Capitulo 9.

-Te he llamado porque requiero de un servicio especial de parte del Clan del Pie.

-¿Qué clase de servicio especial? - ahora era el turno de Saki de mostrar auténtica curiosidad al respecto.

-De protección. - dijo Aiko en un tono serio, demostrando que era sumamente importante - Quiero que tu mejor hombre proteja a la princesa Kameko y ese será tu hijo Ryu.

-¡NO, NO Y NO! ¡ No seré el niñero de nadie y mucho menos el de una princesita.! – exclamó Rapha molesto.

-No serás el niñero de nadie – dijo Saki tratando de razonar con él. -Solo serás el guardaespaldas de la princesa Kameko por un tiempo.

Ambos se encontraban discutiendo en uno de los tantos baños de la residencia imperial. Apenas la emperatriz Aiko había solicitado los servicios del Clan del Pie, Saki no tuvo más remedio que aceptar la petición de la mujer, y antes de que Rapha pegara protesta, se lo llevó fuera de la habitación para poder hablar con él tranquilamente, aunque no esperaba semejante berrinche de la ex-tortuga.

-¿Por qué dijiste que si? – le cuestionó Rapha molesto. -¿Qué acaso mi opinión no cuenta?

-No había otra opción. -respondió Saki sujetándose el puente de la nariz. -Es mi deber como líder del Clan del Pie velar por la seguridad de la familia imperial. Y si la emperatriz pide los servicios de mi mejor ninja no debo poner objeción.

-¡Pero ni siquiera soy un ninja del Clan del Pie!

-Lo sé, para convertirte en un miembro, debes pasar pruebas que podrían matarte.

-¡¿Qué?!

-Lo que quiero decir -dijo Saki aclarándose la garganta. -Es que ya no hay marcha atrás, la emperatriz cree que eres mi hijo y así lo creerá todo el mundo. Por lo que te pido que te comportes para no manchar el nombre de la familia Oroku.

Rapha al escuchar esas palabras, apretó la mandíbula con fuerza y golpeó con mucha fuerza el secador de manos que estaba a su izquierda, dejando una abolladura bastante notable.

-Debes aprender a controlar tú ira – comentó Saki seriamente. -¿Ves lo que puedes causar?

La ex-tortuga no pudo replicar, Saki tenía razón. Sus hermanos cada vez le habían reprochado más su actitud y a pesar de los tantos ejercicios de meditación que realizaba para poder alinearse, empezó a notar con más frecuencia como sus emociones le eran difíciles de controlar, cada vez que se enojaba las cosas no terminaban bien, ni para él o su familia. Y eso había sido la causa del incidente que lo llevó a huir de casa, a no poder enfrentar cara a cara a sus hermanos.

Saki al ver la cara angustia devoradora del muchacho se acercó hacía él y lo abrazó.

-Sé lo que sientes. -dijo Saki reconfortándolo. – La irá nos lleva a realizar cosas que jamás hubiéramos hecho estando cuerdos, pero una vez hecho esos actos, no hay marcha atrás y hay que aprender a vivir la vida con la carga de nuestras acciones.

-Yo…es que es tan difícil - dijo Rapha en un tono muy bajo casi imperceptible. -No quiero…

-Lo sé, pero escucha, este no es un camino que debas recorrer tu solo. Estaré a tu lado y siempre contarás conmigo.

Rapha no podía sentir otra cosa más que agradecimiento hacía Saki. A pesar de todo lo que habían pasado, de las veces que habían intentado asesinarse el uno al otro, jamás se hubiera imaginado que su archienemigo lo estuviera abrazando y apoyando en medio de un baño público. Debía admitir que nunca fue una persona que le gustasen los abrazos o el contacto físico, los tantos golpes a Mikey eran la prueba fiable de eso, pero esta vez, si que necesitaba uno.

-Será mejor que regresemos – dijo Saki rompiendo el abrazo. -La emperatriz nos espera para presentarnos a la princesa.

Rapha ya un poco más tranquilo, dejó escapar un suspiro de resignación y salió del baño junto con Saki. A continuación, regresaron al salón donde se encontraba la emperatriz y está les pidió que la siguieran a los aposentos de la princesa Kameko.

