Capitulo 22

-Ahora tienes que poner las direccionales cuando vayas a dar una vuelta – dijo Saki.

-Eso hice – contestó Rapha.

-No lo haz hecho.

La única noche que Rapha tenía libre de su trabajo como guardaespaldas, lo había planeado para quedarse en cama, ver tv y comer pizza, pero sus planes se fueron a la borda, cuando Saki, sin tener respeto por la privacidad ajena, entró a su habitación y le dijo que le enseñaría a conducir.

-Ya sé conducir – fue la respuesta de Rapha.

-Conducir un vagón de tren modificado no es saber conducir. -dijo Saki cruzándose de brazos.

-Cuenta como vehículo.

-Si, pero no aquí en Japón.

Y sin poder oponerse, media hora más tarde, Rapha se encontraba detrás de un volante de uno de los autos de Saki, uno de color rojo para su agrado.

-Ahora cambia la velocidad y da vuelta a la derecha– dijo Saki – No olvides la direccional y respetar el límite de velocidad.

Rapha tuvo un poco de problemas al conducir el auto, y eso de debía a dos cosas, la primera, era que le resultaba complicado acostumbrarse a conducir con un volante del lado derecho, y la segundo, era que le costaba concentrarse con Saki dándole ordenes a cada rato.

Por su lado, Saki tuvo que reunir toda la paciencia posible, enseñarle a Rapha a conducir legalmente, era todo un desafio, en especial, porque el chico no le hacía caso a la mayoría de sus indicaciones. Reconocía que Rapha sabía lo básico de la conducción, lo había visto varias veces conducir el extraño vehículo que él y sus hermanos tenían por las calles de Nueva York, solo que después de pensarlo un tiempo, Saki, llegó a la conclusión de que era necesario que el chico obtuviera su licencia, y que entendiera que la conducción no solo se limitaba a persecuciones alocadas a mitad de la noche, además Midori, lo convenció aún más, diciéndole que así Rapha podría llevar a la princesa a cualquier lado.

Y hablando de Midori…

Cuando Rapha detuvo el auto en un alto, Saki miró por su ventana y advirtió a la doctora caminar tranquilamente por las calles, cosa que se le hizo extraño, pues según él, ella le había dicho que estaría cubriendo a una amiga en el hospital esa noche.

¿Sería acaso su hora de comida? No, eso no era posible, eran las siete de la noche y el hospital en donde trabajaba la mujer, estaba a una hora de donde se encontraba justo ahora. Esto se le hacía muy extraño y sospechoso. ¿Qué estaría haciendo Midori? ¿Por qué le había mentido acerca de que haría horas extras? Porque para nada se veía como si estuviese haciendo horas extras, ya que no traía su ropa de hospital

La siguió con la vista y vio que ésta giraba en una esquina desapareciendo.

-Rapha da vuelta en esa esquina – ordenó Saki señalando la calle por la que se esfumó la doctora.

La ex-tortuga notando el cambio de humor del mayor, no dijo nada e hizo lo que le pidió. Pudo notar que Saki miraba hacia los lados en busca de algo o más bien dicho de alguien, y el objetivo se presentó ante sus ojos cuando paró nuevamente en un alto y vio a la doctora cruzar la calle tranquilamente.

-¿Esa es Midori? - cuestionó Rapha en voz alta.

-Si – respondió Saki sin apartar la vista de ella. -La pregunta es, ¿Qué está haciendo fuera del hospital?

-No lo sé, ¿estará buscando algo de comer?

-No puede ser, me encargué de hacer sus rollos de huevo favoritos, ya que me dijo que haría horas extras. Algo no anda bien.

-De seguro no le gustaron – dijo en broma la ex-tortuga.

-Rapha síguela.

-¿Qué?

-Es una orden, síguela.

Rapha abrió la boca para oponerse a tal tontería, pero la mirada de muerte que Destructor, porque en esos momentos, Saki se había esfumado y Destructor había tomado control, lo hizo cerrarla y dar marcha por donde había ido la doctora.

-¡Acelera! - dijo Saki en un tono autoritario.

-¿Pero el límite de velocidad? -le cuestionó Rapha.

-Al diablo el límite. No hay que perderla de vista.

Y sin entender que diablos le había picado al ex-villano, y sabiendo que esto no terminaría bien, Rapha pisó el acelerador y le dieron caza a la doctora por unas cuantas cuadras hasta que ésta, entró a un área comercial que consistía en un camino peatonal en donde a ambos lados de la calle había un sin fin de tiendas.

Saki sin esperar a que Rapha detuviera el auto por completo, saltó fuera de este y entró área comercial corriendo como una bala detrás de la doctora.

