Nota:
Gracias por estar aquí! Estoy con todos los sentimientos de Naruto Shippuden encima así que me siento muy susceptible. Imaginen escuchar de nuevo esos openings y endings después de tanto tiempo :')
Natsuki Hiroto, aunque estuve por bastante tiempo ausente, jamás olvidaba la historia y admito que de vez en cuando leía SasuSaku, y me daba remordimiento. Sí! Noté lo corto que estaba ya cuando lo subí jaja lo siento!
Sakura . vh, Graciaaaasss por el apoyo! Me encanta que te guste mi narrativa :') un beso!
Seishes, heeey acá estoy!
Dianalaurazb, baia baia! Jajaja me gustan los giros de trama! Un abrazo!
Gab, no pensaste que Sasuke iba a caer tan fácilmente ehh! No te me desanimes! jajaja
Yamada . chib, gracias por recibirme! :')
Lym-22, qué bueno que te encanta! La historia tiene OoC (out of character) pero si no lo tuviera no sería divertido jugar con sus personalidades. Al no leer algo parecido me encanta que te encante! :D
Para serles sincera he estado debatiéndome por cómo continuar ya que me saltaron un par de ideas que no sabía cómo acomodar antes de las que ya tenía previstas. Qué lío!
Quieren acción? Primero alguien tiene que manejar sus sentimientos. Y bueno! Vamos a ver cómo reacciona Sakura a tal plantón. Se rendirá?
Capítulo 4
Mi orgullo impide a mi libido hacer de las suyas. Bueno, no completamente. Pienso que Sasuke no es inmune a mi pero mi mente no es tan flexible como mi corazón y existe una gran lucha dentro de mi que reprime que actúe con encanto hacia mi niñera mientras otra me atrae a su cuerpo. Ya han pasado varias noches desde que me besó y la barrera de profesionalidad está más fuerte que nunca, desafortunadamente. Alguien que te quiere te hace sentir querida ¿no?, en este momento me siento confundida.
Estos últimos días he intentado ignorar a Sasuke, algo imposible pues lo tenía a mis espaldas la mayoría del tiempo. He enfriado un poco las cosas gracias a mi orgullo pero mi corazón no puede evitar mirarlo de la misma manera en cada oportunidad que tengo.
—Buenos días —saludo a mi niñera cuando salgo de mi habitación. El asiente su cabeza en señal de respeto. Estoy lista para salir y para que me persiguiera como a una sombra. Me preguntaba por qué necesitaba que me cuidaran en mi propia casa. Es decir, es un lugar enorme y entiendo la paranoia del señor Haruno pero era simplemente ridículo. Aún así, no tenía la necesidad de entrar en más detalles con mi padre quien seguramente contaba con una excusa perfecta sobre mi seguridad. En el fondo, no quería conocer acerca de sus negocios pues no quería desilusionarme encontrando algo que era mejor ignorar. Lo sé, ¡Qué superficial!
Paso por el comedor que se encuentra lleno de empleados limpiando y poniendo varias cosas en su sitio. Una chica se me acerca y agacha su cabeza saludándome.
—Buenos días señorita —murmura despacio — ¿Qué desea desayunar? —pregunta expectante.
—Lo de siempre —le respondo simpática y me siento en una de las sillas de la gran mesa. Cuando desayuno, acostumbro mirar mi móvil así que ya me encuentro revisando mis redes sociales y mensajeando con Ino. No es que solo tuviera mensajes de Ino, sino que ella era la única a quien respondía frecuentemente.
En poco tiempo recibo mi desayuno y lo devoro en instantes. No sé por qué soy tan hambrienta en las mañanas.
—¿No te cansas de estar conmigo? —pregunto a Sasuke levantándome con el tazón de açai ahora vacío. Tomo mi rumbo hacia la cocina y lo dejo en un mesón cerca del lavaplatos. Sí, bueno, tengo la mala costumbre de ser desorganizada pero al menos soy educada.
—¿Y bien? —inquiero nuevamente alzando mis cejas al no obtener respuesta.