-Genial, ahora tendré que hacerle de niñero a una niñita. - dijo Rapha en voz baja al mismo tiempo que se detenía frente a una puerta de madera.

En eso, la puerta se abrió y los presentes entraron a una habitación grande y decorada con colores pasteles, podría decirse que tenía el mismo estilo antiguo como la que tenía Rapha en la mansión de Saki. No obstante, lo que la diferenciaba de las otras, era que está se encontraba completamente desordenada.

La cama se hallaba desthecha, los cajones de una cómoda de ropa estaban abiertos con su contenido revuelto, había ropa, libros y discos regados por todo el piso. Parecía que un tornado hubiese pasado por el lugar, destruyendo todo a su paso.

-¡Kameko! - dijo Aiko molesta. -¡¿Qué te he dicho acerca de arreglar tu habitación?!

-Que no es propio de una princesa tenerla desordenada.

Rapha dirigió la vista hacía donde provenía la voz y abrió los ojos como platos al ver que la dueña era una chica de no más de 18 años, que se encontraba sentada sobre un sillón leyendo una revista y usando unos audífonos de diadema.

-¿Ella es la princesa? - exclamó la ex-tortuga enarcando una ceja. -¿No se suponía que era una niñita?

-¿A quién llamas niñita? - dijo la chica levantándose de su lugar y caminando hacía los invitados.

Rapha observó a la chica de pies a cabeza esta vestía un short de mezclilla con una blusa rosa claro, estaba descalza y traía el cabello negro suelto hasta la cintura. "¿Realmente es una princesa?" pensó Rapha, "Porque no lo parece".

-Kameko – dijo Aiko. -Te presentó a Oroku Saki y a su hijo Oroku Ryu.

Ante la mención de sus nombres, tanto Rapha como Saki hicieron una reverencia, la cual fue contestada por la princesa.

-El joven Ryu será a partir de ahora tu guardaespaldas personal – prosiguió la emperatriz. -Por favor se amable con él, no quiero que terminé como Akira.

-Ya te dije que no fue mi culpa el que cayera por una alcantarilla. -contestó Kameko cruzándose de brazos.

-¿Qué? - dijo Rapha.

-Nada, nada. - dijo la emperatriz notando la preocupación del chico. -El anterior guardaespaldas tuvo un accidente que lo incapacitó.

-Si, un accidente. -agregó Kameko con una sonrisa diabólica que no le inspiró confianza a la ex-tortuga y con un susurro que solo Rapha fue capaz de percibir dijo.- Te haré la vida imposible.

-Bien, ya que hicimos las presentaciones, Ryu, presentate mañana a primera hora para que el personal del palacio te de un pequeño tour.

Con eso último, Rapha y Saki se despidieron de la emperatriz y de la princesa y salieron del palacio con rumbo a la mansión de Destructor.

-Tengo un mal presentimiento de esto -dijo Rapha una vez que se encontraba en el comedor comiendo junto con Saki y Midori.

-Ser el guardaespaldas de la princesa heredera es todo un honor – dijo Saki. - No tienes de que preocuparte.

-Dijo que me haría la vida imposible.

-Solo lo dijo para asustarte.

-¿No se te hace romántico? - los interrumpió Midori con mirada soñadora. -Podrías vivir tu propia aventura como la película "El guardaespaldas".

Saki y Rapha miraron a Midori con seriedad, demostrando que aquello no les había causado gracia, a lo que la doctora solo respondió con una mueca de disgusto y diciendo: "Aguafiestas".

-En realidad me preocupa terminar como Lloyd. -admitió Rapha. -Confiar en la princesa heredera y que luego te claven un cuchillo por la espalda no es lo que deseo.

-Pero se lo clava metafóricamente. -agregó Midori y ante la Mirada cuestionadora de Saki agregó. -¡¿Qué?! Me vi las temporadas de ninjago en el avión.

Negando con la cabeza Saki dijo:

-Tú solo te encargarás de acompañarla en todas las actividades que realice, si va al jardín, tu estarás vigilándola de cerca, si va a rezar al templo, tu estarás ahí, si va al baño tú… la esperarás afuera a que termine. Pero recuerda que debes ser un ninja.

-Sigo insistiendo que no presiento nada bueno. -finalizó Rapha mientras tomaba un bocado de arroz.


