Capitulo 20

El camino de regreso al Palacio Imperial fue más agradable para Kameko, ya que por fin podía descansar de la presencia de Mako. Por azares del destino, la pelea que había tenido Rapha con los gamberros y que como consecuencia el auto de Mako fue dañado, no solo se quedó ahí. Para mala suerte de los tres, el motor del auto no funcionó, impidiendo que este encendiera correctamente.

Rapha tuvo que pedir un taxi para escoltar a la princesa devuelta a su hogar, mientras que Mako tuvo que quedarse solo en el estacionamiento, junto a los gamberros inconscientes en espera de la grúa. Una persona sensata hubiera dicho que no era bueno dejar al hombre solo, pero tanto Rapha como Kameko, deseaban irse de ahí, por lo que a esas alturas, no les importaba lo que le ocurriera a Mako.

Y una vez que Rapha se aseguró de que Kameko estuviera a salvo en su casa, regresó a la Mansión Oroku, donde optó por saltarse la cena e ir a entrenar al dojo. La princesa tenía razón, ese día había sido horrible, y todo por culpa del estirado de Mako. Con tan solo evocar su imagen lo hacían sentirse furioso y con ganas de golpear algo. Como deseaba tener en en ese momento un ninja boot para destrozarlo pieza por pieza, pero tenía que conformarse con el saco de box que estaba golpeando.

-¿Día difícil? - dijo Saki apareciendo en el dojo.

Rapha golpeó fuertemente en saco un par de veces más antes de suspirar resignado y se dio vuelta para encarar a Saki.

-No fue de mis favoritos – Respondió la ex-tortuga cruzándose de brazos. - Y todo por culpa del idiota de Mako.

-¿Mako? - dijo Saki enarcando una ceja, aquel nombre se le hacía familiar.

-Si, Satoshi Mako. Hoy apareció en el palacio y llevó a Kameko a lugares que ella no disfrutó para nada.

-¡Ahora lo recuerdo! Satoshi Mako es el hijo de Satoshi Kimura, de la Empresa de Inversiones Satoshi.

Rapha solo frunció más el ceño al escuchar repetidas veces el nombre de Satoshi. ¡Por Kami! Si lo volvía a escuchar una vez más, era muy probable que terminaría rompiendo algo.

-Deja de golpear el saco y sientante. – dijo Saki viendo como el muchacho estaba comenzando a enojarse.

-¿Qué? - dijo Rapha sin entender que quería Saki.

-¡Dije que te sientes!

Sin objetar, Rapha se sentó con las piernas cruzadas y a los pocos segundos Saki se le unió con un espacio razonable de separación entre ellos.

-Puedo ver que estas enojado – dijo Saki con calma en su voz. -Y eso no es bueno, ¿recuerdas nuestro trato?

-Si lo recuerdo – respondió Rapha. -Pero ese idiota, solo se la pasaba pavoneándose como un imbécil y ¡Aaarrghh! ¡Cómo quisiera haber sido yo él que lo golpeó!

-Rapha – lo interrumpió con seriedad en su voz. -Necesito que te calmes, respira conmigo.

-Pero…

-¡Respira conmigo!

Rapha sin ver otra salida, dejó de insistir y junto con Saki realizó los ejercicios de respiración, que aunque no quisiera admitirlo en voz alta, lo hicieron sentir mejor que cuando llegó a casa.

-Ahora si – dijo Saki . -Cuéntame que pasó.

La ex-tortuga empezó a relatar todo lo que había pasado desde que salieron del palacio, la terrible comida en el restaurante francés, la aburrida función en la cineteca, donde confesó que fue él quién lanzó el vaso medio lleno de gaseosa a Mako para evitar que éste aplicara la técnica del bostezo, pero omitiendo la parte en la que entró al baño de mujeres para entregarle a la princesa algo de comer. También le habló sobre la visita al templo donde había una exposición con extrañas esculturas que para nada entendió, aunque cuando llegó a la parte en la que él y Kameko estaban en el mirador, consideró mejor omitir la parte donde disfrutó realmente estar con ella a solas unos momentos.