Minutos más tarde y después de estacionar el auto, Rapha también se encaminó a la calle por donde se habían ido los dos adultos. No entendía para nada el repentino interés de Saki por seguir a Midori, lo más probable es que la mujer estuviese de compras y recordando como había sido en Nueva York, no era algo de que sorprenderse, pero aún así Saki había ido detrás de ella como si su vida dependiera de ello.

Adultos, jamás los entendería.

La ex-tortuga caminó por el lugar repleto de gente que entraba y salía de las diversas tiendas a su alrededor, en los lados paralelos había una línea de faroles que iluminaban el área comercial de un color amarillo, pero que se mezclaba con los distintos colores de los anuncios publicitarios de los locales.

Después de unos minutos de hacer una búsqueda fallida de Saki o Midori, se sentó en una de las tantas bancas frustrado por no saber nada de ellos. En eso, recordó que podía llamar a Saki por teléfono, pero al momento de sacarlo y escribir el número del mayor, el reflejo del edificio que estaba a su espalda lo hizo detenerse, y es que no solo se reflejaba la tienda, sino que en el tejado se podía ver a un hombre oculto detrás de un anuncio.

-Tiene que ser una broma – dijo Rapha levantándose de la banca y dirigiendo la vista hacía el techo de la tienda. - ¿Cómo diablos llegó allá arriba?.

El hombre en el techo, no era otro más que Saki, y Rapha sin ver otra opción fue en su búsqueda. No tardó mucho en descubrir un pequeño callejón entre dos tiendas, el cual era utilizado para almacenar los contenedores de basura. Cerciorándose de que no hubiese ojos ajenos, trepó por una pequeña red de tuberías, que lo conducieron a la parte más alta de la tienda. Al llegar al techo, no pudo evitar sonreír orgulloso al notar que aquella actividad no le había costado para nada trabajo, como esa vez que persiguió por primera vez a la princesa.

¡Oh si! Raphael estaba en forma y devuelta a los techos.

Su festejo no duró mucho, puesto que recordó el motivo del porque estaba nuevamente allanando tejados ajenos, así que de inmediato, analizó el lugar y para su alivio, Saki se encontraba a escasos metros de él, escondido detrás de un espectacular.

-¿Saki? - lo llamó Rapha una vez acercándose a su lado.

-Shhh – lo chitó Saki mientras observaba a través de unos binoculares, que Rapha no sabía de donde los había optenido.

Rapha frunciendo el ceño, jaló el hombro de Saki e hizo que lo encarara. En otro tiempo, Saki habría apuñalado con sus cuchillas a quien se atreviese a cometer semejante acto, y aunque sintió el reflejo de hacerlo, se contuvo, puesto que su mente estaba concentrada en otra cosa.

-¿Qué caparazones estás haciendo? - exclamó Rapha agitando los brazos.

-¿Qué no es obvio? - le respondió el mayor no muy contento con el atrevimiento del menor. -Estoy espiando a Midori.

-¿Por qué lo haces? ¿Han tenido problemas en el paraiso? ¡Ouch!

Rapha se llevó una mano a la cabeza para sobarse, a diferencia de Midori, los zapes de Saki si dolían bastante.

-Algo está tramando -admitió. - Sino, ¿por qué me mentiría?

-De seguro no es para tanto– dijo Rapha encogiéndose de hombros.

-Cuando tengas novia y ésta te mienta con respecto en lo que hará en la noche, no pensarás lo mismo.

Rapha solo se limitó a cruzarse de brazos y rodar los ojos ante las palabras del mayor. Si él tuviese novia, no se pondría paranoico con algo así, al contrario, buscaría la forma de hablar con ella primero antes de sacar conclusiones erróneas.

Saki volvió a enfocar sus binoculares hacía donde los tenía en un primer lugar, y Rapha pudo notar que estaba viendo a Midori, quien estaba en la tienda de ropa que estaba frente a ellos viendo con interés las distintas prendas que se exhibían. Tras una media hora más, Midori salió de la tienda, usando un elegante vestido de color azul oscuro, sin mangas y de largo hasta las rodillas.

-¡Agachate! - Saki jaló a Rapha y los dos se ocultaron detrás del espectacular, Midori había llevado su vista hacía donde estaban ellos, pero por suerte, no se percató de su presencia. - ¡Vamos!

Rapha vio a Saki correr hacía la orilla del techo y saltar al edifico contiguo sin dificultad, y resignándose a tener que seguirlo en esta locura, también fue detrás de él. Hacía tiempo que no saltaba de edificio en edificio, y al estar haciéndolo nuevamente, le evocó los tantos recuerdos de cuando competía junto a sus hermanos allá en Nueva York.

Definitivamente extrañaba eso.