A la mañana siguiente Rapha se presentó en el palacio imperial, donde el jefe de los empleados le dio indicaciones básicas de dónde ubicar los salones principales, el área común de los empleados, horarios de servicios, así como las salidas de emergencias publicas y escondidas. Y no solo tuvo que aprenderse de memoria todo eso, sino que por tradición, le hicieron usar un uniforme que consistía en un haori de color blanco y un hakama negro, lo curioso es que el haori tenía estampado en la manga izquierda el símbolo del clan del pie y en la otra el de la casa imperial.

Después de todo eso, le entregaron una lista con el itinerario de la princesa, el cual cubría actividades hasta las 6 de la tarde y antes de retirarse del área común de los sirvientes, pudo escuchar como algunos murmuraban frases como: "Está muerto", "Te apuesto mil yenes a que no pasa de este día" y "¡Que Kami lo proteja!". O al menos eso fue lo que pudo entender con su japonés básico.

"Nota mental, estudiar más japonés" pensó Rapha mientras caminaba por los pasillos del palacio hasta los aposentos de la princesa.

Cuando se detuvo frente a la puerta de la princesa, este llamó por ella, pero no obtuvo respuesta.

-¿Princesa Kameko está ahí? -preguntó Rapha mientras observaba el itinerario y verificaba un reloj que estaba a pocos metros de él.

Cuando se dispuso a volver a llamar, la puerta se abrió dando paso a la chica, quien mostró una cara de fastidio al ver a Rapha parado frente a ella. Por supuesto que la ex-tortuga no pasó por alto la cara de odio que le había lanzado la chica, sintió las ganas de decirle algo, pero recordó la advertencia de Saki de no meterse en problemas, por lo que tuvo que tragarse sus comentarios. No obstante, si había algo que quería dejar en claro a esa "princesita".

-Seré sincero contigo -dijo Rapha cruzándose de brazos. – Ni tú, ni yo estamos a gusto con esto, pero no tenemos otra opción. Por lo que ambos cumpliremos con nuestros deberes sin hacernos quedar mal el uno al otro. ¿Estás de acuerdo?

-Bien, estoy de acuerdo. -dijo Kameko.

La primera cosa que estaba en la lista, era el desayuno de la chica, el cual era en un comedor bastante grande, pero para sorpresa de la ex-tortuga, quien se encontraba junto a la puerta buscando con que entretenerse, Kameko comía sola sin ningún acompañante.

"Quizá la Emperatriz esté ocupada" pensó Rapha.

Después de desayunar, la chica tenía programada una serie de clases que consistían en telar, bordado y costura, caligrafía, origami, etiqueta y materias comunes como matemáticas, lengua, inglés, geografía, física, química, historia, siendo esta última a la que Rapha le puso más atención que a la chica, pues ese día habían comenzado a ver a Nobunaga.

Para cuando las clases terminaron, ya eran las 6 de la tarde y ya no había más actividades en el itinerario de Kameko por el día de hoy, lo que la dejaba con un espacio de tiempo libre.

Kameko salió del salón de clases con la ex-tortuga siguiéndola a un par de metros detrás de ella. Mientras iban caminando por unos jardines para llegar a otro edificio Rapha suspiro aliviado al ver que, por ese día, ya no tendría que estar parado y aburrido, escuchando las clases interminables, pero tenía que hacerse a la idea de que así sería todos los días.

-¡Princesa Kameko! – se escuchó a alguien decir.

Rapha de inmediato dirigió la vista hacía el dueño de esa voz y vio de que se trataba de un grupo de turistas que se aproximaban hacía la chica con cámaras y libretas. El primer impulso de la ex-tortuga fue interponerse entre los turistas y la princesa, no obstante, Kameko le había hecho una señal con la mano de que no se moviera y sin tener opción, se quedó cerca.

Kameko les sonrió a los turistas que estaban admirando los jardines hacía unos segundos de su llegada y con buen ánimo se tomó fotos con ellos y firmó unos cuantos autógrafos. Esa misma mañana, durante su orientación express al palacio, el jefe de los sirvientes le había comentado que era común que la princesa de vez en cuando conviva con los turistas que visitaban el palacio, ella daría una señal con la mano cuando quisiese o no, su intervención y que no había de que preocuparse, pero que aún así debía estar atento a posibles amenazas contra su persona.