Y por último, Rapha narró con mucha satisfacción como derrotó a los gamberros sin problema alguno, mientras que Mako yacía en el suelo fuera de combate por un simple golpe.

-Esos sujetos no fueron rival para mi – continuó diciendo Rapha con orgullo- Eran unos inútiles, de hecho, Pete Paloma me dio más pelea que ellos. - hizo una pausa para tomar aire. -Mako todo el día estuvo diciendo que protegería a su "chikistrikis", que no era necesario que yo estuviera con ellos, pero lo que pasó esta noche es el perfecto ejemplo de que él solo abre la boca para decir tonterías, Kameko pudo estar en serio peligro, por suerte estaba allí para protegerla.

Saki miró a Rapha unos segundos, le sorprendía ver como Rapha mostraba determinación ante su trabajo como guardaespaldas real. Al inicio el chico no parecía contento cuando se le asignó el trabajo, y si era sincero, no esperaba que Rapha durara mucho en el puesto debido a la reputación de la princesa y de los testimonios de los antiguos hombres que habían estado en su lugar. Sin embargo, con el pasar de los días, advirtió como la ex-tortuga comenzaba a tomar en serio su empleo. Se levantaba temprano sin rechistar, realizaba sus entrenamientos y deberes, aunque estos últimos si solía escuchar una que otra queja, pero cuando era hora de ir al Palacio, siempre lo hacía con una sonrisa en el rostro.

Le alegraba ver que el chico disfrutara su trabajo, más bien dicho, que empezara a disfrutar la nueva vida que tenía por delante. Y había noches que le costaba creer que hacía tan solo un año atrás, Rapha era una tortuga mutante a la cual tenía como objetivo eliminar.

Ahora todo era diferente.

Pero esta vez, había algo más.

Desde que Midori le había dicho que Rapha sentía atracción por la princesa, trató de estar más atento a las señales, pero debía confesar que le eran muy difíciles de notar. La ex-tortuga no parecía actuar como un chico enamorado y eso le hacía cuestionarse si las palabras de la doctora eran ciertas. Había dedicado un tiempo durante sus meditaciones, para analizar el comportamiento de Rapha en busca de algo que lo confirmara, y siempre llegaba a la misma conclusión: No estar completamente seguro.

Tiempo atrás, Saki había tenido una experiencia similar con Karai. Ella solo tenía doce años, cuando un día comenzó a mostrar una mirada soñadora, llegaba de la escuela con dulces que sacaba de la nada, y más de una vez la vio dibujar felizmente corazoncitos en su libreta mientras tarareaba una cancioncita. Al ver que este comportamiento ya había durado demasiado, no dudó en llamar a Midori y pedir consejo. Esta le sugirió que posiblemente Karai tenía un crush cosa que era algo normal a su edad, pero él no lo tomó como algo bueno.

Usando sus influencias, Saki descubrió que en efecto, había un niño en el salón de clases de su pequeña que constantemente le hacía regalos y cumplidos. Otros padres se habrían enternecido al ver la relación inocente de los niños, pero cuando le llegaron las fotos en donde Karai y el niño estaban en el receso sujetándose de las manos alegremente, puso el grito en el cielo, y en menos de 24 horas hizo que transfirieran al niño a otra escuela. Karai estuvo triste un par de semanas, pero después de eso siguió su vida como si nada.

Hasta que la trajo a vivir a Nueva York y conoció a las tortugas, o mejor dicho al líder de estas.

Leonardo.

Leonardo a diferencia de Rapha, se tomaba el tiempo necesario antes de actuar, y constantemente cargaba con mucha responsabilidad.

Al principio parecía que Karai al igual que él, había jurado una eterna rivalidad ante el Clan Hamato, pero con el pasar del tiempo, nuevamente notó como su niña mostraba una mirada soñadora, salía a escondidas en la noche creyendo que él no se daba cuenta de sus escapadas, aunque no le tomaba mucha importancia, puesto que en ese tiempo él tenía puesta toda su atención en otros proyectos.

