Calendario de Adviento. Prompt #19 - Dia 19 - El banquete, sus manjares y el invierno.


La cena y el invitado


—Debes comer más que el resto, Shannon. No solo porque es Navidad y estoy agasajando a mi esposa, como corresponde, si no porque esperas una vida. A nuestro hijo.

Shannon sonrió a su joven marido y asintió, limpiándose los labios con una servilleta, en la que dejó un resto rojo, sobre todo de su labial.

—Lo haré, Henry. Gracias.

Arlette puso los ojos en blanco.

—Tú sabes bien, Henry, que esas cosas son habladurías. La chica tiene que cuidarse. Sería terrible que pariera, se quedara gorda y la cambiaras por otra más flaca, ¿no?

El mentón de Shannon tembló pero Henry tomó sus manos por debajo de la mesa, reafirmando su convicción en el matrimonio que tenían.

—No digas tonterías en la mesa, ma. A pa no le gustaría escucharte así. Y sabes cómo se pone el hombre maquinador cuando se le desafía.

Arlette hizo una mueca y bebió un largo sorbo de vino. Una de sus mascotas le saltó al regazo.

—Si...se pone delicioso. Como cuando era joven.

Los tres se rieron. Observaron la mesa del banquete de carne. La cabeza estaba en el plato principal, adornado con frutas agridulces, como se servía en los mejores restaurantes de Omaha.

—¿Y usted? ¿No va a comer nada? ¿Señor Torrance? Es Navidad.

El jefe de la familia, Henry, lo señaló. Danny ocupaba la cabecera contraria. Solo atinó a abrir la boca, disimulando el horror con torpeza.

—Trajiste un huésped malagradecido —masculló Arlette, haciendo una mueca y acariciando a la rata que caminaba sobre sus rodillas.

—Por favor, suegra —pidió Shannon, a lo que Arlette siseó y se encogió de hombros.

—¿Señor Torrance? Mi papá solía decir..."Al final, a todos nos atrapan", así que...—explicó Henry, poniéndose de pie para llenar con vino rojo (o tal vez no era eso), la copa del visitante.


Daniel Torrance se despertó más cansado que antes de dormirse en el hotel "La Magnolia", de Omaha, donde había parado a celebrar la primera Navidad sin su madre.

Recordaba, sobre todo, los ojos ensangrentados de la familia en su cena infame. El cuchillo reluciente junto al plato del hombre joven que presidía a las dos mujeres.

Y la cabeza como centro de mesa.

El señor Wilf...Le recordó un poco a su padre.

Danny trató de levantar las latas de cerveza y sidra del suelo antes de irse, avergonzado por decaer en esas fechas. Y de cenar con fantasmas vengativos, a falta de personas queridas que lo recibieran.