En eso, el móvil que Saki le había dado a Rapha esa mañana, sonó y aprovechando el momento lo contestó.

-Veo que sigues vivo. -dijo Saki al otro lado de la línea. -¿Cómo te fue?

-Podría decir que bien -contestó Rapha. -Solo estuve parado a la puerta de varias habitaciones mientras la princesa tomaba clases propias de la nobleza.

-¿Ves? Te dije que no había de que preocuparse. Y ahora que mencionas clases, estaba organizando las tuyas, tengo en mente que la principal sea japonés, seguido de…

Rapha ya no escuchó lo que dijo Saki a continuación, debido a que cuando llevó su vista hacía donde había dejado a la princesa junto con los turistas, esta ya no se encontraba ahí.

Sin mostrar su preocupación abiertamente, Rapha caminó al centro del jardín y miró a todos lados en busca de la princesa, pero no veía rastros de ella. ¿A dónde había ido? ¿Cómo había podido escabullirsele de esa forma?

-Si buscas a la princesa, se fue por allá. – le dijo una mujer anciana señalando un pasillo de arbustos.

Agradeciendo a la anciana, la ex-tortuga corrió hacía el pasillo y al llegar al final de este, descubrió que conducía a la entrada principal del palacio, especialmente al área publica para los visitantes.

-¡Oh no! – exclamó Rapha con preocupación.

Rápidamente recorrió el lugar, buscando señales de ella, sabía que si no aparecía era una tortuga muerta, bueno, más bien dicho, humano muerto. Sin embargo, por suerte cerca de las escaleras principales, logró advertir a una chica que llevaba una blusa exactamente igual a la de laprincesa.

Tenía que ser ella.

Sin perder tiempo y esquivando a las miles de personas, Rapha corrió hacía las escaleras y persiguió a la princesa. Esta, para su sorpresa se movía muy rápido, que para su mala suerte la perdió al llegar a un cruce de semáforo al final de las escaleras.

-¡Fijate idiota! - gritó el hombre del auto que casi lo atropella.

-¡Lo que me faltaba! -exclamó Rapha molesto.

Rapha caminó a paso veloz entre las calles infestadas de la ciudad, había visto en un reportaje que la ciudad de Tokyo era de las más pobladas de todo el mundo, pero jamás creyó encontrarse en medio de un mar de gente que iba a un lado a otro. Logró escuchar que algunos lo señalaban y se cuestionaban si trabajaba en un templo o era un cosplayer, pero aquello no le importó pues tenía que encontrar a la princesa y regresarla al palacio antes de que alguien se diese cuenta.

Encontrándose en medio de quien sabe donde Rapha se vio en la necesidad de pedir apoyo, así que sacó su móvil y marcó a uno de los dos únicos números que tenía registrados.

-¡Saki! Necesito ayuda. - dijo Rapha.

-Perdiste a la princesa

-Si...espera...¿Cómo es qué?…

-Calma, no serías el primero a quien se le escapa. La princesa Kameko es muy conocida por su agilidad para escabullirse sin ser vista, digno de una kunoichi.

-¡¿Y PORQUÉ NADIE ME ADVIRTIÓ DE ESTO?!

-Porque no sería divertido. Además aposté mucho dinero para ver si sobrevivías al primer día, no me hagas quedar mal.

Rapha inhaló y exhaló un par de veces para evitar dejar salir su mal temperamento y una vez centrado sus chakras dijo:

-¿Y dónde se supone que la encuentre?

-Recuerdo que Akira dijo que le gustaba frecuentar una tienda de yogurt helado en la calle de Ryoba

-¿Y dónde está eso?

-¿Dónde estás tú? ¿Qué dicen los letreros?

-Eeeeeh.

-Recuerdame programarte clases de escritura y lectura japonesa para primera hora mañana - comentó Saki con molestia. -¿Dime que ves?

-Veo una botarga de Pikachu bailando y una tienda de abarrotes de color naranja.

-Hmmm, ya sé donde estás, camina tres cuadras hacía el sur y encontrarás la heladería.

Rapha siguió las indicaciones de Saki y para su alivio llegó sin problemas a la heladería. Y para mejorar su suerte, ahí estaba la princesa Kameko comiendo un helado de yogurt.