Y luego la revelación le cayó como una cubeta de agua fría.

Durante todo ese tiempo, Karai había estado viendo en secreto a la tortuga de bandana azul, y lo peor, habían conspirado en su contra, por suerte, los eventos en el muelle se desarrollaron de distinta forma a lo planeado y se alegró de ver que el pacto entre su hija y el enemigo, terminara de golpe. Sin embargo, a pesar de eso, cada vez que Karai y Leonardo se enfrentaban, no lo hacían para eliminarse, sino más bien, sus combates se volvieron de juego, lo cual no le gustaba para nada, pues sus espías le informaban que su hija y la tortuga parecían más rivales amigos que como enemigos.

Otro motivo más en su lista para eliminar al Clan Hamato...

-Saki son las tres de la mañana – la voz de Midori a través del teléfono se escuchaba cansada y no muy contenta al respecto de que la despertasen a esa hora. -Más vale que sea importante.

-¿Cómo sé si Karai está interesada en un chico? - preguntó él yendo al grano.

-Saki – dijo la doctora en una clara advertencia. - Si vuelves a hacer que un chico se vaya de la escuela te juro que…

-Lamentablemente no es un chico de la escuela, pero si me preocupa que esté interesado en mi hija.

-De acuerdo – dijo Midori resignada. -¿Cómo has visto el comportamiento de Karai?

-Ella...actúa distinto, pero en las noches se escapa constantemente para ver al chico. - En aquel entonces, Destructor, no le había contado a la doctora sobre la existencia de los mutantes, por lo que Midori únicamente sabía que él había viajado a Nueva York con el propósito de abrir una nueva cede del Clan del Pie.

-¿Y?

-¿Cómo que "Y"? ¡Midori esto es serio!

-Saki escucha, Karai tiene 15 años, es normal que empiece a interesarse en los muchachos, por lo que si yo fuera tú, sería un buen padre, hablaría con ella sobre el tema, la dejaría en paz y esperaría a que ella me presentara al chico. Pero que ni se te ocurra espantar al pobre muchacho, ¿entendido?

-Pero…

-¡No espantes al chico! Buenas noches.

Al final, Saki nunca estuvo seguro si Karai y Leo estaban metido en algo más que simples enemigos que se llevaban bien. Y ahora que lo pensaba, desconocía si después de la Batalla Final, estos dos terminaron siendo algo.

Quizá Rapha tenga esa respuesta, pero luego se lo preguntaría. Ahora, tenía otra cuestión en mente y era saber si a la ex-tortuga realmente le gustaba la princesa. Podría preguntarle directamente, pero lo más seguro es que pondría a Rapha incomodo, no era idiota, él también fue joven como él, y había pasado exactamente por lo mismo cuando Yoshi le preguntó si le gustaba Tan-sheng.

Entonces, ¿Cómo obtendría la confirmación sin ser tan directo?

La solución iluminó su cabeza, era una medida dura, pero lo suficientemente eficiente para conseguir la respuesta que necesitaba.

-Te recomiendo que te empieces a acostumbrar a la presencia de Satoshi en el palacio – dijo Saki al fin.

-¿Eh? ¿Por qué? - le cuestionó Rapha no muy contento al escuchar eso.

-Porque él es el prometido de la princesa Kameko.

Rapha abrió los ojos como platos y se congeló en su sitio.

Saki ya tenía su respuesta.

-¡¿Su prometido?! – dijo Rapha después de unos segundos, aquello era algo que no esperaba para nada.

-Si – respondió éste con un suspiro. -Verás, la familia Satoshi tiene parentesco con la familia real desde hace varias generaciones, no están para nada cerca de la rama real principal, pero aún así, pueden jactarse que pertenecen a ella.

-Pero, ¿Cómo es que es el prometido de Kameko? - cuestionó Rapha comenzando a sentirse para nada contento. -Ella...ella no parecía nada feliz con su presencia.