No estoy molesta con Sasuke, más bien, tengo un conflicto interno de cómo continuar tratándolo. He tratado de pasarme sobre él debido a esto y es difícil cuando tiene su mirada en mi casi todo el día. Mis únicos momentos de privacidad son cuando me baño, me visto, y duermo. Sasuke también duerme, obviamente, su turno acaba cuando yo decido descansar. Eso me hace reflexionar acerca de lo desconsiderada que soy cuando lo llevo de compras y de fiesta. Bueno, seguro mi padre le paga más que bien, y el parece ser bastante resistente.
—Es mi trabajo —contesta al fin, serio.
Por supuesto.
—Soy tu trabajo… —susurro desanimada. Aún quiero curiosear acerca de cómo se siente acerca de mi. Tal plantón me dejó descolocada, pero no desesperanzada. Una mujer puede obtener lo que desee si lo hace intensamente.
—No es que te vea como a un objeto, Sakura —comenta cuando percibe mi aura de decepción.
¡Ah sí! Luego de nuestro primer y único encuentro íntimo, Sasuke ha empezado a tutearme. Pienso que es un buen signo.
—Claro… —murmuro con escepticismo. No lo niego, tengo mis dudas.
—Me gusta cuando eres efusiva —susurra con lo que me parece ver, una sonrisa ligera.
¿Realmente piensa que eso me consuela? ¡Ugh!
—Pensé que no te gustaba porque no soy tu tipo de chica —digo alzando una de mis rosadas cejas. Sí, mi tono es altanero. Ya hemos regresado hasta el salón principal donde por suerte no hay nadie. Él aprieta sus labios y parpadea suavemente. Y no vuelve a hablar. Sentía que luchaba por hablarme pero algo lo detenía. Debía saber qué.
—Sabes que puedes arruinar tu vida si no dices cómo realmente te sientes —digo regañando un poco su actitud. Mi última gota de paciencia es derramada.
Lo dejo ser y no busco otra palabra más de él quien tampoco hace el esfuerzo, mientras tanto, sigo mi camino. Dispongo mi salida hacia la casa de mi mejor amiga. Necesito tener contacto con ella pues es la única que entiende y comparte mis problemas de adolescente estúpida. ¡Ah! Odio esta etapa.
Sasuke se ofrece a conducir mi auto y no opongo resistencia, dejo que maneje la situación y lo ignoro pero no lo hago por completo. Trato de disimular mis miradas hacia su cuerpo y es casi imposible no sentir nada. Mi cuerpo reacciona y no hago nada más que pensar en Sasuke. Mi orgullo pide con voz lejana que olvide el beso. El camino se hace largo y mis divagaciones me acompañan en todo momento.
—¡Saku! —saluda mi rubia y bonita amiga —¡No hemos cotorreado en mucho tiempo!
Sí, hemos llegado a la casa de Ino que es una mansión igual de enorme que la mía. Se siente como un hogar para mi pues desde niñas hemos pasado por varias aventuras aquí y allá. Sin embargo su casa tiene un toque mediterráneo, es un estilo salvaje y hogareño, a diferencia de la mía que tenía un diseño súper contemporáneo y moderno.
—¿De qué hablas? Nos mensajeamos todo el tiempo —menciono riendo ligeramente. Adoraba a mi amiga y si había alguna persona más dramática que yo debía ser ella.
—Sí claro —habla moviendo sus manos —Tú me entiendes —dice sonriendo mirándome con complicidad. La entiendo perfectamente. Somos amigas prácticamente desde que nacimos y aunque teníamos rivalidades desde la escuela, eso no había podido apartarnos, más bien, eso había formado una conexión de amistad mucho más profunda que la que comparto con cualquier otra persona. Me atrevo a decir que Ino se siente como una hermana para mi.
—¿Y cómo va tu situación con tu niñera? —pregunta una vez que hemos dejado a Sasuke fuera de nuestro espacio. El aún puede cuidarme desde unos metros, y después de todo, la casa de Ino puede considerarse un lugar seguro. Ella también tiene seguridad, no tan exagerada como la mía, pero se puede decir que estamos en privado. Nos encontramos en la glorieta de su hermoso y vistoso jardín. Me encantan las flores de verano que cubren el lugar. Ante mi admiración hacia el lugar, Ino recoge y coloca una flor blanca detrás de mi oreja mostrándose amistosa.
—Por ahora soy un poco fría —musito casi bufando.
—Alguna vez dijiste eso sobre él —contesta con humor. Los ojos de Ino se conectan con su sonrisa.
