Capitulo 17.
-¡Pero en qué demonios estabas pensando! ¡Quemar una cocina!
-¡Solo se quemó la licuadora!.
Poco después del incidente en la cocina, Kameko y Rapha, ya aseados, fueron obligados a limpiar el lugar hasta dejarla como si no hubiera pasado nada. No obstante, eso no fue nada comparado con lo que tuvieron que pasar a continuación.
Ambos chicos fueron citados por la emperatriz y ambos por igual recibieron una reprimenda por parte de la mujer. Y eso no fue todo, también habían mandado a llamar a Saki, quien había entrado a salón principal del Palacio Imperial con cara de no entender lo que estaba ocurriendo, pero a los pocos minutos de que le explicaran la situación, su cara se transformó en la ya conocida por Rapha durante sus enfrentamientos en Nueva York. Pero lo peor, fue que la emperatriz y Saki se retiraron a una pequeña habitación para hablar en privado y cuando salieron, Rapha pudo advertir como el mayor le dedicaba una mirada de "te mataré".
Ahora Rapha se encontraba de regreso en la Mansión Oroku, en donde apenas hubo puesto un pie, Saki había explotado de la ira.
-¡¿Cómo es posible?! - gritaba Saki molesto. -¡Se supone que debes vigilar que la princesa no se meta en problemas, no unirtele a ella en los problemas!
-Tenía todo bajo control – se defendió Rapha, aunque por experiencia podía intuir que no serviría de nada responderle.
- ¡¿Quemar una cocina es tenerlo bajo control?! ¿Cómo es que cedes ante los caprichos de una mujer?
Rapha quiso responder ante esa declaración diciéndole que se viera en un espejo, pero sabía que provocaría más Saki, por lo que optó por callarse y aguantarse las ganas de responderle.
-Dejé pasar por alto el accidente del caballo y la visita a la feria -continuó Saki con su regaño – Pero esto fue el colmo de las cosas y ahora estás suspendido por tres días, y yo tengo un nuevo strike frente a la emperatriz. ¿Sabías que te he defendido ante la emperatriz en tus dos deslices anteriores? - Rapha solo se limitó a mostrar un poco de curiosidad al respecto. -Si, para tu información el día del accidente del caballo, mientras seguías inconsciente, fui citado por la emperatriz, en donde reprobaba tu sentido de la responsabilidad, a lo que yo le comente que solo había sido un estúpido reto de jóvenes, que no volvería a pasar. Por suerte, la emperatriz decidió no tomar represalias.
"Y el día que te escapaste a la feria con la princesa, recibí una llamada del chófer de la emperatriz en donde me comentaba que estaba más que furiosa al enterarse de que su hija y su guardaespaldas se habían escabullido del cementerio. Tuve que usar mis contactos para rastrear tú móvil y descubrir que te hallabas en una feria local con la princesa. De nuevo tuve que poner la cara frente a la emperatriz y defenderte. También en esa ocasión lo dejó pasar sabiendo que por ser el aniversario de la muerte de su hijo y esposa, le serviría a la princesa para distraerse, pero me advirtió que no debía repetirse. Pero no, tuviste que realizar la mayor de las estupideces posibles. Y no solo eso, ¡Haz puesto en vergüenza mi nombre, mi clan, mi familia!
Fue en ese punto en que Rapha ya no pudo contenerse y dijo molesto:
-¡¿Tú nombre?! ¿Por qué debería molestarte eso? No tengo parentesco contigo.
-¡Porque todo el mundo cree que si! ¿Qué no lo entiendes?
-¡¿Entender qué?!
-¡Qué al llevar mi nombre, cargas con la responsabilidad de traer honor a la familia Oroku. ¡Debes mostrar que eres digno de pertenecer al Clan del Pie! ¡Lo cual no haz hecho!
-¿Y cuándo he dicho que quiero ser parte de tú Clan? ¡Primero muerto, antes de estar en tú estúpido Clan!
-¡Pues no tienes otra opción! Tienes "MI" nombre y "MI" ADN, eres parte de mi familia aunque no te guste.
-¡Ahora entiendo porque Karai no te soporta!
-¡No te atrevas a meter a Karai en esto! - la advertencia de Saki fue seria, pero a Rapha no le importó.