-Es porque su compromiso fue arreglado. -Rapha solo sintió nuevamente su ira volver a surgir. "¿Cómo que arreglado?" pero no dijo nada, dejó que Saki prosiguiese -¿Recuerdas que te mencioné lo que ocurrió con los padres de la princesa y cómo su abuela tomó el poder en lo que ella fuera mayor para contraer nupcias? - Rapha asintió entendiendo por donde iba el asunto. -Pues el parlamento después de realizar una ardua investigación en busca de un heredero al trono, dio con la familia Satoshi, y para suerte de ellos, el único hijo de Satoshi Kimura, cumplía perfectamente con los requisitos para ser el esposo de la princesa Kameko. Un hombre joven de 26 años, de buena cuna y educado tanto en materias tradicionales y modernas. Para el parlamento, Mako, es el perfecto emperador.

-¿Y ser completo imbécil es parte de los requisitos? - preguntó Rapha con burla en su voz. -No quiero imaginarme cómo sería el gobernando el país.

-Aunque no lo creas Rapha, Mako desde niño, ha sido formado por los mejores maestros del país, y es consciente de todo lo que pasa en el país y fuera de este.

Rapha al escuchar eso, solo pudo torcer la boca con disgusto, Saki solo había aumentado más su odio contra Mako, presentándolo ahora como el hombre perfecto.

No obstante, al saber todo eso, solo sintió pena por Kameko, tendría que casarse con un hombre que para nada ama y su vida se basaría únicamente en producir herederos para mantener la línea sucesoria. No era algo que le gustase para nada, pero Saki se lo había dicho desde un inicio, "Las tradiciones mueven la mayoría de las cosas en este lugar". Por lo que Kameko se resignaría a una vida infeliz.

Eso no era justo.

-¿Y no hay una forma de evitarlo? - dijo Rapha sin pensarlo dos veces.

-¿Por qué querrías evitarlo? - Saki enarcó una ceja, y pudo ver que el chico dudaba en su respuesta.

-Es que...se me hace muy injusto para ella.

-Sé que te parece injusto, pero así son las cosas. No hay nada que podamos hacer para cambiarlo.

-Pero...pero...hipotéticamente hablando. ¿Y si la princesa encuentra a alguien más para casarse, a alguien a quien si quisiera, podría hacerlo?

Saki se llevó una mano a la barbilla en señal de considerar esa pregunta, después de unos segundos dijo:

-Quizá, pero el nuevo candidato tendría que estar a la altura, tú me entiendes, venir de una familia noble o reconocida, estar educado, conocer el tema y estar dispuesto a dar su vida por el país. Sin olvidar mencionar que el Parlamento debe aprobarlo. En ese caso la princesa podría casarse con otro que no fuera Mako, pero, ¿De dónde saldría un candidato perfecto?

Rapha no dijo nada, solo se limitó a bajar la vista con pesar y Saki decidió que era hora de concluir esa charla.

-Bueno – dijo el mayor levantándose. -Ya es tarde y no has comido, ve a la cocina por algo sustancioso y vete a la cama. Mañana temprano hay entrenamiento y no quiero que te desmayes.

-Hai – dijo Rapha desanimado, para acto seguido retirarse del dojo.


-¿Cómo te fue? - preguntó Midori apenas vio a Saki entrar a la habitación, ella se encontraba sentada un sillón leyendo un libro.

-Tenías razón, Rapha siente algo por la princesa- dijo Saki yendo al grano como siempre.

-Cariño – dijo la doctora cerrando su libro y colocándolo en una mesita que estaba a su lado izquierdo. - No era muy difícil de notar. Cuando hablé con él me lo confirmó sin siquiera notarlo, solo que él ahorita está en la fase de negación.

-¿Hablaste con él? ¿Cuándo?...olvidalo, ¿Qué fue lo que te dijo?

-Que el día que fueron a la feria, la princesa le dijo que sus ojos verdes lo hacían ver atractivo.

-Eso jamás me lo dijo – dijo Saki sintiéndose un poco molesto al ver que Rapha había mostrado más confianza en hablar con Midori sobre ese detalle que claramente omitió con él. ¿Qué otros detalles también no le había contado?