Cuando llegó al séptimo techo, Rapha halló una vez más a Saki ocultó detrás de un espectacular, en está ocasión veía que Midori había entrado a una estética y las empleadas del lugar la estaban arreglado el pelo y cara.

-Se está arreglando – dijo Saki bajando los binoculares.

-¿Y? - dijo Rapha a su lado poniendo un brazo en jarra. -Siempre se arregla, no es nada fuera de lo común.

-¡Ugh! - exclamó Saki sujetándose el puente de la nariz hastiado -Te urge tener un novia para que entiendas.

-¿Entender qué? - dijo Rapha sintiéndose molesto al ver que el ex-villano lo trataba como un niño que no sabía nada.

-Rapha, cuando una mujer con la que sales te miente con respecto a lo que hará y va a realizarse un retoque de imagen no significa algo bueno.

-¿Y podría decirme que significa? ¡Oh! Señor experto en relaciones.

Saki fulminó con la mirada a la ex-tortuga, aguantándose las repentinas ganas de darle otro zape en la cabeza, era más que obvio que él sabía más que el muchacho acerca de relaciones con el sexo opuesto, no tenía el derecho de decirle lo contrario. Aun así, debía recordarse que Rapha tan solo era un niño inexperto en en ese tipo de tema y que debía ser paciente con él, pero en esos momentos le era muy difícil reprimir las ganas de empujarlo del techo como en los viejos tiempos.

-Significa – empezó a decir Saki juntando toda su paciencia. -Qué la mujer verá a alguien más.

-¿Una amiga quizá? - sugirió Rapha antes de recibir otro zapé por parte del ex-villano.

-¿Qué clase de mujer iría a ver a una amiga vistiendo así? - respondió Saki con el ceño fruncido. -Ve que está usando Midori, tiene un vestido azul oscuro con detalles plateados, que le hacen lucir perfectamente su figura, zapatos de tacón alto que destacan sus piernas Y….¡por Kami!

En ese momento, Midori salió de la estética, cambiada por completo, pues su cabello estaba amarrado en un chongo que dejaba caer rizos a su lados y su cara tenía un perfecto maquillaje que provocó que varios hombres que caminaban cerca de ella la miraran embobados. Sin duda, Midori lucía despampanante, y Saki lo sabía.

-Saki – trató de llamar su atención la ex-tortuga, pero nuevamente, el mayor salió corriendo por los tejados para seguir a la doctora. Al final, ambos hombres se detuvieron en el último tejado y vieron como la doctora tomaba un taxi con rumbo desconocido.

-¡Trae el auto!


Minutos más tarde, Saki conducía a toda velocidad, por las calles nocturnas de Tokio, con un Rapha del lado del copiloto aferrado al techo y a la consola por temor a perder su vida durante ese desplazamiento. Saki estaba más que abstraído en su paranoia e ignoraba los comentarios de Rapha acerca de que podía estar malinterpretando las cosas.

Luego de recorrer varias calles, Saki dio con la ubicación de Midori, debido a que éste al igual que con Rapha, rastreó su teléfono, y en menos de diez minutos detuvo el auto frente a un restaurante elegante.

Y para aumentar la paranoia del ex-villano, Midori se encontraba en restaurante, sentada en una mesa que daba a una ventana de piso a techo, junto a un hombre completamente desconocido. El hombre con el que estaba Midori, era extranjero, se podía adivinar tanto por sus ojos azules, piel clara y cabello rubio peinado hacía atrás, sumándole a que traía puesto un elegantísimo traje de color gris.

El desconocido y Midori parecían estar pasándola bien, pues no paraban de compartir risas y sonrisas. En eso, el hombre sacó de su chaqueta una cajita blanca y se la entregó a Midori, ella hizo una expresión de asombro, la abrió y de su interior sacó un collar de plata con un detalle de diamante en el centro. Midori estaba más que feliz con el regalo del sujeto, tanto que se acercó al hombre para darle un beso en la mejilla, pero antes de que ocurriese eso, el ruido de un cristal rompiéndose se escuchó.

Para Rapha todo había ocurrido en un abrir y cerrar de ojos, en un momento estaba en el auto junto a Saki espiando a Midori, y al otro, Saki se encontraba sujetando al extranjero por el cuello sobre la mesa.

La ex-tortuga salió del auto como una flecha, entró al restaurante a través de la ventana rota, y haciendo acopió de todas sus fuerzas consiguió sujetar a Saki y alejarlo del hombre extranjero, quien apenas pudo recuperar el aire, fue asistido por otros comensales, mientras una impactada Midori gritaba con todas sus fuerzas.

-¡¿Quién diablos te crees para intentar seducir a MI mujer?! - gritó Destructor al extranjero -¡Cuando acabe contigo desearás no haber nacido!