-¿Sabes que nos dijo la vez que vino a mi casa en busca de refugio? - le cuestionó -¡Nos dijo que eras un pésimo padre, que jamás te importó lo que ella pensara o sintiera! ¡Qué siempre te la pasabas obsesionado con el honor de tu clan y con derrotar a mi familia! ¡ Y que le alegraba saber que Splinter fuera su verdadero padre y no tú!
¡SLAP!
Saki sin poder contenerse más, le había propinado una fuerte cachetada a la ex-tortuga, está última solo apartó la cara aun lado y frunció el ceño molesto.
-¡Saki! - exclamó Midori interponiéndose en medio de los dos. Ella había presenciado desde el pasillo la discusión de ambos hombres sin atreverse a interrumpir, pues sabía que era algo que los dos tenían que resolver, pero al ver como la discusión alcanzaba otros terrenos, supo que ya no podía quedarse solo mirando.
-Midori este no es asunto tuyo – dijo Saki con clara advertencia en si voz.
-¡Lo es cuando la existencia física de ambos se pone en peligro!
Saki miró con irá a Midori, como si en ese momento tuviera ganas de contarla en varios trocitos con su katana, pero se contuvo.
-¡Rapha ve a tu habitación! - dijo Saki al final - ¡Estás castigado!
-Iré a mi habitación porque yo quiero, no porque tú me lo ordenas.
Al terminar de pronunciar esas palabras, Rapha se dio media vuelta y se marchó de la sala pronunciando varias maldiciones en el camino. En cambio Saki, aún molesto, se llevó las manos a la cara y dejó escapar un grito ahogado, seguido de unas cuantas maldiciones en japonés.
-Saki no debiste ser rudo con él – dijo Midori con una voz compasiva y poniendo una mano sobre su hombro a modo de soporte.
-¿Qué si fui rudo? - le respondió Saki ofendido. -Midori, créeme, esto no es nada comparado a como lo traté en el pasado.
-Aún así, pienso que fuiste muy rudo.
-¿De qué lado estás? El chico se merecía una buena paliza por quemar la cocina del palacio Imperial , y dices que no es para tanto. Te recuerdo que está en juego el nombre de mi familia.
-Lo sé, pero hay otras formas…
-¡No, no las hay! ¡Si alguien comete una falta debe atenerse a las consecuencias! ¡Es la ley! Y lo sabes perfectamente
-Pues tu leyes se me hacen absurdas, regañaste a Rapha, concuerdo, por una falta grave, pero, ¿Acaso no viste el trasfondo de esa falta?
-¿Trasfondo?
-Si, te enfocaste en ver las causas de lo ocurrido y no viste las consecuencias.
- ¡Por Kami! Tiene 20 años, ¿cómo es que comete esas estupideces?
-Porque es joven – dijo Midori con una sonrisa. -¿O tú no hiciste ese tipo de cosas?
-¡Jamás! Yo fui un gran ejemplo a seguir.
-Si, se nota – Midori rodó los ojos para luego decir – Pero a lo que voy, es que Rapha se ha metido en problemas siempre cuando está junto a la princesa.
-Lo sé, empiezo a creer que esa chica es una mala influencia para él.
-¡Saki! No estás entendiendo lo que te quiero decir, aunque no debería molestarme, los hombres son unos idiotas para este tipo de cosas.
-¿Y si mejor me dices que no estoy viendo?
-Tú mismo lo has dicho – y fingiendo una voz gruesa como la de Saki agregó - "¿Cómo es que cedes ante los caprichos de una mujer? "
-¿Qué?
-¡Arrghh! ¿En serio te lo tengo que explicar con peras y manzanas? - Midori hizo una pausa para tomar aire. - ¿Sabes por qué un hombre cede ante los caprichos de una mujer?
-¿Por qué?
-Si serás…-Midori reprimió una maldición y ya harta de que Saki no entendiera, fue al grano– A Rapha le gusta Kameko, ¿Ahora entiendes?
Saki no respondió a la pregunta de Midori, al contrario, para disgusto de la mujer, este solo puso una cara de confusión.
-¿Sabes qué? Mejor duerme en la sala, tal ves eso te ayude a entender.
La doctora con el ceño fruncido, salió de la estancia maldiciendo la estupidez de los hombres.