-¿Se puede saber que estás haciendo? - dijo Rapha una vez que hubiese entrado a la tienda y colocando frente a la chica con los brazos cruzados.

-Comiendo yogurt de taro con moras ¿quieres? - dijo Kameko con una sonrisa y ofreciéndole un poco.

-No, no quiero. ¿Qué no ves que te he buscado como loco por toda la ciudad?

-Solo estamos a tres cuadras del palacio, no tienes de que preocuparte.

-¡Qué no tengo de…! - Rapha calló súbitamente, estaba dejando que su ira nublara su juicio. Miró a su alrededor y se percató de que algunos clientes de la tienda lo miraban extrañados, así que volviendo a tomar aire agregó. -Debemos volver. No es seguro que estés aquí tú sola.

-Pero no estoy sola, tengo a mi propio y guapo guardaespaldas que me va a proteger. - dijo Kameko guiñándole un ojo a la ex-tortuga y sonriendo de satisfacción al ver como este se sonrojaba. -Esta bien. - cedió la princesa. - Volvamos a casa.

Con eso último la chica se levantó de la mesa, tiró el envase y cubiertos en un bote de basura y antes de que Rapha pudiera hacer o decir algo, Kameko salió corriendo del local a toda velocidad.

-¡Ahora si estás muerta! -gritó Rapha al mismo tiempo que salía corriendo detrás de ella.

Fue de ese modo que la ex-tortuga inició una nueva persecución. No obstante, jamás habría pesado que la chica no solo fuera muy buena para esquivar personas, perros, y cualquier obstáculo que se le cruzase.

No, eso no era nada comparado a lo que vino a continuación.

Cuando Rapha creyó ya tener a la chica acorralada en un callejón. Esta le sacó la lengua y de un saltó trepó por las escaleras de emergencia de un edificio pequeño.

La ex-tortuga, asombrada por el despliegue de agilidad de la princesa, no se quedó atrás y de igual forma, subió por las escaleras. Sin embargo durante el ascenso comenzó a sentir que sus movimientos eran torpes y que la respiración le comenzaba a faltar.

Para cuando llegó al techo estaba jadeando y vio como Kameko lo esperaba a la orilla del edificio poniendo una cara de aburrimiento.

-¿Por qué tardaste mucho? - dijo Kameko. -¿No sé suponía que eras el mejor ninja del Clan del Pie?

-Tú….vol...ve...rás….conmigo...al...pala...cio -dijo Rapha entre jadeos.

-En ese caso, atraparme si puedes.

Al momento que la princesa pronunciaba esas palabras, está se lanzó por el edificio, Rapha abrió los ojos como platos y al llegar a la orilla para ver donde había caído Kameko, se llevó la sorpresa de que está le volvía a sacar la lengua desde la rama de un árbol, para acto seguido bajar de un brinco y echarse a correr por la calle.

Rapha deseando que los dioses le lanzasen un rayo a la princesa, optó por bajar del edifico usando las escaleras internas y una vez llegado a la calle, vio como la chica le hacía señas y se echaba a correr.

Dando su último esfuerzo, la ex-tortuga corrió tras la princesa y vio como esta subía las escaleras del palacio imperial. Y cuando Rapha terminó de subir las escaleras, advirtió que Kameko volvía a cruzar por el pasillo de arbustos que llevaba al jardín.

-No está mal -dijo Kameko una vez visto llegar a la ex-tortuga a su lado. -Pero creo que te hará falta más condición física, pues no será la primera vez que hagamos esto.

-¡¿Qué no será la primera vez?! - exclamó Rapha molestó una vez que hubo recuperado el aire. -¡Esto jamás se repetirá!

-Lo dudo, ya que he de confesar que fue muy divertido, nunca me la había pasado tan bien, ni siquiera con Akira. - la princesa hizo una pausa y luego dijo con una sonrisa. -Te dejaré descansar por hoy, nos vemos mañana.

Con eso último, Kameko se alejó a paso tranquilo y desapareció por un pasillo que llevaba a sus aposentos, dejando a la ex-tortuga con varios sentimientos encontrados.

-¡AAAAAAAAAAAARRRRRRRRGGGGGG!