la cocina, que parecía estar bloqueada por Sirius y Peter. 'No creo que sea buena idea entrar ahora mismo, colega,' dijo Sirius.
Sirius había sido compañero de negocios de él y Lily desde la creación del Aceite para Motor Imbécil Grasiento. Peter había llegado más tarde, con necesidad de un trabajo desesperadamente tras la caída del Señor Tenebroso. Aunque Peter había demostrado ser merecedor, siendo sorprendentemente bueno en el aspecto de marketing del negocio. Un aspecto en que ni él ni Lily habrían sido buenos nunca.
'¿Por qué no?' dijo Severus mientras trataba de asomarse por encima del hombro de Sirius. 'Sólo quiero coger la comida que Harry y Ginny han preparado y – oh.'
'No digas que no te advertimos,' dijo Peter disculpándose.
Severus había captado un vistazo de Harry morreándose con Ginny contra el banco de la cocina, la comida olvidada, y enseguida apartó la mirada.
'¿Cuánto tiempo ha estado pasando esto?' murmuró por lo bajo, preguntándose qué narices se suponía que debía pensar ahora que su hijo estaba morreándose con la menor de los Weasley.
'Eso es algo entre él y su padrino,' dijo Sirius mientras señalaba su propio pecho.
'¿No crees que es un poco pequeño para –?'
'–Oh, cállate.' Fue Peter quien lo cortó. 'Ambos acaban de graduarse de Hogwarts. No puedes esperar que se quede pequeño para siempre, ¿verdad?'
'Oíd, ¿alguien ha visto a Harry y –?'
'–Ahora mismo no, Ron,' dijo Severus mientras empujaba gentilmente a Ron en una dirección diferente. 'Dile a Neville, Victoire y Hermione que estará con vosotros en breve.'
'Muy bien entonces,' dijo Ron encogiéndose de hombros. 'Ah, oye, Fred. Tengo algunas ideas para Weasleys' Wizard Wheezes. ¿Quieres oírlas?'
'Sólo asegúrate de que no se convierta en nada más que esto, ¿vale?' dijo Severus quitándole importancia con un gesto. '¿Has visto a mi esposa?'
'Acaba de subir las escaleras,' dijo Peter. 'Julia no tenía muy buen aspecto.'
Severus se encaminó escaleras arriba y captó la vista de Lily ocupada en el baño, humedeciendo una toalla bajo el grifo del lavabo. 'Sólo sígueme,' ordenó ella.
Siguió a Lily al antiguo dormitorio de Julia. Julia había estado viajando alrededor del mundo desde que se graduó en Hogwarts, pasando ocasionalmente unas semanas en casa antes de decidir un nuevo destino. Había pasado la mayor parte de su tiempo en Asia, aprendiendo filosofía oriental sobre pociones en la India, e incluso tomó algunas clases en la escuela de magia Mahoutokoro en Japón.
Su delgado cuerpo estaba agachado sobre un caldero, que estaba agitando un poco demasiado vigorosamente. Su largo cabello negro caía como una cortina sobre su rostro, y a Severus le recordó dolorosamente a sí mismo cuando preparaba pociones cada vez que estaba angustiado. 'Julia,' dijo mientras se sentaba en el suelo a su lado. 'Por favor, mírame.'
'Toma,' dijo Lily mientras entregaba a Severus la toalla, y se unía a ellos en el suelo.
Julia levantó la mirada y se echó el cabello a un lado, revelando un rostro manchado de lágrimas. 'No me siento muy bien, papá,' dijo, la voz temblando.
'No has estado bien desde hace bastante tiempo,' dijo Severus mientras le limpiaba suavemente el rostro con la toalla. '¿Es el abuelo, o es algo más?'
Julia señaló el caldero. 'Estoy haciendo whisky de fuego casero. El tipo que realmente le gustaba al abuelo.'
Tanto Severus como Lily rieron con disimulo al ver el licor destilado ilegalmente. Para el momento que Julia había cumplido dieciséis había alcanzado su cumbre en ser una adolescente rebelde, y se las había arreglado para preparar todo tipo de licores ilegales mientras los distribuía en Hogwarts. La Directora McGonagall no había estado complacida. 'Entonces supongo que tendremos que darles un poco a nuestros invitados más tarde,' dijo Severus. '¿Por qué tengo la sensación de que hay algo más bajo la superficie?'
'Perdona, ya se lo dije a mamá cuando no estabas aquí,' dijo Julia. Inhaló hondamente y exhaló despacio por la nariz, tratando de calmarse.
Los ojos de Severus se volvieron de Julia a los de Lily. Lily, cuyas finas patas de gallo alrededor de los ojos se arrugaron hacia arriba cuando sus ojos se encontraron con los de él. Ella había llegado a amar las líneas en torno a sus ojos, ya que marcaban el paso del tiempo para ella rodeada de amor. 'Irá bien, Sev,' susurró ella suavemente.
'Papá,' dijo Julia, su voz temblando. Severus miró sus ojos oscuros, mirando fijamente los suyos propios. 'Estoy embarazada.'