Mientras tanto, Rapha, quien se encontraba en su habitación, había optado por escuchar música a volumen alto, no quería saber nada de Saki y de sus tonterías del honor y la familia. Para empezar, la idea de hacerse pasar por su hijo había sido de Saki y él había aceptado al ver que no tenía otra forma de sacar su pasaporte, además que legalmente seguía siendo menor de edad. ¡Cómo odiaba a la persona que declaró la mayoría de edad a los 21!
Aunque después de todo, la parte responsable de él, le decía que Saki no estaba del todo mal al regañarle por el incendio de la licuadora, tenía razón había sido irresponsable de su parte permitir que eso pasara, pero lo que no entendía, era el porqué lo había dejado pasar.
Cuando esa mañana la princesa le dijo que cocinarían algo, lo primero que pensó Rapha, era que era una locura y los recuerdos de las veces que cocinó con Mikey volvieron a su mente más rápido que la velocidad de la luz, y a pesar de esas auto advertencias que le decían que aquello podía salir mal, este las ignoró y dejó que Kameko siguiera con su proyecto y peor, él mismo se involucró.
Pero tenía que admitir que se había divertido al cocinar junto a la princesa. Aunque solo hubiese fungido como simple asistente de cocinero, papel que ya le había tocado ejercer tiempo atrás en la guarida, solo que esta vez, a diferencia de los anteriores, lo había gustado
De hecho, confesaba disfrutar de la compañía de Kameko, al principió creía que era porque era alguien cercano a su edad, y necesitaba escapar de los adultos, pero ahora no solo era por eso. Le agradaba su forma de ser, sus bromas, su risa, su inteligencia y no sabía cómo, pero sus ojos cafés se le hacían lindos, pero lo que le atraía más de ella, era su rebeldía, una que le recordaba a él cuando tenía 15 años y era una tortuga inexperta del mundo que aclamaba conocerlo como la palma de su mano.
-¿Qué estará haciendo ahora Kameko? - se preguntó así mismo. - De seguro terminando una pila de deberes.
Rapha lamentó no tener su número de teléfono para escribirle, de hecho, ahora se cuestionaba el porqué no lo tenía, era bastante obvio que era necesario tenerlo en el caso de que la chica se le ocurriera otra de sus escapadas. Por lo que se anotó una nota mental de pedirle su móvil cuando regresara al palacio. Por seguridad.
Sin embargo, el pedirle su móvil, no era la única forma de contactarla. ¿no? ¿cómo no se le había ocurrido antes? Kameko al ser la princesa de Japón era probable que estuviera registrada en redes sociales, o al menos que su abuela le tuviera prohibido eso, aun así, valía la pena averiguarlo.
Y sin perder el tiempo, Rapha abrió el navegador de su celular para buscar el nombre de la princesa y ver que resultados le daba el buscador, no obstante, al momento de escribir el nombre de Kameko, otra idea se le vino a la mente. Borró el nombre de la princesa del buscador y escribió otro.
Abril O'Neil
Titubeó unos segundos antes de presionar el botón de buscar, pero en un abrir y cerrar de ojos, el internet ya le estaba dando resultados, y lo primero que vio fue una foto de ella con Casey.
Presionó la liga de la foto y esta lo condujo a su perfil personal en redes, en donde tenía un montó de fotos con un nuevo estilo de peinado. Ya no lo tenía amarrado con una cola de caballo, sino que ahora lo tenía suelto y corto, apenas le llegaba al hombro, y no solo eso, había dejado atrás su típica sudadera amarilla y había optado por un vestido floral de color amarillo, lo cual lo hacía verse más linda y mayor.
Siguió revisando su perfil y se encontró con un video en donde Abril hablaba con emoción sobre su primer día en la universidad.
-Hola Nueva York – dijo Abril al reproducirse el vídeo. -Mi nombre es Abril O'Neil, y estoy reportando mi primer día de clases en la Universidad, por este lado verán la facultad a la que asisto, la que forma exitosos reporteros, y por el otro lado, verán a Casey Jones, que por algún motivo se ha colado a las instalaciones.
-¡Hola peliroja!- la cámara enfocó a un Casey Jones que vestía como de costumbre, solo que esta vez mostrada una prótesis dental que lo hacía verse mejor. - Solo vine a entregarte un regalo por tu primer día como reportera. - Casey con un truco de manos, hizo aparecer una rosa roja y se la entregó a Abril.
-Awww, Casey, no se qué decir.
-Solo di que Casey Jones es el mejor...¡ouch!