-No te sientas traicionado Saki – dijo Midori levantándose de su asiento y colocándose frente a él para rodear su cuello con sus brazos. - Es solo que está comprobado científicamente, que los jóvenes de la edad de Rapha tienden a sentir más confianza para hablar sobre el amor con una figura maternal femenina.

-¿En dónde demonios se publicó ese estudio?

-Por ahí – dijo ella con una sonrisa. - Pero lo importante es que nuestro Rapha está enamorado, aunque ahora se encuentra en la fase de negación, tarde o temprano terminará por admitirlo, al igual que la princesa y podrán concluir felizmente su versión de El Guardaespaldas.

-Dudo que así sea – dijo Saki rompiendo la ensoñación de la doctora. -Puesto que acaba de aparecer el prometido de la princesa.

-¿Quéeeeeeeeeeeeeeeeeee? -exclamó Midori separándose de golpe de Saki. - ¿Qué acabas de decir?

-Que apareció el prome…

-¡No, no, no! ¡Esto no puede ser posible! -Midori comenzó a caminar de un lado al otro con preocupación. -¿Saki como pudiste permitirlo?

-¿Permitirlo? La princesa ya estaba destinada a casarse antes de que apareciera Rapha. No tengo nada que ver. Además le expliqué al chico que no había nada que hacer ante eso.

-Saki, deberían darte una medalla por romper ilusiones y esperanzas. - le dijo Midori molesta. -Pobre Rapha de seguro ha de estar en su habitación sufriendo de un corazón roto.

-Realmente lo dudo – dijo Saki rodando los ojos. -Aunque también le dije que la otra opción era que apareciera otro candidato a la altura, pero que era algo realmente imposible.

-No, SI es posible. Rapha podría ser ese candidato.


Mientras tanto e ignorando la conversación que se llevaba a cabo en los aposentos de Saki, la ex-tortuga se hallaba en su cama mirando hacía el techo. No podía conciliar el sueño gracias que todavía le seguía dando vueltas a la conversación que había tenido con Saki minutos atrás.

Le parecía muy injusto que Kameko tuviese que casarse con alguien que para nada quería. ¿Qué demonios estaban pensando los adultos cuando decidieron eso? ¿Qué los del Parlamento no sabían que hay un montón de películas que son un perfecto ejemplo de ese tipo de relaciones arregladas en donde todo se va al caño? Pues al parecer ninguno vio una.

Y ahora que reflexionaba, Kameko debía estar más que consciente de ese acuerdo, lo más probable es que se lo hubieran informado desde la muerte de sus padres. Y aún así, tenía el valor de enfrentar cada día sin mostrarse afectada por ello, pero apostaba que en lo más profundo de su ser, la chica debía sentirse molesta, triste y resignada.

Ella no se merecía eso.

Ella se merecía a alguien que la hiciera feliz en todo momento.

Ella se merecía ser feliz.

Y el idiota de Mako no la iba hacer feliz.

" Al menos que aparezca un nuevo candidato a la altura".

Rapha frunció el ceño, su conciencia nuevamente lo estaba fastidiando.

-¿Quieres callarte y dejarme dormir? - dijo Rapha.

"Aun tienes una oportunidad".

-No sé de que estás hablando.

"Tú puedes ser el nuevo candidato".

-Eso sería imposible, yo no cumplo con los requisitos, además…

"Podrías hacerlo si te lo propones".

-Kameko y yo solo somos amigos.

"Eso dices ahora, pero sé que empiezas a verla de otra forma"

-Yo…

"Te gusta pasar tiempo con ella, te agrada su forma de ser e incluso te preocupas por ella"

-Eso es común entre los amigos.

"¿Por qué te aferras a decir que son solo la ves como una "amiga"? Es más que obvio que empieza a gustarte, sino, ¿por qué sentiste celos ante la presencia de Mako?

-Porque él es un idiota…

"Porque no quieres que Kameko esté con otra persona que no sea tú."

Rapha ya no supo que contestar. Y una pregunta se le formó en su cabeza:

¿Realmente le gustaba Kameko?