—No es divertido ser así —platico lloriqueando infantilmente. Puedo derrumbarme ante Ino y aún así ella vería la manera de poner mis pies sobre la tierra.
—Tampoco debe ser divertido ser ignorado —contrarresta ella siguiendo mi conversación. Finalmente nos sentamos dando vista hacia su piscina sin fin. Su piscina era mejor que la mía, debo admitir.
—No creo que le importe mucho—hablo frustrada.
—¡Claro que lo hace! Luego de que hayas estado encima de él durante mucho tiempo no creo que no extrañe tu adorable encanto.
—Debe estar aliviado, le hago más fácil el trabajo —expreso con recelo en mi voz.
—Pero no eres tú, Saku —dice mi amiga preocupada. Mientras tanto Ino se relaja estirando sus brazos y bostezando, a causa de esto el vestido celeste que lleva puesto se alza un poco dejando ver sus blancas y delgadas piernas. Ino es toda una Barbie, es hermosa. Y está cansada, no es tan temprano en la mañana por lo que seguro se ha desvelado. Ino traidora.
—¿Saliste anoche y no me invitaste? —pregunto mostrándome falsamente herida.
—Como dije, últimamente no eres tú así que… —Ino habla con un tono grácil, la rubia cruza sus piernas.
—¡Claro que soy yo! —interrumpo con un entusiasmo forzado —Solo que más calmada —añado sonriendo.
—Serías tú si estuvieras molestándolo un poco —habla de manera pícara, señala al susodicho a la distancia de manera disimulada —. Si no hubieras metido la pata diciendo que consumías droga quizás aún pudieras divertirte con él.
Si, Ino estaba más que enterada.
—Quizás hizo lo que hizo porque quería ponerte un límite —vuelve a hablar.
Esa mentira me persigue como un fantasma, ¡Es vergonzoso! Si hubiera sabido que besarlo iba a quitarme la diversión de provocarlo todos los días quizás hubiera atesorado más el momento. Recuerdo sus labios sobre los míos y mi respiración se acelera. Sasuke tiene un efecto en mi que mi mente no puede y no intenta olvidar. Quizás haya algún motivo.
—Y funcionó porque no has vuelto a tratar de conquistarlo —comenta —¡Él está ganando Saku! —continúa. Ino está tratando de que siga mi ritmo, es algo que sube mi ánimo. Por un instante busco con la mirada a Sasuke quien está tranquilo bajo la sombra de un árbol. Tiene los ojos cerrados, su estado de relajación me ablanda.
—No va a ser lo mismo —comento. Esa es la última de mis preocupaciones.
—¿Sientes lo mismo? —inquiere mi rubia amiga. Noto que su expresión y que toda la conversación va a tornarse más profunda desde este momento. Los nervios enredan mi lengua.
—Su-pongo…
Quiero a Ino con mi vida, pero algunos temas son aún difíciles de hablar, no imposibles, pero incómodos.
—Entonces sí va a ser lo mismo —contesta Ino dando un aplauso, su acción me desconcierta durante un momento, ella se expresa mucho con sus manos.
Asiento con algo más que esperanza. Sabía que debía hablar con Ino y despejar mi mente con sus palabras. La rubia no siempre es tan sabia con sus palabras, pero la mayoría de veces, piensa como yo.
—Pero… Sabes que si duermen juntos, esta relación será… Diferente — indica severa —¿Quieres algo más que su pene? —dice bromeando pero sé que a la vez es una pregunta seria.
Pienso un momento antes de responderle, sus celestes ojos sobre mi me revelan que desea una respuesta directa.
—No quiero que sea mi guardaespaldas —le respondo con certeza —, pero no quiero que pierda su trabajo ni el respeto de mi padre.
¡Qué desconsiderado es el amor! Pienso. Ino me responde con una mueca y lleva una mano hacia su frente en señal de inquietud.
—¡Qué complicado! —exclama. Por un momento reviso mi celular y las notificaciones. Mi papá no ha llamado como lo hace todas las mañanas, sin darme cuenta arrugo mi frente ansiosa.
—Yo creo que… Debes escuchar a tus hormonas —Ino declara adoptando una voz dudosa. Ella llama mi atención de nuevo.
—Querrás decir corazón —opino frunciendo las cejas extrañada.
—Es lo mismo —expresa riendo.