Y ahí terminaba el video, pero para ese momento Rapha ya tenía reflejada una sonrisa, sin duda su mejor amigo no iba a cambiar. Continuó revisando las demás fotos y vio que la mayoría eran de Abril junto con otros chicos sujetando cámaras de video y de fotografía, probablemente eran sus compañeros de clase con los que asistía, y así se encontró varias fotos, en donde Abril se encontraba sola o acompañada de amigos realizando actividades al aire libre, en la biblioteca o comiendo en un restaurante.
Y justo en ese momento se topó con una publicación en donde compartía los servicios de un amigo, y esta decía:
Hola amigos, si desean regalar algo a alguien especial y no saben que, pues siempre está la opción de regalar dulces, galletas, pasteles o cupcakes. Y todo esto podrás encontrarlo en la pagina "La Cocina de Mikey" entren a la liga ***** y verán que tiene un montón de cosas deliciosas, créanme no se arrepentirán.
Junto a la publicación, había una foto de unos cupcakes con imagen de perrito dálmata dibujado y que se veían bastante apetecibles.
Impulsado por la curiosidad, Rapha entró a la liga y se halló en una pagina web, donde se anunciaba la venta de postres, desde galletas hasta pasteles, todos con una presentación impecable y que abría el apetito, pero lo que más llamó la atención de Rapha, era que el logo de la pagina era una pequeña chibi tortuga con ojos grandes y sujetando un enorme cupcake con una sonrisa en su rostro.
Ya no tenía dudas, esa página era de su hermano Mikey.
Recordaba que una vez, durante su asistencia durante sus experimentos culinarios, Abril le había contado a su hermano, que podía vender sus productos en internet, aquella idea había fascinado a Mikey y por lo que veía no había perdido el tiempo, además los comentarios de los clientes, eran muy positivos.
-Veo que al fin lo lograste hermano -dijo Rapha mientras veía que otros postres había disponibles.
La nostalgia no se hizo esperar, y Rapha no pudo evitar preguntarse como estarían sus hermanos, Mikey, por lo que veía, se encontraba con muchos pedidos, pero Leo y Donnie, ¿qué estarían haciendo? ¿Donnie habría ya acabado su licenciatura en programación? ¿Y Leo habría tomado las riendas de la familia como lo deseaba Splinter?
¿Acaso se habrían dado cuenta de que estaban mejor sin él?
-Rapha, ¿puedo entrar?
La voz de Midori lo sacó de sus pensamientos y de inmediato bloqueó su celular y con el control del estéreo bajó el volumen de la música. Y antes de que pudiera contestar, la doctora ya se encontraba dentro de su habitación. Necesitaba poner un cerrojo a esa puerta deslizable.
-¿Te encuentras bien? - preguntó Midori tomando asiento junto al ex-mutante.
-He recibido golpes peores – dijo Rapha - ¿Qué quieres?
-Yo solo quería saber si te encontrabas bien. Sé que no has tenido un buen día.
-Solo se incendió una licuadora, no era para tanto. Saki exagera las cosas, y lo único que le importa es su nombre y su estúpido clan.
-Si, lo sé, pero Rapha cariño, debes ponerte en el lugar de Saki él…
-¡¿Ponerme en su lugar?! - exclamó Rapha seriamente ofendido. - En ese caso, me iré a la cocina, me pondré tenedores gigantes en los brazos y saldré a cazar mutantes.
-No me refería a eso.
-¿Entonces?
-Me refería a que debes verlo desde su punto de vista paternal...
-¿Paternal? ¿Hablas en serio?
-Si, y deja de interrumpir – Midori sin previo aviso, le dio una palmaba en la cabeza a Rapha, a éste no le dolió, pero entendió el mensaje. -Rapha créeme, Saki se preocupa mucho por ti. Desde el día que te trajo del laboratorio hasta hoy.
"Esa madrugada que te conocí, fue la segunda vez que vi a Saki muy, pero muy preocupado por el bienestar de otra persona. La primera, ya la debes intuir."
-Karai -respondió Rapha.
-Exacto – comentó Midori. -Cuando Karai se fue, Saki quedó muy destrozado. Se dio cuenta de que había cometido graves errores, muchos de los cuales no puede corregir. Tomó una actitud depresiva y se encerró en su mansión sin querer saber nada del mundo. Y yo consideré seriamente en llevarlo a un centro de salud mental para que lo ayudaran, pero luego...apareciste tú.