Rapha, quien hacía lo posible por sujetar a Saki, sintió como su sangre se helaba al escucharlo gritar. Ya no era Saki, el hombre calmado que solía ser. No, ahora era Destructor, el hombre que era capaz de las atrocidades más terribles para conseguir sus objetivos.

Los recuerdos de Nueva York volvieron a él como una punzada de terror, de la misma forma que lo había sentido la primera vez que lo vio junto a sus hermanos. Por su puesto, él había sido muy idiota al ser el primero en atacar, sin pensar antes en un plan, ¿y cómo terminó? Electrocutado por un anuncio publicitario.

No era algo digno de recordar.

-¡Saki detente! - gritó Midori.

-¡No me detendré hasta que reciba su merecido! - le contestó a Midori llevando su vista hacía ella. -¡¿Cómo te atreves a engañarme?! ¡Después de todo lo que he hecho!

-¡Saki no es lo que crees! ¡No te estoy engañando!

-¡No te atrevas a mentirme! ¿Con qué otro motivo saldrías con él?

-¡Porque él es director de la Editorial Steel! - exclamó Midori enojada. - Es Jordan Steel.

El extranjero, ya habiendo recuperado el aliento, caminó hacía Saki y muy molestó le mostró su identificación, el cual acreditaba que, en efecto, era el directo de dicha editorial. Al ver que Destructor se había quedado tieso, Rapha aflojó su agarre, pero aún así, se mantuvo alerta, sabía perfectamente de lo que era capaz el hombre.

-Pero...el vestido…el peinado...el restaurante – balbuceó Destructor tratando de dar coherencia a sus argumentos.

-¿Creías que me iba a presentar en fachas ante el director de tan importante editorial? - le cuestionó Midori. -¡Por supuesto que no!

-¿Entonces que asunto tenías con él para mentirle a Saki de tu horario de trabajo? - se atrevió a preguntar Rapha, en parte porque veía que Saki se había quedado sin palabras, y porque sentía una terrible curiosidad por la verdad detrás de todo esto.

-Desde hace meses llevo trabajando en un libro acerca de unas investigaciones sobre el cerebro humano – empezó a decir Midori sin dejar de estar molesta. - El cual terminé hace poco y envié una copia a Jordan Steel para que lo revisara. A los pocas semanas me respondió personalmente y me dijo que mi libro sería publicado a la brevedad, y que además le gustaría hablar conmigo para discutir el tiraje y por supuesto la gira de promoción. - hizo una pausa para tomar aire – Le mentí a Saki porque quería sorprenderlo con la noticia, tenía planeado festejar con él después de hablar con Jordan. No me arreglé para impresionar a Jordan, sino para ti Saki

-¿Y él collar que te dio? - volvió a preguntar Rapha.

-Jordan creyó que era un buen regalo siguiendo las tradiciones japonesas. Ya saben, el "zoto". Solo que como entenderán, Jordan no está muy familiarizado con el tipo de regalo y me dio algo un poco ostentoso.

Saki no se atrevió a emitir ni una sola palabra. Todo lo que había dicho Midori tenía sentido. Recordaba las largas noches que pasaba la doctora en vela con su proyecto y por supuesto las mañanas en donde ella le contaba sobre sus avances. En ese instante, lo único que deseaba era que la tierra lo tragase. ¿Cómo había sido tan estúpido y dudar de su chica? Sabía que había metido la pata, y que salir del embrollo en el que él solito se metió le iba a costar caro.

-¡Ya tuve suficiente de este espectáculo! - dijo al fin Jordan claramente molesto - Midori, te apreció mucho y creo que eres una mujer con un brillante futuro, pero ese futuro no lo encontrarás en mi editorial. - Midori iba a hablar, pero el editor se lo impidió. -Lo que acaba de ocurrir es una enorme ofensa para mi y mi editorial. Olvida todas las ofertas de las que te hablé, porque conmigo no llegarás a nada. Qué tengas una linda noche.

Con eso último, el director editorial arregló un poco su traje y salió a pasó rápido del restaurante. Midori al ver como su más grande triunfó profesional se esfumaba cual humo, sintió como sus ojos se llenaban de lágrimas.

-Midori yo… - trató de decir Saki acercándose a ella para reconfortarla, no obstante, la doctora se apartó de él con el ceño fruncido.

-¡No te quiero ver nunca más! - gritó Midori con todas sus fuerzas. Acto seguido, recogió sus cosas y abandonó el restaurante.

Rapha y Saki se quedaron ahí, el primero, tratando de procesar lo ocurrido y el segundo, sintiéndose como un completo imbécil y todo pudo haberse evitado si no se hubiera dejado llevar por sus celos y su paranoia.