No es un problema para mi seducir a Sasuke, no me daba vergüenza, sin embargo, mi sentido común necesitaba seguridad.
—Ino… No estoy segura de que valga la pena lo que haga— digo ensombreciendo el ambiente —. Ya no estoy segura de si le gusto.
—Si no les gustas tú, seguro le gustan los hombres.
Río ante tal comentario de mi amiga. Oh, definitivamente Sasuke no es gay y expongo el punto directamente.
—¡No es gay!, si no no me hubiera dado un beso como ese —afirmo.
El recuerdo de la intensidad de guardaespaldas refuerza mi ilusión. Empiezo a ponerme ansiosa.
—¡Exacto! —mi amiga enfatiza su exclamación moviendo sus manos.
Mi cerebro juega conmigo una vez más y me confunde. ¿Cómo se ha comportado Sasuke? Un instante me mira como si quisiera besarme y luego… Nada. ¿Se siente atraído hacia mi? ¿Y si solo es mi mente tejiendo una red de amor? ¿Y si no me quiere?
—Pregúntaselo… O actúa —Ino responde mi última pregunta la cual he dicho en voz alta. Me alegra haberlo hecho porque su tono me convence.
—Uhm yo pienso eso… Pero tú decides qué hacer —dice por último a modo de no llevar culpa si algo sale mal. Sonrío porque es algo que ambas hacemos. Al menos nosotras decidimos qué hacer y qué no. No sé si es cualidad de una buena amiga pero al fin y al cabo, nos damos un empujón.
Ino y yo hablamos un par de cosas más, mientras transcurre la conversación la noto un poco distraída. Sé que piensa en algo más. Me comenta que ha conocido a un chico y por primera vez la siento avergonzada. ¡Debe hablar en serio!
—Tengo una maravillosa idea —habla Ino con un aura brillante rodeándola. Bueno, al menos metafóricamente. Con mi mirada la insto a seguir hablando. ¡Quería saber qué más pasaba con ese tal Sai!
—Coquetea con él mientras yo los espío, seré una espectadora de su romance —propone orgullosa de sus palabras. Por un momento me pierdo en su diálogo.
—¿Te refieres a Sasuke? —pregunto aturdida.
—De quién más —responde sarcástica. Ino me dirige una mirada de "duh!".
—¿Sai? —inquiero inocentemente.
—Ya continuaremos luego con lo de mi amigo, después de todo, Sasuke es quien se encuentra aquí —recita ladina.
—Bien —expreso. La idea no tiene mucho sentido para mi, pero no hay manera de que Ino me deje escapar de la situación.
¡Bien! Luego de dos semanas desde mi plantón, resuelvo que debo saber si Sasuke siente algo más que atracción por mi. Me dirijo hacia él sin perder tiempo con el apoyo de la mirada coqueta de Ino. Sasuke se encuentra ahora sentado cerca de un rosal, tiene una rosa rosada en la mano y examina con cuidado las espinas. Se lo ve muy… ¡Atractivo!
—¿Me vas a dar esa rosa? —digo acercándome y sentándome muy cerca. Nuestras piernas tienen contacto.
Mi pecho se hincha de nervios, mi corazón quiere saltar y encontrarse directamente con el suyo. ¡Jodido Sasuke! ¡Qué encantador!
—¿La quieres? —murmura tranquilo, imperturbable.
—Claro —digo sonriendo. Si esperaba romance directo con Sasuke estaba muy equivocada. Debí suponerlo pues desde el principio ha sido muy difícil sacar palabras de su hermosa boca, que por cierto ¡Sí que sabe besar! Alejo mis pensamientos sobre el beso de Sasuke pues estoy segura que he sonreído como una tonta. A eso no ayuda que Sasuke me ha entregado la rosa durante mi lapsus brutus. ¿O sí ayuda? Recuerdo que estoy coqueteando.
Mantengo la sonrisa y recibo la flor, no es mi tipo, tampoco mi favorita pero me derrito ante la acción de recibir una rosa de parte del hombre que me gusta.
—Por cierto… —hablo con un poco de nervios. Es la primera vez en casi dos semanas que me muestro amistosa con Sasuke. Muy amistosa.
—¿Cuántos años tienes? —pregunto. Lo sé, no es una pregunta ideal para romper el hielo pero es algo que curiosamente no conocía y mi cabeza necesitaba procesarlo. Sasuke se veía muy joven para mi.