"Saki volvió a ser él de antes, y vi que un nuevo propósito había nacido en él. Cuidarte.
-No soy una tortuga de mascota para que anden cuidando- dijo Rapha y en su mente agregó " al menos ya no"
-No Rapha, no me refería a una mascota. Durante este tiempo, he llegado a la conclusión de que te cuida porque no quiere que sufras solo en el mundo como él lo hizo, y porque quiere la oportunidad de hacer bien las cosas esta vez. Aunque no te hallas dado cuenta, Saki te está considerando más que el enemigo con él que hizo las pases...Te considera como familia.
"Sino, ¿por qué crees que te dio su nombre y te presentó ante el mundo como su heredero?"
-Porque necesitaba un tutor para poder obtener el pasaporte- respondió Rapha.
-En parte, pero, Saki pudo nombrarme como tú tutora, cosa que le sugerí en su tiempo, y al final, el resultado fue otro. ¿Ahora lo ves? Saki se preocupa por ti, y aunque no apruebo él que se haya enojado por una simple licuadora, entiendo que lo hizo porque teme que te pase algo, ya que no se lo perdonaría.
La ex-tortuga no dijo más, solo se limitó a mirar hacía el suelo y meditar las palabras de Midori, pero sin preverlo, la doctora se había inclinado hacía él para darle un abrazo, cosa que Rapha no negó.
-Solo dale tiempo – dijo Midori a la vez que le daba palmadas en la espalda a la ex-tortuga. -Al rato que se le pasé el enojo verá que fue un estúpido y las cosas volverán a ser como antes, pero mientras, me gustaría saber si te gusta la princesa.
Al escuchar eso, Rapha se paralizó y abrió los ojos como platos. Midori en cambio, deshizo el abrazo y dejó escapara una risa picara.
-¡Oh vamos! - dijo la doctora alegremente. - No me vengas con que todo este tiempo no le has puesto el ojo.
-¡No!- exclamó Rapha -Bueno...no es lo que tú crees.
-¡Awww! Ya te pusiste rojito.
-¿Qué? ¡No!
-Ahora intentas negarlo, pero eso solo muestra lo contrario.
-¡Kameko y yo solo somos amigos!
-Pero apuesto que deseas que sea algo más -Rapha iba a replicar, pero Midori se adelantó -¿Ves? No lo has negado. ¡Esto es tan tierno! La historia del guardaespaldas en la vida real, aunque no eres tan guapo como Kevin Costner, aun tienes lo tuyo.
-Midori estas entendiendo mal yo no…
-Dime los detalles de la feria, ¿te dijo la princesa algo que nos pueda dar una señal de que le gustas?
Rapha calló por unos segundos par recordar lo que ocurrió ese día y luego dijo:
-Kameko dijo que mi ojos eran bonitos.
Midori no pudo contener un grito de la emoción, el cual espantó a la ex-tortuga.
-Pero, ¿eso que tiene de especial? - le cuestionó Rapha. -También me dijo que en un rango medio de chicos atractivos yo destacaba un poco más por mis ojos.
-¡AAAAAAAAAAAAAAA! - de nuevo el grito de Midori se hizo presente, esta vez, tan fuerte que Rapha se llevó las manos a las orejas para cubrirlas. -¡POR KAMI! ¡SI LE GUSTAS A ELLA!
-Pe-pero ella solo me dijo que era apuesto, más no que era atractivo para ella.
-Rapha, cariño, cuando una mujer le dice a un hombre que es apuesto y destaca algo de ellos que lo caracteriza, es porque se nos hacen atractivos. ¡Por Kami! ¿Por qué los hombres son tan idiotas para darse cuenta?
La ex-tortuga abrió la boca para decir algo, pero la cerró a los pocos segundos, aquellas palabras lo habían confundido, y por primera vez, entendió porque siempre Donnie pasaba largas horas en su laboratorio debatiendo si lo que le había dicho Abril tenía un significado literal o si tenía la intención de comunicar otra cosa por medio de un lenguaje codificado creado por Alemania durante la segunda guerra mundial.
-Midori te estas imaginando cosas – dijo al fin Rapha. - No le gusto a Kameko y obviamente ella no me gusta, solo somos amigos.
-¿Estas seguro? - fue la respuesta de Midori. -Porque Rapha, yo veo claramente otra cosa.