—Cincuenta y uno —dice serio. Su rostro me confunde porque es una mezcla de seriedad con algo parecido a la burla.
—¿Fue eso una broma? —digo riendo, y no puedo evitar iluminar mi rostro. Lo que siento del momento es una complicidad increíble. Es algo que siento con pocas personas pero con él parece ser más dinámica. ¡Qué extraño!
—Me gustan los hombres maduros —respondo a su expresión cínica.
Su sonrisa me hace sonreír más. Dame una señal. Pienso.
—Tengo veinticinco años —dice bajando la mirada a sus manos. Cuando sigo su mirada observo que tiene pinchazos y pequeñas gotas de sangre en sus dedos. No es algo grave, pero tengo la necesidad de coger sus manos, y lo hago.
Hay una atracción que hace que mi cuerpo se incline más hacia Sasuke. Es extraño pero me encanta porque siento que Sasuke lo nota.
—Te pinchaste —susurro borrando los puntos rojos de sus manos. Siento su mirada mientras la mía se mantiene en la palma de su mano.
Estoy en sus manos, y me derrito. Espero que Ino esté analizando bien estos detalles porque a mi mente le está costando trabajando analizar los sentimientos que fluyen entre los dos.
—No es nada… He tenido peores heri- —Sasuke detiene su comentario justo cuando empiezo a embobarme en sus labios.
Pensar que Sasuke ha recibido peores golpes inquieta y entristece mi alma. Imágenes de Sasuke siendo atacado y vulnerable recorren mi cabeza como flash. No quiero demostrarle lástima pero apuesto a que mi rostro ha sido tan transparente que lo ha notado al instante. Por eso se detuvo.
—No quiero que te lastimen —susurro sin darme cuenta. Mi corazón ha hablado.
—Entonces no salgamos de tu habitación —dice sonriendo.
¡Listo! Mis hormonas han recibido su dosis de deseo. Observo que las mejillas de Sasuke se tornan de un rosa pálido. No se dio cuenta de la intención de sus palabras. ¡Vaya! Río internamente.
—Entonces regresemos a ella—murmuro igual o más sonrojada que mi niñera.
El rostro de Sasuke está sospechosamente muy cerca y por un segundo siento que podemos movernos solo un poco y podríamos unirnos en un beso. La magia del momento se ve interrumpida cuando veo que la mirada de Sasuke se desvía por unos segundos hacia lo que que sea que esté a mis espaldas. Más bien quien. Ino empieza a hablar una vez que se ve pillada. Sasuke adopta una postura recta y se pone de pie.
¡Maldita Ino!
—Saku… —dice mi amiga —Acompáñame un momento.
Acudo a Ino para despedirme. ¡Ah! ¡Nada oportuno! En mi interior quiero darle un golpe a mi rubia amiga, pero por otro lado pienso en lo buena que ha sido su idea. Espero que haya funcionado.
—¿Y bien? —pregunto con un suspiro cuando vuelvo a mi amiga.
—Ohh ¡Estás jodida! —anuncia sonriendo ampliamente.
—¿Qué? —demando confundida.
—Estás enamorada de él —declara como si hubiera descubierto la octava maravilla del mundo moderno.
—Ino… —emito avergonzada.
—No te preocupes —dice tranquilizándome —la manera en la que te mira —habla sugerente, Ino entorna sus ojos y me da una mirada feliz mezclada con algo más.
—¡Dime! —expreso con desespero. Miro impaciente los hermosos ojos de Ino que me observan divertida. Ahora desborda mucha energía.
—No se que hay en su corazón, pero en su mirada hay algo más…
¡Ah! ¡Qué bobo es enamorarse!
—¡Frentona! —exclama pero mantiene un tono discreto, su voz hace un susurro exagerado. No había manera de que alguien nos escuchase pero apreciaba el esfuerzo de mi amiga —Estoy segura de que te tiene cariño —responde convencida —, pero también quiere estar entre tus piernas —dice ahogando una risa.
Estaría mintiendo si dijera que no me esperaba eso. En el fondo lo quería tanto que me lo había creído. Lo que no sabía era cuántas ganas tenía de saberlo hasta que lo sentí. Ahh. ¡Adoraba a Ino!
.
.
.
Nota:
Espero que les haya gustado!
